[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción.
La historia empieza en una camioneta grande, en una calle de Brooklyn, en Nueva York. Es febrero de 2024.
Dentro del coche, una docena de jóvenes trans. Son de diferentes países: México, Colombia, Perú.
[Viento]: El dress code es rojo, ¿no? Rojo y muestren cuerpo.
[Edua]: Me hice un peinado y me puse un montón de flores rojas en el peinado.
[Viento]: Estaba con un vestido así que tenía unas súper mangas y un sombrero rojo gigante y unos tacos que ahora nunca usaría algo así, pero eran como esos de aguja.
[Rio]: Llegué con un vestido largo con plumas, rojo.
[Edua]: Wow. Un vestido súper glamouroso de plumaje rojo rojo.
[Rio]: Y también tenía un boa que estaba hecho de billetes de 100.
[Viento]: Parecía como si estaba hecho de dólares, era increíble. Para mí es una memoria bien hermosa. Y también bien triste.
[Rula Ávila Muñoz]: Triste, porque aunque no lo parezca, todes están de luto. La camioneta les está llevando a la catedral de San Patricio, en Manhattan, para el funeral de su madre, una reina entre las reinas: Cecilia Gentili.
[Rio]: Todos andábamos allá adentro y estábamos como viendo el reloj y viendo el reloj.
[Viento]: Y como a mitad de camino, estamos como “¿por qué seguimos en Brooklyn?”
[Rio]: Y eso fue cuando hicimos, “oye, where are you going?.”
[Viento]: Y le decimos como que, “oye, porque estás tomando esta ruta?” Y dice, “oh, porque estoy yendo a la 51 con no sé cuántos”, o sea, no sé qué dirección dijo. Y estamos como, “¿qué? ¡Pero es esa dirección pero en Manhattan!”.
[Rula Ávila Muñoz]: Se miran y piensan lo mismo: si quieren llegar a tiempo al funeral…
[Rio]: Yo creo que nos va a tocar metro.
[Rula Ávila Muñoz]: El metro, a hora pico, en invierno.
[Rio]: Muy, muy estresante porque no era nada más tomar tren. Era correr al tren, cambiar de tren, y luego correr las tres o cuatro avenidas que teníamos que correr, y yo estaba en tacones de stripper.
[Viento]: Entonces, imagínate como 10, 12 personas trans, muy mariconeadas, en tacos, corriendo de la van…
[Rula Ávila Muñoz]: Volando a la estación.
[Rio]: Estábamos completamente locas.
[Rula Ávila Muñoz]: Riéndose, gritando.
[Viento]: O sea, si alguien nos hubiera visto en la calle, habrá pensado que estamos haciendo una película.
[Edua]: Fue… Sí, era como re drama, chiste, bonito. Como que muy Cecilia todo el tiempo. Como que wow, this is so fucking Cecilia, porque nos bajamos todas en ese glamour. Nos montamos al tren…
[Rula Ávila Muñoz]: Y hay un predicador leyendo una biblia en voz alta.
[Viento]: Y uno no le hace caso porque ay, bueno, que si quiere leer la biblia, que lea la biblia. Pero de la nada empezó como a atacarnos, ¿no?
[Rio]: Diciendo que nos íbamos a ir al infierno y que hay que arrepentirnos y todas esas cosas.
[Rula Ávila Muñoz]: Cosas tránsfobas que no repetiré aquí.
[Rio]: No sabes qué va a hacer, pero también sabes que somos 12 personas, que yo tengo unos tacones puestos, filosos…
[Rula Ávila Muñoz]: Así que se empezaron a defender.
[Rio]: Porque no teníamos ni tiempo ni energía para esas pendejadas.
[Viento]: Como, estamos yendo al funeral de nuestra madre, como, cállate, ¿no? Como, cállate. Y el señor seguía y seguía y seguía.. Entonces, no sé si fue en un momento de… Es como cuando el duelo ya es tan fuerte que se vuelve como fuerza o algo así, que Río sólo empezó a cantar…
[Rio]: “First I was afraid, I was petrified”…
[Rula Ávila Muñoz]: “I Will Survive” de Gloria Gaynor.
[Rio]: Empezando desde el principio de la canción, porque no sabíamos cuánto tiempo nos iba a estar molestando esa persona.
[Viento]: Nosotres empezamos a cantar con ella, y después todo el tren empieza a cantar con nosotres.
[Rio]: Se reían, cantaban con nosotros. Fue así como unos de esos New York moments donde puedes sentir que realmente hay como una conexión con toda esta gente que no conoces.
[Rula Ávila Muñoz]: El tren entero echó al predicador en la siguiente estación. Y así, corriendo de nuevo hacia la catedral —un poco tarde quizás, pero con estilo—, no dejaban de pensar que estaban viviendo una de las historias que su madre Cecilia les hubiera contado.
[Rio]: Fue una experiencia muy Cecilia, porque era un momento donde estábamos realmente como sintiendo la mortalidad, el trauma de perder a Cecilia, que para mí fue la cosa más traumática que me ha pasado en mi vida. Y igual de como la forma que ella escribía y contaba sus historias, le encontramos el chiste.
[Viento]: O sea, todos sentíamos mucho esa cosa de: “Ceci hizo esto”, como “Ceci maquinó el universo para que esto suceda”.
[Rula Ávila Muñoz]: Entre todas las reinas de Queens, Cecilia Gentili dejó un legado único. No sólo de activismo y protección a la comunidad, sino también de todo un catálogo de historias que aún hoy se siguen contando.
Y su funeral fue quizás su obra maestra.
Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz.
Episodio 4. La Santa Puta.
Rodeada por rascacielos, la catedral de San Patricio en la Quinta Avenida de Manhattan destaca por sus muros blancos, sus vitrales y sus dos torres neogóticas. Es una de las iglesias católicas más importantes del mundo. Ha sido escenario de funerales de deportistas, políticos y artistas. Y también de protestas de la comunidad LGBTQ contra la discriminación de la Iglesia Católica durante la epidemia del VIH en los años 80. Un sitio histórico.
El funeral de Cecilia Gentili se celebra allí el 15 de febrero de 2024. La iglesia está llena, hay más de mil personas, algo inusual.
[Sacerdote]: Well, welcome to St. Patrick’s Cathedral…
[Rula Ávila Muñoz]: Tanto así que el mismo sacerdote lo señala al dar la bienvenida.
[Sacerdote]: Except on Easter Sunday we don’t really have a crowd that this, that is this well turned out, you know?
[Rula Ávila Muñoz]: Dice que la catedral solamente se llena así en el domingo de pascua. Y ese aplauso, ese aullido, es el primer aviso de que este funeral no será como ninguno otro.
[Sacerdote]: Let us pray…
[Rula Ávila Muñoz]: Pasemos de la catedral, al teatro:
[Cecilia Gentili]: I am an atheist…
[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Cecilia Gentili en su obra de teatro “Red Ink”, que montó en Nueva York en el 2023. Era un monólogo en el que contaba historias sobre su infancia y juventud en Argentina y sobre su relación tan conflictiva y contradictoria con la religión.
[Cecilia Gentili]: I am an atheist, but I have had many, many calls from God…
[Rula Ávila Muñoz]: “Soy atea”, dice. “Pero he tenido muchos, muchos llamados de Dios”.
[Cecilia Gentili]: In Rosario, the most important thing that happened to me is that I met the first trans person that I ever met in my life.
[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, en esa obra Cecilia decía que el llamado de Dios más importante de su vida fue a los 17 años, cuando, en la ciudad de Rosario, conoció a las primeras personas trans de su vida. Y entre ellas estaba una mujer llamada La Correntina.
[Norma]: La Correntina que era una transformista de mucha historia. Ella era una persona grande aquí en Rosario, la toma bajo su ala y le enseña todo lo que sabe para armar vestidos, para hacer plumas, para maquillarse. Y comienzan a hacer shows en este bar que ya no existe, que se llamaba Inizio, y que justo quedaba enfrente de una plaza donde justamente las chicas ejercían trabajo sexual.
[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Norma, amiga de toda la vida de Cecilia. Nacieron y crecieron en un pueblito llamado Gálvez. Y lo que las unió desde el comienzo fue su avidez de vivir contra las costumbres y los prejuicios de los vecinos.
[Norma]: Lo único que hacía esa sociedad improductiva y de lengua bífida…
[Rula Ávila Muñoz]: O sea, de lengua de serpiente…
[Norma]: Era enmarcar a las personas con sus propios demonios y no permitirles ni ser ni avanzar.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia era de familia pobre y descendencia indígena. Eso, según Norma, la dejó con un sentimiento de inferioridad durante mucho tiempo. Pero el rechazo del pueblo se manifestó de una forma mucho más violenta, imposible de olvidar. Durante años, Cecilia fue víctima de abuso sexual por parte de un vecino. Y durante años nadie lo supo.
[Norma]: Esta historia de este abuso que ella tiene de chica es la nube negra que ella peleaba cotidianamente para responderse.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia escapó a los 17 años a la ciudad de Rosario. Y allí, guiada por La Correntina, comenzó a dar shows de transformismo, como suelen llamarse esos espectáculos en Argentina. Pero los números de Cecilia tenían un giro. Mientras otras personas se vestían y maquillaban persiguiendo un ideal inalcanzable de la belleza femenina…
[Norma]: Cuando caía Cecilia era la vecina, ¿no? Se transformaba en un hecho más teatral. O sea, siempre iba a lo cotidiano y a lo real de los cuerpos transitados por el tiempo, ¿no?
[Rula Ávila Muñoz]: Se vestía como una mujer común y corriente, de pechos caídos y culo plano y caderas invisibles…
[Norma]: Se afeaba, era flacucha, tenía los pelos despeinados ¿no? Y con eso hacía… Enganchaba y encantaba serpientes a su público, ¿no?
[Rula Ávila Muñoz]: Y mientras otras hacían playback de Madonna o Whitney Houston, Cecilia lo hacía de artistas argentinas setenteras, como Violeta Rivas.
[Norma]: Que era muy cliché, que era música muy, muy bizarra.
[Rula Ávila Muñoz]: O bueno, intentaba hacer playback. Porque nunca conseguía memorizar las canciones. Pero en vez de intentar esconder el problema, lo hacía evidente en sus números.
[Norma]: La música iba por un lado y su boca iba por el otro, por ahí se acordaba ¿no? de que tenía que hacer playback. Entonces, bueno, satirizaba sus debilidades.
[Rula Ávila Muñoz]: Y con el tiempo también empezó a meter pequeños monólogos y a contar historias de las personas que conocía.
[Norma]: Rompía la cuarta pared permanentemente para hablar con el público, ¿no? Habilidades que las demás chicas no tenían.
[Rula Ávila Muñoz]: Desde entonces, Cecilia comenzó a romper las expectativas de lo que se esperaba de ella como mujer trans. Y fue así que empezó a enseñarse a sí misma, y a la comunidad, que había otras formas de representar su experiencia.
[Sacerdote]: Could the person who is going to read the second reading, please come forward?
[Rula Ávila Muñoz]: LaLa Zannell, hermana de Cecilia, sube al altar para leer la oración de los Salmos. Y al llegar al último escalón levanta ligeramente su pie derecho, muy coqueta. El sacerdote ríe y ella se acerca al micrófono.
[Lala]: We still gonna show up as us.
[Rula Ávila Muñoz]: “Vamos a mostrarnos tal cual somos”, dice. Y comienza:
[Lala]: A reading from the first letter of St. John.
[Rula Ávila Muñoz]: Una lectura de la primera carta de San Juan: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él…”
[Lala]: The word of the Lord.
[Sacerdote]: Thanks be to God.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia contaba que cuando era pequeña no se sentía parte de este mundo. Como si fuera una extraterrestre. Como si la gente no la conociera de verdad.
Esa sensación de incomodidad la hizo huir, primero de Gálvez y luego, por el 2000, de Rosario. Allí la escena travesti había decaído. La policía acosaba a las personas trans. Y la fuerza de gravedad del pueblo era todavía demasiado fuerte. Además, Cecilia necesitaba ganar más dinero para continuar su transición. Así que se fue más lejos. A Miami.
Allí empezó a trabajar como peluquera clandestina, no tenía papeles, no había oportunidades, y eso la empujó al trabajo sexual. Y al consumo de drogas. Entró en un gran laberinto. Y allí comenzó a confirmarse un presagio que, según contaba en sus historias, una mujer trans de Rosario le había hecho: “si quieres ser trans”, le dijo…
[Cecilia Gentili]: You’re gonna be a whore…
[Rula Ávila Muñoz]: Serás puta.
[Cecilia Gentili]: You are gonna get high…
[Rula Ávila Muñoz]: Te vas a drogar.
[Cecilia Gentili]: And you’re gonna die young.
[Rula Ávila Muñoz]: Y morirás joven.
[Cecilia Gentili]: And I said, “fine, fine. How young?”
[Rula Ávila Muñoz]: “Ok, ok, ¿pero qué tan joven?”, le preguntó Cecilia. Pero luego se dio cuenta de que no le importaba la edad. Prefería vivir una vida corta y auténtica a una larga y falsa.
[Cecilia Gentili]: And I said, “this is for me. I want to do this. Let’s start.”
[Rula Ávila Muñoz]: Así que comenzó su transición.
[Cecilia Gentili]: And that’s how I started my transition.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia murió a los 52 años, después de consumir una dosis de heroína sin saber que estaba adulterada con fentanilo.
[Sacerdote]: Death is not the end, nor does it break the bonds forged in life.
[Rula Ávila Muñoz]: En el funeral, el sacerdote da su homilía. Dice que la Iglesia intercede por los muertos, por su convicción de que la muerte no es el fin ni tampoco rompe los vínculos que se han formado en vida.
[Sacerdote]: Death is an enemy, but death is now an enemy defeated.
[Rula Ávila Muñoz]: La muerte es una enemiga, pero ahora es una enemiga vencida.
[Sacerdote]: Amen.
[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos.
[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.
Cecilia anduvo por el laberinto de las drogas y el trabajo sexual durante los primeros diez años de su vida en Estados Unidos.
A lo largo de ese camino —que la llevó de Miami a San Francisco y luego a Nueva York— el trabajo sexual le dio suficiente dinero para hacerse cirugías, tener un lindo departamento, comprar ropa cara… Y también heroína. Su lucha con la adicción la llevó a perderlo todo. Pasó a la indigencia. Se convirtió en una víctima de tráfico de personas. Acabó en la cárcel.
Pero luego, con la ayuda de varias personas desconocidas, y que formaban parte de la comunidad trans, salió del laberinto. Cuando estaba a punto de ser deportada, un trabajador social logró transferirla a un centro de rehabilitación. Y durante los 17 meses que estuvo allí, una abogada la ayudó a obtener asilo en Estados Unidos. Y después otro abogado gestionó su cambio de nombre.
Fue en ese momento, alrededor del 2010, cuando Cecilia comenzó a reinventarse a sí misma como contadora de historias.
Detrás de esa reinvención hubo dos pasos clave. El primero fue comenzar a trabajar para la comunidad trans de la ciudad. Con sus papeles en regla encontró trabajo en un centro de salud comunitaria en el sur de Manhattan. Se llamaba APICHA. Allí acompañó a unas seiscientas cincuenta personas en sus procesos de transición. Seiscientas cincuenta personas a las que escuchó y a las que ofreció su propia historia como una guía. Acá Norma de nuevo.
[Norma]: Su historia sirve para algo. Sirve para justamente servir de testimonio a otras personas que ella tenía, los que se llamaban “sus casos” en ese momento. Eran sus casos como carpetitas que le daban. Y yo creo que ahí es donde ella empieza su storytelling, en esa historia terapéutica que hace con cada uno de sus casos que crea un vínculo, que es ese vínculo de madre.
[Rula Ávila Muñoz]: Pero ese papel era pesado. Después de cuatro años Cecilia renunció a APICHA.
[Norma]: Ella me dijo: yo no puedo seguir trabajando acá en APICHA porque es todos los días escuchar mi propia historia.
[Rula Ávila Muñoz]: Llevaba años escuchando y contando traumas: primero a sus abogados y a oficiales de migración, y luego a sus pacientes. El mundo parecía pedirle solamente dolor y tristeza. Pero Cecilia sabía que su historia —y las historias trans— eran mucho más que una tragedia. Y acá entra el segundo paso clave.
[Cecilia Gentili]: This dude is perfect. God… God has sent him to me. About time.
[Rula Ávila Muñoz]: Por las noches, Cecilia comenzó a contar sus historias en algunos bares trans de la ciudad. Y allí le dio un nuevo propósito al que quizás era el mayor de sus dones.
[Norma]: Ella comprende que el humor es un arma y comprende que también puede transformar historias tremendas en historias que pueden hacer reír.
[Katia]: Era lo que ella podía hacer: “hey, voy a hablar de esta cosa que es una tragedia tremendo y horrible. Y te voy a hacer reír”.
[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Katia Perea, amigue de Cecilia.
[Katia]: Cuando ella hablaba y decía estos cuentos, era en ese momento enseñándote de tener la posibilidad de cómo sobrevivir estas cosas que muchos de nosotros hemos sufrido, you know? siendo queer and trans, desde chiquitos. Y entonces, cómo es que podemos tener alegría hoy, ahora.
[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, para que entiendan mejor todo esto, Katia nos va a contar una de las historias más icónicas de Cecilia. La historia del pene de Jesús.
Ok, años 80 en Rosario, Argentina. Cecilia es una joven mujer trans, ilusa, enamoradiza y llena de hormonas que pasa su tiempo en el bar trans de la ciudad.
[Katia]: So, ella está ahí el lunes, un martes por la tarde, la noche, y se aparece un hombre.
[Rula Ávila Muñoz]: Un hombre bellísimo con una cámara Polaroid colgando sobre sus pectorales.
[Katia]: Y le dice a ella: “eres tan bonita”. And she’s like, “oh, thank you.”
[Rula Ávila Muñoz]: Pero Cecilia, tan inocente por entonces, siente el deber de avisarle algo…
[Katia]: “Para que lo sepas yo soy trans”. Y él, “¡No, no me lo puedo creer!”
[Rula Ávila Muñoz]: “¿¡Cómo es posible!? Dios… Bueno, no me importa, eres demasiado hermosa. ¡Vas a ser mi primera mujer trans!”
[Katia]: Inmediatamente está en la fantasía que él está enamorada de ella. Él se va a casar con ella. Van a tener una familia.
[Rula Ávila Muñoz]: Pero el hombre le ofrece algo menos romántico.
[Katia]: Él le dice, “vamos a tener sexo en el baño”.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia calcula, podría ser el hombre de su vida.
[Katia]: Entonces ella le dice, “okay.”
[Rula Ávila Muñoz]: Y en el baño sucio y pequeño del bar, el hombre va directo al grano: se baja los pantalones, y Cecilia ve que él tiene una mancha negra en el pene.
[Katia]: Y ella dijo, “me preocupé un poco porque es la temporada de AIDS, así que no sé lo que era”.
[Rula Ávila Muñoz]: Es que son los tiempos de la epidemia del sida.
[Katia]: “Pero cuando le doy empezando el blowjob, me doy cuenta cuando eso empieza a crecer, que era un tatuaje… de Jesucristo”.
[Rula Ávila Muñoz]: ¡Jesús!
[Katia]: Oh Jesus! ¡Sí! ¡Aquí viene Jesus!
[Rula Ávila Muñoz]: Empiezan a darle. Pero entonces Cecilia escucha un click.
[Katia]: Él le toma una foto con la Polaroid…
[Rula Ávila Muñoz]: ¡El hombre le acaba de sacar una foto con la Polaroid!
[Katia]: La foto sale y él dice, “okey, voy a salir de aquí. Tú límpiate.” Y entonces ella está tan jovencita, ¿sabes?, y naive. Está pensando, “ay, tengo ahora un novio y nos vamos a casar y…” Okey, entonces ella sale y se va a encontrar con él en el bar —que está vacío el bar porque es el martes— y mira y no lo ve a él.
[Rula Ávila Muñoz]: El tipo no está ni en el bar ni afuera en la calle. Cecilia vuelve a la barra y se confiesa con el camarero: le acaba de pasar algo muy extraño.
[Katia]: He goes “¿extraño, que un hombre te llevó ahí atrás y tuvo sexo contigo?” “Sí…” “¿Y que tenía el tatuaje de Jesucristo en el pene?” “Sí…” En ese momento ella ve que detrás del bartender, en el bar, están todas las fotos de las muchachitas que ese hombre se ha tomado en el baño. Y se dio cuenta que ella ahora es parte de ese grupo. Y entonces ella dice: “and that’s the last time I ever had sex for free.”
[Rula Ávila Muñoz]: Y esa fue la última vez que Cecilia dio sexo gratis. Había encontrado su profesión: el trabajo sexual. Pero claro, Cecilia sabía modular sus historias dependiendo del público que tenía enfrente.
[Oscar]: Sí, yo creo que ella ya había notado la recepción de la gente a través de años de haber contado esas historias.
[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Oscar, hija de Cecilia, trabajó con ella muchos años.
[Oscar]: Sabía cómo meterle el carisma de varias partes a la historia para resaltar diferentes cosas. Entonces, cada vez que te tocaba escuchar una historia, aunque ya la hayas escuchado o fuera la primera vez, como que siempre resaltaba algo distinto.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia leía a sus audiencias. Y hablo en plural porque a lo largo de la década del 2010 ella fue construyendo una doble carrera, como activista y como contadora de historias. Y llegó a más y más públicos. Por un lado, pasó de los bares a los teatros off-Broadway. Y por el otro, pasó de trabajar para otras organizaciones LGBTQ a fundar su propia compañía en el 2018: Trans Equity Consulting.
[Viento]: Era como una organización que hacía consultoría sobre temas trans, por personas trans, desde la experiencia trans.
[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Viento, une de les hijes de Cecilia que escuchamos cantar “I Will Survive” en el metro.
[Viento]: Y Ceci realmente abogaba para que las personas trans sólo puedan hablar desde su experiencia y que esa experiencia misma era como nuestra escuela, ¿no?, digamos.
[Rula Ávila Muñoz]: Viento trabajó con Cecilia en Trans Equity. Y bueno, digamos que eran como un comando. Un comando trans, listo para incursionar en territorio cis heteronormativo. Cecilia sabía que existían muchísimas empresas y organizaciones que no tenían idea de cómo tratar a empleados o clientes trans. Y allí Trans Equity entraba en acción con capacitaciones.
[Viento]: Qué es el género, qué significa ser trans, qué son los pronombres, etcétera, ¿no? Como, desde cero: qué es la experiencia trans y cómo tratar y cómo dar servicios a personas trans en tu organización.
[Rula Ávila Muñoz]: Y el arma secreta de esas capacitaciones eran, claro, las historias de Cecilia.
[Viento]: Tú solo le ponías un slide de… Podría ser cualquier cosa… Pronombres. Y estaba como media hora en ese slide, sólo hablando de algo que le pasó a ella. O sea como que lo conectaba siempre a su vida.
[Rula Ávila Muñoz]: Y esa conexión, tan estratégica, siempre tenía un propósito distinto, dependiendo del público. Porque, como ya escuchamos, con sus historias Cecilia podía curar y consolar y entretener, pero también educar, convencer y manipular.
[Norma]: Nunca con rencor, siempre con humor.
[Rula Ávila Muñoz]: Volvamos con Norma.
[Norma]: Ella me había dicho: “yo descubrí…” Ay, no sé si está bien visto esto que diga, pero bueno… “En realidad, descubrí cómo sacarle plata a los ricos para mi comunidad, porque descubrí un hueco. Descubrí un gris en el sistema. No robarles, ¿eh? No, sino cómo pedirles y cómo hacerlos sentir culpables”.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia frecuentaba muchas galas de recaudación de fondos para la comunidad trans de Nueva York. Y allí se codeaba con gente rica, siempre dispuesta a donar por una buena causa. Y a deducir impuestos. Cecilia sabía esto. Entonces contaba historias que ponían a la audiencia ante un dilema.
[Norma]: Te ponía en brete con tu responsabilidad afectiva hacia los demás para darle la posibilidad a esa gente de ser las salvadoras, ¿no? Los pone en ese rol.
[Rula Ávila Muñoz]: O sea, era como Robin Hood. Y sus historias eran como flechas dirigidas directamente a los corazones de los ricos. Y a sus bolsillos. Y a los políticos, bueno, a ellos también los encantaba.
Cecilia estuvo al frente de todo un movimiento que logró darle más seguridad jurídica a las trabajadoras sexuales en Nueva York. Ayudó a que el Congreso del estado aprobara una ley para que la policía ya no pudiera detener a las trabajadoras sexuales simplemente por estar en la calle. Y al momento de morir estaba apoyando un proyecto de ley que buscaba despenalizar el trabajo sexual en el estado. Recordemos que en Nueva York es un delito.
En resumen: Cecilia parecía estar en mil y un escenarios. Y en cada uno de ellos el aplauso era vital.
[Norma]: Vital el aplauso, pero no por el aplauso, sino por esa comunión que existía entre el espectador y lo que ella relataba. Me parece que sin eso, sí, ella no podría haber vivido.
[Rula Ávila Muñoz]: Porque esa comunión era su fin último. Y justo por eso Cecilia a veces no tenía reparos en adornar sus historias o cambiar su contenido para afilar el sentido que ella buscaba.
El hombre de la cámara Polaroid, por ejemplo, en realidad no tenía un tatuaje de Jesús, sino de la Virgen. Pero lo que podríamos considerar un engaño podría verse también como una forma de apoderarse de su pasado y de la historia que contaba sobre su vida. Moldearse más allá de los traumas, del abuso y del dolor.
[Rula Ávila Muñoz]: En su camino como contadora de historias, la ficción y la realidad fueron siempre de la mano. En 2018 tuvo un papel en una de las primeras series de televisión que abordó la experiencia trans con personajes y actores trans: POSE.
[Cecilia en POSE]: But Miss Orlando is here to make things right.
[Rula Ávila Muñoz]: Allí interpretaba a Miss Orlando, una mujer trans latina de Nueva York que en los años 80 vendía hormonas a personas trans de bajos recursos.
Y así, durante una década, las historias de Cecilia tocaron a más y más personas. Y mientras más gente alcanzaba, más se convertía en su propio mito. Pero a ese mito le faltaba un punto final. Ya volvemos.
[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.
Tras la homilía del sacerdote, en la que habló de conquistar la muerte, el funeral sigue su curso. Y cada evocación de la vida de Cecilia llena de vida a la audiencia de la catedral. Katia Perea, le amigue de Cecilia que nos contó la historia del hombre Polaroid, pasa al altar…
[Katia]: And may Cecilia’s community be loved and received and seen by each other…
[Rula Ávila Muñoz]: Y ora por el acceso de la comunidad a la atención médica para la afirmación de género. O como Katia dice, “afirmación de la vida”.
[Katia]: We pray to our Lord Jesus Christ, who was full of love. Lord, hear our prayer.
[Rula Ávila Muñoz]: Y luego tres personas rememoran a Cecilia.
[Peter]: How many times our phone would ring in the middle of the night…
[Rula Ávila Muñoz]: Peter, su pareja de más de 10 años, habla sobre cómo Cecilia se levantaba de madrugada para ayudar a sus hijes de APICHA…
[Peter]: And she’d always be there and always answer that call.
[Ceyenne Doroshow]: But this lady worked so hard, to make sure…
[Rula Ávila Muñoz]: Y Ceyenne Doroshow, una de las líderes de la comunidad trans afroamericana, recuerda que Cecilia hizo todo lo posible por proteger a las trabajadoras sexuales.
[Ceyenne Doroshow]: That sex workers are free. I don’t know, y’all may have heard the story that Jesus ministered to all. Cecilia ministered to all.
[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia, como Jesús, se ocupaba de todos.
Hay una grabación de archivo con la voz de Cecilia que quiero que escuchen.
[Cecilia Gentili]: Hi, hi, hi. Hola, hola, hola. Hola a todes. Thank you all for being here…
[Rula Ávila Muñoz]: Es del 31 de marzo de 2021, un año después de la muerte de Lorena Borjas, la reina de las reinas, a quien conocimos en nuestro primer episodio. Y un grupo de amigas suyas, e integrantes de la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas, se reunieron para celebrar que una pequeña calle junto a la Roosevelt Avenue iba a recibir un nuevo nombre: Lorena Borjas Way.
[Cecilia Gentili]: Tengo un poquito de sentimientos mezclados, porque no sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si no hay un commitment, si no hay un deseo de hacer lo que la comunidad necesita. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no tienen qué comer. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no pueden pagar la renta, que no tienen un doctor, que no tienen un lugar donde ir a caerse muertas. Todas estas lágrimas que podemos derramar no significan nada si no nos ponemos todes juntes a trabajar para hacer lo que necesita la comunidad, porque eso es lo que Lorena quería. Y eso es lo que haría feliz a Lorena. Voy a llorar porque por qué no, ¿verdad? Pero al mismo tiempo yo me comprometo a seguir trabajando. Pero quiero que todes aquí hagamos lo mismo, que todos aquí tengamos un deseo de trabajar por la comunidad.
[Rula Ávila Muñoz]: La mayor razón por la que las historias de Cecilia llegaron a tantas personas es que Cecilia trabajaba sin descanso, de día y de noche. Esa es la misma razón por la que a su funeral asisten miles.
[Liaam]: Que las nuevas generaciones conozcan de ella, de la lucha constante de esta mujer, de esta guerrera…
[Rula Ávila Muñoz]: Y esa es la misma razón por la que ese día, Liaam Winslet, directora del Colectivo Transgrediendo, mano derecha de Lorena Borjas, y la tercera persona encargada de recordar a Cecilia, la llama así:
[Liaam]: Esta puta, esta gran puta, la santa Cecilia, la madre de todas las putas, hoy te decimos hasta pronto…
[Rula Ávila Muñoz]: Oscar, la hija de Cecilia, está junto a Liaam, traduciendo al inglés.
[Oscar]: This whore, this great whore, Saint Cecilia, mother of all whores…
[Rula Ávila Muñoz]: Y en ese momento algo hace click en la comunidad. En Katia…
[Katia]: Ya con ese momento estuvimos en shock.
[Rula Ávila Muñoz]: Y en Norma, que está viendo el funeral en línea, desde Argentina.
[Norma]: Fue desbordante, largarme a llorar e incluso lo recuerdo en este momento y me emociono…
[Rula Ávila Muñoz]: Y en les hijes de Cecilia que cantaron “I Will Survive” en el metro.
[Rio]: Sí, dije “oh, shit”, en ese momento dije ok, now we are being real. Ahora sí estamos siendo realmente honestos.
[Monte]: Se cambió como el ambiente. Pa’ nosotros en el momento, oh, era como la cosa más hermosa, más increíble, más poderosa para hablar sobre Cecilia…
[Viento]: Como que nombró algo que quizás estaba en la mente de muchos, pero no lo habían sabido verbalizar de esa forma.
[Rio]: Porque eso era la realidad de Cecilia, ella era Santa madre de las putas. Eso era su trabajo, el trabajo de su vida.
[Rula Ávila Muñoz]: Las palabras de Liaam cargan al público de energía. Y así, cuando viene el himno que antecede a la comunión…
[Katia]: El cantor canta “Ave María” y una persona que no conocemos se levantó. Empezó a cantar “Ave Cecilia” encima de “Ave María”.
[Oscar]: Y en un momento se inspiró esa persona, se llenó con un sentimiento y empezó a bailar, y atravesó todo el pasillo. Es una catedral grande. O sea, no es un pasillo chico.
[Katia]: Y entonces iba a avanzar al altar y era like wow, what’s going on? Un choque.
[Rula Ávila Muñoz]: Pero justo cuando llega a los escalones se detiene y baila de vuelta.
[Katia]: Pero yo creo que en ese momento le molestó mucho al que estaba ayudando al monsignor, y le dijo algo.
[Monte]: Yo noté cómo se estaban hablando. Y yo estaba como, ¿qué? ¿Qué iba a pasar ahora? El plan era yo cantar mi canción.
[Rula Ávila Muñoz]: Monte, hijo de Cecilia y artista, iba a interpretar una de sus canciones después del “Ave María”, durante la comunión, ya saben, cuando se puede pasar a tomar la ostia que simboliza el cuerpo de Cristo. Pero al acabar el “Ave María”, entre los aplausos del público, un sacerdote se acerca al cura que oficia la misa, y le pide que recen el “Padre Nuestro” y despidan a la comunidad. O sea, sin tomar la ostia.
[Monte]: Noté que ya estaban cortando la misa. Estaban como quitando tiempo. Estábamos como, okey, vamos a hacerlo más rápido.
[Rula Ávila Muñoz]: Y así, el féretro de Cecilia comienza a salir en silencio de la Catedral.
[Monte]: Entonces yo pensé: “ah, de pronto no voy a cantar”.
[Rula Ávila Muñoz]: Pero en ese momento Cayenne, la hermana de Cecilia, le dice a Monte:
[Monte]: ”Vaya ya mismo y cante”. Y yo, okey.
[Rula Ávila Muñoz]: Monte sube corriendo al altar, donde está el micrófono, y canta.
Todos comienzan a gritar una y otra vez el nombre de “Cecilia”. Y a miles de kilómetros, Norma le habla, como si estuviera con ella.
[Norma]: ”Nena, mirá lo que hiciste”. Esa era mi expresión. O sea, mi palabra era como transmitirle a Cecilia lo que estaba ocurriendo. “Nena, mirá la cantidad de gente que hay. Nena, mirá lo que es la catedral afuera. Mirá, mirá las flores”. En ese momento para mí trascendió. Yo no podía decirle, “nena, mirá que te están diciendo santa”. No. Ya no era ella. Se transformó en santa.
[Monte]: Ella ahora es una santa, no como metafóricamente, no como en broma, no como una exageración, sino realmente.
[Rula Ávila Muñoz]: Y la historia de Cecilia llega a su punto final.
[Norma]: Tuvo el toque de lo magnífico del San Patrick, ¿no? Y tuvo lo bizarro de la gente en ojete, gritando, desaforada. Fue una síntesis de la dramaturgia que ella construyó.
[Rula Ávila Muñoz]: Pero las interpretaciones continúan. Porque, ¿qué le sucede a la historia de una persona cuando su comunidad la eleva al puesto de santa?
[Rio]: Lo siento muy complicado, porque cuando santificas a alguien también la estás separando de la comunidad. La estás haciendo como una persona que no era Ceci.
[Rula Ávila Muñoz]: Algunes de les hijes de Cecilia temen que con el tiempo se olviden los lados menos heróicos de su madre: la Cecilia perezosa, la Cecilia criticona y chismosa y resentida, la Cecilia enamoradiza y calenturienta, la Cecilia de aquel discurso en la Roosevelt Avenue, la que le pedía ayuda a su comunidad, la que estaba cansada.
[Norma]: Quizás al santificarla se pierda como esa visión terrenal de ella, de bueno, de la batalla cotidiana, de no sé cuánto. Pero bueno, ese también es el trabajo de quienes quedaron en la tierra.
[Rula Ávila Muñoz]: Pocos días después del funeral, la arquidiócesis de Nueva York emitió un comunicado.
Allí dijo que el pastor de la Catedral accedió a celebrar el funeral en San Patricio sin conocer la historia de Cecilia. La arquidiócesis añadió que el evento fue un insulto a la fé católica y que la conducta del público fue, cito, “escandalosa”.
En los medios y en las redes estalló la polémica. Y en el centro de esa polémica estaban las palabras que Liaam lanzó en la catedral: “Esta puta, esta gran puta, Santa Cecilia, madre de todas las putas”. Parecía insinuarse que esas dos palabras, “santa” y “puta”, no pueden ir juntas.
Y así, con la presión de varios grupos católicos conservadores, el pastor de la catedral hizo una “misa de reparaciones”, para expiar el supuesto daño causado a la Iglesia con el funeral.
El mensaje era claro: la comunidad no era bienvenida. Fue una muestra de que todo el trabajo de Cecilia por la comunidad trans y por las trabajadoras sexuales no podía darse por sentado.
Y por eso en el próximo episodio volveremos a Queens para una noche de memoria trans. Porque a veces recordar es lo mejor para continuar una historia.
Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio.
Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro, Andrés Sanín, Sindy Nanclares y Sofía Campero.
Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo.
La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.
María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original.
La canción “Una Casita, Pt.2” fue cortesía del artista Monte Marin, también conocido como STEFA*.
El material de archivo de la obra “Red Ink” fue cortesía de Nic Cory. Trans Equity Consulting cedió la grabación del funeral de Cecilia.
La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo.
El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna.
La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.
Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.
Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO.
En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.
Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation.
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Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.