[Horacio Caride]: “Bueno, tenés que estar en tal lugar, te vamos a recoger con un auto”, como si fuera un operativo comando clandestino.
[Silvia Viñas]: Son las 8 de la mañana del miércoles 29 de junio de 1994. Han pasado 60 días desde el superclásico entre River y Boca. Sesenta días desde el asesinato de dos hinchas de River. Horacio Caride, a quien acaban de escuchar, tiene 27 años y es periodista de Radio Mitre, una de las radios más escuchadas de Argentina. Hace un rato que está esperando en el lugar que le indicaron, una esquina frente al edificio de los tribunales. Luego de unos minutos llega un auto oscuro de esos grandes, con vidrios polarizados.
[Horacio Caride]: Cuando me subo al auto, me pidieron de buena manera que me iban a poner un pañuelo vendado en los ojos.
[Silvia Viñas]: Caride está sentado en medio de dos hombres grandotes, que además lo obligan a bajar la cabeza. No dice nada, piensa que es para que no sepa hacia dónde van. Tampoco ve que tenga muchas opciones.
[Horacio Caride]: En ese momento, no sentí ningún miedo ni temor porque me preguntaba ¿cuál sería el objetivo de hacerme algún daño?
[Silvia Viñas]: Caride intenta adivinar el recorrido. El auto va rápido y por la distancia que recorren sin detenerse y los sonidos de afuera, cree que van por una autopista. Después de varios minutos el auto baja la velocidad y se detiene. Nadie dice nada. Uno de los hombres que va con él en el asiento de atrás lo hace bajar y le quita la venda.
[Horacio Caride]: Llegamos a un lugar que yo interpreto que era un barrio muy humilde o una villa de emergencia o algo parecido.
[Silvia Viñas]: Una villa de emergencia, o sea, un asentamiento, como una favela en Brasil. La calle es de tierra y están frente a una casita precaria. El hombre que lo acompaña lo toma de un brazo, va con él hasta la puerta y le indica que entre. Caride hace caso, y adentro….
[Horacio Caride]: Estaba el personaje que todo el mundo estaba buscando.
[Silvia Viñas]: El jefe de la barra de Boca: José Barritta, el Abuelo.
Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Silvia Viñas y esto es “Superclásico 94”.
Episodio 6: Mi nombre es José Barritta.
[Horacio Caride]: Bueno, la década del 90, una década de inicio de mi carrera periodística y de gran explosión de todos los medios, ¿no?
[Silvia Viñas]: En junio del 94 Horacio Caride es un periodista de esos a los que les gusta salir a la calle a encontrar las historias. Se siente cómodo fuera de la oficina. Conversa con todo el mundo y, casi siempre, regresa con algún dato que los demás no tienen. Y en ese momento ya trabaja para Radio Mitre.
[Horacio Caride]: Era muy importante para la radio generar primicias, impacto. Hacíamos seguimiento algunos periodistas de algunos temas para encontrar el plus informativo.
[Silvia Viñas]: Un día puede ser un crimen, otro un accidente, una infidelidad entre famosos, el estado de salud de una estrella de fútbol. O, como en este caso, una búsqueda casi imposible.
[Horacio Caride]: El testimonio que se quería lograr era José Barritta, pero nadie sabía dónde estaba. Se había profugado. Nosotros en la radio teníamos que encontrar ese hilo conductor que nos llevara a José Barritta.
[Silvia Viñas]: Mariano Pagella nos sigue contando.
[Mariano Pagella]: El jefe de Caride le pide que dedique todo su tiempo a la búsqueda del líder de la barra de Boca. Recorre la calle, los tribunales y deja su tarjeta para que le avisen si aparece algún dato. Y si una fuente le da un nombre y un teléfono, él llama, recibe información y la chequea.
Pero las pistas que recibe no lo llevan a ninguna parte. La policía y la justicia tampoco tienen mejor información. Hace casi dos meses que lo están buscando en Argentina. Y al no tener respuestas, surgen otras versiones.
[Horacio Caride]: Se decía que estaba fuera del país. Transcurría el Mundial de los Estados Unidos. Ya se hablaba de que los barras de las hinchadas de fútbol, Boca principalmente, River, iban a ir a alentar a la Selección nacional liderada por Diego Armando Maradona.
[Mariano Pagella]: El 17 de junio del 94 va a comenzar la Copa del Mundo de Estados Unidos. Recordemos que el Abuelo había formado parte de las barras de los dos mundiales anteriores, el de México 86 y el de Italia 90. Por eso las autoridades argentinas creen que podría aparecer allá y realizan gestiones con Interpol y el FBI. Incluso el presidente de Argentina, Carlos Menem, asegura a la prensa que Barritta está en Boston (donde va a jugar la selección Argentina) y que va a ser apresado ahí. Con todos estos rumores dando vueltas, Caride sigue con su investigación.
[Horacio Caride]: Hasta que un día, en un bar en la esquina de Tribunales que ya está cerrado, se me cruzó un personaje, que se presentaba como alguien ligado a la barra brava de Boca.
[Mariano Pagella]: Se llama Emir y lo apodan “El Tuerto”. Emir “El Tuerto” Ciani. Un personaje bastante opaco.
[Horacio Caride]: Me dijo que trabajaba con una serie de abogados del caso. Y se definió como una especie de “saca presos”. Que tenía algunos conocimientos de abogacía, pero que no era abogado. Y que era amigo de José Barritta.
[Mariano Pagella]: Caride consulta con colegas periodistas que cubren la información de Boca y confirma que efectivamente el Tuerto tiene contactos con la barra. Entonces le presta más atención.
[Horacio Caride]: Y en esas conversaciones, sabiendo que yo era de Radio Mitre, me empezó a describir una historia, que yo no le creí en su momento, que José Barritta en realidad en algún momento se iba a entregar y que no era cierto que estaba prófugo como lo estaba buscando hasta el departamento de Estado o el FBI de Estados Unidos.
[Mariano Pagella]: Como dijimos antes, había muchos rumores de que el Abuelo estaba en Estados Unidos por el mundial. Entonces, durante los dos primeros partidos de Argentina, en Boston, varios agentes del FBI se mezclaron en la tribuna del estadio Foxboro, para ver si aparecía. Pero no hubo resultados. Al principio Caride tiene dudas sobre lo que le cuenta el Tuerto, pero cuanto más hablan, más convincente le empieza a parecer su relato. Primero, el que llama para conversar es el Tuerto. Pero pronto es al revés. Caride no quiere perder el contacto ni que el Tuerto se vaya con la información a otro medio.
[Horacio Caride]: Me conecté con mi jefe inmediato, le dije: “Podemos tener algo, dejámelo seguir trabajando”. Por eso la continuidad de todos los días, insistir y seguir tomando cafés con él para conocer su historia era de una prioridad absoluta.
[Mariano Pagella]: Cuando Caride dice que “puede tener algo”, en la radio se entusiasman y le dicen que siga insistiendo. Cuando se junta con el Tuerto en un bar, vuelve a la radio y reporta avances. Le piden adelantos y él pide más tiempo. Justo cuando la ansiedad de sus jefes ya se le hace muy difícil de manejar, el Tuerto lo llama de urgencia. Lo quiere ver cara a cara.
[Horacio Caride]: Me dijo, “bueno, te voy a dar la primicia de tu vida”.
[Mariano Pagella]: No le cuenta nada más. Se citan en el bar de siempre, y cuando llega Caride, el Tuerto ya lo está esperando.
[Horacio Caride]: Dije, “¿cuál va a ser la primicia de mi vida?”. “Bueno, no te caigas de espaldas. Pero José Barritta no está donde dicen todos que va estar. No está en el mundial. Lo tenemos escondido en alguna parte de aquí, de la provincia de Buenos Aires”.
[Mariano Pagella]: Caride no sabe si creerle. Así que le dice que necesita algo más firme.
[Horacio Caride]: “Queremos escuchar su relato, su verdad y dónde esté yo quiero estar”. “Bueno, estate atento que el día de mañana puede ser”.
[Mariano Pagella]: Avisa a sus jefes. Al día siguiente, en la oficina de la radio están todos pendientes de la llamada del Tuerto. Pero pasan las horas y nada. Hasta que finalmente suena el teléfono.
[Horacio Caride]: Me dice, “bueno, tenés que estar en tal lugar, te vamos a recoger con un auto”.
[Mariano Pagella]: Al otro día, como contamos al inicio del episodio, Caride se sube a un auto con los ojos vendados. Viaja con tres hombres. Entre ellos está el Tuerto. Llegan hasta una casa humilde en Lomas de Zamora, un barrio al sur de la provincia de Buenos Aires. Se baja del auto y entra a la casa.
[Horacio Caride]: Cuando entro veo un hombre más flaco, tomando mate y comiendo facturas. Él estaba de espalda y viendo en un televisor el programa más visto en ese momento de la televisión a nivel informativo que era Mauro Viale, la competencia directa nuestra, nosotros no competíamos con las otras radios. Para mi sorpresa, yo estaba viendo cómo Mauro Viale en televisión decía que iba a tener a José Barritta y el que lo tenía frente a él era yo.
[Mariano Pagella]: Hacemos una pausa y ya volvemos.
[Mariano Pagella]: Caride está en la sala de una casita precaria con El Abuelo, pero todavía nadie le habla. Nota que el líder de la barra de Boca sonríe por lo que acaban de decir en la tele sobre la supuesta primicia.
[Horacio Caride]: Bueno, me lo presentan. La situación en la cual lo encontré fue de una cotidianeidad pasmosa, en el sentido de que no parecía un hombre preocupado por todo lo que se estaba diciendo de él y de las características de la acusación.
[Mariano Pagella]: Los delitos por los que se lo busca son doble homicidio calificado por alevosía, lesiones por armas de fuego y también por asociación ilícita y extorsión reiterada. Caride y el Abuelo se sientan. Caride lleva un celular rectangular enorme. Su idea es llamar a la radio, presentarse y pasarle la palabra al conductor del programa, Néstor Ibarra, para que él haga la entrevista con el Abuelo. Ibarra es un periodista con más trayectoria y experiencia. Pero cuando se prepara para hacerlo pasa algo que no estaba en los planes.
[Horacio Caride]: En ese momento con su voz ronca y muy rigurosa, y escasa de palabras, se negó contundentemente y dice: “no pibe, esta nota es con vos y con nadie más”.
[Mariano Pagella]: Está por salir al aire y Caride tiene que explicar por teléfono a uno de sus jefes que la entrevista no va a salir en vivo, que el Abuelo quiere que la haga él, no Ibarra, el conductor, que es la figura principal del programa. Son unos segundos en los que Caride transpira. La entrevista corre riesgo. Pero finalmente su jefe le dice:
[Horacio Caride]: “Bueno, grabala, no la perdamos. Yo lo voy a convencer a Nestor Ibarra que la nota va con estas condiciones”.
[Mariano Pagella]: Caride abre su bolso, saca un grabador, y en ese momento, el Tuerto se le acerca.
[Horacio Caride]: Me dice: “mirá que esto tiene que durar pocos minutos porque después nos entregamos”.
[Mariano Pagella]: Caride asiente, mira fijo al Abuelo y apreta el botón de grabar.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Buenos días. Estamos… Mejor diga usted. ¿Cuál es su nombre?
[Audio de archivo, José Barritta]: José Barritta.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: José Barritta. ¿Alias?
[Audio de archivo, José Barritta]: El Abuelo.
[Mariano Pagella]: Esto que estamos escuchando es el audio de la transmisión. Caride la tenía grabada en un cassette que pensó que lo había perdido. Cuando hablamos con él lo buscó y lo encontró. A pesar de que la grabación es vieja se escucha la voz de un joven Caride y el tono gastado del Abuelo.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Sabe que me parece increíble estar junto a usted porque las informaciones decían desde el gobierno, la Interpol, y no sé cuántas cosas más de que usted estaba cómodamente como hincha más viendo el Mundial en Estados Unidos.
[Audio de archivo, José Barritta]: Nunca me fui del país. Lo que pasa que yo, al ver esto que está saliendo y todas estas barbaridades, me duele. Me duele porque hay familias, porque hay dos chicos que fallecieron, y la verdad que en esta nota le mando mis condolencias a los familiares de los chicos. Y yo voy a probar mi inocencia y voy a probar dónde estaba en los casos de los hechos, que no tuve participación en nada.
[Horacio Caride]: Pasamos por la causa, por las acusaciones que pesaban del doble homicidio, por si él había sido el autor intelectual de este doble crimen.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Cuénteme el antes y el después del partido.
[Audio de archivo, José Barritta]: Antes del partido fue todo una fiesta. Nunca me creí que iba a terminar con esta barbarie. En ningún momento. Y después está la prueba que nosotros nos quedamos hasta el final en la tribuna después de media hora.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: La gente que no se quedó en la tribuna, algunos de los cuales están detenidos, ¿se cortaron solos? ¿Ponían en duda su liderazgo como jefe de la barra brava?
[Audio de archivo, José Barritta]: No, no, lo que pasa es que como todo, ¿no?, de repente por ahí hay cosas que se le escapan hasta al presidente ¿cómo no se me pueden escapar a mí, no?
[Mariano Pagella]: No sé si lo escucharon bien pero el Abuelo dice que, “se le pueden escapar cosas”. También habla con Caride sobre el rol de la hinchada alentando al equipo y su relación con Maradona, con quien compartió asados pero dice que no lo está mirando en el Mundial porque está amargado por todo lo que está pasando. En todo momento el Abuelo insiste con su inocencia.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Armas me dijo que no utilizó nunca,
[Audio de archivo, José Barritta]: No, ni sé cómo se usa. Ni sé cómo se usa.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: ¿Pero en alguna pelea entre hinchadas habrá participado?
[Audio de archivo, José Barritta]: No, no, porque, te explico, nosotros ya hace mucho, como cinco, seis años, nosotros venimos buscando una línea de conducta para que todos los partidos que juegue Boca sean una fiesta.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Pero ¿el fanatismo puede llegar al límite, José, de que alguien agarre un arma y mate como mató a esos hinchas de River?
[Audio de archivo, José Barritta]: No, esto es un acto criminal que yo no lo voy a avalar en ningún momento ni justificar porque lamentablemente cuando el ser humano paga con la vida, se termina el deporte.
[Mariano Pagella]: El abuelo dice que él se enteró del doble homicidio por la radio, cuando estaba en la casa de “Manzanita” Santoro que, recordemos, era su mano derecha y su casa era la “base de operaciones” de la barra. Manzanita, como escuchamos en el episodio anterior, fue uno de los primeros en ser detenidos.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: ¿Qué opina de Manzanita, que está detenido?
[Audio de archivo, José Barritta]: Que es un buen muchacho.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: ¿Usted pensó por un momento que ya estaba condenado desde el vamos por ser José Barritta?
[Audio de archivo, José Barritta]: Exacto. Hay mucha injusticia. Cualquier cosa que pasa en el país, la culpa la tiene el Abuelo. En estos meses pensé un montón de cosas, presentarme, gritar a los cuatro vientos que yo no tengo nada que ver y que son todas mentiras, que son todas injurias lo que se habla.
[Mariano Pagella]: Y después Caride le pregunta sobre “el arrepentido”, o sea Darío Vesselizza Randi, el barra de Boca que aportó uno de los testimonios claves para la investigación y a quien escuchamos en el episodio anterior.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: ¿Después me va a hablar del arrepentido ese que dice saber todo, usted lo conoce?
[Audio de archivo, José Barritta]: No, no lo conozco, la verdad que es una novedad para mí.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Ya estamos concluyendo la nota. Las últimas preguntas. Usted si tiene la suerte de que se compruebe lo que dice usted de su inocencia, ¿volverá a una cancha de fútbol, volverá a la Bombonera, volverá a ser el jefe de la barra brava de Boca?
[Audio de archivo, José Barritta]: Mirá, en este momento no te lo puedo contestar, ¿viste? porque me pasan un montón de cosas por la cabeza. No sé, qué sé yo. Dios dirá lo que va a pasar. No sé, Dios dirá lo que va a pasar.
[Audio de archivo, Horacio Caride]: Gracias.
[Audio de archivo, José Barritta]: No, de nada.
[Horacio Caride]: Y en el momento que termina la entrevista. Y con su mate y comiendo las últimas medialunas, la frase final fue: “bueno, ahora me voy a entregar la justicia”.
[Mariano Pagella]: Hacemos una última pausa y volvemos.
[Mariano Pagella]: Es el miércoles 29 de junio de 1994. Pasaron 60 días desde el superclásico y acaba de finalizar la entrevista radial donde el Abuelo anunció que se va a entregar a la justicia. Mientras Caride, el periodista que lo entrevistó, guarda sus cosas, el Abuelo se pone una campera. Los dos salen por la puerta y se suben a un auto. El organizador del encuentro, el Tuerto, también los acompaña, junto con uno de los hombres grandotes del viaje de ida. Van a los tribunales de Lomas de Zamora, no muy lejos de ahí.
[Horacio Caride]: Cuando llegamos, yo me sentí también una especie de buscado o preso más, porque bajamos del auto y era una maraña de periodistas atosigando con preguntas, todas las que querían hacer en ese momento y que no pudieron.
[Mariano Pagella]: Es probable que alguien de adentro del juzgado haya avisado a los medios que Barritta iba en camino. Así que cuando llegaron, todos estaban con las cámaras encendidas.
En la puerta del juzgado, el Abuelo se adelantó un par de pasos, se dio vuelta y levantó la cabeza saludando a Caride. Caride levantó el brazo y el Abuelo giró hacia la puerta. Dos policías se le acercaron y lo llevaron hasta el interior del juzgado.
[Horacio Caride]: A partir de ahí, no tomé nunca más contacto con José Barritta.
[Daniel Llermanos]: Yo nunca fui un juez encarcelador, yo trataba de buscar lo que para mí es el derecho que es un proyecto de armonía social.
[Mariano Pagella]: Este es Daniel Llermanos. Ahora es abogado pero en la década del noventa era juez en los tribunales de Lomas de Zamora, donde se entregó el Abuelo. Llermanos cuenta que 48 horas antes de la entrevista de Caride, lo contactó alguien de la barra de otro club…
[Daniel Llermanos]: Un hincha de Banfield llamado “La Vieja”, el apodo, jefe de la barra, me llamó un día por teléfono al teléfono del juzgado y me dijo: “foctor, lo tenemos acá, está acá. Tenemos miedo que lo maten”. Y es verdad, había rumores de que lo querían matar a José Barritta.
[Mariano Pagella]: A Llermanos no le es ajena la violencia en el fútbol. Lomas de Zamora es una ciudad de la provincia de Buenos Aires donde hay muchos clubes.
[Daniel Llermanos]: En las canchas ya había habido innumerables conflictos, inclusive con muertos. Era una época muy violenta, muy violenta. De una violencia que quizá no estaba en todos los diarios.
[Mariano Pagella]: Al trabajar en ese contexto, conocía muy bien a las barras bravas. De hecho un año antes, en 1993, cuenta que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, le había pedido que se juntara con El Abuelo para tratar de bajar esos niveles de violencia. Así que Llermanos lo invitó a una reunión.
[Daniel Llermanos]: Esa primera reunión fue graciosa porque José Barritta vino con doce personas, con doce culatas a la reunión.
[Mariano Pagella]: En Argentina “culata” se le dice a los guardaespaldas.
[Daniel Llermanos]: Y como éramos tantos y la oficina mía era de dos metros, invité a comer en un restaurante de la avenida Pavón, en Lomas de Zamora. La gente, cuando entramos (entré yo con los 12 o 13 barras de Boca) huyó del restaurante. Yo no me daba cuenta, pero se ve que el aspecto de ellos infundía miedo.
[Mariano Pagella]: En el restaurante Llermanos le explicó a Barritta que el gobernador quería que se terminara la violencia. Que la idea no era penalizar, sino buscar una “armonía social”.
[Daniel Llermanos]: Barritta dijo: “no, doctor. Somos así. Nuestro negocio es así”. Lo dijo clarito, no sé negocio en qué sentido, si futbolero, económico, no lo sé. Era un conflicto inevitablemente necesario.
[Mariano Pagella]: Tal vez por este encuentro previo o porque Llermanos tenía “experiencia” con las barras es que el jefe de la barra de Banfield, la Vieja, se contacta con él para pedirle ayuda por José Barritta, el Abuelo.
[Daniel Llermanos]: Me pregunta si Barritta se puede entregar en mi juzgado. Le digo, “pero yo no soy el juez competente, el juez competente es el juez de capital”.
[Mariano Pagella]: O sea, el juez Quiroga, que conocimos en el episodio anterior. Es el juez que lidera la investigación.
[Daniel Llermanos]: “No, no, no, la idea es ir, pero que usted nos acompañe. Queremos tener protección”. Realmente tenía miedo de que en el traslado alguno, por venganza de algún otro hecho, atentara contra su vida. Él lo que buscaba era seguridad en el traslado.
[Mariano Pagella]: Así es que ese 29 de junio a la mañana, el Abuelo se entrega en el juzgado de Llermanos, a quien le habían avisado una hora antes. Es un Abuelo muy diferente al que se había encontrado en esa reunión el año anterior. Ya no había “culatas” acompañándolo. Ahora José Barritta camina hacia él acompañado de policías.
[Daniel Llermanos]: Se ve que había habido alguna filtración periodística porque prácticamente en el mismo momento que él llega, llega una legión de fotógrafos que yo nunca había visto, al menos en Lomas de Zamora. Parecía una invasión. Rápidamente entra a mi despacho José Barritta. Yo ordeno que entre solo. Él cuando me mira, me da un abrazo.
[Mariano Pagella]: Barritta le pide que le permita ver a su mujer antes de entregarse. Llermanos le da un teléfono, la llama y al rato la mujer aparece por la puerta.
[Daniel Llermanos]: Se sientan en mi despacho. Yo mando a comprar una pizza porque tenían todos cara de hambre.
[Mariano Pagella]: Y mientras están comiendo, suena el teléfono: es el juez Quiroga, muy enojado, preguntándole a Llermanos qué hace Barritta en su juzgado.
[Daniel Llermanos]: “Mire doctor, está detenido. Está detenido porque yo sé que usted había decretado la captura. Yo lo tengo detenido y está a su disposición, cuando usted me diga…” “¡Ya mismo!” “No, estamos comiendo pizza”, le dije. “Terminamos esto y salimos para allá”.
[Mariano Pagella]: Cuando termina de comer, José Barritta sale de Lomas de Zamora rumbo al juzgado del juez Quiroga.
[Daniel Llermanos]: De ese día, lo único que recuerdo con más fuerza son los gestos de emoción de él. Y sus ojos parecían, no desencajados, pero sí reflejaban una enorme tristeza, ¿no? No era el final que él imaginaba para sí mismo, seguramente porque sentía que era el comienzo de la pérdida definitiva de su libertad.
[Paula Asaro]: Yo me acuerdo que la aparición de Barritta fue como la cereza del postre para la causa.
[Mariano Pagella]: Hace casi dos meses que la fiscal Asaro está investigando el crimen. Ya hay varios detenidos de la barra de Boca, testigos que los ubican en la escena del crimen y hasta encontraron las armas. Pero falta el jefe, el Abuelo. Hasta que ese miércoles 29 de junio a la mañana…
[Paula Asaro]: Nos enteramos por programas televisivos que él se había presentado en lo del juez Llermanos. Y cuando nos enteramos de eso, bueno, ahí sí, se activó todo el protocolo para que venga a declarar.
[Mariano Pagella]: Y así como las cámaras capturan su imagen al salir del juzgado de Lomas de Zamora, más tarde ese mismo día lo registran entrando al Palacio de Tribunales en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Lleva un pullover gris a cuadros y una campera de cuero marrón.
[Paula Asaro]: Y creo que él se presenta pensando que él salía. Se presenta convencido que no se le iba a imputar absolutamente nada.
[Mariano Pagella]: Al día siguiente, el jueves 30 de junio del 94, las tapas de la mayoría de los diarios de Argentina tienen dos noticias históricas relacionadas al fútbol argentino. Una, la principal, es el resultado positivo de un test antidoping de Diego Maradona en el mundial de Estados Unidos. Es un momento clave que marca el fin de su presencia en la selección argentina y donde pronuncia una de sus frases icónicas: “Me cortaron las piernas”. Acompañando esa noticia, con menos jerarquía pero con la importancia suficiente para ser nota de tapa, aparece la entrega del Abuelo a la justicia. Sí, las dos cosas sucedieron el mismo día.
[Paula Asaro]: Tuve la oportunidad de quedarme con él cinco, seis minutos y como que él era así como un encantador de serpientes. Te decía: “¿de qué cuadro es? Ah no, pero no puede ser de ese cuadro, tiene que ser de Boca”. Él con la camiseta siempre puesta y bueno, con unos ojos celestes que eran penetrantes. O sea, infundía una situación como de miedo.
[Mariano Pagella]: Ese jueves 30, a las 10:45, en la fiscalía le toman la declaración indagatoria al Abuelo.
[Paula Asaro]: Entonces, bueno, se le preguntaba, se le interrogaba. Él niega bajo todo concepto haber dejado a estas personas hacer lo que hicieron.
[Mariano Pagella]: Es decir, poco a poco el Abuelo empieza a desligarse de los hechos y, para reafirmar la idea, dice una frase con bastante metáfora.
[Paula Asaro]: Dijo que él estaba en la cancha y todos se empezaron a ir, que estos pibes estaban pasados de vuelta y se le escaparon, fue una frase esa icónica, como las palomitas de la Plaza de Mayo.
[Mariano Pagella]: El Abuelo declara por más de tres horas. Lo que cuenta en esa declaración se va a mantener en secreto por un largo tiempo. Recién durante el juicio, van a salir a la luz esos detalles, y van a marcar el fin de su reinado como jefe de la 12.
Después de la caída del Abuelo todavía quedaban otros tres barras prófugos. Uno de ellos tardó casi dos años en ser atrapado y recién ahí la fiscalía decidió que era momento de pedir la elevación a juicio. Durante este tiempo, el Abuelo y el resto de los barras estuvieron en prisión.
Por eso, la fecha en la que va a comenzar el juicio, uno de los más importantes de la década, es el 14 de marzo de 1997, casi tres años después del superclásico.
[Marcelo Parrilli]: La sala estaba llena. Había muchos medios periodísticos que hacían las notas afuera, pero después ingresaban a la sala.
[Mariano Pagella]: Toda la cúpula de la 12 va a estar en el banquillo de los acusados.
[Fernando Scalone]: Fue chocante de repente ver a esos tipos tan cerca.
[Mariano Pagella]: Y todos van a escuchar la declaración del Abuelo sobre lo que ocurrió el 30 de abril del 94.
[Gustavo Grabia]: Ahí se rompe el pacto de silencio que hasta ahí había entre el resto resto la barra y se empiezan a acusar entre ellos en el juicio.
[Mariano Pagella]: Todo esto en el próximo episodio de Superclásico 94.
[Silvia Viñas]: Superclásico 94 es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio.
Esta serie fue producida por Mariano Pagella, Alejandro Marinelli y Sergio Renna.
Un agradecimiento a Horacio Caride por compartir la grabación de la entrevista con el Abuelo.
Los editores fuimos Pablo Argüelles, Daniel Alarcón y yo.
La verificación de datos es de Ana Prieto.
Mariano hizo el diseño de sonido, con música original de Nicolas Pagella, quien también compuso el tema musical de la serie. Martín Cruz estuvo a cargo de la mezcla de sonido y masterización.
La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. La producción digital la hizo Andrés Centeno con Óscar Luna.
La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.
Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios.
En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.
Radio Ambulante Studios produce y mezcla sus podcasts en el programa Hindenburg PRO.
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Soy Silvia Viñas. Gracias por escuchar.