Skip to main content

EP. 0 Tráiler – Superclásico 94: cuando el fútbol cambió

Tráiler – Bukele: el señor de Los sueños
EP. 1 Alguien como Bukele
EP. 2 Muévete rápido, rompe cosas
EP. 3 La hora de la medicina amarga
EP. 4 El evangelio (del Bitcoin) según Bukele
EP. 5 ‘Batman’ descubre el viejo negocio de la violencia
EP. 6 La última elección
EP. 7 Después de Bukele
Tráiler: El péndulo
EP. 1 Pennsylvania: del ‘cinturón de óxido’ al ‘cinturón latino’
EP. 2 Nevada: la preocupación por la economía
EP. 3 Florida: donde América Latina vota
EP. 4 Arizona: demócratas y republicanos en la frontera
EP. 5 Carolina del Norte: el poder de las comunidades religiosas
EP. 6 Una marea roja: el regreso de Trump y el futuro de los latinos
Tráiler: La Ruta del Sol
EP. 1 La botella
EP. 2 La grabación
EP. 3 La entrevista
EP. 4 Las pruebas
EP. 5 La necropsia
EP. 6 El debate
EP. 7 El conspirador
EP. 8 El contacto
EP. 9 El fiscal
EP. 10 El rompecabezas
Tráiler: Las Reinas de Queens
EP. 1 Santa, Madre, Reina
EP. 2 Bienvenides a la Casa Martínez
EP. 3 Las reinas del escenario
EP. 4 La Santa Puta
EP. 5 Un martes cualquiera en Queens
EP. 6 Tres reinas, dos disparos
EP. 7 Batalla por la Roosevelt
EP. 8 La Escuelita
EP. 9 Del Darién al True Colors
EP. 10 Más allá de la Rúsbel
Tráiler – Superclásico 94: cuando el fútbol cambió
EP. 1 El doble crimen

TRANSCRIPCIÓN

Ir al episodio

EP 1 . 10/09/2026

1 | El doble crimen

[Audio de archivo]: Esta es una cara de este súper clásico: la alegría, el desborde, la emoción. River ganó dos a cero aquí en la Bombonera…

[Silvia Viñas]: Es el sábado 30 de abril de 1994. River Plate acaba de ganar el superclásico contra Boca Juniors, su histórico rival. Es una victoria especial porque ganó de visitante en la cancha de Boca después de ocho años. 

[Fernando Scalone]: Cantamos. Estábamos felices. Contentos.  Bueno, después de todos los festejos se empezó a vaciar la tribuna. Empezamos a salir cantando.

[Silvia Viñas]: Este es Fernando. En esa época tiene 19 años y, como a la mayoría de los partidos, va con su papá. Después del superclásico, salen del estadio con cientos de hinchas de River. Fernando y su papá van hacia la parada del colectivo, el bus, para volver a casa.

[Fernando Scalone]: Cuando empezamos a caminar, habremos hecho 400 metros, 500 metros, vemos pasar dos camiones mosquitos vacíos. Totalmente vacíos.

[Silvia Viñas]: En Argentina se le dice “mosquito” a los camiones que transportan autos. Son esos que tienen una estructura metálica de dos pisos, larguísima, de más de 20 metros. Pueden llevar hasta 10 autos.

[Fernando Scalone]:  Le digo a mi papá, “uh, mira, en este camión se van a colgar un montón de hinchas para alejarse”.

[Silvia Viñas]: Fernando no lo sabe en ese momento, pero su predicción es completamente acertada.

[Juan Carlos Cáceres]:  En el primer camión no pudimos subir, porque subieron otra gente, se llenó al toque. En el segundo camión sí subimos.  Ahí habría mínimo 50 pibes. 

[Silvia Viñas]: Juan Carlitos es amigo de Fernando. Es un poco más grande, en esa época tiene 24 años. Viven en barrios cercanos y, como los dos son hinchas de River, formaron una amistad yendo a la cancha. Pero a ese partido cada uno va por su lado. Así que mientras Fernando regresa a casa con su papá, Juan Carlitos está con otros hinchas, en esos camiones.

[Juan Carlos Cáceres]:  Nos subimos al mosquito para irnos, porque la onda era irnos, entonces, “vamos, subimos”. Así fue.

[Silvia Viñas]: Avanzan lentamente. A medida que pasan las cuadras, se suben más y más hinchas de River. Es una peregrinación de victoria improvisada que dura unas seis o siete cuadras, hasta que llegan al cruce de las avenidas Huergo y Brasil.

[Juan Carlos Cáceres]: Cuando veo yo la acción, de que sale un grupo, para mí era a tirarles piedra, ¿no?

[Silvia Viñas]: Un grupo de hinchas de Boca, que lanzan algo hacia los camiones donde están los de River. Segundos después, cuando el camión en el que está viajando Juan Carlitos pase al lado de ese grupo, va a descubrir que lo que estaban tirando no eran piedras.

[Juan Carlos Cáceres]: Para mí fue un fusilamiento.

[Silvia Viñas]: Ese día hubo decenas de hinchas en esos camiones. Más de 30 años después, ninguno se olvidó de lo que pasó en esa intersección de Huergo y Brasil. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Yo me hago una bolita y se escuchan balazos: pim, boom, boom, boom, boom. 

[Silvia Viñas]: Algunos callaron durante años el horror que vivieron ese día. Otros llevan el recuerdo marcado en el cuerpo.

[Diego Buenaño]:   Tenía mucho, mucho dolor. Entonces, ya ahí me di cuenta que no era un piedrazo, que era… Que era algo más. 

[Silvia Viñas]: Y para otros, ese día representa un final. El día en el que algo cambió y nunca volvió a ser igual.

[Juan Carlos Cáceres]:  Los gritos de los pibes. Eso tengo en la cabeza. Los gritos de los pibes.

[Silvia Viñas]: El fútbol argentino es reconocido en todo el mundo por sus jugadores, con superestrellas como Messi y Maradona. Por sus clubes, como River, Boca, Independiente y muchos más que alcanzaron fama mundial. Y, desde hace varios años, a esa expansión se suman los hinchas.

Juan Carlitos y Fernando, a los que conocimos antes, son hinchas. Siguen a su equipo a todas partes y generan una comunidad en la tribuna. En partidos internacionales de algún club, o con la  selección en torneos como la copa del mundo, las hinchadas argentinas suelen llamar la atención. Pueden generar admiración por su pasión, también rechazo por algunos cánticos y actitudes. Pero es difícil que te dejen indiferente. Y es innegable que a donde van, se siente su presencia, se escuchan más fuerte que las otras hinchadas, como si jugaran de local en todos lados, en cualquier parte del mundo.

Pero detrás de esos hinchas, se esconde algo más. Otro grupo que ya es inseparable del fútbol argentino: las barras bravas.

[Audio de archivo]: Son las barras bravas del fútbol. Barras bravas y políticos. Las barras bravas y el poder.

[Silvia Viñas]: Estamos hablando de organizaciones casi mafiosas que hacen negocios afuera y adentro del estadio, y controlan todo lo que pasa en la tribuna y muchas veces dentro de un club. Y al igual que los clubes y sus hinchas, también se expandieron a todo el mundo.

[Gustavo Grabia]: En México, hasta la década del 90, a la cancha se podía ir entre los dos públicos mezclados. Y hoy han adoptado un modelo bastante similar al argentino. En Colombia, las barras se han organizado alrededor del negocio que aprendieron acá en Argentina de la comercialización de los productos de las barras.

[Silvia Viñas]: Todo este crecimiento de las barras y su expansión internacional tiene un punto de inflexión: ese sábado 30 de abril de 1994. Lo que pasó en ese superclásico no fue solamente otro hecho de violencia, por más que el fútbol argentino, a esa altura, ya registraba más de 150 muertos. 

[Paula Asaro]:  Cuando llegamos a la escena del crimen, era un caos. 

[Silvia Viñas]: Fue una bisagra que cambió las relaciones de poder dentro de las barras. 

[Daniel Vesselizza Randi]:  ”Vayanse todos a la mierda. No saben lo que hicieron”. 

[Silvia Viñas]: Generó una de las búsquedas policiales más intensas de ese momento.

[Horacio Caride]: En una casilla bastante precaria estaba el personaje que todo el mundo estaba buscando.

[Silvia Viñas]: Y desembocó en un juicio que cambió la historia del fútbol argentino…

[Gustavo Grabia]:  Era como si estuvieras adelante del juicio a don Corleone. 

[Silvia Viñas]: A lo largo de estos 10 episodios van a conocer todo lo que pasó ese día. Vamos a meternos en las tribunas y el mundo de las barras bravas, sus conexiones con el poder, con los clubes y con las hinchadas. Pero sobre todo, vamos a repasar las repercusiones de ese día en la vida de mucha gente, desde hinchas que solo querían alentar a su equipo hasta familias enteras que ni siquiera se subieron a esos camiones. 

[Fernando Scalone]:   Dicen que estas cosas le pasan a la gente buena. Y así pasó ese día.

[Audio de archivo]: El partido salió dos a dos. River hizo dos goles, pero nosotros le matamos a dos.

[Silvia Viñas]: Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Silvia Viñas, y esto es Superclásico 94. Episodio 1: El doble crimen.

[Audio de archivo]:  Periodista: Buenas, tardes, ¿cómo le va maestro?

Hincha de Boca: Hoy gana Boca, querido.

Hincha de River: Te quería decir que hoy le vamos a ganar a Boca. Y hoy le ganamos tranquilamente caminando tres, cuatro a cero.

Hincha de Boca: 20 años de Bombonera, mirá, 20 años que venimos a gritar por la Boca. Boca corazón.

Periodista: ¿Y no se asustan, así, que haya lío, River?

Hincha de Boca: Jamás.

[Silvia Viñas]: Vamos a transportarnos a ese sábado 30 de abril del 94. Y el que nos va a contar esta historia es Mariano Pagella, uno de los tres productores junto a Alejandro Marinelli y Sergio Renna. Hace más de un año que están trabajando en esta serie, en base a un archivo enorme de Sergio con fotos y documentos recolectados desde el mismo año 94. Aquí Mariano.

[Mariano Pagella]: Es un día hermoso de otoño, con solcito pero sin un calor agobiante. El día perfecto para este superclásico. Los hinchas de River arrasaron con las entradas disponibles en pocas horas. Y entre quienes lograron conseguirlas hay tres hinchas. Vamos a empezar con el primero, que ya lo escuchamos: Fernando.

[Fernando Scalone]:  Mi nombre es Fernando Scalone.  Y ese día estuve en la cancha viendo el superclásico, en la Bombonera.

[Mariano Pagella]: La Bombonera es la cancha de Boca Juniors, uno de los clubes de fútbol más grandes de Argentina. Se le dice así porque el estadio tiene forma rectangular y las tribunas son casi verticales, así que se parece a una caja de bombones. Está al sur de la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de La Boca. Sí, de ahí sale el nombre del club. Es uno de los lugares turísticos más importantes de la ciudad. Son calles con mucha historia por su cercanía con el puerto y por ser uno de los lugares emblemáticos del tango.

Fernando es hincha de River desde que tiene memoria. Y siempre que va a ver partidos a la cancha, lo acompaña su mejor amigo, alguien muy importante en esta historia: Walter Vallejos.

[Fernando Scalone]:  Con Walter nos conocimos de chiquitos. Sacando a la mamá y a la hermana, yo era el más cercano. Yo era el hermano de él, el amigo, no había otra persona.  

[Mariano Pagella]: Fernando y Walter son amigos del barrio. Jugaban en el mismo club de fútbol y muchas veces Fernando se quedaba a comer en la casa de Walter. Esta amistad fue creciendo a lo largo de los años, atravesada por algo especial: el fanatismo por River. Compartían todo. ¿Su primera camiseta de River? Se la compraron juntos. Fernando estaba de novio con una chica y Walter con su hermana.

[Fernando Scalone]:  Pasábamos los cumpleaños juntos, asados juntos. Cumplíamos los años un día 28 de marzo él y yo el 29, hacíamos los dos un mismo cumpleaños.  Era amistad pura.

[Mariano Pagella]: El superclásico de ese sábado 30 de abril es un partido muy esperado. Aunque River lleva 8 años sin ganar en la Bombonera, viene con una muy buena racha y Boca está en un mal momento. Así que la expectativa es enorme.

En esa fecha Fernando y Walter tienen 19 años. Acordaron ir juntos al estadio, pero Walter no aparece. Se va haciendo tarde, así que Fernando decide ir solo. Ahí, afuera de la Bombonera, lo está esperando su papá.

[Fernando Scalone]: Entonces le pregunto, “¿Dónde, dónde está? Si lo viste?” Me dijo que no, “estábamos juntos, pero nos corrió la policía y nos separamos”.

[Mariano Pagella]: Por entonces la policía ejerce un control muy agresivo en las entradas a espectáculos públicos, con la excusa de la lucha contra las drogas. En recitales y partidos de fútbol son normales las requisas, los empujones, los golpes o incluso que levanten grupos de gente y los lleven presos por una noche. Por eso, a lo mejor, no es tan extraño que no haya señales de Walter.

[Fernando Scalone]:  “Uh”, le digo, “bueno, vamos a entrar que después lo vamos a ver adentro entonces”.

[Mariano Pagella]: Fernando y su padre entran a la Bombonera y suben a la tribuna visitante, que ya está bastante llena. Eligen sus lugares. Pero Fernando sigue con la inquietud, quiere encontrar a su mejor amigo, a Walter. Es que, para eso están ahí, para disfrutar el partido juntos, como siempre. 

[Fernando Scalone]: Entonces yo le digo a mi viejo, “quédate acá, que voy a hacer unos pasos a ver si lo veo, a ver si lo encuentro para que venga con nosotros, como siempre”. 

[Mariano Pagella]: Se abre paso entre la multitud. Pero no encuentra a Walter, sino a otro amigo que tienen en común. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Éramos pibes que íbamos a ver a River los domingos. Y así conocí a Walter, que era más chico que nosotros.

[Mariano Pagella]: Juan Carlos Cáceres, o Juan Carlitos, como le dicen los amigos, es el segundo hincha de esta historia. En esa época Juan Carlitos tiene 24 años y conoce a Fernando y a Walter por River. 

[Juan Carlos Cáceres]: Con Walter teníamos relación de la cancha. Estaba todo bien, nos conocíamos de ahí y del barrio. Él amaba a River, es la realidad. 

[Mariano Pagella]: Fernando le pregunta por Walter a Juan Carlitos, y él le dice que le parece haberlo visto por ahí, pero que no está seguro. La tribuna ya explota de gente.

[Fernando Scalone]:  ”¿Qué te vas a poner a buscarlo?” me dijo Juan Carlitos. “¿Qué te vas a poner a buscarlo? mirá la gente que hay. Después lo ves a la salida”. Y me convenció.

[Mariano Pagella]: Tiene razón. Es ridículo buscarlo en ese momento, ya hablarán después, en casa, con tranquilidad. Así que Fernando vuelve al lugar donde estaba su papá. 

Y abajo, en la cancha…

[Audios de archivo]: Señoras y señores, iniciará el superclásico del fútbol argentino. 

[Mariano Pagella]: El árbitro da inicio al partido y la pelota comienza a rodar.  

[Audios de archivo]: Gamboa, lo va a buscar a Ortega, con él está McAllister, se viene Orteguita, atención, River buscando el primero, Ortega, Ortega, Ortega. ¡Cedres! Acaba de salvarse una vez más Boca…

[Mariano Pagella]: Esto que estamos escuchando es el relato real del partido por televisión. 

[Audio de archivo]: Sale Sodero, marca Rivarola, ¿qué están haciendo, chicos? ¡Eso es penal!…

[Diego Buenaño]:  Arranca con un penal en contra, con lo cual ya, viste, siempre decis, “uy, otra vez”.

[Mariano Pagella]: En la tribuna de River completamente llena, encontramos al tercer hincha al que vamos a seguir: Diego Buenaño.

[Audio de archivo]: ¡Martínez!, Salva, señora y señores, tirándose…

[Mariano Pagella]: Por aquellos días, Diego tiene 21 años. Se acuerda perfectamente de ese partido. Está con su grupo de amigos, con los que sigue a River a todos lados. 

[Audio de archivo]: ¡Orteguita, golazo, gooooool…!

[Diego Buenaño]: Pero nada, después el partido fue todo de River…

[Audio de archivo]: Goool de River, el burrito Arnaldo Ariel Ortega… 

[Diego Buenaño]:  El partido lo disfrutamos mucho. La verdad que fue un partidazo y estuvo buenísimo.

[Audio de archivo]: River sigue buscando el segundo con Toresani, palo, gol, Crespo gol, Crespo gol, Crespo gol, ¡Goooooool…!

[Mariano Pagella]: Finalmente, con dos goles en el segundo tiempo del Burrito Ortega y Hernán Crespo, figuras históricas del fútbol argentino que en ese momento recién empezaban, River logra romper esa maldición de ocho años sin ganar en la Bombonera. 

[Audio de archivo]: El superclásico del fútbol argentino fue para River Plate.

[Mariano Pagella]: Así que tiene sentido que sus fanáticos se queden un rato en el estadio festejando.

[Fernando Scalone]: Bueno, después de todos los festejos se empezó a vaciar la tribuna. Empezamos a salir cantando. 

[Mariano Pagella]: Este es Fernando, lo escuchamos al inicio. Recordemos que siempre iba a ver a River con su mejor amigo, Walter. Pero ese día no lo logran. Por las multitudes y la mala suerte. 

[Fernando Scalone]:  Yo hasta ese momento no lo habíamos encontrado. No lo habíamos visto.

[Mariano Pagella]: Lo que Fernando no sabe es que durante el partido Walter sí logró encontrar a Juan Carlitos, su amigo en común, y que ahora están festejando juntos. Pero claro, no tienen forma de comunicarse. Pensemos que en esa época no había tantos teléfonos celulares. La cantidad de gente saliendo del estadio es enorme, un tsunami de hinchas que cubren todo hasta el horizonte. Así que Fernando va mirando las caras de la multitud que lo rodea, con la esperanza de que alguna sea la de sus amigos. Pero nada. Walter y Juan Carlitos no aparecen. Así que Fernando y su papá caminan hacia el colectivo que los regresará a casa.

Pero afuera de La Bombonera, muy cerca del estadio, empiezan los primeros focos de conflicto entre seguidores de River y de Boca. Las dos hinchadas tienen entradas y salidas separadas, pero aparentemente un grupo de Boca fue hasta la salida de River y comenzaron las peleas. 

Es difícil saber quién es tu aliado o tu enemigo. Muchos están sin camiseta; y los que sí la tienen puesta se la cubren para evitar un piedrazo de un hincha rival.

Juan Carlitos y Walter, los amigos de Fernando, se encuentran frente a ese caos. Acá Juan Carlitos. 

[Juan Carlos Cáceres]:   Se ve un… Un quilombo, una estampida.   La gente corriendo. Nosotros seguimos caminando para el Riachuelo.

[Mariano Pagella]: Como la mayoría, están intentando recorrer las cuatro cuadras que los llevan hasta el Riachuelo, el río que bordea la zona sur de Buenos Aires. Tienen la esperanza de que a esa altura la gente esté más dispersa. Pero apenas logran avanzar un par de cuadras, cuando…

[Juan Carlos Cáceres]: Se escuchan tiros, que yo en su momento pensé que eran los cohetes, esos famosos tres tiros. Y no, resulta que había habido un par de tiros de verdad y la gente se desparramó.

[Diego Buenaño]: Escuchamos lo que supusimos que eran disparos, eran como explosiones. 

[Mariano Pagella]: Este es Diego, el tercer hincha que conocimos. Él y sus amigos también salen del estadio y escuchan las mismas detonaciones que Juan Carlitos. Pero en ese momento ellos sí piensan que pueden ser disparos.

[Diego Buenaño]:  Y ahí frenamos y volvimos para atrás para tratar de rodear un poco y después tratar de meternos por adentro en alguna calle.

[Mariano Pagella]: El grupo de Diego había ido en auto, pero lo habían estacionado muy lejos del estadio. Así que deciden cambiar de ruta y meterse por alguna de las calles transversales para ir hacia el norte, a la zona del puerto. Necesitan salir de ahí. Ya.

Una pausa y volvemos. 

[Mariano Pagella]: OK, ubiquémonos un momento en la escena. Fernando y su papá ya están a varias cuadras de la cancha. Ellos no ven nada de todo ese caos: las peleas entre hinchas de Boca y River son muy cerca de la Bombonera. Logran tomar un colectivo, el bus, y se van a casa.

Mientras, Diego y sus amigos siguen caminando, tratando de alejarse de los disturbios.

[Diego Buenaño]:  Paramos en un kiosco a comprar algo para tomar. Y cuando estamos comprando uno de los chicos que estaba con nosotros ve que se empiezan a subir a varios camiones, eran dos o tres. 

[Mariano Pagella]: Decenas de hinchas de River se están subiendo a unos camiones mosquito, esos que mencionamos al comienzo del episodio, que transportan autos. Están vacíos y avanzan lentamente por la avenida que bordea todo el Riachuelo. 

Los choferes, asustados por la marea de pibes que empiezan a subirse, apenas llegan a levantar las ventanillas y trabar las puertas: saben que no hay forma de hacerlos bajar. 

Y para Diego y sus amigos, esta es la oportunidad que estaban buscando para salir por fin del barrio de La Boca. 

[Diego Buenaño]:  Era lejos, había que correr, te diría 100 metros. Yo estaba muerto, y dos de los chicos empiezan a correr para el camión. Y nos miramos así y dijimos: vamos. Y empezamos a correr. Lo alcanzamos y nos subimos.

[Mariano Pagella]: Diego y su grupo se suben a uno de los camiones. Un amigo se trepa al piso de arriba. Diego y los otros quedan en la parte de atrás, casi colgados. Acuérdense que estos camiones tienen una estructura de metal enorme de dos pisos. En el suelo, sobre los laterales, hay una base por donde suben los autos. Pero el resto de la estructura, incluyendo buena parte del piso, es hueca, como si fueran andamios. Así que tienen que acomodarse como pueden y agarrarse bien. 

[Juan Carlos Cáceres]:  ¡Vamos en ese, vamos a subirnos acá!

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos, que está con Walter, también ve acercarse a los camiones.

[Juan Carlos Cáceres]: En el primer camión no pudimos subir porque subieron otra gente, se llenó al toque.  En el segundo camión sí, subimos. Nos subimos al mosquito para irnos, porque la onda era irnos, salir de ahí porque veíamos que venía la infantería también, entonces, para evitar problema, vimos que la gente se subió. Nadie dijo nada al primer camión y justo pintó el segundo y subimos. Pudimos subir y subimos. Ahí habría mínimo 50 pibes. 

[Mariano Pagella]: Los camiones siguen su rumbo, bordeando el Riachuelo.

[Juan Carlos Cáceres]: Desolado toda esa parte por donde fuimos. Nadie. Los camiones, no más.

[Mariano Pagella]: Son alrededor de las 6:15 de la tarde y pasan por una zona con poco movimiento, donde hay muchos galpones y talleres mecánicos. Ya están a varias cuadras de distancia de la Bombonera. Y llegan a la intersección con la avenida Brasil. Esta avenida marca el fin del barrio de La Boca y el inicio de la avenida Ingeniero Huergo. Acuérdense bien de esta intersección: Brasil y Huergo. En ese cruce también hay una vía de ferrocarril, que obliga a los camiones a bajar un poco la velocidad.

[Juan Carlos Cáceres]: Vengo yo, viene Walter y más pibes. Y adelante nuestro nos llevaría, no sé, 10 metros como mucho el otro camión, también cargado de pibes. Cuando veo yo la acción, de que sale un grupo, para mí era a tirarles piedras, ¿no?  

[Mariano Pagella]: Cuando el primer camión pasa por esa intersección entre Huergo y Brasil, desde el segundo camión Juan Carlitos ve que, a lo lejos, aparece un grupo de hinchas de Boca. Estaban escondidos atrás de un edificio, en el lado izquierdo de la avenida.

[Juan Carlos Cáceres]:  ”¡Mirá, allá están, loco! Lo cagaron a piedrazos al primer camión”. 

[Mariano Pagella]: En ese momento el primer camión acelera, atraviesa el cruce y sigue derecho. El segundo camión, donde viaja Juan Carlitos con Walter, y donde también está Diego con sus amigos, llega al mismo lugar apenas unos segundos después. Este es Diego. 

[Diego Buenaño]:  Y ahí empezamos a ver como que la gente se agachaba, no sé qué. Y empecé a escuchar el golpe de lo que yo pensé que eran piedras en los metales del camión. Escuchaba: pin, pin, pin, pin, pin. Pero muchos.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos también ve algo, pero no entiende muy bien qué está pasando.

[Juan Carlos Cáceres]: Se ven fogonazos, pero yo pensé que eran los tres tiros, los cohetes esos de tres tiros. Yo creo que el mismo… El chófer que manejaba el camión donde íbamos nosotros lo vio mejor, más patente, que no eran tres tiros, que eran tiros de arma.

[Mariano Pagella]: El camión acelera y cruza las vías a toda velocidad. El movimiento es tan brusco que agita toda la estructura. Los hinchas se agarran de lo que pueden. Entonces el camión pega un volantazo para esquivar al grupo de hinchas de Boca que había salido.

[Juan Carlos Cáceres]:  Cuando dobla, bueno, yo me me hago una bolita y se escuchan balazos: pim, boom, boom, boom, boom, boom, boom, boom.

[Mariano Pagella]: Así lo recuerda Diego:

[Diego Buenaño]: Ahí el camión acelera y yo siento un piedrazo en el costado del cuerpo, arriba de la cintura.  Pero nada, ningún dolor. Solo sentí que algo me había pegado.

[Juan Carlos Cáceres]:  Fue un flash que no sé cuánto duró, si un minuto, 10 minutos, pero fue lo que dobla que hace una curva y nos recagaron a tiros. Nos recagaron a tiros. Y ahí pierdo noción de los pibes. De todos.

[Mariano Pagella]: En medio de la conmoción, Juan Carlitos no sabe dónde está Walter. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Para mí fue un fusilamiento.

[Mariano Pagella]: Hacemos una última pausa y volvemos.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos está solo, separado de sus amigos, de Walter. Cuando el camión por fin va más lento, aprovecha para bajarse. Está a tres cuadras de donde les dispararon. A su alrededor hay decenas de hinchas que también saltaron del camión y corren buscando refugio.

[Juan Carlos Cáceres]: Corro con un pibe herido que tenía una herida de bala en un brazo y un roce en el cuello, para dentro de un de un galpón que hay ahí. 

[Diego Buenaño]:  Y empezamos a correr.

[Mariano Pagella]: Diego y sus amigos también bajaron del camión. Tienen que llegar al auto en el que viajaron al partido, que está a varias cuadras de distancia. 

[Diego Buenaño]: No me acuerdo cuánto habré corrido yo, pero no fue mucho, deben haber sido 20, 30 metros y les dije, “no puedo correr más”.

[Mariano Pagella]: Es que le duele mucho la cintura. Piensa que es por el piedrazo que le dieron en el camión. 

[Diego Buenaño]: Sí recuerdo en algún momento mirarme el costado donde me había pegado y ver humo. Y ahí fue creo que me di cuenta que algo más había pasado que un piedrazo.

[Mariano Pagella]: Es un balazo. Con ayuda de sus amigos, Diego se sienta en la entrada de un edificio. El dolor arriba de su cintura aumenta más y más. Mientras unos se van a buscar el auto, otro de sus amigos, que es estudiante de medicina, se queda con él. 

[Diego Buenaño]: Y me dice “no te preocupes, que cualquier cosa yo te ayudo con la bala”. Nada, todos éramos todos de las películas de cowboys que pensábamos mordiendo una madera y tomando un trago de whisky, sacábamos la bala con una pinza. Y lamentablemente la bala estaba del otro lado, así que estaba más complicado.

[Mariano Pagella]: Mientras Diego espera, sangrando cada vez más, Juan Carlitos sigue refugiado con un herido en un galpón, hasta que aparece el cuidador.

[Juan Carlos Cáceres]:“ ¡No! ¿Qué hacen acá?”. Le digo, “¡mira, que está herido!”. “Pero no, para afuera, para afuera.”

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos le suplica al hombre que aunque sea llame a una ambulancia, para el chico que está herido. Pero el hombre los echa.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y cuando salimos afuera, claro, el tipo mira para la derecha y allá en la esquina era… Era un descontrol. Todavía se escuchaban detonaciones, yo no sé si eran tiros, pero era un desmadre total.

[Mariano Pagella]: Ese desmadre es la intersección de Huergo y Brasil. Habían empezado a llegar las primeras ambulancias.

Mientras tanto, Diego sigue sentado en la entrada de un edificio, herido. Está sangrando mucho y el dolor del balazo es cada vez más insoportable. Por suerte, sus amigos no tardan mucho en llegar con el auto.

[Diego Buenaño]:  Yo me siento adelante. Pobre, le debo haber manchado todo el auto. Y ahí nos para un policía, en algún semáforo o en la calle, y nos dice, “no no, si tiene un herido de bala, al Argerich”. Y nos mandan al Argerich.

[Mariano Pagella]: El Argerich es un hospital público que está en la Boca, a tres cuadras de donde pasó todo. Así que arrancan el auto en esa dirección, avanzando lentamente en medio de cada vez más policías. Llegan al hospital. Diego se baja del auto con mucha dificultad y entra para que lo atiendan. En el lugar ya hay bastante movimiento. Ahí descubren que uno de sus amigos también está herido. Una bala le entró y le salió por un brazo. Con la adrenalina del momento no se había dado cuenta.

[Diego Buenaño]: Me tomaron declaración en el hospital. Primero vino un policía y después vino un policía con un perito. Ahí habían ido creo que todos los heridos de bala, que éramos ocho. La bala me entró por arriba de la cintura y me atravesó todo el cuerpo y quedó alojada del otro lado, justo del otro lado. Hizo casi una línea recta. Y perforó tres veces el intestino y entró y salió del hígado. Me operan y bueno, y ahí zafé. 

[Mariano Pagella]: Mientras, Juan Carlitos todavía está en la calle. Recordemos que lo habían echado del galpón donde había intentado refugiarse.  Se separa del hincha herido. Está desorientado, casi en shock. Y piensa en sus amigos, en Walter.

[Juan Carlos Cáceres]:  No sé si siguieron arriba del camión, porque la realidad es esa, no sé. Entonces salgo corriendo.

[Mariano Pagella]: Decide buscar una salida de ese lugar, y la única opción que se le ocurre es una avenida que está atrás de la cancha de Boca. Para llegar tiene que volver a pasar por la zona donde vio las peleas entre hinchas. O sea, por donde había tratado de escaparse al subir a los camiones.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y me meto a correr. Y en las esquinas había chabones de Boca, con palos. Yo me imaginé, “bueno, esto es para garrotear, ven una camiseta de River y lo agarran a los garrotazos”. Y lo primero que me saltó a decir fue, “loco, ahí viene la gorra, ahí viene la gorra”, para que me dejen pasar.

[Mariano Pagella]: La “gorra”: la policía.

[Juan Carlos Cáceres]: Y pasé.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos se sube al primer colectivo que pasa rumbo a su casa. Está agitado, asustado, confundido. Apenas sube se da cuenta de que el chofer está escuchando la radio y que están hablando sobre lo que pasó. Así que se queda en el primer asiento, para escuchar bien. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Y contaban en la radio lo que supuestamente había pasado, decían, “enfrentamiento entre la barra brava”, y digo: “no, ¿qué enfrentamiento? Nada que ver. Éramos hinchas. Todos hinchas”.

[Mariano Pagella]: El viaje de regreso de Juan Carlitos dura más de una hora. Ya son pasadas las ocho de la noche cuando el colectivo llega a su barrio. Se siente mal, tiene un nudo en el pecho. No sabe si Walter volvió de la cancha.

[Audio de archivo]: Varios heridos que fueron trasladados al hospital Argerich a minutos nada más del final del clásico entre River y Boca.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y bueno, llegué a mi casa y mi vieja: “¡eh, qué hijos de puta! ¿viste los chicos, que supuestamente hay muertos?” “No mami, me meto a bañar”. 

[Mariano Pagella]: Ya llegaron varios medios al lugar y están mostrando las primeras imágenes por televisión. Pero Juan Carlitos no quiere saber nada. Quiere bañarse y tratar de aflojar la tensión. Entra a la ducha y, cuando sale, la mamá lo llama: en la televisión están mostrando que mataron a alguien.

[Audio de archivo]: Policía: Es una persona de joven, pero no tenemos ninguna identificación todavía de la persona

Periodista: Sería por un disparo de arma de fuego?

Policía: Aparentemente tiene, tendría una herida de disparo de arma fuego en la mano”.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y cuando miro, al primero que veo es a Delgado y le digo, “mami, yo vi a ese chico”. “¿Cómo?”, me dice. “Yo iba en el camión, ese, ma”. Uh, otra vez, otra cagada a pedos. Mal mi vieja, pobre.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos lo reconoce porque estaba parado al lado suyo en el camión. Se llama Ángel Delgado. 

Su mamá se enoja, se angustia, le dice que no tiene que ir más a esos partidos, que son muy peligrosos. Juan Carlitos se quiere ir a su habitación y tratar de olvidarse de ese día. Se va de la sala, pero la mamá lo llama otra vez: en la tele están diciendo que aparentemente hay otro chico muerto.

[Audio de archivo]: Policía: Es una persona del sexo masculino, joven, y ningún otro dato. 

Periodista: ¿La edad no está determinada? ¿Y el nombre tampoco?

Policía: Tampoco.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y lo saco por la zapatillas. Porque estaba tapado con una bolsa negra. Cuando le vi las zapatillas ahí me agarré la cabeza. Digo: «ese es Walter».

[Mariano Pagella]: Walter Vallejos. Su amigo. Y el mejor amigo de Fernando.

Fernando, recordemos, no se había encontrado con Walter ese día, a pesar de intentarlo antes y después del superclásico. Y tampoco vio el caos de las peleas, ni todo lo que vivieron Walter y Juan Carlitos en los camiones.

[Fernando Scalone]: Me desconecté totalmente. Dije, “bueno, festejamos, lo iré a ver mañana, pasado. Estará contento”.

[Mariano Pagella]: Después del partido, a Fernando lo invitaron a un asado. No tiene ni idea de todo lo que pasó, Asume que Walter en algún momento se fue de la cancha y listo. Así que, después de la comida, Fernando vuelve a su casa tarde, a la noche. Y ahí le dicen que la mamá de Walter lo llamó como 20 veces, porque Walter no volvió a la casa.

[Fernando Scalone]: “Qué raro, este debe estar en cana. Ojalá que no esté allá en la Boca. Capaz que lo llevaron, lo encontraron así porque él usaba pelo largo”. 

[Mariano Pagella]: Como dijimos antes, en esa época no es raro que si hay algún tipo de disturbio en un partido de fútbol, la policía empiece a levantar gente y la deje presa durante la noche, para largarla al otro día. 

[Fernando Scalone]: Y bueno, me acosté a dormir. Al otro día me levanté con la noticia: que en las imágenes, la hermana de él había reconocido las zapatillas de él. Y ahí sí, ahí se me vino el mundo abajo.

[Mariano Pagella]: Las muertes de Walter Vallejos y Ángel Delgado son solo el inicio de esta historia. Una historia que no solo cambió el mundo del fútbol en Argentina sino que también impactó a muchas personas de distintas maneras. Para la madre de Ángel Delgado, por ejemplo, representó una búsqueda interminable.

[Dionisia Delgado]:  Él estaba como “NN”, porque no se había llevado documentos, nada.

[Mariano Pagella]: Para una joven fiscal significó un desafío profesional.

[Paula Asaro]:  Era la primera vez que me tocaba participar en una escena que era un literal caos.  No había manera de sacarte a la prensa de encima. Se tenían que tomar las indagatorias; se tomaban a las tres de la mañana.

[Mariano Pagella]: Y atravesando todas esas historias, una constante: el poder de las barras bravas…

[Gustavo Grabia]: La barra brava argentina lo que tiene es una relación con el poder no solo de la dirigencia deportiva, sino con el poder político local, con el sindicalismo, con los factores de presión que no existe en otros lugares del mundo.

[Mariano Pagella]: Todo esto en los próximos episodios de Superclásico 94.

[Silvia Viñas]: Superclásico 94 es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Mariano Pagella, Alejandro Marinelli y Sergio Renna.


Un agradecimiento especial a Centrojas por compartirnos parte del material de archivo de este episodio.

Los editores fuimos Pablo Argüelles, Daniel Alarcón y yo. 

La verificación de datos es de Ana Prieto.  

Mariano hizo el diseño de sonido, con música original de Nicolas Pagella, quien también compuso el tema musical de la serie. Martín Cruz estuvo a cargo de la mezcla de sonido y masterización. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. La producción digital la hizo Andrés Centeno con Óscar Luna.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Radio Ambulante Studios produce y mezcla sus podcasts en el programa Hindenburg PRO.

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Silvia Viñas. Gracias por escuchar.