Skip to main content

EP. 0 Tráiler – Superclásico 94: cuando el fútbol cambió

Tráiler – Bukele: el señor de Los sueños
EP. 1 Alguien como Bukele
EP. 2 Muévete rápido, rompe cosas
EP. 3 La hora de la medicina amarga
EP. 4 El evangelio (del Bitcoin) según Bukele
EP. 5 ‘Batman’ descubre el viejo negocio de la violencia
EP. 6 La última elección
EP. 7 Después de Bukele
Tráiler: El péndulo
EP. 1 Pennsylvania: del ‘cinturón de óxido’ al ‘cinturón latino’
EP. 2 Nevada: la preocupación por la economía
EP. 3 Florida: donde América Latina vota
EP. 4 Arizona: demócratas y republicanos en la frontera
EP. 5 Carolina del Norte: el poder de las comunidades religiosas
EP. 6 Una marea roja: el regreso de Trump y el futuro de los latinos
Tráiler: La Ruta del Sol
EP. 1 La botella
EP. 2 La grabación
EP. 3 La entrevista
EP. 4 Las pruebas
EP. 5 La necropsia
EP. 6 El debate
EP. 7 El conspirador
EP. 8 El contacto
EP. 9 El fiscal
EP. 10 El rompecabezas
Tráiler: Las Reinas de Queens
EP. 1 Santa, Madre, Reina
EP. 2 Bienvenides a la Casa Martínez
EP. 3 Las reinas del escenario
EP. 4 La Santa Puta
EP. 5 Un martes cualquiera en Queens
EP. 6 Tres reinas, dos disparos
EP. 7 Batalla por la Roosevelt
EP. 8 La Escuelita
EP. 9 Del Darién al True Colors
EP. 10 Más allá de la Rúsbel
Tráiler – Superclásico 94: cuando el fútbol cambió
EP. 1 El doble crimen
EP. 2 Gerentes de la pasión

2 | Gerentes de la pasión

SC94 Tile Episodios 1400x1401 1

[Audio de archivo]: Policía: Es una persona del sexo masculino, joven, y ningún otro dato. 

Periodista: ¿La edad no está determinada, y el nombre tampoco?

Policía: Tampoco.

[Juan Carlos Cáceres]:  Me agarré la cabeza. Digo: «ese es Walter».  “¿Qué?”, me dice mamá. “Ese es el pibe que fue con nosotros”. “No, vos estás loco”. “Sí, ma, sí…” 

[Silvia Viñas]: Juan Carlos Cáceres, Juan Carlitos, es uno de los hinchas de River que fue al superclásico contra Boca el 30 de abril de 1994. Lo conocimos en el episodio anterior. Walter Vallejos, su amigo, estuvo todo el partido con él y subieron juntos a uno de los camiones mosquito, esos que transportan autos, para alejarse de las peleas y estampidas a la salida del estadio. Pero cuando hinchas de Boca empezaron a disparar a los camiones, en medio del caos se separaron, y Juan Carlitos no volvió a ver a Walter. Hasta que llega a su casa y ve la televisión.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y lo saco por las zapatillas. Porque estaba tapado con una bolsa negra. “Es Walter. Es Walter. Tengo que ir a la casa, en la casa deben estar todos descontrolados. O no deben saber”.

[Silvia Viñas]: La mamá le dice no, que está loco, que cómo va a ir. Entonces Juan Carlitos piensa en otro amigo con el que fue a la cancha. ¿Habrá visto la tele? ¿Se habrá enterado que uno de los muertos es Walter? 

[Juan Carlos Cáceres]: Y ahí me cambio. Pum, pum. Me termino de cambiar, y me fui. 

[Silvia Viñas]: Juan Carlitos camina hasta la casa de su amigo.

[Juan Carlos Cáceres]: “Hey, es este pibe, uy, loco, y qué onda?” “Y vamos a la casa” “¿A vos te parece?”. Teníamos el miedo ese de la reacción, no sabíamos qué decir, ponele al padre, a la madre. 

[Silvia Viñas]: En ese momento comienzan a surgir dudas: si la familia no sabe nada, ¿cómo se da la noticia de que tu hijo, de que tu hermano, está muerto? ¿Con qué reacción se pueden encontrar? Pero Juan Carlitos está decidido. Se suben al auto del amigo y hacen unas veinte cuadras hasta la casa de la familia de Walter.

[Juan Carlos Cáceres]: Y en la casa era muy triste ver a la mamá re mal. A las hermanas re mal. Sin consuelo.

[Silvia Viñas]: La familia de Walter ya sabe lo que pasó, también lo habían reconocido por las zapatillas cuando vieron en televisión las mismas imágenes que Juan Carlitos. 

[Juan Carlos Cáceres]: Yo encaré a la tía. No, no, no me animé a encarar a la mamá, no me animé. Al papá tampoco, no, no me animé en ese momento porque estaban destrozados. Pude, a una de las tías la encaré le dije “yo estuve”, “¿¡cómo que estuviste!?” porque también medio que se enojó también, ¿viste? Y le digo, “no, doña tranquilícese, nosotros lo conocemos, hace una banda que vamos a la cancha….”

[Silvia Viñas]: En las noticias, algunos de los primeros reportes hablan de un enfrentamiento entre las dos hinchadas. 

[Audio de archivo]: Cuando hinchas de los dos equipos se habrían agredido a pedradas y tiros sobre la avenida Ingeniero Huergo…

[Silvia Viñas]: La tía de Walter, enojada, le pide explicaciones a Juan Carlitos.

[Juan Carlos Cáceres]: “Contame, ¿que pasó?”, viste, así. Le digo, “quédese tranquila que enfrentamiento, nosotros no, nada que ver. Nada que ver. Ya van a ver que nada que ver, nada que ver”.

[Silvia Viñas]: Ese “nada que ver” que repite Juan Carlitos, sobre que no hubo un “enfrentamiento”, se va a convertir en uno de los puntos clave del caso. Y una de las personas que va a estar encargada de esclarecer esto es una fiscal. 

[Paula Asaro]: Mi nombre es María Paula Asaro, soy fiscal en lo criminal, y al momento de la muerte de los dos hinchas de River, me tocó intervenir en esta causa.

[Silvia Viñas]: En esa época Asaro era una fiscal joven, que recién empezaba. Y no se imaginaba que iba a participar en un caso que tendría alcance nacional y que iba a ser uno de los mayores desafíos de su carrera. 

[Paula Asaro]:  No sentí que esto iba a tener la trascendencia que fue tomando con los días. O sea, era como un fenómeno que no, no se había vivido nunca.

[Silvia Viñas]: En este episodio vamos a recorrer los primeros días después del crimen: donde la justicia empieza a intervenir, los medios se hacen eco de la historia, las familias despiden a sus seres queridos. Y respondemos una pregunta que, en esa época, comienza a surgir en todos lados: ¿Cómo llegaron las barras bravas a tener tanto poder?

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Silvia Viñas y esto es “Superclásico 94”. 

Episodio 2: Gerentes de la pasión

[Audio de archivo]: Periodista: ¿El operativo alcanzaba a este radio o hasta donde llegaba?

Comisario: No, hasta acá no.

Periodista: ¿ Número de detenidos?

Comisario: Todavía no tenemos. Estamos tomando declaraciones testimoniales e interrogando gente… 

[Paula Asaro]:  Yo me entero del crimen justamente porque yo estaba viendo el partido. Soy hincha de Racing, pero bueno, la verdad era un Boca-River, lo ve todo el mundo. Y minutos después, bueno, empezó a salir por la televisión lo que había pasado.

[Silvia Viñas]: Hoy Paula Asaro es una fiscal reconocida, con casos muy importantes en su haber. Pero ese 30 de abril del 94 tiene 28 años y hace apenas seis meses que juró como fiscal.

[Paula Asaro]: Ser fiscal en ese momento, bueno, todos éramos muy jóvenes, todos veníamos siendo algunos secretarios de instrucción. 

[Silvia Viñas]: Mariano Pagella nos sigue contando.

[Mariano Pagella]: Esta “instrucción” que menciona Asaro, es la primera etapa de una investigación judicial en Argentina. La ley dice que para que un caso vaya a juicio es necesario presentar pruebas que lo justifiquen. Para eso existen las “fiscalías de instrucción”.

[Paula Asaro]: Cuando llegamos a la escena del crimen, era un caos. Realmente era todo un caos. 

[Mariano Pagella]: Pasaron unas 24 horas desde el tiroteo. La policía de la comisaría 22, del barrio de La Boca, preservó toda la escena. Es una zona muy transitada, porque tiene acceso directo al puerto, así que tener una parte de la avenida cortada genera una situación compleja, gente pasando a sus trabajos y curiosos.  

[Paula Asaro]: Había estado en escenas, no sé, un homicidio, cinco cuchilladas. Habían hechos, o sea, complicados. Pero acá era la primera vez que me tocaba participar en una escena como un literal caos. Me sentí muy pequeña de decir, “¿cómo vamos a reorganizar esto?”.

[Mariano Pagella]: El objetivo de la fiscalía es trabajar con la policía para reconstruir lo más fielmente posible qué fue lo que pasó. Pero claro, esta no es una escena de crimen común y corriente. Todo sucedió a lo largo de cientos de metros, en pocos minutos, con los camiones recibiendo varios disparos, y con los hinchas cubriéndose y corriendo para todos lados.

[Paula Asaro]: No se sabía de dónde habían venido los disparos, cómo se organizaban, cómo había pasado. O sea, parar la pelota en ese caos era difícil.  La gente se te acercaba. Gente que estaba ahí, se te acercaba como para ofrecerse como testigo, o decían: pasó esto, pasó lo otro.

[Mariano Pagella]: Entonces, uno de los grandes desafíos pasa a ser distinguir entre los rumores y lo que verdaderamente pasó. 

[Paula Asaro]: Y ahí empezamos a tomar dimensión que esto iba a ser un causón, ¿no? Fuimos por todos los lugares para hacernos una representación: cómo era que pasaban los camiones mosquito, dónde estaban ubicados los lugares.

[Mariano Pagella]: En la escena se recuperaron casquillos de bala.

[Paula Asaro]: Se empezaron a recolectar los proyectiles, o sea, las balas…

[Mariano Pagella]: Varias de esas balas dejaron huellas en paredones del lado del río. Por su disposición, los expertos en balística concluyen que todas salieron en la misma dirección. Tampoco encontraron armas en los hinchas fallecidos y varios testigos del tiroteo dicen que en los camiones no vieron a nadie armado. O sea, los hinchas de River no dispararon.

En total hubo 10 heridos, tres de ellos graves. Entre todos recibieron unos 15 disparos. Y después, están los dos fallecidos.

El cuerpo de Walter se encontró en la esquina de Huergo y Brasil. La autopsia determinó que murió por politraumatismos y hemorragia interna: la hipótesis es que cayó del camión –o tal vez saltó como muchos otros en medio de la desesperación– y fue atropellado por un vehículo que venía detrás o por las ruedas traseras del mismo camión.

A tres cuadras se encontró el segundo cuerpo, el de Ángel Delgado. No tenía ninguna identificación encima, así que lo registraron como NN, o sea persona desconocida. Ángel recibió tres disparos: en la mano, en un glúteo y en el estómago.

A medida que Asaro y su equipo van recolectando pruebas y hablando con testigos, se van dando cuenta de que esto no fue un “enfrentamiento” entre hinchas. Hubo algo premeditado. Un grupo armado esperó a que pasaran los hinchas de River, indefensos, para acribillarlos a balazos. 

[Paula Asaro]: De alguna manera empezaron a aparecer las familias de los muertos, de los heridos, que eran un montón. Bueno, querían una respuesta.

[Mariano Pagella]: Y entre estos familiares que empiezan a movilizarse una vez pasado el shock inicial, hay una madre buscando a su hijo.

[Dionisia Delgado]: Era terrible ese día para mí. No quisiera volver a repetir ese día.

[Mariano Pagella]: Dionisia Delgado, la mamá de Ángel. Vamos a acompañarla en su búsqueda después de una pausa. 

[Mariano Pagella]: Dionisia Delgado vuelve siempre al día del superclásico y al miedo de que su hijo Ángel fuera a ese partido. Esa misma mañana, dudó si llamarlo o no para pedirle que no vaya.

[Dionisia Delgado]: Me acerqué al teléfono y dije, “¿llamo o no llamo?”. Y que no vaya al partido, esa era mi idea. “Mejor no llamo, porque me va a decir ‘qué hincha, qué pesada’”. Como que una mamá tiene un sexto sentido, parece.

[Mariano Pagella]: A Ángel lo mataron cuando tenía 25 años. Dionisia recuerda que amaba las matemáticas, eran como un juego para él. Cuando estaba en el colegio, siempre ayudaba a sus compañeros a prepararse para los exámenes.

[Dionisia Delgado]: Él era como un ser especial. Se ponía a la par de uno a ayudar a hacer las cosas. Le gustaba, este, juntarse, bailar. Era muy familiero.

[Mariano Pagella]: También le gustaba mucho dibujar, quería ser ingeniero electrónico, para arreglar las cosas de la casa. Pero, por encima de todo eso…

[Dionisia Delgado]: Su pasión era River. Siempre salía con la camiseta, las zapatillas de River. Me hacía rabiar que le gustaba ir a la cancha para acompañar a la máquina, porque él los llamaba máquina, porque no perdía nunca en esa época River.

[Mariano Pagella]: Como contamos en el episodio anterior, era una época donde no era raro que hubiera algún disturbio en un partido, tanto con la policía como entre las barras. 

[Dionisia Delgado]: Le decía, “no vayas, vení temprano“. Me decía, “mamá, ¿vos sabés cuándo y cómo y dónde vamos a morir?”, me dijo. “No sabes, así que dejáme”, me dijo, “disfrutar, hacer mi vida. Yo trabajo, estudio, no hago daño a nadie”.

[Mariano Pagella]: En las semanas previas al superclásico, River ganó un partido por goleada mientras que Boca empató y se fue abucheado desde la tribuna. De repente, no parecía tan loco que “la máquina” de River rompiera con esos ochos años sin ganar en la Bombonera. Entonces, a medida que pasaban los días, iba creciendo la expectativa. Se sabía que el superclásico siempre era un partido “picante” y encima River jugaba de visitante. Finalmente, Ángel le hizo una promesa a Dionisia.

[Dionisia Delgado]: Me dijo que era la última vez que iba a ir a la cancha, para que yo no me intranquilice más. Me dijo, “dejáme tranquilo, porque yo no conozco la cancha de los bosteros…”

[Mariano Pagella]: O sea, de los de Boca.

[Dionisia Delgado]: “…y quiero conocer la cancha de los bosteros. Me voy a poner la ropa más fea que tengo para ir y me voy sin documentos”.

[Mariano Pagella]: La idea era vestirse así nomás para no llamar la atención y no llevar billetera ni documentos para no perderlos en medio de los saltos en la tribuna o evitar que se los roben. Esto era algo súper común en esa época. Así que ese día, Ángel preguntó en el trabajo si podía salir antes…  

[Dionisia Delgado]: Estaba el encargado, el encargado le dio el permiso. El dueño no estaba porque el dueño me dijo después, “si yo hubiese estado, no lo hubiera dejado ir”. Pero ese día se ve que era su día.

[Mariano Pagella]: Ángel vivía con otros dos amigos en un departamento en la calle Ecuador, en Buenos Aires. Y el sábado del superclásico, cuando terminó el partido…  

[Dionisia Delgado]: Mi marido me dice, “vamos a pasar por Ecuador”, dice, “a saludarlo a Angel Luis que ganó su máquina”. “No”, le digo yo, “vamos a casa, estará con sus amigos”, le digo, “divirtiéndose ahí a lo loco”.

[Mariano Pagella]: Decidieron no pasar, para no molestar. Se fueron a dormir sin saber que su hijo estaba muerto. Llegó el domingo y era un día como cualquier otro, hasta que por la tarde, a eso de las cuatro, cinco, sonó el teléfono.

[Dionisia Delgado]: Llama la mamá de mi marido. Me dijo, “Dioni, estoy muy triste”. Le digo “¿por qué, Estela?”. “Porque esos dos chicos, dicen que murieron, dos inocentes, podrían haber sido mis mis nietos”.

[Mariano Pagella]: Dionisia no entendía de qué le estaba hablando. ¿Cuáles chicos muertos? 

[Dionisia Delgado]:  Entonces, ahí se me prendió la lamparita y llamo a Ecuador.

[Mariano Pagella]: Llamó al departamento donde vivía Ángel con los amigos. Uno de ellos la atendió.

[Dionisia Delgado]: “No, anoche no vino a dormir”. Y le digo, “¿y por qué no me avisaron que no fue a dormir?”. Ahí nomás agarramos el auto, nos fuimos a recorrer hospitales, sanatorios, no lo encontraban. Después preguntamos a un policía y dijo: “tiene que ir a esta comisaría”.

[Mariano Pagella]: Así que van a la comisaría que estaba interviniendo en el caso.

[Dionisia Delgado]: Fuimos ahí. Cuando me mostraron la ropa, ahí me desmayé. Porque era su ropa.

[Mariano Pagella]: Los días y meses siguientes fueron muy difíciles para Dionisia. Hasta llegó a tener un intento de suicidio.

[Dionisia Delgado]: Es como que se te muere algo interno tuyo. Ya sabemos que el hijo no es de uno, es de la vida, pero uno lo quiere tener, aunque sea de lejos. Saludarse, abrazarse de vez en cuando. Y eso se terminó todo.

[Mariano Pagella]: Dionisia empezó a recibir atención psicológica y sobre todo acompañamiento de la familia. Pero nadie podía reemplazar a Ángel, su único hijo. 

[Dionisia Delgado]: Y en eso sueño con él. Me dice, “mamá, yo ya no pertenezco a este mundo. Y vos vas a tener otro hijo”. Después, a los dos meses, por ahí, me quedé embarazada, no lo podía creer, no se lo dije nada a nadie hasta que me hice todos los estudios. 

[Mariano Pagella]: Dos años después de ese 30 de abril, nació Hugo.

[Dionisia Delgado]: Y acá lo tengo. Ese me lo mandó él del cielo.

[Mariano Pagella]: Unos días después de encontrar a Ángel, Dionisia Delgado y su familia lo despiden. La familia del otro hincha asesinado, la de Walter Vallejos, hace lo mismo.

[Fernando Scalone]: Y estábamos en las nubes. Algo tan reciente, no podíamos creerlo que esté ahí en un cajón. Estábamos todos como que no podía ser.

[Mariano Pagella]: Fernando Scalone, el mejor amigo de Walter, que escuchamos en el episodio anterior. El velatorio es en la casa de la familia de Walter, en su habitación. A lo largo de todo el día van pasando amigos y familiares para despedirse de él. Entre ellos también está Juan Carlitos.

[Juan Carlos Cáceres]: La vi a la mamá, lo vi al papá, vi a los hermanos hechos mierda. Me podría haber pasado a mí y era lo mismo, ponele, nada más que en otra familia.

[Mariano Pagella]: Al día siguiente, a la mañana, llevan el cuerpo al cementerio.

[Fernando Scalone]: Hicimos una rifa, hicimos una bandera de… Enorme, no sé, tiene como seis metros, no sé. Y ese día un amigo de acá a la vuelta puso el colectivo. Y nos fuimos todos a acompañarlo al cementerio con la bandera envuelta en el colectivo, todos vestidos de River, cantando.

[Mariano Pagella]: Así, festejando como si todavía estuvieran con él en una tribuna, despiden a su amigo. Décadas después, el desconsuelo por su muerte todavía va a seguir ahí presente. Sobre todo una imagen que a Juan Carlitos le quedó marcada hasta el día de hoy.

[Juan Carlos Cáceres]: La mamá estaba mal, mal. No quería tomar agua. No quería comer, la mamá se quería morir. La mamá se quería ir con el hijo.

[Mariano Pagella]: Esa mamá que menciona Juan Carlitos es la mamá de Walter, Carmen Cárdenas. Esos primeros días después del superclásico van a ser de tristeza y dolor, por supuesto. Pero muy rápido esa tristeza va a transformarse en resolución, en alzar la voz.  

[Audio de archivo]: Periodista:  Carmen Amelia Cárdenas, que está acá al lado mío. Es la madre de Walter Darío Vallejos, uno de los chicos que mataron.

Carmen: Bueno, Walter tenía 19 años. Trabajaba en una empresa de gas y cuando no tenía horas extras ahí salía de ahí y se iba a trabajar a una verdulería. Yo soy divorciada hace seis años, y él era el que mantenía la casa. 

[Mariano Pagella]: Estamos escuchando a Carmen, quien ya falleció. Pero tenemos esta grabación que es de un programa de noticias muy visto en esa época, emitido menos de una semana después del crimen. En la imagen se ve una mesa donde está sentada a la derecha Mónica Cahen D’Anvers, la periodista que la está entrevistando. En el centro está Carmen. Y a la izquierda, vemos a Juan Carlitos, con 24 años.

[Audio de archivo]: Juan Carlitos: Yo me asomé, vi dos con camiseta de boca y que nos estaban tirando tiros, y sentí gritos arriba del camión. Hasta hoy no puedo dormir porque es una pesadilla. 

[Mariano Pagella]: Atrás de ellos, parados, hay cuatro chicos jóvenes. Uno de ellos es Fernando, su mejor amigo. 

[Audio de archivo]: Carmen: Es una matanza sin sentido, porque mi pibe era un pibe limpio, trabajador. Y que venga un cualquiera y me lo mate así a sangre fría porque sí, sin conocerlo, sin saber, sin tenerle bronca, sin siquiera saber quién era. Vino y le pegó un tiro y me lo mató. 

[Mariano Pagella]: Carmen y Dionisia, la mamá de Ángel –a quien conocimos antes–, recorren los medios: televisión, radio, diarios. Y la cobertura constante en esos primeros días causa indignación, reproches, bronca, pero sobre todo consolida un reclamo.

[Audio de archivo]: Periodista: Lo único que espero es que usted le pueda pedir a estos enfermos, a esta barra brava que nadie parece poder terminar con ellas. Sin embargo, algo se debe poder hacer.

[Mariano Pagella]: “Algo se debe poder hacer” con las barras bravas, dice la periodista. Porque la violencia y la corrupción que las rodea son algo que por entonces se señala una y otra vez en los medios.  

[Audio de archivo]: La muerte estuvo en las calles de Buenos Aires.  El caso barras bravas. Barras bravas y políticos. Las barras bravas y el poder. El problema de las barras bravas es mucho más grave que esporádicos brotes de violencia. Son las barras bravas del fútbol.

[Mariano Pagella]: El doble asesinato del superclásico parece ser la gota que rebalsó el vaso. Por esa presión para “hacer algo”, que cada vez va a aumentar más y más, se siente especialmente en la fiscalía que tiene a cargo el caso, donde trabaja la fiscal Paula Asaro, a quien escuchamos al inicio del episodio.

[Paula Asaro]:  Nosotros sentíamos que la prensa le daba más trascendencia de la que nosotros le habíamos dado. No nos imaginábamos que iba a tener la magnitud que tuvo a medida que transcurrían los días.

[Mariano Pagella]: La investigación inicial se articula entre la fiscalía y la comisaría. La comisaría identifica testigos y pruebas nuevas y la fiscalía se encarga de tomar testimonios y analizar.

[Paula Asaro]: Desbordaba. Realmente desbordaba la situación. Yo no me voy a olvidar nunca que los primeros días no dormía. O sea, llegaba a mi casa a las cinco, seis de la mañana, descansaba un rato y al otro día tenía que volver. Continuamente en ese momento te llamaban al teléfono de línea. O sea, te llamaban del Clarín, de La Nación, de todos los diarios, te llamaban al teléfono de la fiscalía y llamaban al teléfono del juzgado.

[Mariano Pagella]: Porque más allá de lo que se sabe sobre los heridos y los dos hinchas muertos, comienza una especie de competencia para conseguir más primicias.

[Paula Asaro]: Se empezaron a hacer guardias de los diferentes medios que vos, por ejemplo, cuando entrabas ya te empezaba a abordar la prensa. O sea, no había manera de sacarte a la prensa encima.

[Audio de archivo]: Periodista: ¿Qué es necesario, precisamente, para que la opinión pública sepa quién fehacientemente disparó esa trágica tarde? 

Asaro: Bueno, le vuelvo a repetir: estamos en secreto de sumario…

[Mariano Pagella]: Esta es Asaro, hablando con un periodista en la puerta del Palacio de tribunales, donde está la fiscalía.

[Audio de archivo]: Asaro: Y bueno, le corren los plazos como para, en su momento, dictar el auto de procesamiento.

[Paula Asaro]: Cuando empezaron a tomarse indagatorias y declaraciones, se tomaban a las tres de la mañana, a las cuatro de la mañana, o sea, pasadas las 12 de la noche porque sino no podías entrar al Palacio. O sea, de la gente que había, de la prensa. No te dormías porque era una adrenalina terrible.

[Mariano Pagella]: Mientras en la fiscalía todavía están intentando armar el rompecabezas de lo que pasó, los diarios, los canales de televisión y las radios no dan tregua. Y algunos ya empiezan a poner el foco en un grupo muy presente en la sociedad argentina.

[Paula Asaro]: Se le imputaba esto a la barra brava. Lo decían los medios de comunicación. Era como un fenómeno que no, no se había vivido nunca.

[Mariano Pagella]: Hacemos una pausa y volvemos.

 [Gustavo Grabia]: Cuando yo empiezo a trabajar la temática de violencia en el fútbol, lo que hago es darme cuenta que, a diferencia de lo que se decía en los medios que eran unos grupos de inadaptados, por fuera del sistema, estaban como muy dentro del sistema, digo, eran parte fundamental por sus relaciones políticas, policiales, judiciales y deportivas.

[Mariano Pagella]: Gustavo Grabia es periodista y desde la década del 90, a partir de este caso, empezó a meterse en el mundo de la violencia del fútbol argentino. Con los años publicó varios libros especializándose en lo que él llama “periodismo de barras”. Algo que ya conocía como hincha. 

 [Gustavo Grabia]: Yo era muy fanático de un equipo de fútbol que era Ferrocarril Oeste, y yo viajaba en los micros de la barra de joven, de adolescente. Es decir, conocía un poco el entramado. Entonces me di cuenta que había una historia para contar que excedía por completo lo que pasaba en las canchas de fútbol. Era una pintura de lo que pasaba, en todo caso, en la República Argentina.

[Mariano Pagella]: Las barras bravas son consideradas un fenómeno que empezó en Argentina no porque éste sea el país donde se inventó la violencia en el fútbol, sino porque las barras desarrollaron una serie de características muy distintivas respecto a otros grupos violentos del fútbol mundial. 

Para entender mejor cómo se da todo esto, es necesario conocer la historia del surgimiento de las barras. 

Desde la profesionalización del fútbol argentino al inicio de la década del 30 ya se identificaban hinchas un poco más “exaltados que el resto. Se peleaban con aficionados rivales, arrojaban objetos a la cancha, ese tipo de cosas. 

En Argentina, se tienen registros de muertes por violencia en el fútbol desde hace unos 100 años. Entre los primeros casos registrados está el de dos hinchas de Boca que en 1939 murieron por disparos de la policía en un enfrentamiento. Una de las víctimas fue un niño de 9 años. 

Por entonces ya empezaba a haber grupos más definidos de hinchas un poco más agresivos que otros, pero recién a fines de la década del 50 se los va a empezar a conocer como barras bravas.

 [Gustavo Grabia]: El término barra bravas entra en lo que es la cultura popular argentina en 1958, a partir de un hecho específico. Se jugaba un partido entre Vélez y River en el estadio de Vélez. Y en medio del partido se da una situación que comienza siendo tensa entre la hinchada visitante y la policía y entonces se da un enfrentamiento.

[Mariano Pagella]: La hinchada visitante era la de River Plate, que desde hacía unos años ya estaba formando un grupo bastante fuerte. La situación escaló muy rápido, con los aficionados de River invadiendo el campo. La policía reaccionó y comenzó una represión brutal que terminó con la policía disparando granadas de gas lacrimógeno para dispersar a los hinchas.

 [Gustavo Grabia]: Y cuando se disipa todo ese humo, lo que se ve es que la gran mayoría de la gente se va de la cancha por los efectos del gas lacrimógeno, pero en las gradas de la tribuna visitante queda un cuerpo inerte, que era el cuerpo de Alberto Linker.

[Mariano Pagella]: Alberto Linker era un hincha de Boca que tenía amigos de River, así que los acompañó a ver el partido. Hoy esto es medio impensado, pero en esa época podía pasar que un hincha fuera con amigos a ver un partido de su rival, solo porque tenía ganas. Murió por el impacto de una de las granadas de gas, que le fracturó el cráneo. 

Hasta ese momento las muertes por violencia en el fútbol argentino habían sido esporádicas. De hecho, en los 15 años anteriores había ocurrido una sola. Pero en este caso, que haya sido alguien ajeno a las hinchadas y que se haya generado por lo que los medios llamaban “hinchas violentos, exaltados, de sentimientos primitivos”, generó una indignación mayor y cobró mucha relevancia. Después de la muerte de Linker se empieza a identificar con mayor precisión una nueva categoría, separada de los hinchas tradicionales: las barras bravas.

 [Gustavo Grabia]: A partir de ahí, la prensa comienza con mucha fuerza a hablar de las barras bravas para referirse a este fenómeno de violencia en el fútbol que comenzaba a ser incipiente y se estaba empezando a cobrar su primera muerte importante.

[Mariano Pagella]: Con el paso de los años estos grupos van a crecer cada vez más y van a empezar a evolucionar. Y entre mediados y fines de los 60 van a dar un salto. 

 [Gustavo Grabia]: Ahí es donde se forman las primeras barras tanto de Boca, de River, de los equipos más grandes. Y son las que empiezan a tener ciertos favores de las dirigencias, como el ingreso gratis a la cancha, que es un punto importante para entenderlos a partir de ser como los gerentes de esa pasión.

[Mariano Pagella]: «Gerentes de esa pasión». Así se consolidaba una de sus características fundamentales: la relación con la dirigencia de los clubes. Pero también hay otro ingrediente que se suma según Gustavo: a partir de los 60 se da un crecimiento de la violencia en las calles, con peleas entre patotas (pandillas) para decidir quien lidera el barrio.

 [Gustavo Grabia]: Yo quiero ser al que todas las chicas miren. Yo quiero ser al que todos los hombres admiren. Yo quiero ser al que todos me tengan que pedir permiso para caminar por esta cuadra.

[Mariano Pagella]: Como cada barrio tiene su club, empieza a darse una conexión cada vez mayor entre la violencia callejera que existía en esos barrios y el fútbol. Y la cancha se convierte en el lugar ideal para demostrar esa fuerza. Por ejemplo, el barrio de Avellaneda tiene dos clubes muy grandes: Independiente y Racing.

 [Gustavo Grabia]: Si me sitúo en Avellaneda, yo soy el capo de Avellaneda, entonces soy de Racing y te voy a ganar las banderas a los de Independiente y voy a generar un lugar en donde se valide que yo soy la barra más importante de esa zona.

[Mariano Pagella]:  De a poco se empieza a normalizar que las tribunas de los estadios y las zonas cercanas sean escenario de peleas en los días de partido, en la entrada o la salida.

 [Gustavo Grabia]: Comienza como germen a fines de los 60 y explota fundamentalmente en la década del 70, y la década del 80 quizás es la que marca la mayor cantidad de de barras peleando entre sí para demostrarle al otro que son como un término que se utiliza mucho acá, los “capi di tutti di cappi”.

[Mariano Pagella]: El capo de todos los capos. Es una expresión italiana que viene de la mafia y que usualmente se usa para referirse a quién tiene la mayor influencia y poder dentro de un grupo. Y en el caso de las barras ser el “capo di tutti capi” significaba ser una sola cosa: 

 [Gustavo Grabia]: Los más grandes, la hinchada más poderosa del fútbol argentino.

[Mariano Pagella]: Así que al llegar a los años 90, las barras bravas ya son grandes, poderosas y también adquirieron sus otras características distintivas: 

 [Gustavo Grabia]: Acá en Argentina el fenómeno es muy raro, porque las barras de todos los clubes están en relación con un partido político, con un puntero político, un sindicato. 

[Mariano Pagella]: Por ejemplo, ha pasado que dos sindicatos se disputen una posición de poder y recurran a barras de distintos equipos para generar un enfrentamiento. O que un gobierno quiera desmantelar una protesta sin reprimir con la policía, y recurra a barras para que se infiltren entre la gente y generen disturbios desde adentro. A cambio, la barra recibe plata, favores y contactos. 

 [Gustavo Grabia]: Y eso es lo que diferencia muchísimo a las barras argentinas, que están adentro del sistema, pero no del sistema del fútbol, están directamente dentro del sistema político argentino.

[Mariano Pagella]: Entonces, tenemos un fenómeno que se inaugura con una muerte, la del hincha Alberto Linker, y a partir de ahí empieza a evolucionar, lentamente. Hasta que, llegada la década del 90, donde empezamos esta serie: las barras ya son un tema cotidiano, en los medios y entre la gente. Pero las barras no son todas iguales. Generalmente, los equipos más grandes son los que tienen las barras más poderosas. Y dentro de esas barras hay una que se destaca.

 [Gustavo Grabia]: La 12 es claramente la barra brava de la argentina por antonomasia, y porque era la que tenía más contactos con todo este mundo que yo estoy describiendo.

[Mariano Pagella]: La 12, la barra de Boca, que ese 30 abril de 1994,  tiene al frente a uno de los jefes más importantes de su historia.

 [Gustavo Grabia]: Yo creo que tenía su destino ya prefijado, porque su apellido era Barritta. Se llamaba José Barritta.

[Mariano Pagella]: José Barritta, o «el Abuelo», como se lo conocía. El Abuelo va a marcar muchos quiebres en la 12. Desde su organización, desde sus negocios y también desde su violencia.

[Gabriel Canay]: Se intercambian insultos, nosotros con los de Boca, ellos con nosotros, que esto que lo otro. Y de repente se escucharon tiros. 

[Mariano Pagella]: La historia de la 12, el ascenso al poder del Abuelo y la batalla que cambió todos los códigos. Todo esto en el próximo episodio de Superclásico 94.

[Silvia Viñas]: Superclásico 94 es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Mariano Pagella, Alejandro Marinelli y Sergio Renna.

Un agradecimiento especial a Christian Krom y Fernando Guarini de la Subcomisión del Hincha de River Plate.

Los editores fuimos Pablo Argüelles, Daniel Alarcón y yo. 

La verificación de datos es de Ana Prieto.  

Mariano hizo el diseño de sonido, con música original de Nicolas Pagella, quien también compuso el tema musical de la serie. Martín Cruz estuvo a cargo de la mezcla de sonido y masterización. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. La producción digital la hizo Andrés Centeno con Óscar Luna.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Radio Ambulante Studios produce y mezcla sus podcasts en el programa Hindenburg PRO.

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Silvia Viñas. Gracias por escuchar.

1 | El doble crimen

SC94 Tile Episodios 1400x1401 1

[Audio de archivo]: Esta es una cara de este súper clásico: la alegría, el desborde, la emoción. River ganó dos a cero aquí en la Bombonera…

[Silvia Viñas]: Es el sábado 30 de abril de 1994. River Plate acaba de ganar el superclásico contra Boca Juniors, su histórico rival. Es una victoria especial porque ganó de visitante en la cancha de Boca después de ocho años. 

[Fernando Scalone]: Cantamos. Estábamos felices. Contentos.  Bueno, después de todos los festejos se empezó a vaciar la tribuna. Empezamos a salir cantando.

[Silvia Viñas]: Este es Fernando. En esa época tiene 19 años y, como a la mayoría de los partidos, va con su papá. Después del superclásico, salen del estadio con cientos de hinchas de River. Fernando y su papá van hacia la parada del colectivo, el bus, para volver a casa.

[Fernando Scalone]: Cuando empezamos a caminar, habremos hecho 400 metros, 500 metros, vemos pasar dos camiones mosquitos vacíos. Totalmente vacíos.

[Silvia Viñas]: En Argentina se le dice “mosquito” a los camiones que transportan autos. Son esos que tienen una estructura metálica de dos pisos, larguísima, de más de 20 metros. Pueden llevar hasta 10 autos.

[Fernando Scalone]:  Le digo a mi papá, “uh, mira, en este camión se van a colgar un montón de hinchas para alejarse”.

[Silvia Viñas]: Fernando no lo sabe en ese momento, pero su predicción es completamente acertada.

[Juan Carlos Cáceres]:  En el primer camión no pudimos subir, porque subieron otra gente, se llenó al toque. En el segundo camión sí subimos.  Ahí habría mínimo 50 pibes. 

[Silvia Viñas]: Juan Carlitos es amigo de Fernando. Es un poco más grande, en esa época tiene 24 años. Viven en barrios cercanos y, como los dos son hinchas de River, formaron una amistad yendo a la cancha. Pero a ese partido cada uno va por su lado. Así que mientras Fernando regresa a casa con su papá, Juan Carlitos está con otros hinchas, en esos camiones.

[Juan Carlos Cáceres]:  Nos subimos al mosquito para irnos, porque la onda era irnos, entonces, “vamos, subimos”. Así fue.

[Silvia Viñas]: Avanzan lentamente. A medida que pasan las cuadras, se suben más y más hinchas de River. Es una peregrinación de victoria improvisada que dura unas seis o siete cuadras, hasta que llegan al cruce de las avenidas Huergo y Brasil.

[Juan Carlos Cáceres]: Cuando veo yo la acción, de que sale un grupo, para mí era a tirarles piedra, ¿no?

[Silvia Viñas]: Un grupo de hinchas de Boca, que lanzan algo hacia los camiones donde están los de River. Segundos después, cuando el camión en el que está viajando Juan Carlitos pase al lado de ese grupo, va a descubrir que lo que estaban tirando no eran piedras.

[Juan Carlos Cáceres]: Para mí fue un fusilamiento.

[Silvia Viñas]: Ese día hubo decenas de hinchas en esos camiones. Más de 30 años después, ninguno se olvidó de lo que pasó en esa intersección de Huergo y Brasil. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Yo me hago una bolita y se escuchan balazos: pim, boom, boom, boom, boom. 

[Silvia Viñas]: Algunos callaron durante años el horror que vivieron ese día. Otros llevan el recuerdo marcado en el cuerpo.

[Diego Buenaño]:   Tenía mucho, mucho dolor. Entonces, ya ahí me di cuenta que no era un piedrazo, que era… Que era algo más. 

[Silvia Viñas]: Y para otros, ese día representa un final. El día en el que algo cambió y nunca volvió a ser igual.

[Juan Carlos Cáceres]:  Los gritos de los pibes. Eso tengo en la cabeza. Los gritos de los pibes.

[Silvia Viñas]: El fútbol argentino es reconocido en todo el mundo por sus jugadores, con superestrellas como Messi y Maradona. Por sus clubes, como River, Boca, Independiente y muchos más que alcanzaron fama mundial. Y, desde hace varios años, a esa expansión se suman los hinchas.

Juan Carlitos y Fernando, a los que conocimos antes, son hinchas. Siguen a su equipo a todas partes y generan una comunidad en la tribuna. En partidos internacionales de algún club, o con la  selección en torneos como la copa del mundo, las hinchadas argentinas suelen llamar la atención. Pueden generar admiración por su pasión, también rechazo por algunos cánticos y actitudes. Pero es difícil que te dejen indiferente. Y es innegable que a donde van, se siente su presencia, se escuchan más fuerte que las otras hinchadas, como si jugaran de local en todos lados, en cualquier parte del mundo.

Pero detrás de esos hinchas, se esconde algo más. Otro grupo que ya es inseparable del fútbol argentino: las barras bravas.

[Audio de archivo]: Son las barras bravas del fútbol. Barras bravas y políticos. Las barras bravas y el poder.

[Silvia Viñas]: Estamos hablando de organizaciones casi mafiosas que hacen negocios afuera y adentro del estadio, y controlan todo lo que pasa en la tribuna y muchas veces dentro de un club. Y al igual que los clubes y sus hinchas, también se expandieron a todo el mundo.

[Gustavo Grabia]: En México, hasta la década del 90, a la cancha se podía ir entre los dos públicos mezclados. Y hoy han adoptado un modelo bastante similar al argentino. En Colombia, las barras se han organizado alrededor del negocio que aprendieron acá en Argentina de la comercialización de los productos de las barras.

[Silvia Viñas]: Todo este crecimiento de las barras y su expansión internacional tiene un punto de inflexión: ese sábado 30 de abril de 1994. Lo que pasó en ese superclásico no fue solamente otro hecho de violencia, por más que el fútbol argentino, a esa altura, ya registraba más de 150 muertos. 

[Paula Asaro]:  Cuando llegamos a la escena del crimen, era un caos. 

[Silvia Viñas]: Fue una bisagra que cambió las relaciones de poder dentro de las barras. 

[Daniel Vesselizza Randi]:  ”Vayanse todos a la mierda. No saben lo que hicieron”. 

[Silvia Viñas]: Generó una de las búsquedas policiales más intensas de ese momento.

[Horacio Caride]: En una casilla bastante precaria estaba el personaje que todo el mundo estaba buscando.

[Silvia Viñas]: Y desembocó en un juicio que cambió la historia del fútbol argentino…

[Gustavo Grabia]:  Era como si estuvieras adelante del juicio a don Corleone. 

[Silvia Viñas]: A lo largo de estos 10 episodios van a conocer todo lo que pasó ese día. Vamos a meternos en las tribunas y el mundo de las barras bravas, sus conexiones con el poder, con los clubes y con las hinchadas. Pero sobre todo, vamos a repasar las repercusiones de ese día en la vida de mucha gente, desde hinchas que solo querían alentar a su equipo hasta familias enteras que ni siquiera se subieron a esos camiones. 

[Fernando Scalone]:   Dicen que estas cosas le pasan a la gente buena. Y así pasó ese día.

[Audio de archivo]: El partido salió dos a dos. River hizo dos goles, pero nosotros le matamos a dos.

[Silvia Viñas]: Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Silvia Viñas, y esto es Superclásico 94. Episodio 1: El doble crimen.

[Audio de archivo]:  Periodista: Buenas, tardes, ¿cómo le va maestro?

Hincha de Boca: Hoy gana Boca, querido.

Hincha de River: Te quería decir que hoy le vamos a ganar a Boca. Y hoy le ganamos tranquilamente caminando tres, cuatro a cero.

Hincha de Boca: 20 años de Bombonera, mirá, 20 años que venimos a gritar por la Boca. Boca corazón.

Periodista: ¿Y no se asustan, así, que haya lío, River?

Hincha de Boca: Jamás.

[Silvia Viñas]: Vamos a transportarnos a ese sábado 30 de abril del 94. Y el que nos va a contar esta historia es Mariano Pagella, uno de los tres productores junto a Alejandro Marinelli y Sergio Renna. Hace más de un año que están trabajando en esta serie, en base a un archivo enorme de Sergio con fotos y documentos recolectados desde el mismo año 94. Aquí Mariano.

[Mariano Pagella]: Es un día hermoso de otoño, con solcito pero sin un calor agobiante. El día perfecto para este superclásico. Los hinchas de River arrasaron con las entradas disponibles en pocas horas. Y entre quienes lograron conseguirlas hay tres hinchas. Vamos a empezar con el primero, que ya lo escuchamos: Fernando.

[Fernando Scalone]:  Mi nombre es Fernando Scalone.  Y ese día estuve en la cancha viendo el superclásico, en la Bombonera.

[Mariano Pagella]: La Bombonera es la cancha de Boca Juniors, uno de los clubes de fútbol más grandes de Argentina. Se le dice así porque el estadio tiene forma rectangular y las tribunas son casi verticales, así que se parece a una caja de bombones. Está al sur de la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de La Boca. Sí, de ahí sale el nombre del club. Es uno de los lugares turísticos más importantes de la ciudad. Son calles con mucha historia por su cercanía con el puerto y por ser uno de los lugares emblemáticos del tango.

Fernando es hincha de River desde que tiene memoria. Y siempre que va a ver partidos a la cancha, lo acompaña su mejor amigo, alguien muy importante en esta historia: Walter Vallejos.

[Fernando Scalone]:  Con Walter nos conocimos de chiquitos. Sacando a la mamá y a la hermana, yo era el más cercano. Yo era el hermano de él, el amigo, no había otra persona.  

[Mariano Pagella]: Fernando y Walter son amigos del barrio. Jugaban en el mismo club de fútbol y muchas veces Fernando se quedaba a comer en la casa de Walter. Esta amistad fue creciendo a lo largo de los años, atravesada por algo especial: el fanatismo por River. Compartían todo. ¿Su primera camiseta de River? Se la compraron juntos. Fernando estaba de novio con una chica y Walter con su hermana.

[Fernando Scalone]:  Pasábamos los cumpleaños juntos, asados juntos. Cumplíamos los años un día 28 de marzo él y yo el 29, hacíamos los dos un mismo cumpleaños.  Era amistad pura.

[Mariano Pagella]: El superclásico de ese sábado 30 de abril es un partido muy esperado. Aunque River lleva 8 años sin ganar en la Bombonera, viene con una muy buena racha y Boca está en un mal momento. Así que la expectativa es enorme.

En esa fecha Fernando y Walter tienen 19 años. Acordaron ir juntos al estadio, pero Walter no aparece. Se va haciendo tarde, así que Fernando decide ir solo. Ahí, afuera de la Bombonera, lo está esperando su papá.

[Fernando Scalone]: Entonces le pregunto, “¿Dónde, dónde está? Si lo viste?” Me dijo que no, “estábamos juntos, pero nos corrió la policía y nos separamos”.

[Mariano Pagella]: Por entonces la policía ejerce un control muy agresivo en las entradas a espectáculos públicos, con la excusa de la lucha contra las drogas. En recitales y partidos de fútbol son normales las requisas, los empujones, los golpes o incluso que levanten grupos de gente y los lleven presos por una noche. Por eso, a lo mejor, no es tan extraño que no haya señales de Walter.

[Fernando Scalone]:  “Uh”, le digo, “bueno, vamos a entrar que después lo vamos a ver adentro entonces”.

[Mariano Pagella]: Fernando y su padre entran a la Bombonera y suben a la tribuna visitante, que ya está bastante llena. Eligen sus lugares. Pero Fernando sigue con la inquietud, quiere encontrar a su mejor amigo, a Walter. Es que, para eso están ahí, para disfrutar el partido juntos, como siempre. 

[Fernando Scalone]: Entonces yo le digo a mi viejo, “quédate acá, que voy a hacer unos pasos a ver si lo veo, a ver si lo encuentro para que venga con nosotros, como siempre”. 

[Mariano Pagella]: Se abre paso entre la multitud. Pero no encuentra a Walter, sino a otro amigo que tienen en común. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Éramos pibes que íbamos a ver a River los domingos. Y así conocí a Walter, que era más chico que nosotros.

[Mariano Pagella]: Juan Carlos Cáceres, o Juan Carlitos, como le dicen los amigos, es el segundo hincha de esta historia. En esa época Juan Carlitos tiene 24 años y conoce a Fernando y a Walter por River. 

[Juan Carlos Cáceres]: Con Walter teníamos relación de la cancha. Estaba todo bien, nos conocíamos de ahí y del barrio. Él amaba a River, es la realidad. 

[Mariano Pagella]: Fernando le pregunta por Walter a Juan Carlitos, y él le dice que le parece haberlo visto por ahí, pero que no está seguro. La tribuna ya explota de gente.

[Fernando Scalone]:  ”¿Qué te vas a poner a buscarlo?” me dijo Juan Carlitos. “¿Qué te vas a poner a buscarlo? mirá la gente que hay. Después lo ves a la salida”. Y me convenció.

[Mariano Pagella]: Tiene razón. Es ridículo buscarlo en ese momento, ya hablarán después, en casa, con tranquilidad. Así que Fernando vuelve al lugar donde estaba su papá. 

Y abajo, en la cancha…

[Audios de archivo]: Señoras y señores, iniciará el superclásico del fútbol argentino. 

[Mariano Pagella]: El árbitro da inicio al partido y la pelota comienza a rodar.  

[Audios de archivo]: Gamboa, lo va a buscar a Ortega, con él está McAllister, se viene Orteguita, atención, River buscando el primero, Ortega, Ortega, Ortega. ¡Cedres! Acaba de salvarse una vez más Boca…

[Mariano Pagella]: Esto que estamos escuchando es el relato real del partido por televisión. 

[Audio de archivo]: Sale Sodero, marca Rivarola, ¿qué están haciendo, chicos? ¡Eso es penal!…

[Diego Buenaño]:  Arranca con un penal en contra, con lo cual ya, viste, siempre decis, “uy, otra vez”.

[Mariano Pagella]: En la tribuna de River completamente llena, encontramos al tercer hincha al que vamos a seguir: Diego Buenaño.

[Audio de archivo]: ¡Martínez!, Salva, señora y señores, tirándose…

[Mariano Pagella]: Por aquellos días, Diego tiene 21 años. Se acuerda perfectamente de ese partido. Está con su grupo de amigos, con los que sigue a River a todos lados. 

[Audio de archivo]: ¡Orteguita, golazo, gooooool…!

[Diego Buenaño]: Pero nada, después el partido fue todo de River…

[Audio de archivo]: Goool de River, el burrito Arnaldo Ariel Ortega… 

[Diego Buenaño]:  El partido lo disfrutamos mucho. La verdad que fue un partidazo y estuvo buenísimo.

[Audio de archivo]: River sigue buscando el segundo con Toresani, palo, gol, Crespo gol, Crespo gol, Crespo gol, ¡Goooooool…!

[Mariano Pagella]: Finalmente, con dos goles en el segundo tiempo del Burrito Ortega y Hernán Crespo, figuras históricas del fútbol argentino que en ese momento recién empezaban, River logra romper esa maldición de ocho años sin ganar en la Bombonera. 

[Audio de archivo]: El superclásico del fútbol argentino fue para River Plate.

[Mariano Pagella]: Así que tiene sentido que sus fanáticos se queden un rato en el estadio festejando.

[Fernando Scalone]: Bueno, después de todos los festejos se empezó a vaciar la tribuna. Empezamos a salir cantando. 

[Mariano Pagella]: Este es Fernando, lo escuchamos al inicio. Recordemos que siempre iba a ver a River con su mejor amigo, Walter. Pero ese día no lo logran. Por las multitudes y la mala suerte. 

[Fernando Scalone]:  Yo hasta ese momento no lo habíamos encontrado. No lo habíamos visto.

[Mariano Pagella]: Lo que Fernando no sabe es que durante el partido Walter sí logró encontrar a Juan Carlitos, su amigo en común, y que ahora están festejando juntos. Pero claro, no tienen forma de comunicarse. Pensemos que en esa época no había tantos teléfonos celulares. La cantidad de gente saliendo del estadio es enorme, un tsunami de hinchas que cubren todo hasta el horizonte. Así que Fernando va mirando las caras de la multitud que lo rodea, con la esperanza de que alguna sea la de sus amigos. Pero nada. Walter y Juan Carlitos no aparecen. Así que Fernando y su papá caminan hacia el colectivo que los regresará a casa.

Pero afuera de La Bombonera, muy cerca del estadio, empiezan los primeros focos de conflicto entre seguidores de River y de Boca. Las dos hinchadas tienen entradas y salidas separadas, pero aparentemente un grupo de Boca fue hasta la salida de River y comenzaron las peleas. 

Es difícil saber quién es tu aliado o tu enemigo. Muchos están sin camiseta; y los que sí la tienen puesta se la cubren para evitar un piedrazo de un hincha rival.

Juan Carlitos y Walter, los amigos de Fernando, se encuentran frente a ese caos. Acá Juan Carlitos. 

[Juan Carlos Cáceres]:   Se ve un… Un quilombo, una estampida.   La gente corriendo. Nosotros seguimos caminando para el Riachuelo.

[Mariano Pagella]: Como la mayoría, están intentando recorrer las cuatro cuadras que los llevan hasta el Riachuelo, el río que bordea la zona sur de Buenos Aires. Tienen la esperanza de que a esa altura la gente esté más dispersa. Pero apenas logran avanzar un par de cuadras, cuando…

[Juan Carlos Cáceres]: Se escuchan tiros, que yo en su momento pensé que eran los cohetes, esos famosos tres tiros. Y no, resulta que había habido un par de tiros de verdad y la gente se desparramó.

[Diego Buenaño]: Escuchamos lo que supusimos que eran disparos, eran como explosiones. 

[Mariano Pagella]: Este es Diego, el tercer hincha que conocimos. Él y sus amigos también salen del estadio y escuchan las mismas detonaciones que Juan Carlitos. Pero en ese momento ellos sí piensan que pueden ser disparos.

[Diego Buenaño]:  Y ahí frenamos y volvimos para atrás para tratar de rodear un poco y después tratar de meternos por adentro en alguna calle.

[Mariano Pagella]: El grupo de Diego había ido en auto, pero lo habían estacionado muy lejos del estadio. Así que deciden cambiar de ruta y meterse por alguna de las calles transversales para ir hacia el norte, a la zona del puerto. Necesitan salir de ahí. Ya.

Una pausa y volvemos. 

[Mariano Pagella]: OK, ubiquémonos un momento en la escena. Fernando y su papá ya están a varias cuadras de la cancha. Ellos no ven nada de todo ese caos: las peleas entre hinchas de Boca y River son muy cerca de la Bombonera. Logran tomar un colectivo, el bus, y se van a casa.

Mientras, Diego y sus amigos siguen caminando, tratando de alejarse de los disturbios.

[Diego Buenaño]:  Paramos en un kiosco a comprar algo para tomar. Y cuando estamos comprando uno de los chicos que estaba con nosotros ve que se empiezan a subir a varios camiones, eran dos o tres. 

[Mariano Pagella]: Decenas de hinchas de River se están subiendo a unos camiones mosquito, esos que mencionamos al comienzo del episodio, que transportan autos. Están vacíos y avanzan lentamente por la avenida que bordea todo el Riachuelo. 

Los choferes, asustados por la marea de pibes que empiezan a subirse, apenas llegan a levantar las ventanillas y trabar las puertas: saben que no hay forma de hacerlos bajar. 

Y para Diego y sus amigos, esta es la oportunidad que estaban buscando para salir por fin del barrio de La Boca. 

[Diego Buenaño]:  Era lejos, había que correr, te diría 100 metros. Yo estaba muerto, y dos de los chicos empiezan a correr para el camión. Y nos miramos así y dijimos: vamos. Y empezamos a correr. Lo alcanzamos y nos subimos.

[Mariano Pagella]: Diego y su grupo se suben a uno de los camiones. Un amigo se trepa al piso de arriba. Diego y los otros quedan en la parte de atrás, casi colgados. Acuérdense que estos camiones tienen una estructura de metal enorme de dos pisos. En el suelo, sobre los laterales, hay una base por donde suben los autos. Pero el resto de la estructura, incluyendo buena parte del piso, es hueca, como si fueran andamios. Así que tienen que acomodarse como pueden y agarrarse bien. 

[Juan Carlos Cáceres]:  ¡Vamos en ese, vamos a subirnos acá!

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos, que está con Walter, también ve acercarse a los camiones.

[Juan Carlos Cáceres]: En el primer camión no pudimos subir porque subieron otra gente, se llenó al toque.  En el segundo camión sí, subimos. Nos subimos al mosquito para irnos, porque la onda era irnos, salir de ahí porque veíamos que venía la infantería también, entonces, para evitar problema, vimos que la gente se subió. Nadie dijo nada al primer camión y justo pintó el segundo y subimos. Pudimos subir y subimos. Ahí habría mínimo 50 pibes. 

[Mariano Pagella]: Los camiones siguen su rumbo, bordeando el Riachuelo.

[Juan Carlos Cáceres]: Desolado toda esa parte por donde fuimos. Nadie. Los camiones, no más.

[Mariano Pagella]: Son alrededor de las 6:15 de la tarde y pasan por una zona con poco movimiento, donde hay muchos galpones y talleres mecánicos. Ya están a varias cuadras de distancia de la Bombonera. Y llegan a la intersección con la avenida Brasil. Esta avenida marca el fin del barrio de La Boca y el inicio de la avenida Ingeniero Huergo. Acuérdense bien de esta intersección: Brasil y Huergo. En ese cruce también hay una vía de ferrocarril, que obliga a los camiones a bajar un poco la velocidad.

[Juan Carlos Cáceres]: Vengo yo, viene Walter y más pibes. Y adelante nuestro nos llevaría, no sé, 10 metros como mucho el otro camión, también cargado de pibes. Cuando veo yo la acción, de que sale un grupo, para mí era a tirarles piedras, ¿no?  

[Mariano Pagella]: Cuando el primer camión pasa por esa intersección entre Huergo y Brasil, desde el segundo camión Juan Carlitos ve que, a lo lejos, aparece un grupo de hinchas de Boca. Estaban escondidos atrás de un edificio, en el lado izquierdo de la avenida.

[Juan Carlos Cáceres]:  ”¡Mirá, allá están, loco! Lo cagaron a piedrazos al primer camión”. 

[Mariano Pagella]: En ese momento el primer camión acelera, atraviesa el cruce y sigue derecho. El segundo camión, donde viaja Juan Carlitos con Walter, y donde también está Diego con sus amigos, llega al mismo lugar apenas unos segundos después. Este es Diego. 

[Diego Buenaño]:  Y ahí empezamos a ver como que la gente se agachaba, no sé qué. Y empecé a escuchar el golpe de lo que yo pensé que eran piedras en los metales del camión. Escuchaba: pin, pin, pin, pin, pin. Pero muchos.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos también ve algo, pero no entiende muy bien qué está pasando.

[Juan Carlos Cáceres]: Se ven fogonazos, pero yo pensé que eran los tres tiros, los cohetes esos de tres tiros. Yo creo que el mismo… El chófer que manejaba el camión donde íbamos nosotros lo vio mejor, más patente, que no eran tres tiros, que eran tiros de arma.

[Mariano Pagella]: El camión acelera y cruza las vías a toda velocidad. El movimiento es tan brusco que agita toda la estructura. Los hinchas se agarran de lo que pueden. Entonces el camión pega un volantazo para esquivar al grupo de hinchas de Boca que había salido.

[Juan Carlos Cáceres]:  Cuando dobla, bueno, yo me me hago una bolita y se escuchan balazos: pim, boom, boom, boom, boom, boom, boom, boom.

[Mariano Pagella]: Así lo recuerda Diego:

[Diego Buenaño]: Ahí el camión acelera y yo siento un piedrazo en el costado del cuerpo, arriba de la cintura.  Pero nada, ningún dolor. Solo sentí que algo me había pegado.

[Juan Carlos Cáceres]:  Fue un flash que no sé cuánto duró, si un minuto, 10 minutos, pero fue lo que dobla que hace una curva y nos recagaron a tiros. Nos recagaron a tiros. Y ahí pierdo noción de los pibes. De todos.

[Mariano Pagella]: En medio de la conmoción, Juan Carlitos no sabe dónde está Walter. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Para mí fue un fusilamiento.

[Mariano Pagella]: Hacemos una última pausa y volvemos.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos está solo, separado de sus amigos, de Walter. Cuando el camión por fin va más lento, aprovecha para bajarse. Está a tres cuadras de donde les dispararon. A su alrededor hay decenas de hinchas que también saltaron del camión y corren buscando refugio.

[Juan Carlos Cáceres]: Corro con un pibe herido que tenía una herida de bala en un brazo y un roce en el cuello, para dentro de un de un galpón que hay ahí. 

[Diego Buenaño]:  Y empezamos a correr.

[Mariano Pagella]: Diego y sus amigos también bajaron del camión. Tienen que llegar al auto en el que viajaron al partido, que está a varias cuadras de distancia. 

[Diego Buenaño]: No me acuerdo cuánto habré corrido yo, pero no fue mucho, deben haber sido 20, 30 metros y les dije, “no puedo correr más”.

[Mariano Pagella]: Es que le duele mucho la cintura. Piensa que es por el piedrazo que le dieron en el camión. 

[Diego Buenaño]: Sí recuerdo en algún momento mirarme el costado donde me había pegado y ver humo. Y ahí fue creo que me di cuenta que algo más había pasado que un piedrazo.

[Mariano Pagella]: Es un balazo. Con ayuda de sus amigos, Diego se sienta en la entrada de un edificio. El dolor arriba de su cintura aumenta más y más. Mientras unos se van a buscar el auto, otro de sus amigos, que es estudiante de medicina, se queda con él. 

[Diego Buenaño]: Y me dice “no te preocupes, que cualquier cosa yo te ayudo con la bala”. Nada, todos éramos todos de las películas de cowboys que pensábamos mordiendo una madera y tomando un trago de whisky, sacábamos la bala con una pinza. Y lamentablemente la bala estaba del otro lado, así que estaba más complicado.

[Mariano Pagella]: Mientras Diego espera, sangrando cada vez más, Juan Carlitos sigue refugiado con un herido en un galpón, hasta que aparece el cuidador.

[Juan Carlos Cáceres]:“ ¡No! ¿Qué hacen acá?”. Le digo, “¡mira, que está herido!”. “Pero no, para afuera, para afuera.”

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos le suplica al hombre que aunque sea llame a una ambulancia, para el chico que está herido. Pero el hombre los echa.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y cuando salimos afuera, claro, el tipo mira para la derecha y allá en la esquina era… Era un descontrol. Todavía se escuchaban detonaciones, yo no sé si eran tiros, pero era un desmadre total.

[Mariano Pagella]: Ese desmadre es la intersección de Huergo y Brasil. Habían empezado a llegar las primeras ambulancias.

Mientras tanto, Diego sigue sentado en la entrada de un edificio, herido. Está sangrando mucho y el dolor del balazo es cada vez más insoportable. Por suerte, sus amigos no tardan mucho en llegar con el auto.

[Diego Buenaño]:  Yo me siento adelante. Pobre, le debo haber manchado todo el auto. Y ahí nos para un policía, en algún semáforo o en la calle, y nos dice, “no no, si tiene un herido de bala, al Argerich”. Y nos mandan al Argerich.

[Mariano Pagella]: El Argerich es un hospital público que está en la Boca, a tres cuadras de donde pasó todo. Así que arrancan el auto en esa dirección, avanzando lentamente en medio de cada vez más policías. Llegan al hospital. Diego se baja del auto con mucha dificultad y entra para que lo atiendan. En el lugar ya hay bastante movimiento. Ahí descubren que uno de sus amigos también está herido. Una bala le entró y le salió por un brazo. Con la adrenalina del momento no se había dado cuenta.

[Diego Buenaño]: Me tomaron declaración en el hospital. Primero vino un policía y después vino un policía con un perito. Ahí habían ido creo que todos los heridos de bala, que éramos ocho. La bala me entró por arriba de la cintura y me atravesó todo el cuerpo y quedó alojada del otro lado, justo del otro lado. Hizo casi una línea recta. Y perforó tres veces el intestino y entró y salió del hígado. Me operan y bueno, y ahí zafé. 

[Mariano Pagella]: Mientras, Juan Carlitos todavía está en la calle. Recordemos que lo habían echado del galpón donde había intentado refugiarse.  Se separa del hincha herido. Está desorientado, casi en shock. Y piensa en sus amigos, en Walter.

[Juan Carlos Cáceres]:  No sé si siguieron arriba del camión, porque la realidad es esa, no sé. Entonces salgo corriendo.

[Mariano Pagella]: Decide buscar una salida de ese lugar, y la única opción que se le ocurre es una avenida que está atrás de la cancha de Boca. Para llegar tiene que volver a pasar por la zona donde vio las peleas entre hinchas. O sea, por donde había tratado de escaparse al subir a los camiones.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y me meto a correr. Y en las esquinas había chabones de Boca, con palos. Yo me imaginé, “bueno, esto es para garrotear, ven una camiseta de River y lo agarran a los garrotazos”. Y lo primero que me saltó a decir fue, “loco, ahí viene la gorra, ahí viene la gorra”, para que me dejen pasar.

[Mariano Pagella]: La “gorra”: la policía.

[Juan Carlos Cáceres]: Y pasé.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos se sube al primer colectivo que pasa rumbo a su casa. Está agitado, asustado, confundido. Apenas sube se da cuenta de que el chofer está escuchando la radio y que están hablando sobre lo que pasó. Así que se queda en el primer asiento, para escuchar bien. 

[Juan Carlos Cáceres]:  Y contaban en la radio lo que supuestamente había pasado, decían, “enfrentamiento entre la barra brava”, y digo: “no, ¿qué enfrentamiento? Nada que ver. Éramos hinchas. Todos hinchas”.

[Mariano Pagella]: El viaje de regreso de Juan Carlitos dura más de una hora. Ya son pasadas las ocho de la noche cuando el colectivo llega a su barrio. Se siente mal, tiene un nudo en el pecho. No sabe si Walter volvió de la cancha.

[Audio de archivo]: Varios heridos que fueron trasladados al hospital Argerich a minutos nada más del final del clásico entre River y Boca.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y bueno, llegué a mi casa y mi vieja: “¡eh, qué hijos de puta! ¿viste los chicos, que supuestamente hay muertos?” “No mami, me meto a bañar”. 

[Mariano Pagella]: Ya llegaron varios medios al lugar y están mostrando las primeras imágenes por televisión. Pero Juan Carlitos no quiere saber nada. Quiere bañarse y tratar de aflojar la tensión. Entra a la ducha y, cuando sale, la mamá lo llama: en la televisión están mostrando que mataron a alguien.

[Audio de archivo]: Policía: Es una persona de joven, pero no tenemos ninguna identificación todavía de la persona

Periodista: Sería por un disparo de arma de fuego?

Policía: Aparentemente tiene, tendría una herida de disparo de arma fuego en la mano”.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y cuando miro, al primero que veo es a Delgado y le digo, “mami, yo vi a ese chico”. “¿Cómo?”, me dice. “Yo iba en el camión, ese, ma”. Uh, otra vez, otra cagada a pedos. Mal mi vieja, pobre.

[Mariano Pagella]: Juan Carlitos lo reconoce porque estaba parado al lado suyo en el camión. Se llama Ángel Delgado. 

Su mamá se enoja, se angustia, le dice que no tiene que ir más a esos partidos, que son muy peligrosos. Juan Carlitos se quiere ir a su habitación y tratar de olvidarse de ese día. Se va de la sala, pero la mamá lo llama otra vez: en la tele están diciendo que aparentemente hay otro chico muerto.

[Audio de archivo]: Policía: Es una persona del sexo masculino, joven, y ningún otro dato. 

Periodista: ¿La edad no está determinada? ¿Y el nombre tampoco?

Policía: Tampoco.

[Juan Carlos Cáceres]:  Y lo saco por la zapatillas. Porque estaba tapado con una bolsa negra. Cuando le vi las zapatillas ahí me agarré la cabeza. Digo: «ese es Walter».

[Mariano Pagella]: Walter Vallejos. Su amigo. Y el mejor amigo de Fernando.

Fernando, recordemos, no se había encontrado con Walter ese día, a pesar de intentarlo antes y después del superclásico. Y tampoco vio el caos de las peleas, ni todo lo que vivieron Walter y Juan Carlitos en los camiones.

[Fernando Scalone]: Me desconecté totalmente. Dije, “bueno, festejamos, lo iré a ver mañana, pasado. Estará contento”.

[Mariano Pagella]: Después del partido, a Fernando lo invitaron a un asado. No tiene ni idea de todo lo que pasó, Asume que Walter en algún momento se fue de la cancha y listo. Así que, después de la comida, Fernando vuelve a su casa tarde, a la noche. Y ahí le dicen que la mamá de Walter lo llamó como 20 veces, porque Walter no volvió a la casa.

[Fernando Scalone]: “Qué raro, este debe estar en cana. Ojalá que no esté allá en la Boca. Capaz que lo llevaron, lo encontraron así porque él usaba pelo largo”. 

[Mariano Pagella]: Como dijimos antes, en esa época no es raro que si hay algún tipo de disturbio en un partido de fútbol, la policía empiece a levantar gente y la deje presa durante la noche, para largarla al otro día. 

[Fernando Scalone]: Y bueno, me acosté a dormir. Al otro día me levanté con la noticia: que en las imágenes, la hermana de él había reconocido las zapatillas de él. Y ahí sí, ahí se me vino el mundo abajo.

[Mariano Pagella]: Las muertes de Walter Vallejos y Ángel Delgado son solo el inicio de esta historia. Una historia que no solo cambió el mundo del fútbol en Argentina sino que también impactó a muchas personas de distintas maneras. Para la madre de Ángel Delgado, por ejemplo, representó una búsqueda interminable.

[Dionisia Delgado]:  Él estaba como “NN”, porque no se había llevado documentos, nada.

[Mariano Pagella]: Para una joven fiscal significó un desafío profesional.

[Paula Asaro]:  Era la primera vez que me tocaba participar en una escena que era un literal caos.  No había manera de sacarte a la prensa de encima. Se tenían que tomar las indagatorias; se tomaban a las tres de la mañana.

[Mariano Pagella]: Y atravesando todas esas historias, una constante: el poder de las barras bravas…

[Gustavo Grabia]: La barra brava argentina lo que tiene es una relación con el poder no solo de la dirigencia deportiva, sino con el poder político local, con el sindicalismo, con los factores de presión que no existe en otros lugares del mundo.

[Mariano Pagella]: Todo esto en los próximos episodios de Superclásico 94.

[Silvia Viñas]: Superclásico 94 es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Mariano Pagella, Alejandro Marinelli y Sergio Renna.


Un agradecimiento especial a Centrojas por compartirnos parte del material de archivo de este episodio.

Los editores fuimos Pablo Argüelles, Daniel Alarcón y yo. 

La verificación de datos es de Ana Prieto.  

Mariano hizo el diseño de sonido, con música original de Nicolas Pagella, quien también compuso el tema musical de la serie. Martín Cruz estuvo a cargo de la mezcla de sonido y masterización. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. La producción digital la hizo Andrés Centeno con Óscar Luna.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Carolina Guerrero es la CEO de Radio Ambulante Studios. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Radio Ambulante Studios produce y mezcla sus podcasts en el programa Hindenburg PRO.

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Silvia Viñas. Gracias por escuchar.

[Tráiler] Superclásico 94: cuando el fútbol cambió

SC94 Tile Episodios 1400x1401 1

[Audio de archivo]: Esta es una cara de este superclásico, la alegría, el desborde. La emoción.

[Silvia Viñas]: Buenos Aires, 1994. River Plate acaba de ganar el superclásico contra Boca Juniors, su gran rival. 

[Fernando Scalone]:  Cantamos. Estábamos felices. Contentos. 

[José Barritta]: Antes del partido fue todo una fiesta. Nunca creía que iba a terminar con esta barbarie.

[Silvia Viñas]: Porque lo que debía ser pura celebración…

[Juan Carlos Cáceres]:  Los gritos de los pibes. Eso tengo en la cabeza. Los gritos de los pibes.

[Silvia Viñas]: Se convierte en un crimen que sacude a la Argentina. 

[Juan Carlos Cáceres]: Y se escucha balazo: boom, boom, boom, boom, boom, boom. Boom. 

[Paula Asaro]:  Cuando llegamos a la escena del crimen, era un caos. 

[Silvia Viñas]: Detrás del caso hay un grupo que hoy es inseparable del fútbol argentino: 

[Audio de archivo]: Son las barras bravas del fútbol. Barras bravas y políticos.  Las barras bravas y el poder. 

[Silvia Viñas]: Las barras bravas: organizaciones casi mafiosas que hacen negocios en los estadios, que controlan lo que pasa en las tribunas, a veces hasta en los mismos clubes… 

[Gustavo Grabia]:  Era como si estuvieras adelante del juicio a don Corleone. 

[Darío Vesseliza Randi]:  Te hablaba de una manera y ya te daba a entender que “es esto, es lo que yo te digo.”

[Silvia Viñas]: En la nueva temporada del podcast Central, de Radio Ambulante Studios… 

[Darío Vesseliza Randi]: “Váyanse todos a la mierda, no saben lo que hicieron”.

[Silvia Viñas]: Vamos a conocer todo lo que pasó ese día. 

[Audio de archivo]: El hecho que se imputa es homicidio doblemente agravado… 

[Silvia Viñas]: Vamos a meternos en las tribunas.

[Marcela Mora y Araujo]:  Esto no tiene nada que ver con la guerra. Esto es alegría. El latido fundamental de la pasión del hincha argentino.

[Silvia Viñas]: Y en el mundo de las barras bravas, sus conexiones con el poder, con los clubes y con los hinchas. 

[Fernando Scalone]:  Dicen que estas cosas le pasan a la gente buena. Y así pasó ese día.

[Audio de archivo]:  El partido salió dos a dos. River hizo dos goles, pero nosotros le matamos a dos, loco.

[Silvia Viñas]: Esto es “Superclásico 94”, la historia del día que cambió el fútbol argentino y latinoamericano para siempre. Escúchanos en la app de iHeartRadio, Apple Podcasts o donde sea que escuches tus podcasts. Síguenos en redes en central series y suscríbete a nuestro boletín en centralpodcast.audio.  Nuevos episodios cada jueves, desde el 10 de septiembre.  

Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.

This podcast is the property of Radio Ambulante Studios. Any copy, distribution, or adaptation is expressly prohibited without prior authorization.

10 | Más allá de la Rúsbel

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

Melissa tenía 42 años. Era una mujer trans, hondureña. Vivió en Estados Unidos más de dos décadas, en Miami y en Nueva York. Allí fue trabajadora sexual en la Roosevelt Avenue. 

Caminó en el 2018 junto a Lorena Borjas en la primera Marcha Puteril, la marcha de las trabajadoras sexuales de Jackson Heights. Se dedicó a la lucha por los derechos de la comunidad. La gente que la conoció dice que era chistosa, el tipo de persona que agarraba el micrófono y se convertía en el alma de la fiesta. 

En diciembre de 2021 regresó a vivir a Honduras. Pero poco después, decidió volver a Estados Unidos. Pidió asilo, sin éxito.

En julio de 2022 fue deportada de vuelta a su país. Allí intentó seguir con su vida. Terminó de construir su casa. Se unió a un club hípico, le encantaban los caballos. Publicaba videos en Tik Tok con sus amigos, cuidaba a su familia…Pero, una noche, tres meses después de su regreso, unos hombres se le acercaron en la calle, y le dispararon dos veces en la cabeza. 

[Audio de archivo]:  Matan a la activista trans Melissa Núñez cuando salía de su casa. Honduras sigue siendo uno de los peores países para una mujer persona trans o LGBTIQ.

[Rula Ávila Muñoz]: Y a miles de kilómetros de distancia, la comunidad trans latina de Queens volvió a unirse, como tantas otras veces, para rememorar a una de sus compañeras.  

[Asistente a memorial]: Nosotras como mujeres trans no podemos regresar a nuestros países porque nos espera la muerte en nuestros países. Ella, Melissa, no quería regresar a su país. Ella fue perseguida por ser una mujer trans. 

[Asistente a memorial]: Y pues también ella era el sustento de su mamá y de toda su familia en Honduras. 

[Bianey García]:  Sabemos que para todas nosotras, una deportación y que nos regresen a un a nuestros países significa una condena a la muerte.

[Mateo Guerrero]: ¡Así que luchemos para que no haya más cárceles! ¡No más detenciones, no más deportaciones!

[Rula Ávila Muñoz]:  Es que en el 2022, el año del asesinato de Melissa, America Latina fue uno de los lugares más peligrosos del mundo para personas trans. Y hoy, cuatro años después, lo sigue siendo. 

Este es el último episodio de esta serie. Pero no queremos irnos sin insistir que esta historia no ha terminado. 

Y por eso hoy volveremos por última vez a la Roosevelt. Y luego cruzaremos la frontera, iremos al sur,  y escucharemos de la lucha de otras reinas latinoamericanas.

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, soy Rula Ávila Muñoz y esto es Las reinas de Queens. 

Episodio 10: Más allá de la Rúsbel. 

Además del trabajo social que lideran algunas de las reinas que hemos conocido en esta serie, hay otros grupos enfocados en cambiar las leyes que hoy afectan las vidas de las personas trans y trabajadoras sexuales en Nueva York. 

Uno de estos grupos se llama Make The Road New York. Hacer Camino en Nueva York. Es una organización que ya mencionamos en esta serie. Pero no habíamos escuchado a la gente que trabaja allí. 

[Bianey García]: Mi nombre es Bianey García. Soy organizadora comunitaria con Se Hace Camino en Nueva York. Make the Road. Y para mí es un gusto estar con ustedes aquí.

[Mateo Guerrero]: Hola. Hola, mi nombre es Mateo Guerrero. Mis pronombres son el y elle, y también soy organizador con el proyecto Trans Migrant Project. Y acá en los Estados Unidos, fue donde conocí a personas que me cambiaron la vida. Una de esas personas fue Bianey. En donde yo pude aprender que ser indocumentados es poder. Y también donde por primera vez, en esta oficina, me preguntaron cuál era mi nombre y me aceptaron como chico trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Bianey García es mexicana y Mateo Guerrero colombiano. Ambos son trans. Los escuchamos brevemente al inicio de este episodio, estuvieron en el memorial de Melissa Núñez en Queens. Hablamos con ellos en marzo de este año. Aquí Mateo. 

[Mateo Guerrero]: Estamos luchando por diferentes leyes a nivel de la ciudad y a nivel del estado para crear más protecciones. Cuando se lucha por las comunidades trabajadoras sexuales, no es solamente la lucha de la despenalización del trabajo sexual, sino que es asegurarnos de que haya vivienda accesible, de que haya acceso a la salud de cuidado de género y de afirmación de género para las personas. Esta lucha es mucho más grande, porque la mayoría de las personas con las que trabajamos viven en situación de calle o viven en los albergues de la ciudad. Entonces, queremos asegurarle que tengan una una vida en la que puedan no tener que caminar con temor en las calles por la policía, y también que tengan un lugar donde comer, donde dormir, donde tener su propio propio espacio.

[Rula Ávila Muñoz]:  Y para hacer un trabajo así, Bianey y Mateo dividen su tiempo entre las calles y Albany, la capital del estado de Nueva York. 

[Bianey García]: Albany es el área donde se legisla, ¿verdad? Donde están los senadores, donde están los asambleístas, y donde los miembros tienen la oportunidad de compartir sus testimonios, hablar con políticos sobre la importancia de pasar una legislación o repeler a códigos penales, ¿no? Que están criminalizando a las comunidades. 

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, hacen cabildeo. Es un proceso larguísimo que depende en gran parte de la colaboración de los congresistas, de sus afiliaciones políticas y de qué tan interesados están en pasar —o no— ciertas leyes. Por ejemplo, la ley para proteger a las personas trans de la discriminación en el trabajo tomó 16 años.  

[Mateo Guerrero]: El pasar licencias para conducir para personas  indocumentadas, que es una licencia que a las chicas que hacen trabajo sexual que son indocumentadas que tienen vehículos ahora puede tener su licencia para poder manejar. Esa nos tomó 13 años. 

[Rula Ávila Muñoz]: También les preguntamos por otro proyecto de ley muy importante: el que despenalizaría el trabajo sexual en el estado, que también lleva años en el congreso.

[Mateo Guerrero]: En el 2019 cuando iniciamos la campaña por la despenalización del trabajo sexual y lo hicimos público tuvimos muchos oficiales electos que salieron diciendo, “sí, claro, los apoyamos”. Y que después estos oficiales electos decidieron correr a la alcaldía de la ciudad y se echaron para atrás. 

[Rula Ávila Muñoz]: Mateo se refiere a la senadora del estado de Nueva York Jessica Ramos. Ella representa al distrito 13, donde está Jackson Heights. Y fue candidata a la alcaldía en el 2025.

[Mateo Guerrero]: Que en un memento hablaba muy públicamente acerca de las trabajadoras sexuales, comenzó a cambiar su lenguaje y comenzará a decir prostitución en vez de trabajo sexual. 

[Rula Ávila Muñoz]: Contactamos a la senadora Ramos para pedirle comentario pero no nos respondió. 

[Mateo Guerrero]: Entonces comenzamos a ver cómo ese cambio para los oficiales que estaban corriendo para la alcaldía. Y esto incluye a Zohran Mamdani, que en esos debates ¿no?, estaba saliendo tan a favor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero claro, los debates ya terminaron y ahora Zohran Mamdani es el alcalde. Mateo nos dijo que aún queda por ver qué estrategias en específico asumirá Mamdani relacionadas con el trabajo sexual. Lo que es seguro es que él no puede despenalizarlo porque eso depende del gobierno estatal. Pero sí puede recomendar a los fiscales de los cinco distritos —o sea Manhattan, el Bronx, Brooklyn, Staten Island y Queens— que se comprometan a no procesar casos de trabajo sexual.

[Mateo Guerrero]: Porque eso disminuye los arrestos que ocurren en las calles, porque si arrestan a alguien por hacer sexual y van a la corte y desestiman el caso, entonces es una perdida de dinero para la ciudad. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero hasta la fecha de publicación de este episodio, Mamdani no ha utilizado esa opción que tiene. Mientras, en Queens, se siguen sintiendo los efectos de la operación Restaurar la Avenida Roosevelt. Hablamos de ella en el episodio 7, la puso en marcha el ex alcalde Eric Adams. Fue un gran despliegue policial en las calles de Jackson Heights.  

Los datos más recientes, de enero del 2025, muestran que los arrestos por trabajo sexual en la Roosevelt se multiplicaron casi por cinco. Y Bianey nos habló sobre lo que le han contado las personas que hacen trabajo sexual allí. 

[Bianey García]: Lo que las chicas han comentado es que un auto se acerca, va a una persona dentro del  carro, le dice, le enseña dinero desde dentro del auto, como diciendo, “tengo dinero, quiero pagarte”. Si la personas abre la puerta, entra y acepta el dinero. O aunque no acepte el dinero, el simplemente hecho de entrar al carro es más que suficiente para que ellos lo puedan utilizar en contra de ellos. También han dicho que, digamos, que las tácticas que utilizan las chicas es primero agarrar a la persona y revisar que no es un policía, como dicen ellos, si se deja agarrar, no es policía. Pero si no se deja agarrar, probablemente pueda ser policía. Y ahora la táctica que ellos están utilizando es que sí se están dejando agarrar; un policía encubierto se deja agarrar la parte privada para ponerle cargos a la persona. 

[Mateo Guerrero]: Hace unos meses se acusaron formalmente a dos policías que hicieron una redada hacia un lugar donde estaba ocurriendo trabajo sexual, se robaron una llave, volvieron y asaltaron sexualmente a la mujer después de que salieron del trabajo. Y esto ocurrió en el precinto 115, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, en Jackson Heights.

[Mateo Guerrero]: Y para nosotros fue muy impactante que estos dos policías, finalmente y primeramente les hayan hecho un proceso legal. Y algo sobre el trabajo sexual que es muy importante reconocer es que una persona que ese trabajo sexual nunca se le ve como por fuera de su horario de trabajo. La policía siempre ve a esa persona activamente haciendo trabajo sexual. Así esté yendo a la farmacia. Así esté yendo al supermercado. Es un problema muy grande que tenemos aquí en la ciudad de Nueva York, ¿no?, el mantener la vigilancia extrema en las personas que hacen trabajo sexual, o que son percibidas como trabajo sexuales.

[Rula Ávila Muñoz]: Y hablando sobre vigilancia extrema, quisimos saber también si en el barrio habían observado un aumento en la presencia de ICE, la policía migratoria. Y si habían oído de deportaciones de trabajadoras sexuales. 

[Mateo Guerrero]:  En este memento de las únicas personas que yo conozco que no están ya en Nueva York son por auto deportación y porque están cansadas. Estaban cansadas de vivir indocumentadas y con el temor constante de la policía, y de que no hay plata en las calles, porque no sé si de pronto lo ha mencionado las chicas en otras conversaciones, pero lo que escuchamos cada rato es que en las calles no hay plata, que es muy difícil hacer dinero. Y yo creo que eso también es un resultado indirecto de la operación Restaurar Roosevelt.

[Rula Ávila Muñoz]: Mateo y Bianey nos dijeron que en realidad no han escuchado de muchos casos de deportaciones, más allá del de Melissa Núñez en el 2022 y que mencionamos al inicio de este episodio. Pero eso no quiere decir que no estén alertas y preocupados. 

Por un lado, Mateo mencionó un proyecto de Make The Road llamado Guardianes del Barrio, en el que colaboran con la comunidad de Queens para informar dónde están los agentes federales en las calles.  

[Mateo Guerrero]: Algo muy importante de entender es que las personas que son street vendors, son trabajadores ambulantes, o personas que hacen trabajo sexual, son personas que están constantemente en la calle, tienen los ojos de lo que está pasando, ¿verdad? Son los ojos y los oídos de la ciudad. Entonces, son las personas que directamente pueden reportar cuál es el movimiento de ICE.

[Rula Ávila Muñoz]: Mateo cuenta que así lograron enterarse de que los agentes de ICE se reunían con frecuencia afuera de un banco en Queens antes de hacer redadas. 

[Mateo Guerrero]: Eso lo supimos por las voces de las calles, las personas que están en la calle a las cuatro de la mañana. Y tenemos canales en WhatAapp donde las personas ven lo que sucede y anuncian: la migra está en este lugar, ¿verdad? Y en ese chat hay personas que hacen trabajo sexual, personas trans, personas que son trabajadores ambulantes, personas que trabajan en limpieza, personas que trabajan en diferentes horarios, en restaurantes. Y la idea es que por medio de esas voces podemos saber cuándo está la migra, dónde está la migra. 

[Rula Ávila Muñoz]: La otra herramienta que están usando, esta vez en las cortes, se llama “Habeas Corpus”. Es un recurso legal para garantizar que las personas que representan se queden en las cortes de Nueva York y no sean enviadas a otros estados si son detenidas. Porque a pesar de todo, la ciudad sigue siendo un santuario y Mateo y Bianey quieren que las chicas se queden allí. 

Después de la pausa volteamos al sur y conversamos con cuatro reinas de México, Colombia y Argentina, que nos actualizarán sobre las batallas que luchan en América Latina, más allá de la Rúsbel.  

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.

En marzo de este año conversé con cuatro mujeres trans de México, Colombia y Argentina, que han trabajado de distintas formas para fortalecer a sus respectivas comunidades. 

Mis invitadas se fueron uniendo lentamente a la llamada desde diversas partes del mundo, desde la Ciudad de México y la montaña colombiana,  hasta Berlín.

La primera en llegar fue, precisamente desde Alemania, María Belén Correa, directora y fundadora del Archivo de la Memoria Trans de Argentina. Luego se conectó Rojo Genesis, una artista visual, curadora e investigadora mexicana, mejor conocida por su trabajo a través del Museo de Arte Trans Femenino en la Ciudad de México. 

Y empezamos a platicar sobre un tema que ha estado ahí todo el tiempo sosteniendo esta serie: la familia.

[Rula]: Me encantaría empezar con ustedes si me pudieran contar cómo entienden ustedes el significado de familia, de hogar.

[Belén]: Bueno, como el primer significado es el de supervivencia…

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Belén.

[Belén]: Es el mecanismo que hemos tenido en distintos lugares la comunidad para sobrevivir. El vivir en comunidad fue la forma que se usó de resistencia, inclusive cuando no estábamos comunicadas entre países.

[Rula Ávila Muñoz]: Luego vino Rojo. 

[Rojo]: A mi, por lo menos, me ha funcionado mucho también pensar la familia como clan ¿no? O sea y el como también funcionan los clanes históricamente, y creo que las trans y las travestis funcionamos desde ahí, ¿no?, desde también cómo vamos construyendo estas contra genealogías, también quienes son las referencias. Me queda claro que también no todas, quizás, podemos ser familias. Pero creo que todas también estamos referencias en otra travesti y en otra trans, que pues ahora sí que básicamente caminó pues antes que nosotras ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Muy pronto se unieron las dos reinas que estábamos esperando. Natalia Lane, defensora de los derechos humanos en la Ciudad de México, comunicadora por la UNAM y fundadora de la Coalición Laboral Puteril. Y, desde las montañas de Colombia, Daniela Maldonado. Es activista, educadora comunitaria y cofundadora de la Red Comunitaria Trans, así como representante de la Red de América Latina y el Caribe para personas trans. 

[Rula]: Para ti, Natalia y Daniela, ¿cómo entienden ustedes el significado de familia? Y además, bueno, tú Daniela, fuiste todavía pasos extras a decir: yo voy además a maternar, maternar…

[Daniela]: Bueno, pues sí, a veces reconocernos como mujeres cuesta un montón. Ahora reconocernos como mujeres y mamás, pues es un escenario que resulta siendo muy violento, inseguro, por el mismo, como por mi activismo, por ser trabajadora sexual. Yo no me veía en este papel maternal. Entonces, si bien ha sido maravilloso y me cambió la vida por completo, y mi hija tiene siete años y es una persona maravillosa que me llena el corazón, que me llena de amor, que me hace sentir fuerzas para seguir estando viva y luchando, también me genera mucha incertidumbre, ¿no? Pienso mucho en el instituto de mi hija, como cuando ya sea grande y pueda tener acceso a redes sociales… Como sentir, leer ese odio, hacia personas que son como su mamá. Y luego por el otro lado, está como en la calle el miedo. Me da pánico estar en un centro comercial y que ella quiera ir al baño, y yo tenga que ir al baño con ella porque pueden decir, “bueno, este es un degenerado que se está metiendo al baño de las mujeres con una niña”. ¿No? Es como esa cosa dual. Por un lado, es poderoso poder habitar también la maternidad. Pero sí es un reto muy grande. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ok, quiero hacer una pausa aquí porque lo que nos contaba Daniela no es menor. 

Junto a su pareja, fue el primer caso en Colombia en el que dos personas trans lograron concebir un embarazo. Una experiencia que, como recién escuchamos, desafía muchas ideas sobre la maternidad, y que también muestra las múltiples formas en las que estas familias existen y se construyen. Natalia tuvo algo que decir al respecto. 

[Natalia]: Bueno, me conmueve mucho escuchar a Daniela. Digo, como que me movió un poco las fibras lo que dijo, porque creo que es un miedo muy real. Y entonces veo las historias de Dani con su hija, haciendo esta pedagogía, porque son pedagogías cotidianas, ¿no? Hay a veces mucha más potencia en lo cotidiano, en lo real. No necesariamente porque las personas entiendan lo que es ser travesti o lo que ser puta, pero entienden lo que es no tener que comer; entienden lo que es tener que trabajar y salir todos los días a buscar la papa para poder solventar la vida. Entonces, siento que ahí es donde se tejen esas familias. Y particularmente con el trabajo sexual, bueno, a mi me ha dejado dos grandes madres en el trabajo sexual, ¿no? Quienes me enseñaron a putear, a cobrarle bien a los clientes, a cobrar más y a estar menos tiempo. O sea, siento que esas cosas que las madres putas te enseñan se quedan para siempre, ¿no? Entonces creo que la familia es un concepto que está cambiando de conocer que esa puta de calle que separaba con su hermana era realmente su familia, era realmente con quien quería pasar la vida. Entonces siento que ahí está siempre esa conversación. Le estamos apostando a poder sostenernos entre nosotras, ¿no? Que ya de por sí eso es una chambota. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y si cuidar una familia es eso, una chambota, imagínense construir un hogar a miles de kilómetros de donde naciste, con una familia escogida. 

Como sabemos, las diferentes violencias que atraviesan las personas trans en sus países de origen les orillan a moverse a donde puedan sentirse más seguras. Así que le pregunté a mis comadres acerca de la migración de personas trans en sus distintos rincones del mundo. Acá Belén. 

[Belén]: Durante muchísimo tiempo en Argentina, el sistema era escaparse. Si miramos la migración latinoamericana de Centroamérica hacia arriba, la migración era hacia Estados Unidos. Pero si vos miras Sudamérica, la migración era Europa. La migración de la pobre argentina era cruzar hacia Uruguay, Brasil o Chile, poder, lo que podés hacer, caminando, cruzando con un colectivo. O la que tenía una amiga que ya había entrado a Europa y le mandaba el pasaje y así se iban haciendo. Eso fue una tradición de los 60, 70, 80. Hasta que llega la década de los 90, donde empieza a nacer el activismo. Después de los 90 hasta el 2000 fue un parate de que muchas regresaban. Entre el 2001 —que fue la crisis, fue la época cuando yo me voy— hasta el 2004, fue la crisis que se estaban yendo todas. Y a partir del 2004 hasta el 2015 fue un regreso de casi todas, porque era pegado al 2012 con la ley de identidad de género. Fue un cambio rotundo en la Argentina en cuanto al derecho, donde dejaron de tener políticas de persecución del Estado, y empezó a tener políticas de inclusión. Hoy en día, la mayoría están pensando en irse nuevamente por la cuestión económica. También que se ha intensificado este último año la persecución. Están arrestando a las chicas que son trabajadoras sexuales, que están paradas en la esquina. Y el despertar de la derecha que lo vemos cómo van golpeando a las personas cuando salen de una discoteca, cómo van pasando ese odio. Ya no es pasa en tal país o pasa en tal a otro país. Es, en qué país está empezando nuevamente, o en qué país está despertando. O sea, la violencia está institucionalizada, y parte del odio hacía nuestra comunidad directamente.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ahora, acá Natalia. 

[Natalia]: Me quedé pensando en el tema de la migración, porque México también se ha convertido en un lugar de destino para las poblaciones migrantes, no solo para las travestis trans, sino en general. Muchas personas de Centroamérica ¿no? Particularmente de Honduras, El Salvador Guatemala, vienen a México buscando huir de la violencia y mejorar sus condiciones de vida. Vamos a las zonas de trabajo sexual y nos damos cuenta que las mismas compañeras mexicanas dicen, “no es que ya vinieron las venezolanas o las colombianas o las centroamericanas y ya vinieron a robarnos el trabajo”, ¿no? Como esta misma lógica que hay de todos los prejuicios, este, racistas y xenófobos que hay en muchos territorios del mundo. Entonces sentimos que también es un trabajo muy complejo, ¿no? Muy complejo, porque la ciudad de México se ha convertido también en ese lugar donde se disputan muchas cosas: la migración, el trabajo sexual, la identidad.

[Rula Ávila Muñoz]: Son disputas que como hemos visto, se extienden desde Queens hasta Argentina y más allá.  

En 2022, Natalia fue víctima de un intento de trans feminicidio en un hotel de la Ciudad de México, mientras hacía trabajo sexual. Y el 13 de abril de este año, un juez declaró culpable al agresor por intento de feminicidio. 

Esto marca un precedente importantísimo, ya que es la primera vez que una mujer trans trabajadora sexual vive para ver la sentencia a su atacante. Pero Natalia nos recordó que para llegar hasta ese punto ha tenido que alzar la voz de mil formas.  

[Natalia]:  Necesitas hacer ruido, protestar, romper, quebrar, quemar, gritarle de cara al Estado todo lo que está haciendo mal. Y las omisiones que a lo largo de los años se han acumulado en los casos de trans feminicidio, de crímenes de odio hacia las personas LGBT. Pero, creo que el hecho de que hoy hayamos logrado judicializar y llevar a una etapa de sentencia y de reparación a mi agresor es un mensaje social muy importante, ¿no? Es un mensaje de alguna manera de esperanza, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. La plática continuó, y Belén volvió al tema que había tocado Natalia antes, sobre la llegada de inmigrantes a la Ciudad de México. 

[Belén]: Antes de pensar en la xenofobia sobre las compañeras, es pensar que estamos hablando de un trabajo. Entonces, no es lo mismo como pensando como comunidad trans, a estar pensando como una comunidad de trabajadoras sexuales. Que como comunidad de trabajadores sexuales, no importa si sos hombre, mujer, o travesti, o transexual —sos competencia parada al lado mío. Entonces, es muy difícil la hermandad dentro de las trabajadoras sexuales. Volviendo a Argentina, donde tenemos una complicidad de un grupo de personas como antes hablé de gay y lesbianas que están derechizados, hay un grupo de personas travestis que son abolicionistas, que están en contra de las trabajadoras sexuales.

[Rula Ávila Muñoz]: Y es que como dice Belén, y como dijeron antes Mateo y Bianey, esto —la criminalización, la discriminación, la persecución y la falta de acceso a servicios básicos— es algo que lleva muchos años, en muchos sitios. 

Por eso es imposible pensar esta historia como algo que ocurre solamente en un lugar, en un solo momento. Así que quise terminar mi conversación preguntándole a cada una de mis invitadas: ¿cómo ven su lucha hoy, desde sus propios territorios? Y sobre todo, ¿qué motivos tienen para seguir adelante? Daniela comenzó. 

[Daniela]: Bueno, nosotras hemos recibido amenazas de muerte por nuestro activismo por el Tren de Aragua, que tiene tomado el país. Ahorita que hablaban de la migración, también me ha tocado dejar Bogotá e irme a vivir a las montañas. Conseguimos una finca a cuatro horas de Bogotá. Allí estamos creando construyendo la eco aldea travesti se llama La Riqueza porque las travestis jamás vamos a volver a vivir en la pobreza. Queremos construir una casa refugio para mujeres trans adultas mayores. Ya tenemos la tierra y queremos hacer una caldea porque muchas venimos de orígenes campesinos. También es llevarlo otra vez a los movimientos campesinos, a los movimientos rurales. Entonces ha sido maravilloso también, como, descentralizar la lucha y poderla llevar a otros territorios donde se supone que no hay travestis, pero si las habemos. Y somos también como una nueva generación de nea-campesinas. Así que es maravilloso. 

[Rula Ávila Muñoz]: Luego habló Rojo de nuevo. 

[Rojo]: Bueno, desde el Museo de Arte Trans Femenino, creo que siempre el reto es mantener abierto el espacio en términos que cuando lo sostienen dos mujeres trans, que tampoco tienen un espacio físico propio —o sea, una casa propia pues— pues, obviamente mantener un espacio colectivo también es todo un reto, ¿no? También, obviamente, seguir movilizando el espacio en términos de acceso, ¿no? O sea quienes acceden al espacio, como decía que, pues, el museo empieza desde una fantasía. Una no piensa a veces que sus proyectos pueden tomarse con seriedad hasta que otras travestis le toman sentido y seriedad, ¿no? Entonces todo empieza desde decir, bueno, si las trans no podemos acceder a los museos como artistas, pues hay que hacer un museo de las trans. Y por primera vez en México inauguramos el espacio físico en 2025. Y pues, hoy en día estamos ahí generando tanto exhibiciones de mujeres trans tanto de México, de Latinoamérica, empezando a hacer conversaciones un poco más de corte internacional. De planta trabajamos Sofía Moreno y yo. Y como una colaboración más estrecha hasta Antonela Rubens. Ahora sí que las tres somos quienes consolidamos el espacio. 

[Natalia]: En la parte de la Coalición Laboral Puteril, tenemos muy claro que nuestra apuesta política es con las putas, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: La que habla es Natalia. 

[Natalia]: También han sucedido conversaciones complejas sobre el tema de cómo el trabajo sexual sea diversificado, ¿no?. Ya La calle no es la misma que hace 30, 40 años, ¿no? La virtualidad, la digital, la creación de contenido, las otras formas de hacer trabajo sexual que ya no son las convencionales. Ahora también estás centrado en poder impulsar una agenda de derechos laborales, porque tenemos muy claro que la lucha de las putas no es una lucha de libertad sexual y de un tema de identidad de géneros. Es una lucha laboral. Es una lucha de la clase trabajadora, de los sectores populares. Entonces, ahorita hay ya como algunas propuestas que aprovechando esta coyuntura del mundial, ¿no?, de la limpieza social, el reacomodo. ¿Por qué decimos que el mundial ha traído un impacto en la en el trabajo sexual? Es porque geográficamente el estadio de fútbol donde se van a llevar a cabo los partidos del mundial, al menos aquí en la Ciudad de México, quedan muy cerca o tienen una vía directa con la zona de trabajo sexual de calzada de Tlalpan ¿no? Que, como lo mencioné, pues es una de las zonas más importantes acá en la Ciudad de México. Y también, obviamente, pues sabemos que la llegada del mundial, pues va a traer más consumo de trabajo sexual, ¿no? Va a haber más compañeras trabajando en los hoteles. Entonces, estamos también ahí tratando de, pues, hacer presión con gobierno para que generen protocolos de seguridad, en protocolos que prevengan la violencia feminicida y trans feminicida dentro de los hoteles ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Por último, fue el turno de Belén para contarnos sobre sus proyectos para los próximos meses y por qué, a final de cuentas, todo su trabajo se funda en compartir conocimiento. 

[Belén]: Rapidito. Estamos trabajando en el segundo congreso latinoamericano de archivos trans. Hace dos años hicimos el primer congreso, donde empezamos a juntar archivos trans de Latinoamérica. Después de nuestro trabajo se han armado alrededor de 26 grupos que manejan archivos, que manejan la memoria de la comunidad LGTB, desde archivo Cuba Queer, desde Archivo de la Memoria Trans México, Archivo de la Memoria Trans Chile, Archivo de la Memoria Trans Colombia… Hay distintos proyectos sobre memoria que se están sumando. Siempre pensamos que parte de la educación y el compartir el conocimiento es parte del poder. 

[Rula]: No me queda nada más que agradecerles muchísimo por unirse, por regalarnos un ratito de su tiempo y todo su corazón y sus almas. 

[Todas]: Gracias, chicas. 

Muchas gracias. 

Las quiero…

[Rula]: ¡Las amo todas!

[Rula Ávila Muñoz]: Y así llegamos al final de esta serie. Pero esta historia no termina aquí. Sigue en las calles de Queens, en Estados Unidos, en toda América Latina, en cada lugar donde una mujer trans tiene que luchar por existir.

Y también en cada lugar donde se organizan, se acompañan y siguen construyendo vida.

En las calles, en los concursos de belleza, en los bares, en las casas. 

Porque las personas trans hemos existido desde siempre. Y les aseguro que siempre lo haremos. Y es en nuestra historia donde encontramos la fuerza para seguir adelante. 

La fuerza para brillar. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanín.

También gracias a Bianey Garcia, Mateo Guerrero, Natalia Lane, Belen Correa, Daniela Maldonado y  Rojo Genesis por participar en el episodio. 

Y a todas las personas que entrevistamos para esta serie.   

Los editores del episodio fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar

9 | Del Darién al True Colors

LRDS Tile EP 9 1400x1401 1

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en la historia de hoy no tenemos contenido tan sensible como en otros episodios, solamente unas cuantas palabrotas, un desnudo hipnótico y muchísima belleza y talento. Recomendamos discreción. 

Valentina es una chica trans de Ecuador. Tiene 22 años. Llegó a Estados Unidos por el 2023, después de un mes de viaje a través de medio continente.  

[Valentina]:  Llegué aquí cuando tenía 19 años de edad. Me vine porque en mi país la situación está muy fuerte. Las trans casi no somos escuchadas en nuestro país, en Ecuador.  No vine con visado, no vine por avión, me vine por tierra. Crucé la selva.

[Rula Ávila Muñoz]: El tapón del Darién. Esa selva de 160 km entre Colombia y Panamá que cientos de miles de migrantes han intentado cruzar en su camino hacia Estados Unidos. Un lugar peligrosísimo.

[Valentina]:  No conocía a nadie, me sentía sola, me perdí y lloraba en ese río pero yo me arrodillaba y me decía que tenía que salir de ahí.  Cuando tú sales de ahí es como que otra vez vuelves a respirar.  

[Rula Ávila Muñoz]: Es marzo del 2026 y acabamos de conocer a Valentina. Está sentada en el tercer piso de un departamento de Corona, Queens. Mueve sus pies ansiosa, mirando al vacío. Apenas sonríe. Hans, un amigo maquillador, con secador de pelo en mano, le aplica viento en su cabeza, que está cubierta por una piel falsa de plástico. Una calva postiza. 

[Diego Senior]: ¿Te puedo preguntar qué estás haciendo?

[Hans]:  Le estoy pegando el gorrito para posteriormente pegarle la calva, para exponer todo su pelo. 

[Rula Ávila Muñoz]: La está transformando. Ya veremos para qué. Diego, nuestro reportero, está con ella. Le pregunta más sobre su cruce del Darién. 

[Valentina]: Yo duré dos días.

[Diego Senior]: ¿Dos?

[Valentina]: Sí, entré a las 12 del día, a la 6 de la tarde ya estaba en el primer campamento, ahí dormí. A las 5 de la mañana nos sacaron ahí. Nos dejaron en la mitad de Panamá con Colombia. Y ahí cada quien seguía por las banderas azules, por el camino que la gente deja marcado, y te toca caminar duro. Yo duré dos días porque yo me junté con unos venezolanos. Pues los venezolanos, como se dice, tienen personalidad. Tienen fuerza, no se rinden. Y venían muchas chicas venezolanas. Y yo, como yo vi que había mujeres y yo dije: no, aquí me uno. Caminé de madrugada, de noche. Y allá llegué al campamento donde ya están como los indios. Ahí tu ves mucha gente que ya te cobra la lancha 40 dólares para llegar al campamento de Panamá. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero todo eso fue hace años. Ahora Valentina tiene cosas más importantes en las que pensar. Porque hoy es la final del concurso Nuestra Belleza Latina Trans 2026, un reinado de belleza en Jackson Heights, con un premio de mil dólares. Y Valentina es una de las candidatas que pelean por la corona. 

[Diego Senior]: ¿ Cómo te sientes? 

[Valentina]: Un poquito nerviosa. Es que quiero hacer las cosas bien, pero me da como miedo, pero no miedo de cosas malas, sino que miedo de nervios. 

[Diego Senior]: O sea, hiciste esa travesía y aquí te van a dar nervios.

[Valentina]: Es que creo que es muy diferente porque tú vienes ahí orando, vienes… Tú lo ves como una competencia para ti misma. Pero acá creo que en un reinado es mucha… Es como, creo que es diferente. Muy diferente a la adrenalina.

[Laura Martínez]:  Buenas. Sí. Unos, dos, tres. Estamos bien. Vientos huracanados. Así que sean bienvenidos.

[Rula Ávila Muñoz]: En este episodio de Las Reinas de Queens volvemos a la Roosevelt Avenue para asistir en primera fila a un concurso de belleza único.

[Laura Martínez]:  ¡Talento, talento, talento, talento!

[Rula Ávila Muñoz]: Lo haremos de principio a fin. Siguiendo paso a paso la preparación, la emoción, los altos y bajos de las participantes, para ver cómo una nueva corona conecta a un grupo de mujeres trans migrantes con un pasado y un futuro brillantes. 

[Laura Martínez]: Nuestra Belleza Latina 2026 es…

[Rula Ávila Muñoz]: Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 9. Del Darién al True Colors.  

A mediados de enero del 2026, justo cuando la ciudad de Nueva York se prepara para una histórica tormenta de hielo y nieve…  

[Laura Martínez]: ¡Tesoro, por Dios! ¡Regresa Nuestra Belleza Latina 2026! ¡Mil dólares, mil dólares! Cuatro categorías, claro que sí: fantasía, talento, traje de noche, pregunta y respuesta. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura Martínez, reina madre que hemos escuchado en varios episodios de esta serie, lanza un anuncio en sus redes sociales: vuelve un concurso histórico, uno que se hizo por última vez hace 11 años, Nuestra Belleza Latina Trans. Está inspirado en un reality show de Univisión del mismo nombre.

[Audio de archivo]: El público decidió que la XII reina de Nuestra Belleza Latina es… 

[Rula Ávila Muñoz]: Las bases del concurso, el de Laura, son sencillas: para participar puedes ser una persona trans o un transformista y sólo debes elegir algún país de América Latina para representarlo en la pasarela. Cuando nos enteramos, le preguntamos a Laura si podemos documentar todo el proceso. Y ella… 

[Laura Martínez]: Hola. Hola, buenos, buenos días. Todo va bien… 

[Rula Ávila Muñoz]: Comienza a enviarnos mensajes de voz por Whatsapp. Nos dice que en la primera semana de la convocatoria ya se han inscrito tres candidatas: Miss Ecuador, Miss Venezuela y Miss Guatemala. Todo es muy emocionante. Nos imaginamos un concurso épico, con participantes  de muchísimos países, un jurado de estrellas, ¡una gran fiesta latina! Pero a finales de febrero, con la tormenta arreciando y cuando faltan tan solo diez días para la noche del concurso, Laura nos envía este mensaje:

[Laura Martínez]: Todavía sigue nevando. Ayer nevó, y bueno, era la presentación de las candidatas. Sí, ya no se han inscrito más, solamente tres. Los tiempos son difíciles y verdaderamente, pues, me había bajado el ánimo, pero no, hay que seguir adelante con tres o las que estén las candidatas. Tenemos que seguir adelante.

[Rula Ávila Muñoz]: Nos cuenta que en realidad el ambiente en la comunidad no está para concursos. 

[Laura Martínez]: Porque a los clubs están acudiendo pocas chicas, poca gente de la comunidad, porque también están pasando… Muchos de ellos han sido deportados. Otros tienen miedo de salir. 

[Rula Ávila Muñoz]: Entre el frío y el miedo a las redadas del ICE, muy pocas chicas parecen interesadas en un concurso de belleza y talento, en el que además hay que invertir dinero y tiempo. Pero Laura no se da por vencida. 

[Laura Martínez]: Entonces, vamos a resistir, claro que resistimos, porque la gente de la comunidad es muy fuerte para estas situaciones y cosas.

[Rula Ávila Muñoz]: Se acomoda la corona, se sacude la nieve del hombro y sigue como si nada. Nos dice que el concurso se posterga una semana y que se dividirá en dos noches. La primera será el lunes 9 de marzo, el momento en que cada candidata se presentará ante el público con un traje fantasía inspirado en el país que haya elegido representar. Y una semana después, el lunes 16 de marzo, será la gran final. Allí las concursantes se someterán a tres pruebas. El talento…

[Laura Martínez]: Pueden hacer la canción que quieran. A lo mejor una va a bailar, otra va a hacer una balada, alguna va a hacer tropical, ranchero, pero ya eso es diferente a lo que ellas quieren, lo que a ellas les nazca, el talento que ellas traigan.   

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego deberán pasar la prueba de pregunta y respuesta, y lucir el vestido de noche.

[Laura Martínez]: Que se califica cómo camina el vestido, cómo le queda. Si le queda grande, le queda pequeño. Sabe caminar, sabe modelar.  Se califica pasarela, la seguridad… Más que todo, cómo es su desenvolvimiento en el escenario, que es muy importante: ¿está nerviosa, sonríe, tiene glamour? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y hablando de glamour, una semana antes de la primera noche empezamos a hablar con las cuatro candidatas que se apuntaron al concurso. Una nueva generación de reinas. 

[Ani Alexa Chuinda]:  Buenos días. Mi nombre es Ani Alexa Chuinda. Tengo 25 años y ahora estoy en representación de mi país, que sería Miss Ecuador. 

[Kendra Bracho]:  Mi nombre es Kendra Bracho. Tengo 28 años de edad y estoy en este concurso representando al país de Venezuela. 

[Catriel Gray]:  Pues, me llamó Catriel Gray. Soy originaria de Guatemala. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y por último: Valentina, la chica ecuatoriana que cruzó el Darién. Nos explica que como su país ya estaba tomado, ha elegido otro que la inspira mucho: 

[Valentina]:   Ahorita tengo el grato honor, el orgullo, de estar en representación de Puerto Rico. Me pareció como que un país, como su isla es encantada, como su cultura, sus costumbres, es un poco parecida a la de Ecuador. Y yo dije, “voy por Puerto Rico”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Cada una de ellas tiene su propia trayectoria y sus propios motivos para competir por la corona de Nuestra Belleza Latina Trans. Ani, Miss Ecuador, fue Reina de un concurso trans en su país. Es coreógrafa profesional y tiktokera. Tiene más de 150 mil seguidores. 

[Ani Alexa Chuinda]:  Este concurso yo siento que me va a llevar a abrir el camino más, porque mi meta es llegar al Miss Queens Universo, donde participan todos los países.

[Rula Ávila Muñoz]: Catriel, Miss Guatemala, se ha estado preparando en casa con ayuda de amigas de distintos países latinoamericanos. 

[Catriel Gray]:  Es algo maravilloso compartir cada experiencia, cada cultura. Cada forma de pensar es diferente, pero no nos hace mal ni nos hace menos, sino que somos una gran familia latina y que realmente estamos aquí para todos brillar, para compartir esa esencia, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Kendra, Miss Venezuela, no es trans: es un chico que ama el arte del transformismo. Pero nunca ha ganado una corona. 

[Kendra Bracho]: Yo pasé por un proceso muy fuerte y cuando empecé a entrar en este mundo del drag era muy inseguro de mi apariencia. Me daba pena, no quería salir. Empecé con todo esto y fue como crear una armadura dentro de mí. Entonces, cada vez que yo estoy en un escenario es como: yo tengo mi armadura puesta, tengo mi armadura, tengo mi alter ego a mil, y “tú puedes, tú lo haces, tú eres el mejor. Disfruta, vívetelo, gozatelo”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y aunque Valentina es la candidata más joven con 22 años, llega con mucha seguridad. Dice que su mayor fortaleza son su actitud y su elegancia en pasarela.

[Valentina]: Y me creo la mejor, uno tiene que creerse para poder ganar. Porque si tú no te crees, no tienes seguridad contigo misma, nunca vas a hacerlo mejor. ¿Porque saben algo? Actitud mata Belleza.

[Rula Ávila Muñoz]: Actitud mata belleza. Las cuatro candidatas comparten una cosa: tienen una confianza casi infinita en sí mismas. Algo necesario, pero no suficiente para ganar. Porque de nada te sirve querer comerte el mundo si no dejas antes boquiabierto al jurado calificador. Y en el caso del concurso Nuestra Belleza Latina, ese jurado está compuesto de estrellas durísimas de roer: 

[Laura Martínez]:  Son cinco reinas vigentes. Las cinco reinas son reinas de este año, que es Valentina Jácome que es Señorita Colombia Oneida 2025; Fonsi Fox Martínez, que es la Miss Curazao, ella ya tiene esa corona internacional de ese pequeño país de Sudamérica. También tenemos a Adaimé LaCosme Martínez que lleva la corona de Miss Reina de Reinas. Está Alejandra Olivares, que es Miss Oneida. Y tenemos también aquí a la reina de Miss Mundo Latino. Ahí está nuestro jurado. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, como pueden ver, hay muchos concursos, muchas coronas, muchos títulos. Es fácil abrumarse. A nosotros ya nos ha pasado. Así que, acá un resumen de cómo funciona este universo. Los concursos van de lo local a lo regional, luego a lo nacional y, finalmente, a lo internacional. 

Cerca de Nueva York, en Washington DC, Pensilvania o Nueva Jersey, existen competencias como Reina de Reinas y Miss Oneida, organizadas por otras comunidades LGBTQ+ latinas. A nivel nacional, Miss Mundo Latina USA es un concurso reconocido que ha crecido en los últimos años. Y el Monte Olimpo de los concursos es Miss Continental, en Chicago, el máximo escenario. No sé si recuerdan a Lady Catiria del episodio pasado. Ella lo ganó dos veces. 

Pero el primer paso de todo este camino es Nuestra Belleza Latina Trans. Es en esa primera corona —la de una recién llegada— donde comienzas a hacer tu nombre. Algo especialmente necesario para las cuatro candidatas que hemos conocido: todas llegaron a Estados Unidos hace muy pocos años. Entonces, si realmente quieren hacerse un lugarcito en el mundo de los concursos, tienen que darlo todo. Y en marzo de este año, con Nuestra Belleza Latina 2026 a la vuelta de la esquina, las candidatas lo saben. Kendra, Miss Venezuela…

[Kendra Bracho]:  Pues, realmente sí, me he preparado bastante en la organización de mi vestuario, en poder visualizar todas las ideas. Yo quiero que esto sea así. Quiero que esta pasarela sea así, poder girar en este momento así. Mirar, cautivar al público.  Entonces, hacer una preparación exhausta, porque pasamos horas midiéndonos. Ensayamos con vestidos, ensayamos sin vestidos, ensayamos con las pelucas, enseñamos con maquillaje, ensayamos sin maquillaje…

[Rula Ávila Muñoz]: Catriel, Miss Guatemala, con su talento para coser, nos cuenta que hizo en una semana su traje para la categoría fantasía. Pero también confiesa que ha tenido otros contratiempos.

[Catriel Gray]: Mi estado de salud casi no está al cien por ciento muy bien, entonces he tenido variable mi tiempo, porque he estado como que en asistencias con el hospital. Pero ha sido un poquito complicado, pero estamos trabajando en eso.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y Ani, Miss Ecuador, nos dice el viernes antes del concurso: 

[Ani Alexa Chuinda]:  Ahora me quedan tres días porque tengo que prepararme más para ese día que es el lunes. Ya sé bien, estoy emocionada y también estoy demasiada… Tengo bastante nervios, porque recuerden que todas aquí, todas las cuatro compañeras, somos talentosas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Después de la pausa, la primera noche del concurso Nuestra Belleza Latina Trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. La sede del concurso es el bar True Colors, en la Roosevelt Avenue, donde Laura actúa todas las semanas con sus “Lunes Picantes”.

[Manager]: ¡​​ G52, G52, G52, G52! Y llegaron los strippers… 

[Rula Ávila Muñoz]: Es poco después de la medianoche, faltan unas dos horas para el inicio del certamen y la manager del bar vocifera los números de una partida de bingo.  

[Manager]:  ¡G56, G56. G56! 

[Rula Ávila Muñoz]: Diego se acerca a una integrante del jurado calificador. Se llama Fonsi Fox Martínez, es dominicana, hija de Laura Martínez. Y tiene un pedigrí tremendo. 

[Fonsi Fox Martínez]: Sí, yo fui Miss Colombia Oneida en el 2017. En el 2016 fui Miss Hombres Lounge. En el 2015 fui Miss República en mi país. El 18 fui la reina del Orgullo LGBTQ allá en mi país también, que hacen un concurso. De ahí fui Miss Selene. ¡Ay, he ganado muchísimos!

[Diego Senior]: Ok, llevas un buen tiempo concursando, aprendiendo…

[Fonsi Fox Martínez]: Así como ocho, como ocho por arribita. Pero creo que son más. 

[Rula Ávila Muñoz]: Fonsi tiene casi 100 mil seguidores en Instagram. Hoy está aquí en True Colors en reconocimiento del legado de su madre, Laura. Y por eso se toma muy en serio su papel como jurado.  

[Fonsi Fox Martínez]: Se va a notar el desenvolvimiento de la candidata.

[Diego Senior]: ¿Y hay un puntaje?

[Fonsi Fox Martínez]: Sí, del 1 al 10. La belleza del traje, el tema que se respete del traje de las candidatas, que son trajes de fantasía de cada país.

[Diego Senior]: Ok.

[Fonsi Fox Martínez]: Entonces se va a evaluar mucho eso, y la que sea la mejor en todas esas cosas hoy va a ser la ganadora del traje. Entonces eso se va sumando con las demás categorías que vienen, que para la otra semana…

[Diego Senior]: Para el otro lunes.

[Fonsi Fox Martínez]: Que ya viene siendo talento y traje de gala y pregunta y respuesta. 

[Rula Ávila Muñoz]: El público sigue llegando. Con las cervezas y las margaritas, los dolores del día se diluyen. Y luego… 

[Manager]:  Y ya llegó la señora Laura Martínez. Bienvenida a su casa, True Colors. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura llega acompañada de dos asistentes que llevan los vestidos que usará hoy. Y desaparece por una puerta detrás de la barra. Diego la sigue. Y desciende por unas escaleras apretadas y empinadas. Y llega a un sótano. Hay cajas de cerveza apiladas, un viejo sofá, una alfombra sucia, un suelo desigual como de calabozo. Es la bodega del bar. O si lo prefieren: el camerino del True Colors. Porque allí están Laura y todas las concursantes, vistiéndose codo a codo, sin pudor alguno. 

Kendra, la candidata venezolana se está desvistiendo para ponerse su vestido fantasía. En el centro de su pecho luce un gran tatuaje de un búho. Diego le pregunta cómo se siente. 

[Kendra Bracho]:  Pues es realmente… Es un carrusel de emociones. Pero el hecho de ya estar aquí, ver el trabajo que has esforzado durante mucho tiempo, por el cual has trabajado. Y no solo tú, porque detrás de nosotras hay un gran equipo, de pronto el que te ayuda a pegarte la pestaña, que te ayuda a pegar esa última piedra del traje. Es muy importante ver que todo tu trabajo va a ser plasmado en una noche final, donde no solo es por elegir una ganadora, es por darle vida al arte. Y a eso venimos esta noche. 

[Rula Ávila Muñoz]: No muy lejos está Ani, la ecuatoriana, también preparándose para ponerse su traje. 

[Ani Alexa Chuinda]: Sí, ahorita estoy aquí muy contenta a ver lo que Dios quiera. Somos cuatro candidatas y todas están muy hermosas. Todas representando a su país con el corazón y llevándolo a lo alto, porque recuerden que la belleza latina no solo trata de la comunidad, simplemente de todos o de todas las personas latinas de todos los países. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y Valentina —ya saben, representando a Puerto Rico—, está con Hans, su amigo maquillista. Él le está montado una especie de arnés en la espalda, como si le fuera a poner unas alas de ángel postizas. Se ven concentradísimos. 

[Valentina]:  A disfrutarlo, porque estos momentos solo son una vez en la vida. 

[Diego Senior]: Exacto.  Son las 2 de la mañana. ¿Cómo haces para estar despierta a esta ahora?

[Valentina]: Creo que la emoción de participar en esto es porque para uno es una experiencia bonita. Y que todo fluya, y que gane la mejor.

[Rula Ávila Muñoz]: Y en el centro del camerino está Laura, con maquillaje y peluca, iluminada por la luz blanca de las bombillas. Dos de sus hijas la desvisten rápidamente. Durante unos segundos se queda semidesnuda. Es imposible no quedarse mirándola. A sus 62 años tiene un cuerpazo, sinuoso y firme. Se ve como la estatua de una diosa griega. Con su mirada severa escanea la habitación y da indicaciones a la gente del staff que se apresura para iniciar el concurso. Todo se siente improvisado, caótico. Pero Laura no tiene prisa. Y así, pasadas las 2 de la madrugada, le pide a alguien del staff que le bajen el micrófono. Ya es hora. Laura sube desde el camerino a un True Colors abarrotado. Las juezas ya están listas, sentadas frente a la pista. 

[Laura Martínez]: Y bueno. Bienvenidos a todos ustedes, hoy comenzamos Nuestra Belleza Latina, en presentación traje fantasía típico regional. Les deseo suertes. Son cuatro candidatas: Guatemala, Ecuador, Venezuela y Puerto Rico, señores. Así que, yo sé, ahí todos traen su apoyo a cada una de las candidatas.  Y bueno, le deseamos suerte a todas y cada una de nosotras. Y la próxima semana, la gran final que va a ser talento y traje de noche. Así que ya lo saben, ahí está después de 11 años, porque hace 11 años fue cuando, pues por los cambios por tantas cosas, no había venido de Nuestra Belleza Latina. Y hoy ¿saben por qué se hace Nuestra Belleza Latina? Por el gobierno que estamos viviendo. La gente latina está discriminada hoy en día. Hoy en día nos miran como cosas raras, y por eso decidí también hacer y regresar Nuestra Belleza Latina. Porque las latinas somos las más ardientes, las más felices, las más ricas, más alegres. Claro que sí. Así que bienvenidos, y bueno, hoy comenzamos, y gracias. Y yo le deseo suerte a las cuatro chicas. Cualquiera de ellas puede ser reina. Así que esta noche recibimos a nuestro país amigo: ¡Ecuador! 

[Rula Ávila Muñoz]: Ani comienza su número, inspirado en la cultura shuar de la Amazonía ecuatoriana. Lleva un vestido azul y collares y pulseras. Da pequeños saltos por el escenario al ritmo de la música, como en un baile ritual. Y luego, Ani da su discurso para presentarse ante el público. 

[Ani Alexa Chuinda]: Como latina trans hoy no solo represento un traje típico. Soy Ani Alexa Chiuinda, tengo 25 años de edad. Yo orgullosamente represento a mi querido Ecuador. Muchísimas gracias.

[Laura Martínez]: ¡Ecuador! 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura retoma el papel de la anfitriona, enfocadísima. Hasta que el guapo mesero del True Colors pasa rápido a barrer la pista de baile, y todo se sale de control por un segundo. 

[Laura Martínez]: Ahí está nuestro nuevo mesero. No sé cómo se llama. ¿Cómo te llamas, mijo? ¡Ay! ¡Ay!

[Rula Ávila Muñoz]: Bueno, sigamos. 

[Laura Martínez]:  ¿Dónde está Venezuela? 

[Rula Ávila Muñoz]: Kendra aparece sobre la pista. Su vestido es sin tirantes y tiene los colores de la bandera venezolana. En su cabeza lleva un pañuelo blanco con estampado de lunares rojos. Va disfrazada de la mujer del logo de Harina Pan, esa épica marca de maíz venezolana con la que se preparan las arepas.  

[Kendra Bracho]:  Quiero contarles que voy inspirada en uno de los platos más icónicos de mi país. Es el plato que me hace recordar, y a pesar de que muchas fronteras tuve que pasar, cada vez que lo pruebo a mi Venezuela… [aplausos] Todos mis hermanos latinos, gracias por apoyarnos. Mi nombre es Kendra Bracho, con 28 años de edad hoy vengo a representar al país que me dio el valor: ¡Venezuela!

[Rula Ávila Muñoz]: El siguiente turno…

[Laura Martínez]:  Recibimos a nuestra tercera candidata, y nos vamos a la isla del encanto, a… ¡Puerto Rico!

[Rula Ávila Muñoz]: Valentina lleva un traje muy ceñido y de su espalda salen, como la cola de un pavo real, plumas muy frondosas y largas. Casi no cabe en la pista de baile y la reacción del público lo dice todo. Y es en este momento en que los propios asistentes se hacen parte del show. Varios de ellos conocen a Laura de tantos años y de tantos “Lunes Picantes” que tienen la confianza de hacer exigencias de vez en cuando. Sobre todo uno de ellos, bajito, con cara pícara y actitud juguetona. Casi como un duendecito. Laura lo llama “señora Simpson”. Él le grita desde la barra pidiéndole explicaciones de cómo en un concurso de belleza latina trans no está una representante de su propio país: México.

[Laura Martínez]: Y estaba la representante de México, pero México era una de mis hijas. 

[“Señora Simpson”] Pero valió verga.

[Laura Martínez]: ¡No! No valió verga. Lo que pasa es que no quise, no quise México porque era mi hija. Y si yo meto a una de mis hijas, hay jurado que están mis hijas, entonces eso no es bueno. 

[“Señora Simpson”]: ¡Fraude! 

[Alguien del público]: ¡Faltó Perú!

[Laura Martínez]: Yo no puedo meter una de mis hijas porque entonces sería fraude. ¿Okey? Exacto. Entonces, por eso México no vino. Vamos a recibir a nuestra última y cuarta candidata esta noche, y vámonos, ¿dónde está Guatemala? 

[Rula Ávila Muñoz]: Se apagan las luces, y Catriel sale a la pista. La acompaña la voz grabada de un locutor.

[Locutor]:  El quetzal, símbolo de libertad, soberanía y belleza natural. Caracterizado por su plumaje verde esmeralda, su pico amarillo y el pecho rojo. Para los mayas, el quetzal era una ave sagrada y divina, llamado el Dios del aire…  

[Rula Ávila Muñoz]: Va disfrazada del ave nacional de Guatemala, el quetzal, con una cola de plumas verdes larguísimas. Empieza a bailar, lentamente, mientras de una bolsita que lleva en su mano, saca escarcha verde brillante y la lanza hacia el público, como si fuera un hada madrina. Y se presenta: 

[Catriel Gray]: Llevamos décadas luchando por nuestras historias. Seamos arquitectos y arquitectos de nuestra propia historia. Desde Guatemala, de la eterna primavera: Catriel Gray, ¡Guatemala!

[Rula Ávila Muñoz]: Así, después de que las cuatro candidatas se han presentado ante el jurado y el público, termina la noche. Con una promesa de Laura, recordándonos lo que todavía está en juego.  

[Laura Martínez]: La próxima semana es talento. ¡Talento, talento! 

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hola de nuevo. Después de la primera noche del concurso, la semana pasa rápido. Llega el viernes y hablamos de nuevo con Catriel, Miss Guatemala, y Kendra, Miss Venezuela, para saber cómo van en sus preparaciones para la noche final. 

[Catriel Gray]: Qué nervios. Estoy así como que, ¡ay, no! Yo ni me la creo. No quiero que llegues ese lunes.

[Rula Ávila Muñoz]: Que si el vestido les queda bien, que si han ensayado lo suficiente…

[Kendra Bracho]:  Ahorita estoy full full con la prueba de talento. La prueba de talento es lo que me tiene más preocupada. Mañana voy a terminar de finiquitar los detalles del vestuario, del vestido de la noche final. Entonces, super ansioso, super ansioso, pero ¡ay no! Cada vez que pasan los días da más nervios. Esto es una cosa de locos.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y cuando hablamos con Valentina, nos dice que el lunes, el día de la segunda noche, tenía agendada su cirugía para ponerse senos. Pero que la canceló para estar en el concurso. O sea, es una muestra de su entrega al arte. Pero también nos dice esto: 

[Valentina]: Y le voy a hacer sincero y le voy a decir verdad: no he ensayado nada. No sé ni cómo voy a bailar. Recién el domingo voy a armar todo. 

[Rula Ávila Muñoz]: El domingo, un día antes de la noche final. O sea, Valentina es o muy imprudente o confía ciegamente en sus habilidades. Le preguntamos si podemos acompañarla ese día y nos dice que sí, que se va preparar en casa de una amiga. 

[Diego Senior]: Hola, buenas noches. ¿Cómo estás? 

[Hijo de Laura]: Bien, todo bien, gracias.

[Diego Senior]: ¿Me quitó los zapatos?

[Hijo de Laura]: No, tranquilo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa amiga…

[Laura Martínez]:  Es disciplina. Nada más, para obtener una corona. No es fácil. 

[Rula Ávila Muñoz]: Es Laura Martínez.

[Laura Martínez]: Nada es fácil. 

[Rula Ávila Muñoz]: El domingo a media tarde, la Casa Martínez está llena. Varias de sus hijas están allí peinándose, pasando el tiempo. Y Valentina, tímida y nerviosa. Y ya sé lo que están pensando: ¿por qué Laura ayuda a Valentina y no a las demás candidatas? Laura nos dice que siempre le tiende la mano a todas las concursantes. 

[Laura Martínez]:  Yo les dije a todas que si necesitaban algo que lo vieran conmigo, que lo que yo podía yo les… Pero nadie me llamó. Nadie me dijo, “señora, pues, necesito esto”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Sabe que la reputación de su evento depende mucho de la calidad de las presentaciones, así que quiere hacer todo lo posible para que todas sean espectaculares. Dicho esto, sabe también que camina por una cuerda floja. Cualquier cosa que haga puede dar la impresión de que está inclinando la balanza en favor de alguna de las candidatas. Por eso no tiene hijas suyas compitiendo en este concurso. Pero también nos admite que ella fue la que reclutó a Valentina, porque sabe que tiene mucho talento. 

[Laura Martínez]:  Y ella no quería, dijo, “no, es que primero no tengo dinero. ¿Quién me va a apoyar? Yo no tengo nada”. Entonces, yo asumí que yo la necesitaba porque ella tiene proyección de reina, pero necesita actitud, pero también que no opine tanto porque no tiene la experiencia que yo tengo. ¿Entiendes? 

[Rula Ávila Muñoz]: Es que Laura ya ha visto competir a Valentina. Fue en un concurso unos meses antes. Allí, Valentina fue virreina, o sea quedó en segundo lugar.

[Laura Martínez]: Bailaste muy bien, muy bonita, pero no moviste la boca. Punto. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hubiera ganado si hubiera hecho su tarea y se hubiera aprendido la letra de la canción que tenía que imitar. 

[Laura Martínez]: El público se lo ganó ella. Ella tiene esencia. Ella tiene espíritu. Ella tiene pasarela. Ella tiene mucho, por eso yo la estoy ayudando, no por otra cosa. Porque aquí hay una reina, solamente que hay que pulirla. Es como el oro, está en bruto. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ahora quiere asegurarse de que Valentina no cometa el mismo error de nuevo. Así que esa tarde, Laura apila todos los muebles de su pequeña sala en una esquina y hace una especie de escenario improvisado. Y allí, le enseña a Valentina una coreografía que muchas otras divas han usado en el pasado. El número cuenta  la historia de una persona trans con SIDA. Se basa en una canción de Ana Gabriel llamada “Huelo a Soledad”.

En cierto sentido, nos recuerda a Lady Catiria, la diva de La Escuelita que conocimos en el episodio pasado y que murió justo por complicaciones derivadas del SIDA.

El número inicia así: una mujer trans está en una silla de ruedas, calva, a punto de morir. Trata de pararse pero cae al suelo. Y entonces se mira en un espejo y compara su imagen tan triste con una vieja fotografía de cuando se veía sana y bella.

[Laura Martínez]: Estás haciendo un teatro. Estás haciendo un monólogo. Monólogo quiere decir que estás diciendo lo que te sucedió, lo que te pasó, pero eso lo debes transmitir a la gente. Si no eres real, no ganas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las horas pasan y Laura dirige una y otra vez a Valentina.  

[Laura Martínez]: Bueno, entonces estamos aquí. Llevamos manta y entramos. Empieza la canción. Entonces escúchala, allí empiezas a dramatizar, pero no tanto. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cada gesto que haga debe tener un sentido.

[Laura Martínez]: Y te vas a mirar así. Te vas a agarrar de lo que eres y vas a mirar a la gente de reojo, así. Estás furiosa por la maldita vida. ¿Dónde estás? ¿Cómo has quedado inválida? Y después también la tiras por otro lado. Así con fuerza. Eso es.

[Rula Ávila Muñoz]: Y le comparte todo tipo de trucos, por ejemplo: cómo llorar en el escenario. El secreto es ponerse un ungüento, vick vaporub, en los ojos. 

[Laura Martínez]: Es que tienes que llorar con la gente, porque no tienes a nadie. Estás sola. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y Laura se tira al suelo una y otra vez. No tiene miedo a ensuciarse para que Valentina entienda. 

[Laura Martínez]: Y en el último, “ay, ay, qué sol…”, es cuando te vas a tirar al piso, así arrastrado, pero que te vean la cara, hacerte así, pero que te vean… Te estás muriendo. “¡Ay, que sola estoy!” Y que te vean. Eso va a significar… Estás llorando, estás así ¿ya? Y ahí te vas a finalizar. Pero siempre que te vea al público:  tu cara, tú, porque si estás así…. Entonces no vas a transmitir nada. Esos son los puntos importantes. 

[Rula Ávila Muñoz]: Valentina, por su parte, sugiere algunos gestos y movimientos, quiere demostrar que ella sabe de lo que Laura está hablando. 

[Valentina]:  Y miro mi foto y me cojo la cara. Y ahí me tiro las gafas y como que no aguanto las piernas, como que tiemblo y me caigo de nuevo en la silla.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero la maestra pierde su paciencia. 

[Laura Martínez]:  Es que tú quieres hacer lo que tú quieres. 

[Valentina]: No, pues, son ideas. 

[Laura Martínez]: No, espérame, antes de las ideas. Tú eres novata. Nunca has hecho un talento. Número uno, tú tienes que escucharme lo que yo te estoy diciendo. No me pongas cosas que tú quieres hacer. Vas a hacer porque tú nunca has visto ese talento. Y yo sé lo que tienes que hacer. 

[Rula Ávila Muñoz]: El ensayo dura casi tres horas. Y al final nos enteramos de algo: el día anterior Valentina vio un TikTok de Ani, Miss Ecuador, y se dio cuenta de que ella hará el mismo número con la canción de Ana Gabriel. Por un segundo Valentina dudó. 

[Laura Martínez]: Ella tenía miedo. Digo, “no tengas miedo porque aquí alguien puede hacer la misma canción de ‘Suavecito’ o ‘Dos mujeres, un camino’, pero vamos a ver quién da el mejor”. Es mucho mejor. Es un reto. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ok, son las 10:30 de la noche del lunes. Hoy es la final de Nuestra Belleza Latina Trans 2026 y Laura está en su casa, todavía en pijama, pegando piedras brillantes a un vestido. Una a una, con pinzas, porque sus uñas son demasiado largas. Tiene una paciencia a prueba de todo. O casi todo. Porque la candidata que decidió ayudar, Valentina, viene tarde a que la maquillen. 

[Laura Martínez]: Ella puede ganar la corona pero no es buena reina. No es buena reina porque yo he visto chicas novatas que son muy puntuales y que hacen el sacrificio. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando llega Valentina, Laura le da un último regaño y sale de casa a recoger su vestido. Y así volvemos al inicio de este episodio, al momento en que Hans, el amigo de Valentina, la comienza a maquillar y a ponerle la calva falsa, para su número de talento. Todo mientras recuerdan la corona que ella perdió hace unos meses. 

[Hans]: Lo que pasa es que ella tenía todo para ganar. Ella era la reina del pueblo. Pero, como era una principiante, su primer concurso, ella no frecuenta este ambiente, no sabe cómo es. Entonces lo que le afectó a ella fue la prueba de talento. ¿Qué pasa? En la prueba de talento, un lip synch es lo mismo que dice el nombre: tienes que sincronizar tus labios con la música. Ella hizo un show perfecto, bailó, se movió, hizo todo, pero no movió la boca.  Y yo, una vez hice un show y no me sabía la canción, y yo solamente comencé a decir maracuyá, maracuyá, maracuyá.

[Rula Ávila Muñoz]: Maracuyá, maracuyá, maracuyá. 

[Hans]: Y nadie se dio cuenta que no me sabía la canción. 

[Diego Senior]: Eso no aplica aquí.  

[Hans]: No, para concursos no. 

[Diego Senior]: Para concursos no. Además porque…

[Hans]: Se lo digo en broma, pero para un concurso no aplica porque ahí si te están observando cada palabra. 

[Valentina]: Pero si me llego a olvidar, puedo como hacer la mímica, maracuyá. 

[Hans]: Claro, no ser mareo.

[Valentina]: El mareo, aunque sea un pedacito.

[Laura Martínez]: ¡Salud, salud, salud! ¡A todos, salud!

[Rula Ávila Muñoz]: El True Colors. Y la noche definitiva. 

[Laura Martínez]: Rápidamente decimos: “Popeye el Marino en su barco pu pu, que chingue su madre quien no haga salud”. Salud, salud, salud. Salud a todos, saludos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Con su brindis Laura bautiza la noche. 

[Laura Martínez]:  ¿Quieren que comencemos? Viene lo mejor de los concursos: talento, talento, talento, talento.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y pasamos a la acción. Categoría talento. Primera candidata: Ani, Miss Ecuador. Recordemos que eligió la misma canción que Valentina. Pero su interpretación es muy distinta. Baila y hace lip synch mientras toma una cerveza. Se tambalea, da tumbos por el escenario como si estuviera borracha. Su número es claramente una alegoría del poder destructor del alcohol.

Segunda candidata: Kendra, Miss Venezuela. Sale a la pista y sorprende a todos con un discurso emotivo sobre la vida inmigrante en Estados Unidos. Definitivamente no es el talento que teníamos en mente. Y la reacción del público es tibia. Pero aplausos a su valentía. 

Tercera candidata: Valentina, Miss Puerto Rico. Entra a la pista en una silla de ruedas, con unos lentes de sol. Recordemos que su número cuenta la historia de una mujer trans con SIDA a punto de morir. La producción y la actuación son impecables, se nota la mentoría de Laura Martínez, pero ¿y el lip synch? No dice “maracuyá maracuyá maracuyá”, pero tampoco canta la letra. Sus labios se mueven un poco sin ton ni son. Seguro le quitarán puntos por eso.

Y cuarta candidata: Catriel, Miss Guatemala. Se sienta con delicadeza en una silla alta, y hace la fonomímica de “Aunque sea en otra vida”, de Ingrid Contreras. Y la verdad es que su lip synch es increíble, sus labios parecen estar perfectamente sincronizados con la música. ¿Será suficiente? 

Después de la categoría talento, viene un pequeño intermedio. Y yo me lanzo escaleras abajo al camerino del True Colors para pescar a Laura. Es que me acabo de enterar de que esta noche se van a entregar dos coronas. Una, para el concurso que hemos estado siguiendo, Nuestra Belleza Latina. Y otra, para representar a Nueva York en otro concurso regional, el Reina de Reinas, que se celebrará en noviembre de este año. Le pregunto a Laura al respecto.   

[Rula Ávila Muñoz]:  ¿Cuál fue el motivo que de decidir que hubieran dos coronas hoy? 

[Laura Martínez]: Bueno, para que las chicas se sientan más motivadas para seguir participando tenemos que hacerlas sentir bien. ¿Me entiendes? Es motivación, más que todo. ¿Cuál es la palabra? Motivación a las chicas para que sigan concursando, porque muchas quisieron, pero no tenían el modo de apoyo, de ayuda monetaria. El país está pasando por un momento un poco drástico. Tú lo sabes. Y para mí es bonito que se acerquen a mí, que me pidan consejos. Y que tienen que seguir. Si tienen problemas, ayudarlas y apoyarlas, no tanto monetariamente, sino psicológicamente, emocionalmente, espiritualmente. Porque una mujer tras es lo que necesita.  Entonces me encanta motivarlas. Me encanta darles un consejito. No a una, a todas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Yo te voy a buscar para pedirte consejos, Laura. 

[Laura Martínez]: No, no, no…

[Rula Ávila Muñoz]: Ahí mismo le pido a Laura que me adopte. Ella se ríe y no dice nada, así que yo asumo que quien calla otorga. Y como nueva integrante de la familia Martínez, subo a la pista para la última parte del evento: las candidatas desfilan con sus vestidos de noche y luego un miembro del jurado se encarga de recordarnos qué falta para que conozcamos el resultado final. 

[Jurado]:  Hola, hola, hola. Ya, ya, ya. Ya saben que tienen sus favoritas. Pero por favor, silencio, porque esta porción es muy importante que las candidatas se expresen y que nos digan al jurado… Va a ser la misma pregunta para toditas, so silencio, por favor, y escuchen la pregunta. La pregunta de la noche es para las cuatro candidatas: ¿por qué tú quieres ser la próxima reina? Una por una. Van a ser su respuesta. Se van a presentar en el centro a nosotros. 

[Rula Ávila Muñoz]: Vamos a escucharlas. Primero, Miss Ecuador. 

[Ani Alexa Chuinda]:  Siento que la belleza latina trans no sólo ve por mi país, ve por todos los países que estamos aquí en este país. Todos tenemos un sueño a la cual, como yo, vengo realizando. 

[Rula Ávila Muñoz]: Luego, Miss Venezuela: 

[Kendra Bracho]: Quiero dejar un mensaje para toda la comunidad. El mundo no está preparado para ver nuestro brillo. Recuerden que en un mundo gris, nosotros somos el arcoiris. Buenas noches y muchas gracias. 

[Rula Ávila Muñoz]: Tercera candidata, Miss Puerto Rico: 

[Valentina]: Ser reina no es solo llevar una corona; ser reina no solo es ser bella; ser reina es mostrar nuestros principios, nuestros valores, nuestra humildad. Y juntas, cogidas de las manos, no caminar, sino correr hacia una dirección correcta, y que nuestras voces y nuestro derecho se escuchen. ¡Muchas gracias! 

[Rula Ávila Muñoz]: Y por último, Miss Guatemala: 

[Catriel Gray]: Quiero ser una reina líder. Quiero ser un líder transformacional, una persona que llene espacios, una persona que no va a ser distante ni inaccesible; una persona que llegue y lleve ese gran peso que realmente todos nosotros como latinos llevamos en este país. Thank you so much! 

[Rula Ávila Muñoz]: Por fin, el jurado suma los puntos de cada candidata, incluyendo los del lunes pasado. 

[Laura Martínez]:  Bueno, es decisión del jurado, chicas. Yo soy la productora, la directora, pero hay un jurado, son reinas… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y Laura se encarga de leer los resultados. Las cuatro candidatas están paradas al fondo del escenario, sin revelar sus emociones.  Primero viene la corona Reinas de Reinas. 

[Laura Martínez]: ¡Con 126 puntos, Reina de Reinas 2026 es para nuestra candidata de Venezuela!

[Rula Ávila Muñoz]: Kendra da un paso al frente y sonríe con coquetería mientras le ponen la banda y la corona. Ahora quedan tres candidatas en la pelea. 

[Laura Martínez]:  Y bueno, nos toca el momento muy difícil, de verdad.  Vengan para acá las tres chicas adelante, por favor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Con la corona tan cerca, Laura les da una última lección de lo que realmente importa en este mundo.   

[Laura Martínez]: Y quiero que, por favor, pues sean solidarias y que ustedes sigan adelante y que va haber mejores momentos, y también que ustedes van a dejar un legado posteriormente. Así que hoy, a coronar con 138 puntos, la ganadora de esta noche, nos toca coronar a nuestra candidata de… La ganadora del 2026, lo es… Nuestra Belleza Latina 2026 es ¡Puerto Rico!

[Rula Ávila Muñoz]: Valentina. Suelta por fin una pequeña carcajada y luego deja que le pongan la corona y la banda. Hace tres años huyó de Ecuador y cruzó el Darién a pie. Hoy es la nueva reina Nuestra Belleza Latina Trans. 

Pasadas las 3 de la madrugada de este martes frío y brumoso en la Roosevelt Avenue Valentina se convierte en la heredera más reciente de un movimiento que inició hace más de cincuenta años en el bar Stonewall, en Manhattan; en La Escuelita; y también en los bares de Queens y Jackson Heights: El Krash, el Lucho’s, el Evolution, el Trio y ahora el True Colors. 

No es poca cosa. Esta es la ciudad donde Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson alzaron la voz por las personas trans; éstas son las calles donde Lorena Borjas repartió condones y defendió a las trabajadoras sexuales; éstos son los escenarios donde Cecilia Gentili curó a la comunidad con sus historias.

Y éstas son las fiestas donde hoy, Laura Martínez intenta inculcarle el valor de un legado a una nueva generación de reinas, recién llegadas desde toda América Latina. Y ahora depende de ellas asumir ese legado y darle un futuro. 

¡Vivan las Reinas, las Reinas de Queens!

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanin. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. Lina Rincón estuvo a cargo de la traducción al inglés.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

8 | La Escuelita

La escuelita

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

Lorena St. Cartier toma la cajetilla de cigarrillos Parliament, saca el enésimo de la jornada, lo lleva a sus labios, lo enciende y da una fumada. 

Es dominicana y tiene 59 años. Está un poco cansada de tanto caminar entre visitas al banco, al mercado y sobre todo al doctor. Tiene muchos problemas en su espalda. 

[Lorena St. Cartier]: Tengo 30 años en esta carrera, bailando. Y yo bailó en cinco pulgadas, so…

[Diego Senior]: O sea, en tacón de cinco…

[Lorena St. Cartier]: De cinco pulgadas. Yo no bailo en una pulgada. Tenis nunca…

[Rula Ávila Muñoz]: Tres décadas de baile pesan mucho en cualquiera, y más si son con  tacones. Pero Lorena no los suelta. Es más: los llevaba puestos el día que Diego, nuestro reportero, la visitó. También lucía delineador profundo, peluca rubia, labios rojos y contorno azul. Vive en el piso 14 de un edificio de vivienda de interés social en Corona, Queens.

[Diego Senior]: ¿Qué es eso, puedo verlo? Oh, wow.

[Lorena St. Cartier]: Eso fue un calendario… 

[Rula Ávila Muñoz]: En una pared cuelga un calendario de casi medio metro de ancho y alto. Tiene fotografías de varias chicas trans posando de manera seductora, incluyendo a Lorena. 

[Lorena St. Cartier]: Y a mí me tocaba agosto que es un mes caliente. Y la ropa provocadora, está caliente, estoy en rolos, como que estoy en la casa…

[Rula Ávila Muñoz]: Aparece con tacones rojos y una diminuta camiseta sin mangas, blanca, rasgada, con los senos casi expuestos.

[Diego Senior]: Buenísima, súper sexy, súper sexy.

[Rula Ávila Muñoz]: Al otro lado del cuarto, hay un mostrador donde se acumulan trofeos, coronas, fotos viejas y uno que otro juguete sexual erguido. Recuerdos de victorias épicas. Lorena tiene ese don del que gozan todas las reinas: una confianza casi infinita en sí misma. 

[Lorena St. Cartier]: Uno viene como una misión, ya uno viene como con un sello de lo que vas a hacer en la vida. A esta carrera yo le di todo. A mí me costó mucho trabajo, mucho dinero, lograr la posición que yo logré. Porque yo sé lo difícil que es abrirte camino a brazo partido aquí.

[Rula Ávila Muñoz]: Envuelta en el humo de sus cigarrillos, Lorena no esconde el orgullo de haberse ganado la admiración de las más grandes divas trans de Nueva York. Y de un público conocedor y severo. Se formó en otra época. 

[Lorena St. Cartier]: En la época donde no había internet y no había likes. So,  la gente me quiere y me respeta y me ama porque ellos no vieron un videito. Ellos lo vivieron en vivo. Ellos saben de qué se trata. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque Lorena no sólo ha cosechado aplausos. 

[Lorena St. Cartier]: Yo soy la mujer transgenero que tiene más coronas en la ciudad de Nueva York sin importar cualquier etnicidad: blanca, negra, latina, asiática, ninguna me ha superado a mí. 

[Rula Ávila Muñoz]: Algo difícil de corroborar, pero para Lorena es indiscutible. 

[Lorena St. Cartier]: Yo me he ganado 39 coronas. Fui la reina de todas las barras que hubieron aquí en Nueva York, latinas…

[Rula Ávila Muñoz]: Y entre todas esas barras y discotecas, hay una que destaca en los recuerdos de Lorena. 

[Lorena St. Cartier]: Había una discoteca muy famosa que se llamaba La Escuelita. 

[Rula Ávila Muñoz]: En la calle 39, cerca a la octava avenida en Manhattan. 

[Lorena St. Cartier]: ¿Pero cuál era el poder de la Escuelita? Si tú querías ser una estrella —no en Nueva York, en cualquier parte de los Estados Unidos— tú tenías que confrontar al público de la Escuelita. Si la escuela te decía que sí, tú eras perra. Pero si la Escuelita decía que no, tú no hacías carrera en esto. 

[Rula Ávila Muñoz]: Nuestra historia nos lleva hoy a la Nueva York de los años 80 y 90, tiempos muy dolorosos para la comunidad LGBTQ+. Pero también una época de oro para el arte de los shows y el transformismo. 

Y la meca de ese arte, donde las reinas coronaban a otras reinas, y las destronaban, era probablemente La Escuelita. Un lugar donde durante casi medio siglo la cultura trans latina brilló como nunca antes. Un lugar que ya desapareció y del que sólo quedan recuerdos.  

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 8. La Escuelita. 

Antes de seguir escuchando a Lorena, tenemos que conocer a una vieja colega suya: una drag queen legendaria. 

[Ángel Sheridan]: Mi personaje se llama Ángel Sheridan.

[Rula Ávila Muñoz]: Y la directora creativa de La Escuelita durante casi 15 años. 

[Ángel Sheridan]: Ahora estoy viviendo aquí en Orlando. Pero mi familia viene de Cuba. Desde que yo era muy joven, el sueño mío siempre era cantar, bailar, hacer el show…

[Rula Ávila Muñoz]: Ángel Sheridan fue y es talentosísima. Estudió teatro musical en Londres y comenzó su carrera en Florida a finales de los 80. Y hasta allá le llegaban noticias de una discoteca en Nueva York.

[Ángel Sheridan]:  Todo el mundo decía, “ay, cuando tu vayas a nueva York, tienes que ir a La Escuelita a hacer un show, muchacho. La van a encantar allá”. Que esto, que lo otro. Siempre oía: La Escuelita, La Escuelita, La Escuelita, La Escuelita, La Escuelita.

[Rula Ávila Muñoz]: Llegó a Nueva York a inicios de los 90 y muy pronto se hizo un espacio en una compañía llamada “An Evening at La Cage”, inspirada en la legendaria obra y película “La jaula de las locas”. Se hacían imitaciones de estrellas como Michael Jackson, Madonna y Cher. Así fue su debut en Broadway y así comenzó su carrera como transformista. 

Una noche, después del show, se le acercó un hombre. Se llamaba Raúl de la Paz y era cubano. Ya se conocían de Miami. Pero ahora Raúl quería que Ángel diera un show en su club: La Escuelita. 

La Escuelita estaba en el sótano de un edificio en la esquina de la Octava Avenida y la calle 39, en Manhattan. Cuando Ángel la visitó por primera vez era un gran salón de baile mal iluminado y peor ventilado, al que se entraba bajando por unas escaleras. 

[Ángel Sheridan]: No era nada en especial. Todas las mesas eran diferentes. Las sillas estaban rotas. Los bancos… Bueno, un desastre, ¿no? Los baños… El agua se le salía de los baños. Era, bueno, era un desastre. 

[Rula Ávila Muñoz]: Había goteras. Había ratas. Y había gatos paseándose entre las piernas de las drag queens y transformistas que daban sus shows, imitando a las grandes cantantes de la época. Y allí Ángel hizo una imitación de Cher. 

[Ángel Sheridan]: Yo salí al escenario y el público vino y el público… Llenó. Todo lo que era el escenario donde estaban dándome dinero, poniéndome dinero en las botas, y poniéndome dinero en la peluca, y todas estas cosas. Yo dije, “pero Dios mío, qué está pasando aquí”. Yo no pude moverme. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ángel nunca había vivido una comunión tan íntima con el público. Y entre todas las personas que se le acercaron esa noche, ella recuerda a un hombre muy viejo y muy enfermo. Se llamaba Iván El Terrible. Se decía que era puertorriqueño y que había sido transformista. Tenía SIDA. Y era uno de los guardianes de la memoria de la comunidad.

[Ángel Sheridan]: Me abrió los ojos del ambiente de Nueva York y de la vida que era antes que yo tenía conocimiento. ¿Tú me entiendes?

[Rula Ávila Muñoz]: Iván le contó a Ángel muchas historias sobre lo duro que era ser una persona trans latina en Nueva York. Y también le habló de un lugar histórico para la comunidad LGBTQ+ de Estados Unidos.

[Ángel Sheridan]:  Él lo vivió, él vivió todos esos problemas, las peleas en Stonewall. 

[Rula Ávila Muñoz]: Stonewall. Fue un bar en el West Village de Manhattan, en los años sesenta. Lo frecuentaban hombres y mujeres gay, drag queens y personas trans, muchas de origen latino y afroamericano. 

De vez en cuando la policía hacía redadas allí. Pero la madrugada del 28 de junio del 69, cuando los agentes llegaron al local, los comensales se resistieron y los echaron a golpes, ladrillazos y botellazos. Allí estaba Iván el Terrible. En cuestión de horas estalló una protesta que duró seis días y que llenó de energía al movimiento por los derechos LGBTQ+ en Estados Unidos.  

Pero muy pronto, el papel que tuvieron en Stonewall las personas trans de color fue olvidado, convenientemente, por las mayorías gay blancas.  Y fue una persona trans latina la que se encargó de recordarle a la comunidad esta injusticia: Sylvia Rivera, neoyorquina de padre puertorriqueño y madre venezolana. Ella estuvo en Stonewall. Y en 1973, durante la marcha del orgullo en Nueva York, se subió a una tarima, agarró un micrófono y dio un discurso que se ha vuelto histórico.

[Audio de archivo, Sylvia Rivera]:  I have been beaten. I have had my nose broken. I have been down in jail. I have lost my job. I have lost my apartment for gay liberation, and you all treat me this way?  What the fuck’s wrong with y’all? Think about that…

[Rula Ávila Muñoz]: “Me han golpeado, me han roto la nariz, me han encerrado en la cárcel, perdí mi trabajo y mi departamento por la liberación gay. ¿Y ustedes me tratan así?”. Y añadió: “Sin las drag queens no habría liberación gay. Nosotras estuvimos en primera línea.” 

Como pueden ver, Sylvia merece su propia serie. Pero lo que tenemos que saber es que ella, y otra veterana trans de Stonewall —Marsha P. Johnson, afroamericana— fundaron Street Transvestite Action Revolutionaries, una organización dedicada a apoyar a gente trans sin hogar y a trabajadoras sexuales. 

Se convirtieron en madres de muchas de esas personas. Y desde entonces ambas son como santas para la comunidad, al igual que Lorena Borjas y Cecilia Gentili

El caso es que, después de Stonewall, comenzaron a abrir más y más bares y clubs para la comunidad LGBTQ+ en Nueva York. Y así llegamos a la segunda historia que Ángel escuchó de Iván el Terrible. 

[Ángel Sheridan]: ¿Por qué le llaman a esto La Escuelita? Si es el sótano de un edificio, ¿no? Y me dice, “oh, porque esto no fue el lugar original”…  

[Rula Ávila Muñoz]: Iván le dijo que, antes de que La Escuelita se estableciera definitivamente en la Octava y la 39, había tenido una vida errante por varios locales de Manhattan, huyendo de la gentrificación y la presión de las autoridades. 

Todo comenzó en los años 70. Poco después de Stonewall, un grupo de personas latinas, incluyendo al cubano Raúl de la Paz, querían abrir un club para la comunidad gay latina, un sitio, y aquí cito, “donde los hombres pudieran bailar con los hombres, y las mujeres con las mujeres». 

Y en una esquina de la calle de Broadway, en el Upper West Side de Manhattan, encontraron una vieja escuela para dentistas que tenía un letrero en inglés: “The School”, La Escuela. 

[Ángel Sheridan]: Entonces, cuando abrieron la barra ahí no tenían el presupuesto para poner un letrero nuevo y esto y lo otro, y le dejaron así, le dejaron el nombre así: La Escuelita. Era la escuelita. Por eso se llama la escuelita. 

[Rula Ávila Muñoz]: Imagínense: el local todavía tenía en las paredes los pizarrones donde los estudiantes recibían clases de higiene bucal. Pero ahora, los nuevos comensales latinos dejaban allí toda clase de mensajes de amor. Y los clientes boricuas, que eran la mayoría por entonces, escribían los versos de una vieja canción infantil puertorriqueña: “Mi escuelita, mi escuelita, yo la quiero con amor, porque en ella, porque en ella, es que aprendo la lección”.

¿Y qué lecciones daba La Escuelita? Bueno, cuando Ángel llegó a inicios de los noventa, La Escuelita ofrecía sobre todo una lección de vida. Eran los peores años del SIDA, de mucho dolor para la comunidad. De hecho, poco después de conocer a Iván el Terrible, él murió. 

[Ángel Sheridan]: Entonces, nosotros estábamos muriendo con ese trauma. Tú llegabas a La Escuelita y La Escuelita era… Te dejaba —como te puedo decir— suspirar, ¿no? Tú podías ser quien tú eras, la diosa que tú creías que tú eras, el… Tú sabes, el nene más lindo. Todo eso era para el público latino, ¿no? Para los gays latinos en Nueva York eso era —no sé cómo decirte— un sanctuary

[Rula Ávila Muñoz]: Un santuario. 

[Ángel Sheridan]: Entonces, cuando nosotros llegábamos a La Escuelita, era una cosa que tú decías, “ay, aquí estamos. Nuestra comunidad. Estamos oyendo nuestra música. Estamos hablando nuestro idioma”, tú sabes, “estamos todos juntos”. Y ahí no era que, “ay, no me gusta esta persona. No me gustan los mexicanos, que no me gustan aquellos, que no me gustan los salvadoreños, que se fajaban con esta”. No, no, no. Allí todo el mundo era latino. Eso era el lugar de nosotros. ¿Tú me entiendes? Claro, que venían unos blanquitos, que si esto que si lo otro, que les encantaba el ambiente y eso. Pero eso era lo nuestro, y lo mejor de lo nuestro.

[Rula Ávila Muñoz]: El ambiente, el amor, el calor. Pero La Escuelita tenía muchas otras cosas que la diferenciaban de otros clubs gay de la ciudad. Ángel nos dijo que los domingos, Raúl, el dueño, organizaba una comida para la comunidad trans de la zona. 

[Ángel Sheridan]: Todo el mundo que estaba votado en la calle, tu sabes, que sus padres los habían votado, que no tenían dinero, que estaban sobreviviendo sabrá Dios cómo, tú sabes, todos ellos venían en La Escuelita y todo el mundo comía en La Escuelita ese día. 

[Larry La Fountain-Stokes]:  Mi experiencia de ir a La Escuelita fue de romperme los esquemas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Él es Larry La Fountain-Stokes, un investigador boricua. Llegó desde San Juan a Nueva York en 1991 para estudiar su doctorado. Y se puso a explorar los bares gay de Manhattan. Pero muy pronto se dio cuenta de que La Escuelita era diferente. 

[Larry La Fountain-Stokes]: En los bares gay americanos sería impensable tener una mesa con un bizcocho, con pastel, llevar a tu familia, a tu familia, a tu mamá… Tu mamá, tu abuela, tu tía, tu madrina. O sea, no la familia queer, no la familia trans. O sea, tu familia, familia.

[Rula Ávila Muñoz]: Le fascinaba la diversidad: latinos gay, latinas lesbianas, latinos trans; latinos de distintas clases sociales; latinos de varias generaciones y colores de piel, llegados desde toda la ciudad, incluso Nueva Jersey.  

[Larry La Fountain-Stokes]: Yo creo que lo bonito era la manera en que la música, el arte, el baile, la bebida, nos unía a —el amor, el sexo— nos unía a todos, ¿verdad? 

[Rula Ávila Muñoz]: Claro, a veces había tensiones irreconciliables. A veces los grupos ni se volteaban a ver, aunque estuvieran bailando el mismo merengue pegajoso. Pero, según Larry, había un momento, a la una de la mañana, en el que definitivamente todos miraban en la misma dirección. Porque a esa hora ocurría lo que hacía tan famosa a La Escuelita: los shows de las transformistas. 

[Larry La Fountain-Stokes]:  O sea, la noche paraba por una hora, una hora y media, para enfocarse en el arte del transformismo.  Entonces, en cierto momento, tú sabes que van a empezar a tocar la música de Star Wars. Y eso quiere decir que por ahí viene el show. Y entonces ahí, ¿verdad? Ocurrían estas cosas espectaculares que yo digo que era como ir a misa, como estar en la iglesia, porque aquellas divinidades salían al escenario detrás de la cortina, y de repente se formaban estas filas de gente que quería ir a darle dinero, a darle besos, a recibir abrazos de las artistas. Tanto así que las pobres artistas, yo creo que a veces se les hacía bien difícil doblar sus canciones y bailar, porque había tanta interacción con el público. Y ellas desarrollaban todo tipo de destrezas sobre cómo controlar al público para poder lucirse, bailar, doblar sus canciones, y también interactuar de una manera tan y tan íntima con su público que eran sus adoradores.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esos adoradores venían de todas partes. Por ejemplo, fue en La Escuelita donde el director de cine Pedro Almodóvar vio por primera vez a una drag queen interpretando la canción “Puro Teatro” de La Lupe. No sé si la han escuchado, “Teatro, lo tuyo es puro teatro”. Es muy famosa. Almodóvar la hizo aún más icónica en su película “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. Lo que quiero decirles con todo esto es que la calidad de los shows era altísima. 

[Larry La Fountain-Stokes]: Al menos en los años 90, Nueva York era el epicentro del drag. Entonces había drag muy, muy, muy, muy bueno.

[Ángel Sheridan]:  Era lo mejor de lo mejor. Lo mejor de lo mejor.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ángel de nuevo. 

[Ángel Sheridan]: Y si tú no estabas a un nivel, ¿no? a un nivel profesional, tú no venías a La Escuela a hacer show. Ahí no venía cualquiera. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos hablando de artistas que en muchos casos habían estudiado teatro, danza, canto. Algunas, como Ángel, eran drag queens. Y otras, la mayoría, eran trans. 

[Larry La Fountain-Stokes]: Daba trabajo entender cómo ella podía ser tan bella, tan preciosa. Cómo… El carisma que ella tenía, sus vestuarios, su maquillaje, su pelo, sus joyas, su ropa.

[Rula Ávila Muñoz]: Imagínense poder estar tan cerca de toda esa belleza. 

[Ángel Sheridan]: La gente que venía no tenía dinero para pagar $100 para ir a ver un show de Broadway. No tenían dinero para ir a un concierto de Janet Jackson, para ir a un concierto de Madonna, que esto que lo otro. Ellos reunían sus kilitos, reunían los cupones y todo eso de La Escuelita pa’ venir a ver. Nosotros éramos las estrellas de ellos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y por aquellos años, eran varias las estrellas que dominaban el escenario de La Escuelita. Sus nombres eran fabulosos: Jeannette Valentino, Christina Piaget, Lady Catiria. Cada una se encargaba de contratar a otras chicas drag y trans para sus propios shows. 

[Ángel Sheridan]: Entonces, ellas estaban como en competición para ver quién era… “El show más perro es el de Jeannette Valentino”. “El show más perro es de esta”. “El show más perro es de la otra”, ¿no? Entonces ellas, cuando se presentaban, a lo mejor no pagaban la renta ese mes, pero cuando se presentaban a La Escuelita, ellas tenían lo mejor de lo mejor. Los mejores vestidos de diseñadores, vestidos de canutillo, de pluma. Bueno, ni te puedo decir cuántas estrellas y leyendas se hicieron en ese lugar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y entre todas esas leyendas, Ángel recuerda a una que conocimos al inicio de este episodio 

[Ángel Sheridan]:  La diva latina de todas las divas, dios mío, es Lorena St. Cartier, que todavía está por ahí bellísima, tumbando el mundo todavía haciendo show. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena St. Cartier. Después de la pausa, volvemos con ella y su voz profunda, curtida en cigarrillos, ron y noches interminables. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

Lorena St. Cartier tiene la capacidad de prender un cigarrillo, besarlo con sus labios rojos, fumarlo, y al mismo tiempo contar las historias de tres personas, cuatro sucesos y dos lugares —todo, antes de que la primera ceniza caiga en el cenicero. 

[Lorena St. Cartier]:  Yo soy un artista, yo para crear tengo que fumar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando ella llegó a Nueva York en 1987 desde República Dominicana, se identificaba como un joven gay. Tenía 20 años, era de familia cristiana y conservadora. Y amaba el teatro. En su país estudió coreografía, danza, dirección. Y con ese pedigrí buscó lo mismo que tantos otros cuando llegan a la ciudad: fama y trabajo. En ese orden. 

[Lorena St. Cartier]: Llegué y trabajé en todos los teatros latinos que hay en Nueva York. Todos. 

[Rula Ávila Muñoz]: El Teatro IATI, el Repertorio Español… Créanme, buenos lugares.  

[Lorena St. Cartier]: Yo era el bailarín principal del Teatro Rodante Puertorriqueño. Por eso mucha gente me asocia con Puerto Rico. ¿Ves cómo va cayendo la cosa?

[Rula Ávila Muñoz]: Y ya se lo imaginarán. Muy pronto, Lorena descubrió los bares latinos y los shows drag. 

[Lorena St. Cartier]:  Y llegaba a la discoteca, me sentaba en una esquina de la barra. Yo iba a ver esa transformación teatralmente, que me parecía única. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque las divas no sólo imitaban a Iris Chacón o La Lupe, al mismo tiempo eran algo más, como de otra dimensión. 

[Lorena St. Cartier]: Lo que te quiero, es decir que era tan impresionante para mí. Yo nunca en mi vida había visto esto. Yo era de una familia cristiana, y ya solamente el hecho de que yo bailara me hacía estar en pecado. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena ni se imaginaba como una transformista, mucho menos como una persona trans. Así que se quedó en la escena, digamos, tradicional, del teatro y la danza. Comenzó a dar clases. Pero el mundo de las transformistas no la soltó. Un día se le acercó una chica trans cubana pidiéndole ayuda para un evento. Y luego su propia prima, que comenzaba su transición, también le pidió ayuda.  

[Lorena St. Cartier]:  Y le dije, “si lo vas a hacer, tú tienes que ser la número uno, porque tú eres mi prima y no puedes ser menos”. So, empece a montar las producciones a ella. 

[Rula Ávila Muñoz]: La primera de esas producciones fue nada más y nada menos que en La Escuelita. Le pidieron una oportunidad a Raúl, el dueño, y él les dio un espacio el domingo, o sea el día más debilucho de la semana-  

[Lorena St. Cartier]: Monté un espectáculo nunca visto en la ciudad en Nueva York, con 25 bailarines en una discoteca gay, trabajando con transexuales. En el número salían bailarines bailando, jazz, bogueando, bailando flamenco. Y en una parte de la canción, salíamos todos. Algunos bailando hiphop too

[Rula Ávila Muñoz]: El dueño de La Escuelita quedó impresionado.  

[Lorena St. Cartier]:  Y fue como una revolución, porque se empezaron a acercar todas las transexuales. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena encontró, digamos, un nicho de mercado. Se dio cuenta de que ganaba muchísimo más como coreógrafa de shows que como profesora de danza. Admite que esa fue su principal motivación para adentrarse en el mundo de las transformistas. Y muy pronto amplió su repertorio. Porque en La Escuelita también se celebraban muchos concursos de belleza que necesitaban coreógrafas talentosas. 

[Lorena St. Cartier]:  Empecé a ver los concursos que se hacían ese año, que eran completamente para niñas con senos. Era Miss Latina Continental y Miss Manhattan Continental.

[Rula Ávila Muñoz]: Miss Continental es hasta hoy el concurso de belleza para personas trans más importante de Estados Unidos. Se hace en Chicago, pero en esos años las rondas preliminares de Nueva York se celebraban en La Escuelita. 

[Lorena St. Cartier]:  La gente tenía que estar pegada a la pared, petatiado, no te podías mover de tan lleno que estaba. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena recuerda una coreografía que le hizo a su prima para un concurso en el que competían contra una de las grandes divas de La Escuelita: Christina Piaget. Y ante tal contrincante, Lorena buscó inspiración en lo más caliente del momento, la película “Batman Returns”, que se acababa de estrenar en 1992, dirigida por Tim Burton y con Michelle Pfeiffer como Gatúbela. 

[Lorena St. Cartier]:  Muy sensual con el… “I don’t wanna be alone…” Bella, bella. Pero entonces salió mi prima con todos los bailarines. Yo la subía hasta arriba en un lift, y aquel sitio se empezó a derrumbar. Luego, cuando salió Batman y ella le agarraba… Cuando lo tiró al piso y se le tiró encima, y le daba golpes de pelvis a Batman, ya la música no se oía. Pero cuando salió el Pingüino con todos sus secuaces al final de la canción, el sitio se derrumbó.  El caso es que al fin y al cabo ganó quien tenía que ganar: Christina.  

[Rula Ávila Muñoz]: Christina Piaget, una de las divas junto a Jeannette Valentino y Lady Catiria. Según Lorena, para hacerte un espacio entre ellas, no había talento que valiera. Sin tetas nunca te iban a dar una corona. 

[Lorena St. Cartier]:  Porque las que dominaban la escena eran las transexuales y ellas no permitían que nadie entrara en ese círculo. Era un círculo así de cerrado. Tú puedes ser barishnikov de Rusia y tú no vas a entrar aquí.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero Lorena seguía siendo un chico gay, bajito, flacucho. Travestirse nunca se le pasó por la cabeza. 

[Lorena St. Cartier]:  Para mí, eso era salir a hacer el ridículo, porque yo era un coreógrafo y como coreógrafo era conocido y como bailar era conocido, pero en este medio, donde hay que ponerse pela sin pintarse y… Yo me sentía que yo era el patito feo, que yo era un payasito del circo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Un payasito rodeado de mujeres con unos cuerpazos. Pero claro, con lo competitiva que era Lorena, la barrera que las divas le ponían era solamente una provocación. 

[Lorena St. Cartier]:  El caso es que, bueno, que ya empecé como a a coger confianza. Uno le coge el gustito, yo le cogí el gustito.  

[Rula Ávila Muñoz]: La primera noche que se vistió fue para un show de año nuevo en La Escuelita. Raúl, el dueño, necesitaba a una animadora de última hora y le pidió a Lorena que le hiciera el favor. Ella se tragó todas sus culpas cristianas y se presentó en la calle 39 con un vestido negro, de seda, elegante. Hizo una canción del musical “A Chorus Line”: 

[Lorena St. Cartier]:  “Let me dance for you…” Lo más inverosímil es que yo entregué la vida. Y se me acercó para mí una de las mejores entertainers que había en ese tiempo en la ciudad Nueva York, se llama Ginger Valdés. Y fue la única persona que me puso un dólar de propina.

[Rula Ávila Muñoz]: Y mientras le daba ese dólar se le acercó al oído y le dijo: 

[Lorena St. Cartier]:  “Eres demasiado para ellos. No pueden contigo. Pero aquí adentro, lo que te queda es ni un dólar”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ni un dólar. O sea, le dio a entender que no era suficiente y que no pertenecía. 

[Lorena St. Cartier]: ¿ Qué hace un nenito vestido de mujer con una peluca risa, que se le ve horroroso, haciendo el show de año nuevo con unas mujeres que salen con unos senos y unos vestidos de canutillo? Ellos no veían talento.  A ellos no les importaba el talento. Ellos iban a ver un show de dragas y tú tenías que darle dragas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Fue humillante pero Lorena no se dejó intimidar. Siguió bailando, siguió vistiéndose. Y como aliado tenía a alguien poderoso: Raúl, el mismísimo dueño de La Escuelita. Él murió hace muchos años, pero según Lorena, él cambió el rumbo de su vida. Es que, en uno de los preliminares del Miss Continental en La Escuelita, Raúl logró romper el cerco que las divas trans habían construido a su alrededor, el que te impedía ganar una corona si tu cuerpo no cumplía con los estereotipos de belleza tan estrictos. 

[Lorena St. Cartier]:  El dueño dijo, “si no le dan una de las coronas a la chiquita…”

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, Lorena. 

[Lorena St. Cartier]:  ”Las voy a botar”.  Si me preguntas cuál fue la razón, yo no la sé. Yo no la sé. Pero, yo me gano una de las coronas por primera vez,  y eso me puso en el mapa. Me puso en el mapa en Queens, me puso en el mapa en Manhattan. La reina. La Lorena St. Cartier. La Lorena St. Cartier, La Lorena St. Cartier. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y precisamente cuando Lorena comenzaba a hacerse su nombre como reina, mostrando su talento en carne propia en vez de coreografiar a otras chicas, una noticia corrió por toda la ciudad: La Escuelita, de un día para otro, había cerrado. 

Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Bueno, La Escuelita cerró en el verano de 1995. Fue algo repentino. Se dice que la última noche que estuvo abierta, las divas se reunieron en el escenario y cantaron “America the Beautiful con la bandera estadounidense desplegada boca abajo, un potente acto de protesta. 

Según Ángel Sheridan, la drag queen, la razón del cierre fue sencilla: el propietario del edificio donde estaba La Escuelita quería hacer un salón de fiestas en el sótano donde estaba el club. Y por eso no renovó el contrato de alquiler con Raúl. 

Y así, de la noche a la mañana la comunidad LGBTQ+ latina de Nueva York se quedó sin uno de sus principales espacios para socializar y hacer cultura. Se acabaron los shows, los concursos, las reuniones familiares, las cenas de los domingos.

[Ángel Sheridan]:  Imagínate que de buena primera, sin tú ni pensarlo ni nada, eso te lo quiten. ¿A dónde vamos ahora? ¿A dónde estamos ahora? ¿Quién somos? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y aquí entra a la historia un israelí llamado Savyon Zabar, mejor conocido como Big Ben, un empresario de la fiesta neoyorquina que construyó su nombre administrando clubes en búsqueda del próximo éxito nocturno. 

Ángel lo había conocido mientras actuaba en el show de Broadway “An Evening at La Cage.”  También le había mostrado La Escuelita antes de que cerrara. Y a Big Ben le había fascinado. Tanto así que cuando La Escuelita cerró, él se le acercó a Ángel con una propuesta. 

[Ángel Sheridan]: “Mira, yo quiero abrir un lugar como La Escuelita”. Yo digo, “Sí ¡OK!”

[Rula Ávila Muñoz]: Y empezaron a buscar locales por toda la ciudad. 

[Ángel Sheridan]: Muchos lugares. Fuimos a muchos, muchos lugares. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y Ángel se emocionaba con todos. 

[Ángel Sheridan]: “Está buenísimo”, que si esto, que, “mira aquí se pone el escenario, aquí el camarín”. Dice, “sí, pero aquí no hay acceso”. Digo, ¿cómo que no hay acceso?”

[Rula Ávila Muñoz]: Acceso al metro, al tren, al autobús. Un lugar como el de La Escuelita, en el corazón de Manhattan, cerca de las estaciones de Port Authority y Grand Central. Un lugar al que se pudiera llegar sin gastar mucho dinero. Pasaron los meses…

[Ángel Sheridan]: Bueno, como a las 3 de mañana un día, yo estoy durmiendo y el teléfono me llama. Y yo digo, “ay, ¿quién me está llamando a las 3 de mañana?” No le presto atención y sigo durmiendo, y me sigue llamando, sigue llamando. Recojo el teléfono y, “hello, hello”, y es él. “Lo que me he enterado yo ahora: la vieja Escuelita, lo que es… Lo quieren rentar otra vez”. “¿Cómo?” “Mañana a las 9 de la mañana tenemos que estar allá a primera hora”. Bueno, yo me levanto, vamos pa’ allá, que esto que lo otro. Y fectivamente. 

[Rula Ávila Muñoz]: El dueño del edificio quería alquilarles el sótano de nuevo. Pero no sólo eso. Había renovado todo el espacio: los baños, la cocina. Cerraron el trato. Y Big Ben y Ángel se preguntaron, ¿cómo vamos a llamar el club? 

[Ángel Sheridan]:  Entonces me dijo, “¿Cómo se dice new en español”. Y yo dije, “new es nueva. La Nueva Escuelita”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y así comenzaron a comprar páginas en los periódicos y revistas gay de la ciudad, el Village Voice, el Hotspots. 

[Ángel Sheridan]:  Y lo primero que se decía era, «a New York tradition comes back». Una tradición neoyorquina vuelve.  Entonces toda la gente esperando, toda la gente esperando. La próxima semana pusimos: “La Nueva Escuelita en da da da da da da da, abre tal y tal y tal día”, que esto que lo otro. Pa’ qué fue aquello. La línea daba la vuelta de la cuadra y hasta la otra cuadra. Y no, no cabía más gente. 

[Audio de archivo, HomoVisiones, Heriberto González]:  Hola, amigos, mi nombre es Heriberto y este es otro programa más de HomoVisiones. Si no saben dónde nos encontramos, síganme. 

[Rula Ávila Muñoz]: El que habla se llama Heriberto González, un periodista boricua que estuvo en la noche de apertura de La Nueva Escuelita en 1996. El lugar tenía un escenario más grande, camerinos privados, aire acondicionado, luces profesionales. Esa noche, Heriberto entrevistó a los comensales para HomoVisiones, un programa de televisión comunitaria enfocado en la escena gay latina de Nueva York.  

[Audio de archivo, HomoVisiones, Juan]:  Mira, mi nombre es Juan. Pero definitivamente tengo que decirte que esto es algo sensacional, algo que nos hacía falta a nosotros, los latinos: un lugar gay de elegancia, de caché, algo para admirar. Esto es algo increíble. Yo me siento perdido. No sé dónde estoy. No reconozco absolutamente nada.

[Audio de archivo, HomoVisiones, Heriberto González]: Oye, caballero, ¿y cómo lo comparas con el sitio viejo?

[Audio de archivo, HomoVisiones, Juan]: Ha sido un cambio del día a la noche, de la noche al día. Es algo bello para nosotros. Nos los merecemos. Nosotros nos los merecemos, por eso lo tenemos.

[Audio de archivo, HomoVisiones, Heriberto González]: ¿Has visto viejas amistades de la vieja Escuelita ahora en la nueva?

[Audio de archivo, HomoVisiones, Amalia]: Sí, muchas. Quedamos muchas todavía, porque habemos muchas que somos más fuertes que las cuatro letras.

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, el SIDA. 

[Audio de archivo, HomoVisiones, Heriberto González]: Oye, ya como que tú estás borrachita.

[Audio de archivo, HomoVisiones, Amalia]: No, rica.  Yo soy mitad boricua y mitad cubana, así que te puedo hacer de todo.

[Audio de archivo, HomoVisiones, Heriberto González]: ¿Qué te parece la nueva Escuelita?

[Audio de archivo, HomoVisiones, Betty]: Bueno, yo tuve la experiencia de poder trabajar en la vieja colita, y estoy completamente sorprendida porque este lugar es fabuloso. Es completamente moderno. Todo es fantástico, vaya. Creo que debemos agradecerle a la comunidad gay por tener un nuevo sitio donde vamos a poder concentrarnos y a volver a hacer La Escuelita como era antes: alegría y simpatía entre todos nosotros los latinos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Era claro que La Nueva Escuelita se veía diferente. Y también muchos de sus clientes más nuevos, atraídos por la movida publicitaria de Big Ben y Ángel. 

[Ángel Sheridan]: Bueno, lo que pasó fue que se fue corriendo la palabra y de buena primera no era un lugar latino solamente. Empezaron los morenos, el crowd hip-hop; empezaron los blancos a venir; empezaron la gente seria a venir. Entonces ya no, ni podíamos decir que era un gay bar, porque ahí había de todo, de todo, de todo el mundo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ángel nos contó que con el tiempo empezaron a llegar hasta judíos ultraortodoxos, que se quitaban sus ropas en la entrada, las ponían en una mochila y entraban a bailar.  

[Ángel Sheridan]: Y yo decía, “caballero, nunca pensaba que esto iba a ser una cosa tan internacional”. 

[Rula Ávila Muñoz]: La salsa, la cumbia y el merengue comenzaron a convivir con el hip-hop y la música en inglés. Acá el investigador Larry La Fountain-Stokes de nuevo: 

[Larry La Fountain-Stokes]: Dejó de ser un espacio exclusivamente o principalmente latino para volverse más un espacio afroamericano, afrolatino y latino. Se movió un poco hacia el inglés y menos hacia el español. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego comenzaron a llegar los famosos: Marc Anthony, Cristina Aguilera, Madonna, Sarah Jessica Parker. Y bueno, para los que conocieron la vieja Escuelita, era claro que en ese camino del club hacia la fama, algo se estaba perdiendo. 

[Larry La Fountain-Stokes]: No sé si la nostalgia es peligrosa. Yo, o sea, me alegro de que estuviera más bonito, pero me hubiera gustado que La Nueva Escuelita pues se hubiera mantenido más fiel en cuanto a la hispanidad, a la latinidad, al español…

[Rula Ávila Muñoz]: Entonces sí, La Nueva Escuelita estaba cambiando, en apariencia y en clientes. Pero como directora creativa, Ángel se aseguró de que permaneciera algo de su esencia. Comenzando por la comunidad de las dragas, transformistas y chicas trans, tanto las que actuaban como las que eran clientes frecuentes buscando un lugar familiar donde sentirse seguras. Y Ángel asumió el papel de tía. 

[Ángel Sheridan]: La tía mayor de todos ellos. Entonces venían, me decía “mira, yo quiero hacer esto”, que esto que lo otro. Entonces yo les decía, “mira, ve a este lugar, ve a este médico, vamos a hacer las cosas bien”. Yo en el camerino mío —yo tenía un camerino privado— yo tenía un refrigerador. En un punto, tenía como 15 botellitas de hormonas con la jeringuilla, con todo eso.

[Rula Ávila Muñoz]: Todo mientras trabajaba sin descanso para que la calidad de los shows no cayera. 

[Ángel Sheridan]: Lo que puso La Escuelita nueva en el mapa, vamos a decir, eran las producciones, el dinero que se gastaba en escenografía, el dinero que se gastaba en decorar el lugar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Contrató a las divas de la vieja Escuelita: Jeannette Alexander, Jeannette Valentino y Lady Catiria. Y comenzaron a hacer una especie de cabaret, con un montón de números diferentes. Pero también abrió las puertas a otras artistas. Entre ellas… 

[Ángel Sheridan]: Lorena. La energía, la ropa, lo que hacía, cómo se presentaba. Increíble. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena St. Cartier. 

[Lorena St. Cartier]: La gente pagaban $25 los sábados para ir a verme a mi, porque cuando salían todas y la gente decía, “¡Lorena!” Y cuando salía Lorena, era completamente diferente. 

[Ángel Sheridan]:  Ella era The Latin Diva, le decíamos,  porque ella estaba trabajando en Queens, en todos los lugares latinos, ¿no?  Entonces ya ella tenía sus fanáticos y todos ellos, que toda esa gente vinieron, empezaron a venir a La Escuelita, tu sabes, a verla a ella. 

[Rula Ávila Muñoz]: Claro, es que cuando La Escuelita cerró, Lorena no perdió su tiempo. Siguió trabajando en varios clubs latinos de Queens que también formaron parte de esa época de oro: El Llamarada, El Lucho’s, el Krash. Y siguió cosechando coronas y coronas y más coronas.  

[Lorena St. Cartier]: Ya la gente decían: “si ella compite, yo no compito”. O, “vamos a verla ganar”.

[Rula Ávila Muñoz]: Incluso en el 98 fue la primera Miss Escuelita. Sin senos, algo que siempre le gusta recordar. 

[Lorena St. Cartier]: Todos los concursos que me gané, me gané 30 y pico de concursos, sin tetas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se había ganado su lugar, sin importar su aspecto. Quizás uno de sus mayores legados es una coreografía que ella creó y que ha hecho historia. 

[Lorena St. Cartier]: Es “Perfidia” de Linda Ronstadt  con un baile de mambo al final de la película de “Mambo Kings”.

[Rula Ávila Muñoz]: Es un número de baile que inicia con un bolero muy elegante y melancólico, “Perfidia”. Pero que luego, de repente, salta a un mambo rapidísimo y muy sensual. 

[Lorena St. Cartier]: Y he visto a todas las transexuales hacer mi número. Algunas le cambian la coreografía un poquito. Otras tratan de acercarse lo más posible a la coreografía original. Al fin y al cabo es un honor, porque aunque no estén los derechos reservados y nada de eso, porque eso no se usa con nosotros, es mi número. Todo el mundo lo sabe. Y es como una estampa. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa estampa llegó a la cúspide de los concursos de belleza trans en Estados Unidos de la mano de Lady Catiria. Porque ella usó el número de Lorena cuando ganó el concurso Miss Continental en 1995. Fue un honor enorme. Porque, esto no lo habíamos dicho antes, pero entre todas las divas de La Escuelita, la vieja y la nueva, Lady Catiria fue la reina. Una puertorriqueña que comenzó su carrera como imitadora en los bares gay latinos de Jackson Heights, como nuestras reinas. Y al igual que ellas, Lady Catiria era única.  

[Ángel Sheridan]:  Lady Catiria. Bueno, Lady… ¿Qué te puedo decir de Lady Catiria? Yo la miraba y nunca puedo decir, “ah, no, no me gustó ese número”, o “no me gustó lo que hizo”, porque ella tenía una cosa que le salía de adentro.

[Lorena St. Cartier]: Ella tenía un carisma… Un ángel que era único. Ella hacía un número, se llamaba “Hot Shot”: “I need a hot shot. Hot, hot, hot, hot shot”.  Y el sitio se derrumbaba completamente. Muy sexual. Se chupaba un seno en medio del número. Era sólo ella.

[Larry La Fountain-Stokes]:  Mi favorita, pues de toda la vida, siempre ha sido Lady Catria, que nunca hablaba. Ella nunca hablaba. Entonces ella bailaba, ella doblaba, ella besaba, ella abrazaba. Pero en todos los años que yo fui a la escuelita yo nunca le oí su voz. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, para que la escuchen, esta es Lady Catiria hablando con HomoVisiones esa noche de apertura de la Nueva Escuelita.

[Audio de archivo, HomoVisiones, Lady Catiria]: Queremos que todos, por favor, todos los que les guste el show, lo que es show business, nos conozcan o no, vengan que les va a gustar y van a tener un lugar nuevo para donde estar, para donde gozar; lo mismo gay, bisexual, straight, los que quieran, porque yo los adoro a todos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ahora, al momento de pronunciar estas palabras Lady Catiria ya tenía SIDA, y era una portavoz de la comunidad con VIH. Pero lentamente su estrella se fue apagando. Hasta que por 1999…

[Ángel Sheridan]: Yo me acuerdo, con mucho peso en el corazón, que la última vez que hizo show en La Escuelita ella salió a hacer un número, y en en una parte del número ella se acostaba en el escenario y hacía, tu sabes, una pila de cosas, que esto que lo otro. La gente le tiraban dinero, que esto que lo otro. Entonces, ella se paraba y, tú sabes, salía del escenario. Bueno ella acabó el número en el escenario y no se estaba parando. Y el público que esto que lo otro. Y yo le dije al DJ, “cierra la cortina, cierra la cortina”. Y era porque no se podía parar. Ya no tenía fuerza para pararse. Y esa fue la última noche que ella hizo show en La Escuelita, desafortunadamente. Pero ella estuvo casi hasta lo último. Eso era lo que le daba a ella vida.

[Rula Ávila Muñoz]: Lady Catiria murió en 1999 a los 40 años por complicaciones derivadas del SIDA. Y La Escuelita se quedó sin su reina de reinas.

[Lorena St. Cartier]: No había quien la sustituyera porque ella era insustituible.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero alguien debía reemplazarla. Y según Lorena, sólo había una persona lo suficientemente talentosa para hacerlo. 

[Lorena St. Cartier]: La gente dice que yo soy su sucesora, que solamente ella y yo hemos sido como las entertainers de Nueva York. Opiniones variadas. Mucha gente dice que yo fui la que hice la carrera más grande.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y la verdad es que Lorena tenía todo el talento y el palmarés para ser la sucesora de Lady Catiria. En el 2002 se convirtió en Miss Universo Latina USA, otro concurso para mujeres trans muy importante. Y Ángel la invitó a formar parte de las divas de La Escuelita. Con contrato y todo. 

[Lorena St. Cartier]: Esa era mi casa. Yo me iba a los ensayos de las dos hasta las cuatro de la tarde. Me iba a mi casa a bañarme, a cambiarme, a afeitarme, y a irme para allá a las 9 de la noche. Y salía de ahí a las 4 de la mañana. Y eso los jueves, viernes, sábado. 

[Rula Ávila Muñoz]: Así estuvo varios años, yendo a Manhattan desde su departamento en Queens. Pero alrededor del 2008, el ambiente en La Escuelita empezó a amargarse.

Las razones no son claras. Pero tanto Ángel como Lorena concuerdan que Big Ben, el empresario israelí, fue el responsable. Según Ángel, Big Ben le quitó los contratos a las divas para ahorrar dinero por la crisis económica de esos años. Y según Lorena, él no quiso pagarle la suma que le correspondía por actuar en una fiesta de año nuevo. Así que ella renunció. 

Big Ben murió en 2017 así que no podemos corroborar esto. Ángel se quedó en La Escuelita, pero ahora ya no tenía el control creativo. Y así, Big Ben empezó a contratar para los shows a gente trans muy bella pero sin talento.

[Ángel Sheridan]: Todas eran bonitas. Pero tú vas a ver cuatro personas en tanga y en eso haciendo una balada. Eso no es un show. 

[Lorena St. Cartier]: Ahí empezó la decadencia. Tienes un show de niñas de senos, sin talento. Muy bellas, sin talento. Y la gente dijo, “esto no era lo que nosotros veíamos antes, jamás”. 

[Ángel Sheridan]: Entonces empezó a contratar una que viene por $50; esta que viene de gratis porque quiere hacer un número de la escuelita. Entonces ya tú sabes que la calidad fue bajando, bajando, bajando, bajando. 

[Rula Ávila Muñoz]: Esa fue la gota que derramó el vaso. Ángel se despidió de La Escuelita en el 2012. 

Ese mismo año, la State Liquor Authority, la agencia encargada de dar licencias de venta de alcohol en el estado de Nueva York, le quitó su permiso a La Escuelita a causa de dos trifulcas menores en el local. 

Big Ben presentó una denuncia. Argumentó que las autoridades querían sacar a la Escuelita del barrio porque sus clientes, en su mayoría gente de color, asustaban a los turistas blancos que empezaban a llegar a los nuevos hoteles de la zona. Dijo, y cito: “Las minorías ya no son bienvenidas porque no cuadran con los planes de gentrificación de la ciudad”. Un juez le dio la razón a Big Ben. Pero la agencia de licores no dejó de presionar. Hasta que en el 2016, La Escuelita cerró definitivamente.

Hoy, la vida nocturna de la comunidad trans latina de Nueva York sobrevive en los bares de Queens, en Jackson Heights, en la Roosevelt. Los que hemos visitado tantas veces en esta serie. 

Lorena continuó sus shows allí, y también su transición. Por fin se puso sus tetas. Hoy es también una reina madre. Tiene su familia, la familia St. Cartier. Se ha encargado de formar a nuevas generaciones, incluyendo a su hija Jennifer. Ella participa en concursos de belleza alrededor del país. 

Pero Lorena se confesó un poquito con nosotros. Nos dijo que hoy, el arte del transformismo en la ciudad de Nueva York no pasa por su mejor momento. Primero, porque no hay suficiente oferta… 

[Lorena St. Cartier]: O sea, si tú me preguntas a mí dónde puede haber un buen show, yo no sé qué recomendarte. 

[Rula Ávila Muñoz]: Segundo, porque en los bares donde sí hay shows, algunos dueños pagan poco.  

[Lorena St. Cartier]: Yo soy un artista, mi trabajo cuesta un dinero. Y a mí no me hace falta estar en un escenario, pero si voy a estar en un escenario, va a ser con dignidad, va a ser con respeto. Y a mí me van a tener que pagar el pago que yo me merezco. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y tercero, porque, según ella, la calidad del arte se está descuidando.

[Lorena St. Cartier]:  Si yo no voy a ver un show de altura, yo no lo quiero ver. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se están perdiendo la sutileza y la precisión del lipsync, la fonomímica.

[Lorena St. Cartier]: Lo que me parece un poquito no bueno es que pongan una niña que ni siquiera se sepa el lip-synching de la canción. Ese es nuestro trabajo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y también la calidad y creatividad de los vestidos. 

[Lorena St. Cartier]: Es la realidad. Y es triste que haya decaído a ese lugar, porque esto es un show donde la fantasía, lo creativo, las plumas, el brillo, es lo que lo ha caracterizado toda la vida.   

[Rula Ávila Muñoz]: Toda la vida. Lorena ha dedicado justo eso, toda su vida, a este arte. Quizás por eso suena tan pesimista de cara a las nuevas generaciones. 

Claro que duele cuando pasa el tiempo y se pierden tantos nombres, tantos lugares, que hicieron a la comunidad lo que fue. Es normal que con todo ese pasado a tus espaldas el futuro sólo suene a decadencia. Por eso es necesario ver más a detalle qué es hoy del arte del transformismo. 

En el próximo episodio volvemos a la Roosevelt Avenue para vivir, de principio a fin, uno de estos concursos de belleza trans, donde una nueva generación de reinas buscará colocar la primera piedra a un nuevo legado.  

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanin. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

El material de archivo de HomoVisiones fue cedido por Gonzalo Aburto y Cándido Negrón. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. Lina Rincón estuvo a cargo de la traducción al inglés.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

7 | Batalla por la Roosevelt

Batalla por la Roosevelt

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

[Liaam Winslet]:  Una vez que yo grite “Raúl” todo el mundo alza sus pancartas. 

[Elizabeth]: Ok. 

[Liaam Winslet]: ¿Cuál era la consigna que estabas diciendo, Elizabeth?

[Elizabeth]: “Respeta mi pronombre”. 

[Liaam Winslet]: “Respeta mi pronombre. Tu transfobia nos mata”. 

[Elizabeth]: ¿Y si sale al aire?

[Liaam Winslet]: No importa, es que estamos cabreadas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Una mañana de otoño de 2018, Liaam Winslet, mano derecha de Lorena Borjas, actual directora del Colectivo TRANSgrediendo — la misma que llamó a Cecilia Gentili, “Santa Cecilia, la madre de todas las putas”…  

[Liaam Winslet]: ¡Crucen, por favor, caminen, que no se quede nadie!

[Rula Ávila Muñoz]: Camina apurada por el centro de Manhattan con unas 15 de sus compañeras, las más activas y militantes. 

[Liaam Winslet]: Entonces nos vamos a escabullir entre todas juntas. ¿No se queda nadie? 

[Rula Ávila Muñoz]: ¿Su misión? Una emboscada a la emisión en vivo del programa de entretenimiento número 1 de la televisión hispana en EEUU: El Gordo y la Flaca, que lleva cubriendo el mundo del espectáculo desde hace más de 20 años.

[Chicas]: No saben lo que les espera todavía… 

[Rula Ávila Muñoz]: Las chicas se enteraron de que en Times Square habrá una transmisión en vivo del programa con el Gordo, Raúl de Molina, un presentador con varios premios de televisión encima y una influyente voz entre los hispanos en todo Estados Unidos. 

[Liaam Winslet]: Bueno, esto es Times Square. Quiero que vean que esto es Times Square. 

[Chica]: ¡Liaam, la guía de turistas!

[Rula Ávila Muñoz]: En una esquina de la gran plaza ven un círculo de curiosos. 

[Liaam Winslet]: ¡No, acá está, acá está, corran, corran!

[Rula Ávila Muñoz]: Y en el centro, rodeado de luces y cámaras…

[Elizabeth]: Ay sí, ahí está El Gordo. 

[Liaam Winslet]: Ahí está, ahí está. 

[Rula Ávila Muñoz]: De Molina, “El Gordo”. Listo para entrar a la transmisión. 

[Liaam Winslet]: Ya están prendiendo las luces, ya están prendiendo las luces. Chicas, todas nos ponemos atrás de él, todas atrás de él, atrás de él. 

[Chica]: Atrás de él. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las chicas empiezan a distribuirse alrededor de De Molina. Se esconden entre los curiosos.

[Liaam Winslet]: Deja que transmita en vivo, deja que transmita en vivo. Pero vayan acomodando a todas del otro lado, como que viene cruzando la calle…

[Rula Ávila Muñoz]: En sus manos llevan carteles: unos tienen la imagen de los presentadores tachada con un círculo rojo; otros, los colores de la bandera trans –azul celeste, rosa pastel, blanco– y otros dicen en letras negras “no más muertes trans”.  

Se ponen en sus puestos. Y justo cuando el presentador recibe el guiño del fin de comerciales e inicio de transmisión, Liaam cuenta para sí misma… 

[Liaam Winslet]: Uno, dos… ¡Trans Power! 

[Chicas]: ¡Trans Power! 

[Rula Ávila Muñoz]: Las chicas se abren paso entre la gente, que las mira con curiosidad. Mientras, ellas alzan los carteles y entonan sus cantos a todo pulmón:

[Chicas]: ¡No somos infiltradas! ¡Somos las trans y estamos emputadas! 

[Rula Ávila Muñoz]:  Raúl de Molina está acorralado. Se ve confundido, angustiado. Para ganar tiempo detiene su segmento y la transmisión se va a comerciales. Pero Liaam y las chicas no se van a ir a ningún lado. ¿Qué hacían allí?

En este episodio seguimos a las reinas desde Times Square hasta la Roosevelt Avenue, para entender cómo hoy, más que nunca, tienen que defender lo que otros ven como indefendible: ser trans, ser trabajadoras sexuales y ser migrantes. 

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 7. Batalla por la Roosevelt. 

En el 2018, Angela Ponce fue la primera mujer transgénero en competir en el concurso Miss Universo. Lo hizo en representación de su país, España. 

Y en Nueva York, Liaam discutía con sus compañeras la noticia. Porque algunas de ellas decían que Ponce se veía gordita, o que no era lo suficientemente femenina. 

[Liaam Winslet]: Les decía como, “no veamos eso. Veamos que hay una de las nuestras ahí, que está representando las poses de todo”… A lo mejor yo no me parezco a ella. A lo mejor ella es más blanca o más clarita que yo, y yo soy más oscura. Pero me siento orgullosa de que esté ahí porque va a abrir la puerta para otras que vengan y que quieran estar en ese lugar o en ese espacio.  

[Rula Ávila Muñoz]: Mientras, personas mucho más poderosas cuestionaban la presencia de Ponce en el codiciado concurso. 

[Audio de archivo, Lupita Jones]: Yo no estoy de acuerdo porque no me parece que sea una competencia que se esté dando bajo las mismas condiciones. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lupita Jones, la primera Miss Universo mexicana y representante del concurso en ese país. Una voz respetadísima en todos los circuitos de belleza en la región. Hablando siempre sobre Ponce, dijo, y cito, que “una mujer nacida mujer jamás va a ser igual a un transgenero”. 

[Audio de archivo, Iztel Aidana Ávila Monreal]: Hola, qué tal, buenas noches.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero lo que vino después fue un recordatorio doloroso de lo que estaba en juego para la comunidad trans. 

[Audio de archivo, Iztel Aidana Ávila Monreal]: Yo soy una chica trans orgullosa.

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es la voz de Itzel Aidana Ávila Monreal, también mexicana. Unos días después de los comentarios de Lupita Jones, Itzel publicó un video de casi 7 minutos de largo en Facebook. En él, Itzel habla directo a la cámara desde una habitación oscura. Se acaricia el pelo largo y café mientras trata de organizar sus ideas. Y cada palabra que sale de su boca, viene desde un lugar muy íntimo.

[Audio de archivo, Iztel Aidana Ávila Monreal]:  Creo que se necesita muchísimo valor. Se necesita muchísima fuerza, muchísimo carácter para poder lograr y ser esa persona con la cual tú te identificas. Señora Lupita yo la invito. Mi nombre es Itzel Aidana Ávila Montreal y estoy a la orden para contarle mi vida, y verá que no ha sido nada fácil. Pero gracias a Dios, a Dios y a mis padres y a la comodidad que me apoya día con día, me siento orgullosa de lo que soy. 

[Rula Ávila Muñoz]: Poco después de subir el video a internet, Itzel se quitó la vida. 

Y fue entonces que El Gordo y La Flaca tomaron la noticia. En su show dijeron que la muerte de Itzel era algo terrible, que la sociedad debería de estar abierta ya a la inclusión. Incluso añadieron que su programa fue uno de los primeros en emplear a una persona trans latina. 

Y luego De Molina añadió que Lupita Jones solamente había dado su opinión, y que no se le podía echar la culpa del suicidio de Itzel. 

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Raúl de Molina]: Entonces, si este señor o señora, como fuera, como le quieran llamar, se quiso suicidar, no le pueden echar la culpa porque ella tenía algún problema que se suicidó.

[Rula Ávila Muñoz]: “Este señor o señora, como le quieran llamar”. Para Liam, que una persona con tanta influencia en la comunidad latina de todo el país llamara así a Itzel, fue la gota que derramó el vaso. Y fue así que, aquella mañana en Times Square, ella y sus compañeras se presentaron sin avisar en el programa del Gordo y la Flaca. 

Cuando De Molina se dio cuenta de que las chicas no iban a parar de protestar, decidió darles un espacio en la transmisión. 

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Raúl de Molina]: Continuamos desde aquí en Nueva York. Como ustedes vieron antes de ir a comerciales, un grupo de transgéneros que están aquí en Nueva York vinieron a protestar, porque dicen de lo que se dijo en el programa hace unos días atrás…

[Rula Ávila Muñoz]: Y comenzó a discutir con una de las integrantes del colectivo, Elizabeth. 

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Elizabeth]:  El Gordo dijo, “ese señor o señora o como le quieran llamar”, eso para nosotras…

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Raúl de Molina]: No, no, yo no le dije ni señor ni señora ni como le quieran…

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Elizabeth]: Tenemos el video. Podemos aceptar eso, soportar eso, de personas en la calle, pero de personas públicas, periodistas graduados…

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Raúl de Molina]: Y te quiero decir una cosa: a ti te debería sacar del programa ahora, y yo mandé a pedirte para que dieras tu opinión. Te quiero decir una cosa, si dije eso, primero, te pido perdón. Segundo, no lo dije…  

[Rula Ávila Muñoz]: De Molina pidió disculpas, pero inmediatamente negó sus comentarios. Mientras, Elizabeth lo miraba fijamente. Le recordó la responsabilidad que tenía como figura pública.

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Elizabeth]: Tienen que aprender a dirigirse a la comunidad con respeto. Ya no estamos en las sombras, las mujeres transgénero estamos ahora visibles… 

[Rula Ávila Muñoz]: No se escucha muy bien, pero Elizabeth le insistió a De Molina: tenían que aprender a dirigirse a la comunidad con respeto porque las mujeres trans tienen visibilidad. Ya no están en las sombras.

De Molina volvió a disculparse y a negar sus comentarios. Y luego dio todo el asunto por terminado y acabó la transmisión.

Las chicas se alejaron de la plaza. Liaam, todavía llena de adrenalina, siguió hablando. 

[Liaam Winslet]:  ¡  Somos inmigrantes latinas y vamos a defender nuestros derechos hasta el final! ¡Somos sobrevivientes! ¡Han matado 28 compañeras trans en todos los Estados Unidos y nadie dice nada! ¡Y Nueva York es hipócrita, porque dice que hace mucho por nosotras, pero no hace nada! ¡Siempre quedamos en cuarta categoría! ¡Somos esa población invisibilizada y discriminada! ¡Y no nos vamos a callar! ¡Y esto es para todo el mundo!

[Rula Ávila Muñoz]: En el programa del lunes siguiente, De Molina y su copresentadora, “La Flaca”, Lili Estefan, reflexionaron sobre su encuentro con las chicas del Colectivo. 

[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Raúl de Molina]:  Hasta que ella me dijo que tenía que llamarle señoras yo no sabía si se tenía que llamarle señores o señoras. Porque ahora sí sé que le debo llamar señora y con mucho respeto les llame señoras.

[[Archivo, programa El Gordo y la Flaca, Lili Estefan]: Yo creo que las cosas se pueden hablar. Y uno poco a poco puede ir aprendiendo de lo que está pasando actualmente con la sociedad.

[Rula Ávila Muñoz]: Dos voces prestigiosas, cis género, con una plataforma enorme, reconocieron que todavía tenían mucho que aprender sobre la comunidad trans. 

La emboscada del colectivo había funcionado. 

Pero hoy, ocho años después, el panorama es menos prometedor. 

[Audio de archivo, Donald Trump]:  No matter how many surgeries you have or chemicals you inject, if you’re born with male DNA in every cell of your body, you can never become a woman. You’re not gonna be a woman. 

[Rula Ávila Muñoz]: Donald Trump ha dicho varias veces que para él, las mujeres trans nunca serán mujeres. Y alrededor del país, su administración y varios gobiernos locales y estatales niegan más y más espacios a las personas trans. 

Espacios educativos: nueve estados censuran temas LGBTQ+ en todos los currículos escolares.

Espacios deportivos: gobiernos locales y estatales promulgan leyes que impiden a mujeres trans participar en equipos deportivos.

Espacios sanitarios: veintisiete estados prohíben atención médica de afirmación de género para menores trans.

Espacios laborales: el gobierno federal elimina protecciones para los trabajadores LGBTQ+.

[Liaam Winslet]: Hay una realidad que está pasando y la realidad es que hay un gobierno que nos está dedicando la guerra sin justificación. 

[Rula Ávila Muñoz]: A lo largo de esta serie hemos insistido en que las reinas de Queens han sido empujadas hacia un ciclo de vulnerabilidad. No sólo por ser trans, sino también por ser inmigrantes y trabajadoras sexuales. 

Y hemos visto a mujeres como Lorena Borjas o Cecilia Gentili luchar durante décadas por romper ese ciclo. En cortes, en teatros, en congresos, hasta en iglesias y comisarías. 

Pero hoy, esa lucha, cada vez más apremiante, se libra también en la que podríamos llamar la casa de las reinas: la Roosevelt Avenue en Jackson Heights. 

Allí nos dirigimos después de la pausa.

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.

[Archivo de protesta, Hiram Montserrate]: ¡Muy buenas tardes a todos!

[Rula Ávila Muñoz]: A inicios de otoño del 2025, varias docenas de personas se reunieron en la esquina de la calle 90 y la Roosevelt. Pertenecen a una coalición llamada, “Restaurar la Avenida Roosevelt”,  compuesta de vecinos, políticos retirados, mujeres amas de casa y algunos representantes religiosos. La mayoría son latinos. 

[Archivo de protesta, Hiram Montserrate]:  Todos sabemos la problemática que estamos viviendo, ¿verdad que sí? ¿Verdad que sí? 

[Rula Ávila Muñoz]: En ese momento faltaban unas semanas para las elecciones a la alcaldía de Nueva York.  

[Archivo de protesta, Hiram Montserrate]:  Le digo al señor Mamdani, que quiere ser alcalde, que usted caballero está equivocado, que su plataforma para legalizar la prostitución es algo maligno… 

[Rula Ávila Muñoz]: Zohran Mamdani, el candidato puntero, había dicho recientemente que no estaba de acuerdo en detener a trabajadoras sexuales. Y los grupos conservadores, interpretaron que Mamdani estaba apoyando la legalización del trabajo sexual. 

[Hiram Montserrate]:  Bueno, yo pienso que yo represento una plataforma de personas que usamos el sentido común. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hiram Monserrate es el representante de la coalición. Tiene 54 años, nació en Manhattan y sus padres son de Puerto Rico.

[Hiram Montserrate]: Yo me crié en Queens, el gran condado de Queens. Y como entendemos el condado de Queens, es super diverso. Entonces siempre tuvimos un vínculo con otras comunidades hispanas: los colombianos, los dominicanos y los ecuatorianos, en particular.  

[Rula Ávila Muñoz]: Sirvió en el Departamento de Policía de Nueva York durante 12 años. Luego representó al barrio de Jackson Heights, donde está la Roosevelt, tanto en el concejo de la ciudad como en el senado del estado de Nueva York. 

En el 2010 fue sentenciado por golpear a su pareja. Él dijo que fue un accidente, y el senado lo expulsó. Dos años después se descubrió que había usado cientos de miles de dólares de dinero público durante su campaña para el senado y fue condenado a dos años de prisión. 

A la fecha de publicación de este episodio es candidato nuevamente para el senado de Nueva York con el partido Demócrata. Y ha reconocido públicamente sus, cito, “errores cometidos en el pasado”. 

O sea, Monserrate es un político curtido y sabe cómo movilizar a posibles votantes. 

[Hiram Montserrate]: Me llaman decenas de personas diariamente quejándose de diferentes cosas, buscando una orientación. Ahora mismo me he convertido prácticamente en activista. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y a partir del 2024 ese activismo se ha enfocado en el tema del trabajo sexual en la Roosevelt. 

Ahora, antes de continuar, tenemos que dejar algo claro: las mujeres que hemos conocido en esta serie no son las únicas que hacen ese trabajo en la Roosevelt Avenue. Hace unos tres años comenzaron a llegar muchas otras inmigrantes a la zona, sobre todo latinas y asiáticas. Ejercían el trabajo sexual en la calle y también en varios salones de masaje sin licencia a lo largo de la avenida. 

Lo que Monserrate dice es que, a diferencia de décadas pasadas, ahora lo hacían desinhibidamente, de noche y de día.

[Hiram Montserrate]: Ahora ha cambiado completamente: de ser algo discreto, es algo en lo abierto.

[Rula Ávila Muñoz]: También cerca de escuelas.

[Hiram Montserrate]:  Los niños y los padres pequeñitos chiquillos andando en la calle enfrente de las mujeres, y las mujeres tratando de traer algunos de los muchachos adolescentes adentro, de 13  y 14 años.

[Rula Ávila Muñoz]: Así que para el 2024 ya se había gestado entre varios vecinos la percepción de que la Roosevelt era un espacio perdido. 

[Hiram Montserrate]:  Esa fue la oportunidad que nosotros nos organizamos y establecimos ese organismo, Restore Roosevelt Avenue, restaurar la avenida Roosevelt. Para tratar de contrarrestar y limpiar un poco el vecindario de nosotros.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa “limpieza” comenzó por recorrer la Roosevelt y protestar afuera de los locales donde se sospechaba que se realizaba trabajo sexual.  

[Hiram Montserrate]:  Yo entendí lo siguiente: que detrás de estas mujeres, casi todas, hay crimen organizado. Crimen organizado de pandillas venezolanas, mexicanas, ecuatorianas y también chinas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ésta era una de las principales hipótesis de la coalición: que en los últimos años redes de tráfico de personas y pandillas, como el Tren de Aragua, trajeron a mujeres desde el otro lado de la frontera, endeudadas, y luego las explotaron para que pagaran esas deudas. 

Más adelante revisaremos esto. Por lo pronto quedémonos con esto que dice Monserrate:   

[Hiram Montserrate]: Muchas de ellas son víctimas y hay que verlas como víctimas. Pero irónicamente, la única manera de identificar si son víctimas o no es el proceso judicial. Y para mí es una plataforma sencilla. Las autoridades deben de hacer su trabajo y enforzar la ley. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y eso, “hacer cumplir la ley”, comenzaba por tener más policía en la calle. 

[Hiram Montserrate]: Cien por ciento. No podemos enviar a una trabajadora social para arrestar a un pandillero.  

[Rula Ávila Muñoz]: Así que comenzaron a presionar al gobierno de la ciudad para que hiciera algo. Y lo consiguieron. 

[Audio de archivo, Eric Adams]:  That’s why we are here. And the manpower’s real: nine lieutenants, 42 sergeants, 176 police officers, and they took action today…

[Rula Ávila Muñoz]: En octubre de 2024 el entonces alcalde, Eric Adams, lanzó la operación Restore Roosevelt Avenue, con la misión de erradicar los burdeles ilegales, el trabajo sexual a nivel de calle, el tráfico de personas y a los comerciantes sin licencia de la avenida.

De día la policía se enfocaba en los vendedores ambulantes y de noche, agentes encubiertos salían a la calle para sorprender a las trabajadoras sexuales.

El despliegue duró varios meses. Hasta que en junio de 2025 la administración de Adams anunció que habían detenido a 8 supuestos pandilleros y a 397 personas con cargos de prostitución. Pero no detallaron si esas personas eran trabajadoras sexuales que ejercían de propia voluntad o víctimas de tráfico.

[Hiram Montserrate]:  Si de ellos determinan, bajo una investigación, que tal persona es una víctima, entonces esa persona debe recibir no solamente ayudas, pero protección. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y estas eran las soluciones que la operación ofrecía a las trabajadoras sexuales detenidas: orientación legal y psicológica.  En el fondo, la idea era que debían ganarse la vida de otra forma. 

[Glennis Gómez]: Usted puede ser una enfermera para los envejecientes. Usted puede ser una maestra. Usted puede ser una psicóloga. Usted puede trabajar haciendo uñas de estilista. Entonces, ¿ cómo ahora en el 2025 una mujer va a querer prostituirse cuando hay tantas oportunidades?

[Rula Ávila Muñoz]: Glennis Gómez nació en República Dominicana. Es residente de Queens, madre de dos niños e integrante de la coalición, que por cierto, la conforman en su mayoría miembros del partido Demócrata. 

[Glennis Gómez]:  Yo soy demócrata, pero me considero una demócrata conservativa, moderada. 

[Rula Ávila Muñoz]: La entrevistamos a unos metros de la Roosevelt cuando faltaban solamente dos días para las elecciones a la alcaldía. Y bueno, nos habló con tanta seguridad sobre lo que ella cree que necesitaban las trabajadoras sexuales que le preguntamos si conocía alguna. 

[Glennis Gómez]: ¡Sí, he conocido muchísimas! 

[Rula Ávila Muñoz]: Nos dijo que fue en su iglesia.

[Glennis Gómez]:  Nosotros somos los primeros que recibimos a las personas con sus… Voy a decir, con sus batallas más fuertes.  He escuchado testimonios de mujeres donde han tenido que estar en estos prostíbulos en contra de su voluntad, porque fueron engañadas, porque le vendieron un sueño que no era. Vienen solas, no tienen familia aquí, entonces dirían: necesito comer.  Y tal vez ese es lo más fácil que pueden… El trabajo más fácil que pueden conseguir. No me gusta decir “trabajo” porque en realidad vender tu cuerpo y prostituirte no lo considero un trabajo, por más que digan que es la profesión más vieja. Pero no, nunca ha sido una profesión. Simplemente ha sido una manera de someter a la mujer, de abusar de la mujer, y de usarla. Entonces luego me han dicho el testimonio de que han tenido que acostarse con 30, 70 hombres al día. Imagínate eso es un negocio. Es un negocio cruel. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y justo por esto Glennis, Monserrate y la Coalición no podían tolerar una ciudad en la que el trabajo sexual fuera legal. 

[Audio de archivo, Zohran Mamdani]: My fellow New Yorkers, today begins a new era…

[Rula Ávila Muñoz]: El 1 de enero de este año Zohran Mamdani asumió la alcaldía de Nueva York. 

Dos meses después, en marzo, creó la Oficina de Asuntos LGBTQAI+. Para dirigirla nombró a Taylor Brown, una mujer trans y la primera persona trans en encabezar una agencia de la alcaldía. Su mandato es claro: trabajar para proteger y fortalecer el estatus de Nueva York como ciudad santuario para toda la comunidad.  

Pero, hablando del trabajo sexual, hasta la fecha de publicación de este episodio, Mamdani no ha promovido ninguna política pública al respecto. De hecho, hasta ahora no ha ocurrido lo que presagiaba la coalición: la prostitución sigue codificada como un delito en todo el estado. Por la sencilla razón de que ningún alcalde puede cambiar una ley estatal así como así. 

Es un proceso legislativo largo y engorroso, lleno de debates políticos, legales, morales…  Algo particularmente cierto para el caso del trabajo sexual. Tanto así que el Congreso del estado de Nueva York tiene dos proyectos de ley en discusión. 

El primero tiene un nombre: “Cecilia’s Act”, porque fue Cecilia Gentili —ya saben, Santa Cecilia, la madre de todas las putas— quien lo impulsó y defendió antes de morir. Con él se despenalizaría el trabajo sexual por completo; el consensual, entre mayores de edad y que no involucre tráfico de personas. Uno de sus promotores fue Zohran Mamdani, cuando fue diputado de la asamblea. 

El segundo proyecto tiene un nombre más largo: “Ley de justicia e igualdad para los sobrevivientes del comercio sexual”. Y su enfoque es mucho más limitado: busca despenalizar a las trabajadoras sexuales pero no a los clientes. Esta estrategia se conoce como el modelo nórdico porque se ha usado en países como Suecia, Islandia o Noruega. 

Pero según varias organizaciones de trabajadoras sexuales en Nueva York, está muy lejos de ser perfecto. Porque algunos estudios han apuntado que un cliente con temor de caer en la cárcel se vuelve poco predecible, incluso violento. Puede, por ejemplo, ofrecer menos dinero a una trabajadora sexual; obligarla a no usar protección; o también a verse en un lugar peligroso, sin que ella tenga poder de negociación. 

Así que allí los tienen, dos proyectos de leyes rivales en torno a un asunto complejo, llenísimo de matices, y que llevan años estancados en los comités del congreso de Nueva York.

[Liaam Winslet]: O sea, también  hay que entender que hay que escuchar a la comunidad que está realmente haciendo el trabajo sexual en calle. O sea, no podemos simplemente hablar, por caer bien o por arreglar supuestamente el sistema que está totalmente quebrado, sino también entender un poco más la realidad de que vivimos los y las trabajadoras sexuales.

[Rula Ávila Muñoz]: Después de la pausa, volvemos a la Roosevelt, esta vez de la mano de las trabajadoras sexuales. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hola de nuevo. El 3 de enero de este año nos reunimos con Liaam en el Colectivo Intercultural TRANSgrediendo en un sótano abajo de la Roosevelt Avenue, a unos metros de donde caminan las trabajadoras sexuales desde hace décadas.  

Justo por eso, Lorena Borjas fundó allí en el 2015 el Colectivo. 

[Liaam Winslet]: El único centro comunitario liderado por trabajadoras sexuales, por personas migrantes por mujeres transmigrantes. Y pues, más que un centro, somos como un espacio para sentirnos libres, unides…  

[Rula Ávila Muñoz]: Aparte de dar servicios de salud, despensas de comida y apoyo legal a la comunidad, tienen un espacio dedicado a las trabajadoras sexuales de la zona. Anualmente reciben allí a unas doscientas —todas trans, latinas, inmigrantes.

[Liaam Winslet]: Hablamos de eso, de estrategias que podemos usar cuando estemos haciendo trabajo en calle, o cuando estemos en un hotel con el cliente, o cuando recibamos a los clientes en casa. 

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, se comparten información que las protege. Nosotros visitamos a Liaam, quien dirige el Colectivo, porque queríamos que nos contara qué había observado recientemente en la Roosevelt y la comunidad. Así que le preguntamos por la coalición Restaurar la Avenida Roosevelt y cómo sus integrantes han pintado a las trabajadoras sexuales. Comenzando por eso de que son una amenaza para los niños del barrio.  

[Liaam Winslet]: No existe evidencia alguna y no ha habido denuncia alguna de que una mujer trabajadora sexual haya abusado de un menor, por ejemplo. Eso no pasa. 

[Rula Ávila Muñoz]: Para Liaam, el peligro hacia los niños se ha usado como excusa para discriminar y criminalizar a las trabajadoras sexuales. 

Pero quizás la mayor causa de esa criminalización sea meter en una misma bolsa a las trabajadoras sexuales, a las pandillas y a los traficantes de personas. 

Vayamos por pasos. 

Aunque el Departamento de Justicia sí ha comprobado la presencia en Queens de personas que se identifican con la pandilla Tren de Aragua, Liaam nos contó que en el Colectivo no han encontrado evidencia de que haya pandilleros que estén extorsionando o explotando a las chicas. 

[Liaam Winslet]: Mira, nosotras hicimos nuestras investigaciones, salimos a la calle cuando se escuchaban estos comentarios, y la mayoría de las chicas no decían: “eso no es verdad, Liaam. Yo estoy aquí parada porque quiero trabajar y porque tengo que pagar en mis billes y porque tengo que mandar dinero a mi familia y porque estoy…” Algunas de ellas tienen hijos, hijas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por otro lado, está el tráfico de personas. Hay evidencia de que las trabajadoras sexuales, incluyendo las trans latinas, han sido víctimas de traficantes de personas en Queens. Desde hace décadas. 

Sin ir más lejos, Lorena Borjas lo fue. Laura Martínez y Cecilia Gentili también. 

[Liaam Winslet]: Si hay alguien que esté viviendo una situación de tráfico humano, vamos a ser las primeras en decirlo, en ir y denunciar y hacer el acompañamiento. Pero si yo decido hacer trabajo sexual de manera libre y voluntaria, es mi derecho. Y merezco que mi derecho se respete. Pero también merezco que mis derechos se garanticen. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y los derechos se garantizan mediante leyes. Pero incluso una ley como la “Cecilia’s Act”, que despenalice totalmente el trabajo sexual, tendría defectos y problemas. Porque, según Liaam… 

[Liaam Winslet]: No es lo mismo ser una trabajadora sexual de color, ser latina, ser inmigrante y hacerlo en la calle, a ser una mujer blanca que lo haces detrás de la puerta de tu apartamento, que a lo mejor tus clientes te pagan tres veces más que a mí.

[Rula Ávila Muñoz]: Y así llegamos a las mayores preocupaciones de las trabajadoras sexuales de la Roosevelt. 

Primero: las clínicas y organizaciones trans ya no están recibiendo suficientes donaciones de condones por parte del gobierno. Hay una escasez en toda la ciudad que pone en riesgo la salud de la comunidad y sus clientes. 

Segundo: los arrestos por trabajo sexual en Queens están aumentando. Y no sólo eso. 

[Liaam Winslet]: Todo lo que está pasando en este momento con el gobierno actual ha activado como esta parte cruel de la policía para seguir hostigando a nuestras compañeras en la calle.

[Rula Ávila Muñoz]: Desde la Operación Restore Roosevelt Avenue del 2025, la policía parece haberse envalentonado. Por ejemplo, las alumbran con sus luces en la calle hasta que se muevan y se burlan de ellas. Incluso hay reportes de policías desnudándolas en público para revisarlas y presionándolas para tener sexo oral a cambio de no arrestarlas. 

Y claro, ahora está el miedo añadido de ICE, la policía migratoria. Recordemos que muchas de las reinas no tienen papeles. Como dijimos antes, son tres veces vulnerables: trans, trabajadoras sexuales, migrantes. 

Por eso Liaam nos contó que desde enero del 2025, cuando Donald Trump llegó a la presidencia, en el Colectivo tienen un nuevo protocolo de seguridad. 

[Liaam Winslet]: Por ejemplo, todas las puertas de la oficina son de vidrio, o sea vidrio transparente. Tuvimos que tapar estas puertas con papel. Tuvimos que poner señales en las puertas para advertir a las compañeras y compañeros que hay que cerrar las puertas constantemente.

[Rula Ávila Muñoz]: Y si algún día ICE aparece, gritarán “código rojo”, para que todas cierren las puertas y no salgan.

[Liaam Winslet]:  A lo mejor, puede que esto nos ayude como puede que no, pero queremos saber realmente que nadie de nuestra comunidad se sienta afectada por el… Por ejemplo, si tú vienes a buscar despensa de alimentos y de repente ICE llega y te arresta, ¿cómo nos sentiríamos?

[Rula Ávila Muñoz]: Por lo pronto, la presencia de ICE en la ciudad de Nueva York ha sido reducida, comparada con otros lugares como Minneapolis o Los Ángeles. La ciudad está protegida por sus leyes santuario, que impiden a la policía local colaborar con las autoridades de inmigración. 

Pero el miedo entre las trabajadoras sexuales trans latinas de la Roosevelt es tangible. Algunas han preferido autodeportarse de vuelta a sus países. Otras no quieren salir a la calle. Incluso trabajar en línea es un peligro porque allí también llegan los policías encubiertos. 

[Liaam Winslet]: Ay, no sé, me da mucha tristeza. Me toca mucho el corazón, la verdad. Cuando llegó este gobierno, ver cómo acosan a la gente… Es triste. Y pasa mucho con la comunidad. Me duele ver a mis compañeras, a mis compañeros de la comunidad sufrir por eso. Es duro, porque la mayoría de nosotras tenemos condiciones médicas, y si nos deportan a nuestros países, es duro. No va a ser igual. Yo sé, yo trabajo en el activismo por mucho tiempo y yo sé que hay, por ejemplo, en América del sur, en Ecuador, hay mucho desabastecimiento de medicamentos. La comunidad no puede acceder a tratamientos y es duo. Muchas personas han huido por la violencia, y eso es un golpe bajo porque tú dices, ¿qué va a pasar con este compañero, este compañero, si la deportan?

[Rula Ávila Muñoz]: Todas estas batallas han cobrado factura en Liaam. Ya no es la misma de aquella mañana en Times Square gritando a todo pulmón, con la furia a flor de piel.  

[Liaam Winslet]: Creo que después de la muerte de Lorena no ha sido como lo mismo para mí. Estos últimos años han sido bien duros porque, pues, mantener un espacio como este cuesta mucho. No lo hablo en lo económico, lo hablo en como tu energía, ¿no? Tu compromiso. Hay muchas veces que me siento muy desgastada, la verdad. Me siento muy, muy agotada personalmente. No puedo hacer todo sola. No me puedo dar sola. Tengo que buscar alguien o personas que me ayuden porque entonces al final voy a terminar como Lorena.

[Rula Ávila Muñoz]: Agotada hasta el punto del martirio. Lo mismo que le pasó a Cecilia Gentili, lo mismo que la convirtió en santa. 

[Diego]:  El día está muy asoleado. El cielo está azul. Hay un, dos… Hay cuatro carros de policía que están acompañando la marcha. 

[Rula Ávila Muñoz]: En septiembre del 2025, Diego, nuestro reportero, estuvo en la octava marcha puteril de las trabajadoras sexuales de Queens. 

[Mujer]: ¡Esta esquina es mía: mía, mía, mía! 

[Rula Ávila Muñoz]: Es una protesta que Lorena Borjas inició en el año 2018 y que desde entonces se organiza todos los años en la Roosevelt Avenue. 

[Mujer]: ¡Puta sí, puta no, eso lo decido yo!

[Rula Ávila Muñoz]: Ese día estaban Liaam, y Jessica Guamán, a quien conocimos en el episodio pasado. Y también Laura Martínez, la reina que conocimos en el episodio 2. Fue Laura, al ver que no había tanta gente como en marchas anteriores, la que se atrevió a dar este discurso.

[Laura]:  Me da tristeza después de ocho años que seamos muy poquitas porque verdaderamente año con año deberíamos de ser más. 

[Rula Ávila Muñoz]: El propósito de la marcha es que los vecinos y los comerciantes vean en la luz del día a las personas que hacen trabajo sexual. Que sepan que ellas, más allá de su oficio, también tienen derecho a estar en ese espacio. Pero el que haya cada vez menos asistentes le quita validez a la protesta. 

[Laura]:  Somos putas y que no nos de vergüenza nuestro trabajo, porque si loste nos da vergüenza, entonces, ¿a dónde vamos a parar? ¿Quién nos va a creer? ¿Cómo vamos a abrir ese camino de que el trabajo sexual sea más que todo algo que lo vean normativamente la gente? De verdad. Hay que unificarse, Hay que apoyarnos para crecer. ¡Si no nos vamos a quedar estancadas!

[Rula Ávila Muñoz]: Las palabras de Laura resuenan en una comunidad que ha tenido mejores días. Porque, aunque el alcalde Mamdani se ha comprometido a proteger a la población LGBTQ+ de Nueva York, la batalla del gobierno federal contra las personas trans continúa. 

Además, hay una palpable ausencia de Lorena Borjas y Cecilia Gentili, madres protectoras que tendieron puentes con el poder político en la ciudad y el estado de Nueva York.

Por eso quedarse quietas no es una opción para las reinas. No cuando les repiten que no pertenecen —por trans, por trabajadoras sexuales, por migrantes—. 

Así que siguen saliendo, una y otra vez, para explicarse. En televisión, en las calles, donde haga falta. Pero explicarse cansa. Es como gritarle a un muro. 

En el próximo episodio, guiados por una de las reinas más legendarias, viajaremos a un lugar mítico de la noche neoyorquina donde no tenían que justificarse. Un sitio ya perdido pero clave para entender por qué las Reinas, se los aseguro, no se irán a ningún lado.

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro, Andrés Sanin, Sindy Nanclares y Sofía Campero. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

6 | Tres reinas, dos disparos

Tres reinas, dos disparos

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

La Roosevelt Avenue. La arteria del barrio de Jackson Heights, en Queens. Es una avenida casi recta y larga, de edificios bajos, no más de dos plantas. 

Sobre ella se extienden las vías elevadas del metro. Con su traqueteo y su rugido de acero, los trenes de la línea 7 marcan el pulso de la vida que pasa abajo, en la calle. 

La Roosevelt es un inventario de la vida inmigrante de Queens. Caminarla es como perderse en Quito, Caracas, la Ciudad de México, Tegucigalpa y Bogotá, todo al mismo tiempo. 

Están las tiendas de ropa, “buena, bonita y barata”; las peluquerías y las zapaterías; están las oficinas de abogados: los de inmigracion, los de accidentes laborales y los de impuestos; y están los bancos para envíos internacionales de dinero, y las casas de empeño. Están los vendedores ambulantes: los de marihuana, los de arepas de choclo, los de encebollados y de birria.

Y están los rastros más frágiles de la vida migrante: los pequeños anuncios de papel, pegados con cinta adhesiva a los postes de luz y que el viento agita: “señora comparte cuarto”, “rento cuartos, niños OK”, “señora busca dama responsable para compartir renta de cuarto”. 

Pero cuando anochece, la Roosevelt cambia. Los negocios cierran. Las familias regresan a casa. Las luces de los restaurantes se atenúan, se transforman en bares y discotecas. Los pulsos de la música compiten con los del tren.  

Y la gente que pasó el día en casa, descansando, sale. 

[Ale]:  Pues yo me arreglé bonita, ¿no? Íbamos a ir a bailar, a divertirnos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Ale, una mujer trans mexicana. Una noche de mayo en el 2023 salió de fiesta a la Roosevelt con su amiga Jacqui. 

[Jacqui]:  “Ponte guapa”, le digo, “porque es sábado y vamos a salir a que te conozcan a mis amigas”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale era recién llegada a Nueva York y esa noche quería celebrar. 

[Ale]:  Nos metimos una disco, ahí estuvimos bailando. Y ahí estuvimos tomando un rato. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pasaron la noche en el True Colors, uno de los bares más famosos de la Roosevelt. Les dieron las 4 o las 5 de la madrugada. Salieron y ya comenzaba a amanecer, cuando en la esquina del bar, un hombre se les acercó. Y se fue directo a Ale. 

[Jacqui]: La empieza a jalar y ya se la lleva y me dice “bebé”, dice, “el hombre quiere estar conmigo.” Le dije, “pues loba”. 

[Ale]: Pues más que nada yo no estaba trabajando. Yo estaba cotorreando. O sea, yo estaba más bien en mi diversión porque realmente no iba con ese plan de trabajar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale y Jacqui son trabajadoras sexuales. Les cambiamos sus nombres para proteger sus identidades. Y aunque esa noche Ale no tenía ganas, ¿qué más daba estar rápido con un cliente que le estaba ofreciendo plata? 

[Ale]:  Se me hizo fácil aceptarla. Y ya pues terminamos ahí, ¿no? en un rincón. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se apartaron unos metros a un callejón. Y el hombre empezó a tocar a Ale. Y cuando se dio cuenta de que Ale tenía pene… 

[Ale]: Se molestó. Me imagino que eso fue lo que pasó, porque de ahí empezó a insultarme, a decirme cosas, groserías. 

[Rula Ávila Muñoz]: El hombre le pidió su dinero de vuelta: “My money, my money.” Es lo poco que ella entendía.  

[Ale]: Me asusté. Iba a sacar lo que él me había ofrecido. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero el hombre le jaló la bolsa. Ale corrió de vuelta a Jacqui. 

[Jacqui]:  Se sale corriendo. “Bebé, el hombre me quitó la bolsa”. Le dije: “no, jálasela”, le dije, “y vente para acá”. 

[Rula Ávila Muñoz]: El jaloneo continuó. 

[Jacqui]:  Pero ya cuando yo vi al tipo que le andaba jaloneando la bolsa, vi que sacó la pistola, y le grito a la chamaca, le dije: “el hombre trae pistola”, le dije, “el hombre nos va a matar”. 

[Ale]:  Y en eso yo hice el intento de jalar mi bolsa y fue cuando me disparó. 

[Rula Ávila Muñoz]: El disparo fue a la entrepierna de Ale. Luego el hombre disparó de nuevo. Apuntó al estómago de Ale pero falló. Esa segunda bala casi le da a Jacqui y a otra persona que estaba cerca. 

[Jacqui]: El segundo tiro me pasó por aquí, por la oreja, porque lo escuché y me voló el pelo, pun.

[Rula Ávila Muñoz]: Mientras, Ale ya estaba en el suelo, sangrando.  

[Ale]:  Yo solamente vi como era como un sueño, o sea todo se me puso rojo. Realmente ya yo veía así como que todo borroso, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Tirada en la banqueta de la Roosevelt, los sueños de Ale comenzaban a esfumarse. Todo por buscar refugio en Nueva York.  

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz.

Episodio 6. Tres reinas, dos disparos. 

Entonces, esta es la historia de dos balazos que entrelazaron las vidas de tres mujeres: Jacqui, Jessica y Ale.  

Comencemos con Jacqui. 

[Jacqui]:  Soy mexicana, 100% guerrerense, de Acapulco, por cierto, costeña. Quiero ser la primer barbera transexual en todo el mundo, conocida a nivel mundial. Si es posible traspasar planetas, ese es mi sueño. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui era exitosa en Acapulco. Tenía su barbería, también una frutería. Pero en el 2021 se fue a Tijuana, la frontera, para cruzar a Estados Unidos y pedir asilo. 

[Jacqui]:  Huía principalmente de las agresiones de los grupos delictivos que se dedican a cobrar cuotas. Narcotraficantes que por verte si tú le cortas el cabello a otro narco que sean rivales, por el simple hecho te buscan para matarte. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui tenía miedo. Y justo por eso no podía esperar meses en la frontera mientras se procesaba su petición de asilo, como pasa con la mayoría de los solicitantes. Necesitaba cruzar ya. En Tijuana fue a un albergue para personas LGBTQ+ y allí le dijeron que si tenía tanta prisa, la forma más rápida para cruzar era corriendo, por donde pasan los coches. Y que el mejor momento era los domingos a medianoche, durante el cambio de turno de la guardia fronteriza. 

Y así llegó el domingo. Jacqui se maquilló, se puso unos jeans y una camiseta. Y al dar la medianoche se acercó caminando a la línea. Fingió que se había bajado de un coche para comprar un burrito de último minuto antes de pasar a Estados Unidos. Así se lo dijo a uno de los guardias:

[Jacqui]:  ”No, tengo mucho hambre, papi”. “Ay, no. Pues ahí los burritos”. “Ay, gracias, papito”. “Ay, no…” Pero yo mi corazón iba fufufufufu.

[Rula Ávila Muñoz]: Llegó al puesto de burritos. Estaba a unos veinte metros de la frontera. Y cuando vio que los guardias fronterizos se distraían… 

[Jacqui]: Dos, tres. Me echo a correr. Ta, ta, ta.

[Rula Ávila Muñoz]: Se echa a correr al otro lado de la línea. 

[Jacqui]: Y ya cuando vi que crucé la caseta esa ya dije, “pos voy a correr otro otro poquito”, dije, “por sí, todavía no estoy aquí”, ¿verdad? Y ya cuando crucé ya yo sola levanté mis manos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Levantó las manos y dejó caer lo único que llevaba consigo, una carpeta con todas las pruebas que necesitaba para pedir asilo en Estados Unidos: fotos de agresiones físicas en su contra, mensajes de extorsión, diagnósticos de psiquiatras. Unos segundos después de cruzar la alcanzaron los agentes fronterizos. 

[Jacqui]: Ya me esposaron. Le dije, “no, pues, ahí está todo”, le dije, “yo vengo a pedir ayuda”.  Ya no aguantaba la respiración de tanto correr. Y ya me trajeron tanque de oxígeno, una silla de ruedas… 

[Rula Ávila Muñoz]: Se puso en marcha el protocolo para que Jacqui pidiera asilo. Le quitaron muestras de uñas, cabello y saliva. Le sacaron fotos y tomaron sus huellas digitales. Y le pidieron una dirección en Estados Unidos, un requisito para pedir asilo. Jacqui dio los datos de una amiga suya que vivía en el Bronx. 

En ese momento todo se sentía irreal. Es que tan solo unos años antes había estado en prisión, acusada de asaltar a un cliente mientras hacía trabajo sexual. Estuvo encerrada 8 años. Y allí, en su celda, tuvo muchas veces un sueño que ahora, volando hacia Nueva York, se cumplía:  

[Jacqui]:  Siempre veía Nueva York en la televisión. Y un día estaba la historia de Jenny Rivera y de Jennifer López, cómo empezaron, cómo fueron, la diva de la banda, la reina del Bronx. Yo estaba con mi novio porque yo tenía mi novio ahí. Estábamos acostados y le dije, “mira, un día yo voy a estar en Nueva York también”. Y le dije, “yo voy a ser la queen of Queens”, la reina de reinas ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando Jacqui llegó a Nueva York, su amiga la conectó con un abogado y con una clínica llamada Betances Health Center. 

Allí le dieron atención psicológica y tratamiento contra el VIH –Jacqui es seropositiva–. Y además le encontraron sitio para dormir en un refugio para personas trans. Es que Nueva York era en verdad un refugio. Allí Jacqui estaba encontrando toda la ayuda que nunca había recibido en México. Y quizás por primera vez podía pensar en su futuro sin miedo. Tenía grandes planes. Primero quería afinar sus habilidades como barbera. 

[Jacqui]:  Yo me considero perrísima para la tijera, para navaja ni se diga, porque desde prisión yo empecé a hacer líneas a puro pulso con la navaja y mi mano solamente porque adentro no hay máquinas, no hay nada.

[Rula Ávila Muñoz]: Soñaba con triunfar en los concursos de barbería que se hacen en Estados Unidos. Y además quería callar bocas. 

[Jacqui]:  Como que matar estereotipos: una, la edad, que habemos gente madura con buena experiencia y con calidad, y con pasión. Y la otra: es una transexual, que no la vas a preparar una esquina ni una página de prostitución; la vas a ver en páginas pero de barberos, la vas a ver en páginas de sociedad. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero todos estos sueños costaban, sobre todo en una ciudad tan cara como Nueva York. Y aunque Jacqui sí tenía acceso a muchos servicios para personas trans, no hablaba inglés. Y muy pronto descubrió que la transfobia también existía en esa ciudad.  

[Jacqui]:  Entonces, vas a pedir trabajo y desde que te ven, aunque diga el letrero, “solicitamos”: “ay no, ya no tenemos”. O, “llama a ese número”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Al poco tiempo de llegar al refugio trans, Jacqui apenas tenía $5 dólares para sobrevivir. Y le dijo a una amiga que había hecho allí: 

[Jacqui]:  Dicen que hay un lugar que se llama la Roosevelt. 

[Rula Ávila Muñoz]: La Roosevelt Avenue. 

[Jacqui]: Vamos a ver. Y me dijo, “pues vamos”. Y nos fuimos con esos $5 a pararnos. Y ahí empezamos. Esa noche ganamos para comer. Al otro día estuvimos yendo, y así estuvimos yendo a trabajar. 

[Rula Ávila Muñoz]: A hacer trabajo sexual. Y aunque Jacqui lo hacía desde que tenía 14 años en México, volver a la calle y aguantar a todo tipo de clientes…

[Jacqui]:  ¿Tu crees que te dan ganas de eso? ¿Tú crees que yo disfruto eso?

[Rula Ávila Muñoz]: Nunca es fácil. 

[Jacqui]:  Nosotras, nosotras, nosotras las transexuales. Principalmente me voy a me voy a dirigir a nosotras. Nosotras carecemos de cariño. Carecemos de empatía y carecemos de confianza de la gente hacia nosotras. Por eso es que nosotras lo primero que buscamos es la prostitución. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui sabía que el trabajo sexual era ilegal en Nueva York. Pero no le importó. 

[Jacqui]:  También era legal mi hambre. Tengo que ganar dinero para saciar mi hambre. 

[Rula Ávila Muñoz]: Con esa hambre, Jacqui se paró durante las siguientes semanas en la Roosevelt. Bien vestida, maquillada, con una sonrisa fingida en su rostro.

[Jacqui]:  Porque ya nos cansamos de demostrar a la gente nuestra cara de de tristeza, porque ya nos cansamos de demostrar a la gente esa, esa, esa… Ese cansancio. La prostitución no es como lo pintan. La prostitución es el vivo infierno que uno vive. ¿Cuántas amigas mías no han quedado muertas en medio de una calle, en un hotel; descuartizadas, ahorcadas? ¿Cuántas no les ha pasado dentro de un carro? ¿Cuántas están en prisión? Es tu palabra contra el sistema, que también está en contra de ti. El sistema judicial, el sistema de la policía. Todo eso está en contra de una porque eres prostituta. 

[Rula Ávila Muñoz]: Los meses pasaron. Y Jacqui logró estabilizar su vida en Nueva York. Es que con cada cliente, Jacqui podía ganar entre $150 y $200 dólares. Se mudó a un departamento. Luego encontró trabajo en una barbería. 

Y un día le hablaron desde el refugio donde estuvo en Tijuana. Le preguntaron si podía prestar su dirección en Nueva York para otras solicitantes de asilo trans, con VIH. Y Jacqui dijo que sí. Sentía la obligación de ayudar. 

Las chicas empezaron a llegar desde Tijuana. Algunas de ellas se quedaban con Jacqui. Y la empezaron a llamar “madre”. 

[Jacqui]:  Porque les di techo, les di comida, les di dónde dormir. Les di todo eso. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y entre ellas estaba Ale, una amiga de Jacqui. Años atrás, coincidieron como trabajadoras sexuales en la Ciudad de México. 

Para celebrar su llegada a Nueva York salieron una noche a la Roosevelt. Y allí le dispararon a Ale. En medio del caos que siguió —Ale en el suelo, sangrando, los curiosos que se acercaban, los gritos— Jacqui comenzó a grabar con su celular. 

[Persona]: Nada más nos tiraron balazos.

[Rula Ávila Muñoz]: En el video aparece un policía que intenta entender lo que ha pasado.

[Persona]: Fue un rozón, a ella sí le dieron…

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego Jacqui pide una ambulancia.

[Jacqui]: Ey, ambulancia…

[Policía]: It’s on the way… 

[Jacqui]:  Yo me volví loca. Pues vivía en mi casa, imagínate. Me vuelvo loca y empiezo a gritarle a todas: por favor, que me ayudaran a hablarle a una ambulancia, a la policía. En lo que ya un chico me ayudó a revivirla, porque pues yo vi que Ale ya se estaba sangrando mucho.

[Policía]: Can you back up?

[Jacqui]: No, she’s my friend, she stays in my home.

[Policía]: Ok, the ambulance is right here.

[Jacqui]:  Yo entré en shock, en shock, en shock. Porque  venimos huyendo de allá y llegar aquí a lo mismo…

[Rula Ávila Muñoz]: En un instante revivió tantas cosas que le pasaron en México: cuando la secuestraron en Acapulco, cuando le apuntaron con una ametralladora.

[Jacqui]: Ya llegaron por ti. Tranquila bebé. 

[Rula Ávila Muñoz]: La ambulancia llegó y subieron a Ale. 

[Jacqui]:  Ella se fue al hospital, yo me quise subir a la patrulla. No me dejaron, me corrieron. Dije, “¿a dónde se la van a llevar?” “No sé, no sé, no sé, no sé…”  

[Rula Ávila Muñoz]: Entonces Jacqui hizo lo único que estaba en sus manos: comenzó a pedir ayuda en redes sociales y llamó a todas las organizaciones trans que había descubierto desde su llegada a Nueva York.  

Y así, sin saber qué había pasado con Ale, se fue a su casa. 

[Jacqui]: Me sentía yo culpable de todo. 

[Rula Ávila Muñoz]: No dejaba de pensar: una, qué le diría a la familia de Ale. 

[Jacqui]:  Dos, ¿por qué me la llevé? Porque la balacearon. Tres, ¿por qué no me la pude llevar a otro lado? 

[Rula Ávila Muñoz]: Intentó dormir.  

[Jacqui]: Cuando desperté yo de mi trauma, eran como las ocho de la mañana, nueve de la mañana, y me llama Jessica. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ella, Jessica, había encontrado a Ale.


Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en las Reinas de Queens. 

Ok, dos balazos en la Roosevelt Avenue y tres mujeres trans unidas por ese momento. Ya conocimos a la primera, Jacqui. Ahora toca ella:

[Jessica Guamán]: Bueno, mi nombre es Jessica Guamán, soy de Ecuador.

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica pertenece a una comunidad indígena ubicada al sur de Ecuador: los cañari. 

[Jessica Guamán]: Que son muy católicos. Obviamente ahí nunca me iban a aceptar.

[Rula Ávila Muñoz]: Llegó a Nueva York en 1995, a los 14 años. Y al poco tiempo ya estaba yendo a los bares de la Roosevelt. 

[Jessica Guamán]:  Cuando yo entré a la discoteca, yo sentí, dije, “oh, son muchas personas. Son muchos chicos gay besándose entre ellos. Lesbianas. Muchas chicas trans muy bonitas”. Yo las veía, decía. “ah, yo quiero hacer igual que ella”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Fue entonces que comenzó su transición.  

[Jessica Guamán]:  Fue una experiencia bonita, puedo decirlo porque realmente uno dice, “oh, my god, me estoy poniendo hormonas, me están saliendo mis pezones. Está cambiando mi piel. Se siente diferente. Mi cabello me crece más rápido”. Entonces todos los cambios que uno va viendo todos los días: soy más femenina.  

[Rula Ávila Muñoz]: El proceso lo hizo lentamente para evitar las críticas de su familia y también por precaución. No quería llamar mucho la atención en el trabajo. Hasta que decidió ponerse sus implantes de mama. Era alrededor del año 2002. Jessica era mesera en un restaurante en Central Park. Sabía que era buena en su trabajo, así que cuando llegó la hora de ponerse los implantes no pensó que le pondrían algún pero. 

[Jessica Guamán]:  Yo pensé que me iban a que me iban a aceptar, ¿verdad? Porque no me quitaba nada, o no me estorbaban los senos, o tampoco yo pienso que cambiaba que yo trabajara como una mujer trans ahí, ¿verdad? Porque al igual iba a trabajar, porque siempre lo he hecho, ¿verdad? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y sí, el dueño del lugar le dijo que era una buena mesera… 

[Jessica Guamán]: Pero que yo no podía trabajar así. Obviamente, era transfóbico. Entonces, bueno, me dijo que yo estaba despedida. Entonces, obviamente, como no sabía mis derechos, nada de eso, pues obviamente yo dije, “está bien”. Seis meses no trabajé. Ya tenía mis implantes de senos. Entonces una amiga me dice, “¿sabes qué? Vamos a buscar trabajo”. Apliqué a muchos lugares, como tenía experiencia trabajando en la cocina y todo eso. Entonces, nunca me dieron, obviamente, porque ya era una mujer trans. Nadie quería aceptarme. Siempre supuestamente me iban a llamar y nunca me llamaron.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa discriminación y la falta de plata la empujaron al trabajo sexual.

[Jessica Guamán]: Era inexperta. A veces, por ejemplo, no sabía cómo tenía que hacer el trabajo.  Y pues al final del día sentirte como sucia, o sentirte como que si tuviste que hacer cosas que no te gustaban hacer obligadamente o por necesidad, pues sí, realmente es difícil. 

[Rula Ávila Muñoz]: Empezó a caminar por la Roosevelt Avenue, como otras trabajadoras sexuales trans latinas. Jessica recuerda que por entonces, alrededor del 2007, conocía a unas 20 o 30.

[Jessica Guamán]:  Habíamos muy pocas ecuatorianas. Realmente éramos como cuatro. La mayor parte de la población trans eran de México, de Honduras y de El Salvador.

[Rula Ávila Muñoz]: Muchas de ellas también habían chocado con la transfobia al llegar a la ciudad, y eso las había orillado a las calles de Jackson Heights. Pero esas calles ya estaban ocupadas por mujeres que habían llegado mucho antes: las puertorriqueñas.

[Jessica Guamán]: Muchas de las puertorriqueñas siempre nos decían que nosotras no teníamos documentos. O sea, antes, por ejemplo, ellas eran las que nos trataban mal. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se burlaban de sus aspectos. Jessica dice que ellas sí tenían papeles. Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos, así que llamaban a migración para que deportaran a las recién llegadas. 

[Jessica Guamán]: Nosotros éramos las indocumentadas. Nosotros éramos las que no teníamos que estar ahí. Entonces siempre había un ataque. Siempre había peleas entre nosotras. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero estas luchas territoriales no eran nada comparadas con el acoso de la policía. 

[Jessica Guamán]: La policía nunca nos dejaba en paz. Siempre ellos, al momento que tú eras arrestada, ellos ya sabían tu nombre legal. Siempre ellos nos prendían con linternas, con reflectores. “¿Sabes qué? Alberto, Luis Juan, vete a la casa”. O nos ridiculizaban en la calle.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que la historia entre la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas y el NYPD, el departamento de policía de Nueva York, está llena de episodios de abusos. Desde llamar a las mujeres por sus deadnames —o sea, sus nombres de nacimiento—, hasta detenerlas, golpearlas y abusar sexualmente de ellas. 

En un ambiente tan hostil, Jessica y sus compañeras se cuidaban de distintas formas. Primero, ninguna iba a hacerle competencia desleal a las demás. 

[Jessica Guamán]: Teníamos una regla de todas tener la misma tarifa. Entonces, por ejemplo, nadie podía cobrar menos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y respecto a la policía, bueno, la primera regla era caminar. Por entonces existía una ley en Nueva York dirigida específicamente a las trabajadoras sexuales que les impedía quedarse paradas.

[Jessica Guamán]: Porque si nos quedábamos paradas en una esquina, obviamente sabíamos que nos iban a molestar.  Entonces, siempre yo creo que todas, todas sabíamos que teníamos que estar recorriendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Recorriendo la calle con los ojos bien abiertos por si veían alguna patrulla. Y para comunicarse entre ellas…

[Jessica Guamán]: [Silbido]

[Rula Ávila Muñoz]: Solían chiflarse. 

[Jessica Guamán]: Por ejemplo, ya sabíamos que si chiflaban tres veces era que había un problema. Y si había solamente uno, teníamos que irnos. Entonces, obviamente todas replicaban lo mismo, ¿verdad? Entonces ya todas íbamos. Entonces, “no, está la policía. Vámonos”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando se les acercaba un cliente tampoco podían bajar la guardia porque siempre podía tratarse de un policía encubierto. Así que miraban bien a la persona: su ropa, su mirada, sus palabras. Y una de las primeras cosas que hacían era intentar tocar a esos clientes. Por la simple razón de que un policía no podía dejarse tocar mientras estuviera en servicio.

Otra regla: si las arrestaban, lo mejor era no resistirse, porque en una corte eso podía usarse en su contra. 

Jessica trabajó así durante casi cinco años. Al inicio en la calle, y con el paso del tiempo desde casa. Se anunciaba en periódicos y en sitios de internet: “sexy chica trans, nueva en el barrio”. Era más cómodo y seguro que salir a la calle. 

Y así, una noche del 2010 un cliente la llamó. Quería verla. 

[Jessica Guamán]: Entonces, yo ya estaba esperando. Pasó, entró. No se dejó tocar. Y después en la radio dijo, “es en el tercer piso”. Al momento yo pensé que era un ladrón, ¿no? Entonces, bueno, ya cuando entraron siete policías dije, “¡ay!”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Todo pasó en segundos. Uno de ellos la tiró al suelo.

[Jessica Guamán]: Me pisó contra el piso en la cabeza cuatro veces. Entonces, obviamente, mi labio estaba reventado.

[Rula Ávila Muñoz]: La esposaron de pies y manos y se la llevaron a la cárcel, a la sección de hombres.

[Jessica Guamán]:  Pues, imagínense. Yo tenía mis implantes, mi cabello largo. Y una fila de camas, en un cuarto grande…

[Rula Ávila Muñoz]: Estuvo cuatro días incomunicada, pensando que en cualquier momento la iban a deportar. Mientras, su familia no la encontraba. La buscaban con su nombre, Jessica, pero en la cárcel la tenían registrada con su deadname. Hasta que la encontraron. Y su pareja consiguió pagar su fianza, unos $700 dólares.

[Jessica Guamán]: Entonces ya después empezó el juicio. Entonces, con unas acusaciones terribles en contra mía. Obviamente que yo los había agredido, que yo les había roto el teléfono, que yo me había resistido al arresto.

[Rula Ávila Muñoz]: Algo que, recordemos, Jessica y las chicas sabían que no debían hacer. El juicio duró seis meses. Con la ayuda de una organización llamada Make The Road, que da apoyo legal a migrantes, Jessica logró que la absolvieran de casi todos los cargos, incluyendo el de prostitución. Sólo la sentenciaron por “alteración del orden público”, y tuvo que hacer 72 horas de trabajo comunitario. 

Pero ella, a su vez, decidió demandar a la ciudad de Nueva York y a los policías que la arrestaron. 

[Jessica Guamán]:  Yo los demandé por la violencia que yo recibí. Entonces después empezaron a mediar, que si yo quería dinero. Le dije que no, “yo no quiero dinero”, le dije, “porque nada, nada compensa”, digo, “el sufrimiento que yo viví”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hubo un segundo juicio. En la corte estaban Jessica y todos los policías que la detuvieron aquella noche, incluyendo el que la tiró al piso y la golpeó. El juez comenzó a revisar los argumentos del NYPD de que Jessica los había agredido.  

[Jessica Guamán]:  “Ok, te agredió. ¿Te lastimaron? Tráeme el record médico. ¿Dónde está?” “Ay. Es que no fui al hospital”. “Ok. Retírate de la sala”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Uno a uno los fue cuestionando. Era claro que no había evidencia contra Jessica. 

[Jessica Guamán]:  Y ya, así quede absuelta de todo.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero tras pasar por dos largos juicios, Jessica estaba agotada.

[Jessica Guamán]: Ahí es cuando cambia mi vida, cuando empiezo yo a ver la realidad, lo que vivimos nosotras, las mujeres trans; lo difícil que era para todas las trabajadoras sexuales vivir la persecución de la policía.

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica dejó el trabajo sexual y volcó su vida hacia la comunidad. Alrededor del 2009 comenzó a trabajar como voluntaria para Make The Road, la organización que la apoyó durante los juicios. Luego, en el 2012 empezó a trabajar en Betances Health Center, el centro de salud que apoya a personas trans con VIH. Y en el 2018 Jessica fundó Hope TGNC Latinx, una organización que ayuda a personas trans latinas recién llegadas a Nueva York. 

[Jessica Guamán]:  Hemos traído… Hemos ayudado a muchas hermanas que han estado en Texas, en Arizona, en situación de calle.

[Rula Ávila Muñoz]: Y las ha conectado con diversos servicios y apoyado para que cambien sus nombres legales y continúen sus procesos de transición. 

Todo esto ha llevado a que muchas de esas personas la llamen madre y que a su alrededor se haya formado una familia. Jessica tiene un chat en Whatsapp con más de 350 personas trans en Nueva York. Y fue en ese chat donde una madrugada de 2023 comenzó a circular una noticia: habían baleado a una chica trans en la Roosevelt. Ale. 

[Jessica Guamán]: Fue muy difícil, porque muchas chicas vieron, todas me llamaban: ”¿qué pasó Jessica?” 

[Rula Ávila Muñoz]: Las especulaciones sobre por qué le dispararon a Ale corrían.

[Jessica Guamán]:  Que si por peleonera, o porque qué estaría haciendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica empezó a llamar a los hospitales que están cerca de la Roosevelt. Pero no tenía el nombre legal de Ale. Decidió que lo mejor sería ir a cada uno y preguntar si allí estaba una chica trans con heridas de bala. Primero fue al hospital Elmhurst, el más cercano a su casa y a un par de cuadras de donde fue el ataque a Ale. Entró a la sala de emergencias y dijo que era trabajadora del Betances Health Center. 

[Jessica Guamán]:  Dije, “yo soy de Betances, hay una paciente nuestra que fue balaceada esta madrugada y necesito información”.  Entonces ellos empezaron a checar y dijo que sí había una persona balaceada, me dijo, “¿cual era su nombre?”. Yo no sabía cuál era su nombre ni su apellido. Después cuando me hicieron pasar pues ya vi que era una chica trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Era Ale. Estaba recostada, consciente, con mucho dolor en su rostro. Pero al ver a Jessica sonrió.  

Después de la pausa, su historia. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hola de nuevo. Creo que ya es momento de conocer bien a Ale. Nos contó su historia a fragmentos dispersos, durante unas cuantas entrevistas a lo largo de varios meses.

[Ale]:  Yo soy una chica que viene de Guerrero. Ya de Tijuana pues me ayudaron para cruzar hacia acá…

[Rula Ávila Muñoz]: La primera vez que la conocimos fue en el Betances Health Center, la clínica comunitaria donde trabaja Jessica. Ella la ayudó a conseguir un seguro médico para pagar los gastos de la sala de urgencias. Y en Betances recibió todo el apoyo médico y psicológico en los días posteriores al ataque.

Habían pasado unas cuantas semanas. Ale se veía débil todavía. Nos dijo casi de inmediato que ya en México había sido trabajadora sexual. 

[Ale]: Porque no nos dan otro tipo de trabajos, no nos dejan ser libres.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero desde el inicio dejó claras dos cosas. Primero: 

[Ale]: La verdad, realmente la prostitución, para mí, es algo que no es vergonzoso, sino sin embargo me llena de… Somos mujeres fuertes, que porque o sea no cualquiera enfrenta a ese mundo.

[Rula Ávila Muñoz]: Y segundo: 

[Ale]: Me gusta mucho la pintura. He pintado desde pequeña. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale llegó a Estados Unidos pidiendo asilo. Primero fue a Atlanta, en el estado de Georgia, porque allí vivía una sobrina suya, también trans. 

[Ale]: Pero ahí realmente en Atlanta no hay oportunidades para nosotras. Todas las chicas que yo conocí ahí me dijeron que ahí son muy transfobicas las leyes. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por si fuera poco, a los cinco meses de que Ale llegó a Atlanta, una noticia sacudió a la comunidad trans de la ciudad: dos trabajadoras sexuales habían sido asesinadas. Por entonces, un abogado le dijo que era mejor pedir asilo en Nueva York, una ciudad santuario. Y así lo hizo. 

Llegó a Nueva York, se quedó con Jacqui… Y a los pocos días sufrió el ataque en la Roosevelt Avenue. Fue la peor de las bienvenidas. 

Pero incluso así, la primera vez que la vimos no parecía querer irse.

[Ale]:  La verdad es maravilloso. No sé, estar aquí. Es como otra vida, otro mundo. Y pues con todo esto que me han dado, el apoyo que me han dado, la verdad sí, me he sentido muy querida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Vimos a Ale por segunda vez un mes después del ataque. Nos habló más sobre su vida en Guerrero. Es de una familia indígena. Tenía 10 hermanos. Y aunque eran pobres, Ale recuerda que era feliz. 

[Ale]: Yo pintaba en la tierra porque pues en ese momento no había para una libreta ni nada de eso.

[Rula Ávila Muñoz]: Pintaba el mar, barcos, pájaros… A veces, su madre le pegaba y le decía que se comportara como un hombre. Pero Ale nunca escondió quién era. 

[Ale]: Nunca me oculté en un caparazón. Para esa parte yo siempre fui valiente, porque a pesar de que me golpeaban y todo eso, me valía, yo seguía siendo yo. Hasta que un día ya no aguanté.  

[Rula Ávila Muñoz]: Huyó de su pueblo a los 13 años. Llegó a Chilpancingo, la capital de Guerrero, donde limpió baños en una cantina, y luego se fue a la Ciudad de México. Allí conoció a Jacqui, haciendo trabajo sexual. A veces volvía a su pueblo pero nunca aguantaba mucho allí. Y esa vida errante la trajo hasta Nueva York. 

[Ale]:  Es mucha transición, la verdad. Ahorita es muy difícil, pasar de un lugar a otro y no tener ahorita como que estar… Estoy como desubicada ahorita, no sé.  Pues ojalá, no sé, como que ya pegue mi vida en un lugar ¿no? O sea, ya se peguen mis zapatos y ya deje de ir caminando, porque realmente yo también ya estoy cansada. 


[Rula Ávila Muñoz]: La tercera vez que la vimos fue a los tres meses del ataque. A veces, la invadía el miedo de que el hombre que la atacó la encontrara de nuevo y la matara. Con la ayuda de Jessica estaba recibiendo tratamiento psicológico. 

[Ale]: Realmente sí que lo necesito bastante porque sí he estado como que un poquito malita de mi cabeza. No sé. He estado un poquito triste. A veces lloro. A veces tengo ganas de gritar. Y realmente sí, a veces ahorita… O sea, me daba miedo como que salir mucho a la calle, hasta en el día, no sé, como que me quiero enclaustrar aquí, encerrada. Realmente sí he pensado de regresarme ya a mi país, ¿no? También. Y a la vez, no. Pero así estoy ahorita, como en un dilema.  Ya lo que tenga que pasar va a pasar. Digo, ya pues realmente ya no me preocupa tanto, de que si me voy, me quedo. No sé. Realmente ya no me interesa.  

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, a pesar de todo, sabía que en Nueva York había encontrado una comunidad que le había dado apoyo legal, médico, psicológico…  

[Ale]: Pues en mi país no hay esa clase de ayuda. O sea, y todo eso. Y aquí, pues, hay varios grupos donde uno se puede ir a reunir, a platicar sus cosas, que te puedes tú encontrar como hasta hermandad. 

[Rula Ávila Muñoz]: Nuestra última entrevista fue cinco meses después del ataque. 

[Ale]:  Ya está llegando el invierno, hay mucho frío. Hay que sacar los mejores abrigos, sino comprarlos, porque ya ves que…

[Rula Ávila Muñoz]: Ale se había mudado al Bronx y sonaba mucho mejor. Se soltó más con nosotros. Había retomado el trabajo sexual en la calle. 

[Ale]: Durante el día tengo que descansar. Tengo que descansar mucho antes de salir, prepararme mentalmente, pero ser fuerte también; quitarme como que muchas cosas de la cabeza. A veces me hecho pues un tequilita ¿no? Para agarrar valor y salirme, ¿no? A darle.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, además del trabajo en la calle, Ale también estaba retomando su verdadera pasión: la pintura. Nos dijo que Jessica la invitó a hacer un cuadro para una exposición colectiva, en conmemoración de la comunidad trans que ha muerto por complicaciones del VIH. 

Nos mostró el cuadro. Era pequeño. En una playa llena de palmeras aparecía una figura, sin boca. Nos dijo que representaba su vida antes, en Acapulco. Y a su hermano, quien murió por VIH. 

Al final de la entrevista le preguntamos cómo imaginaba entonces su futuro. Y le dijo a Diego, nuestro reportero: 

[Ale]:  Pues, te voy a decir con muchos hijos. Con muchos hijos, casada con un leñador. Pero no, no. A ver, ya, otra vez… Bueno, mi futuro yo lo imagino… Pues ser una gran artista, tener muchas exhibiciones de pintura, tener un trabajo aparte. Si se puede, estar en una relación amorosa. Tener un hogar fijo, no andar caminando para ahí y para acá. Y tener salud más que nada también. 

[Diego]:  Querida Jessica, estamos aquí con la música de fondo hoy en un día muy importante. ¿Qué día es hoy que estamos haciendo hoy? ¿Qué está pasando? 

[Jessica]:  Bueno, hoy, 1 de diciembre, es día internacional contra la lucha del VIH/SIDA y aparte también…

[Rula Ávila Muñoz]: En diciembre de 2023, Diego estuvo en la exposición colectiva que mencionamos antes. Allí se encontró con Jessica, que llevaba un vestido azul claro con brillantes. Y le preguntó sobre el cuadro de Ale. 

[Diego]: Tú has estado desde el día cero. ¿Qué has visto tú? ¿Qué te ha contado? ¿Y es todo un proceso ver su cuadro exhibido hoy en frente de todo el mundo? 

[Jessica]: Claro que sí. La verdad que es algo tan grande, ¿verdad? Porque ya que como emigramos, empezamos de cero.  Y la verdad me siento muy contenta de que sea parte de nosotras, y ahora en la actualidad pues también esté exhibiendo su cuadro aquí en este programa de nosotras. 

[Rula Ávila Muñoz]: Luego, Diego se encontró con Ale, y por fin se veía radiante.  

[Ale]:  Todo el mundo tiene arte. Todo el mundo sabe hacer arte. Es solamente que lo saques de tu corazón y que los ojos… Nada más los ojos, con los ojos puedas verlo y con tus manos pintarlo, y nada más. 

[Diego]: Llevas un tiempo viviendo en Nueva York. Ha sido una experiencia extraña: altibajos, cambios. ¿Cómo ha sido, y ahora mirando tu arte aquí expuesta?

[Ale]: Bueno, pues vivir en Nueva York para mí ha sido, la verdad, de estar arriba, estar abajo. Para mi es como una película lo que me ha pasado todo. Me siento como una chica protagonista de mi propia película, porque la verdad la he vivido muy rápido en este tiempo que he llegado acá. Me han pasado cosas buenas. Me han pasado cosas muy buenas. También cosas malas. Pero pues aquí estamos vivas, y eso es lo que importa. 

[Rula Ávila Muñoz]: El ataque que Ale sufrió en la Roosevelt fue un caso extremo de los peligros a los que se enfrentan las trabajadoras sexuales trans en Queens: asaltos, golpes, agresiones y luchas territoriales. Esto es lo que con más frecuencia les puede llegar a pasar durante sus jornadas laborales. Todo, mientras otros debaten el futuro de ese trabajo desde escritorios, hogares y podios.

En el próximo episodio… 

[Monserrate]: Nadie debe pensar que el único trabajo que pueden hacer es trabajo sexual. 

[Manifestantes]: ¡No somos infiltradas. Somos las trans y estamos emputadas! 

[Liaam]: Pero el problema no son las trabajadoras sexuales. El problema es la desigualdad que existe en una ciudad donde te dice que, “sí, estamos para proteger a todos y todes los neoyorquinos o neoyorquinas”. Pero, ¿y? ¿Las trabajadoras sexuales no somos parte de ese plan? ¿O simplemente somos el problema el cual ustedes tratan de erradicar? ¿O se les olvida que también somos sujetas de derecho? 

[Rula Ávila Muñoz]: Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

5 | Un martes cualquiera en Queens

Un martes cualquiera en Queens

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción.

Después del funeral de Cecilia Gentili en la catedral de San Patricio; después de que la arquidiócesis de Nueva York dijera que el evento fue un insulto a la fe católica y que la conducta del público fue “escandalosa”; después de que se hiciera una “misa de reparaciones”… Un día lluvioso de febrero de 2024 las putas regresaron a San Patricio para protestar. Pero esa vez no les abrieron las puertas. 

[Liaam Winslet]:  No vamos a quedarnos calladas y aunque nos cueste, y aunque nos traten de silenciar, no vamos a retroceder. Este es el momento de hacer historia compañeras y compañeres. Las trabajadoras sexuales merecen los mismos derechos. Sex work…!

[Manifestantes]:Is work! 

[Rula Ávila Muñoz]: La que habla y grita es Liaam Winslet, directora del Colectivo Intercultural Transgrediendo. Ya la conocimos antes. Fue la mano derecha de Lorena Borjas y la que llamó a Cecilia, “Santa Cecilia, madre de todas las putas”. Liaam lideró la protesta frente a San Patricio. 

[Liaam Winslet]:  Yo, como líder comunitaria, estoy viendo todos los días cómo una sociedad hipócrita y moralista se escandaliza por la palabra “puta”. Pero la palabra “puta” significa poderosas, únicas, trascendentales y auténticas. Así es como nos definimos las trabajadoras sexuales.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, como suele pasar en Nueva York, el escándalo vino y se fue. El eco de las voces que gritaron “Cecilia, Cecilia, Cecilia” aquel día en el funeral se diluyó en el zumbido de la ciudad. 

Pero, si le damos la espalda a San Patricio, y caminamos unas cuadras hacia el sureste de Manhattan, llegaremos a Grand Central, la estación donde convergen varias líneas de metro: la S, la 4, la 5, la 6 y la 7. Si tomamos un tren de esta línea rumbo a Queens, llegaremos a la penúltima parada, Mets–Willets Point. Allí, en el Flushing Meadows Corona Park, cerca del estadio de béisbol de los Mets y de las canchas de tenis del US Open, encontraremos el Museo de Queens.

Allí, el martes 7 de abril de este año nos reunimos con la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas de Queens para celebrar el lanzamiento de la serie que estamos escuchando. Y para rendir homenaje a su legado. 

Por eso, en este episodio especial que marca la mitad del camino de Las Reinas de Queens, queremos compartirles lo que vivimos esa noche frente a más de 100 personas.

Oiremos a Liaam, heredera del colectivo de Lorena Borjas; a les hijes de Cecilia Gentili que siguen expandiendo el legado teatral de esta reina. También, una nueva historia sobre Cecilia, y un discurso de la madre de una casa que sigue prosperando a pesar de las décadas.

Oiremos, en fin, una celebración en el corazón vivo de nuestro reino.

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 5. Un martes cualquiera en Queens. 

[Rula, en vivo]: Y ahora quiero invitar al escenario… 

[Rula Ávila Muñoz]: Comenzamos esa noche conversando precisamente con Liaam, directora del Colectivo Intercultural Transgrediendo, fundado por Lorena Borjas. 

[Rula, en vivo]: Y bueno, bienvenida Liaam. Muchas gracias por estar aquí. Estamos muy, muy contentas de tenerte aquí, y de tener otro espacio donde podamos conversar un poquito.

[Rula Ávila Muñoz]: Acabábamos de oír el trailer de esta serie, donde se escucha a Lorena decir esto:

[Lorena Borjas]: Yo voy a llegar a donde tenga que llegar como una perra, pelear con garras y uñas… 

[Rula Ávila Muñoz]: Así que empezamos por ahí. 

[Rula, en vivo]: ¿Qué sientes cuando escuchas a Lorena decir estas palabras tan icónicas de ella? “Yo voy a pelear como una perra”.

[Liaam Winslet]: Pues que todas somos unas perras. No, yo creo que una de las cosas que me causa mucha nostalgia, realmente… Hablar de Lorena para mí es difícil, para la comunidad sigue siendo difícil, realmente, porque son como cosas que tú te preguntas como, ¿por qué nos tiene que pasar constantemente a las mujeres y a las personas trans y a las trabajadoras sexuales perder a nuestras hermanas? Sumado a la pérdida de otra compañera como Cecilia, ¿no? Son cosas que tú dices, como, ¿por qué una cosa atrás de otra, por qué seguimos perdiendo a compañeras de nuestro movimiento? Pero también nos lleva a una reflexión, ¿no? como comunidad, a entender de que este es el momento de saber que la resistencia depende de todas y todes como personas trans, personas queer, no binarie. A valorar más la lucha de las compañeras que abrieron ese camino, ¿no?

[Rula, en vivo]: Hablando de eso, quisiera saber, digo, además del trabajo que se hace con el con el Colectivo y con los colectivos y los activismos que empezaron Cecilia y Lorena, ¿de qué otras formas podemos mantener vivo su legado?

[Liaam Winslet]: Apoyando a las compañeras y compañeros que están abriendo camino, ¿no? A mí me da mucho gusto saber cuando, por ejemplo, una compañera trans está ocupando un espacio que por años nos dijeron que no podíamos ocupar las mujeres trans ¿no? A mí me ha dado mucho gusto ver cómo han evolucionado muchas compañeras en nuestra comunidad que han sido y son trabajadoras sexuales. Muchas de nosotras. Y saber que están en esos lugares para alzar la voz por nosotras también nos permite generar impacto en aquellas otras compañeras que siempre han creído que no van a poder lograr lo que les han dicho: tú no puedes hacer esto, tú no puedes alcanzar aquello. A mí muchas veces me dijeron, “nunca van a poder las mujeres trans y trabajadoras sexuales inmigrantes liderar una organización”. Y cuando alguien te dice eso es fuerte, porque es ahí cuando tú dices, “¿pero por qué no voy a poder?” ¿Por qué? Porque a lo mejor no tengo una carrera universitaria, porque a lo mejor no entienden las personas de que las mujeres trans no dejan sus estudios porque quieren, sino porque les cierren las puertas. Mantener vivo el legado de Lorena no solamente es luchar contra el sistema, es también luchar contra esas personas que siempre nos dijeron que no somos capaces. Y ha sido difícil. Ha sido muy difícil. Así como he conocido historias de compañeras trans, por ejemplo, que han sido desplazadas, han sido… ¿Cómo te digo? Este… Despedidas de un puesto de trabajo, por el simple hecho de a lo mejor se acabó el proyecto, a lo mejor no cumples con nuestras expectativas, o a lo mejor solo te ponemos para que la gente vea que tenemos una persona trans aquí. Pero ese no es el objetivo; es de mantener y brindar oportunidades a la comunidad porque se lo merecen, porque es un derecho. Pero no siempre pasa. A veces tenemos que mendigar después de haber sobrevivido a tantas situaciones difíciles.

[Rula, en vivo]: ¿Hay alguna, como, como que algún consejo que te dio Lorena en algún momento que hoy vives con él?

[Liaam Winslet]: Nunca me olvidó cuando Lorena nos escribió y nos dijo como, “pájara, no sé qué va a pasar. Estas niñas van a quedarse solas. Vamos a tener que ver cómo ayudarlas”. Siempre tengo grabada su imagen cuando tuve la llamada con ella y estaba en el hospital y me decía como, “tenemos que ver cómo ayudamos a las pájaras y buscamos comida y hacemos…” Y yo como, “Lorena, primero termina de recuperarte y luego vemos qué hacemos”. Pero nunca me imaginé que iba a ser la última llamada. Pero hay infinidades de cosas que aún recuerdo de ella. A veces me pongo a ver mucho sus documentales y sus cosas que dice ella. Me pongo a veces a escuchar sus mensajes de voz. Aún tengo sus mensajes de voz, de whatsapp, de mensajes. Entonces los escucho. Como que digo… Es como este memento de, no sé, conectarme también con ella. 

[Rula, en vivo]: Y… Porque también tú estuviste de cerca con Ceci, de una u otra forma dentro de los activismo y todo. Pero para la gente que no llegó a conocer, que no llegamos a conocer a Cecilia personalmente, ¿puedes contarnos un poquito de Cecilia Gentili?

[Liaam Winslet]: Mira, Cecilia era un complemento perfecto. Era como una pandilla esto, la verdad. La pandilla de las putas, la verdad. Y me acuerdo cuando me uní a la pandilla de Lorena y de Cecilia, era emocionante. Yo me acuerdo que cuando… En el 2014, cuando comenzamos a hablar sobre querer crear una organización para la comunidad migrante en Jackson Heights, en Queens, que liderara Lorena, era algo impensable. Pero cuando lo hablamos con Cecilia, Cecilia era como, “no, sí pueden, vamos a hacerlo”. Y Lorena y yo éramos como, “ah, sí, vamos a hacerlo, tenemos que escribir…” Cecilia nos decía siempre: “tomen nota de todo, saquen copia de todo, no dejen todo así porque luego tenemos que revisar cada cosa que pasa”. Y pues es así como en el 2015 se logra establecer el Colectivo. Cecilia fue una de nuestras propulsoras con Lorena para que podamos mantener este espacio, ¿no? El sueño de Lorena era tener un espacio, un centro comunitario como el que tenemos ahora —pero ella no lo logró ver— porque ella decía siempre como, “imagínate tener un espacio como este. Imagínate que las chicas vengan a recibir comida”. O sea, era como cosas que las experiencias trans y la mayoría de nosotras como inmigrantes, vivimos, ¿no? Sabemos lo difícil que es acceder a la comida. Sabemos lo difícil que es no tener un espacio seguro. Muchas compañeras trans aún tienen que andar en las calles en el día porque no saben dónde ir. No existen lugares seguros donde poder mantener eso, donde te puedan brindar ese espacio, ir y dialogar y conocer a otras personas trans a lo mejor con las mismas historias. Entonces Colectivo se ha convertido en eso, en un espacio que comenzó como un sueño con Lorena, Cecilia, que nos ayudó mucho. Me acuerdo tanto que después de la muerte de ella, pues, iba todo a quedar ahí, y Cecilia fue la que nos dijo: “no, vamos a seguir. Vamos a seguir. Hay que seguir haciendo. Mantengamos vivo este legado de esta puta vieja, de la Lorena”. Y era así. Era así como mantenemos este legado vivo.

[Rula, en vivo]: ¿Cómo era salir con Lorena? Y no sé si Cecilia las acompañaba en las noches cuando iban a repartir condones y a visitar a las chicas para checar cómo estaban.

[Liaam Winslet]: Salir con Lorena era ayudarla a llevar su carro. ¿Quiénes de aquí que conocieron a Lorena alzaron alguna vez el carro de Lorena? Esa era su oficina. Yo le decía, “Lorena eso es un escritorio, un archivador”. Era de todo. Pero andar con Lorena en la calle y distribuir condones era una aventura. Era una historia que el tiempo… Tú llegabas a ver el reloj, ya eran las cuatro o cinco de la mañana, y tú decías, “todavía estamos por aquí”, porque Lorena te llevaba como a navegar en eso, ¿no? Y era emocionante porque siempre ella buscaba la manera de que conectáramos con la comunidad, pero que también sepan nuestras compañeras que estaban que estábamos ahí para ellas, que se sintieran acompañadas, ¿no? Yo me acuerdo que Lorena era una de las propulsoras de que las organizaciones fueran a la calle a hacer pruebas de VIH, porque a muchas de nuestras hermanas se les hacía complejo y difícil… Una de las frases de ella era como: “Liaam, ellos tienen que entender que para las putas el día es la noche y la noche es el día. Entonces tú no puedes pretender que una compañera vaya a hacerse una prueba de VIH de 9:00 a 17:00. Es imposible, no va a ir nunca”. Entonces, lo que Lorena hacía era eso, como llevar las jeringas donde ya estaban, llevar las pruebas de VIH, conectar a las chicas para hacerle una fecha clara para ir a su tratamiento hormonal o ver al médico. 

[Rula, en vivo]: ¿Hay algún recuerdo que te quede, algo específicamente de Lorena y de Ceci, como algo que se te venga ahorita a la mente?

[Liaam Winslet]: Que no hay que rendirse. Que a pesar de las circunstancias y las adversidades, hay que mantenernos vivas. Y para mí eso también es importante: ver nuevas generaciones, ver nuevas compañeras, porque en algún momento yo también estuve ahí. En algún momento yo también luché, pero llega un momento en que tú dices, “hay que dar espacio, hay que dar… Hay que permitir que estas compañeras o estos compañeros también enfrenten las batallas que aún seguimos viendo”. O sea, hay muchas situaciones que aún nos mantienen aquí, resistiendo y dando resiliencia a todas estas situaciones difíciles. 

[Rula, en vivo]: Qué bonito. Muchas gracias, Liaam. Un fuerte aplauso para Liaam Winslet, por favor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos.  

[Viento]: Buenas noches a todos, todas y todes. Yo soy Viento. 

[Oscar]: Mi nombre es Oscar, hija de Cecilia, y estamos aquí para compartir un poquito sobre ella, sobre su legado… 

[Rula Ávila Muñoz]: Después de la conversación con Liaam, vino el turno de escuchar a dos personas que conocimos en el episodio pasado: Oscar y Viento, hijes de Cecilia Gentili. Ella es Oscar. 

[Oscar]: Sí, Cecilia fue una matriarca y arquitecta de una constelación de mucho amor, de apoyo, de resistencia. 

[Rula Ávila Muñoz]: La recordaron más allá de su activismo y de ser Santa Cecilia, la madre de todas las putas.  

[Oscar]: Y a ella le gustaría que se acordaran que era muy sexy. Muy sexy. Y reconocerla no solamente como este concepto, esta idea. Era muy humana, complicada.

[Viento]: Graciosa. Sí, muy graciosa. Siento que también usaba mucho el humor para atravesar todo lo que nos sucede, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y presentaron a otra hija de Cecilia y una artista talentosísima que en los últimos años se ha encargado de mantener vivo su legado en el teatro: Chiquitita.

[Oscar]: Chiquitita es nacida y crecida en Queens.

[Viento]: Es un artista increíble. Y les dejamos acá el escenario para que ella venga a deslumbrarse. Muchas gracias. Buenas noches.

[Oscar]: Buenas noches. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ella, Chiquitita, nos presentó un fragmento de la obra “Red Ink”. 

[Chiquitita]:  I am an atheist, but I have received calls from God many, many times…

[Rula Ávila Muñoz]: “Red Ink” se escribió en inglés, y la presentación de Chiquitita fue en ese idioma. Pero pensamos que sería lindo usar este espacio para conocer a Cecilia mejor, en uno de sus periodos más oscuros. 

Para contar esta historia los dejo con nuestro productor Pablo. 

[Pablo Argüelles]: Visité a Estrellita porque me dijeron que tenía una carta de Cecilia Gentili. Y quería que me la leyera. 

Estrellita y Cecilia fueron amigas por muchos años, de esas amigas que han pasado por las buenas y las malas. Que construyeron y rompieron su relación varias veces desde que se conocieron en Miami en 1999. 

Cuando le pregunté a Estrellita si tenía la carta me dijo que sí, claro. Pero que no sabía dónde estaba. Todo esto con una sonrisa. Medio angustiada, medio traviesa. Es que Estrellita tiene mil diarios y cuadernos y fotos y videos de su pasado. Y se puso a escarbar entre todos ellos en busca de la carta.  

[Estrellita]:   Qué lindos que son los souvenirs, ¿no? Muestra mucha historia. ¿No, no te parece?

[Pablo Argüelles]: Es una acumuladora de recuerdos. 

[Estrellita]:  Mira esto…

[Pablo Argüelles]: ¿Qué es?

[Estrellita]: Es uno de los flyers del del show “Red Ink”. Mira que hermoso. 

[Pablo Argüelles]: Pero la carta no aparecía… 

[Estrellita]:  La voy a encontrar, te lo juro, te lo voy a encontrar…  

[Pablo Argüelles]: Mientras buscaba, Estrellita me contó su vida. Es de Buenos Aires. Hoy vive en un piso 15 de un multifamiliar en Queens. En la sala de su departamento hay una mesita con la imagen de la virgen, cremas, perfumes, papel absorbente y condones, para sus clientes. Porque desde inicios de los años 90 es trabajadora sexual y drag queen.

[Estrellita]:  Yo llevé la drag queen del escenario a Palermo, a trabajar de 11:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana. 

[Pablo Argüelles]: Palermo es un barrio bonaerense lleno de bares y boliches. Estrellita hizo su vida ahí, vestida de mujer, recibiendo a sus clientes en las calles, en los coches, en las vías del tren, donde fuera. 

[Estrellita]:  Tiene que tener valentía. Tiene que estar segura. Y te tiene que gustar. 

[Pablo Argüelles]: Y en 1998, con el dinero que ganó en las calles porteñas se compró un boleto de avión a Miami. Quería, —y esto me lo dijo antes de que empezara a grabar— una vida estruendosa, llena de escándalo, mucho drag queen, muchos shows y tacones de aguja y pelucas. 

Y claro, siguió con el trabajo sexual, siempre en la calle. No como otras amigas suyas que sólo se paraban en los bares, bien vestidas, tomando champaña. 

[Estrellita]: Ah, y el glamour y el perfume y los aros y el vestido. Mirá. Mirá el vestido: $200 dólares. Lentejuelas y brillo. Ay, que te pague un trago. No, yo no. Yo caminando por todos lados. Y bien, pero bien, puta. Súper súper zorra. Faldas apretadas. Mucho taco. Bien afeitada toda, toda, toda. Unos tacos, pero altísimos los tacos. Mucha peluca, mucho maquillaje, mis llaves, una carterita con condones y todo, y listo.

[Pablo Argüelles]: Y fue allí, en las calles de Miami, que conoció a Cecilia, recién llegada de Argentina. 

[Estrellita]:  Y fue super gracioso porque antes de saludarnos, le dije, “¿y vos también andás así buscando clientitos de vez en cuando?” “Claro, obvio, por supuesto”. “Así que tené cuidado”, le digo, “porque caí presa hace tres días”. Y me dice, “ay, ¿de verdad?” “Sí”. Y ella cae a los cuatro o cinco días, y me vuelve a encontrar en un lugar, y me dice, “puto, que mala suerte que me diste. Caí presa también, maricon”. “Ay. Bienvenida a Miami”.

[Pablo Argüelles]: Se empezaron a juntar con un grupito de chicas argentinas trans y drag unidas por la noche. Y un día, así como se conocieron, se dispersaron, cada una por su propio camino. 

Estrellita se mudó a Nueva York. Y allí, a inicios de los 2000, se reencontró con Cecilia. Pero Cecilia ya no era la inmigrante recién llegada. Le iba muy bien. Tenía un departamento en Nolita, un barrio muy caro y de moda en Manhattan. También vestía ropa lujosa. Y conocía a muchos de sus clientes en fiestas privadas. Estrellita la veía ahí con frecuencia. 

[Estrellita]: Las fiestas eran súper fabulosas con las chicas con unos cuerpazo increíbles y unas muñecas y todas vestidas fabulosas: Louis Vuitton, la otra Chanel, la otra Prada y la otra Versace.  Y lleno de hombres, lleno de admiradores. Y esos hombres gastaban toda la noche ahí. Un trago, $25 dólares. Te invitaban un trago. Luego podías entrar un booth chiquitito, que era una cajita chiquitita con una cortinita. Y ahí tú le mostrabas tus cosas, tus artilugios con los que uno hace dinero. En una noche les dejaba un promedio de $4,000 mil, $6,000, $7,000 dólares. En una noche.  

[Pablo Argüelles]: Pero claro, ese estilo de vida tenía un precio. 

[Estrellita]: Cada una hacía sus cositas para sentirse mejor o para por ahí acompañar a un cliente. 

[Pablo Argüelles]: Cositas como consumir: alcohol, en el caso de Estrellita…

[Estrellita]:  Vinos caros, rojos y blancos y espumantes. Yo siempre tan regia, regia total.  Primero muerta yo que insencilla, ¿eh?

[Pablo Argüelles]: Y Cecilia, heroína y cocaína. Entró en ese laberinto que mencionamos en el episodio pasado, y en el que comenzó a perderlo todo: sus ingresos, su departamento en Manhattan, su salud, sus amigos… Tanto así que desaparecía del radar con frecuencia. Hasta que un día, por ahí del 2009, le marcó a Estrellita. 

[Estrellita]:  “Estrellita, ando muy mal y no tengo donde dormir. Y estoy muy preocupada. ¿Me podrías dar ahí unos días para estar con vos?” Le dije, “sí, claro, venite”. 

[Pablo Argüelles]: Llegó con unas bolsas de plástico, y adentro llevaba la poca ropa que le quedaba. O sea, no quedaba ni rastro del lujo con el que había vivido. 

[Estrellita]: Entonces pude darme cuenta el decline, ¿no? Lo mal que ya estaba. 

[Pablo Argüelles]: Empezaron a vivir juntas y, claro, se divertían muchísimo. Coleccionaron mil anécdotas. Pero ambas estaban enfrascadas en sus adicciones. Y con los meses las fricciones opacaron los buenos momentos: que si Cecilia fumaba en la casa, que si acaparaba el espacio del departamento…

[Estrellita]:  A mí no me gustaba cuando ella me preguntaba que si podía traer un cliente con el que iban a hacer party. Pero ella lo hacía por la gran necesidad de su adicción. Yo lo entiendo. 

[Pablo Argüelles]: Estrellita cuenta que Cecilia llegó a recibir a clientes que no le pagaban con dinero, sino con pura droga. Era una prueba de que Cecilia estaba tocando fondo, que ya no se valoraba. Y luego, por las noches, Estrellita la escuchaba dar vueltas y vueltas en su habitación, como atormentada, haciendo ruidos extraños. Hoy piensa que probablemente era porque Cecilia estaba tratando de dejar la droga y que esos golpes de abstinencia la hacían sufrir muchísimo. Y así siguieron. Hasta que a los seis meses, más o menos… 

[Estrellita]:  Tuvimos una pelea muy fuerte. Creo que fue por un cliente o por algo que ella hizo en la casa. Bien eso no me recuerdo. Yo estaba furiosa, ofuscadísima, ofuscadísima, y le reclamé, le dije, “ya te dije miles de veces que no hagas esto y lo seguís haciendo. Yo estoy cansada. No puedo más”. 

[Pablo Argüelles]: Estrellita le dijo a Cecilia que se fuera. 

[Estrellita]:  Pero se lo digo de mala manera, ¿no? Y lo que sí me recuerdo es que ya me dice, “entonces teneme esas bolsas ahí guardadas. Yo las vengo a buscar en otro momento, porque ahora no puedo”. “No, llevatelas ahora, llevatelas ahora”. Y se las terminé tirando ahí por la escalera. Qué feo. 

[Pablo Argüelles]: Se perdieron el rastro de nuevo. Y Cecilia siguió con las drogas y con el trabajo sexual, de forma cada vez más precaria. Fue víctima de una red de tráfico de personas. La arrestaron varias veces y la encerraron en la sección de hombres de Rikers Island, una prisión de pésima fama por la violencia que se vive dentro. De allí pasó a un centro de detención de inmigrantes. Se salvó de la deportación, pero la liberaron con un brazalete en su tobillo, como esos que se ven en las películas. Y así entró a un centro de rehabilitación en Queens… 

[Estrellita]:  Dejame que vea, a ver, esta carta famosa. Está por acá en algún lado…

[Pablo Argüelles]: Y aquí entra a la historia la carta. 

[Estrellita]: ¡Aquí está! ¡Aquí está! Oh, my God. Te lo dije. Te lo dije. La encontré. La encontré. La encontré. La encontré. Okey. Listo. Ya, esto secundario. Aquí está. 

[Pablo Argüelles]: ¿Puedes leerla? 

[Estrellita]: ¿Te gustaría que las lea?

[Pablo Argüelles]: Sí, porfa.

[Estrellita]: “Abril 16, 2010. Querida Estrellita…” Tengo que parar. Perdóname, tengo que parar. Es que yo, yo no sé si no me puedo acordar. Nunca voy a saber si le respondí. Aunque nos vimos después, pero esto fue muy importante para ella. Nunca voy a saber si le respondí. 

“Abril 16, 2010. Querida Estrellita. Espero que al recibir la presente te encuentres bien. Por mi parte, te cuento que estoy muy feliz. En un par de días cumplo dos meses de recuperación. Estoy en un in-patient program que dura por un año. Al principio, pensé que sería mucho, pero el día de hoy creo que quizás no es suficiente y necesite más. Muchas cosas, profundas, internas, están saliendo a la luz y tengo mucho que trabajar en ellas. Entre otras novedades, te cuento que ya me sacaron el brazalete de la pierna, y sigo trabajando en mi estatus legal en el país. Esta carta tiene dos propósitos. Primero, pedirte disculpas por los inconvenientes causados. Te agradezco enormemente toda la ayuda que me diste. Realmente mi comportamiento deja mucho que desear. Y segundo, por un error mío, mi benefit card tiene tu address. Quizás recibas algunas cartas para mí. Yo sé lo mucho que te molesta. Sorry. En el sobre está la dirección donde estoy en tratamiento. Me encantaría saber de vos. Un beso grande. Cecilia”.

Durante los seis años que yo viví en la casa de mi madrina de bautismo, la hermana de mi papá en Salta en el norte de Argentina, nosotros nos comunicábamos por carta con papá. Mi hermana y yo. No existían los teléfonos. O sea, en las casas pobres como la nuestra de piso de tierra. Eran cartas. Así que yo tengo mucha, muchísima experiencia en como escribir, en como contestar y hay veces que se puede sentir toda la emoción de la persona en las cartas. Por eso me molesta saber… No saber. Me molesta no saber si en algún momento le pude contestar, sabiendo que soy tan buena para eso, para ser recíproca en una contestación. No, no me recuerdo, no me recuerdo. Eso solamente lo sabrá el tiempo y el espacio y el universo.

[Pablo Argüelles]: ¿Y si le pudieras responder ahora que dirías? 

[Estrellita]:  Si le tendría que responder con esta carta le diría: “me alegro mucho, Ceci, que estés en un programa de rehabilitación y quiero que sepas que saliendo de ahí volvés a tener mi espacio para que te quedes aquí hasta que te recuperes y hasta que te pongas en tus pies y puedas volver a reintegrarte en la sociedad de buena manera y consigas un trabajo y hagas todo eso de tu estatus legal. Voy a estar aquí siempre. Aun con las diferencias que tuvimos. Y está bien, no te preocupes, no me voy a enojar más porque si llegan algunas cartas a tu nombre aquí a mi casa”. Nada más. Silly, right?

[Pablo Argüelles]: Silly, right? Tonto, ¿no?

Esta frase me descolocó un poco. Es que yo pensé que la respuesta de Estrellita sería, no sé, más emotiva. Pero fue tan sencilla y banal, tan llena de resignación también. Sentí el dolor de Estrellita. Y al mismo tiempo entendí que quizás ella no necesitaba transmitir ese dolor con grandes palabras. Conocía en la justa medida la forma de responderle a su amiga, a pesar de que hubieran pasado tantos años. Sabía que de una u otra manera, Cecilia la estaba escuchando, y que la perdonaba. Tonto, ¿no? 

Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Bueno, estamos de vuelta en el Museo de Queens para el último número de la noche.

[Rula, en vivo]: Así es que ahora vamos a recibir en el escenario a la única e inigualable, a la reina Laura Martínez. Recíbanla con un fuerte aplauso, por favor…

[Rula Ávila Muñoz]: Laura Martínez, la conocimos en el episodio 2. Antes de presentarnos su número más famoso, el de “Suavecito suavecito” de Laura León, nos sorprendió con un discurso que creo que vale la pena que escuchen.

[Rula, en vivo]: Comadrita, ¿cómo estás? 

[Laura Martínez]: Muchas gracias, tesoros. Por Dios, que barbaridad. Gracias. Contenta, feliz de estar aquí con todos ustedes, de verdad. 

[Rula, en vivo]: Bienvenida a tu casa. Quisiera que nos cuentes… ¡Reina exacto! ¡Que se escuche! ¡Que se escuche! Quisiera que nos cuentes, antes de que nos deleites con un número musical, que nos cuentes si recuerdas cuándo fue la primera vez que hiciste este número musical y cómo fue. 

[Laura Martínez]: Bueno, esto fue cuando inicié mi carrera en 1989, y esto fue en Guadalajara Jalisco. El club se llamaba La Malinche. Comenzaba apenas en los clubs trabajando y pues fue mis primeros pininos para comenzar y hacer a la señora Laura León, que me abrió las puertas en México y en muchos lugares, y sobre todo aquí en Estados Unidos. Y de verdad yo les agradezco infinitamente porque tenemos casa llena. Eso hace que nosotros, —nosotros, porque soy parte de todo esto—, y que nuestra guerrera, que fue Lorena Borjas, que ya se nos fue, y la segunda guerrera fue Cecilia, entendí que de verdad son dos personajes muy grandes de Nueva York. Esas luchas. Y no hay que olvidarnos, porque a veces la nueva gente se olvida de dónde vienen los derechos, de dónde vienen los privilegios. Eso va a ser un legado para nosotras, las latinas, para las reinas. Muere la madre y nacen las reinas. Pueden ser reinas de la calle, esas reinas que se ganan la vida, que son criticadas, que son señaladas. Porque hay mucha historia. Desde los 80, 90, 2000, y hasta hoy sigue la discriminación. Criticamos a las alcohólicas, criticamos a las drogadictas. ¿Ustedes saben por qué se vuelven drogadictas, por qué son alcohólicas, por qué terminan en una clínica psiquiátrica? ¡No! Porque cada trans tiene un libro, tiene una historia, que muchas no lo publican, porque no tiene ni siquiera el ánimo. Así como este gobierno, así en nuestras sociedades, él con nosotras. Tengo 62 años, y cuando las mujeres trans iniciamos y comenzamos fuimos pisoteadas, físicamente, pero eso no nos dolió. ¿Saben qué nos dolió? Las emociones, nuestro corazón, nuestros sentimientos y nuestra mentalidad. Por eso puedes ver tú a tu compañera, tu amiga, a quien esté al lado. Nunca la critiques porque no sabes qué ha pasado con su vida. La propia familia de sangre te rechaza, la propia familia que te dio la vida te echa de la casa. Pero cuando tú tomas la decisión de ser una mujer trans, es muy difícil. Y yo les exhorto a las nuevas generaciones: no dejen de trabajar. Quizás nosotras nos vamos, pero estamos dejando ese legado, esas ideas y ese trabajo que tienen que seguir adelante, de verdad. Yo voy a seguir adelante, luchando con todas y cada una de ustedes, porque cuando nos unificamos, vamos a progresar. Y esto que han hecho toda esta gente que está atrás, mis respetos. Y gracias por estar aquí, por esto…

[Rula, en vivo]: Gracias…

[Laura Martínez]: … esta producción. Muchas gracias.

[Rula, en vivo]: Gracias Laurita. ¡Y arráncate! 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, lo que vino después la verdad es imposible describirlo aquí. Laura entregándose totalmente, guapísima, con una energía tremenda. Les hijes de Cecilia ofreciéndole billetes como si fuera una diosa…  Y luego el resto del público, adorándola por igual. 

[Laura Martínez]: ¡Gracias tesoros!

[Rula, en vivo]: ¡Un aplauso para Laura Martínez!

[Laura Martínez]: ¡Muchas gracias, mi vida! Estos aplausos los llevo en mi corazón. Mi comunidad, mi gente…

[Rula Ávila Muñoz]: Y así llegamos al final de la noche, y de este episodio.

En las próximas semanas, regresamos a nuestra historia para adentrarnos en ese mundo que Cecilia –y Lorena Borjas– defendieron con garras y uñas: el mundo de la calle. Y ahí conoceremos a un grupo de mujeres muchas veces criticadas y mal entendidas: las trabajadoras sexuales, las putas, de la Roosevelt Avenue.  

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los editores del episodio fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

Dmitri Barcomi fue el gerente del evento en el Museo de Queens. Gianina Enriquez, organizadora comunitaria del museo, fue nuestro enlace con el Museo de Queens. Gracias, Gianina. 

También gracias a Liaam Winslet, Oscar Díaz, Viento Izquierdo, Nic Cory, Chiquitita y Laura Martínez por formar parte del programa. Y al Colectivo Intercultural Transgrediendo, HOPE y Transmission por ayudarnos con la difusión del evento. 

La noche del show, la traducción simultánea al inglés fue por Nayra Pacheco Guzmán y Jennifer Salgado de Rooted Language Justice.

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. Y Pablo Diez asistió con la grabación del evento en vivo. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar

4 | La Santa Puta

LRDS Tile EP 4 1400x1401 1

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

La historia empieza en una camioneta grande, en una calle de Brooklyn, en Nueva York. Es febrero de 2024. 

Dentro del coche, una docena de jóvenes trans. Son de diferentes países: México, Colombia, Perú. 

[Viento]: El dress code es rojo, ¿no? Rojo y muestren cuerpo. 

[Edua]:  Me hice un peinado y me puse un montón de flores rojas en el peinado. 

[Viento]:  Estaba con un vestido así que tenía unas súper mangas y un sombrero rojo gigante y unos tacos que ahora nunca usaría algo así, pero eran como esos de aguja.

[Rio]:  Llegué con un vestido largo con plumas, rojo.

[Edua]: Wow.  Un vestido súper glamouroso de plumaje rojo rojo. 

[Rio]: Y también tenía un boa que estaba hecho de billetes de 100. 

[Viento]: Parecía como si estaba hecho de dólares, era increíble. Para mí es una memoria bien hermosa. Y también bien triste.

[Rula Ávila Muñoz]: Triste, porque aunque no lo parezca, todes están de luto. La camioneta les está llevando a la catedral de San Patricio, en Manhattan, para el funeral de su madre, una reina entre las reinas: Cecilia Gentili. 

[Rio]: Todos andábamos allá adentro y estábamos como viendo el reloj y viendo el reloj. 

[Viento]:  Y como a mitad de camino, estamos como “¿por qué seguimos en Brooklyn?”  

[Rio]: Y eso fue cuando hicimos, “oye, where are you going?.”

[Viento]:  Y le decimos como que, “oye, porque estás tomando esta ruta?” Y dice, “oh, porque estoy yendo a la 51 con no sé cuántos”, o sea, no sé qué dirección dijo. Y estamos como, “¿qué? ¡Pero es esa dirección pero en Manhattan!”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se miran y piensan lo mismo: si quieren llegar a tiempo al funeral…

[Rio]: Yo creo que nos va a tocar metro. 

[Rula Ávila Muñoz]: El metro, a hora pico, en invierno.  

[Rio]:  Muy, muy estresante porque no era nada más tomar tren. Era correr al tren, cambiar de tren, y luego correr las tres o cuatro avenidas que teníamos que correr, y yo estaba en tacones de stripper

[Viento]: Entonces, imagínate como 10, 12 personas trans, muy mariconeadas, en tacos, corriendo de la van… 

[Rula Ávila Muñoz]: Volando a la estación. 

[Rio]: Estábamos completamente locas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Riéndose, gritando.

[Viento]:  O sea, si alguien nos hubiera visto en la calle, habrá pensado que estamos haciendo una película. 

[Edua]:  Fue… Sí, era como re drama, chiste, bonito. Como que muy Cecilia todo el tiempo. Como que wow, this is so fucking Cecilia, porque nos bajamos todas en ese glamour. Nos montamos al tren… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y hay un predicador leyendo una biblia en voz alta. 

[Viento]:  Y uno no le hace caso porque ay, bueno, que si quiere leer la biblia, que lea la biblia. Pero de la nada empezó como a atacarnos, ¿no? 

[Rio]:  Diciendo que nos íbamos a ir al infierno y que hay que arrepentirnos y todas esas cosas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cosas tránsfobas que no repetiré aquí. 

[Rio]: No sabes qué va a hacer, pero también sabes que somos 12 personas, que yo tengo unos tacones puestos, filosos…

[Rula Ávila Muñoz]: Así que se empezaron a defender. 

[Rio]: Porque no teníamos ni tiempo ni energía para esas pendejadas. 

[Viento]:  Como, estamos yendo al funeral de nuestra madre, como, cállate, ¿no? Como, cállate. Y el señor seguía y seguía y seguía.. Entonces, no sé si fue en un momento de…  Es como cuando el duelo ya es tan fuerte que se vuelve como fuerza o algo así, que Río sólo empezó a cantar… 

[Rio]:First I was afraid, I was petrified”… 

[Rula Ávila Muñoz]: “I Will Survive” de Gloria Gaynor. 

[Rio]: Empezando desde el principio de la canción, porque no sabíamos cuánto tiempo nos iba a estar molestando esa persona. 

[Viento]: Nosotres empezamos a cantar con ella, y después todo el tren empieza a cantar con nosotres. 

[Rio]: Se reían, cantaban con nosotros.  Fue así como unos de esos New York moments donde puedes sentir que realmente hay como una conexión con toda esta gente que no conoces.

[Rula Ávila Muñoz]: El tren entero echó al predicador en la siguiente estación. Y así, corriendo de nuevo hacia la catedral —un poco tarde quizás, pero con estilo—, no dejaban de pensar que estaban viviendo una de las historias que su madre Cecilia les hubiera contado. 

[Rio]:  Fue una experiencia muy Cecilia, porque era un momento donde estábamos realmente como sintiendo la mortalidad, el trauma de perder a Cecilia, que para mí fue la cosa más traumática que me ha pasado en mi vida. Y igual de como la forma que ella escribía y contaba sus historias, le encontramos el chiste.  

[Viento]:   O sea, todos sentíamos mucho esa cosa de: “Ceci hizo esto”, como “Ceci maquinó el universo para que esto suceda”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Entre todas las reinas de Queens, Cecilia Gentili dejó un legado único. No sólo de activismo y protección a la comunidad, sino también de todo un catálogo de historias que aún hoy se siguen contando.  

Y su funeral fue quizás su obra maestra. 

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 4. La Santa Puta.

Rodeada por rascacielos, la catedral de San Patricio en la Quinta Avenida de Manhattan destaca por sus muros blancos, sus vitrales y sus dos torres neogóticas. Es una de las iglesias católicas más importantes del mundo. Ha sido escenario de funerales de deportistas, políticos y artistas. Y también de protestas de la comunidad LGBTQ contra la discriminación de la Iglesia Católica durante la epidemia del VIH en los años 80. Un sitio histórico. 

El funeral de Cecilia Gentili se celebra allí el 15 de febrero de 2024. La iglesia está llena, hay más de mil personas, algo inusual. 

[Sacerdote]:  Well, welcome to St. Patrick’s Cathedral…

[Rula Ávila Muñoz]: Tanto así que el mismo sacerdote lo señala al dar la bienvenida.

[Sacerdote]:  Except on Easter Sunday we don’t really have a crowd that this, that is this well turned out, you know? 

[Rula Ávila Muñoz]: Dice que la catedral solamente se llena así en el domingo de pascua. Y ese aplauso, ese aullido, es el primer aviso de que este funeral no será como ninguno otro. 

[Sacerdote]:  Let us pray… 

[Rula Ávila Muñoz]: Pasemos de la catedral, al teatro:

[Cecilia Gentili]:  I am an atheist… 

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Cecilia Gentili en su obra de teatro “Red Ink”, que montó en Nueva York en el 2023. Era un monólogo en el que contaba historias sobre su infancia y juventud en Argentina y sobre su relación tan conflictiva y contradictoria con la religión. 

[Cecilia Gentili]: I am an atheist, but I have had many, many calls from God… 

[Rula Ávila Muñoz]: “Soy atea”, dice. “Pero he tenido muchos, muchos llamados de Dios”. 

[Cecilia Gentili]:  In Rosario, the most important thing that happened to me is that I met the first trans person that I ever met in my life. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, en esa obra Cecilia decía que el llamado de Dios más importante de su vida fue a los 17 años, cuando, en la ciudad de Rosario, conoció a las primeras personas trans de su vida. Y entre ellas estaba una mujer llamada La Correntina. 

[Norma]:  La Correntina que era una transformista de mucha historia. Ella era una persona grande aquí en Rosario, la toma bajo su ala y le enseña todo lo que sabe para armar vestidos, para hacer plumas, para maquillarse. Y comienzan a hacer shows en este bar que ya no existe, que se llamaba Inizio, y que justo quedaba enfrente de una plaza donde justamente las chicas ejercían trabajo sexual.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Norma, amiga de toda la vida de Cecilia. Nacieron y crecieron en un pueblito llamado Gálvez. Y lo que las unió desde el comienzo fue su avidez de vivir contra las costumbres y los prejuicios de los vecinos.

[Norma]:  Lo único que hacía esa sociedad improductiva y de lengua bífida…

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, de lengua de serpiente…

[Norma]: Era enmarcar a las personas con sus propios demonios y no permitirles ni ser ni avanzar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia era de familia pobre y descendencia indígena. Eso, según Norma, la dejó con un sentimiento de inferioridad durante mucho tiempo. Pero el rechazo del pueblo se manifestó de una forma mucho más violenta, imposible de olvidar. Durante años, Cecilia fue víctima de abuso sexual por parte de un vecino. Y durante años nadie lo supo.

[Norma]:  Esta historia de este abuso que ella tiene de chica es la nube negra que ella peleaba cotidianamente para responderse. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia escapó a los 17 años a la ciudad de Rosario. Y allí, guiada por La Correntina, comenzó a dar shows de transformismo, como suelen llamarse esos espectáculos en Argentina. Pero los números de Cecilia tenían un giro. Mientras otras personas se vestían y maquillaban persiguiendo un ideal inalcanzable de la belleza femenina… 

[Norma]: Cuando caía Cecilia era la vecina, ¿no? Se transformaba en un hecho más teatral. O sea, siempre iba a lo cotidiano y a lo real de los cuerpos transitados por el tiempo, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Se vestía como una mujer común y corriente, de pechos caídos y culo plano y caderas invisibles… 

[Norma]:  Se afeaba, era flacucha, tenía los pelos despeinados ¿no? Y con eso hacía… Enganchaba y encantaba serpientes a su público, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Y mientras otras hacían playback de Madonna o Whitney Houston, Cecilia lo hacía de artistas argentinas setenteras, como Violeta Rivas. 

[Norma]:  Que era muy cliché, que era música muy, muy bizarra.

[Rula Ávila Muñoz]: O bueno, intentaba hacer playback. Porque nunca conseguía memorizar las canciones. Pero en vez de intentar esconder el problema, lo hacía evidente en sus números. 

[Norma]:  La música iba por un lado y su boca iba por el otro, por ahí se acordaba ¿no? de que tenía que hacer playback. Entonces, bueno, satirizaba sus debilidades. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y con el tiempo también empezó a meter pequeños monólogos y a contar historias de las personas que conocía.  

[Norma]: Rompía la cuarta pared permanentemente para hablar con el público, ¿no? Habilidades que las demás chicas no tenían.   

[Rula Ávila Muñoz]: Desde entonces, Cecilia comenzó a romper las expectativas de lo que se esperaba de ella como mujer trans. Y fue así que empezó a enseñarse a sí misma, y a la comunidad, que había otras formas de representar su experiencia. 

[Sacerdote]:  Could the person who is going to read the second reading, please come forward?

[Rula Ávila Muñoz]: LaLa Zannell, hermana de Cecilia, sube al altar para leer la oración de los Salmos. Y al llegar al último escalón levanta ligeramente su pie derecho, muy coqueta. El sacerdote ríe y ella se acerca al micrófono. 

[Lala]: We still gonna show up as us. 

[Rula Ávila Muñoz]: “Vamos a mostrarnos tal cual somos”, dice. Y comienza:

[Lala]:  A reading from the first letter of St. John.

[Rula Ávila Muñoz]: Una lectura de la primera carta de San Juan: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él…” 

[Lala]: The word of the Lord.

[Sacerdote]: Thanks be to God.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia contaba que cuando era pequeña no se sentía parte de este mundo. Como si fuera una extraterrestre. Como si la gente no la conociera de verdad.

Esa sensación de incomodidad la hizo huir, primero de Gálvez y luego, por el 2000, de Rosario. Allí la escena travesti había decaído. La policía acosaba a las personas trans. Y la fuerza de gravedad del pueblo era todavía demasiado fuerte. Además, Cecilia necesitaba ganar más dinero para continuar su transición. Así que se fue más lejos. A Miami. 

Allí empezó a trabajar como peluquera clandestina, no tenía papeles, no había oportunidades, y eso la empujó al trabajo sexual. Y al consumo de drogas. Entró en un gran laberinto. Y allí comenzó a confirmarse un presagio que, según contaba en sus historias, una mujer trans de Rosario le había hecho: “si quieres ser trans”, le dijo…

[Cecilia Gentili]: You’re gonna be a whore…

[Rula Ávila Muñoz]: Serás puta.

[Cecilia Gentili]: You are gonna get high…

[Rula Ávila Muñoz]: Te vas a drogar.

[Cecilia Gentili]: And you’re gonna die young. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y morirás joven.

[Cecilia Gentili]: And I said, “fine, fine. How young?”

[Rula Ávila Muñoz]: “Ok, ok, ¿pero qué tan joven?”, le preguntó Cecilia. Pero luego se dio cuenta de que no le importaba la edad. Prefería vivir una vida corta y auténtica a una larga y falsa. 

[Cecilia Gentili]: And I said, “this is for me. I want to do this. Let’s start.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Así que comenzó su transición. 

[Cecilia Gentili]: And that’s how I started my transition. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia murió a los 52 años, después de consumir una dosis de heroína sin saber que estaba adulterada con fentanilo. 

[Sacerdote]: Death is not the end, nor does it break the bonds forged in life. 

[Rula Ávila Muñoz]: En el funeral, el sacerdote da su homilía. Dice que la Iglesia intercede por los muertos, por su convicción de que la muerte no es el fin ni tampoco rompe los vínculos que se han formado en vida. 

[Sacerdote]: Death is an enemy, but death is now an enemy defeated. 

[Rula Ávila Muñoz]: La muerte es una enemiga, pero ahora es una enemiga vencida. 

[Sacerdote]: Amen.

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.

Cecilia anduvo por el laberinto de las drogas y el trabajo sexual durante los primeros diez años de su vida en Estados Unidos.

A lo largo de ese camino —que la llevó de Miami a San Francisco y luego a Nueva York— el trabajo sexual le dio suficiente dinero para hacerse cirugías, tener un lindo departamento, comprar ropa cara… Y también heroína. Su lucha con la adicción la llevó a perderlo todo. Pasó a la indigencia. Se convirtió en una víctima de tráfico de personas. Acabó en la cárcel. 

Pero luego, con la ayuda de varias personas desconocidas, y que formaban parte de la comunidad trans, salió del laberinto. Cuando estaba a punto de ser deportada, un trabajador social logró transferirla a un centro de rehabilitación. Y durante los 17 meses que estuvo allí, una abogada la ayudó a obtener asilo en Estados Unidos. Y después otro abogado gestionó su cambio de nombre. 

Fue en ese momento, alrededor del 2010, cuando Cecilia comenzó a reinventarse a sí misma como contadora de historias. 

Detrás de esa reinvención hubo dos pasos clave. El primero fue comenzar a trabajar para la comunidad trans de la ciudad. Con sus papeles en regla encontró trabajo en un centro de salud comunitaria en el sur de Manhattan. Se llamaba APICHA. Allí acompañó a unas seiscientas cincuenta personas en sus procesos de transición. Seiscientas cincuenta personas a las que escuchó y a las que ofreció su propia historia como una guía. Acá Norma de nuevo. 

[Norma]:   Su historia sirve para algo. Sirve para justamente servir de testimonio a otras personas que ella tenía, los que se llamaban “sus casos” en ese momento.  Eran sus casos como carpetitas que le daban. Y yo creo que  ahí es donde ella empieza su storytelling, en esa historia terapéutica que hace con cada uno de sus casos que crea un vínculo, que es ese vínculo de madre. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero ese papel era pesado. Después de cuatro años Cecilia renunció a APICHA. 

[Norma]:  Ella me dijo: yo no puedo seguir trabajando acá en APICHA porque es todos los días escuchar mi propia historia.

[Rula Ávila Muñoz]: Llevaba años escuchando y contando traumas: primero a sus abogados y a oficiales de migración, y luego a sus pacientes. El mundo parecía pedirle solamente dolor y tristeza. Pero Cecilia sabía que su historia —y las historias trans— eran mucho más que una tragedia.  Y acá entra el segundo paso clave.

[Cecilia Gentili]: This dude is perfect. God… God has sent him to me. About time.

[Rula Ávila Muñoz]: Por las noches, Cecilia comenzó a contar sus historias en algunos bares trans de la ciudad. Y allí le dio un nuevo propósito al que quizás era el mayor de sus dones.

[Norma]: Ella comprende que el humor es un arma y comprende que también puede transformar historias tremendas en historias que pueden hacer reír. 

[Katia]:  Era lo que ella podía hacer: “hey, voy a hablar de esta cosa que es una tragedia tremendo y horrible. Y te voy a hacer reír”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Katia Perea, amigue de Cecilia. 

[Katia]: Cuando ella hablaba y decía estos cuentos, era en ese momento enseñándote de tener la posibilidad de cómo sobrevivir estas cosas que muchos de nosotros hemos sufrido, you know? siendo queer and trans, desde chiquitos. Y entonces, cómo es que podemos tener alegría hoy, ahora.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, para que entiendan mejor todo esto, Katia nos va a contar una de las historias más icónicas de Cecilia. La historia del pene de Jesús. 

Ok, años 80 en Rosario, Argentina. Cecilia es una joven mujer trans, ilusa, enamoradiza y llena de hormonas que pasa su tiempo en el bar trans de la ciudad. 

[Katia]:   So, ella está ahí el lunes, un martes por la tarde, la noche, y se aparece un hombre.

[Rula Ávila Muñoz]: Un hombre bellísimo con una cámara Polaroid colgando sobre sus pectorales.

[Katia]: Y le dice a ella: “eres tan bonita”. And she’s like, “oh, thank you.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero Cecilia, tan inocente por entonces, siente el deber de avisarle algo… 

[Katia]:  “Para que lo sepas yo soy trans”. Y él, “¡No, no me lo puedo creer!” 

[Rula Ávila Muñoz]: “¿¡Cómo es posible!? Dios… Bueno, no me importa, eres demasiado hermosa. ¡Vas a ser mi primera mujer trans!” 

[Katia]:  Inmediatamente está en la fantasía que él está enamorada de ella. Él se va a casar con ella. Van a tener una familia.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero el hombre le ofrece algo menos romántico. 

[Katia]: Él le dice, “vamos a tener sexo en el baño”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia calcula, podría ser el hombre de su vida. 

[Katia]: Entonces ella le dice, “okay.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en el baño sucio y pequeño del bar, el hombre va directo al grano: se baja los pantalones, y Cecilia ve que él tiene una mancha negra en el pene. 

[Katia]: Y ella dijo, “me preocupé un poco porque es la temporada de AIDS,  así que no sé lo que era”.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que son los tiempos de la epidemia del sida. 

[Katia]: “Pero cuando le doy empezando el blowjob, me doy cuenta cuando eso empieza a crecer, que era un tatuaje… de Jesucristo”. 

[Rula Ávila Muñoz]: ¡Jesús!

[Katia]: Oh Jesus! ¡Sí! ¡Aquí viene Jesus! 

[Rula Ávila Muñoz]: Empiezan a darle. Pero entonces Cecilia escucha un click. 

[Katia]: Él le toma una foto con la Polaroid…

[Rula Ávila Muñoz]: ¡El hombre le acaba de sacar una foto con la Polaroid!

[Katia]:  La foto sale y él dice, “okey, voy a salir de aquí. Tú límpiate.” Y entonces ella está tan jovencita, ¿sabes?, y naive. Está pensando, “ay, tengo ahora un novio y nos vamos a casar y…” Okey, entonces ella sale y se va a encontrar con él en el bar —que está vacío el bar porque es el martes— y mira y no lo ve a él. 

[Rula Ávila Muñoz]: El tipo no está ni en el bar ni afuera en la calle. Cecilia vuelve a la barra y se confiesa con el camarero: le acaba de pasar algo muy extraño. 

[Katia]: He goes “¿extraño, que un hombre te llevó ahí atrás y tuvo sexo contigo?” “Sí…” “¿Y que tenía el tatuaje de Jesucristo en el pene?” “Sí…” En ese momento ella ve que detrás del bartender, en el bar, están todas las fotos de las muchachitas que ese hombre se ha tomado en el baño. Y se dio cuenta que ella ahora es parte de ese grupo. Y entonces ella dice: “and that’s the last time I ever had sex for free.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa fue la última vez que Cecilia dio sexo gratis. Había encontrado su profesión: el trabajo sexual. Pero claro, Cecilia sabía modular sus historias dependiendo del público que tenía enfrente. 

[Oscar]:   Sí, yo creo que ella ya había notado la recepción de la gente a través de años de haber contado esas historias. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Oscar, hija de Cecilia, trabajó con ella muchos años.  

[Oscar]: Sabía cómo meterle el carisma de varias partes a la historia para resaltar diferentes cosas. Entonces, cada vez que te tocaba escuchar una historia, aunque ya la hayas escuchado o fuera la primera vez, como que siempre resaltaba algo distinto.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia leía a sus audiencias. Y hablo en plural porque a lo largo de la década del 2010 ella fue construyendo una doble carrera, como activista y como contadora de historias. Y llegó a más y más públicos. Por un lado, pasó de los bares a los teatros off-Broadway. Y por el otro, pasó de trabajar para otras organizaciones LGBTQ a fundar su propia compañía en el 2018: Trans Equity Consulting

[Viento]:  Era como una organización que hacía consultoría sobre temas trans, por personas trans, desde la experiencia trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Viento, une de les hijes de Cecilia que escuchamos cantar “I Will Survive” en el metro. 

[Viento]:  Y Ceci realmente abogaba para que las personas trans sólo puedan hablar desde su experiencia y que esa experiencia misma era como nuestra escuela, ¿no?, digamos.  

[Rula Ávila Muñoz]: Viento trabajó con Cecilia en Trans Equity. Y bueno, digamos que eran como un comando. Un comando trans, listo para incursionar en territorio cis heteronormativo. Cecilia sabía que existían muchísimas empresas y organizaciones que no tenían idea de cómo tratar a empleados o clientes trans. Y allí Trans Equity entraba en acción con capacitaciones. 

[Viento]:  Qué es el género, qué significa ser trans, qué son los pronombres, etcétera, ¿no? Como, desde cero: qué es la experiencia trans y cómo tratar y cómo dar servicios a personas trans en tu organización. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y el arma secreta de esas capacitaciones eran, claro, las historias de Cecilia. 

[Viento]:  Tú solo le ponías un slide de… Podría ser cualquier cosa… Pronombres. Y estaba como media hora en ese slide, sólo hablando de algo que le pasó a ella. O sea como que lo conectaba siempre a su vida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa conexión, tan estratégica, siempre tenía un propósito distinto, dependiendo del público. Porque, como ya escuchamos, con sus historias Cecilia podía curar y consolar y entretener, pero también educar, convencer y manipular.

[Norma]: Nunca con rencor, siempre con humor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Volvamos con Norma. 

[Norma]:  Ella me había dicho: “yo descubrí…” Ay, no sé si está bien visto esto que diga, pero bueno… “En realidad, descubrí cómo sacarle plata a los ricos para mi comunidad, porque descubrí un hueco. Descubrí un gris en el sistema. No robarles, ¿eh? No, sino cómo pedirles y cómo hacerlos sentir culpables”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia frecuentaba muchas galas de recaudación de fondos para la comunidad trans de Nueva York. Y allí se codeaba con gente rica, siempre dispuesta a donar por una buena causa. Y a deducir impuestos. Cecilia sabía esto. Entonces contaba historias que ponían a la audiencia ante un dilema.

[Norma]:  Te ponía en brete con tu responsabilidad afectiva hacia los demás para darle la posibilidad a esa gente de ser las salvadoras, ¿no? Los pone en ese rol.

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, era como Robin Hood. Y sus historias eran como flechas dirigidas directamente a los corazones de los ricos. Y a sus bolsillos. Y a los políticos, bueno, a ellos también los encantaba. 

Cecilia estuvo al frente de todo un movimiento que logró darle más seguridad jurídica a las trabajadoras sexuales en Nueva York. Ayudó a que el Congreso del estado aprobara una ley para que la policía ya no pudiera detener a las trabajadoras sexuales simplemente por estar en la calle. Y al momento de morir estaba apoyando un proyecto de ley que buscaba despenalizar el trabajo sexual en el estado. Recordemos que en Nueva York es un delito.

En resumen: Cecilia parecía estar en mil y un escenarios. Y en cada uno de ellos el aplauso era vital. 

[Norma]:  Vital el aplauso, pero no por el aplauso, sino por esa comunión que existía entre el espectador y lo que ella relataba. Me parece que sin eso, sí, ella no podría haber vivido. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque esa comunión era su fin último. Y justo por eso Cecilia a veces no tenía reparos en adornar sus historias o cambiar su contenido para afilar el sentido que ella buscaba. 

El hombre de la cámara Polaroid, por ejemplo, en realidad no tenía un tatuaje de Jesús, sino de la Virgen. Pero lo que podríamos considerar un engaño podría verse también como una forma de apoderarse de su pasado y de la historia que contaba sobre su vida. Moldearse más allá de los traumas, del abuso y del dolor. 

[Rula Ávila Muñoz]: En su camino como contadora de historias, la ficción y la realidad fueron siempre de la mano. En 2018 tuvo un papel en una de las primeras series de televisión que abordó la experiencia trans con personajes y actores trans: POSE

[Cecilia en POSE]:  But Miss Orlando is here to make things right. 

[Rula Ávila Muñoz]: Allí interpretaba a Miss Orlando, una mujer trans latina de Nueva York que en los años 80 vendía hormonas a personas trans de bajos recursos. 

Y así, durante una década, las historias de Cecilia tocaron a más y más personas. Y mientras más gente alcanzaba, más se convertía en su propio mito. Pero a ese mito le faltaba un punto final. Ya volvemos.  

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

Tras la homilía del sacerdote, en la que habló de conquistar la muerte, el funeral sigue su curso. Y cada evocación de la vida de Cecilia llena de vida a la audiencia de la catedral. Katia Perea, le amigue de Cecilia que nos contó la historia del hombre Polaroid, pasa al altar… 

[Katia]:  And may Cecilia’s community be loved and received and seen by each other…

[Rula Ávila Muñoz]: Y ora por el acceso de la comunidad a la atención médica para la afirmación de género. O como Katia dice, “afirmación de la vida”. 

[Katia]: We pray to our Lord Jesus Christ, who was full of love. Lord, hear our prayer.

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego tres personas rememoran a Cecilia.

[Peter]:  How many times our phone would ring in the middle of the night… 

[Rula Ávila Muñoz]: Peter, su pareja de más de 10 años, habla sobre cómo Cecilia se levantaba de madrugada para ayudar a sus hijes de APICHA… 

[Peter]: And she’d always be there and always answer that call.

[Ceyenne Doroshow]:  But this lady worked so hard, to make sure…

[Rula Ávila Muñoz]: Y Ceyenne Doroshow, una de las líderes de la comunidad trans afroamericana, recuerda que Cecilia hizo todo lo posible por proteger a las trabajadoras sexuales.   

[Ceyenne Doroshow]: That sex workers are free.  I don’t know, y’all may have heard the story that Jesus ministered to all. Cecilia ministered to all.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia, como Jesús, se ocupaba de todos. 

Hay una grabación de archivo con la voz de Cecilia que quiero que escuchen.

[Cecilia Gentili]:  Hi, hi, hi. Hola, hola, hola. Hola a todes. Thank you all for being here…

[Rula Ávila Muñoz]: Es del 31 de marzo de 2021, un año después de la muerte de Lorena Borjas, la reina de las reinas, a quien conocimos en nuestro primer episodio. Y un grupo de amigas suyas, e integrantes de la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas, se reunieron para celebrar que una pequeña calle junto a la Roosevelt Avenue iba a recibir un nuevo nombre: Lorena Borjas Way. 

[Cecilia Gentili]:  Tengo un poquito de sentimientos mezclados, porque no sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si no hay un commitment, si no hay un deseo de hacer lo que la comunidad necesita. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no tienen qué comer. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no pueden pagar la renta, que no tienen un doctor, que no tienen un lugar donde ir a caerse muertas. Todas estas lágrimas que podemos derramar no significan nada si no nos ponemos todes juntes a trabajar para hacer lo que necesita la comunidad, porque eso es lo que Lorena quería. Y eso es lo que haría feliz a Lorena. Voy a llorar porque por qué no, ¿verdad? Pero al mismo tiempo yo me comprometo a seguir trabajando. Pero quiero que todes aquí hagamos lo mismo, que todos aquí tengamos un deseo de trabajar por la comunidad.

[Rula Ávila Muñoz]: La mayor razón por la que las historias de Cecilia llegaron a tantas personas es que Cecilia trabajaba sin descanso, de día y de noche. Esa es la misma razón por la que a su funeral asisten miles.

[Liaam]:  Que las nuevas generaciones conozcan de ella, de la lucha constante de esta mujer, de esta guerrera…

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa es la misma razón por la que ese día, Liaam Winslet, directora del Colectivo Transgrediendo, mano derecha de Lorena Borjas, y la tercera persona encargada de recordar a Cecilia, la llama así: 

[Liaam]:  Esta puta, esta gran puta, la santa Cecilia, la madre de todas las putas, hoy te decimos hasta pronto… 

[Rula Ávila Muñoz]: Oscar, la hija de Cecilia, está junto a Liaam, traduciendo al inglés. 

[Oscar]: This whore, this great whore, Saint Cecilia, mother of all whores… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en ese momento algo hace click en la comunidad. En Katia…

[Katia]: Ya con ese momento estuvimos en shock. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en Norma, que está viendo el funeral en línea, desde Argentina.

[Norma]:  Fue desbordante, largarme a llorar e incluso lo recuerdo en este momento y me emociono… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en les hijes de Cecilia que cantaron “I Will Survive” en el metro. 

[Rio]: Sí, dije “oh, shit”, en ese momento dije ok, now we are being real. Ahora sí estamos siendo realmente honestos. 

[Monte]: Se cambió como el ambiente. Pa’ nosotros en el momento, oh, era como la cosa más hermosa, más increíble, más poderosa para hablar sobre Cecilia… 

[Viento]: Como que nombró algo que quizás estaba en la mente de muchos, pero no lo habían sabido verbalizar de esa forma. 

[Rio]: Porque eso era la realidad de Cecilia, ella era Santa madre de las putas. Eso era su trabajo, el trabajo de su vida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las palabras de Liaam cargan al público de energía. Y así, cuando viene el himno que antecede a la comunión…  

[Katia]:  El cantor canta “Ave María” y una persona que no conocemos se levantó.  Empezó a cantar “Ave Cecilia” encima de “Ave María”. 

[Oscar]:  Y en un momento se inspiró esa persona, se llenó con un sentimiento y empezó a bailar, y atravesó todo el pasillo. Es una catedral grande. O sea, no es un pasillo chico.

[Katia]: Y entonces iba a avanzar al altar y era like wow, what’s going on? Un choque. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero justo cuando llega a los escalones se detiene y baila de vuelta.

[Katia]:  Pero yo creo que en ese momento le molestó mucho al que estaba ayudando al monsignor, y le dijo algo.

[Monte]: Yo noté cómo se estaban hablando. Y yo estaba como, ¿qué? ¿Qué iba a pasar ahora? El plan era yo cantar mi canción. 

[Rula Ávila Muñoz]: Monte, hijo de Cecilia y artista, iba a interpretar una de sus canciones después del “Ave María”, durante la comunión, ya saben, cuando se puede pasar a tomar la ostia que simboliza el cuerpo de Cristo.  Pero al acabar el “Ave María”, entre los aplausos del público, un sacerdote se acerca al cura que oficia la misa, y le pide que recen el “Padre Nuestro” y despidan a la comunidad. O sea, sin tomar la ostia. 

[Monte]:   Noté que ya estaban cortando la misa. Estaban como quitando tiempo. Estábamos como, okey, vamos a hacerlo más rápido.

[Rula Ávila Muñoz]: Y así, el féretro de Cecilia comienza a salir en silencio de la Catedral.

[Monte]: Entonces yo pensé: “ah, de pronto no voy a cantar”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero en ese momento Cayenne, la hermana de Cecilia, le dice a Monte: 

[Monte]:  ”Vaya ya mismo y cante”. Y yo, okey. 

[Rula Ávila Muñoz]: Monte sube corriendo al altar, donde está el micrófono, y canta. 

Todos comienzan a gritar una y otra vez el nombre de “Cecilia”. Y a miles de kilómetros, Norma le habla, como si estuviera con ella. 

[Norma]:  ”Nena, mirá lo que hiciste”.  Esa era mi expresión. O sea,  mi palabra era como transmitirle a Cecilia lo que estaba ocurriendo. “Nena, mirá  la cantidad de gente que hay. Nena, mirá lo que es la catedral afuera. Mirá, mirá las flores”.  En ese momento para mí trascendió. Yo no podía decirle, “nena, mirá que te están diciendo santa”. No. Ya no era ella. Se transformó en santa. 

[Monte]:  Ella ahora es una santa, no como metafóricamente, no como en broma, no como una exageración, sino realmente.

[Rula Ávila Muñoz]: Y la historia de Cecilia llega a su punto final. 

[Norma]:  Tuvo el toque de lo magnífico del San Patrick, ¿no? Y tuvo lo bizarro de la gente en ojete, gritando, desaforada. Fue una síntesis de la dramaturgia que ella construyó.   

[Rula Ávila Muñoz]: Pero las interpretaciones continúan. Porque, ¿qué le sucede a la historia de una persona cuando su comunidad la eleva al puesto de santa? 

[Rio]: Lo siento muy complicado, porque cuando santificas a alguien también la estás separando de la comunidad. La estás haciendo como una persona que no era Ceci.

[Rula Ávila Muñoz]: Algunes de les hijes de Cecilia temen que con el tiempo se olviden los lados menos heróicos de su madre: la Cecilia perezosa, la Cecilia criticona y chismosa y resentida, la Cecilia enamoradiza y calenturienta, la Cecilia de aquel discurso en la Roosevelt Avenue, la que le pedía ayuda a su comunidad, la que estaba cansada.

[Norma]:  Quizás al santificarla se pierda como esa visión terrenal de ella, de bueno, de la batalla cotidiana, de no sé cuánto. Pero bueno, ese también es el trabajo de quienes quedaron en la tierra. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pocos días después del funeral, la arquidiócesis de Nueva York emitió un comunicado. 

Allí dijo que el pastor de la Catedral accedió a celebrar el funeral en San Patricio sin conocer la historia de Cecilia. La arquidiócesis añadió que el evento fue un insulto a la fé católica y que la conducta del público fue, cito, “escandalosa”.  

En los medios y en las redes estalló la polémica. Y en el centro de esa polémica estaban las palabras que Liaam lanzó en la catedral: “Esta puta, esta gran puta, Santa Cecilia, madre de todas las putas”. Parecía insinuarse que esas dos palabras, “santa” y “puta”, no pueden ir juntas. 

Y así, con la presión de varios grupos católicos conservadores, el pastor de la catedral hizo una “misa de reparaciones”, para expiar el supuesto daño causado a la Iglesia con el funeral. 

El mensaje era claro: la comunidad no era bienvenida. Fue una muestra de que todo el trabajo de Cecilia por la comunidad trans y por las trabajadoras sexuales no podía darse por sentado. 

Y por eso en el próximo episodio volveremos a Queens para una noche de memoria trans. Porque a veces recordar es lo mejor para continuar una historia. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro, Andrés Sanín, Sindy Nanclares y Sofía Campero. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La canción “Una Casita, Pt.2” fue cortesía del artista Monte Marin, también conocido como STEFA*. 

El material de archivo de la obra “Red Ink” fue cortesía de Nic Cory. Trans Equity Consulting cedió la grabación del funeral de Cecilia. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.