[Audio de archivo]: Policía: Es una persona del sexo masculino, joven, y ningún otro dato.
Periodista: ¿La edad no está determinada, y el nombre tampoco?
Policía: Tampoco.
[Juan Carlos Cáceres]: Me agarré la cabeza. Digo: «ese es Walter». “¿Qué?”, me dice mamá. “Ese es el pibe que fue con nosotros”. “No, vos estás loco”. “Sí, ma, sí…”
[Silvia Viñas]: Juan Carlos Cáceres, Juan Carlitos, es uno de los hinchas de River que fue al superclásico contra Boca el 30 de abril de 1994. Lo conocimos en el episodio anterior. Walter Vallejos, su amigo, estuvo todo el partido con él y subieron juntos a uno de los camiones mosquito, esos que transportan autos, para alejarse de las peleas y estampidas a la salida del estadio. Pero cuando hinchas de Boca empezaron a disparar a los camiones, en medio del caos se separaron, y Juan Carlitos no volvió a ver a Walter. Hasta que llega a su casa y ve la televisión.
[Juan Carlos Cáceres]: Y lo saco por las zapatillas. Porque estaba tapado con una bolsa negra. “Es Walter. Es Walter. Tengo que ir a la casa, en la casa deben estar todos descontrolados. O no deben saber”.
[Silvia Viñas]: La mamá le dice no, que está loco, que cómo va a ir. Entonces Juan Carlitos piensa en otro amigo con el que fue a la cancha. ¿Habrá visto la tele? ¿Se habrá enterado que uno de los muertos es Walter?
[Juan Carlos Cáceres]: Y ahí me cambio. Pum, pum. Me termino de cambiar, y me fui.
[Silvia Viñas]: Juan Carlitos camina hasta la casa de su amigo.
[Juan Carlos Cáceres]: “Hey, es este pibe, uy, loco, y qué onda?” “Y vamos a la casa” “¿A vos te parece?”. Teníamos el miedo ese de la reacción, no sabíamos qué decir, ponele al padre, a la madre.
[Silvia Viñas]: En ese momento comienzan a surgir dudas: si la familia no sabe nada, ¿cómo se da la noticia de que tu hijo, de que tu hermano, está muerto? ¿Con qué reacción se pueden encontrar? Pero Juan Carlitos está decidido. Se suben al auto del amigo y hacen unas veinte cuadras hasta la casa de la familia de Walter.
[Juan Carlos Cáceres]: Y en la casa era muy triste ver a la mamá re mal. A las hermanas re mal. Sin consuelo.
[Silvia Viñas]: La familia de Walter ya sabe lo que pasó, también lo habían reconocido por las zapatillas cuando vieron en televisión las mismas imágenes que Juan Carlitos.
[Juan Carlos Cáceres]: Yo encaré a la tía. No, no, no me animé a encarar a la mamá, no me animé. Al papá tampoco, no, no me animé en ese momento porque estaban destrozados. Pude, a una de las tías la encaré le dije “yo estuve”, “¿¡cómo que estuviste!?” porque también medio que se enojó también, ¿viste? Y le digo, “no, doña tranquilícese, nosotros lo conocemos, hace una banda que vamos a la cancha….”
[Silvia Viñas]: En las noticias, algunos de los primeros reportes hablan de un enfrentamiento entre las dos hinchadas.
[Audio de archivo]: Cuando hinchas de los dos equipos se habrían agredido a pedradas y tiros sobre la avenida Ingeniero Huergo…
[Silvia Viñas]: La tía de Walter, enojada, le pide explicaciones a Juan Carlitos.
[Juan Carlos Cáceres]: “Contame, ¿que pasó?”, viste, así. Le digo, “quédese tranquila que enfrentamiento, nosotros no, nada que ver. Nada que ver. Ya van a ver que nada que ver, nada que ver”.
[Silvia Viñas]: Ese “nada que ver” que repite Juan Carlitos, sobre que no hubo un “enfrentamiento”, se va a convertir en uno de los puntos clave del caso. Y una de las personas que va a estar encargada de esclarecer esto es una fiscal.
[Paula Asaro]: Mi nombre es María Paula Asaro, soy fiscal en lo criminal, y al momento de la muerte de los dos hinchas de River, me tocó intervenir en esta causa.
[Silvia Viñas]: En esa época Asaro era una fiscal joven, que recién empezaba. Y no se imaginaba que iba a participar en un caso que tendría alcance nacional y que iba a ser uno de los mayores desafíos de su carrera.
[Paula Asaro]: No sentí que esto iba a tener la trascendencia que fue tomando con los días. O sea, era como un fenómeno que no, no se había vivido nunca.
[Silvia Viñas]: En este episodio vamos a recorrer los primeros días después del crimen: donde la justicia empieza a intervenir, los medios se hacen eco de la historia, las familias despiden a sus seres queridos. Y respondemos una pregunta que, en esa época, comienza a surgir en todos lados: ¿Cómo llegaron las barras bravas a tener tanto poder?
Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Silvia Viñas y esto es “Superclásico 94”.
Episodio 2: Gerentes de la pasión
[Audio de archivo]: Periodista: ¿El operativo alcanzaba a este radio o hasta donde llegaba?
Comisario: No, hasta acá no.
Periodista: ¿ Número de detenidos?
Comisario: Todavía no tenemos. Estamos tomando declaraciones testimoniales e interrogando gente…
[Paula Asaro]: Yo me entero del crimen justamente porque yo estaba viendo el partido. Soy hincha de Racing, pero bueno, la verdad era un Boca-River, lo ve todo el mundo. Y minutos después, bueno, empezó a salir por la televisión lo que había pasado.
[Silvia Viñas]: Hoy Paula Asaro es una fiscal reconocida, con casos muy importantes en su haber. Pero ese 30 de abril del 94 tiene 28 años y hace apenas seis meses que juró como fiscal.
[Paula Asaro]: Ser fiscal en ese momento, bueno, todos éramos muy jóvenes, todos veníamos siendo algunos secretarios de instrucción.
[Silvia Viñas]: Mariano Pagella nos sigue contando.
[Mariano Pagella]: Esta “instrucción” que menciona Asaro, es la primera etapa de una investigación judicial en Argentina. La ley dice que para que un caso vaya a juicio es necesario presentar pruebas que lo justifiquen. Para eso existen las “fiscalías de instrucción”.
[Paula Asaro]: Cuando llegamos a la escena del crimen, era un caos. Realmente era todo un caos.
[Mariano Pagella]: Pasaron unas 24 horas desde el tiroteo. La policía de la comisaría 22, del barrio de La Boca, preservó toda la escena. Es una zona muy transitada, porque tiene acceso directo al puerto, así que tener una parte de la avenida cortada genera una situación compleja, gente pasando a sus trabajos y curiosos.
[Paula Asaro]: Había estado en escenas, no sé, un homicidio, cinco cuchilladas. Habían hechos, o sea, complicados. Pero acá era la primera vez que me tocaba participar en una escena como un literal caos. Me sentí muy pequeña de decir, “¿cómo vamos a reorganizar esto?”.
[Mariano Pagella]: El objetivo de la fiscalía es trabajar con la policía para reconstruir lo más fielmente posible qué fue lo que pasó. Pero claro, esta no es una escena de crimen común y corriente. Todo sucedió a lo largo de cientos de metros, en pocos minutos, con los camiones recibiendo varios disparos, y con los hinchas cubriéndose y corriendo para todos lados.
[Paula Asaro]: No se sabía de dónde habían venido los disparos, cómo se organizaban, cómo había pasado. O sea, parar la pelota en ese caos era difícil. La gente se te acercaba. Gente que estaba ahí, se te acercaba como para ofrecerse como testigo, o decían: pasó esto, pasó lo otro.
[Mariano Pagella]: Entonces, uno de los grandes desafíos pasa a ser distinguir entre los rumores y lo que verdaderamente pasó.
[Paula Asaro]: Y ahí empezamos a tomar dimensión que esto iba a ser un causón, ¿no? Fuimos por todos los lugares para hacernos una representación: cómo era que pasaban los camiones mosquito, dónde estaban ubicados los lugares.
[Mariano Pagella]: En la escena se recuperaron casquillos de bala.
[Paula Asaro]: Se empezaron a recolectar los proyectiles, o sea, las balas…
[Mariano Pagella]: Varias de esas balas dejaron huellas en paredones del lado del río. Por su disposición, los expertos en balística concluyen que todas salieron en la misma dirección. Tampoco encontraron armas en los hinchas fallecidos y varios testigos del tiroteo dicen que en los camiones no vieron a nadie armado. O sea, los hinchas de River no dispararon.
En total hubo 10 heridos, tres de ellos graves. Entre todos recibieron unos 15 disparos. Y después, están los dos fallecidos.
El cuerpo de Walter se encontró en la esquina de Huergo y Brasil. La autopsia determinó que murió por politraumatismos y hemorragia interna: la hipótesis es que cayó del camión –o tal vez saltó como muchos otros en medio de la desesperación– y fue atropellado por un vehículo que venía detrás o por las ruedas traseras del mismo camión.
A tres cuadras se encontró el segundo cuerpo, el de Ángel Delgado. No tenía ninguna identificación encima, así que lo registraron como NN, o sea persona desconocida. Ángel recibió tres disparos: en la mano, en un glúteo y en el estómago.
A medida que Asaro y su equipo van recolectando pruebas y hablando con testigos, se van dando cuenta de que esto no fue un “enfrentamiento” entre hinchas. Hubo algo premeditado. Un grupo armado esperó a que pasaran los hinchas de River, indefensos, para acribillarlos a balazos.
[Paula Asaro]: De alguna manera empezaron a aparecer las familias de los muertos, de los heridos, que eran un montón. Bueno, querían una respuesta.
[Mariano Pagella]: Y entre estos familiares que empiezan a movilizarse una vez pasado el shock inicial, hay una madre buscando a su hijo.
[Dionisia Delgado]: Era terrible ese día para mí. No quisiera volver a repetir ese día.
[Mariano Pagella]: Dionisia Delgado, la mamá de Ángel. Vamos a acompañarla en su búsqueda después de una pausa.
[Mariano Pagella]: Dionisia Delgado vuelve siempre al día del superclásico y al miedo de que su hijo Ángel fuera a ese partido. Esa misma mañana, dudó si llamarlo o no para pedirle que no vaya.
[Dionisia Delgado]: Me acerqué al teléfono y dije, “¿llamo o no llamo?”. Y que no vaya al partido, esa era mi idea. “Mejor no llamo, porque me va a decir ‘qué hincha, qué pesada’”. Como que una mamá tiene un sexto sentido, parece.
[Mariano Pagella]: A Ángel lo mataron cuando tenía 25 años. Dionisia recuerda que amaba las matemáticas, eran como un juego para él. Cuando estaba en el colegio, siempre ayudaba a sus compañeros a prepararse para los exámenes.
[Dionisia Delgado]: Él era como un ser especial. Se ponía a la par de uno a ayudar a hacer las cosas. Le gustaba, este, juntarse, bailar. Era muy familiero.
[Mariano Pagella]: También le gustaba mucho dibujar, quería ser ingeniero electrónico, para arreglar las cosas de la casa. Pero, por encima de todo eso…
[Dionisia Delgado]: Su pasión era River. Siempre salía con la camiseta, las zapatillas de River. Me hacía rabiar que le gustaba ir a la cancha para acompañar a la máquina, porque él los llamaba máquina, porque no perdía nunca en esa época River.
[Mariano Pagella]: Como contamos en el episodio anterior, era una época donde no era raro que hubiera algún disturbio en un partido, tanto con la policía como entre las barras.
[Dionisia Delgado]: Le decía, “no vayas, vení temprano“. Me decía, “mamá, ¿vos sabés cuándo y cómo y dónde vamos a morir?”, me dijo. “No sabes, así que dejáme”, me dijo, “disfrutar, hacer mi vida. Yo trabajo, estudio, no hago daño a nadie”.
[Mariano Pagella]: En las semanas previas al superclásico, River ganó un partido por goleada mientras que Boca empató y se fue abucheado desde la tribuna. De repente, no parecía tan loco que “la máquina” de River rompiera con esos ochos años sin ganar en la Bombonera. Entonces, a medida que pasaban los días, iba creciendo la expectativa. Se sabía que el superclásico siempre era un partido “picante” y encima River jugaba de visitante. Finalmente, Ángel le hizo una promesa a Dionisia.
[Dionisia Delgado]: Me dijo que era la última vez que iba a ir a la cancha, para que yo no me intranquilice más. Me dijo, “dejáme tranquilo, porque yo no conozco la cancha de los bosteros…”
[Mariano Pagella]: O sea, de los de Boca.
[Dionisia Delgado]: “…y quiero conocer la cancha de los bosteros. Me voy a poner la ropa más fea que tengo para ir y me voy sin documentos”.
[Mariano Pagella]: La idea era vestirse así nomás para no llamar la atención y no llevar billetera ni documentos para no perderlos en medio de los saltos en la tribuna o evitar que se los roben. Esto era algo súper común en esa época. Así que ese día, Ángel preguntó en el trabajo si podía salir antes…
[Dionisia Delgado]: Estaba el encargado, el encargado le dio el permiso. El dueño no estaba porque el dueño me dijo después, “si yo hubiese estado, no lo hubiera dejado ir”. Pero ese día se ve que era su día.
[Mariano Pagella]: Ángel vivía con otros dos amigos en un departamento en la calle Ecuador, en Buenos Aires. Y el sábado del superclásico, cuando terminó el partido…
[Dionisia Delgado]: Mi marido me dice, “vamos a pasar por Ecuador”, dice, “a saludarlo a Angel Luis que ganó su máquina”. “No”, le digo yo, “vamos a casa, estará con sus amigos”, le digo, “divirtiéndose ahí a lo loco”.
[Mariano Pagella]: Decidieron no pasar, para no molestar. Se fueron a dormir sin saber que su hijo estaba muerto. Llegó el domingo y era un día como cualquier otro, hasta que por la tarde, a eso de las cuatro, cinco, sonó el teléfono.
[Dionisia Delgado]: Llama la mamá de mi marido. Me dijo, “Dioni, estoy muy triste”. Le digo “¿por qué, Estela?”. “Porque esos dos chicos, dicen que murieron, dos inocentes, podrían haber sido mis mis nietos”.
[Mariano Pagella]: Dionisia no entendía de qué le estaba hablando. ¿Cuáles chicos muertos?
[Dionisia Delgado]: Entonces, ahí se me prendió la lamparita y llamo a Ecuador.
[Mariano Pagella]: Llamó al departamento donde vivía Ángel con los amigos. Uno de ellos la atendió.
[Dionisia Delgado]: “No, anoche no vino a dormir”. Y le digo, “¿y por qué no me avisaron que no fue a dormir?”. Ahí nomás agarramos el auto, nos fuimos a recorrer hospitales, sanatorios, no lo encontraban. Después preguntamos a un policía y dijo: “tiene que ir a esta comisaría”.
[Mariano Pagella]: Así que van a la comisaría que estaba interviniendo en el caso.
[Dionisia Delgado]: Fuimos ahí. Cuando me mostraron la ropa, ahí me desmayé. Porque era su ropa.
[Mariano Pagella]: Los días y meses siguientes fueron muy difíciles para Dionisia. Hasta llegó a tener un intento de suicidio.
[Dionisia Delgado]: Es como que se te muere algo interno tuyo. Ya sabemos que el hijo no es de uno, es de la vida, pero uno lo quiere tener, aunque sea de lejos. Saludarse, abrazarse de vez en cuando. Y eso se terminó todo.
[Mariano Pagella]: Dionisia empezó a recibir atención psicológica y sobre todo acompañamiento de la familia. Pero nadie podía reemplazar a Ángel, su único hijo.
[Dionisia Delgado]: Y en eso sueño con él. Me dice, “mamá, yo ya no pertenezco a este mundo. Y vos vas a tener otro hijo”. Después, a los dos meses, por ahí, me quedé embarazada, no lo podía creer, no se lo dije nada a nadie hasta que me hice todos los estudios.
[Mariano Pagella]: Dos años después de ese 30 de abril, nació Hugo.
[Dionisia Delgado]: Y acá lo tengo. Ese me lo mandó él del cielo.
[Mariano Pagella]: Unos días después de encontrar a Ángel, Dionisia Delgado y su familia lo despiden. La familia del otro hincha asesinado, la de Walter Vallejos, hace lo mismo.
[Fernando Scalone]: Y estábamos en las nubes. Algo tan reciente, no podíamos creerlo que esté ahí en un cajón. Estábamos todos como que no podía ser.
[Mariano Pagella]: Fernando Scalone, el mejor amigo de Walter, que escuchamos en el episodio anterior. El velatorio es en la casa de la familia de Walter, en su habitación. A lo largo de todo el día van pasando amigos y familiares para despedirse de él. Entre ellos también está Juan Carlitos.
[Juan Carlos Cáceres]: La vi a la mamá, lo vi al papá, vi a los hermanos hechos mierda. Me podría haber pasado a mí y era lo mismo, ponele, nada más que en otra familia.
[Mariano Pagella]: Al día siguiente, a la mañana, llevan el cuerpo al cementerio.
[Fernando Scalone]: Hicimos una rifa, hicimos una bandera de… Enorme, no sé, tiene como seis metros, no sé. Y ese día un amigo de acá a la vuelta puso el colectivo. Y nos fuimos todos a acompañarlo al cementerio con la bandera envuelta en el colectivo, todos vestidos de River, cantando.
[Mariano Pagella]: Así, festejando como si todavía estuvieran con él en una tribuna, despiden a su amigo. Décadas después, el desconsuelo por su muerte todavía va a seguir ahí presente. Sobre todo una imagen que a Juan Carlitos le quedó marcada hasta el día de hoy.
[Juan Carlos Cáceres]: La mamá estaba mal, mal. No quería tomar agua. No quería comer, la mamá se quería morir. La mamá se quería ir con el hijo.
[Mariano Pagella]: Esa mamá que menciona Juan Carlitos es la mamá de Walter, Carmen Cárdenas. Esos primeros días después del superclásico van a ser de tristeza y dolor, por supuesto. Pero muy rápido esa tristeza va a transformarse en resolución, en alzar la voz.
[Audio de archivo]: Periodista: Carmen Amelia Cárdenas, que está acá al lado mío. Es la madre de Walter Darío Vallejos, uno de los chicos que mataron.
Carmen: Bueno, Walter tenía 19 años. Trabajaba en una empresa de gas y cuando no tenía horas extras ahí salía de ahí y se iba a trabajar a una verdulería. Yo soy divorciada hace seis años, y él era el que mantenía la casa.
[Mariano Pagella]: Estamos escuchando a Carmen, quien ya falleció. Pero tenemos esta grabación que es de un programa de noticias muy visto en esa época, emitido menos de una semana después del crimen. En la imagen se ve una mesa donde está sentada a la derecha Mónica Cahen D’Anvers, la periodista que la está entrevistando. En el centro está Carmen. Y a la izquierda, vemos a Juan Carlitos, con 24 años.
[Audio de archivo]: Juan Carlitos: Yo me asomé, vi dos con camiseta de boca y que nos estaban tirando tiros, y sentí gritos arriba del camión. Hasta hoy no puedo dormir porque es una pesadilla.
[Mariano Pagella]: Atrás de ellos, parados, hay cuatro chicos jóvenes. Uno de ellos es Fernando, su mejor amigo.
[Audio de archivo]: Carmen: Es una matanza sin sentido, porque mi pibe era un pibe limpio, trabajador. Y que venga un cualquiera y me lo mate así a sangre fría porque sí, sin conocerlo, sin saber, sin tenerle bronca, sin siquiera saber quién era. Vino y le pegó un tiro y me lo mató.
[Mariano Pagella]: Carmen y Dionisia, la mamá de Ángel –a quien conocimos antes–, recorren los medios: televisión, radio, diarios. Y la cobertura constante en esos primeros días causa indignación, reproches, bronca, pero sobre todo consolida un reclamo.
[Audio de archivo]: Periodista: Lo único que espero es que usted le pueda pedir a estos enfermos, a esta barra brava que nadie parece poder terminar con ellas. Sin embargo, algo se debe poder hacer.
[Mariano Pagella]: “Algo se debe poder hacer” con las barras bravas, dice la periodista. Porque la violencia y la corrupción que las rodea son algo que por entonces se señala una y otra vez en los medios.
[Audio de archivo]: La muerte estuvo en las calles de Buenos Aires. El caso barras bravas. Barras bravas y políticos. Las barras bravas y el poder. El problema de las barras bravas es mucho más grave que esporádicos brotes de violencia. Son las barras bravas del fútbol.
[Mariano Pagella]: El doble asesinato del superclásico parece ser la gota que rebalsó el vaso. Por esa presión para “hacer algo”, que cada vez va a aumentar más y más, se siente especialmente en la fiscalía que tiene a cargo el caso, donde trabaja la fiscal Paula Asaro, a quien escuchamos al inicio del episodio.
[Paula Asaro]: Nosotros sentíamos que la prensa le daba más trascendencia de la que nosotros le habíamos dado. No nos imaginábamos que iba a tener la magnitud que tuvo a medida que transcurrían los días.
[Mariano Pagella]: La investigación inicial se articula entre la fiscalía y la comisaría. La comisaría identifica testigos y pruebas nuevas y la fiscalía se encarga de tomar testimonios y analizar.
[Paula Asaro]: Desbordaba. Realmente desbordaba la situación. Yo no me voy a olvidar nunca que los primeros días no dormía. O sea, llegaba a mi casa a las cinco, seis de la mañana, descansaba un rato y al otro día tenía que volver. Continuamente en ese momento te llamaban al teléfono de línea. O sea, te llamaban del Clarín, de La Nación, de todos los diarios, te llamaban al teléfono de la fiscalía y llamaban al teléfono del juzgado.
[Mariano Pagella]: Porque más allá de lo que se sabe sobre los heridos y los dos hinchas muertos, comienza una especie de competencia para conseguir más primicias.
[Paula Asaro]: Se empezaron a hacer guardias de los diferentes medios que vos, por ejemplo, cuando entrabas ya te empezaba a abordar la prensa. O sea, no había manera de sacarte a la prensa encima.
[Audio de archivo]: Periodista: ¿Qué es necesario, precisamente, para que la opinión pública sepa quién fehacientemente disparó esa trágica tarde?
Asaro: Bueno, le vuelvo a repetir: estamos en secreto de sumario…
[Mariano Pagella]: Esta es Asaro, hablando con un periodista en la puerta del Palacio de tribunales, donde está la fiscalía.
[Audio de archivo]: Asaro: Y bueno, le corren los plazos como para, en su momento, dictar el auto de procesamiento.
[Paula Asaro]: Cuando empezaron a tomarse indagatorias y declaraciones, se tomaban a las tres de la mañana, a las cuatro de la mañana, o sea, pasadas las 12 de la noche porque sino no podías entrar al Palacio. O sea, de la gente que había, de la prensa. No te dormías porque era una adrenalina terrible.
[Mariano Pagella]: Mientras en la fiscalía todavía están intentando armar el rompecabezas de lo que pasó, los diarios, los canales de televisión y las radios no dan tregua. Y algunos ya empiezan a poner el foco en un grupo muy presente en la sociedad argentina.
[Paula Asaro]: Se le imputaba esto a la barra brava. Lo decían los medios de comunicación. Era como un fenómeno que no, no se había vivido nunca.
[Mariano Pagella]: Hacemos una pausa y volvemos.
[Gustavo Grabia]: Cuando yo empiezo a trabajar la temática de violencia en el fútbol, lo que hago es darme cuenta que, a diferencia de lo que se decía en los medios que eran unos grupos de inadaptados, por fuera del sistema, estaban como muy dentro del sistema, digo, eran parte fundamental por sus relaciones políticas, policiales, judiciales y deportivas.
[Mariano Pagella]: Gustavo Grabia es periodista y desde la década del 90, a partir de este caso, empezó a meterse en el mundo de la violencia del fútbol argentino. Con los años publicó varios libros especializándose en lo que él llama “periodismo de barras”. Algo que ya conocía como hincha.
[Gustavo Grabia]: Yo era muy fanático de un equipo de fútbol que era Ferrocarril Oeste, y yo viajaba en los micros de la barra de joven, de adolescente. Es decir, conocía un poco el entramado. Entonces me di cuenta que había una historia para contar que excedía por completo lo que pasaba en las canchas de fútbol. Era una pintura de lo que pasaba, en todo caso, en la República Argentina.
[Mariano Pagella]: Las barras bravas son consideradas un fenómeno que empezó en Argentina no porque éste sea el país donde se inventó la violencia en el fútbol, sino porque las barras desarrollaron una serie de características muy distintivas respecto a otros grupos violentos del fútbol mundial.
Para entender mejor cómo se da todo esto, es necesario conocer la historia del surgimiento de las barras.
Desde la profesionalización del fútbol argentino al inicio de la década del 30 ya se identificaban hinchas un poco más “exaltados” que el resto. Se peleaban con aficionados rivales, arrojaban objetos a la cancha, ese tipo de cosas.
En Argentina, se tienen registros de muertes por violencia en el fútbol desde hace unos 100 años. Entre los primeros casos registrados está el de dos hinchas de Boca que en 1939 murieron por disparos de la policía en un enfrentamiento. Una de las víctimas fue un niño de 9 años.
Por entonces ya empezaba a haber grupos más definidos de hinchas un poco más agresivos que otros, pero recién a fines de la década del 50 se los va a empezar a conocer como barras bravas.
[Gustavo Grabia]: El término barra bravas entra en lo que es la cultura popular argentina en 1958, a partir de un hecho específico. Se jugaba un partido entre Vélez y River en el estadio de Vélez. Y en medio del partido se da una situación que comienza siendo tensa entre la hinchada visitante y la policía y entonces se da un enfrentamiento.
[Mariano Pagella]: La hinchada visitante era la de River Plate, que desde hacía unos años ya estaba formando un grupo bastante fuerte. La situación escaló muy rápido, con los aficionados de River invadiendo el campo. La policía reaccionó y comenzó una represión brutal que terminó con la policía disparando granadas de gas lacrimógeno para dispersar a los hinchas.
[Gustavo Grabia]: Y cuando se disipa todo ese humo, lo que se ve es que la gran mayoría de la gente se va de la cancha por los efectos del gas lacrimógeno, pero en las gradas de la tribuna visitante queda un cuerpo inerte, que era el cuerpo de Alberto Linker.
[Mariano Pagella]: Alberto Linker era un hincha de Boca que tenía amigos de River, así que los acompañó a ver el partido. Hoy esto es medio impensado, pero en esa época podía pasar que un hincha fuera con amigos a ver un partido de su rival, solo porque tenía ganas. Murió por el impacto de una de las granadas de gas, que le fracturó el cráneo.
Hasta ese momento las muertes por violencia en el fútbol argentino habían sido esporádicas. De hecho, en los 15 años anteriores había ocurrido una sola. Pero en este caso, que haya sido alguien ajeno a las hinchadas y que se haya generado por lo que los medios llamaban “hinchas violentos, exaltados, de sentimientos primitivos”, generó una indignación mayor y cobró mucha relevancia. Después de la muerte de Linker se empieza a identificar con mayor precisión una nueva categoría, separada de los hinchas tradicionales: las barras bravas.
[Gustavo Grabia]: A partir de ahí, la prensa comienza con mucha fuerza a hablar de las barras bravas para referirse a este fenómeno de violencia en el fútbol que comenzaba a ser incipiente y se estaba empezando a cobrar su primera muerte importante.
[Mariano Pagella]: Con el paso de los años estos grupos van a crecer cada vez más y van a empezar a evolucionar. Y entre mediados y fines de los 60 van a dar un salto.
[Gustavo Grabia]: Ahí es donde se forman las primeras barras tanto de Boca, de River, de los equipos más grandes. Y son las que empiezan a tener ciertos favores de las dirigencias, como el ingreso gratis a la cancha, que es un punto importante para entenderlos a partir de ser como los gerentes de esa pasión.
[Mariano Pagella]: «Gerentes de esa pasión». Así se consolidaba una de sus características fundamentales: la relación con la dirigencia de los clubes. Pero también hay otro ingrediente que se suma según Gustavo: a partir de los 60 se da un crecimiento de la violencia en las calles, con peleas entre patotas (pandillas) para decidir quien lidera el barrio.
[Gustavo Grabia]: Yo quiero ser al que todas las chicas miren. Yo quiero ser al que todos los hombres admiren. Yo quiero ser al que todos me tengan que pedir permiso para caminar por esta cuadra.
[Mariano Pagella]: Como cada barrio tiene su club, empieza a darse una conexión cada vez mayor entre la violencia callejera que existía en esos barrios y el fútbol. Y la cancha se convierte en el lugar ideal para demostrar esa fuerza. Por ejemplo, el barrio de Avellaneda tiene dos clubes muy grandes: Independiente y Racing.
[Gustavo Grabia]: Si me sitúo en Avellaneda, yo soy el capo de Avellaneda, entonces soy de Racing y te voy a ganar las banderas a los de Independiente y voy a generar un lugar en donde se valide que yo soy la barra más importante de esa zona.
[Mariano Pagella]: De a poco se empieza a normalizar que las tribunas de los estadios y las zonas cercanas sean escenario de peleas en los días de partido, en la entrada o la salida.
[Gustavo Grabia]: Comienza como germen a fines de los 60 y explota fundamentalmente en la década del 70, y la década del 80 quizás es la que marca la mayor cantidad de de barras peleando entre sí para demostrarle al otro que son como un término que se utiliza mucho acá, los “capi di tutti di cappi”.
[Mariano Pagella]: El capo de todos los capos. Es una expresión italiana que viene de la mafia y que usualmente se usa para referirse a quién tiene la mayor influencia y poder dentro de un grupo. Y en el caso de las barras ser el “capo di tutti capi” significaba ser una sola cosa:
[Gustavo Grabia]: Los más grandes, la hinchada más poderosa del fútbol argentino.
[Mariano Pagella]: Así que al llegar a los años 90, las barras bravas ya son grandes, poderosas y también adquirieron sus otras características distintivas:
[Gustavo Grabia]: Acá en Argentina el fenómeno es muy raro, porque las barras de todos los clubes están en relación con un partido político, con un puntero político, un sindicato.
[Mariano Pagella]: Por ejemplo, ha pasado que dos sindicatos se disputen una posición de poder y recurran a barras de distintos equipos para generar un enfrentamiento. O que un gobierno quiera desmantelar una protesta sin reprimir con la policía, y recurra a barras para que se infiltren entre la gente y generen disturbios desde adentro. A cambio, la barra recibe plata, favores y contactos.
[Gustavo Grabia]: Y eso es lo que diferencia muchísimo a las barras argentinas, que están adentro del sistema, pero no del sistema del fútbol, están directamente dentro del sistema político argentino.
[Mariano Pagella]: Entonces, tenemos un fenómeno que se inaugura con una muerte, la del hincha Alberto Linker, y a partir de ahí empieza a evolucionar, lentamente. Hasta que, llegada la década del 90, donde empezamos esta serie: las barras ya son un tema cotidiano, en los medios y entre la gente. Pero las barras no son todas iguales. Generalmente, los equipos más grandes son los que tienen las barras más poderosas. Y dentro de esas barras hay una que se destaca.
[Gustavo Grabia]: La 12 es claramente la barra brava de la argentina por antonomasia, y porque era la que tenía más contactos con todo este mundo que yo estoy describiendo.
[Mariano Pagella]: La 12, la barra de Boca, que ese 30 abril de 1994, tiene al frente a uno de los jefes más importantes de su historia.
[Gustavo Grabia]: Yo creo que tenía su destino ya prefijado, porque su apellido era Barritta. Se llamaba José Barritta.
[Mariano Pagella]: José Barritta, o «el Abuelo», como se lo conocía. El Abuelo va a marcar muchos quiebres en la 12. Desde su organización, desde sus negocios y también desde su violencia.
[Gabriel Canay]: Se intercambian insultos, nosotros con los de Boca, ellos con nosotros, que esto que lo otro. Y de repente se escucharon tiros.
[Mariano Pagella]: La historia de la 12, el ascenso al poder del Abuelo y la batalla que cambió todos los códigos. Todo esto en el próximo episodio de Superclásico 94.
[Silvia Viñas]: Superclásico 94 es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio.
Esta serie fue producida por Mariano Pagella, Alejandro Marinelli y Sergio Renna.
Un agradecimiento especial a Christian Krom y Fernando Guarini de la Subcomisión del Hincha de River Plate.
Los editores fuimos Pablo Argüelles, Daniel Alarcón y yo.
La verificación de datos es de Ana Prieto.
Mariano hizo el diseño de sonido, con música original de Nicolas Pagella, quien también compuso el tema musical de la serie. Martín Cruz estuvo a cargo de la mezcla de sonido y masterización.
La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. La producción digital la hizo Andrés Centeno con Óscar Luna.
La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.
Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios.
En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.
Radio Ambulante Studios produce y mezcla sus podcasts en el programa Hindenburg PRO.
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Soy Silvia Viñas. Gracias por escuchar.