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EP. 1 Pennsylvania: del ‘cinturón de óxido’ al ‘cinturón latino’

Tráiler – Bukele: el señor de Los sueños
EP. 1 Alguien como Bukele
EP. 2 Muévete rápido, rompe cosas
EP. 3 La hora de la medicina amarga
EP. 4 El evangelio (del Bitcoin) según Bukele
EP. 5 ‘Batman’ descubre el viejo negocio de la violencia
EP. 6 La última elección
EP. 7 Después de Bukele
Tráiler: El péndulo
EP. 1 Pennsylvania: del ‘cinturón de óxido’ al ‘cinturón latino’
EP. 2 Nevada: la preocupación por la economía
EP. 3 Florida: donde América Latina vota
EP. 4 Arizona: demócratas y republicanos en la frontera
EP. 5 Carolina del Norte: el poder de las comunidades religiosas
EP. 6 Una marea roja: el regreso de Trump y el futuro de los latinos
Tráiler: La Ruta del Sol
EP. 1 La botella
EP. 2 La grabación
EP. 3 La entrevista
EP. 4 Las pruebas
EP. 5 La necropsia
EP. 6 El debate
EP. 7 El conspirador
EP. 8 El contacto
EP. 9 El fiscal
EP. 10 El rompecabezas
Tráiler: Las Reinas de Queens
EP. 1 Santa, Madre, Reina
EP. 2 Bienvenides a la Casa Martínez
EP. 3 Las reinas del escenario
EP. 4 La Santa Puta
EP. 5 Un martes cualquiera en Queens
EP. 6 Tres reinas, dos disparos

6 | Tres reinas, dos disparos

Tres reinas, dos disparos

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

La Roosevelt Avenue. La arteria del barrio de Jackson Heights, en Queens. Es una avenida casi recta y larga, de edificios bajos, no más de dos plantas. 

Sobre ella se extienden las vías elevadas del metro. Con su traqueteo y su rugido de acero, los trenes de la línea 7 marcan el pulso de la vida que pasa abajo, en la calle. 

La Roosevelt es un inventario de la vida inmigrante de Queens. Caminarla es como perderse en Quito, Caracas, la Ciudad de México, Tegucigalpa y Bogotá, todo al mismo tiempo. 

Están las tiendas de ropa, “buena, bonita y barata”; las peluquerías y las zapaterías; están las oficinas de abogados: los de inmigracion, los de accidentes laborales y los de impuestos; y están los bancos para envíos internacionales de dinero, y las casas de empeño. Están los vendedores ambulantes: los de marihuana, los de arepas de choclo, los de encebollados y de birria.

Y están los rastros más frágiles de la vida migrante: los pequeños anuncios de papel, pegados con cinta adhesiva a los postes de luz y que el viento agita: “señora comparte cuarto”, “rento cuartos, niños OK”, “señora busca dama responsable para compartir renta de cuarto”. 

Pero cuando anochece, la Roosevelt cambia. Los negocios cierran. Las familias regresan a casa. Las luces de los restaurantes se atenúan, se transforman en bares y discotecas. Los pulsos de la música compiten con los del tren.  

Y la gente que pasó el día en casa, descansando, sale. 

[Ale]:  Pues yo me arreglé bonita, ¿no? Íbamos a ir a bailar, a divertirnos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Ale, una mujer trans mexicana. Una noche de mayo en el 2023 salió de fiesta a la Roosevelt con su amiga Jacqui. 

[Jacqui]:  “Ponte guapa”, le digo, “porque es sábado y vamos a salir a que te conozcan a mis amigas”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale era recién llegada a Nueva York y esa noche quería celebrar. 

[Ale]:  Nos metimos una disco, ahí estuvimos bailando. Y ahí estuvimos tomando un rato. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pasaron la noche en el True Colors, uno de los bares más famosos de la Roosevelt. Les dieron las 4 o las 5 de la madrugada. Salieron y ya comenzaba a amanecer, cuando en la esquina del bar, un hombre se les acercó. Y se fue directo a Ale. 

[Jacqui]: La empieza a jalar y ya se la lleva y me dice “bebé”, dice, “el hombre quiere estar conmigo.” Le dije, “pues loba”. 

[Ale]: Pues más que nada yo no estaba trabajando. Yo estaba cotorreando. O sea, yo estaba más bien en mi diversión porque realmente no iba con ese plan de trabajar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale y Jacqui son trabajadoras sexuales. Les cambiamos sus nombres para proteger sus identidades. Y aunque esa noche Ale no tenía ganas, ¿qué más daba estar rápido con un cliente que le estaba ofreciendo plata? 

[Ale]:  Se me hizo fácil aceptarla. Y ya pues terminamos ahí, ¿no? en un rincón. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se apartaron unos metros a un callejón. Y el hombre empezó a tocar a Ale. Y cuando se dio cuenta de que Ale tenía pene… 

[Ale]: Se molestó. Me imagino que eso fue lo que pasó, porque de ahí empezó a insultarme, a decirme cosas, groserías. 

[Rula Ávila Muñoz]: El hombre le pidió su dinero de vuelta: “My money, my money.” Es lo poco que ella entendía.  

[Ale]: Me asusté. Iba a sacar lo que él me había ofrecido. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero el hombre le jaló la bolsa. Ale corrió de vuelta a Jacqui. 

[Jacqui]:  Se sale corriendo. “Bebé, el hombre me quitó la bolsa”. Le dije: “no, jálasela”, le dije, “y vente para acá”. 

[Rula Ávila Muñoz]: El jaloneo continuó. 

[Jacqui]:  Pero ya cuando yo vi al tipo que le andaba jaloneando la bolsa, vi que sacó la pistola, y le grito a la chamaca, le dije: “el hombre trae pistola”, le dije, “el hombre nos va a matar”. 

[Ale]:  Y en eso yo hice el intento de jalar mi bolsa y fue cuando me disparó. 

[Rula Ávila Muñoz]: El disparo fue a la entrepierna de Ale. Luego el hombre disparó de nuevo. Apuntó al estómago de Ale pero falló. Esa segunda bala casi le da a Jacqui y a otra persona que estaba cerca. 

[Jacqui]: El segundo tiro me pasó por aquí, por la oreja, porque lo escuché y me voló el pelo, pun.

[Rula Ávila Muñoz]: Mientras, Ale ya estaba en el suelo, sangrando.  

[Ale]:  Yo solamente vi como era como un sueño, o sea todo se me puso rojo. Realmente ya yo veía así como que todo borroso, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Tirada en la banqueta de la Roosevelt, los sueños de Ale comenzaban a esfumarse. Todo por buscar refugio en Nueva York.  

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz.

Episodio 6. Tres reinas, dos disparos. 

Entonces, esta es la historia de dos balazos que entrelazaron las vidas de tres mujeres: Jacqui, Jessica y Ale.  

Comencemos con Jacqui. 

[Jacqui]:  Soy mexicana, 100% guerrerense, de Acapulco, por cierto, costeña. Quiero ser la primer barbera transexual en todo el mundo, conocida a nivel mundial. Si es posible traspasar planetas, ese es mi sueño. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui era exitosa en Acapulco. Tenía su barbería, también una frutería. Pero en el 2021 se fue a Tijuana, la frontera, para cruzar a Estados Unidos y pedir asilo. 

[Jacqui]:  Huía principalmente de las agresiones de los grupos delictivos que se dedican a cobrar cuotas. Narcotraficantes que por verte si tú le cortas el cabello a otro narco que sean rivales, por el simple hecho te buscan para matarte. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui tenía miedo. Y justo por eso no podía esperar meses en la frontera mientras se procesaba su petición de asilo, como pasa con la mayoría de los solicitantes. Necesitaba cruzar ya. En Tijuana fue a un albergue para personas LGBTQ+ y allí le dijeron que si tenía tanta prisa, la forma más rápida para cruzar era corriendo, por donde pasan los coches. Y que el mejor momento era los domingos a medianoche, durante el cambio de turno de la guardia fronteriza. 

Y así llegó el domingo. Jacqui se maquilló, se puso unos jeans y una camiseta. Y al dar la medianoche se acercó caminando a la línea. Fingió que se había bajado de un coche para comprar un burrito de último minuto antes de pasar a Estados Unidos. Así se lo dijo a uno de los guardias:

[Jacqui]:  ”No, tengo mucho hambre, papi”. “Ay, no. Pues ahí los burritos”. “Ay, gracias, papito”. “Ay, no…” Pero yo mi corazón iba fufufufufu.

[Rula Ávila Muñoz]: Llegó al puesto de burritos. Estaba a unos veinte metros de la frontera. Y cuando vio que los guardias fronterizos se distraían… 

[Jacqui]: Dos, tres. Me echo a correr. Ta, ta, ta.

[Rula Ávila Muñoz]: Se echa a correr al otro lado de la línea. 

[Jacqui]: Y ya cuando vi que crucé la caseta esa ya dije, “pos voy a correr otro otro poquito”, dije, “por sí, todavía no estoy aquí”, ¿verdad? Y ya cuando crucé ya yo sola levanté mis manos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Levantó las manos y dejó caer lo único que llevaba consigo, una carpeta con todas las pruebas que necesitaba para pedir asilo en Estados Unidos: fotos de agresiones físicas en su contra, mensajes de extorsión, diagnósticos de psiquiatras. Unos segundos después de cruzar la alcanzaron los agentes fronterizos. 

[Jacqui]: Ya me esposaron. Le dije, “no, pues, ahí está todo”, le dije, “yo vengo a pedir ayuda”.  Ya no aguantaba la respiración de tanto correr. Y ya me trajeron tanque de oxígeno, una silla de ruedas… 

[Rula Ávila Muñoz]: Se puso en marcha el protocolo para que Jacqui pidiera asilo. Le quitaron muestras de uñas, cabello y saliva. Le sacaron fotos y tomaron sus huellas digitales. Y le pidieron una dirección en Estados Unidos, un requisito para pedir asilo. Jacqui dio los datos de una amiga suya que vivía en el Bronx. 

En ese momento todo se sentía irreal. Es que tan solo unos años antes había estado en prisión, acusada de asaltar a un cliente mientras hacía trabajo sexual. Estuvo encerrada 8 años. Y allí, en su celda, tuvo muchas veces un sueño que ahora, volando hacia Nueva York, se cumplía:  

[Jacqui]:  Siempre veía Nueva York en la televisión. Y un día estaba la historia de Jenny Rivera y de Jennifer López, cómo empezaron, cómo fueron, la diva de la banda, la reina del Bronx. Yo estaba con mi novio porque yo tenía mi novio ahí. Estábamos acostados y le dije, “mira, un día yo voy a estar en Nueva York también”. Y le dije, “yo voy a ser la queen of Queens”, la reina de reinas ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando Jacqui llegó a Nueva York, su amiga la conectó con un abogado y con una clínica llamada Betances Health Center. 

Allí le dieron atención psicológica y tratamiento contra el VIH –Jacqui es seropositiva–. Y además le encontraron sitio para dormir en un refugio para personas trans. Es que Nueva York era en verdad un refugio. Allí Jacqui estaba encontrando toda la ayuda que nunca había recibido en México. Y quizás por primera vez podía pensar en su futuro sin miedo. Tenía grandes planes. Primero quería afinar sus habilidades como barbera. 

[Jacqui]:  Yo me considero perrísima para la tijera, para navaja ni se diga, porque desde prisión yo empecé a hacer líneas a puro pulso con la navaja y mi mano solamente porque adentro no hay máquinas, no hay nada.

[Rula Ávila Muñoz]: Soñaba con triunfar en los concursos de barbería que se hacen en Estados Unidos. Y además quería callar bocas. 

[Jacqui]:  Como que matar estereotipos: una, la edad, que habemos gente madura con buena experiencia y con calidad, y con pasión. Y la otra: es una transexual, que no la vas a preparar una esquina ni una página de prostitución; la vas a ver en páginas pero de barberos, la vas a ver en páginas de sociedad. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero todos estos sueños costaban, sobre todo en una ciudad tan cara como Nueva York. Y aunque Jacqui sí tenía acceso a muchos servicios para personas trans, no hablaba inglés. Y muy pronto descubrió que la transfobia también existía en esa ciudad.  

[Jacqui]:  Entonces, vas a pedir trabajo y desde que te ven, aunque diga el letrero, “solicitamos”: “ay no, ya no tenemos”. O, “llama a ese número”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Al poco tiempo de llegar al refugio trans, Jacqui apenas tenía $5 dólares para sobrevivir. Y le dijo a una amiga que había hecho allí: 

[Jacqui]:  Dicen que hay un lugar que se llama la Roosevelt. 

[Rula Ávila Muñoz]: La Roosevelt Avenue. 

[Jacqui]: Vamos a ver. Y me dijo, “pues vamos”. Y nos fuimos con esos $5 a pararnos. Y ahí empezamos. Esa noche ganamos para comer. Al otro día estuvimos yendo, y así estuvimos yendo a trabajar. 

[Rula Ávila Muñoz]: A hacer trabajo sexual. Y aunque Jacqui lo hacía desde que tenía 14 años en México, volver a la calle y aguantar a todo tipo de clientes…

[Jacqui]:  ¿Tu crees que te dan ganas de eso? ¿Tú crees que yo disfruto eso?

[Rula Ávila Muñoz]: Nunca es fácil. 

[Jacqui]:  Nosotras, nosotras, nosotras las transexuales. Principalmente me voy a me voy a dirigir a nosotras. Nosotras carecemos de cariño. Carecemos de empatía y carecemos de confianza de la gente hacia nosotras. Por eso es que nosotras lo primero que buscamos es la prostitución. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jacqui sabía que el trabajo sexual era ilegal en Nueva York. Pero no le importó. 

[Jacqui]:  También era legal mi hambre. Tengo que ganar dinero para saciar mi hambre. 

[Rula Ávila Muñoz]: Con esa hambre, Jacqui se paró durante las siguientes semanas en la Roosevelt. Bien vestida, maquillada, con una sonrisa fingida en su rostro.

[Jacqui]:  Porque ya nos cansamos de demostrar a la gente nuestra cara de de tristeza, porque ya nos cansamos de demostrar a la gente esa, esa, esa… Ese cansancio. La prostitución no es como lo pintan. La prostitución es el vivo infierno que uno vive. ¿Cuántas amigas mías no han quedado muertas en medio de una calle, en un hotel; descuartizadas, ahorcadas? ¿Cuántas no les ha pasado dentro de un carro? ¿Cuántas están en prisión? Es tu palabra contra el sistema, que también está en contra de ti. El sistema judicial, el sistema de la policía. Todo eso está en contra de una porque eres prostituta. 

[Rula Ávila Muñoz]: Los meses pasaron. Y Jacqui logró estabilizar su vida en Nueva York. Es que con cada cliente, Jacqui podía ganar entre $150 y $200 dólares. Se mudó a un departamento. Luego encontró trabajo en una barbería. 

Y un día le hablaron desde el refugio donde estuvo en Tijuana. Le preguntaron si podía prestar su dirección en Nueva York para otras solicitantes de asilo trans, con VIH. Y Jacqui dijo que sí. Sentía la obligación de ayudar. 

Las chicas empezaron a llegar desde Tijuana. Algunas de ellas se quedaban con Jacqui. Y la empezaron a llamar “madre”. 

[Jacqui]:  Porque les di techo, les di comida, les di dónde dormir. Les di todo eso. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y entre ellas estaba Ale, una amiga de Jacqui. Años atrás, coincidieron como trabajadoras sexuales en la Ciudad de México. 

Para celebrar su llegada a Nueva York salieron una noche a la Roosevelt. Y allí le dispararon a Ale. En medio del caos que siguió —Ale en el suelo, sangrando, los curiosos que se acercaban, los gritos— Jacqui comenzó a grabar con su celular. 

[Persona]: Nada más nos tiraron balazos.

[Rula Ávila Muñoz]: En el video aparece un policía que intenta entender lo que ha pasado.

[Persona]: Fue un rozón, a ella sí le dieron…

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego Jacqui pide una ambulancia.

[Jacqui]: Ey, ambulancia…

[Policía]: It’s on the way… 

[Jacqui]:  Yo me volví loca. Pues vivía en mi casa, imagínate. Me vuelvo loca y empiezo a gritarle a todas: por favor, que me ayudaran a hablarle a una ambulancia, a la policía. En lo que ya un chico me ayudó a revivirla, porque pues yo vi que Ale ya se estaba sangrando mucho.

[Policía]: Can you back up?

[Jacqui]: No, she’s my friend, she stays in my home.

[Policía]: Ok, the ambulance is right here.

[Jacqui]:  Yo entré en shock, en shock, en shock. Porque  venimos huyendo de allá y llegar aquí a lo mismo…

[Rula Ávila Muñoz]: En un instante revivió tantas cosas que le pasaron en México: cuando la secuestraron en Acapulco, cuando le apuntaron con una ametralladora.

[Jacqui]: Ya llegaron por ti. Tranquila bebé. 

[Rula Ávila Muñoz]: La ambulancia llegó y subieron a Ale. 

[Jacqui]:  Ella se fue al hospital, yo me quise subir a la patrulla. No me dejaron, me corrieron. Dije, “¿a dónde se la van a llevar?” “No sé, no sé, no sé, no sé…”  

[Rula Ávila Muñoz]: Entonces Jacqui hizo lo único que estaba en sus manos: comenzó a pedir ayuda en redes sociales y llamó a todas las organizaciones trans que había descubierto desde su llegada a Nueva York.  

Y así, sin saber qué había pasado con Ale, se fue a su casa. 

[Jacqui]: Me sentía yo culpable de todo. 

[Rula Ávila Muñoz]: No dejaba de pensar: una, qué le diría a la familia de Ale. 

[Jacqui]:  Dos, ¿por qué me la llevé? Porque la balacearon. Tres, ¿por qué no me la pude llevar a otro lado? 

[Rula Ávila Muñoz]: Intentó dormir.  

[Jacqui]: Cuando desperté yo de mi trauma, eran como las ocho de la mañana, nueve de la mañana, y me llama Jessica. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ella, Jessica, había encontrado a Ale.


Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en las Reinas de Queens. 

Ok, dos balazos en la Roosevelt Avenue y tres mujeres trans unidas por ese momento. Ya conocimos a la primera, Jacqui. Ahora toca ella:

[Jessica Guamán]: Bueno, mi nombre es Jessica Guamán, soy de Ecuador.

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica pertenece a una comunidad indígena ubicada al sur de Ecuador: los cañari. 

[Jessica Guamán]: Que son muy católicos. Obviamente ahí nunca me iban a aceptar.

[Rula Ávila Muñoz]: Llegó a Nueva York en 1995, a los 14 años. Y al poco tiempo ya estaba yendo a los bares de la Roosevelt. 

[Jessica Guamán]:  Cuando yo entré a la discoteca, yo sentí, dije, “oh, son muchas personas. Son muchos chicos gay besándose entre ellos. Lesbianas. Muchas chicas trans muy bonitas”. Yo las veía, decía. “ah, yo quiero hacer igual que ella”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Fue entonces que comenzó su transición.  

[Jessica Guamán]:  Fue una experiencia bonita, puedo decirlo porque realmente uno dice, “oh, my god, me estoy poniendo hormonas, me están saliendo mis pezones. Está cambiando mi piel. Se siente diferente. Mi cabello me crece más rápido”. Entonces todos los cambios que uno va viendo todos los días: soy más femenina.  

[Rula Ávila Muñoz]: El proceso lo hizo lentamente para evitar las críticas de su familia y también por precaución. No quería llamar mucho la atención en el trabajo. Hasta que decidió ponerse sus implantes de mama. Era alrededor del año 2002. Jessica era mesera en un restaurante en Central Park. Sabía que era buena en su trabajo, así que cuando llegó la hora de ponerse los implantes no pensó que le pondrían algún pero. 

[Jessica Guamán]:  Yo pensé que me iban a que me iban a aceptar, ¿verdad? Porque no me quitaba nada, o no me estorbaban los senos, o tampoco yo pienso que cambiaba que yo trabajara como una mujer trans ahí, ¿verdad? Porque al igual iba a trabajar, porque siempre lo he hecho, ¿verdad? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y sí, el dueño del lugar le dijo que era una buena mesera… 

[Jessica Guamán]: Pero que yo no podía trabajar así. Obviamente, era transfóbico. Entonces, bueno, me dijo que yo estaba despedida. Entonces, obviamente, como no sabía mis derechos, nada de eso, pues obviamente yo dije, “está bien”. Seis meses no trabajé. Ya tenía mis implantes de senos. Entonces una amiga me dice, “¿sabes qué? Vamos a buscar trabajo”. Apliqué a muchos lugares, como tenía experiencia trabajando en la cocina y todo eso. Entonces, nunca me dieron, obviamente, porque ya era una mujer trans. Nadie quería aceptarme. Siempre supuestamente me iban a llamar y nunca me llamaron.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa discriminación y la falta de plata la empujaron al trabajo sexual.

[Jessica Guamán]: Era inexperta. A veces, por ejemplo, no sabía cómo tenía que hacer el trabajo.  Y pues al final del día sentirte como sucia, o sentirte como que si tuviste que hacer cosas que no te gustaban hacer obligadamente o por necesidad, pues sí, realmente es difícil. 

[Rula Ávila Muñoz]: Empezó a caminar por la Roosevelt Avenue, como otras trabajadoras sexuales trans latinas. Jessica recuerda que por entonces, alrededor del 2007, conocía a unas 20 o 30.

[Jessica Guamán]:  Habíamos muy pocas ecuatorianas. Realmente éramos como cuatro. La mayor parte de la población trans eran de México, de Honduras y de El Salvador.

[Rula Ávila Muñoz]: Muchas de ellas también habían chocado con la transfobia al llegar a la ciudad, y eso las había orillado a las calles de Jackson Heights. Pero esas calles ya estaban ocupadas por mujeres que habían llegado mucho antes: las puertorriqueñas.

[Jessica Guamán]: Muchas de las puertorriqueñas siempre nos decían que nosotras no teníamos documentos. O sea, antes, por ejemplo, ellas eran las que nos trataban mal. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se burlaban de sus aspectos. Jessica dice que ellas sí tenían papeles. Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos, así que llamaban a migración para que deportaran a las recién llegadas. 

[Jessica Guamán]: Nosotros éramos las indocumentadas. Nosotros éramos las que no teníamos que estar ahí. Entonces siempre había un ataque. Siempre había peleas entre nosotras. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero estas luchas territoriales no eran nada comparadas con el acoso de la policía. 

[Jessica Guamán]: La policía nunca nos dejaba en paz. Siempre ellos, al momento que tú eras arrestada, ellos ya sabían tu nombre legal. Siempre ellos nos prendían con linternas, con reflectores. “¿Sabes qué? Alberto, Luis Juan, vete a la casa”. O nos ridiculizaban en la calle.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que la historia entre la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas y el NYPD, el departamento de policía de Nueva York, está llena de episodios de abusos. Desde llamar a las mujeres por sus deadnames —o sea, sus nombres de nacimiento—, hasta detenerlas, golpearlas y abusar sexualmente de ellas. 

En un ambiente tan hostil, Jessica y sus compañeras se cuidaban de distintas formas. Primero, ninguna iba a hacerle competencia desleal a las demás. 

[Jessica Guamán]: Teníamos una regla de todas tener la misma tarifa. Entonces, por ejemplo, nadie podía cobrar menos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y respecto a la policía, bueno, la primera regla era caminar. Por entonces existía una ley en Nueva York dirigida específicamente a las trabajadoras sexuales que les impedía quedarse paradas.

[Jessica Guamán]: Porque si nos quedábamos paradas en una esquina, obviamente sabíamos que nos iban a molestar.  Entonces, siempre yo creo que todas, todas sabíamos que teníamos que estar recorriendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Recorriendo la calle con los ojos bien abiertos por si veían alguna patrulla. Y para comunicarse entre ellas…

[Jessica Guamán]: [Silbido]

[Rula Ávila Muñoz]: Solían chiflarse. 

[Jessica Guamán]: Por ejemplo, ya sabíamos que si chiflaban tres veces era que había un problema. Y si había solamente uno, teníamos que irnos. Entonces, obviamente todas replicaban lo mismo, ¿verdad? Entonces ya todas íbamos. Entonces, “no, está la policía. Vámonos”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando se les acercaba un cliente tampoco podían bajar la guardia porque siempre podía tratarse de un policía encubierto. Así que miraban bien a la persona: su ropa, su mirada, sus palabras. Y una de las primeras cosas que hacían era intentar tocar a esos clientes. Por la simple razón de que un policía no podía dejarse tocar mientras estuviera en servicio.

Otra regla: si las arrestaban, lo mejor era no resistirse, porque en una corte eso podía usarse en su contra. 

Jessica trabajó así durante casi cinco años. Al inicio en la calle, y con el paso del tiempo desde casa. Se anunciaba en periódicos y en sitios de internet: “sexy chica trans, nueva en el barrio”. Era más cómodo y seguro que salir a la calle. 

Y así, una noche del 2010 un cliente la llamó. Quería verla. 

[Jessica Guamán]: Entonces, yo ya estaba esperando. Pasó, entró. No se dejó tocar. Y después en la radio dijo, “es en el tercer piso”. Al momento yo pensé que era un ladrón, ¿no? Entonces, bueno, ya cuando entraron siete policías dije, “¡ay!”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Todo pasó en segundos. Uno de ellos la tiró al suelo.

[Jessica Guamán]: Me pisó contra el piso en la cabeza cuatro veces. Entonces, obviamente, mi labio estaba reventado.

[Rula Ávila Muñoz]: La esposaron de pies y manos y se la llevaron a la cárcel, a la sección de hombres.

[Jessica Guamán]:  Pues, imagínense. Yo tenía mis implantes, mi cabello largo. Y una fila de camas, en un cuarto grande…

[Rula Ávila Muñoz]: Estuvo cuatro días incomunicada, pensando que en cualquier momento la iban a deportar. Mientras, su familia no la encontraba. La buscaban con su nombre, Jessica, pero en la cárcel la tenían registrada con su deadname. Hasta que la encontraron. Y su pareja consiguió pagar su fianza, unos $700 dólares.

[Jessica Guamán]: Entonces ya después empezó el juicio. Entonces, con unas acusaciones terribles en contra mía. Obviamente que yo los había agredido, que yo les había roto el teléfono, que yo me había resistido al arresto.

[Rula Ávila Muñoz]: Algo que, recordemos, Jessica y las chicas sabían que no debían hacer. El juicio duró seis meses. Con la ayuda de una organización llamada Make The Road, que da apoyo legal a migrantes, Jessica logró que la absolvieran de casi todos los cargos, incluyendo el de prostitución. Sólo la sentenciaron por “alteración del orden público”, y tuvo que hacer 72 horas de trabajo comunitario. 

Pero ella, a su vez, decidió demandar a la ciudad de Nueva York y a los policías que la arrestaron. 

[Jessica Guamán]:  Yo los demandé por la violencia que yo recibí. Entonces después empezaron a mediar, que si yo quería dinero. Le dije que no, “yo no quiero dinero”, le dije, “porque nada, nada compensa”, digo, “el sufrimiento que yo viví”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hubo un segundo juicio. En la corte estaban Jessica y todos los policías que la detuvieron aquella noche, incluyendo el que la tiró al piso y la golpeó. El juez comenzó a revisar los argumentos del NYPD de que Jessica los había agredido.  

[Jessica Guamán]:  “Ok, te agredió. ¿Te lastimaron? Tráeme el record médico. ¿Dónde está?” “Ay. Es que no fui al hospital”. “Ok. Retírate de la sala”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Uno a uno los fue cuestionando. Era claro que no había evidencia contra Jessica. 

[Jessica Guamán]:  Y ya, así quede absuelta de todo.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero tras pasar por dos largos juicios, Jessica estaba agotada.

[Jessica Guamán]: Ahí es cuando cambia mi vida, cuando empiezo yo a ver la realidad, lo que vivimos nosotras, las mujeres trans; lo difícil que era para todas las trabajadoras sexuales vivir la persecución de la policía.

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica dejó el trabajo sexual y volcó su vida hacia la comunidad. Alrededor del 2009 comenzó a trabajar como voluntaria para Make The Road, la organización que la apoyó durante los juicios. Luego, en el 2012 empezó a trabajar en Betances Health Center, el centro de salud que apoya a personas trans con VIH. Y en el 2018 Jessica fundó Hope TGNC Latinx, una organización que ayuda a personas trans latinas recién llegadas a Nueva York. 

[Jessica Guamán]:  Hemos traído… Hemos ayudado a muchas hermanas que han estado en Texas, en Arizona, en situación de calle.

[Rula Ávila Muñoz]: Y las ha conectado con diversos servicios y apoyado para que cambien sus nombres legales y continúen sus procesos de transición. 

Todo esto ha llevado a que muchas de esas personas la llamen madre y que a su alrededor se haya formado una familia. Jessica tiene un chat en Whatsapp con más de 350 personas trans en Nueva York. Y fue en ese chat donde una madrugada de 2023 comenzó a circular una noticia: habían baleado a una chica trans en la Roosevelt. Ale. 

[Jessica Guamán]: Fue muy difícil, porque muchas chicas vieron, todas me llamaban: ”¿qué pasó Jessica?” 

[Rula Ávila Muñoz]: Las especulaciones sobre por qué le dispararon a Ale corrían.

[Jessica Guamán]:  Que si por peleonera, o porque qué estaría haciendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Jessica empezó a llamar a los hospitales que están cerca de la Roosevelt. Pero no tenía el nombre legal de Ale. Decidió que lo mejor sería ir a cada uno y preguntar si allí estaba una chica trans con heridas de bala. Primero fue al hospital Elmhurst, el más cercano a su casa y a un par de cuadras de donde fue el ataque a Ale. Entró a la sala de emergencias y dijo que era trabajadora del Betances Health Center. 

[Jessica Guamán]:  Dije, “yo soy de Betances, hay una paciente nuestra que fue balaceada esta madrugada y necesito información”.  Entonces ellos empezaron a checar y dijo que sí había una persona balaceada, me dijo, “¿cual era su nombre?”. Yo no sabía cuál era su nombre ni su apellido. Después cuando me hicieron pasar pues ya vi que era una chica trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Era Ale. Estaba recostada, consciente, con mucho dolor en su rostro. Pero al ver a Jessica sonrió.  

Después de la pausa, su historia. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hola de nuevo. Creo que ya es momento de conocer bien a Ale. Nos contó su historia a fragmentos dispersos, durante unas cuantas entrevistas a lo largo de varios meses.

[Ale]:  Yo soy una chica que viene de Guerrero. Ya de Tijuana pues me ayudaron para cruzar hacia acá…

[Rula Ávila Muñoz]: La primera vez que la conocimos fue en el Betances Health Center, la clínica comunitaria donde trabaja Jessica. Ella la ayudó a conseguir un seguro médico para pagar los gastos de la sala de urgencias. Y en Betances recibió todo el apoyo médico y psicológico en los días posteriores al ataque.

Habían pasado unas cuantas semanas. Ale se veía débil todavía. Nos dijo casi de inmediato que ya en México había sido trabajadora sexual. 

[Ale]: Porque no nos dan otro tipo de trabajos, no nos dejan ser libres.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero desde el inicio dejó claras dos cosas. Primero: 

[Ale]: La verdad, realmente la prostitución, para mí, es algo que no es vergonzoso, sino sin embargo me llena de… Somos mujeres fuertes, que porque o sea no cualquiera enfrenta a ese mundo.

[Rula Ávila Muñoz]: Y segundo: 

[Ale]: Me gusta mucho la pintura. He pintado desde pequeña. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ale llegó a Estados Unidos pidiendo asilo. Primero fue a Atlanta, en el estado de Georgia, porque allí vivía una sobrina suya, también trans. 

[Ale]: Pero ahí realmente en Atlanta no hay oportunidades para nosotras. Todas las chicas que yo conocí ahí me dijeron que ahí son muy transfobicas las leyes. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por si fuera poco, a los cinco meses de que Ale llegó a Atlanta, una noticia sacudió a la comunidad trans de la ciudad: dos trabajadoras sexuales habían sido asesinadas. Por entonces, un abogado le dijo que era mejor pedir asilo en Nueva York, una ciudad santuario. Y así lo hizo. 

Llegó a Nueva York, se quedó con Jacqui… Y a los pocos días sufrió el ataque en la Roosevelt Avenue. Fue la peor de las bienvenidas. 

Pero incluso así, la primera vez que la vimos no parecía querer irse.

[Ale]:  La verdad es maravilloso. No sé, estar aquí. Es como otra vida, otro mundo. Y pues con todo esto que me han dado, el apoyo que me han dado, la verdad sí, me he sentido muy querida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Vimos a Ale por segunda vez un mes después del ataque. Nos habló más sobre su vida en Guerrero. Es de una familia indígena. Tenía 10 hermanos. Y aunque eran pobres, Ale recuerda que era feliz. 

[Ale]: Yo pintaba en la tierra porque pues en ese momento no había para una libreta ni nada de eso.

[Rula Ávila Muñoz]: Pintaba el mar, barcos, pájaros… A veces, su madre le pegaba y le decía que se comportara como un hombre. Pero Ale nunca escondió quién era. 

[Ale]: Nunca me oculté en un caparazón. Para esa parte yo siempre fui valiente, porque a pesar de que me golpeaban y todo eso, me valía, yo seguía siendo yo. Hasta que un día ya no aguanté.  

[Rula Ávila Muñoz]: Huyó de su pueblo a los 13 años. Llegó a Chilpancingo, la capital de Guerrero, donde limpió baños en una cantina, y luego se fue a la Ciudad de México. Allí conoció a Jacqui, haciendo trabajo sexual. A veces volvía a su pueblo pero nunca aguantaba mucho allí. Y esa vida errante la trajo hasta Nueva York. 

[Ale]:  Es mucha transición, la verdad. Ahorita es muy difícil, pasar de un lugar a otro y no tener ahorita como que estar… Estoy como desubicada ahorita, no sé.  Pues ojalá, no sé, como que ya pegue mi vida en un lugar ¿no? O sea, ya se peguen mis zapatos y ya deje de ir caminando, porque realmente yo también ya estoy cansada. 


[Rula Ávila Muñoz]: La tercera vez que la vimos fue a los tres meses del ataque. A veces, la invadía el miedo de que el hombre que la atacó la encontrara de nuevo y la matara. Con la ayuda de Jessica estaba recibiendo tratamiento psicológico. 

[Ale]: Realmente sí que lo necesito bastante porque sí he estado como que un poquito malita de mi cabeza. No sé. He estado un poquito triste. A veces lloro. A veces tengo ganas de gritar. Y realmente sí, a veces ahorita… O sea, me daba miedo como que salir mucho a la calle, hasta en el día, no sé, como que me quiero enclaustrar aquí, encerrada. Realmente sí he pensado de regresarme ya a mi país, ¿no? También. Y a la vez, no. Pero así estoy ahorita, como en un dilema.  Ya lo que tenga que pasar va a pasar. Digo, ya pues realmente ya no me preocupa tanto, de que si me voy, me quedo. No sé. Realmente ya no me interesa.  

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, a pesar de todo, sabía que en Nueva York había encontrado una comunidad que le había dado apoyo legal, médico, psicológico…  

[Ale]: Pues en mi país no hay esa clase de ayuda. O sea, y todo eso. Y aquí, pues, hay varios grupos donde uno se puede ir a reunir, a platicar sus cosas, que te puedes tú encontrar como hasta hermandad. 

[Rula Ávila Muñoz]: Nuestra última entrevista fue cinco meses después del ataque. 

[Ale]:  Ya está llegando el invierno, hay mucho frío. Hay que sacar los mejores abrigos, sino comprarlos, porque ya ves que…

[Rula Ávila Muñoz]: Ale se había mudado al Bronx y sonaba mucho mejor. Se soltó más con nosotros. Había retomado el trabajo sexual en la calle. 

[Ale]: Durante el día tengo que descansar. Tengo que descansar mucho antes de salir, prepararme mentalmente, pero ser fuerte también; quitarme como que muchas cosas de la cabeza. A veces me hecho pues un tequilita ¿no? Para agarrar valor y salirme, ¿no? A darle.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, además del trabajo en la calle, Ale también estaba retomando su verdadera pasión: la pintura. Nos dijo que Jessica la invitó a hacer un cuadro para una exposición colectiva, en conmemoración de la comunidad trans que ha muerto por complicaciones del VIH. 

Nos mostró el cuadro. Era pequeño. En una playa llena de palmeras aparecía una figura, sin boca. Nos dijo que representaba su vida antes, en Acapulco. Y a su hermano, quien murió por VIH. 

Al final de la entrevista le preguntamos cómo imaginaba entonces su futuro. Y le dijo a Diego, nuestro reportero: 

[Ale]:  Pues, te voy a decir con muchos hijos. Con muchos hijos, casada con un leñador. Pero no, no. A ver, ya, otra vez… Bueno, mi futuro yo lo imagino… Pues ser una gran artista, tener muchas exhibiciones de pintura, tener un trabajo aparte. Si se puede, estar en una relación amorosa. Tener un hogar fijo, no andar caminando para ahí y para acá. Y tener salud más que nada también. 

[Diego]:  Querida Jessica, estamos aquí con la música de fondo hoy en un día muy importante. ¿Qué día es hoy que estamos haciendo hoy? ¿Qué está pasando? 

[Jessica]:  Bueno, hoy, 1 de diciembre, es día internacional contra la lucha del VIH/SIDA y aparte también…

[Rula Ávila Muñoz]: En diciembre de 2023, Diego estuvo en la exposición colectiva que mencionamos antes. Allí se encontró con Jessica, que llevaba un vestido azul claro con brillantes. Y le preguntó sobre el cuadro de Ale. 

[Diego]: Tú has estado desde el día cero. ¿Qué has visto tú? ¿Qué te ha contado? ¿Y es todo un proceso ver su cuadro exhibido hoy en frente de todo el mundo? 

[Jessica]: Claro que sí. La verdad que es algo tan grande, ¿verdad? Porque ya que como emigramos, empezamos de cero.  Y la verdad me siento muy contenta de que sea parte de nosotras, y ahora en la actualidad pues también esté exhibiendo su cuadro aquí en este programa de nosotras. 

[Rula Ávila Muñoz]: Luego, Diego se encontró con Ale, y por fin se veía radiante.  

[Ale]:  Todo el mundo tiene arte. Todo el mundo sabe hacer arte. Es solamente que lo saques de tu corazón y que los ojos… Nada más los ojos, con los ojos puedas verlo y con tus manos pintarlo, y nada más. 

[Diego]: Llevas un tiempo viviendo en Nueva York. Ha sido una experiencia extraña: altibajos, cambios. ¿Cómo ha sido, y ahora mirando tu arte aquí expuesta?

[Ale]: Bueno, pues vivir en Nueva York para mí ha sido, la verdad, de estar arriba, estar abajo. Para mi es como una película lo que me ha pasado todo. Me siento como una chica protagonista de mi propia película, porque la verdad la he vivido muy rápido en este tiempo que he llegado acá. Me han pasado cosas buenas. Me han pasado cosas muy buenas. También cosas malas. Pero pues aquí estamos vivas, y eso es lo que importa. 

[Rula Ávila Muñoz]: El ataque que Ale sufrió en la Roosevelt fue un caso extremo de los peligros a los que se enfrentan las trabajadoras sexuales trans en Queens: asaltos, golpes, agresiones y luchas territoriales. Esto es lo que con más frecuencia les puede llegar a pasar durante sus jornadas laborales. Todo, mientras otros debaten el futuro de ese trabajo desde escritorios, hogares y podios.

En el próximo episodio… 

[Monserrate]: Nadie debe pensar que el único trabajo que pueden hacer es trabajo sexual. 

[Manifestantes]: ¡No somos infiltradas. Somos las trans y estamos emputadas! 

[Liaam]: Pero el problema no son las trabajadoras sexuales. El problema es la desigualdad que existe en una ciudad donde te dice que, “sí, estamos para proteger a todos y todes los neoyorquinos o neoyorquinas”. Pero, ¿y? ¿Las trabajadoras sexuales no somos parte de ese plan? ¿O simplemente somos el problema el cual ustedes tratan de erradicar? ¿O se les olvida que también somos sujetas de derecho? 

[Rula Ávila Muñoz]: Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

5 | Un martes cualquiera en Queens

Un martes cualquiera en Queens

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción.

Después del funeral de Cecilia Gentili en la catedral de San Patricio; después de que la arquidiócesis de Nueva York dijera que el evento fue un insulto a la fe católica y que la conducta del público fue “escandalosa”; después de que se hiciera una “misa de reparaciones”… Un día lluvioso de febrero de 2024 las putas regresaron a San Patricio para protestar. Pero esa vez no les abrieron las puertas. 

[Liaam Winslet]:  No vamos a quedarnos calladas y aunque nos cueste, y aunque nos traten de silenciar, no vamos a retroceder. Este es el momento de hacer historia compañeras y compañeres. Las trabajadoras sexuales merecen los mismos derechos. Sex work…!

[Manifestantes]:Is work! 

[Rula Ávila Muñoz]: La que habla y grita es Liaam Winslet, directora del Colectivo Intercultural Transgrediendo. Ya la conocimos antes. Fue la mano derecha de Lorena Borjas y la que llamó a Cecilia, “Santa Cecilia, madre de todas las putas”. Liaam lideró la protesta frente a San Patricio. 

[Liaam Winslet]:  Yo, como líder comunitaria, estoy viendo todos los días cómo una sociedad hipócrita y moralista se escandaliza por la palabra “puta”. Pero la palabra “puta” significa poderosas, únicas, trascendentales y auténticas. Así es como nos definimos las trabajadoras sexuales.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, como suele pasar en Nueva York, el escándalo vino y se fue. El eco de las voces que gritaron “Cecilia, Cecilia, Cecilia” aquel día en el funeral se diluyó en el zumbido de la ciudad. 

Pero, si le damos la espalda a San Patricio, y caminamos unas cuadras hacia el sureste de Manhattan, llegaremos a Grand Central, la estación donde convergen varias líneas de metro: la S, la 4, la 5, la 6 y la 7. Si tomamos un tren de esta línea rumbo a Queens, llegaremos a la penúltima parada, Mets–Willets Point. Allí, en el Flushing Meadows Corona Park, cerca del estadio de béisbol de los Mets y de las canchas de tenis del US Open, encontraremos el Museo de Queens.

Allí, el martes 7 de abril de este año nos reunimos con la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas de Queens para celebrar el lanzamiento de la serie que estamos escuchando. Y para rendir homenaje a su legado. 

Por eso, en este episodio especial que marca la mitad del camino de Las Reinas de Queens, queremos compartirles lo que vivimos esa noche frente a más de 100 personas.

Oiremos a Liaam, heredera del colectivo de Lorena Borjas; a les hijes de Cecilia Gentili que siguen expandiendo el legado teatral de esta reina. También, una nueva historia sobre Cecilia, y un discurso de la madre de una casa que sigue prosperando a pesar de las décadas.

Oiremos, en fin, una celebración en el corazón vivo de nuestro reino.

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 5. Un martes cualquiera en Queens. 

[Rula, en vivo]: Y ahora quiero invitar al escenario… 

[Rula Ávila Muñoz]: Comenzamos esa noche conversando precisamente con Liaam, directora del Colectivo Intercultural Transgrediendo, fundado por Lorena Borjas. 

[Rula, en vivo]: Y bueno, bienvenida Liaam. Muchas gracias por estar aquí. Estamos muy, muy contentas de tenerte aquí, y de tener otro espacio donde podamos conversar un poquito.

[Rula Ávila Muñoz]: Acabábamos de oír el trailer de esta serie, donde se escucha a Lorena decir esto:

[Lorena Borjas]: Yo voy a llegar a donde tenga que llegar como una perra, pelear con garras y uñas… 

[Rula Ávila Muñoz]: Así que empezamos por ahí. 

[Rula, en vivo]: ¿Qué sientes cuando escuchas a Lorena decir estas palabras tan icónicas de ella? “Yo voy a pelear como una perra”.

[Liaam Winslet]: Pues que todas somos unas perras. No, yo creo que una de las cosas que me causa mucha nostalgia, realmente… Hablar de Lorena para mí es difícil, para la comunidad sigue siendo difícil, realmente, porque son como cosas que tú te preguntas como, ¿por qué nos tiene que pasar constantemente a las mujeres y a las personas trans y a las trabajadoras sexuales perder a nuestras hermanas? Sumado a la pérdida de otra compañera como Cecilia, ¿no? Son cosas que tú dices, como, ¿por qué una cosa atrás de otra, por qué seguimos perdiendo a compañeras de nuestro movimiento? Pero también nos lleva a una reflexión, ¿no? como comunidad, a entender de que este es el momento de saber que la resistencia depende de todas y todes como personas trans, personas queer, no binarie. A valorar más la lucha de las compañeras que abrieron ese camino, ¿no?

[Rula, en vivo]: Hablando de eso, quisiera saber, digo, además del trabajo que se hace con el con el Colectivo y con los colectivos y los activismos que empezaron Cecilia y Lorena, ¿de qué otras formas podemos mantener vivo su legado?

[Liaam Winslet]: Apoyando a las compañeras y compañeros que están abriendo camino, ¿no? A mí me da mucho gusto saber cuando, por ejemplo, una compañera trans está ocupando un espacio que por años nos dijeron que no podíamos ocupar las mujeres trans ¿no? A mí me ha dado mucho gusto ver cómo han evolucionado muchas compañeras en nuestra comunidad que han sido y son trabajadoras sexuales. Muchas de nosotras. Y saber que están en esos lugares para alzar la voz por nosotras también nos permite generar impacto en aquellas otras compañeras que siempre han creído que no van a poder lograr lo que les han dicho: tú no puedes hacer esto, tú no puedes alcanzar aquello. A mí muchas veces me dijeron, “nunca van a poder las mujeres trans y trabajadoras sexuales inmigrantes liderar una organización”. Y cuando alguien te dice eso es fuerte, porque es ahí cuando tú dices, “¿pero por qué no voy a poder?” ¿Por qué? Porque a lo mejor no tengo una carrera universitaria, porque a lo mejor no entienden las personas de que las mujeres trans no dejan sus estudios porque quieren, sino porque les cierren las puertas. Mantener vivo el legado de Lorena no solamente es luchar contra el sistema, es también luchar contra esas personas que siempre nos dijeron que no somos capaces. Y ha sido difícil. Ha sido muy difícil. Así como he conocido historias de compañeras trans, por ejemplo, que han sido desplazadas, han sido… ¿Cómo te digo? Este… Despedidas de un puesto de trabajo, por el simple hecho de a lo mejor se acabó el proyecto, a lo mejor no cumples con nuestras expectativas, o a lo mejor solo te ponemos para que la gente vea que tenemos una persona trans aquí. Pero ese no es el objetivo; es de mantener y brindar oportunidades a la comunidad porque se lo merecen, porque es un derecho. Pero no siempre pasa. A veces tenemos que mendigar después de haber sobrevivido a tantas situaciones difíciles.

[Rula, en vivo]: ¿Hay alguna, como, como que algún consejo que te dio Lorena en algún momento que hoy vives con él?

[Liaam Winslet]: Nunca me olvidó cuando Lorena nos escribió y nos dijo como, “pájara, no sé qué va a pasar. Estas niñas van a quedarse solas. Vamos a tener que ver cómo ayudarlas”. Siempre tengo grabada su imagen cuando tuve la llamada con ella y estaba en el hospital y me decía como, “tenemos que ver cómo ayudamos a las pájaras y buscamos comida y hacemos…” Y yo como, “Lorena, primero termina de recuperarte y luego vemos qué hacemos”. Pero nunca me imaginé que iba a ser la última llamada. Pero hay infinidades de cosas que aún recuerdo de ella. A veces me pongo a ver mucho sus documentales y sus cosas que dice ella. Me pongo a veces a escuchar sus mensajes de voz. Aún tengo sus mensajes de voz, de whatsapp, de mensajes. Entonces los escucho. Como que digo… Es como este memento de, no sé, conectarme también con ella. 

[Rula, en vivo]: Y… Porque también tú estuviste de cerca con Ceci, de una u otra forma dentro de los activismo y todo. Pero para la gente que no llegó a conocer, que no llegamos a conocer a Cecilia personalmente, ¿puedes contarnos un poquito de Cecilia Gentili?

[Liaam Winslet]: Mira, Cecilia era un complemento perfecto. Era como una pandilla esto, la verdad. La pandilla de las putas, la verdad. Y me acuerdo cuando me uní a la pandilla de Lorena y de Cecilia, era emocionante. Yo me acuerdo que cuando… En el 2014, cuando comenzamos a hablar sobre querer crear una organización para la comunidad migrante en Jackson Heights, en Queens, que liderara Lorena, era algo impensable. Pero cuando lo hablamos con Cecilia, Cecilia era como, “no, sí pueden, vamos a hacerlo”. Y Lorena y yo éramos como, “ah, sí, vamos a hacerlo, tenemos que escribir…” Cecilia nos decía siempre: “tomen nota de todo, saquen copia de todo, no dejen todo así porque luego tenemos que revisar cada cosa que pasa”. Y pues es así como en el 2015 se logra establecer el Colectivo. Cecilia fue una de nuestras propulsoras con Lorena para que podamos mantener este espacio, ¿no? El sueño de Lorena era tener un espacio, un centro comunitario como el que tenemos ahora —pero ella no lo logró ver— porque ella decía siempre como, “imagínate tener un espacio como este. Imagínate que las chicas vengan a recibir comida”. O sea, era como cosas que las experiencias trans y la mayoría de nosotras como inmigrantes, vivimos, ¿no? Sabemos lo difícil que es acceder a la comida. Sabemos lo difícil que es no tener un espacio seguro. Muchas compañeras trans aún tienen que andar en las calles en el día porque no saben dónde ir. No existen lugares seguros donde poder mantener eso, donde te puedan brindar ese espacio, ir y dialogar y conocer a otras personas trans a lo mejor con las mismas historias. Entonces Colectivo se ha convertido en eso, en un espacio que comenzó como un sueño con Lorena, Cecilia, que nos ayudó mucho. Me acuerdo tanto que después de la muerte de ella, pues, iba todo a quedar ahí, y Cecilia fue la que nos dijo: “no, vamos a seguir. Vamos a seguir. Hay que seguir haciendo. Mantengamos vivo este legado de esta puta vieja, de la Lorena”. Y era así. Era así como mantenemos este legado vivo.

[Rula, en vivo]: ¿Cómo era salir con Lorena? Y no sé si Cecilia las acompañaba en las noches cuando iban a repartir condones y a visitar a las chicas para checar cómo estaban.

[Liaam Winslet]: Salir con Lorena era ayudarla a llevar su carro. ¿Quiénes de aquí que conocieron a Lorena alzaron alguna vez el carro de Lorena? Esa era su oficina. Yo le decía, “Lorena eso es un escritorio, un archivador”. Era de todo. Pero andar con Lorena en la calle y distribuir condones era una aventura. Era una historia que el tiempo… Tú llegabas a ver el reloj, ya eran las cuatro o cinco de la mañana, y tú decías, “todavía estamos por aquí”, porque Lorena te llevaba como a navegar en eso, ¿no? Y era emocionante porque siempre ella buscaba la manera de que conectáramos con la comunidad, pero que también sepan nuestras compañeras que estaban que estábamos ahí para ellas, que se sintieran acompañadas, ¿no? Yo me acuerdo que Lorena era una de las propulsoras de que las organizaciones fueran a la calle a hacer pruebas de VIH, porque a muchas de nuestras hermanas se les hacía complejo y difícil… Una de las frases de ella era como: “Liaam, ellos tienen que entender que para las putas el día es la noche y la noche es el día. Entonces tú no puedes pretender que una compañera vaya a hacerse una prueba de VIH de 9:00 a 17:00. Es imposible, no va a ir nunca”. Entonces, lo que Lorena hacía era eso, como llevar las jeringas donde ya estaban, llevar las pruebas de VIH, conectar a las chicas para hacerle una fecha clara para ir a su tratamiento hormonal o ver al médico. 

[Rula, en vivo]: ¿Hay algún recuerdo que te quede, algo específicamente de Lorena y de Ceci, como algo que se te venga ahorita a la mente?

[Liaam Winslet]: Que no hay que rendirse. Que a pesar de las circunstancias y las adversidades, hay que mantenernos vivas. Y para mí eso también es importante: ver nuevas generaciones, ver nuevas compañeras, porque en algún momento yo también estuve ahí. En algún momento yo también luché, pero llega un momento en que tú dices, “hay que dar espacio, hay que dar… Hay que permitir que estas compañeras o estos compañeros también enfrenten las batallas que aún seguimos viendo”. O sea, hay muchas situaciones que aún nos mantienen aquí, resistiendo y dando resiliencia a todas estas situaciones difíciles. 

[Rula, en vivo]: Qué bonito. Muchas gracias, Liaam. Un fuerte aplauso para Liaam Winslet, por favor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos.  

[Viento]: Buenas noches a todos, todas y todes. Yo soy Viento. 

[Oscar]: Mi nombre es Oscar, hija de Cecilia, y estamos aquí para compartir un poquito sobre ella, sobre su legado… 

[Rula Ávila Muñoz]: Después de la conversación con Liaam, vino el turno de escuchar a dos personas que conocimos en el episodio pasado: Oscar y Viento, hijes de Cecilia Gentili. Ella es Oscar. 

[Oscar]: Sí, Cecilia fue una matriarca y arquitecta de una constelación de mucho amor, de apoyo, de resistencia. 

[Rula Ávila Muñoz]: La recordaron más allá de su activismo y de ser Santa Cecilia, la madre de todas las putas.  

[Oscar]: Y a ella le gustaría que se acordaran que era muy sexy. Muy sexy. Y reconocerla no solamente como este concepto, esta idea. Era muy humana, complicada.

[Viento]: Graciosa. Sí, muy graciosa. Siento que también usaba mucho el humor para atravesar todo lo que nos sucede, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Y presentaron a otra hija de Cecilia y una artista talentosísima que en los últimos años se ha encargado de mantener vivo su legado en el teatro: Chiquitita.

[Oscar]: Chiquitita es nacida y crecida en Queens.

[Viento]: Es un artista increíble. Y les dejamos acá el escenario para que ella venga a deslumbrarse. Muchas gracias. Buenas noches.

[Oscar]: Buenas noches. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ella, Chiquitita, nos presentó un fragmento de la obra “Red Ink”. 

[Chiquitita]:  I am an atheist, but I have received calls from God many, many times…

[Rula Ávila Muñoz]: “Red Ink” se escribió en inglés, y la presentación de Chiquitita fue en ese idioma. Pero pensamos que sería lindo usar este espacio para conocer a Cecilia mejor, en uno de sus periodos más oscuros. 

Para contar esta historia los dejo con nuestro productor Pablo. 

[Pablo Argüelles]: Visité a Estrellita porque me dijeron que tenía una carta de Cecilia Gentili. Y quería que me la leyera. 

Estrellita y Cecilia fueron amigas por muchos años, de esas amigas que han pasado por las buenas y las malas. Que construyeron y rompieron su relación varias veces desde que se conocieron en Miami en 1999. 

Cuando le pregunté a Estrellita si tenía la carta me dijo que sí, claro. Pero que no sabía dónde estaba. Todo esto con una sonrisa. Medio angustiada, medio traviesa. Es que Estrellita tiene mil diarios y cuadernos y fotos y videos de su pasado. Y se puso a escarbar entre todos ellos en busca de la carta.  

[Estrellita]:   Qué lindos que son los souvenirs, ¿no? Muestra mucha historia. ¿No, no te parece?

[Pablo Argüelles]: Es una acumuladora de recuerdos. 

[Estrellita]:  Mira esto…

[Pablo Argüelles]: ¿Qué es?

[Estrellita]: Es uno de los flyers del del show “Red Ink”. Mira que hermoso. 

[Pablo Argüelles]: Pero la carta no aparecía… 

[Estrellita]:  La voy a encontrar, te lo juro, te lo voy a encontrar…  

[Pablo Argüelles]: Mientras buscaba, Estrellita me contó su vida. Es de Buenos Aires. Hoy vive en un piso 15 de un multifamiliar en Queens. En la sala de su departamento hay una mesita con la imagen de la virgen, cremas, perfumes, papel absorbente y condones, para sus clientes. Porque desde inicios de los años 90 es trabajadora sexual y drag queen.

[Estrellita]:  Yo llevé la drag queen del escenario a Palermo, a trabajar de 11:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana. 

[Pablo Argüelles]: Palermo es un barrio bonaerense lleno de bares y boliches. Estrellita hizo su vida ahí, vestida de mujer, recibiendo a sus clientes en las calles, en los coches, en las vías del tren, donde fuera. 

[Estrellita]:  Tiene que tener valentía. Tiene que estar segura. Y te tiene que gustar. 

[Pablo Argüelles]: Y en 1998, con el dinero que ganó en las calles porteñas se compró un boleto de avión a Miami. Quería, —y esto me lo dijo antes de que empezara a grabar— una vida estruendosa, llena de escándalo, mucho drag queen, muchos shows y tacones de aguja y pelucas. 

Y claro, siguió con el trabajo sexual, siempre en la calle. No como otras amigas suyas que sólo se paraban en los bares, bien vestidas, tomando champaña. 

[Estrellita]: Ah, y el glamour y el perfume y los aros y el vestido. Mirá. Mirá el vestido: $200 dólares. Lentejuelas y brillo. Ay, que te pague un trago. No, yo no. Yo caminando por todos lados. Y bien, pero bien, puta. Súper súper zorra. Faldas apretadas. Mucho taco. Bien afeitada toda, toda, toda. Unos tacos, pero altísimos los tacos. Mucha peluca, mucho maquillaje, mis llaves, una carterita con condones y todo, y listo.

[Pablo Argüelles]: Y fue allí, en las calles de Miami, que conoció a Cecilia, recién llegada de Argentina. 

[Estrellita]:  Y fue super gracioso porque antes de saludarnos, le dije, “¿y vos también andás así buscando clientitos de vez en cuando?” “Claro, obvio, por supuesto”. “Así que tené cuidado”, le digo, “porque caí presa hace tres días”. Y me dice, “ay, ¿de verdad?” “Sí”. Y ella cae a los cuatro o cinco días, y me vuelve a encontrar en un lugar, y me dice, “puto, que mala suerte que me diste. Caí presa también, maricon”. “Ay. Bienvenida a Miami”.

[Pablo Argüelles]: Se empezaron a juntar con un grupito de chicas argentinas trans y drag unidas por la noche. Y un día, así como se conocieron, se dispersaron, cada una por su propio camino. 

Estrellita se mudó a Nueva York. Y allí, a inicios de los 2000, se reencontró con Cecilia. Pero Cecilia ya no era la inmigrante recién llegada. Le iba muy bien. Tenía un departamento en Nolita, un barrio muy caro y de moda en Manhattan. También vestía ropa lujosa. Y conocía a muchos de sus clientes en fiestas privadas. Estrellita la veía ahí con frecuencia. 

[Estrellita]: Las fiestas eran súper fabulosas con las chicas con unos cuerpazo increíbles y unas muñecas y todas vestidas fabulosas: Louis Vuitton, la otra Chanel, la otra Prada y la otra Versace.  Y lleno de hombres, lleno de admiradores. Y esos hombres gastaban toda la noche ahí. Un trago, $25 dólares. Te invitaban un trago. Luego podías entrar un booth chiquitito, que era una cajita chiquitita con una cortinita. Y ahí tú le mostrabas tus cosas, tus artilugios con los que uno hace dinero. En una noche les dejaba un promedio de $4,000 mil, $6,000, $7,000 dólares. En una noche.  

[Pablo Argüelles]: Pero claro, ese estilo de vida tenía un precio. 

[Estrellita]: Cada una hacía sus cositas para sentirse mejor o para por ahí acompañar a un cliente. 

[Pablo Argüelles]: Cositas como consumir: alcohol, en el caso de Estrellita…

[Estrellita]:  Vinos caros, rojos y blancos y espumantes. Yo siempre tan regia, regia total.  Primero muerta yo que insencilla, ¿eh?

[Pablo Argüelles]: Y Cecilia, heroína y cocaína. Entró en ese laberinto que mencionamos en el episodio pasado, y en el que comenzó a perderlo todo: sus ingresos, su departamento en Manhattan, su salud, sus amigos… Tanto así que desaparecía del radar con frecuencia. Hasta que un día, por ahí del 2009, le marcó a Estrellita. 

[Estrellita]:  “Estrellita, ando muy mal y no tengo donde dormir. Y estoy muy preocupada. ¿Me podrías dar ahí unos días para estar con vos?” Le dije, “sí, claro, venite”. 

[Pablo Argüelles]: Llegó con unas bolsas de plástico, y adentro llevaba la poca ropa que le quedaba. O sea, no quedaba ni rastro del lujo con el que había vivido. 

[Estrellita]: Entonces pude darme cuenta el decline, ¿no? Lo mal que ya estaba. 

[Pablo Argüelles]: Empezaron a vivir juntas y, claro, se divertían muchísimo. Coleccionaron mil anécdotas. Pero ambas estaban enfrascadas en sus adicciones. Y con los meses las fricciones opacaron los buenos momentos: que si Cecilia fumaba en la casa, que si acaparaba el espacio del departamento…

[Estrellita]:  A mí no me gustaba cuando ella me preguntaba que si podía traer un cliente con el que iban a hacer party. Pero ella lo hacía por la gran necesidad de su adicción. Yo lo entiendo. 

[Pablo Argüelles]: Estrellita cuenta que Cecilia llegó a recibir a clientes que no le pagaban con dinero, sino con pura droga. Era una prueba de que Cecilia estaba tocando fondo, que ya no se valoraba. Y luego, por las noches, Estrellita la escuchaba dar vueltas y vueltas en su habitación, como atormentada, haciendo ruidos extraños. Hoy piensa que probablemente era porque Cecilia estaba tratando de dejar la droga y que esos golpes de abstinencia la hacían sufrir muchísimo. Y así siguieron. Hasta que a los seis meses, más o menos… 

[Estrellita]:  Tuvimos una pelea muy fuerte. Creo que fue por un cliente o por algo que ella hizo en la casa. Bien eso no me recuerdo. Yo estaba furiosa, ofuscadísima, ofuscadísima, y le reclamé, le dije, “ya te dije miles de veces que no hagas esto y lo seguís haciendo. Yo estoy cansada. No puedo más”. 

[Pablo Argüelles]: Estrellita le dijo a Cecilia que se fuera. 

[Estrellita]:  Pero se lo digo de mala manera, ¿no? Y lo que sí me recuerdo es que ya me dice, “entonces teneme esas bolsas ahí guardadas. Yo las vengo a buscar en otro momento, porque ahora no puedo”. “No, llevatelas ahora, llevatelas ahora”. Y se las terminé tirando ahí por la escalera. Qué feo. 

[Pablo Argüelles]: Se perdieron el rastro de nuevo. Y Cecilia siguió con las drogas y con el trabajo sexual, de forma cada vez más precaria. Fue víctima de una red de tráfico de personas. La arrestaron varias veces y la encerraron en la sección de hombres de Rikers Island, una prisión de pésima fama por la violencia que se vive dentro. De allí pasó a un centro de detención de inmigrantes. Se salvó de la deportación, pero la liberaron con un brazalete en su tobillo, como esos que se ven en las películas. Y así entró a un centro de rehabilitación en Queens… 

[Estrellita]:  Dejame que vea, a ver, esta carta famosa. Está por acá en algún lado…

[Pablo Argüelles]: Y aquí entra a la historia la carta. 

[Estrellita]: ¡Aquí está! ¡Aquí está! Oh, my God. Te lo dije. Te lo dije. La encontré. La encontré. La encontré. La encontré. Okey. Listo. Ya, esto secundario. Aquí está. 

[Pablo Argüelles]: ¿Puedes leerla? 

[Estrellita]: ¿Te gustaría que las lea?

[Pablo Argüelles]: Sí, porfa.

[Estrellita]: “Abril 16, 2010. Querida Estrellita…” Tengo que parar. Perdóname, tengo que parar. Es que yo, yo no sé si no me puedo acordar. Nunca voy a saber si le respondí. Aunque nos vimos después, pero esto fue muy importante para ella. Nunca voy a saber si le respondí. 

“Abril 16, 2010. Querida Estrellita. Espero que al recibir la presente te encuentres bien. Por mi parte, te cuento que estoy muy feliz. En un par de días cumplo dos meses de recuperación. Estoy en un in-patient program que dura por un año. Al principio, pensé que sería mucho, pero el día de hoy creo que quizás no es suficiente y necesite más. Muchas cosas, profundas, internas, están saliendo a la luz y tengo mucho que trabajar en ellas. Entre otras novedades, te cuento que ya me sacaron el brazalete de la pierna, y sigo trabajando en mi estatus legal en el país. Esta carta tiene dos propósitos. Primero, pedirte disculpas por los inconvenientes causados. Te agradezco enormemente toda la ayuda que me diste. Realmente mi comportamiento deja mucho que desear. Y segundo, por un error mío, mi benefit card tiene tu address. Quizás recibas algunas cartas para mí. Yo sé lo mucho que te molesta. Sorry. En el sobre está la dirección donde estoy en tratamiento. Me encantaría saber de vos. Un beso grande. Cecilia”.

Durante los seis años que yo viví en la casa de mi madrina de bautismo, la hermana de mi papá en Salta en el norte de Argentina, nosotros nos comunicábamos por carta con papá. Mi hermana y yo. No existían los teléfonos. O sea, en las casas pobres como la nuestra de piso de tierra. Eran cartas. Así que yo tengo mucha, muchísima experiencia en como escribir, en como contestar y hay veces que se puede sentir toda la emoción de la persona en las cartas. Por eso me molesta saber… No saber. Me molesta no saber si en algún momento le pude contestar, sabiendo que soy tan buena para eso, para ser recíproca en una contestación. No, no me recuerdo, no me recuerdo. Eso solamente lo sabrá el tiempo y el espacio y el universo.

[Pablo Argüelles]: ¿Y si le pudieras responder ahora que dirías? 

[Estrellita]:  Si le tendría que responder con esta carta le diría: “me alegro mucho, Ceci, que estés en un programa de rehabilitación y quiero que sepas que saliendo de ahí volvés a tener mi espacio para que te quedes aquí hasta que te recuperes y hasta que te pongas en tus pies y puedas volver a reintegrarte en la sociedad de buena manera y consigas un trabajo y hagas todo eso de tu estatus legal. Voy a estar aquí siempre. Aun con las diferencias que tuvimos. Y está bien, no te preocupes, no me voy a enojar más porque si llegan algunas cartas a tu nombre aquí a mi casa”. Nada más. Silly, right?

[Pablo Argüelles]: Silly, right? Tonto, ¿no?

Esta frase me descolocó un poco. Es que yo pensé que la respuesta de Estrellita sería, no sé, más emotiva. Pero fue tan sencilla y banal, tan llena de resignación también. Sentí el dolor de Estrellita. Y al mismo tiempo entendí que quizás ella no necesitaba transmitir ese dolor con grandes palabras. Conocía en la justa medida la forma de responderle a su amiga, a pesar de que hubieran pasado tantos años. Sabía que de una u otra manera, Cecilia la estaba escuchando, y que la perdonaba. Tonto, ¿no? 

Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Bueno, estamos de vuelta en el Museo de Queens para el último número de la noche.

[Rula, en vivo]: Así es que ahora vamos a recibir en el escenario a la única e inigualable, a la reina Laura Martínez. Recíbanla con un fuerte aplauso, por favor…

[Rula Ávila Muñoz]: Laura Martínez, la conocimos en el episodio 2. Antes de presentarnos su número más famoso, el de “Suavecito suavecito” de Laura León, nos sorprendió con un discurso que creo que vale la pena que escuchen.

[Rula, en vivo]: Comadrita, ¿cómo estás? 

[Laura Martínez]: Muchas gracias, tesoros. Por Dios, que barbaridad. Gracias. Contenta, feliz de estar aquí con todos ustedes, de verdad. 

[Rula, en vivo]: Bienvenida a tu casa. Quisiera que nos cuentes… ¡Reina exacto! ¡Que se escuche! ¡Que se escuche! Quisiera que nos cuentes, antes de que nos deleites con un número musical, que nos cuentes si recuerdas cuándo fue la primera vez que hiciste este número musical y cómo fue. 

[Laura Martínez]: Bueno, esto fue cuando inicié mi carrera en 1989, y esto fue en Guadalajara Jalisco. El club se llamaba La Malinche. Comenzaba apenas en los clubs trabajando y pues fue mis primeros pininos para comenzar y hacer a la señora Laura León, que me abrió las puertas en México y en muchos lugares, y sobre todo aquí en Estados Unidos. Y de verdad yo les agradezco infinitamente porque tenemos casa llena. Eso hace que nosotros, —nosotros, porque soy parte de todo esto—, y que nuestra guerrera, que fue Lorena Borjas, que ya se nos fue, y la segunda guerrera fue Cecilia, entendí que de verdad son dos personajes muy grandes de Nueva York. Esas luchas. Y no hay que olvidarnos, porque a veces la nueva gente se olvida de dónde vienen los derechos, de dónde vienen los privilegios. Eso va a ser un legado para nosotras, las latinas, para las reinas. Muere la madre y nacen las reinas. Pueden ser reinas de la calle, esas reinas que se ganan la vida, que son criticadas, que son señaladas. Porque hay mucha historia. Desde los 80, 90, 2000, y hasta hoy sigue la discriminación. Criticamos a las alcohólicas, criticamos a las drogadictas. ¿Ustedes saben por qué se vuelven drogadictas, por qué son alcohólicas, por qué terminan en una clínica psiquiátrica? ¡No! Porque cada trans tiene un libro, tiene una historia, que muchas no lo publican, porque no tiene ni siquiera el ánimo. Así como este gobierno, así en nuestras sociedades, él con nosotras. Tengo 62 años, y cuando las mujeres trans iniciamos y comenzamos fuimos pisoteadas, físicamente, pero eso no nos dolió. ¿Saben qué nos dolió? Las emociones, nuestro corazón, nuestros sentimientos y nuestra mentalidad. Por eso puedes ver tú a tu compañera, tu amiga, a quien esté al lado. Nunca la critiques porque no sabes qué ha pasado con su vida. La propia familia de sangre te rechaza, la propia familia que te dio la vida te echa de la casa. Pero cuando tú tomas la decisión de ser una mujer trans, es muy difícil. Y yo les exhorto a las nuevas generaciones: no dejen de trabajar. Quizás nosotras nos vamos, pero estamos dejando ese legado, esas ideas y ese trabajo que tienen que seguir adelante, de verdad. Yo voy a seguir adelante, luchando con todas y cada una de ustedes, porque cuando nos unificamos, vamos a progresar. Y esto que han hecho toda esta gente que está atrás, mis respetos. Y gracias por estar aquí, por esto…

[Rula, en vivo]: Gracias…

[Laura Martínez]: … esta producción. Muchas gracias.

[Rula, en vivo]: Gracias Laurita. ¡Y arráncate! 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, lo que vino después la verdad es imposible describirlo aquí. Laura entregándose totalmente, guapísima, con una energía tremenda. Les hijes de Cecilia ofreciéndole billetes como si fuera una diosa…  Y luego el resto del público, adorándola por igual. 

[Laura Martínez]: ¡Gracias tesoros!

[Rula, en vivo]: ¡Un aplauso para Laura Martínez!

[Laura Martínez]: ¡Muchas gracias, mi vida! Estos aplausos los llevo en mi corazón. Mi comunidad, mi gente…

[Rula Ávila Muñoz]: Y así llegamos al final de la noche, y de este episodio.

En las próximas semanas, regresamos a nuestra historia para adentrarnos en ese mundo que Cecilia –y Lorena Borjas– defendieron con garras y uñas: el mundo de la calle. Y ahí conoceremos a un grupo de mujeres muchas veces criticadas y mal entendidas: las trabajadoras sexuales, las putas, de la Roosevelt Avenue.  

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los editores del episodio fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

Dmitri Barcomi fue el gerente del evento en el Museo de Queens. Gianina Enriquez, organizadora comunitaria del museo, fue nuestro enlace con el Museo de Queens. Gracias, Gianina. 

También gracias a Liaam Winslet, Oscar Díaz, Viento Izquierdo, Nic Cory, Chiquitita y Laura Martínez por formar parte del programa. Y al Colectivo Intercultural Transgrediendo, HOPE y Transmission por ayudarnos con la difusión del evento. 

La noche del show, la traducción simultánea al inglés fue por Nayra Pacheco Guzmán y Jennifer Salgado de Rooted Language Justice.

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. Y Pablo Diez asistió con la grabación del evento en vivo. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna.

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanín.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar

4 | La Santa Puta

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[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

La historia empieza en una camioneta grande, en una calle de Brooklyn, en Nueva York. Es febrero de 2024. 

Dentro del coche, una docena de jóvenes trans. Son de diferentes países: México, Colombia, Perú. 

[Viento]: El dress code es rojo, ¿no? Rojo y muestren cuerpo. 

[Edua]:  Me hice un peinado y me puse un montón de flores rojas en el peinado. 

[Viento]:  Estaba con un vestido así que tenía unas súper mangas y un sombrero rojo gigante y unos tacos que ahora nunca usaría algo así, pero eran como esos de aguja.

[Rio]:  Llegué con un vestido largo con plumas, rojo.

[Edua]: Wow.  Un vestido súper glamouroso de plumaje rojo rojo. 

[Rio]: Y también tenía un boa que estaba hecho de billetes de 100. 

[Viento]: Parecía como si estaba hecho de dólares, era increíble. Para mí es una memoria bien hermosa. Y también bien triste.

[Rula Ávila Muñoz]: Triste, porque aunque no lo parezca, todes están de luto. La camioneta les está llevando a la catedral de San Patricio, en Manhattan, para el funeral de su madre, una reina entre las reinas: Cecilia Gentili. 

[Rio]: Todos andábamos allá adentro y estábamos como viendo el reloj y viendo el reloj. 

[Viento]:  Y como a mitad de camino, estamos como “¿por qué seguimos en Brooklyn?”  

[Rio]: Y eso fue cuando hicimos, “oye, where are you going?.”

[Viento]:  Y le decimos como que, “oye, porque estás tomando esta ruta?” Y dice, “oh, porque estoy yendo a la 51 con no sé cuántos”, o sea, no sé qué dirección dijo. Y estamos como, “¿qué? ¡Pero es esa dirección pero en Manhattan!”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se miran y piensan lo mismo: si quieren llegar a tiempo al funeral…

[Rio]: Yo creo que nos va a tocar metro. 

[Rula Ávila Muñoz]: El metro, a hora pico, en invierno.  

[Rio]:  Muy, muy estresante porque no era nada más tomar tren. Era correr al tren, cambiar de tren, y luego correr las tres o cuatro avenidas que teníamos que correr, y yo estaba en tacones de stripper

[Viento]: Entonces, imagínate como 10, 12 personas trans, muy mariconeadas, en tacos, corriendo de la van… 

[Rula Ávila Muñoz]: Volando a la estación. 

[Rio]: Estábamos completamente locas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Riéndose, gritando.

[Viento]:  O sea, si alguien nos hubiera visto en la calle, habrá pensado que estamos haciendo una película. 

[Edua]:  Fue… Sí, era como re drama, chiste, bonito. Como que muy Cecilia todo el tiempo. Como que wow, this is so fucking Cecilia, porque nos bajamos todas en ese glamour. Nos montamos al tren… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y hay un predicador leyendo una biblia en voz alta. 

[Viento]:  Y uno no le hace caso porque ay, bueno, que si quiere leer la biblia, que lea la biblia. Pero de la nada empezó como a atacarnos, ¿no? 

[Rio]:  Diciendo que nos íbamos a ir al infierno y que hay que arrepentirnos y todas esas cosas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cosas tránsfobas que no repetiré aquí. 

[Rio]: No sabes qué va a hacer, pero también sabes que somos 12 personas, que yo tengo unos tacones puestos, filosos…

[Rula Ávila Muñoz]: Así que se empezaron a defender. 

[Rio]: Porque no teníamos ni tiempo ni energía para esas pendejadas. 

[Viento]:  Como, estamos yendo al funeral de nuestra madre, como, cállate, ¿no? Como, cállate. Y el señor seguía y seguía y seguía.. Entonces, no sé si fue en un momento de…  Es como cuando el duelo ya es tan fuerte que se vuelve como fuerza o algo así, que Río sólo empezó a cantar… 

[Rio]:First I was afraid, I was petrified”… 

[Rula Ávila Muñoz]: “I Will Survive” de Gloria Gaynor. 

[Rio]: Empezando desde el principio de la canción, porque no sabíamos cuánto tiempo nos iba a estar molestando esa persona. 

[Viento]: Nosotres empezamos a cantar con ella, y después todo el tren empieza a cantar con nosotres. 

[Rio]: Se reían, cantaban con nosotros.  Fue así como unos de esos New York moments donde puedes sentir que realmente hay como una conexión con toda esta gente que no conoces.

[Rula Ávila Muñoz]: El tren entero echó al predicador en la siguiente estación. Y así, corriendo de nuevo hacia la catedral —un poco tarde quizás, pero con estilo—, no dejaban de pensar que estaban viviendo una de las historias que su madre Cecilia les hubiera contado. 

[Rio]:  Fue una experiencia muy Cecilia, porque era un momento donde estábamos realmente como sintiendo la mortalidad, el trauma de perder a Cecilia, que para mí fue la cosa más traumática que me ha pasado en mi vida. Y igual de como la forma que ella escribía y contaba sus historias, le encontramos el chiste.  

[Viento]:   O sea, todos sentíamos mucho esa cosa de: “Ceci hizo esto”, como “Ceci maquinó el universo para que esto suceda”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Entre todas las reinas de Queens, Cecilia Gentili dejó un legado único. No sólo de activismo y protección a la comunidad, sino también de todo un catálogo de historias que aún hoy se siguen contando.  

Y su funeral fue quizás su obra maestra. 

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. 

Episodio 4. La Santa Puta.

Rodeada por rascacielos, la catedral de San Patricio en la Quinta Avenida de Manhattan destaca por sus muros blancos, sus vitrales y sus dos torres neogóticas. Es una de las iglesias católicas más importantes del mundo. Ha sido escenario de funerales de deportistas, políticos y artistas. Y también de protestas de la comunidad LGBTQ contra la discriminación de la Iglesia Católica durante la epidemia del VIH en los años 80. Un sitio histórico. 

El funeral de Cecilia Gentili se celebra allí el 15 de febrero de 2024. La iglesia está llena, hay más de mil personas, algo inusual. 

[Sacerdote]:  Well, welcome to St. Patrick’s Cathedral…

[Rula Ávila Muñoz]: Tanto así que el mismo sacerdote lo señala al dar la bienvenida.

[Sacerdote]:  Except on Easter Sunday we don’t really have a crowd that this, that is this well turned out, you know? 

[Rula Ávila Muñoz]: Dice que la catedral solamente se llena así en el domingo de pascua. Y ese aplauso, ese aullido, es el primer aviso de que este funeral no será como ninguno otro. 

[Sacerdote]:  Let us pray… 

[Rula Ávila Muñoz]: Pasemos de la catedral, al teatro:

[Cecilia Gentili]:  I am an atheist… 

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Cecilia Gentili en su obra de teatro “Red Ink”, que montó en Nueva York en el 2023. Era un monólogo en el que contaba historias sobre su infancia y juventud en Argentina y sobre su relación tan conflictiva y contradictoria con la religión. 

[Cecilia Gentili]: I am an atheist, but I have had many, many calls from God… 

[Rula Ávila Muñoz]: “Soy atea”, dice. “Pero he tenido muchos, muchos llamados de Dios”. 

[Cecilia Gentili]:  In Rosario, the most important thing that happened to me is that I met the first trans person that I ever met in my life. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, en esa obra Cecilia decía que el llamado de Dios más importante de su vida fue a los 17 años, cuando, en la ciudad de Rosario, conoció a las primeras personas trans de su vida. Y entre ellas estaba una mujer llamada La Correntina. 

[Norma]:  La Correntina que era una transformista de mucha historia. Ella era una persona grande aquí en Rosario, la toma bajo su ala y le enseña todo lo que sabe para armar vestidos, para hacer plumas, para maquillarse. Y comienzan a hacer shows en este bar que ya no existe, que se llamaba Inizio, y que justo quedaba enfrente de una plaza donde justamente las chicas ejercían trabajo sexual.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Norma, amiga de toda la vida de Cecilia. Nacieron y crecieron en un pueblito llamado Gálvez. Y lo que las unió desde el comienzo fue su avidez de vivir contra las costumbres y los prejuicios de los vecinos.

[Norma]:  Lo único que hacía esa sociedad improductiva y de lengua bífida…

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, de lengua de serpiente…

[Norma]: Era enmarcar a las personas con sus propios demonios y no permitirles ni ser ni avanzar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia era de familia pobre y descendencia indígena. Eso, según Norma, la dejó con un sentimiento de inferioridad durante mucho tiempo. Pero el rechazo del pueblo se manifestó de una forma mucho más violenta, imposible de olvidar. Durante años, Cecilia fue víctima de abuso sexual por parte de un vecino. Y durante años nadie lo supo.

[Norma]:  Esta historia de este abuso que ella tiene de chica es la nube negra que ella peleaba cotidianamente para responderse. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia escapó a los 17 años a la ciudad de Rosario. Y allí, guiada por La Correntina, comenzó a dar shows de transformismo, como suelen llamarse esos espectáculos en Argentina. Pero los números de Cecilia tenían un giro. Mientras otras personas se vestían y maquillaban persiguiendo un ideal inalcanzable de la belleza femenina… 

[Norma]: Cuando caía Cecilia era la vecina, ¿no? Se transformaba en un hecho más teatral. O sea, siempre iba a lo cotidiano y a lo real de los cuerpos transitados por el tiempo, ¿no? 

[Rula Ávila Muñoz]: Se vestía como una mujer común y corriente, de pechos caídos y culo plano y caderas invisibles… 

[Norma]:  Se afeaba, era flacucha, tenía los pelos despeinados ¿no? Y con eso hacía… Enganchaba y encantaba serpientes a su público, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Y mientras otras hacían playback de Madonna o Whitney Houston, Cecilia lo hacía de artistas argentinas setenteras, como Violeta Rivas. 

[Norma]:  Que era muy cliché, que era música muy, muy bizarra.

[Rula Ávila Muñoz]: O bueno, intentaba hacer playback. Porque nunca conseguía memorizar las canciones. Pero en vez de intentar esconder el problema, lo hacía evidente en sus números. 

[Norma]:  La música iba por un lado y su boca iba por el otro, por ahí se acordaba ¿no? de que tenía que hacer playback. Entonces, bueno, satirizaba sus debilidades. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y con el tiempo también empezó a meter pequeños monólogos y a contar historias de las personas que conocía.  

[Norma]: Rompía la cuarta pared permanentemente para hablar con el público, ¿no? Habilidades que las demás chicas no tenían.   

[Rula Ávila Muñoz]: Desde entonces, Cecilia comenzó a romper las expectativas de lo que se esperaba de ella como mujer trans. Y fue así que empezó a enseñarse a sí misma, y a la comunidad, que había otras formas de representar su experiencia. 

[Sacerdote]:  Could the person who is going to read the second reading, please come forward?

[Rula Ávila Muñoz]: LaLa Zannell, hermana de Cecilia, sube al altar para leer la oración de los Salmos. Y al llegar al último escalón levanta ligeramente su pie derecho, muy coqueta. El sacerdote ríe y ella se acerca al micrófono. 

[Lala]: We still gonna show up as us. 

[Rula Ávila Muñoz]: “Vamos a mostrarnos tal cual somos”, dice. Y comienza:

[Lala]:  A reading from the first letter of St. John.

[Rula Ávila Muñoz]: Una lectura de la primera carta de San Juan: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él…” 

[Lala]: The word of the Lord.

[Sacerdote]: Thanks be to God.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia contaba que cuando era pequeña no se sentía parte de este mundo. Como si fuera una extraterrestre. Como si la gente no la conociera de verdad.

Esa sensación de incomodidad la hizo huir, primero de Gálvez y luego, por el 2000, de Rosario. Allí la escena travesti había decaído. La policía acosaba a las personas trans. Y la fuerza de gravedad del pueblo era todavía demasiado fuerte. Además, Cecilia necesitaba ganar más dinero para continuar su transición. Así que se fue más lejos. A Miami. 

Allí empezó a trabajar como peluquera clandestina, no tenía papeles, no había oportunidades, y eso la empujó al trabajo sexual. Y al consumo de drogas. Entró en un gran laberinto. Y allí comenzó a confirmarse un presagio que, según contaba en sus historias, una mujer trans de Rosario le había hecho: “si quieres ser trans”, le dijo…

[Cecilia Gentili]: You’re gonna be a whore…

[Rula Ávila Muñoz]: Serás puta.

[Cecilia Gentili]: You are gonna get high…

[Rula Ávila Muñoz]: Te vas a drogar.

[Cecilia Gentili]: And you’re gonna die young. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y morirás joven.

[Cecilia Gentili]: And I said, “fine, fine. How young?”

[Rula Ávila Muñoz]: “Ok, ok, ¿pero qué tan joven?”, le preguntó Cecilia. Pero luego se dio cuenta de que no le importaba la edad. Prefería vivir una vida corta y auténtica a una larga y falsa. 

[Cecilia Gentili]: And I said, “this is for me. I want to do this. Let’s start.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Así que comenzó su transición. 

[Cecilia Gentili]: And that’s how I started my transition. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia murió a los 52 años, después de consumir una dosis de heroína sin saber que estaba adulterada con fentanilo. 

[Sacerdote]: Death is not the end, nor does it break the bonds forged in life. 

[Rula Ávila Muñoz]: En el funeral, el sacerdote da su homilía. Dice que la Iglesia intercede por los muertos, por su convicción de que la muerte no es el fin ni tampoco rompe los vínculos que se han formado en vida. 

[Sacerdote]: Death is an enemy, but death is now an enemy defeated. 

[Rula Ávila Muñoz]: La muerte es una enemiga, pero ahora es una enemiga vencida. 

[Sacerdote]: Amen.

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens.

Cecilia anduvo por el laberinto de las drogas y el trabajo sexual durante los primeros diez años de su vida en Estados Unidos.

A lo largo de ese camino —que la llevó de Miami a San Francisco y luego a Nueva York— el trabajo sexual le dio suficiente dinero para hacerse cirugías, tener un lindo departamento, comprar ropa cara… Y también heroína. Su lucha con la adicción la llevó a perderlo todo. Pasó a la indigencia. Se convirtió en una víctima de tráfico de personas. Acabó en la cárcel. 

Pero luego, con la ayuda de varias personas desconocidas, y que formaban parte de la comunidad trans, salió del laberinto. Cuando estaba a punto de ser deportada, un trabajador social logró transferirla a un centro de rehabilitación. Y durante los 17 meses que estuvo allí, una abogada la ayudó a obtener asilo en Estados Unidos. Y después otro abogado gestionó su cambio de nombre. 

Fue en ese momento, alrededor del 2010, cuando Cecilia comenzó a reinventarse a sí misma como contadora de historias. 

Detrás de esa reinvención hubo dos pasos clave. El primero fue comenzar a trabajar para la comunidad trans de la ciudad. Con sus papeles en regla encontró trabajo en un centro de salud comunitaria en el sur de Manhattan. Se llamaba APICHA. Allí acompañó a unas seiscientas cincuenta personas en sus procesos de transición. Seiscientas cincuenta personas a las que escuchó y a las que ofreció su propia historia como una guía. Acá Norma de nuevo. 

[Norma]:   Su historia sirve para algo. Sirve para justamente servir de testimonio a otras personas que ella tenía, los que se llamaban “sus casos” en ese momento.  Eran sus casos como carpetitas que le daban. Y yo creo que  ahí es donde ella empieza su storytelling, en esa historia terapéutica que hace con cada uno de sus casos que crea un vínculo, que es ese vínculo de madre. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero ese papel era pesado. Después de cuatro años Cecilia renunció a APICHA. 

[Norma]:  Ella me dijo: yo no puedo seguir trabajando acá en APICHA porque es todos los días escuchar mi propia historia.

[Rula Ávila Muñoz]: Llevaba años escuchando y contando traumas: primero a sus abogados y a oficiales de migración, y luego a sus pacientes. El mundo parecía pedirle solamente dolor y tristeza. Pero Cecilia sabía que su historia —y las historias trans— eran mucho más que una tragedia.  Y acá entra el segundo paso clave.

[Cecilia Gentili]: This dude is perfect. God… God has sent him to me. About time.

[Rula Ávila Muñoz]: Por las noches, Cecilia comenzó a contar sus historias en algunos bares trans de la ciudad. Y allí le dio un nuevo propósito al que quizás era el mayor de sus dones.

[Norma]: Ella comprende que el humor es un arma y comprende que también puede transformar historias tremendas en historias que pueden hacer reír. 

[Katia]:  Era lo que ella podía hacer: “hey, voy a hablar de esta cosa que es una tragedia tremendo y horrible. Y te voy a hacer reír”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Katia Perea, amigue de Cecilia. 

[Katia]: Cuando ella hablaba y decía estos cuentos, era en ese momento enseñándote de tener la posibilidad de cómo sobrevivir estas cosas que muchos de nosotros hemos sufrido, you know? siendo queer and trans, desde chiquitos. Y entonces, cómo es que podemos tener alegría hoy, ahora.  

[Rula Ávila Muñoz]: Y bueno, para que entiendan mejor todo esto, Katia nos va a contar una de las historias más icónicas de Cecilia. La historia del pene de Jesús. 

Ok, años 80 en Rosario, Argentina. Cecilia es una joven mujer trans, ilusa, enamoradiza y llena de hormonas que pasa su tiempo en el bar trans de la ciudad. 

[Katia]:   So, ella está ahí el lunes, un martes por la tarde, la noche, y se aparece un hombre.

[Rula Ávila Muñoz]: Un hombre bellísimo con una cámara Polaroid colgando sobre sus pectorales.

[Katia]: Y le dice a ella: “eres tan bonita”. And she’s like, “oh, thank you.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero Cecilia, tan inocente por entonces, siente el deber de avisarle algo… 

[Katia]:  “Para que lo sepas yo soy trans”. Y él, “¡No, no me lo puedo creer!” 

[Rula Ávila Muñoz]: “¿¡Cómo es posible!? Dios… Bueno, no me importa, eres demasiado hermosa. ¡Vas a ser mi primera mujer trans!” 

[Katia]:  Inmediatamente está en la fantasía que él está enamorada de ella. Él se va a casar con ella. Van a tener una familia.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero el hombre le ofrece algo menos romántico. 

[Katia]: Él le dice, “vamos a tener sexo en el baño”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia calcula, podría ser el hombre de su vida. 

[Katia]: Entonces ella le dice, “okay.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en el baño sucio y pequeño del bar, el hombre va directo al grano: se baja los pantalones, y Cecilia ve que él tiene una mancha negra en el pene. 

[Katia]: Y ella dijo, “me preocupé un poco porque es la temporada de AIDS,  así que no sé lo que era”.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que son los tiempos de la epidemia del sida. 

[Katia]: “Pero cuando le doy empezando el blowjob, me doy cuenta cuando eso empieza a crecer, que era un tatuaje… de Jesucristo”. 

[Rula Ávila Muñoz]: ¡Jesús!

[Katia]: Oh Jesus! ¡Sí! ¡Aquí viene Jesus! 

[Rula Ávila Muñoz]: Empiezan a darle. Pero entonces Cecilia escucha un click. 

[Katia]: Él le toma una foto con la Polaroid…

[Rula Ávila Muñoz]: ¡El hombre le acaba de sacar una foto con la Polaroid!

[Katia]:  La foto sale y él dice, “okey, voy a salir de aquí. Tú límpiate.” Y entonces ella está tan jovencita, ¿sabes?, y naive. Está pensando, “ay, tengo ahora un novio y nos vamos a casar y…” Okey, entonces ella sale y se va a encontrar con él en el bar —que está vacío el bar porque es el martes— y mira y no lo ve a él. 

[Rula Ávila Muñoz]: El tipo no está ni en el bar ni afuera en la calle. Cecilia vuelve a la barra y se confiesa con el camarero: le acaba de pasar algo muy extraño. 

[Katia]: He goes “¿extraño, que un hombre te llevó ahí atrás y tuvo sexo contigo?” “Sí…” “¿Y que tenía el tatuaje de Jesucristo en el pene?” “Sí…” En ese momento ella ve que detrás del bartender, en el bar, están todas las fotos de las muchachitas que ese hombre se ha tomado en el baño. Y se dio cuenta que ella ahora es parte de ese grupo. Y entonces ella dice: “and that’s the last time I ever had sex for free.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa fue la última vez que Cecilia dio sexo gratis. Había encontrado su profesión: el trabajo sexual. Pero claro, Cecilia sabía modular sus historias dependiendo del público que tenía enfrente. 

[Oscar]:   Sí, yo creo que ella ya había notado la recepción de la gente a través de años de haber contado esas historias. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Oscar, hija de Cecilia, trabajó con ella muchos años.  

[Oscar]: Sabía cómo meterle el carisma de varias partes a la historia para resaltar diferentes cosas. Entonces, cada vez que te tocaba escuchar una historia, aunque ya la hayas escuchado o fuera la primera vez, como que siempre resaltaba algo distinto.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia leía a sus audiencias. Y hablo en plural porque a lo largo de la década del 2010 ella fue construyendo una doble carrera, como activista y como contadora de historias. Y llegó a más y más públicos. Por un lado, pasó de los bares a los teatros off-Broadway. Y por el otro, pasó de trabajar para otras organizaciones LGBTQ a fundar su propia compañía en el 2018: Trans Equity Consulting

[Viento]:  Era como una organización que hacía consultoría sobre temas trans, por personas trans, desde la experiencia trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Elle es Viento, une de les hijes de Cecilia que escuchamos cantar “I Will Survive” en el metro. 

[Viento]:  Y Ceci realmente abogaba para que las personas trans sólo puedan hablar desde su experiencia y que esa experiencia misma era como nuestra escuela, ¿no?, digamos.  

[Rula Ávila Muñoz]: Viento trabajó con Cecilia en Trans Equity. Y bueno, digamos que eran como un comando. Un comando trans, listo para incursionar en territorio cis heteronormativo. Cecilia sabía que existían muchísimas empresas y organizaciones que no tenían idea de cómo tratar a empleados o clientes trans. Y allí Trans Equity entraba en acción con capacitaciones. 

[Viento]:  Qué es el género, qué significa ser trans, qué son los pronombres, etcétera, ¿no? Como, desde cero: qué es la experiencia trans y cómo tratar y cómo dar servicios a personas trans en tu organización. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y el arma secreta de esas capacitaciones eran, claro, las historias de Cecilia. 

[Viento]:  Tú solo le ponías un slide de… Podría ser cualquier cosa… Pronombres. Y estaba como media hora en ese slide, sólo hablando de algo que le pasó a ella. O sea como que lo conectaba siempre a su vida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa conexión, tan estratégica, siempre tenía un propósito distinto, dependiendo del público. Porque, como ya escuchamos, con sus historias Cecilia podía curar y consolar y entretener, pero también educar, convencer y manipular.

[Norma]: Nunca con rencor, siempre con humor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Volvamos con Norma. 

[Norma]:  Ella me había dicho: “yo descubrí…” Ay, no sé si está bien visto esto que diga, pero bueno… “En realidad, descubrí cómo sacarle plata a los ricos para mi comunidad, porque descubrí un hueco. Descubrí un gris en el sistema. No robarles, ¿eh? No, sino cómo pedirles y cómo hacerlos sentir culpables”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia frecuentaba muchas galas de recaudación de fondos para la comunidad trans de Nueva York. Y allí se codeaba con gente rica, siempre dispuesta a donar por una buena causa. Y a deducir impuestos. Cecilia sabía esto. Entonces contaba historias que ponían a la audiencia ante un dilema.

[Norma]:  Te ponía en brete con tu responsabilidad afectiva hacia los demás para darle la posibilidad a esa gente de ser las salvadoras, ¿no? Los pone en ese rol.

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, era como Robin Hood. Y sus historias eran como flechas dirigidas directamente a los corazones de los ricos. Y a sus bolsillos. Y a los políticos, bueno, a ellos también los encantaba. 

Cecilia estuvo al frente de todo un movimiento que logró darle más seguridad jurídica a las trabajadoras sexuales en Nueva York. Ayudó a que el Congreso del estado aprobara una ley para que la policía ya no pudiera detener a las trabajadoras sexuales simplemente por estar en la calle. Y al momento de morir estaba apoyando un proyecto de ley que buscaba despenalizar el trabajo sexual en el estado. Recordemos que en Nueva York es un delito.

En resumen: Cecilia parecía estar en mil y un escenarios. Y en cada uno de ellos el aplauso era vital. 

[Norma]:  Vital el aplauso, pero no por el aplauso, sino por esa comunión que existía entre el espectador y lo que ella relataba. Me parece que sin eso, sí, ella no podría haber vivido. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque esa comunión era su fin último. Y justo por eso Cecilia a veces no tenía reparos en adornar sus historias o cambiar su contenido para afilar el sentido que ella buscaba. 

El hombre de la cámara Polaroid, por ejemplo, en realidad no tenía un tatuaje de Jesús, sino de la Virgen. Pero lo que podríamos considerar un engaño podría verse también como una forma de apoderarse de su pasado y de la historia que contaba sobre su vida. Moldearse más allá de los traumas, del abuso y del dolor. 

[Rula Ávila Muñoz]: En su camino como contadora de historias, la ficción y la realidad fueron siempre de la mano. En 2018 tuvo un papel en una de las primeras series de televisión que abordó la experiencia trans con personajes y actores trans: POSE

[Cecilia en POSE]:  But Miss Orlando is here to make things right. 

[Rula Ávila Muñoz]: Allí interpretaba a Miss Orlando, una mujer trans latina de Nueva York que en los años 80 vendía hormonas a personas trans de bajos recursos. 

Y así, durante una década, las historias de Cecilia tocaron a más y más personas. Y mientras más gente alcanzaba, más se convertía en su propio mito. Pero a ese mito le faltaba un punto final. Ya volvemos.  

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

Tras la homilía del sacerdote, en la que habló de conquistar la muerte, el funeral sigue su curso. Y cada evocación de la vida de Cecilia llena de vida a la audiencia de la catedral. Katia Perea, le amigue de Cecilia que nos contó la historia del hombre Polaroid, pasa al altar… 

[Katia]:  And may Cecilia’s community be loved and received and seen by each other…

[Rula Ávila Muñoz]: Y ora por el acceso de la comunidad a la atención médica para la afirmación de género. O como Katia dice, “afirmación de la vida”. 

[Katia]: We pray to our Lord Jesus Christ, who was full of love. Lord, hear our prayer.

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego tres personas rememoran a Cecilia.

[Peter]:  How many times our phone would ring in the middle of the night… 

[Rula Ávila Muñoz]: Peter, su pareja de más de 10 años, habla sobre cómo Cecilia se levantaba de madrugada para ayudar a sus hijes de APICHA… 

[Peter]: And she’d always be there and always answer that call.

[Ceyenne Doroshow]:  But this lady worked so hard, to make sure…

[Rula Ávila Muñoz]: Y Ceyenne Doroshow, una de las líderes de la comunidad trans afroamericana, recuerda que Cecilia hizo todo lo posible por proteger a las trabajadoras sexuales.   

[Ceyenne Doroshow]: That sex workers are free.  I don’t know, y’all may have heard the story that Jesus ministered to all. Cecilia ministered to all.

[Rula Ávila Muñoz]: Cecilia, como Jesús, se ocupaba de todos. 

Hay una grabación de archivo con la voz de Cecilia que quiero que escuchen.

[Cecilia Gentili]:  Hi, hi, hi. Hola, hola, hola. Hola a todes. Thank you all for being here…

[Rula Ávila Muñoz]: Es del 31 de marzo de 2021, un año después de la muerte de Lorena Borjas, la reina de las reinas, a quien conocimos en nuestro primer episodio. Y un grupo de amigas suyas, e integrantes de la comunidad de trabajadoras sexuales trans latinas, se reunieron para celebrar que una pequeña calle junto a la Roosevelt Avenue iba a recibir un nuevo nombre: Lorena Borjas Way. 

[Cecilia Gentili]:  Tengo un poquito de sentimientos mezclados, porque no sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si no hay un commitment, si no hay un deseo de hacer lo que la comunidad necesita. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no tienen qué comer. No sirve de nada tener una calle con el nombre de Lorena si hay chicas que no pueden pagar la renta, que no tienen un doctor, que no tienen un lugar donde ir a caerse muertas. Todas estas lágrimas que podemos derramar no significan nada si no nos ponemos todes juntes a trabajar para hacer lo que necesita la comunidad, porque eso es lo que Lorena quería. Y eso es lo que haría feliz a Lorena. Voy a llorar porque por qué no, ¿verdad? Pero al mismo tiempo yo me comprometo a seguir trabajando. Pero quiero que todes aquí hagamos lo mismo, que todos aquí tengamos un deseo de trabajar por la comunidad.

[Rula Ávila Muñoz]: La mayor razón por la que las historias de Cecilia llegaron a tantas personas es que Cecilia trabajaba sin descanso, de día y de noche. Esa es la misma razón por la que a su funeral asisten miles.

[Liaam]:  Que las nuevas generaciones conozcan de ella, de la lucha constante de esta mujer, de esta guerrera…

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa es la misma razón por la que ese día, Liaam Winslet, directora del Colectivo Transgrediendo, mano derecha de Lorena Borjas, y la tercera persona encargada de recordar a Cecilia, la llama así: 

[Liaam]:  Esta puta, esta gran puta, la santa Cecilia, la madre de todas las putas, hoy te decimos hasta pronto… 

[Rula Ávila Muñoz]: Oscar, la hija de Cecilia, está junto a Liaam, traduciendo al inglés. 

[Oscar]: This whore, this great whore, Saint Cecilia, mother of all whores… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en ese momento algo hace click en la comunidad. En Katia…

[Katia]: Ya con ese momento estuvimos en shock. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en Norma, que está viendo el funeral en línea, desde Argentina.

[Norma]:  Fue desbordante, largarme a llorar e incluso lo recuerdo en este momento y me emociono… 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en les hijes de Cecilia que cantaron “I Will Survive” en el metro. 

[Rio]: Sí, dije “oh, shit”, en ese momento dije ok, now we are being real. Ahora sí estamos siendo realmente honestos. 

[Monte]: Se cambió como el ambiente. Pa’ nosotros en el momento, oh, era como la cosa más hermosa, más increíble, más poderosa para hablar sobre Cecilia… 

[Viento]: Como que nombró algo que quizás estaba en la mente de muchos, pero no lo habían sabido verbalizar de esa forma. 

[Rio]: Porque eso era la realidad de Cecilia, ella era Santa madre de las putas. Eso era su trabajo, el trabajo de su vida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las palabras de Liaam cargan al público de energía. Y así, cuando viene el himno que antecede a la comunión…  

[Katia]:  El cantor canta “Ave María” y una persona que no conocemos se levantó.  Empezó a cantar “Ave Cecilia” encima de “Ave María”. 

[Oscar]:  Y en un momento se inspiró esa persona, se llenó con un sentimiento y empezó a bailar, y atravesó todo el pasillo. Es una catedral grande. O sea, no es un pasillo chico.

[Katia]: Y entonces iba a avanzar al altar y era like wow, what’s going on? Un choque. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero justo cuando llega a los escalones se detiene y baila de vuelta.

[Katia]:  Pero yo creo que en ese momento le molestó mucho al que estaba ayudando al monsignor, y le dijo algo.

[Monte]: Yo noté cómo se estaban hablando. Y yo estaba como, ¿qué? ¿Qué iba a pasar ahora? El plan era yo cantar mi canción. 

[Rula Ávila Muñoz]: Monte, hijo de Cecilia y artista, iba a interpretar una de sus canciones después del “Ave María”, durante la comunión, ya saben, cuando se puede pasar a tomar la ostia que simboliza el cuerpo de Cristo.  Pero al acabar el “Ave María”, entre los aplausos del público, un sacerdote se acerca al cura que oficia la misa, y le pide que recen el “Padre Nuestro” y despidan a la comunidad. O sea, sin tomar la ostia. 

[Monte]:   Noté que ya estaban cortando la misa. Estaban como quitando tiempo. Estábamos como, okey, vamos a hacerlo más rápido.

[Rula Ávila Muñoz]: Y así, el féretro de Cecilia comienza a salir en silencio de la Catedral.

[Monte]: Entonces yo pensé: “ah, de pronto no voy a cantar”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero en ese momento Cayenne, la hermana de Cecilia, le dice a Monte: 

[Monte]:  ”Vaya ya mismo y cante”. Y yo, okey. 

[Rula Ávila Muñoz]: Monte sube corriendo al altar, donde está el micrófono, y canta. 

Todos comienzan a gritar una y otra vez el nombre de “Cecilia”. Y a miles de kilómetros, Norma le habla, como si estuviera con ella. 

[Norma]:  ”Nena, mirá lo que hiciste”.  Esa era mi expresión. O sea,  mi palabra era como transmitirle a Cecilia lo que estaba ocurriendo. “Nena, mirá  la cantidad de gente que hay. Nena, mirá lo que es la catedral afuera. Mirá, mirá las flores”.  En ese momento para mí trascendió. Yo no podía decirle, “nena, mirá que te están diciendo santa”. No. Ya no era ella. Se transformó en santa. 

[Monte]:  Ella ahora es una santa, no como metafóricamente, no como en broma, no como una exageración, sino realmente.

[Rula Ávila Muñoz]: Y la historia de Cecilia llega a su punto final. 

[Norma]:  Tuvo el toque de lo magnífico del San Patrick, ¿no? Y tuvo lo bizarro de la gente en ojete, gritando, desaforada. Fue una síntesis de la dramaturgia que ella construyó.   

[Rula Ávila Muñoz]: Pero las interpretaciones continúan. Porque, ¿qué le sucede a la historia de una persona cuando su comunidad la eleva al puesto de santa? 

[Rio]: Lo siento muy complicado, porque cuando santificas a alguien también la estás separando de la comunidad. La estás haciendo como una persona que no era Ceci.

[Rula Ávila Muñoz]: Algunes de les hijes de Cecilia temen que con el tiempo se olviden los lados menos heróicos de su madre: la Cecilia perezosa, la Cecilia criticona y chismosa y resentida, la Cecilia enamoradiza y calenturienta, la Cecilia de aquel discurso en la Roosevelt Avenue, la que le pedía ayuda a su comunidad, la que estaba cansada.

[Norma]:  Quizás al santificarla se pierda como esa visión terrenal de ella, de bueno, de la batalla cotidiana, de no sé cuánto. Pero bueno, ese también es el trabajo de quienes quedaron en la tierra. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pocos días después del funeral, la arquidiócesis de Nueva York emitió un comunicado. 

Allí dijo que el pastor de la Catedral accedió a celebrar el funeral en San Patricio sin conocer la historia de Cecilia. La arquidiócesis añadió que el evento fue un insulto a la fé católica y que la conducta del público fue, cito, “escandalosa”.  

En los medios y en las redes estalló la polémica. Y en el centro de esa polémica estaban las palabras que Liaam lanzó en la catedral: “Esta puta, esta gran puta, Santa Cecilia, madre de todas las putas”. Parecía insinuarse que esas dos palabras, “santa” y “puta”, no pueden ir juntas. 

Y así, con la presión de varios grupos católicos conservadores, el pastor de la catedral hizo una “misa de reparaciones”, para expiar el supuesto daño causado a la Iglesia con el funeral. 

El mensaje era claro: la comunidad no era bienvenida. Fue una muestra de que todo el trabajo de Cecilia por la comunidad trans y por las trabajadoras sexuales no podía darse por sentado. 

Y por eso en el próximo episodio volveremos a Queens para una noche de memoria trans. Porque a veces recordar es lo mejor para continuar una historia. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro, Andrés Sanín, Sindy Nanclares y Sofía Campero. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La canción “Una Casita, Pt.2” fue cortesía del artista Monte Marin, también conocido como STEFA*. 

El material de archivo de la obra “Red Ink” fue cortesía de Nic Cory. Trans Equity Consulting cedió la grabación del funeral de Cecilia. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

3 | Las reinas del escenario

Las reinas del escenario

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

Nuestro escenario es una vieja y pequeña tarima… 

[Keyly Rosemberg]: En el 2003 fue que empecé yo ya andar en los club, viendo los shows.

[Rula Ávila Muñoz]: Al fondo de un bar en penumbras…

[Keyly Rosemberg]: Quizás uno de los primeros shows que yo vi fue en un lugar que se llama Luchos Club, que estaba en la 69 y Roosevelt Avenue.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ya es de madrugada, la hora pico, y las animadoras, trans en su mayoría, hacen playback de las canciones más desgarradoras y sensuales y bailables del cancionero latinoamericano.

[Keyly Rosemberg]:  Yo llegaba ahí a verles. Me encantaba. Es que es algo diferente, ver tanta belleza, porque se puede llamar belleza. Verlas a ellas tan bonitas en un escenario, interpretando a la canción, como que tú estés viendo a un artista. Pero más nunca dije yo estar en un escenario. Yo nunca pensé estar en un show. 

[Rula Ávila Muñoz]: Les presento a Keyly Rosemberg. Líder de la familia Rosemberg, una de las madres que existen en la comunidad de las reinas de Queens. Supimos de ella al final del episodio pasado. 

Keyly es trabajadora sexual, animadora y también limpia oficinas en Nueva Jersey. Llegó a Nueva York desde El Salvador en 1995, cuando tenía 13 años. Y para los 17, ya salía de fiesta con sus amigas a los bares de la Roosevelt Avenue, en Queens.  Entraba con un ID falso. 

[Keyly Rosemberg]: Desde que tú llegabas pagabas $5, bailabas toda la noche. A las dos de la mañana dos y media ya paraban la música y  empezaba la host a tirar el show. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y ese mundo de presentaciones nocturnas le encantó. Sobre todo cómo las hosts, las presentadoras, dirigían los shows cada noche. Entre canción y canción se acercaban al público, bromeaban, bebían… Y sobre todo dirigían la atención a las animadoras de la noche.

[Keyly Rosemberg]: Ellas como host, siempre buscan tres, cuatro personas que hacen una canción o dos canciones por persona y son las que entretienen al público. Hoy sale la host, luego viene la siguiente, la tercera. Y así.  

[Rula Ávila Muñoz]: Una noche, a mediados de los 2000, en el legendario Luchos Club de la Roosevelt, Keyly vio por primera vez el show de Laura Martínez, a quien conocimos en el episodio pasado. Esa noche Laura hizo un playback de Rocío Dúrcal. 

[Keyly Rosemberg]: Y pues, uno que nunca ha estado frente a un artista, siente que estás viendo al artista, porque se miraba muy Rocío Dúrcal. Las canciones no recuerdo, pero que sí, todo el mundo lo gozó, lo gozó. Es que se miraba muy linda, muy linda. Le daba el personaje. Y conquistó todo Queens.  

[Rula Ávila Muñoz]: Así pasaron muchos años… 

[Keyly Rosemberg]:  Keyly Rosemberg estuvo viendo 20 años a las artistas, 20 años como fans de ellas.

[Rula Ávila Muñoz]: Porque las madres y las familias no se hacen de la noche a la mañana: germinan en la atmósfera áspera e implacable de la Roosevelt, donde la solidaridad y la competencia van de la mano. Y en un ambiente así, no son muchas las familias que sobreviven.

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. Episodio 3. Las reinas del escenario.

Hay años que son para olvidarse. Para Keyly Rosemberg ese fue el año 2015.

[Keyly Rosemberg]: Fue un año muy duro. 

[Rula Ávila Muñoz]: Su madre murió en su país de origen.

[Keyly Rosemberg]: Salgo de emergencia para El Salvador…

[Rula Ávila Muñoz]: Y luego su marido le fue infiel. 

[Keyly Rosemberg]: Ese mismo día busco yo un abogado y decido divorciarme.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero de esas dos penas también salió un renacimiento que comenzó con la propuesta de una amiga. 

[Keyly Rosemberg]: Me dice, “quiero que hagas show de Selena”, me dice.

[Rula Ávila Muñoz]: Un show de Selena en un bar de la Roosevelt. O sea, subirse al escenario: lo que la timidez le había impedido hacer durante décadas. 

[Keyly Rosemberg]: Ay, me dio risa “¿Estás loca?” Le digo así. “¿Cómo yo voy a estar dando show? Yo no sé cómo hacer eso”. “Sí, yo quiero que dés”, me dice. “Es para mandar dinero a un asilo de El Salvador para unos viejitos. Con un dólar a veces tú puedes hacer muchas cosas”. Me convenció. Le digo a una amiga que me prestara un vestido. Me lo presta. “Sí”, me dice, “sí, ya te lo presto”. Me vistieron con vestido rojo. Me maquillaron. Me hacen el moño. Y me transformaron en Selena. Pues yo, con los nervios dije, “no sé cómo vaya a salir esto, pero lo voy a hacer”. Y lo hice. Hice “No me queda más”, de Selena. Al momento que yo estaba interpretando “No me queda más”, pasaron tantas cosas en mi mente: mi relación, mi mamá. Pero más que todo, mi relación… 

[Rula Ávila Muñoz]: Con ese despecho en el corazón, Keyly se entregó al momento. Hizo el playback a la perfección  y el resto fue improvisación. 

[Keyly Rosemberg]: Yo hago lo que en el escenario se me ocurre. Tirarme un balde de cerveza en la cara, me lo tiro. Si en el escenario se me ocurre tirarme en una mesa, lo hago. Entonces yo no practico. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa táctica funcionó.

[Keyly Rosemberg]: La gente me adoró. No sé si lo hizo porque era mi primera vez, o si le gustó en realidad mi show. Pero la gente me adoró mucho. Me fue súper bien en los tips.  

[Rula Ávila Muñoz]: Los tips, las propinas. Con ellas y con los aplausos del público se evaporó la timidez de Keyly.  

Y de repente, la realeza de la escena nocturna en la Roosevelt Avenue se fijó en ella. 

[Keyly Rosemberg]: Recibí muchos mensajes de las amigas trans de la vieja escuela, de las que ya tienen experiencia. Entre ellas Lorena St. Cartier, Laura Martínez. Y me dicen: “No te des por vencida, lo haces bonito. Pa’ ser tu primer show, te botaste”.

[Rula Ávila Muñoz]: Y una de esas reinas, Lorena St. Cartier, le dio un consejo a Keyly. 

[Keyly Rosemberg]: “Keyly”, me dice, “tu peor enemigo en un escenario es el público. ¿Por qué?”, me dice: “Porque el público trata la manera de verte de pies a cabeza. Se te queda viendo bien directa como para ver si tú fallas en algo”. Y me dice: “rétalo. Cuando tú estés en el escenario, vive la canción, cántala. No le bajes la mirada a esa persona, excítalo. Como cuando estás excitando a un hombre”. Se me han quedado las palabras de ella. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y con sus 20 años de experiencia como espectadora, Keyly ya sabía cómo destacar entre otras artistas. 

[Keyly Rosemberg]: Hay muchas chicas que son bellísimas para hacer show, para abrirse de pie, para brincar, darse vuelta de gato. Yo no lo voy a hacer porque yo tengo silicona en mi cuerpo. No lo voy a hacer, pero yo sé elegir qué canción. Yo he podido ir a cualquier escenario, y sé qué canción llevar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Keyly intuyó que si quería abrirse un espacio, tenía que ser impredecible. Así comenzó su carrera en los escenarios de la Roosevelt, como un camaleón capaz de dominar una cumbia, una ranchera, una bachata o una cursi balada ochentera. 

Las madres de las familias no tardaron en reaccionar. Entre ellas, una reina llamada Jesica Lafontaine. Igual que Laura Martínez, Jesica tenía su propia familia de presentaciones y shows: la familia Lafontaine. 

[Keyly Rosemberg]: Jesica Lafontaine, que era la promotora de ese entonces de la noches, Noches de Aventurera, se le ocurre coronarme como Miss El Salvador. 

[Rula Ávila Muñoz]: La corona de Miss El Salvador o Miss Centroamérica o Miss algún-otro-país-o-región la entregan las promotoras de los shows, quienes suelen ser también las madres, las jefas de las casas. 

Entonces, que una de esas madres te corone significa mucho, porque una corona te abre las puertas de la realeza que se mueve por el mundo nocturno de Queens. Una corona te trae aplausos, prestigio, atención.

Por otro lado, la persona que entrega una corona lo hace sabiendo que está empoderando y amadrinando a una chica que cultivará seguidores que traerán más dólares y consumo a los bares. 

Esas nuevas audiencias ayudarán a mantener la vigencia de las casas y sus respectivas madres.

Las coronas son entonces una forma de sobrevivir pero también de expresar orgullo e identidad.

Y así, con su nueva corona, Keyly atrajo a algunas chicas que hacían trabajo sexual en la calle y las dejó unirse a ella con sus propios shows. Poco a poco las protegió de la soledad y el peligro de la intemperie, extendiendo esa misma bondad que ella había recibido.   

[Keyly Rosemberg]: Cuando me coronan las niñas que yo me llevo de la calle a ver mi show, empiezan a decirme: mi madre, madre. Y hicimos un grupito como de una seis, siendo yo –quizás por mayor– la líder. Y la gente empezó a decir, “la familia Rosemberg”. Ahí empezó todo.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero las coronas también pesan. Y también siembran envidias y competencia. Porque según Keyly, otras reinas vieron en su brillo una amenaza. 

[Keyly Rosemberg]: La gente que me había puesto como para hacer show, como que me hacía mala cara para prestarme la ropa. Primeramente porque estamos en un ambiente de envidias. Entonces, si tú trabajas para para club Evolution y yo quiero tu ropa para ir al Trío, que es mi otra casa, El Trío, tú te vas a sentir como por qué tengo que prestarle si lleva pa’ la competencia. Ahí es donde empiezan los celos.

[Rula Ávila Muñoz]: A esa enemistad entre amigas, o frenemies, como dicen en inglés, se suman los bares que compiten entre ellos, sus dueños, sus promotores y las respectivas casas lideradas por esas madres ya establecidas.

Y ante la falta de vestimentas prestadas, Keyly usó de nuevo su ingenio para no perder ese lugar que se había ganado. En medio de la necesidad, encontró un reto y una pasión que harían destacar a su familia: el diseño de modas.

[Keyly Rosemberg]: Empecé yo a comprar telas, hacerme cositas. Con cualquier cosa me miraba bonita.  Entonces compro una máquina industrial, una mejor, que me costó como $600. Pero yo, Keyly Rosemberg, no voy a usar un traje que ya lo usé. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y desde entonces ha hecho más de 300 trajes, para ella y para sus hijas. 

[Keyly Rosemberg]: A mí no me gusta que un niño Rosemberg se presente con los mismos trapos o que se presente mal. Porque esa es una madre. Esa es una familia.

[Rula Ávila Muñoz]:  Después de la pausa, conoceremos a una de las hijas de Keyly: Zuleyka Rosemberg. Y con ella, el arte de ganar coronas y elegir a una madre.  

[Rula Ávila Muñoz]: Hola de vuelta. Entonces, una familia necesita hijas. 

[Zuleyka Rosemberg]: Pues tengo muchos nombres, para comenzar. Legalmente, mi nombre es Levi Urquilla y así soy conocida más que todo en el ámbito de la comunidad LGBT, trabajando colectivamente. Pero en las noches o en los bares o en los shows, en los concursos, mi nombre es Zuleyka Rosemberg.

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka es salvadoreña y llegó a la ciudad en 2019, cuando tenía 25 años. Y bueno, fue una llegada dura. 

[Zuleyka Rosemberg]: Fue más que todo la primera semana que estuve como durmiendo afuera de las casas, en los parques, o a veces… Una vez, una noche, dormí en el tren. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero no se dejó intimidar. Pronto encontró una cama en un albergue y comenzó a explorar la ciudad, sobre todo los bares de la Roosevelt Avenue, en Queens. Y allí, en uno que se llama El Trío, conoció a un grupo de chicas trans y chicos gays. Eran de Guatemala, México, Honduras, El Salvador… Y ese grupito tenía un nombre: La Casa del Rostro. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Porque habíamos como solo chicas jovencitas, como menos de 25 años. Y todas éramos así como muy jovencitas y bonitas.  Yo no me consideraba bonita pero pues yo allí andaba. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por entonces Zuleyka se identificaba como un chico gay. Y así se integró al grupo. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Convivíamos. Más que todo era una convivencia de un grupo de chicas soñadoras, que recién habían llegado a esta ciudad.

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka empezó a pasar su tiempo en los bares de la Roosevelt. Y allí se encontró a estrellas como Laura Martínez y Keyly Rosemberg interpretando a sus artistas más adoradas. 

[Zuleyka Rosemberg]:  De Rocío Dúrcal, de Marisela, de Laura león, Selena… 

[Rula Ávila Muñoz]: Lo de Zuleyka y los shows fue amor a primera vista: los colores de los vestidos, las lentejuelas y las luces, la belleza de las presentadoras y su capacidad para hipnotizar a todos; a los borrachos y a los sobrios, a los machos y a los no tanto.  

[Zuleyka Rosemberg]:  El brillo, el brillo de todo. La energía que se transmitían las personas en el en el show o en el escenario, eso es lo que me llamó la atención. Porque pueden haber muchas… Digamos, pueden haber 10 personas, pero si una sola se le ve ese brillo de talento y de carisma y de personalidad, o sea, hace la diferencia.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que, por si no ha quedado claro, estos no son shows improvisados. O sea, no son un karaoke en el que anotas tu nombre en un papelito y pasas dizque a cantar. No. Los shows son un arte. 

Para empezar, existen varios géneros. Están los números bailables, usualmente con música trópical o samba. Éstos son el género más demandante, el que le exige a las presentadoras una tremenda condición física, porque si bajan la intensidad de su baile por tan sólo un segundo, pierden la atención y el respeto del público. 

Luego está el género romántico, el de las canciones lacrimógenas, las de despecho y traición, muy Juan Gabriel o Paquita la del Barrio. Aquí lo que vale son los gestos sutiles, las miradas coquetas al público, la elegancia y la clase.

Y por último están los números dramáticos. En ellos las presentadoras actúan la letra de la canción como si la estuvieran viviendo en carne propia. Y para ayudarse en su interpretación, pueden traer todo tipo de accesorios y utilería, desde confeti y mesas de noche hasta cuadros, paredes decoradas y abanicos. 

Pero los shows también son un arte porque existen reglas de lo que se considera una buena o una mala interpretación. Hay una estética. Y por eso existe una diferencia abismal entre las principiantes y las maestras, o, como Zuleyka las llama: “la vieja escuela”.  

[Zuleyka Rosemberg]: Siempre la vieja escuela va a dedicar mucho más  tiempo, mucho más sacrificio, a un show que una nueva. Porque la nueva pues hoy, más que todo, es como tirarse al suelo, dar vueltas y abrirse de pies. Entonces la vieja escuela no hace eso, pero se encarga como más de que tú sientas la canción y de que tú la veas bien, de que ella salga pulcra, de que ella salga limpia en el vestuario.  

[Rula Ávila Muñoz]: Pero además, las maestras ganan muchísimo dinero en propinas. Y esto, para una recién llegada a la ciudad como Zuleyka, era un incentivo bastante atractivo. 

Ella quería estar en el escenario, como Laura Martínez o Keyly Rosemberg. Y no sólo quería brillar como ellas, sino también ganar como ellas: fama y dólares. Y así, Zuleyka le pidió a una de sus amigas de la Casa del Rostro que le presentara a una de las hosts de El Trío. Y ella le dio una oportunidad. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Me recuerdo que estaba nerviosa para el primer show porque no sabía que si iba a haber gente. 

[Rula Ávila Muñoz]: El show fue un jueves. Zuleyka salió al escenario con una peluca y un vestido prestados. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Yo para ese entonces yo no me podía maquillar. Yo salí como bien chistosa al escenario. Y pues nada, esa fue la primera vez. 

[Rula Ávila Muñoz]: Interpretó una balada de la diva de divas. 

[Zuleyka Rosemberg]: Fue una de Rocío Durcal.

[Rula Ávila Muñoz]: Zulekya logró ganarse al público y los promotores del bar la invitaron a un segundo show. 

Esa vez hizo una canción de Celia Cruz: “La negra tiene tumbao”. Y fue entonces que conoció a la legendaria Jesica Lafontaine, la misma que mencionamos hace poco, la que había coronado a Keyly en el 2018. Y ella le dijo: 

[Zuleyka Rosemberg]: Que le había gustado mi show y que le gustaba como miraba porque me miraba bien estilizada, alta, delgada y morena, y que le había pegado la canción y que bailaba bonito. Entonces que quería que fuera parte de su grupo, o de su familia.  Y le digo que sí. Pues ya ahí yo me integro como a la familia Lafontaine. 

[Rula Ávila Muñoz]: La familia Lafontaine era una de las más prestigiosas de Queens. Unírsele era todo un honor. 

Por entonces era enero de 2020. La pandemia cerró la Roosevelt y los bares pasaron a organizar shows clandestinos en casas particulares y sótanos. Se asistía sólo con invitación. 

Y en ellos participaba Zuleyka. Así comenzó su carrera, clandestinamente. 

Y cuando los bares reabrieron en la Roosevelt, Zuleyka –Zuleyka Lafontaine– ya tenía buena fama. El apellido le abría puertas. Y ella aprovechaba todas las oportunidades que se le daban. Si tenía que dar shows cada noche por una semana, lo hacía. Tanto quería destacar. 

Todo mientras seguía viviendo en un albergue para migrantes y todo mientras hacia trabajo sexual de vez en cuando en la aplicación de citas Grindr, para complementar sus ingresos.

Fue por entonces que conoció a Keyly Rosemberg. Y ella la encantó con sus atuendos provocadores y su irreverencia. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Ella es muy auténtica. Ella es muy loca por decirlo así. Ella, tú la ves en la calle y si se está conociendo por primera vez, ella te comienza con su ocurrencia, te comienza a preguntar cosas que quizá a ti nunca te han preguntado, pero ella como es bien salida, entonces ella te las pregunta. 

[Rula Ávila Muñoz]: Que si los novios, que si el sexo, que si el trabajo sexual… O sea, era una confianzuda. Y cuando Zuleyka se enteró de que eran del mismo país, El Salvador, se volvieron inseparables. 

[Zuleyka Rosemberg]: Y allí es donde la fui conociendo más, de que ella es muy buena persona, de que ella se quita el bocado para dártelo a ti.

[Rula Ávila Muñoz]: Keyly la dejaba quedarse en su casa, le daba de comer y también la aconsejaba sobre iniciar una nueva vida en Nueva York. 

Y así pasaron los meses. 

Una noche, en el bar El Trío, Jesica Lafontaine dio su show de cabecera. Se llamaba Noches de Aventurera y era famosísimo, tanto así que a veces se organizaba un concurso con ese nombre y la ganadora se llevaba una corona. 

[Zuleyka Rosemberg]:  La corona de Noches de Aventurera, pues mucha las peleaban y que era como, como la corona máxima, en ese entonces, de toda la comunidad.  

[Rula Ávila Muñoz]: O sea, ganarla podía consolidarte como animadora. 

Pero esa noche Jesica coronó a Zuleyka. Sin aviso, sin concurso.   

Fue algo polémico. Según Zuleyka, algunas de las otras hijas de Jesica no estaban tan contentas. Porque en principio esa corona se peleaba entre varias concursantes, usualmente unas 10 o 12. Y se ganaba sobre el escenario, a golpe de sudor y de tacón. No por dedazo. Pero a Zuleyka no le importaba mucho. 

[Zuleyka Rosemberg]: Yo sí, feliz de que me estuvieran como reconociendo en poco tiempo el arte que yo tenía, porque pues ya era llamada a bastantes bares para poder hacer show. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y en cada uno de esos shows podía ganar unos 70 dólares de propinas. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Sí, como chica de Aventurera y como aparte también como Zuleyka Lafontaine, pues yo iba: a todo lugar que a mí me invitaban yo iba.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero al mismo tiempo Zuleyka comenzaba a entender lo que era pertenecer a una familia como la de Jesica Lafontaine. 

Es que cuando era apenas una recién llegada, con las chicas de la Casa del Rostro, Zuleyka pensaba que las casas eran solamente un grupito para pasar el tiempo. Pero ahora, con Jesica, la familia se convertía en algo más serio, con más obligaciones. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Y me iba dando cuenta de que en verdad, pues, más que todo era como ayudar a la señora y estar ahí pendiente, ser como su chaperona. Entonces pues ya eso ya no me fue gustando.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero además Zuleyka escuchaba rumores de que a veces Jesica se aprovechaba de la amabilidad y la confianza de sus hijas. Que esperaba de ellas disponibilidad absoluta y que sólo te hacía un favor si tú se lo devolvías. 

Por cierto, buscamos a Jesica de varias formas para hablar con ella sobre esto pero no nos respondió.

Al principio Zuleyka no hacía caso de esos rumores. Pero con el paso del tiempo, cuando se dio cuenta de que eran ciertos, se sintió incómoda.  

[Zuleyka Rosemberg]:  Y yo creo que eso es lo que estaba esperando más que todo, como, es un cierto punto en el cual decir, “OK, hasta aquí con ella y ya yo me desligo de ella”.

[Rula Ávila Muñoz]: Ese momento llegó una noche, a mediados de 2021, en forma de un mensaje de Laura Martínez. 

[Zuleyka Rosemberg]: Se contactó conmigo y me dijo, “ay, te quiero coronar como Revelación del año”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Revelación del año en los bares de la Roosevelt. O sea, como si te nominaran a un Oscar por tu primera película. Laura continuó:

[Zuleyka Rosemberg]: “Y no importa que tengas…” –porque ella siempre es así– “no importa que tengas esa corona”, me dice, “de Noches de Aventurera. Yo te quiero coronar como como Revelacion, porque te lo mereces”.  Entonces, “ya, ok, déjeme lo pensar porque pues tengo esta corona y no sé qué hacer”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Es que Laura y Jesica eran rivales. 

[Zuleyka Rosemberg]: Eran personas que no se llevaban y que no se podían ver ni en pintura. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las dos eran hosts de sus propios shows en la Roosevelt y se peleaban público y atención y, claro, tenían sus vanidades. 

Así que aceptar la corona de Laura era despreciar la corona de Jesica Lafontaine. Y su apellido. 

Pero al mismo tiempo, Zuleyka sentía que se merecía esa nueva corona de Revelación del año. Llevaba meses dando shows como nadie, –“quemándose en los bares”, como lo dice ella– arriesgando incluso que el público se aburriera de sus actuaciones. 

Además estaba cansada de ser la chaperona de Jesica. Y cuando lo habló con Keyly, ella también la animó a aceptar la corona. Hasta le ofreció prepararle el vestido. 

[Zuleyka Rosemberg]: Entonces, okey, me dijo, “si va a aceptar la corona véngase pa’ la casa y aquí busca algo que ponerse y así va bonita a la coronación”.

[Rula Ávila Muñoz]: Así que estaba decidido. Zuleyka no le dijo nada a Jesica. Simplemente le avisó a Laura que aceptaba. 

La coronación fue en un bar pequeño de la Roosevelt, el Lunas. Laura invitó a Zuleyka al escenario. Y allí, justo antes de ponerle la banda y la corona de la Chica Revelación del año, Laura se le acercó al oído y le preguntó ¿Cómo quieres que te presente? 

[Zuleyka Rosemberg]:  “¿Cómo quieres que te presente?” Como Zuleyka Rosemberg. Entonces ya ahí es donde nace Zuleyka Rosemberg

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka Rosemberg. La respuesta le salió del corazón. 

[Zuleyka Rosemberg]: Pues, porque ya me sentía ya… Ya me sentía con Keyly. Ya me sentía parte de ella. 

[Rula Ávila Muñoz]: Sorprendió a todas. A Laura. Y a Keyly, que estaba allí, en el público, aplaudiéndole, con su sonrisa enorme. 

Cuando madre e hija se encontraron al acabar el show, Keyly abrazó a Zuleyka y le dijo: Bienvenida a la familia. 

Una pausa y volvemos

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

Dos días después de ser coronada Revelación del año, Zuleyka recibió un mensaje de Jesica Lafontaine: quería que le regresara el título de Noches de Aventurera. 

Zuleyka aceptó. Le agradeció a Jesica todo lo que habían vivido juntas. Pero hasta allí llegó su relación. 

Ahora Zuleyka era una Rosemberg. Y con ayuda de Keyly comenzó algo que llevaba pensando meses: su transición. 

[Zuleyka Rosemberg]: Me animó a querer ser una chica trans. Porque pues ella me dice, “OK, este, pero ser chica atrás pues te abre muchas puertas. Te llega el amor”, cosa que no es verdad. Entonces, pero, pero igual,  con las palabras de ella pues también comencé a ver todo esto. 

[Rula Ávila Muñoz]: La terapia de hormonas fue difícil. Sufrió depresión, ansiedad, hambre, se le caía el cabello… Era un cóctel de sentimientos que no desahogaba con nadie, ni siquiera con Keyly. 

[Zuleyka Rosemberg]: Y como igual, de igual forma, yo no tenía como un un profesional de salud mental, entonces yo, pues a mí me pegó un fuerte. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero además tenía que aguantar lo que otras chicas trans decían sobre los cambios que se comenzaban a reflejar en su cuerpo: que si no tenía suficiente pecho, que si su pelo estaba muy corto… Comentarios que se sentían como una camisa de fuerza sobre cómo debía verse una mujer trans.

[Zuleyka Rosemberg]:  Por el mismo prototipo de que tú no estás como una mujer ya completa con senos, con caderas, con pelo largo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Eran palabras hirientes, dolorosas e injustas, pero bastante comunes.  

[Zuleyka Rosemberg]: La comunidad trans es, es muy, muy, muy intensa y puede llegar a ser hasta pasivo agresiva con comentarios. Por eso muchas veces muchas chicas como que detienen su transición, o no lo hacen, por lo mismo. Porque muchas veces estos comentarios vienen por chicas que ya están operadas, o sea, como que se les olvida que también pasaron por lo mismo, y en lugar de ayudar a las chicas, pues las destruyen. Y eso es lo que pasó conmigo en ese entonces. 

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka colapsó. Necesitaba huir de todo. Interrumpió su tratamiento, se cortó el cabello. 

[Zuleyka Rosemberg]: Y decido irme. Decido salir de aquí de Nueva York. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por entonces vivía en casa de Keyly, pero el día de la partida… 

[Zuleyka Rosemberg]: Ese día yo sabía que ella estaba en la casa, pero no, no quise… No quise molestarla porque ya me había dicho de que no, no se iba a despedir de mí.

[Rula Ávila Muñoz]: Porque Keyly le había dicho que prefería no hacerlo.

[Zuleyka Rosemberg]: Yo quería decirle que nos íbamos a ver pronto, de que no era un hasta siempre, sino que era un hasta luego. 

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka se fue a Los Ángeles. Trabajó en construcción tres meses. Luego se fue a Oakland, más al norte en California y allí trabajó en una cocina. Apenas tenía tiempo libre. De vez en cuando hablaba con Keyly, se extrañaban. Pero aparte de esta comunicación, apenas socializaba.

[Zuleyka Rosemberg]: Nunca me puse como a buscar más amistades…

[Rula Ávila Muñoz]: Tenía miedo de que la criticaran y juzgaran como en Nueva York. Fueron meses de mucha soledad. 

[Zuleyka Rosemberg]: Al estar haciendo estos cambios constantes no, no encontraba mi felicidad. Y al estar allá en California me di cuenta de que quien importa en esta vida soy yo, y nadie más. No tengo que ser, como, igual que a todas las personas para yo ser feliz, porque yo puedo ser feliz a mi modo.

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka no le debía explicaciones a nadie. En California decidió que iba a retomar su transición. Iba a ser una mujer trans a su modo, sin importar lo que las otras dijeran. Pero además, decidió que volvería al lugar que más extrañaba en ese momento, donde había dejado a su familia: Nueva York. Llegó en junio, un día antes del día del orgullo. Y se fue a la casa de Keyly. 

[Zuleyka Rosemberg]:  Me abrazó y nos abrazamos y ya le dije yo, “hola, ¿cómo está?” Y ahí estuvimos como medio minuto estuvimos abrazadas y ya me preguntó que cómo había estado, de que por qué no le había avisado. Yo le quería dar la sorpresa.

[Rula Ávila Muñoz]: Esa misma noche, Zuleyka volvió al bar El Trío para dar un show. Y el presentador de la noche le dio la bienvenida.

[Zuleyka Rosemberg]: El chico comienza a decir: “Ay,  la que se había desaparecido,  una chica que ha vuelto y ha vuelto más fuerte que nunca. Con ustedes, Zuleyka Rosemberg”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Zuleyka interpretó la canción “Mírame”, de Edith Márquez. Eligió esa canción por la letra.

[Zuleyka Rosemberg]: “Mírame, no soy la misma de antes. Esta sonrisa es por alguien, que quiero a morir. Mírame, es un placer saludarte, hoy que tú vives tan triste y yo tan feliz”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y sí, esa noche todos la miraron a ella. El regreso de Zuleyka llenó a la familia Rosemberg de energía. 

[Zuleyka Rosemberg]: Los Rosemberg fueron el boom en un momento y todo el mundo quería ser Rosemberg. Llegamos a ser 20 personas.

[Keyly Rosemberg]: Hasta 20 niños tuve. 

[Rula Ávila Muñoz]: Acá Keyly de nuevo. 

[Keyly Rosemberg]: Habían trans y chicos gay que se vestían de mujer.  Lo primero fue decirles, “miren, el objetivo de nosotras es: aquí en Estados Unidos no tenemos familia. Algunos chicos se tiran al vicio por soledad, por estrés. Nosotros queremos ser otro tipo de dinámica, para que no estemos solos”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero, según Zuleyka, muchas de esas chicas que pretendían ser hijas sólo estaban para aprovecharse de la fama de la familia. 

[Zuleyka Rosemberg]: En ese momento, éramos la familia del año, por decirlo así. Pero poco a poco ellos solos se iban saliendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y es que en realidad mantener una familia como la de las Martínez, o las LaFontaine o las Rosemberg…

[Keyly Rosemberg]: Es muy difícil. Muy difícil tener una familia en todos los aspectos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Para empezar, las familias de las Reinas de Queens nacen de encuentros entre personas desconocidas. Y eso a veces no funciona.

[Keyly Rosemberg]: Tú tienes a veces dos chicos que se caen mal y son hermanos, se pelean, que tienes que meterte tú en medio e intervenir.

[Rula Ávila Muñoz]: Keyly siempre ha intentado poner límites a lo que se permite y no se permite en su familia. Por ejemplo: no le importa si sus hijas consumen drogas o alcohol. 

[Keyly Rosemberg]: No me molesta porque no soy su madre biológica. Entonces ellos tienen que tener también su propia libertad. Y yo no soy after party. Yo no… Y ellos sí. Les gusta ir a tomar. Están jóvenes, se lo merecen, siempre y cuando les digo siempre, si lo hacen con precaución, adelante, pero a mí no me estén llamando, –eso sí lo saben todos– a mí no me estén llamando a las cinco de la mañana, a las seis de la mañana, que les pasó esto y esto.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero sí le importa si sus hijas se portan mal en un club, donde socializan con otras familias. Comportamientos vergonzosos pueden llevar a una ruptura. 

[Keyly Rosemberg]: A mí se me fueron dos chicas, que me dolió bastante. Me dolió mucho el corazón que se me fueran por lo mismo, porque en mi familia hay disciplina. Y una de las disciplinas que yo siempre tenía era que tenías que ir a un club y comportarte. 

[Rula Ávila Muñoz]: Keyly habla de un balance entre ser una madre biológica y una acompañante. Pero alcanzar ese balance es difícil. 

[Keyly Rosemberg]: Porque en el momento, tú dices… Te pones bien una madre biológica. Pero después como que dices, “no, tú no lo puedes tratar así porque no es tu hijo”.

[Rula Ávila Muñoz]: A Keyly le ha pasado varias veces que ha amado profundamente a sus hijos sólo para verlos irse. 

[Keyly Rosemberg]: Ese fue uno de los peores errores míos. Enamorarme, no como, no como pareja y no que… Amarlos como que fueran tuyos.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero ese dolor se compensa con la satisfacción de ver a sus hijas sobre el escenario. 

[Keyly Rosemberg]:  Yo ver un niño Rosemberg que se sube al escenario es como que esté viendo a un artista. Yo lo gozo, lo vivo. Estoy tan nerviosa que se le vaya a caer algo, que algo no le vaya a salir mal, que todo. Estoy tan nerviosa y me siento tan feliz. 

[Rula Ávila Muñoz]: Por eso ha acompañado a Zuleyka en todo su ascenso como reina. Y la ha animado a ir más allá de Queens. 

Un día de 2023, Keyly invitó a Zuleyka a un evento en Washington DC. Un concurso de belleza de toda la comunidad trans latina en Estados Unidos; o sea, algo muy distinto de los shows de la Roosevelt. 

[Zuleyka Rosemberg]: Pues porque cada concurso tiene su manera de calificar su manera de concursar su manera de hacer las cosas a organizarse.

[Keyly Rosemberg]: Como por ejemplo, hay una categoría que se llama traje de baño. Otra categoría que se llama pregunta y respuesta. Otra vestido de noche y entrevista, interview. Entonces, hay un jurado atrás que la está calificando quién lo hace mejor.

[Zuleyka Rosemberg]: Se escucha como muy egoísta, pero dentro de los concursos, es así. Entre más brillo lleves o entre más plumas lleves, o sea, es más, es más fabuloso el traje, la gente te va amar más o la gente o el jurado te va a calificar mejor. 

[Rula Ávila Muñoz]: Cuando Zuleyka vio a las chicas salir con sus plumeríos, con sus vestidos de piedras brillantes, bien maquilladas, supo que tenía que estar allí parada. 

Así que un año después, Zuleyka se apuntó a un concurso: Miss Mundo Latina USA, en el grupo de participantes New Comer, o sea Recién Llegadas 

Entrenó durante meses su número de talento, un mix bailable de varias canciones. Y Keyly la ayudó con su vestido.

Y así llegó la gran noche en marzo de 2025. Zuleyka pasó por cada una de las pruebas: traje de baño, traje de noche, talento…

[Zuleyka Rosemberg]: No esperaba ganar pero igual  no me iba a dejar tampoco.

[Rula Ávila Muñoz]: Y la última prueba, pregunta y respuesta. 

[Zuleyka Rosemberg]: Me preguntaron qué es lo que me había inspirado a querer participar.  Mi respuesta fue de que primero, más que todo, era como inspirar a las personas nuevas de que iban comenzando este bello arte del transformismo; y a las chicas trans de que no solo los chicos gay pueden hacer este tipo de cosas, sino que las chicas trans pueden hacerlo.

[Rula Ávila Muñoz]: Fue una respuesta inteligente y diplomática. Era como una celebración universal del arte que llevaba practicando desde que llegó a Nueva York. Y cuando llegó el momento de la premiación de las participantes New Comer…

[Presentador]: Damas y caballeros, hubo una sola ganadora de todas las categorías… 

[Rula Ávila Muñoz]: Anunciaron al tercer lugar, luego el segundo. Y luego…

[Presentador]: ¡Recibamos a la nueva Miss Mundo Latina USA New Comer, ganadora de traje de baño, talento, pregunta y respuesta y traje de noche: Zuleyka Rosemberg!

[Zuleyka Rosemberg]: “¡Con ustedes, Zuleyka Rosemberg!”… Entonces ahí ya no lo creía.

[Rula Ávila Muñoz]: Se soltó a llorar. Nunca hubiera imaginado que viviría algo así cuando llegó a Estados Unidos. Pero además, estaba ganando algo mucho más valioso que una corona.

[Zuleyka Rosemberg]: Creo que esto es muy importante para nosotros porque aparte de que te empodera, te visibiliza. Porque muchas veces nosotras las podemos ver en la calle, tal vez haciendo el trabajo sexual o en sus casas. Pero al entrar a este mundo, ellas no saben si pueden florecer un talento que ellas tengan. 

[Rula Ávila Muñoz]: Como reina del concurso, Zuleyka ha tenido que trabajar por la comunidad trans de Nueva York, desde entregar condones a trabajadoras sexuales de la Roosevelt Avenue hasta dar un show durante el desfile Pride de Queens. O sea, su título de Miss Mundo Latina USA Newcomer ha venido con responsabilidades. 

[Zuleyka Rosemberg]: Pues lo tengo que usar para eso, para que vean que no solo me coronaron por coronarme, sino que me coronaron por un factor. Y ese factor es de que ayudo, de que colaboro, de que estoy ahí presente en las causas que lo ameritan.

[Rula Ávila Muñoz]: Hoy trabaja en el Colectivo Intercultural Transgrediendo, uno de los más importantes de la comunidad trans de Nueva York. Allí acompaña a personas que apenas han descubierto que tienen VIH. Puede hacer ese trabajo porque ella también es portadora del virus. 

[Zuleyka Rosemberg]: El tener VIH no es como un pensamiento o un punto o referencia de que te vas a morir pronto, sino que es como volver…  Para mí, personalmente, es como volver a renacer, como para volver a vivir otra vez. Y allí ahí les pongo como ejemplo de personas que tienen 40, 60 años con VIH y todavía siguen aquí.

[Rula Ávila Muñoz]: Para una comunidad tan afectada por la epidemia del VIH, y que vio cómo casi toda una generación desaparecía por el virus, este tipo de historias son importantes. Dan esperanza.

Y entre todas las reinas de Queens, había una cuyas historias hacían justo esto: tender una línea entre el pasado, el presente y el futuro. 

Una reina cuyas historias se convirtieron en un bálsamo y un energizante para una comunidad que seguía de luto por la muerte de Lorena Borjas. 

Una mujer que estaba destinada a ser la nueva reina de todas las reinas: Cecilia Gentili, Santa Cecilia. La madre de todas las putas. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.

This podcast is the property of Radio Ambulante Studios. Any copy, distribution, or adaptation is expressly prohibited without prior authorization.

2 | Bienvenides a la Casa Martínez

Bienvenides a la Casa Martínez

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

En los días y semanas posteriores a la muerte de Lorena Borjas, hubo una palabra que se usó una y otra vez para definirla: “madre”. “La madre de toda la comunidad trans latina de Queens”. Así la llamaron en obituarios y artículos y homenajes. Y esta forma de llamarla no era algo casual, porque las madres son importantísimas en el mundo de las Reinas de Queens.

Son los pilares, el engrudo. Y son las líderes de las varias familias que conforman a la comunidad trans latina de Queens. Familias escogidas, porque las suyas muchas veces las han rechazado. Esas familias conviven y se apoyan y también compiten en los bares de la Roosevelt Avenue, y en los shows de imitación y los concursos de belleza y las organizaciones trans de Nueva York.

Las madres definen las reglas y las tradiciones de esas familias. Y sobre todo, les dan sus apellidos. 

[Laura Martínez]: Entonces, de los dos apellidos que me acuerdo antes, cuando yo acababa de llegar, que digo que es la familia Duval y la familia St. Cartier, posteriormente nacieron nuevas familias después de la Martínez.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esos apellidos son legendarios. 

[Laura Martínez]:   Nació, por ejemplo, la familia Santa María. Estuvieron familias como las Chacalosas. También estuvieron la familia de las más nuevas, las Rosemberg.  Quizás para otra gente es diferente, pero para mí, un apellido, en la familia, es protección. Es ayuda, es apoyo, es decir: no estás solo.  

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Laura Martínez. Y lo que les vamos a contar hoy es cómo formó su propia familia, una de las más emblemáticas de las Reinas de Queens. Una familia forjada en los clubs de la Roosevelt Avenue. 

Allí, en los shows de imitación y en los concursos de belleza, entre vestidos de lentejuela, tacones de 10 cm, cascadas de escarcha, mucho tequila, al son de Gloria Trevi, Laura León y Alejandra Guzmán, chicas recién llegadas desde toda América Latina comenzaron a pedirle consejo a Laura. Querían ser artistas como ella, verse bien en el escenario, comenzar sus transiciones.

[Laura Martínez]:  Entonces puedo ayudar a los chicos regalándoles una peluca, un vestuario. El vestuario que yo ya no usaba se los regalaba o se los prestaba. Zapatillas que ya no usaba se las daba. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura les ayudaba: a moldear sus cuerpos con rellenos y esponjas; les daba consejos; les prestaba su dirección para trámites burocráticos; y hasta mediaba con sus familias de sangre. 

[Laura Martínez]:  Yo hablo con las mamás de ellas cuando no las quieren aceptar. Y yo les empiezo a platicar a las señoras: “tienen que ayudar, le estás haciendo daño a tu hija”. 

[Rula Ávila Muñoz]: También recibía a las chicas en su apartamento rococó, decorado con espejos de marcos dorados, imitaciones de gobelinos, retratos de vírgenes en oro falso. Ese es su santuario. Y allí ha sido anfitriona durante años. 

[Laura Martínez]:  Nosotros nos reuníamos cada semana en la casa a comer juntos, a hacerles comidas, unos tamalitos. Y así les demostré a las demás que era convivencia. No nada más era parte del show, o parte de los clubs, o parte de concursos o parte…. Todo era material. Pero no era integración. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y cuando las chicas no tenían donde más quedarse, Laura las invitaba a dormir al departamento. 

[Laura Martínez]: La sala estaba llena en la noche. Ahí veías arriba del tapete, todas amontonadas durmiendo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Con el tiempo, las chicas cobijadas por Laura empezaron a verla no solo como una protectora y una inspiración, sino como una madre. Y empezaron a deshacerse de sus viejos apellidos. 

[Laura Martínez]: Me decían, “oiga, ¿puedo ponerme su apellido? Es para agradecerle. Si usted me hace el honor”. Digo, “sí claro”. Se empiezan a poner el apellido Martínez.  Y yo ahí entendí que ahí se iba a crear la familia. Así empezó mi familia. 

[Rula Ávila Muñoz]: La familia Martínez.

[Fonsi Martínez]: Fonsi Martínez, 37. 

[Romina Martínez]: Romina Martínez, 27 años. 

[Quintanil Martínez]: Quintanil Martínez, 21 años.  

[Carolina Martínez]: Carolina Martínez, 24 años. 

[Cari Martínez]: Cari Martínez, 31 años. 

[Carolina Martínez]: Bueno, yo en la familia soy nueva integrante. Soy la nueva, la nueva. Yo estoy muy agradecida con la madre Laura porque ella me abrió las puertas. Cuando yo llegué acá…

[Romina Martínez]: Entonces yo pedí ayuda y me recomendaron a mi madre de ahora que tengo aquí, que me siento muy, muy tranquila. Muy feliz, contenta. Como una familia de la que tengo muy lejos y pues nada aquí… 

[Cari Martínez]: Pero lo mejor que a mí me pudo haber pasado es haber llegado aquí a Estados Unidos y conocer a mi madre, Laura, que se lo vengo diciendo, desde que la conocí, desde el país que radicaba, en Chile, veía sus eventos, sus shows, porque es muy famosa. Y ahora estar aquí es cumplir un sueño. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura dice haber tenido más de 50 hijas, que han entrado y salido de su hogar, a lo largo de las décadas que lleva trabajando en Queens.  

La familia Martínez es célebre por sus shows de imitación y canto. Unos espectáculos que también cicatrizan heridas.  Es que la conexión entre Laura Martínez y sus hijas elegidas no fue fruto del azar. 

Nació de una necesidad vital: soltar las familias que les fueron impuestas, para crear otra, la propia. Porque su historia no es sólo suya. Es el reflejo de muchas —quizás todas— las mujeres trans latinas indocumentadas que llegan a Nueva York buscando mucho más que un refugio. Laura ha hecho de su apellido, el apellido Martínez, una oposición radical al dolor. 

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es Las Reinas de Queens. Soy Rula Ávila Muñoz. Episodio 2. Bienvenides a la Casa Martínez.

Cuando era niña, Laura ayudaba a su mamá a limpiar la casa y a preparar la comida para sus hermanos. Y mientras lo hacían, su madre encendía una radio amarilla y plateada que había comprado a plazos. 

[Laura Martínez]:  Pues, fíjate que ella le gustaba mucho  todos los tríos esos románticos que tenía. Le encantaba esa música. Le encantaba hacer el trío Los Panchos. Le encantaba oír a Sonia López.

[Rula Ávila Muñoz]: Y a Laura también. Las voces que salían de la radio parecían alzarla como si fuera una artista sobre un pequeño escenario. 

[Laura Martínez]:  Agarraba yo una pañoleta de mi mamá, me la ponía en la cabeza, me la enredaba y agarraba un cepillo, un peine. Y eso era mi micrófono. Y me ponía a hacer la mímica de la canción. Yo agarraba mi escoba, yo bailaba y me entregaba y me gustaba. Y la vida se me hacía más ligera.

[Rula Ávila Muñoz]: El mundo que la rodeaba desaparecía: su cuerpecito, su ropa vieja y parchada, su casa de pisos de tierra. Y por un segundo también se olvidaba de ese pueblito donde nació en 1963: Papantla. 

[Laura Martínez]: Ahí se cultiva la vainilla. Por eso dicen: la ciudad que perfuma el mundo es Papantla, Veracruz. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero para personas como ella, ese lugar tropical, montañoso, tan cercano al mar, era sobre todo hostil. 

[Laura Martínez]: Las familias eran tradicionales, pueblerinas; hombre es hombre, mujer es mujer. Entonces Papantla siempre fue una marginación.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que los padres de Laura le dieron un nombre de niño. Pero ella nunca se sintió cómoda ni con ese nombre ni con su cuerpo. 

[Laura Martínez]: Yo me sentía niña, completamente. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura era la rara. Y por eso la maltrataban, en la escuela, en la casa. Sobre todo su hermano mayor.

[Laura Martínez]: Me golpeaba y me marginaba y me señalaba y me gritaba y me decía en voz baja en el oído: “Cállate, maldito maricón, joto.” 

[Rula Ávila Muñoz]: El único capaz de ponerle un frente a estos abusos era el padre de Laura. Un hombre cariñoso que —cosa extraña para la época— pudo entender que Laura era distinta. Pero murió cuando Laura tenía seis años. A partir de ese momento ella no tuvo a muchas otras personas que la comprendieran. Hasta que a los 11 años conoció a Juana. 

[Laura Martínez]: Todos le decían Juana La Loca. Así le habían apodado en el barrio. Estaba prohibido. Mi mamá me decía, “no vayas, no le hables”. Pero a escondidas uno lo hace. 

[Rula Ávila Muñoz]: Juana era una chica trans. Estaba en sus veintes,  y trabajaba en una cantina. 

[Laura Martínez]: Empiezo yo a acercarme y me empezó a decir si a mí me gustaba los vestidos, las pelucas, o me gustaba maquillar, le dije “a mí me gustaría”. Entonces dice, “¿te quieres volver mujer? Tómate una pastilla”. Y me daba una pastilla.

[Rula Ávila Muñoz]: Le daba Premarin, una medicina para restituir los niveles de estrógeno durante la menopausia. A Juana no parecía importarle tratar así a una menor de edad. Hoy, Laura la justifica así:  

[Laura Martínez]: Era alguien que quería que fuera como él, porque era un rechazo que tenía y necesitaba… Es como cuando tú tienes un equipo y necesitas que alguien se integre para que no estés tan sola también. 

[Rula Ávila Muñoz]: Juana también empezó a vestir a Laura de niña. La maquillaba, le ponía peluca, esponjas en las caderas y rellenos en el pecho. Y así se la llevaba a las cantinas de las afueras de Papantla. Allí Laura bailaba para los rancheros por unos cuantos pesos que luego traía a casa. 

[Laura Martínez]: Que mi mamá me decía ¿de dónde sacas dinero? Entonces yo le inventaba que…

[Rula Ávila Muñoz]: Que esas monedas se las había ganado limpiando zapatos, vendiendo chicles, periódicos y limones. Así estuvo durante casi un año. Hasta que una tarde, a Juana y a Laura se les hizo tarde en un rancho. Y no podían perder el último autobús de vuelta a Papantla. 

[Laura Martínez]:   Entonces corrimos. Yo ya no me dio tiempo de desvestirme, desmaquillarme, quitarme la peluca y mis esponjitas que yo traía en mi cuerpo.

[Rula Ávila Muñoz]: El autobús la dejó cerca de casa. Laura corrió y entró por la cocina, a escondidas.

[Laura Martínez]: Pero no sabía que mi mamá estaba allí esperándome, porque ya era tarde.  Y me mira y se sorprende y se pone a llorar. Y me dice, “¿qué es esto? ¿Por qué me haces esto?” Y yo le dije, “para ganar dinero, para ayudarte”.  Y me dice, “no, no, no, no, no puede ser”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Era la primera vez que su madre la veía vestida de mujer.

[Laura Martínez]: No me quiso tocar. Yo la quise agarrar y ella me rechazó. Miraba ella en el futuro el camino que yo había tomado y que iba a sufrir, porque después entendí que cuando una persona me agredía ella es la que más sufría. Pero a mis 11, a mis 12 años yo no lo entendía.

[Rula Ávila Muñoz]: Laura tampoco entendió la decisión que su mamá tomó en ese momento: la subió en un autobús y la mandó a vivir con su tío Juan Ignacio en la Ciudad de México. 

[Laura Martínez]:  Fue el monstruo ¿no? Pero para mí fue bueno. Psicológicamente me ayudó México  porque la gente no te señalaba ni te juzgaba. 

[Rula Ávila Muñoz]: El anonimato de la ciudad la protegía. En su nueva escuela no le pegaban. No estaban sus hermanos. Pero además su tío, un amante de las artes, le abrió un mundo nuevo. 

[Laura Martínez]: Yo llegaba al palacio de Bellas Artes, que me encantaba. Yo aprendí con él a saber que era una zarzuela, qué era una ópera, una opereta. Todo ese glamour me encantaba, me gustaba. Él rentaba un palco. Imagínate. Él tenía dinero. 

[Rula Ávila Muñoz]: Juan Ignacio le daba regalos. Era el padre que Laura había perdido, ese que la cuidaba. Hasta que dejó de hacerlo. 

[Laura Martínez]: Fue en las madrugadas cuando él me violaba. Yo al principio me opuse, me quise oponer, pero él me golpeaba muy feo con un cinturón. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura no habló de esto con nadie, ni siquiera con su mamá. El resentimiento que Laura le tenía por haberla enviado a México era profundo y la relación entre las dos estaba rota.

Encima, Laura también pensaba que si le contaba algo a su madre, ella no le iba a creer. Después de todo, Juan Ignacio era familia. Así que se aguantó hasta sus 17 años, y con algunos pesos ahorrados, escapó. 

[Laura Martínez]: Me voy a la frontera.  Quieres cambiar tu vida. Y tú siempre piensas que eso va a ser bonito. 

[Rula Ávila Muñoz]: Una pausa y volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las reinas de Queens. 

Después de huir de la Ciudad de México, Laura vivió un par de años en Matamoros, una ciudad en la frontera con Texas. Allí trabajó como taquera para sobrevivir. 

Y también empezó su transición. Pero al inicio le costaba mucho trabajo mostrarse tal y como era. 

[Laura Martínez]: Era muy cohibida. Le tenía miedo a la gente. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hablaba poco, escondía su voz. 

[Laura Martínez]: Todavía se me notaba el bigotillo. A mí me daba vergüenza salir a la calle sin maquillarme.  

[Rula Ávila Muñoz]: Pero a esa vergüenza se oponía un deseo que ella tenía desde niña: ser artista. Así que, en un club de Matamoros, empezó a dar shows de imitación, o sea a hacer playback de canciones.

[Laura Martínez]: Cuando eres una imitadora, ves al artista en la televisión. Yo me aprendía el movimiento de manos, de boca, el movimiento de cuerpo.

[Rula Ávila Muñoz]: Laura no sólo imitaba los movimientos de las artistas. También empezó a hacerse un cuerpo nuevo. 

[Laura Martínez]:  Y se me veía súper natural, pero no lo era. Era un cuerpo postizo. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura se ponía forros en las caderas, las pantorrillas, los glúteos y el pecho. 

[Laura Martínez]: Era material para forrar muebles o cojines.

[Rula Ávila Muñoz]: Y encima de eso llevaba cinco pares de medias. A ese cuerpo postizo le decía “el muñeco”. 

[Laura Martínez]: Y yo anhelaba tener un cuerpo ya natural, eso era tu sueño, era tu meta, era ilusiones que tú te hacías en la cabeza. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero también anhelaba salir del mundo artístico de Matamoros porque le quedaba chiquito. Hasta que una colega le habló sobre el lugar ideal para crecer en serio:

[Laura Martínez]:  Entonces me dice, “vente, y aquí hay más lugares donde trabajar donde puedes hacerte más artísticamente y desenvolverte”. Entonces me voy a Guadalajara.  En el 1989 en La Malinche, que era un club muy reconocido, debuto como la señora Manoella Torres.  

[Rula Ávila Muñoz]: Manoella Torres, una cantante estadounidense de origen boricua. Laura interpretó su canción “Ahora que soy libre”. 

[Laura Martínez]: Yo lloro cuando yo hago esa canción. Yo la siento, la vivo y hago que la gente lo sienta. Entonces verdaderamente me gano el público.

[Rula Ávila Muñoz]: La carrera de Laura empezó esa noche. La contrataron en La Malinche. Se inspiró. Y comenzó a imitar a otras artistas, como Marisela y a Dulce. Pero una noche en La Malinche, cuando apenas iniciaba el show…

[Laura Martínez]: El encargado se metió corriendo muy contento y me dijo, “oye, tú te pareces mucho a Laura León”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Laura León, una actriz y cantante mexicana famosísima. 

[Laura Martínez]:   Su música era muy pegajosa, muy bailable, y a la gente le agradaba, le encantaba. Era la que animaba siempre los shows. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y justo por eso el manager de La Malinche le pidió a Laura que la imitara e hiciera playback de sus canciones. 

[Laura Martínez]: Y cuando yo hice a Laura León, acabé con eso. Fue un éxito total. Y allí es donde yo decido llamarme Laura. 

[Rula Ávila Muñoz]: Tan grande fue el éxito de Laura, nuestra Laura, que un club en Tijuana, en Baja California, le ofreció tener su propio espectáculo por el doble del dinero. 

[Laura Martínez]:  Y así llego a Tijuana. Comienzo con la canción de Suavecito que ya estaba de éxito. Me tocó abrir con un vestido rojo con mitenes, que nunca se me olvida, fue mi debut. Yo me acuerdo que me puse de espaldas. Entonces me volteo… Y la gente nada más hicieron, “wow.” O sea, la gente ni siquiera me dejaba cantar o hacer ni bailar, porque se levantaba la gente a hacer cola para ponerme muchos tips. Y yo, “Dios mío”. Me llenaba el vestido así que ya no me cabía de tantos tips que me daban. 

[Rula Ávila Muñoz]: La vida de Laura cambió por completo. Tenía la admiración del público, una casa grande, suficiente dinero para empezar a invertir en su terapia de transición. Y también tenía una nueva familia. En sus shows la acompañaba una pequeña compañía de bailarinas y coristas, la mayoría trans. Les decían las fenómenos. 

[Laura Martínez]: Todos vivíamos en una misma casa y cuando nos íbamos a trabajar, iban en mi carro. La camioneta iba llena. Todas igual, y nos regresamos todas a la casa. O sea, eso era un grupo, pero también era más familia, ¿no? Porque convivíamos diario.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero además también encontró algo invaluable que llevaba mucho tiempo buscando. Después de años de apenas tener una relación con su madre, Laura la convenció para que volara a Tijuana desde Veracruz. Y fue dentro de su estado más natural, el escenario, donde Laura pudo mostrarse ante su madre en brillo pleno, en su ser real, como nunca pudo antes. 

[Laura Martínez]: Cuando yo salí al escenario, ella se levantó, me dio un abrazo. Y esto fue muy emocionante, muy emocionante, porque el público se levantó, y sentí ese calor tan bonito. Y mi mamá me dijo, “te amo, eres mi orgullo. Y yo siempre quisiera estar de ti para protegerte, porque”, me dijo, “si un día tú te sentiste rechazada, yo siempre te quise proteger y estar contigo siempre”. 

[Rula Ávila Muñoz]: La reconciliación con su madre le trajo a Laura una serenidad inmensa. Quizás por primera vez en su vida se sentía plena. Pero entre el 2000 y el 2001 Laura recibió varios golpes que la desestabilizaron. Perdió a su madre de un infarto. Cayó en una depresión. Empezó a descuidarse. Y además tres chicas de su compañía fueron acusadas de violar a un menor de edad, algo que resultó ser falso. Pero el daño ya estaba hecho. 

[Laura Martínez]: Yo me empiezo a quedar en la calle. Yo después de tener una casa grande nos vamos a una casita modesta, fea, y nos vamos a amontonar todo mundo. Y yo no quería dejar el show. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura tenía que complementar sus ingresos de otra forma. El miedo y la responsabilidad con su grupo, su familia, la empujaron a buscar una solución drástica. Algo que quizás nunca se habría atrevido a hacer si su madre todavía viviera.  

[Laura Martínez]: Empiezo a ejercer la prostitución porque yo ya no tengo dinero para pagarle a mis empleados, a mis chicas, a mis bailarines. 

[Rula Ávila Muñoz]: Entre semana Laura salía a trabajar en la calle y también en un hotel, y los fines de semana daba su show. Hasta que poco tiempo después, le llegó una oferta que la podía sacar de esa situación: una de sus bailarinas le dijo que una persona llamada Argelia estaba buscando imitadoras para dar shows en Nueva York. 

[Laura Martínez]: Y entonces yo le digo, “mija, pues dile que me dé la oportunidad.  Dile que me acepten namás un par de meses, lo que pueda. Tengo que juntar dinero. Aquí nunca voy a juntar dinero”.  Y habla con ella y le pone una condición: “La quiero mañana”. Okey. Era mi cumpleaños y decido irme al otro día. Hicimos una cena de despedida celebrando mi cumpleaños y el 21 de agosto del 2003 me toca viajar a Nueva York. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura voló con una visa de turista. Cuando llegó a Nueva York, nadie la recogió en el aeropuerto. Tomó un taxi y le mostró al chofer la dirección que le había dado Argelia. 

En el trayecto hacia Manhattan, la ciudad que veía por la ventanilla no la sorprendió. Ni las grandes carreteras ni los puentes sobre el río. Ni siquiera los rascacielo s. Nueva York era solamente un medio para un fin. El plan de Laura era actuar unos dos, tres meses, ganar muchos dólares y después regresarse a México a montar su show.  

Con esa mentalidad entró al departamento de Argelia. 

[Laura Martínez]:  Y era un lugar muy bonito, alfombrado. Muchas cosas, antigüedades. Y conozco por primera vez a Argelia. Gorda, con unas tetas enormes, grandísimas, y me hace pasar a la sala. Y lo primero que me dice: “desnúdate”. Y yo me quedo… “Sí, desnúdate”. Y me hace quitarme toda la ropa.

[Rula Ávila Muñoz]: Extraño, incómodo, sí. Pero no lo suficiente para desanimarla. Por entonces, Laura ya se sentía mucho más cómoda con su cuerpo. Así que se quitó la ropa, Argelia la miró y le dijo: 

[Laura Martínez]: “Oh, tienes un lindo cuerpo. Perfecto. Vístete”. Y dice, “te vamos a llevar. Vas a empezar a trabajar desde ahorita”. “¿Ahorita?”, le dije. “¿Qué vestuario me voy a llevar?”. “¡No! Agarra dos mudas nada más. Te vamos a llevar al  departamento 530 de la 47 Street, apartamento 4b, en el West Side”.  

[Rula Ávila Muñoz]: En el West Side, al otro lado de Manhattan. Los ayudantes de Argelia la llevaron a ese apartamento. También era elegante. Todo era rojo: los muebles, las cortinas, las alfombras. Allí había otras mujeres y chicas trans, unas 20. 

[Laura Martínez]:  Y me dijeron, “quítate la ropa porque te van a vender”. “¿Me van a vender?”. “Sí, te van a vender”. Y entonces me doy cuenta que no era show. Me sentí pequeña. Yo quería salir corriendo. Y me quedé sin habla. Pero mi mente iba preguntándose: ¿qué estoy haciendo aquí? ¿Qué está pasando? 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura se convirtió en víctima de una red de trata de personas. Le quitaron su pasaporte y su visa. Y empezaron a explotarla sexualmente de inmediato, con horarios agotadores. Siempre en el departamento. Allí, ella y sus compañeras veían a los clientes. 

Argelia sí le pagaba pero el dinero no servía de mucho. No la dejaban salir más que a la bodega mexicana que estaba junto al edificio. Pedir ayuda tampoco era una opción. Sus secuestradores la vigilaban siempre. Y además le metieron miedo: le dijeron que la policía podía meterla a la cárcel. 

[Laura Martínez]: Eso era traumante, ¿no? Porque dije, “bueno, estamos presas aquí, encerradas”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Laura estuvo así varios meses, siempre pensando en cómo escapar. Lo primero que hizo fue sobornar con mil dólares a uno de sus secuestradores para que le consiguiera su pasaporte y su visa. Luego, ya con sus documentos, esperó. 

Laura recuerda que la oportunidad de escapar le llegó una tarde de julio de 2004, 11 meses después de llegar a Nueva York. Sus secuestradores llegaron corriendo al apartamento y les dijeron: 

[Laura Martínez]: “Agarren sus bolsitas y vámonos. Ya”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Alguien los había denunciado con la policía. 

[Laura Martínez]: O sea, todo fue rapidísimo. Había un miedo, un temor, una angustia. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y un caos. Y Laura lo aprovechó.

[Laura Martínez]:  Lo primero que dije, mis papeles, mis cosas, mi dinero, porque yo tenía dinero. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y mientras todas las chicas bajaban corriendo y salían a la calle…  

[Laura Martínez]: “Y apúrense, y apúrense”. Yo me metí rápidamente corriendo… 

[Rula Ávila Muñoz]: Se metió en la bodega mexicana. Y allí le pidió ayuda al encargado, que también era mexicano. 

[Laura Martínez]:  Y le digo al señor, “por favor”, le dije, “yo estoy secuestrada”, le dije yo. Y él me ayuda, y me dice, “por acá”. Y me mete por un patio, por un jardín donde se tira la basura, atrás de los building. Y me mete y dice, “no hagas ruido”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Una pausa y volvemos.

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

Laura se escondió durante horas. Por la noche el bodeguero mexicano vino y le dijo que todo estaba en calma. Los secuestradores se habían ido y tampoco había llegado la policía. Tras 11 meses de sufrimiento, Laura estaba libre. 

[Laura Martínez]: Y para ayudar a mi familia decido quedarme. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y se puso a buscar eso por lo que realmente había venido a Nueva York. 

[Laura Martínez]: ¿Dónde puedo conseguir show? Entonces el mexicano dice, “bete pa’ Queens, ahí está la comunidad mexicana”.

[Rula Ávila Muñoz]: Laura tomó el metro a Queens. Llegó a la Roosevelt Avenue. 

[Laura Martínez]:  Empecé a caminar, a mirar a ver que había de comida, que había vendimia, tiendas y que todo el mundo hablaba español, y me sentí como en mi casa.  Y allí empecé a preguntar dónde había show travesti, ¿entiendes?  Y empiezo a tocar puertas. No fue fácil. Fueron meses de pedir que me hicieran una audición.

[Rula Ávila Muñoz]: Lo hizo en el Music Box, en el Lucho’s, en el Atlantis. Fue en esos clubs donde le dieron su primera oportunidad para imitar a Laura León. Fue allí donde comenzó a ser la mentora de tantas chicas, como escuchamos al inicio de este episodio. Y también fue allí donde se cruzó por primera vez con Lorena Borjas, la madre de todas las madres. 

[Laura Martínez]: Yo la vi por primera vez ahí paradita con su bolsita que traía condones para repartir.  Me dijo, “fíjate que me encanta su show, qué admirable, se parece mucho a Laura”. Y empieza a decirme, “te necesito. Tú tienes esa voz. Tú tienes ese carisma. La gente te sigue. Yo no puedo hablar. A mí me da vergüenza. A mí me da miedo el micrófono. Quiero que me ayudes”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena le pidió a Laura que durante sus shows invitara al público a tomar condones y hacerse pruebas de VIH. Y ella aceptó. 

[Laura Martínez]: Nuestras primeras pruebas de VIH en un club fueron en Atlantis en mi camerino, con puras cortinas negras. Primero hicimos uno, un modulito, que fueron dos y después tres. 

[Rula Ávila Muñoz]: Allí, inmersa en la vida nocturna de Queens, entre el arte y la solidaridad, Laura notó por fin lo evidente: había encontrado a su familia. 

Más de veinte años después de haber llegado a Nueva York, Laura ha moldeado hoy una familia según su propia experiencia. Y ha recibido a tantas hijas en su hogar que con los años las ha visto hacer su propia vida. 

Y todas llevan con orgullo el apellido Martinez. 

[Romina Martínez]: Romina Martínez, 27 años. 

[Quintanil Martínez]: Quintanil Martínez, 21 años.

[Carolina Martinez]: Carolina Martinez, 24 años.

[Cari Martinez]: Cari Martinez, 31 años. 

[Rula Ávila Muñoz]: Todas también han vivido de primera mano uno de los shows de Laura. Y bueno, para que lo entiendan un poco mejor, una noche de 2024, Diego, nuestro productor y reportero, acompañó a Laura a uno de sus shows. Laura lo recogió en su camioneta Toyota.

En el coche había algunos de los materiales con los que Laura hace su magia: un espejo enorme, un solitario zapato rosado, una corona de plástico en el asiento trasero y un par de medias veladas, ya usadas. 

[Diego Senior]: Laura querida, ¿dónde vas a performar esta noche, donde es tu show esta noche? 

[Laura Martínez]: Esta noche voy para El Trio Bar. Ahí estoy trabajando los lunes. Estoy celebrando 20 años de mis Lunes Picantes. Y los shows son a las dos de la mañana en Queens. Los lugares cierran a las cuatro de la mañana. Se puso ese horario porque anteriormente estaban poniendo a la una de la mañana. ¿Pero qué pasa? Los lugares en Manhattan cierran a las 12 de la noche, entonces mucha gente de la comunidad LGBTQ trabaja de meseros, de bartender en Manhattan, en los restaurantes. Entonces, esa gente trabajadora viene a Queens, a los clubs, a divertirse. 

[Rula Ávila Muñoz]: Suelen ser migrantes que ofrecen arrugados billetes de dólar, probablemente las propinas que ganaron en el día.

[Laura Martínez]: Por eso mucha gente piensa que es tarde, pero apenas llegan la gente que viene de Manhattan, que sale de trabajar y son los que, eh…

[Diego Senior]: Te está llamando, Brenda. Brenda is calling, contéstale

[Laura Martínez]: ¡Hola! 

[Brenda]: Hola, hermana preciosa. Perdón la pregunta y la molestia. ¿La Patrona es el viernes y My Second House es el sábado o los dos son el mismo día?

[Laura Martínez]: No, no, no, no, no. El viernes, ahí te dije que es en La Patrona es el viernes y el sábado es…

[Rula Ávila Muñoz]: Brenda es una amiga de Laura, se conocen desde hace unos veinte años. Ella también tiene sus shows y es una de las pocas que no hace playback, o sea realmente canta. Diego aprovechó para pedirle una muestra de su talento. Le preguntó a Brenda si conocía la canción “Hacer el amor con otro”, de Alejandra Guzmán. 

[Brenda]: “Amanecer con él a mi costado no es igual que estar contigo…”

[Diego Senior]: ¡Oh, bravo!

[Brenda]: “No es que esté mal, ni hablar. Pero le falta madurar, es casi un niño…” 

[Diego Senior]: Wow. ¡Bravo! ¡Igualitica!

[Laura Martínez en El Trío]: Nos vamos a poner bien contentas y contentos, ¿verdad?. Así que bienvenidos, disfruten de su noche, pásenla bonito. ¡A divertirse! 

[Rula Ávila Muñoz]: El Trío está en un segundo piso de un restaurante mexicano al lado de un olvidado taller de coches, cerca de la Roosevelt Avenue, en Queens. El bar es oscuro, con olores húmedos, una barra pegajosa de tanto tequila y cerveza derramados, tiene espejos y luces, con sillas precarias y cojines rotos. 

Laura ya se sabe de memoria cómo ejecutar cada uno de sus shows, desde imitar a Laura León hasta ser la host, la que da la bienvenida al público y lo entretiene entre números de otras animadoras. Es que Laura es eso: una anfitriona. Con un toque picante.

[Laura Martínez]: Yo meto la picardía mexicana, doble sentido… Hay que tener la gracia para que la persona no se ofenda. Entonces, decirle gorda a una gorda, pero que no se haga sentir mal, como decirle, “ay, mija, ¿a quién te comiste?” O sea. Y la gente se ríe. Entonces cositas así. O a un flaquito por ahí le digo, “y tú mijo, no has comido, ¿verdad? Te van a comer. Ven, yo te voy a alimentar. Ven, que yo tengo a mis niñas”.

[Laura Martínez en El Trío]: ¿Hey, primo, está buena o no está buena la prima? Está rica, está sabrosa. Ya chingue su madre. Pariente ni se siente. 

[Rula Ávila Muñoz]: Esa noche la celebración fue impecable. Pero como dijimos al iniciar este episodio, la de Laura no es la única familia entre las Reinas de Queens. Una noche, tiempo después, Diego estuvo en otra fiesta.

[Diego Senior]: Qué pena, ¿quién es ella? 

[Hija Rosemberg]: Kylie Rosemberg. 

[Diego Senior]: ¿Y ella es…? 

[Rula Ávila Muñoz]: Una fiesta donde otras hijas apoyan a otras madres.

[Hija Rosemberg]: Hace activismo con nosotras en el Colectivo. Ella nos acompaña en las actividades y todo. Es muy famosa en él ámbito de los famosos, en los show, en los bares y todo eso. Y pues es la matriarca de un grupo, una familia. Tú sabes que dentro de la comunidad nosotras hacemos lo que se llama familias escogidas. Porque nuestras…

[Diego Senior]: Como la casa…

[Hija Rosemberg]: Porque nuestras familias a veces nos rechazan entonces buscamos nuestro propio grupo. Y pues ella es la mamá de… Bueno, vendría siendo mi mamá del ambiente y la mamá de Zuleyka Rosemberg. 

[Diego Senior]: De su casa, Rosemberg.

[Hija Rosemberg]: Sí, o sea ella nos ha apoyado. En un momento yo tuve una necesidad y ella me tendió la mano y me ayudó…  

[Rula Ávila Muñoz]: Y es que la Casa Rosemberg y la Casa Martinez hacen parte de una larga lista de apellidos y familias: St. Cartier, Duval, Lafontaine, Chacalosas… Cada apellido, cada familia, es un reino, con sus propias leyes y tradiciones. Y sus batallas. 

[Laura Martínez]: Eso ha sido siempre, y es y será siempre, la competencia. Yo te puedo decir: Kylie Rosmberg y yo hoy decimos que somos hermanas. Pero si nuestros hijos van a competir, ahí nos olvidamos de ser amigas o hermanas. Que gane la mejor. Si yo te estoy hablando de una St. Cartier o si yo te estoy hablando de una Martinez Cabrera, o con Smith o con otras familias, si tu no vas con la mentalidad de ganar no vas a hacer nada bien. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque en este mundo dividido entre los shows y la calle, destacar es un deseo incontenible. Y cada paso, siempre para adelante, es una reafirmación del derecho a existir frente al rechazo.

Vamos entrando a un universo feroz y brillante. Allí habitan las Reinas de Queens. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation. 

Puedes seguirnos en redes sociales como centralseriesRA y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio. 

Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar.

Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.

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1 | Santa, Madre, Reina

Santa, Madre, Reina

[Rula Ávila Muñoz]: Hola, un aviso antes de empezar: en esta serie hay contenido sensible que incluye violencia, drogas y lenguaje sexual. Les recomendamos discreción. 

Alexa tenía 28 años. Vivía en las calles de San Juan, en Puerto Rico. Solía deambular por los barrios de la capital con un espejo en la mano. Se decía que lo usaba para asegurarse de que nadie la seguía. 

No se sabía mucho sobre ella. Se creía que su familia la había echado de casa y que padecía algún tipo de enfermedad mental. 

La tarde del domingo 23 de febrero de 2020 entró en un baño de mujeres en un McDonald ‘s de San Juan. Unas personas le tomaron fotos. 

En las redes sociales se corrió el rumor de que un hombre vestido de mujer estaba usando un espejo para espiar a mujeres en el baño. Algunos decían que había que hacer algo. 

La madrugada siguiente, el cuerpo de Alexa apareció en un descampado de San Juan. Tenía varios impactos de bala en el cuerpo. 

[Audio de archivo, noticia]: Y ahora vamos a Puerto Rico donde están buscando a los familiares de la mujer transgenero que fue baleada y abandonada.

[Rula Ávila Muñoz]: La noticia del asesinato tan brutal a Alexa, una mujer trans, se esparció por la isla y por el mundo. 

[Audio de archivo, noticia]: The FBI could come in and open a hate crime investigation but so far they have not.

[Rula Ávila Muñoz]: Se organizaron protestas. Hasta Bad Bunny reclamó. 

[Audio de archivo, noticia]: Y el artista lució una camisa con el mensaje: “Mataron a Alexa, no a un hombre con falda”.

[Rula Ávila Muñoz]: Ser trans en América Latina significa tener una esperanza de vida de no más de 35 años. 

En el 2020, el año del asesinato de Alexa, nuestra región fue una de las más peligrosas del mundo para personas trans.   

Y por eso, a los pocos días que ella muriera, y a miles de kilómetros de distancia, en la ciudad de Nueva York, un grupo de mujeres trans latinas decidió organizar una vigilia en su honor. Es que era como si hubieran matado a una hermana o una hija. O a ellas mismas. 

[Mujer en vigilia]:  Todas somos Alexas. Todas pensamos que nos van a caer encima porque somos trans. Yo tengo miedo de caminar y estando en una ciudad que se supone que es segura.

[Rula Ávila Muñoz]: La vigilia la organizó la comunidad trans de Puerto Rico en Nueva York. A ella se unieron mujeres de muchos otros países latinoamericanos. Eran trans, indocumentadas y además, en muchos casos, trabajadoras sexuales. 

[Liaam Winslet]: ¡Arriba el trans activismo! 

[Mujeres en protesta]: ¡Abajo el patriarcado! 

[Liaam Winslet]: ¡Porque vivas se las llevaron! 

[Mujeres en protesta]: ¡Vivas las queremos! 

[Rula Ávila Muñoz]: Esa noche, en un parquecito de la Roosevelt Avenue, en el barrio Jackson Heights del condado de Queens, abajo del paso elevado del metro, se reunieron alrededor de 50 personas. 

Entre ellas estaba una mujer trans. Se llamaba Lorena. De casi 60 años, mexicana.

Lorena era quizás la persona con mayor autoridad y prestigio en ese lugar, pero esa noche permaneció en silencio, escuchando en primera fila a sus compañeras, o, como ella las llamaba, sus pájaras. 

[Liaam Winslet]: Es muy importante que entendamos que este trabajo nos compete a todas, que no es una cuestión solo de puertorriqueñas, de negras, de latinas. Es una cuestión de unirnos como comunidad trans. No importa nuestro color de piel.

[Rula Ávila Muñoz]: La que habla es Liaam Winslet, también trans, ecuatoriana. 

[Liaam Winslet]:  Me acuerdo que nosotras habíamos tenido una protesta aquí al frente de la oficina, en el parquecito de aquí. 

[Rula Ávila Muñoz]: Liaam y Lorena eran íntimas amigas, colegas y compañeras de lucha. Si alguien sabía lo importante que era Lorena para la comunidad trans latina de Nueva York, esa era Liaam. 

[Liaam Winslet]: Pues fue la…  Siempre decimos la madre de Queens, la reina de Queens, pero siempre fue la queens de aquí, o sea entonces ella es como esta reina aquí del área de Jackson Heights.   

[Rula Ávila Muñoz]: Una reina, sí, pero también una acompañante, sin la necesidad de acaparar la atención, como aquella noche fría en Queens.

[Liaam Winslet]:  Me acuerdo que esa fue la última acción que hicimos donde Lorena estuvo. Estuvo toda la comunidad unida. Y ya habíamos escuchado como unos días, semanitas antes, de que había una situación ahí con un virus que andaba por ahí. Pero nosotros, “ay, no va a llegar nunca. Eso no va a pasar y no sé qué”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ese virus era el Covid-19, el coronavirus.  

[Cristina Herrera]:  Yo creo que era como al final de febrero. No me acuerdo exactamente bien, porque esa etapa la he bloqueado de mi mente porque fue bien difícil. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Cristina Herrera, también trans, nacida en El Salvador, y una de las amigas más cercanas de Lorena. 

[Cristina Herrera]: Yo le decía, “Lorenita, trata de no salir mucho, trata de no…”. Porque ella iba a visitar a muchas chicas de la comunidad.

[Audio de archivo, noticia]:  La ciudad se ha convertido en una ciudad fantasma, pero el número de contagios y de fallecimientos sigue aumentando.

[Cristina Herrera]: Y ella me decía que sí, que iba a disminuir así la cantidad de personas que miraba y eso. Pero Lorena siempre era muy generosa, y entonces ella continuaba así haciendo su trabajo laboral, así, de alcance comunitario.

[Rula Ávila Muñoz]: Es que Lorena era insustituible. Nadie como ella había protegido durante tantos años a la comunidad.

[Liaam Winslet]:  Me acuerdo que ella me dice, “pájara, esta situación está bien difícil”, porque ya algunas chicas también la habían llamado para decirle que ellas también habían salido positivas de COVID. Ella me dijo, “Liaam, tenemos que hacer algo para ayudar a las pájaras, porque muchas de ellas están sin comida. Algunas de ellas están preocupadas. Algunas no quieren salir por miedo”.

[Audio de archivo, noticia]:  La cifra de muertos en el estado de nueva York se ha duplicado en solo tres días.  Los médicos están desbordados y alarmados por la rápida propagación del virus.

[Liaam Winslet]: Lorena a los días me dijo, “Liaam, me siento mal. Estoy sintiendo fiebre. Me siento con dolor de garganta, me duele el cuerpo”. Y yo como “¿cómo? ¿O sea, cómo te estás, qué sientes?” Me dice, “es esto, estoy sintiéndolo, ya tengo como dos días con temperatura”, y bla bla. Le digo, “no, pues, vámonos al hospital”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Mientras, otras amigas estaban al pendiente de ella. 

[Liaam Winslet]:  Me llamaban a mí y como, “¿Liaam, qué es de Lorena? Nos ha dicho que está grave. No sabemos de ella. ¿Qué ha pasado?”.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero ni Liaam ni Cristina sabían exactamente lo que había pasado con ella. 

[Liaam Winslet]:  Sólo nos dijeron: la trasladaron. Pero nadie sabía dónde, no sabíamos dónde la habían trasladado. O sea, la ambulancia la había movido a otro hospital, pero nadie sabía qué hospital. 

[Cristina Herrera]:  No la podíamos encontrar. No sabíamos a dónde ella estaba, en qué sistema así médico estaba.  

[Liaam Winslet]: Entonces entre todas como, “ah, mira, no hay ninguna forma. ¿Cómo podemos? Alguien que puede ir a preguntar”. Nadie quería salir. Había un miedo total. Y si vamos al hospital, era innecesario porque no te iban a dejar entrar. Entonces hubo una preocupación muy, muy grande. No sabíamos ni para dónde ir ni qué hacer.

[Rula Ávila Muñoz]: ¿Qué haremos sin Lorena?

En medio del caos y el miedo de la pandemia, esa era la pregunta que sus amigas se hacían mientras la buscaban. 

Y esta es la pregunta que intentaremos responder a lo largo de los siguientes 10 episodios. 

Cuando un grupo de mujeres con tanto en contra pierde a su madre adoptiva, a su mayor defensora, a su reina, ¿cómo salen adelante? 

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es “Las Reinas de Queens”. Soy Rula Ávila Muñoz. Episodio 1. Santa, Madre, Reina.

Hay tantas grabaciones de Lorena Borjas: está Lorena en los noticieros, Lorena en las marchas, y Lorena en las charlas de la comunidad de mujeres trans de Nueva York. 

Pero aquí vamos a empezar con una Lorena más íntima. 

En el año 2012, Guillermo Flórez, un documentalista español, visitó a Lorena en su pequeño departamento de Queens. Y mientras ella se preparaba para salir de noche, él la grabó. Estamos escuchando el audio de ese video. 

[Lorena Borjas]: El accesorio. Los accesorios…

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena, por entonces de 52 años, está sentada frente a un espejo grande y un estuche lleno de pinceles y pinturas de maquillaje. 

[Lorena Borjas]: No he lavado mis brochas.

[Rula Ávila Muñoz]: Empieza a empolvarse su rostro, robusto. Ya tiene unas cuantas arrugas. Se delinea los ojos, pequeños y pícaros.  

[Lorena Borjas]: ¿Puedes creer que me quedé sin pega de pestañas?

[Rula Ávila Muñoz]: Se peina, se recoge el pelo y se pone una peluca de trenzas en forma de corona. 

[Lorena Borja]: “Dicen que los hombres no deben llorar por una mujer”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se pone unos pendientes grandes y dorados. Se ve mexicanísima. Desde que tenía seis años sabía que era una mujer. 

[Lorena Borjas]:  Y yo deseaba verme así, como una vedette mexicana. No sé si la hayas escuchado, que se llama Lyn May, una artista famosísima mexicana.  Y yo era fanática de ella. Decía, “yo quiero verme como esa mujer de guapa y linda”.  Y yo siempre estaba jugando con las muñecas de mi hermana. Siempre estaba haciendo como cosas de costura. Y me decían mis hermanos, “¿a ti te van a gustar los hombres, verdad?” Y yo decía, “ay, no cómo crees, no, a mí me van a gustar las mujeres”. Pero yo decía, “jamás”. Y yo me reía por dentro. Y yo digo, “¿pero qué ellos no me ven?”

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena se mira en el espejo durante varios segundos. Sonríe con coquetería. 

Ella es Lorena. 

Cruzó la frontera en 1981, por el Río Bravo, cuando tenía 20 años.

[Lorena Borjas]:   Yo la verdad cuando yo vi ese río, yo no quería cruzar. “Ay no”, yo pensé. Yo dije, “yo me regreso a mi México. No. ¿Qué voy a hacer a buscar otro país?”, decía yo en mi mente. Pero pues ya estaba ahí. Yo dije, “ni modo”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Se fue hasta Nueva York. Quería estar en un lugar donde pudiera hacer su transición hormonal de forma segura, porque en México pues no existía eso. Pero el Nueva York que se encontró era muy distinto del que imaginaba. 

[Cristina Herrera]:  En ese tiempo en Nueva York era una una ciudad así llena de graffiti, llena de crimen. 

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Cristina de nuevo. Llegó a la ciudad en 1985, a los 16 años.

[Cristina Herrera]: Estaba llenándose también de personas que tenían así problemas con sustancia, crack. Empezaba a acabar con muchos neighborhoods acá.

[Rula Ávila Muñoz]: Las epidemias del crack y del VIH estaban en su peor momento, y la comunidad LGBTQ era particularmente vulnerable. Además, era una época donde no se hablaba sobre las diferencias entre una persona gay o bisexual, mucho menos una persona trans. Así que hacerse un hueco era difícil. 

[Cristina Herrera]: En ese tiempo no teníamos espacios así seguros para nosotros congregar. En esa época era o hangueabas así en las barras, hangueabas en, digamos, en sitios como las estaciones de tren, ciertas estaciones de tren y Port Authority. 

[Rula Ávila Muñoz]: Port Authority, la estación de autobuses en el centro de Manhattan, por la calle 42 y Octava Avenida. 

[Cristina Herrera]: Entonces, todos los días después de trabajar, nos íbamos a la 42. Ahí es donde nos encontrábamos con otras personas trans, otras personas que eran LGB. 

[Rula Ávila Muñoz]: Un lugar para platicar, ligar, incluso hacer cruising –tener sexo en lugares públicos.

[Cristina Herrera]: Como que para mí fue una experiencia bien bonita porque ya no, no era solo preocupación y incomodidad, sino que era también como que esa quizá va a ser mi nueva familia. 

[Rula Ávila Muñoz]:  Y fue allí, por 1987, donde Cristina conoció a Lorena.

[Cristina Herrera]: Uno la miraba por la calle, decía este es un schoolgirl, porque tenía sus dos moñitos, uno en cada lado, así su ganchitos así bien a los niña estudiantil. Entonces ahí es cuando me la presentan. Me dice, “hola mami, ¿cómo estás?” y me saluda. Y en esa época también, como ahora, así nos damos un abracito así, como para como que reafirmar que somos parte de la comunidad.

[Rula Ávila Muñoz]: Por entonces Lorena llevaba ya unos seis años en la ciudad. Había encontrado trabajo en una fábrica de correas en el Garment District, a unas cuadras del Port Authority. También estaba en pleno proceso de transición. Además, ya tenía su residencia. La consiguió con la amnistía que el presidente Reagan dio a los inmigrantes sin papeles en 1986. Y estudiaba contaduría. 

O sea, le iba bien, relativamente. 

Pero poco después, en el 89, perdió su trabajo en la fábrica. Y mientras más avanzaba en su transición, más difícil era que la contrataran en otros lados. Cristina lo explica así.  

[Cristina Herrera]: Una persona trans no nomás podía ir a un sitio, a un McDonald’s y decir, “quiero aplicar para una posición a trabajar de cajera. Se reían en tu cara. O cogían tu resume y lo tiraban en la basura, hasta a veces en tu cara, porque no había leyes que nos protegían, digamos. Había tanta ignorancia.

[Rula Ávila Muñoz]: Al iniciar los años 90, Lorena ya no encontraba oportunidades. La discriminaban y le faltaba dinero. Y eso la empujó a hacer trabajo sexual, un delito penalizado con hasta tres meses de cárcel en el estado de Nueva York. 

Muy pronto conoció a una mujer que le conseguiría clientes a cambio de una parte de las ganancias. Sin saberlo, Lorena se convirtió en una víctima de una red de tráfico de personas.  

Empezó a caminar por la Roosevelt Avenue. Recuerden esta calle, porque la visitaremos muchas veces en esta serie. La Roosevelt es una de las avenidas más importantes de Queens, donde las trabajadoras sexuales se reunían y se reúnen por las noches.   

[Liaam Winslet]: En ese tiempo, cuando ella llegó aquí, era difícil ser trans, ser trabajadora sexual.

[Rula Ávila Muñoz]: Esta es Liaam de nuevo. 

[Liaam Winslet]: Era muy fácil acceder a las sustancias. En ese tiempo Lorena usaba sustancias, usaba alcohol, y ella lo contaba abiertamente, ¿no? Ella decía, “yo soy una sobreviviente porque fui abusada por el sistema”.  

[Rula Ávila Muñoz]: Por ejemplo: si un cliente quería tomar alcohol, Lorena tenía que acompañarlo; si el cliente quería usar drogas, también.

[Liaam Winslet]: Nadie sabe lo que estás viviendo. Si tu tienes un cliente, el cliente te paga mil dólares, tú no vas a decir no, porque en ese momento tú necesitas los mil dólares. Ella decía, “cuando yo me iba con mis clientes, yo me iba a un hotel y no salía hasta después de cuatro o tres días porque el cliente me pagaba por cada día por estar con él”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Era un círculo vicioso. Poco a poco el consumo se fue convirtiendo en un sustento y también un consuelo. 

[Cristina Herrera]: Ella ya era una persona alegre sin estar bajo la influencia de alcohol o droga. Pero cuando sí estaba bajo de influencia, era mucho más alegre.  Nos hacía como que reír más, nos normalizaba más, nos ayudaba a olvidar más nuestros problemas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Porque Cristina también era una trabajadora sexual. Y salir a la calle de noche, era un estrés enorme. 

[Cristina Herrera]:  Cuando una a veces le empieza a como que a decir la vocecita como que ser trans no es lo mejor, o es venir con complicaciones, ella nos ayudaba como que a neutralizar o aliviar ese tipo de pensamiento. 

[Liaam Winslet]:  Ella decía, “Liaam, cuando yo era muy joven yo hacía tantas cosas porque pues sentía tanto dolor. Tenía conmigo muchas, muchos recuerdos, muchas heridas de mi vida, mucho abuso también”, ¿no?

[Rula Ávila Muñoz]: Fue por entonces que Lorena contrajo VIH. Recibir una noticia así en aquella época, cuando apenas existían tratamientos, era como si te condenaran a muerte. Pero además Lorena también sufría violencia doméstica con su pareja. Y como trabajadora sexual era blanco constante de los abusos de la policía en la Roosevelt Avenue.  

[Cristina Herrera]: Trabajando en la Roosevelt en esa época, las trans éramos como presas más fácil para que los policías hicieran su cuota. Porque la Roosevelt en esa época estaba lleno de vendedores de droga, ellos descaradamente vendían en las esquinas, pero la policía con quien se metía era con las trans, porque las trans nunca íbamos a pelear para atrás.  

[Rula Ávila Muñoz]: A lo largo de los años 90, Lorena fue arrestada varias veces, siempre por razones ligadas a su trabajo sexual. Todo este historial penal fue suficiente para que no se atreviera a renovar su residencia. Tenía miedo. Y así Lorena empezó a vivir sin papeles. Cayó en una precariedad extrema. Liaam lo resume así:

[Liaam Winslet]:  Ser una mujer trans, ser latina, ser una mujer de color, ser inmigrante, vivir con VIH, no hablar inglés se convierte en una barrera constante.  

[Rula Ávila Muñoz]: Acá Lorena de nuevo. 

[Lorena Borjas]:  Yo iba a un grupo de apoyo aquí en Queens, y el grupo de apoyo habían chicas trans que estaban en uso de droga, que estaban en uso de alcohol. Y yo decía, “¿pero cómo le voy a dar consejo cuando yo también bebo, cuando yo también de una a otra forma a uno se droga, de una u otra manera se emborracha?”. Pues, como que no me miraba yo dándole un alcance a una chica. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero comenzó a hacer justo eso: alcanzar a sus compañeras, ir adonde ellas fueran para ayudarlas. Lorena se conocía de memoria las calles que frecuentaban las trabajadoras sexuales y los clubs de la Roosevelt Avenue en donde se reunían las mujeres trans latinas. 

Empezó a visitar esos lugares con un carrito lleno de condones para repartir. Algo que hoy suena a poca cosa, pero que en los años 90 era muy arriesgado. La policía te podía arrestar y acusar de prostitución si encontraba tres condones o más en tu bolsa. Así de duras eran las leyes contra las trabajadoras sexuales.

[Lorena Borjas]:   Yo mi trabajo lo aprendí de la calle. Lo aprendí con las muchachas.  Yo misma tuve muchos percances con la policía y por no estar bien informada. ¿Qué puedo hacer? ¿Dónde debo ir? ¿Quién me va a ayudar? Pues nadie sabía.

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena no ponía límites a su ayuda. Un ejemplo: muchas veces los albergues de la ciudad, los que se supone que daban refugio a las poblaciones vulnerables, rechazaban a las compañeras de Lorena por ser trans. Entonces ella las invitaba a su casa. 

[Liaam Winslet]:  Cuando tú llegabas a la casa de Lorena, tú te preguntabas siempre como por qué ella tenía esa cama chiquita doblada en la entrada de su casa. O sea, tú decías, “¿por qué?”. Hasta que ella decía, “no, porque a veces las pájaras, cuando vienen, yo sé que muchas de ellas no saben dónde quedarse. Entonces tengo esa camita porque yo sé lo difícil que es cuando no tienes un lugar seguro donde dormir”. Entonces, muchas compañeras, y me incluyo, pasamos por esa cama de Lorena, ¿no? Era como algo muy sagrado. Ella podía renovar su casa, arreglar su casa, cambiar cosas, pero su cama siempre tenía que estar ahí para alguna de las chicas que lo necesitaran. 

[Lorena Borjas]:   Y me decía la gente, “Lorena, tú me suenas como que a ti te gusta el activismo”. Y yo le dije, “¿qué es eso de activismo? Dice, “el activismo es lo que estás haciendo”. Y yo le digo, “lo que yo estoy haciendo a mí me gusta, dar la ayuda. Y tampoco me gusta la injusticia”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Así pasó varios años, con un activismo de calle. Hacía lo que podía pero en esa época, el VIH seguía propagándose. Y la policía no paraba de acosar a las trabajadoras sexuales trans.

[Lorena Borjas]:  Pues un buen día, pasaron un viernes, arrestaron a ocho chicas. Otro fin de semana arrestaron a 12. Otro fin de semana arrestaron a cinco. Y así, así, así. Un buen día dije, “no, Lorena Borjas se tiene que poner los pantalones.  ¿Quién va a hacer este trabajo? Lorena Borjas. Lorena Borjas es la que va a ver por estas chicas que no tienen voz ni voto”. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta en Las Reinas de Queens. 

A inicios de los años 2000, los obstáculos a los que se enfrentaban las mujeres trans latinas en Nueva York eran muchísimos: la transfobia, la precariedad, la violencia de la policía. Pero entre todos ellos había uno mucho menos evidente: la invisibilidad. 

Casi nadie sabía cuáles eran los problemas y mucho menos las necesidades de la comunidad. Y allí entró Lorena. Comenzó a tejer una red de contactos con organizaciones de toda Nueva York, con clínicas de salud, activistas y abogados de inmigración. Y les llevaba las historias de la comunidad para que supieran lo que estaba pasando.

[Lorena Borjas]:  Llevamos los testimonios a una mesa, a un panel de discusión. Cómo podíamos usar para decirle a la policía, decir a la policía de la ciudad de Nueva York que lo que estaba pasando era injusto. ¿Por qué tantos arrestos? ¿Por qué tantas niñas transgéneros deportadas?

[Rula Ávila Muñoz]: También empezó a acompañar a pacientes con VIH en una época en la que el estigma pesaba mucho. Cristina nos contó que Lorena los conectaba con servicios sociales y médicos. Desde hacerse un examen de VIH hasta recibir un tratamiento.

[Cristina Herrera]:  En esa etapa mucha la comunidad no quería ser vista o ser asociada, digamos, con una clínica que tenía que ver con servicios de apoyo para personas que viven con VIH, so a veces Lorena iba a otros sitios como en Long Island o iba para allá, para Westchester, para que las personas pudieran recibir ese servicio libre de la preocupación que alguien las iba a ver y las iba automáticamente categorizar como una persona que ya estaba viviendo con el virus de VIH.

[Rula Ávila Muñoz]: Y esa ayuda de Lorena fue multiplicándose. 

[Cristina Herrera]: Porque eran cientos de personas que ayudó. Eran cientos de citas que ella fue. Habían personas que quizás necesitaban una sola cita y estaban bien. Pero habían clientes que necesitaban que las acompañaran cinco o 10 veces. Y Lorena estaba ahí para poderlas ayudar. 

[Rula Ávila Muñoz]: Pero entre todos esos apoyos, todavía faltaba algo. 

[Lorena Borjas]:  Las chicas salían pero no tenían un sitio seguro, un sitio donde ellas podían ir a discutir sus problemas, un sitio donde ir a pasar un buen rato una tarde.

[Rula Ávila Muñoz]: Alrededor del 2008, Lorena consiguió un espacio en Queens para reunir a chicas trans y dar charlas sobre sus derechos. Luego entró a la junta directiva de Translatina Network, una organización cofundada por Cristina en 2009. Su objetivo era tener una institución hecha por la comunidad para la comunidad. 

[Cristina Herrera]: Nosotros no empezamos recibiendo así dinero del gobierno de fundaciones. Nosotros para las metrocards, para la comida de los grupos, teníamos que ir hacer rifas en las discotecas allá en los clubs en Queens. 

[Rula Ávila Muñoz]: Los clubs donde muchas mujeres de la comunidad se reunían. 

Y en el 2012, Lorena se alió con Chase Strangio, un abogado trans muy prestigioso en Estados Unidos, para fundar el Lorena Borjas Community Fund. Su objetivo era conseguir fondos para pagar las fianzas de mujeres trans encarceladas. 

Esta es Lorena hablando sobre un caso que la marcó mucho: el de dos chicas trans que se enfrentaban a 12 años de cárcel. 

[Lorena Borjas]: El asunto fue que estas niñas las incriminaron, diciendo que por el crimen fue intento asesinato con robo, cuando estas chicas no estaban haciendo nada más que caminando por la calle. Y yo personalmente las conocía. Y cuando me dieron esa noticia: que estaban presas y las estaban acusando, que no había de ninguna otra manera que se pudieran ellas liberar de esa acusación, yo dije, “no, yo voy a buscar los recursos que sea”. Toqué agencias. Una agencia me decía no, la otra no, otra que tal vez, la otra que te avisamos. Hasta que una agencia hubo y dijo que sí, dijo, “no, Lorena, yo voy a asumir este caso y vamos a ir adonde tengamos que ir”. Yo estuve en la corte 19 meses metida con ellas igual. Ellas estaban presas adentro, pero yo estaba como quien dice presa afuera, buscando los recursos, cómo podíamos hacer para liberarlas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Si alguien necesitaba medicinas en la madrugada, Lorena respondía. Si había que acompañar a una detenida a comisaría o a un juicio, allí estaba. A veces no comía más que un pedazo de pizza o un sándwich a lo largo del día. El cansancio la acompañaba siempre. 

En la década de 2010, el panorama para la comunidad trans en Nueva York era, si no optimista, por lo menos prometedor. 

Había más visibilidad en comparación con las décadas anteriores. Se estaban aprobando leyes que protegían a las personas trans y la ciudad  parecía convertirse en un refugio para ellas.

Para ese momento, Lorena había tejido una red inmensa de contactos. El gobierno local la había reconocido por su trabajo. Incluso, en el 2015 pudo fundar su propia organización: el Colectivo Intercultural Transgrediendo. Era una pequeña oficina en un sótano sobre la Roosevelt Avenue, a unos metros de donde ella había sido trabajadora sexual.  

[Lynly Egyes]:  It’s hard to always remember all of her amazing work because there was just so much of it. 

[Rula Ávila Muñoz]: Ella es Lynly Egyes, una abogada especializada en casos de trabajo sexual y tráfico humano. Trabajó con Lorena durante años defendiendo a personas trans encarceladas. Lynly nunca olvidará uno de esos casos: un acusado, menor de edad, necesitaba que alguien lo representara, y Lorena le dijo, “Lynly te va a ayudar”. 

[Lynly Egyes]: Linly’s gonna help you. Linly’s gonna be your attorney. And I kind of looked at her and I’m like, “you can’t keep telling everyone I’m gonna be their attorney but yes I will.” 

[Rula Ávila Muñoz]: Lynly aceptó, claro. Pero el chico no confiaba en ella. ¿Por qué lo haría? Nadie nunca había creído en su historia. 

[Lynly Egyes]: I was speechless and I wasn’t sure what to say and Lorena just kind of took her hand and put it on his shoulder and said, “Lynly will believe you. Lynly knows you’re not lying.”

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena puso su mano en el hombro del chico y le dijo, “Lynly te cree, sabe que no estás mintiendo”. Y el chico aceptó. Ese era el poder de Lorena: sembraba confianza donde no la había. 

[Lynly Egyes]: But it always felt like this horrible feeling that I was able to help these other women through Lorena’s help, but I couldn’t help Lorena.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero a pesar de todos los logros que tuvieron juntas, a Lynly le frustraba no poder ayudar a Lorena con su propio caso migratorio. Recordemos: Lorena no tenía papeles. 

[Liaam Winslet]: Y  yo veía cómo ella se estresaba.

[Rula Ávila Muñoz]: Liaam de nuevo. 

[Liaam Winslet]: Porque ella decía, “Liaam, yo he ayudado a tantas personas y ¿cómo no me voy a poder hacer ciudadana? ¿Cómo no puedo tener un estatus?”.

[Rula Ávila Muñoz]: Y eso significaba que podían deportarla en cualquier momento. El riesgo aumentó cuando Donald Trump llegó a la presidencia en el 2017 y comenzó a endurecer sus políticas migratorias y su postura hacia la comunidad trans. 

Ya hablaremos más sobre esto en otro episodio. Pero fue en ese ambiente cada vez más tenso que Lynly se atrevió a abrirse un camino por el laberinto legal en el que estaba metida Lorena. Necesitaban una solución urgente y atrevida.

[Lynly Egyes]: So we decided to do a governor’s pardon, which I was nervous about, Lorena was nervous about.

[Rula Ávila Muñoz]: En vez de pelear su caso en una corte, iban a pedirle un perdón al entonces gobernador de Nueva York: Andrew Cuomo, un demócrata. Al inicio Lorena no estaba muy convencida.  

[Liaam Winslet]: Ella estaba preocupada. Estaba muy, muy asustada porque ella decía, “¿y si no me lo da? ¿Cómo va a ver un gobernador a una persona trans, a una mujer trans y le va a dar esa oportunidad de tener un perdón?”.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero si lo obtenía, Lorena podría renovar su residencia y pedir la naturalización, y quizás volver de visita a México. Era algo que le había prometido a la Virgen de Guadalupe cuando llegó a Estados Unidos en los años 80.

Así que durante meses Lynly le ayudó a Lorena a montar su caso. En una carpeta de cientos de hojas recopilaron testimonios de todo el trabajo comunitario que Lorena había hecho a lo largo de décadas: cartas de políticos, de activistas, de muchísimas personas a las que ayudó. Esa carpeta vive hoy en el Colectivo Transgrediendo, que Lorena fundó y que Liaam dirige.  

[Liaam Winslet]:  Aquí habla de toda su historia. Habla de sus casos criminales, su cambio de nombre, las cartas que muchas de nuestras compañeras le dimos… 

[Andrea]: “Estimado Gobernador Cuomo, el motivo de esta carta es para pedir…” 

[Rula Ávila Muñoz]: Le pedimos a Andrea, quien forma parte del Colectivo Transgrediendo, que nos leyera fragmentos de esas cartas. 

[Andrea]: “Estoy escribiendo esta carta para que perdone las convicciones de Lorena Borjas. La conocí hace dos años en una discoteca donando condones”. 

“Gobernador Cuomo, Lorena Borjas es una pieza clave en nuestra comunidad trans, gracias a su esfuerzo es que ahora las chicas trans contamos y somos parte de la sociedad neoyorquina”. 

“Desde que le conté mi problema a Lorena Borjas con el cambio de mi nombre ella siempre se preocupó por el seguimiento y le agradezco haberme guiado en toda mi transición”. 

“Yo no sabía adónde acudir en caso de caer presa, no tenía conocimiento de mis derechos por ser una chica transexual”. 

“Por favor, necesitamos a Lorena Borjas con nosotras ya que si ella no está presente seremos una vez más vulnerables en esta ciudad”. 

“Y es por eso que estoy pidiendo honorablemente que le den otra oportunidad, sin su ayuda no podríamos salir adelante”.

“Gracias por escuchar mi humilde testimonio y confío en que usted le dará esa oportunidad a la señora Borjas, ella se lo merece”.

[Rula Ávila Muñoz]: Lynly y Lorena le enviaron la carpeta al gobernador y esperaron. Fueron meses de incertidumbre. Hasta que en diciembre de 2017… 

[Liaam Winslet]: Cuando a ella la llaman, ella dice, “Liaam, este número me está llamando, pero yo no sé quién es este número y no voy a contestarlo”. Hasta que su abogada la llamó y le dijo, “no, te están llamando de la oficina del gobernador”. Entonces de vuelta la volvieron a llamar. Y estábamos en la oficina las dos así y Lorena alza el teléfono y contesta, y le llaman y le dicen, “no, lo que pasa es que estamos llamándola porque el gobernador ha pensado en darle el perdón”. Y Lorena no se creía la historia, ella es como, “no, lo que me estás diciendo es broma, no es real, es una estafa”.

[Rula Ávila Muñoz]: Pero era real. Lorena lloró. 

[Lynly Egyes]:  As amazing as it was like she should never have had to go through any of this, like her convictions should have been vacated.

[Rula Ávila Muñoz]: Según Lynly, Lorena nunca debería haber tenido que pedir perdón. Sus condenas tendrían que haber sido anuladas hacía mucho tiempo. 

De cualquier forma, con el perdón Lorena pudo sacar la ciudadanía y volver por primera vez en cuarenta años a México. 

Y Liaam la acompañó a la Basílica de la Virgen de Guadalupe. 

[Liaam Winslet]: Eso fue un día entero, un día entero. Oye, Lorena me llevó a conocer todo. Yo había ido a la basílica, pero sólo a la basílica como tal. Lorena me llevó a sus jardines por atrás. “Mira”, me dice, “esta iglesia, cuando yo venía aquí no había estos pisos”, me dice. Y me decía, “Liaam, esto no existía. Ahora esto está bonito”. Era una emoción. Me acuerdo que hasta nos tomamos un…  ¿Cómo se llama esta sopa? Un pozole. Saliendo de la basílica. Oye, una cosa así. Ella estaba tan gustosa. Me dice, “no hay que comer tan tarde, Liaam, porque luego me va a doler la barriga”. Pero igual se lo comía. 

[Rula Ávila Muñoz]: Así era Lorena. Tenía un apetito enorme. A sus casi sesenta años, era como si apenas estuviera empezando a demostrar quién era. 

Ya volvemos. 

[Rula Ávila Muñoz]: Estamos de vuelta. 

Vamos a dar un salto hacia el 2012. Ese año, a finales de mayo, Liaam conoció a Lorena. 

Fue en Filadelfia, en una conferencia sobre el acceso a la salud en la comunidad trans. Liaam había viajado desde Ecuador, donde todavía vivía. 

[Liaam Winslet]: Yo dije, “tengo que aprovechar y este es el momento”. Entonces ya venía con esa idea de quedarme, pero no sabía cómo, no sabía cómo hacer ese proceso. 

[Rula Ávila Muñoz]: En Filadelfia, Liaam dio una charla sobre las comunidades jóvenes LGBTQ en América Latina y sobre la violencia contra las mujeres trans en Ecuador. 

Al terminar su charla, se le acercó Lorena. 

[Liaam Winslet]:  Me dice, “oh, wow, yo no conocía esto, no sabía que esto pasaba”. Era como muy sorprendida. 

[Rula Ávila Muñoz]: Hicieron click de inmediato. Lorena la invitó unos días a visitar Nueva York.

[Liaam Winslet]:  Yo estaba como dudando, porque decía, “no conozco, me da miedo. No sé”. Había investigado algunas cosas de Nueva York. Y pues, imagínate, sola, sin saber donde llegar y qué hacer. Pero ella de repente me dijo, “no, mira, ¿sabes qué? Vente, te quedas en mi casa. Te puedes quedar una semana. Puedes ver si te gusta. Si no te gusta, pues puedes sino decidir quedarte en Filadelfia”.

[Rula Ávila Muñoz]: Liaam se quedó en Nueva York. Lorena la ayudó de todas las formas que ya hemos escuchado: la conectó con servicios médicos para seguir su transición, y con servicios legales para sacar sus papeles. Le enseñó a Liaam todo el trabajo que hacía. Y muy pronto la convirtió en su mano derecha y una de sus confidentes más cercanas. 

Liaam recuerda que un día Lorena perdió su celular en un taxi. Y para modernizarse se compró un iPhone. 

[Liaam Winslet]: Entonces yo le digo, “mira, hay que ponerle esto, porque si tú no le pones esto y se te pierde el teléfono, hay la opción de que tú puedas borrar toda la información o localizar el teléfono”. Entonces me dice, “ay, ponme eso porque eso es lo que yo necesito en mi teléfono”. Y pues ya, se me quedó, yo le mandé la clave. Yo tenía la clave de ella, y pues teníamos una muy buena confianza.

[Rula Ávila Muñoz]: Si les cuento esto es porque con esa función, “encontrar mi celular”, en marzo de 2020, en el terror de la pandemia, horas después de perder a Lorena en el caos que reinaba en los hospitales de Nueva York…

[Liaam Winslet]:  Ya buscando, buscando, encontré el teléfono de ella en este hospital de Brooklyn. Allí la trasladaron. 

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena estaba en el hospital de Coney Island, al sur de Brooklyn, a casi una hora en coche de Queens. Sus compañeras pudieron hablar con el médico encargado de Lorena. Les dijo que estaba entubada, con ventilador. Y que si dejaba de respirar no podrían resucitarla. 

Poco después de que la encontraran, Lorena murió. Y la noticia repercutió por todas partes.

[Audio de archivo, noticia]: Originaria de Veracruz en México. De profesión, contadora pública y sin documentos. 

[Audio de archivo, noticia]: Lorena Borjas, 59 years old, a trans activist from Jackson Heights, Queens. She was a heroine to the entire community. 

[Audio de archivo, noticia]: El coronavirus le provocó la muerte como a miles de latinos que han dado la batalla en este país. 

[Audio de archivo, noticia]: She was a critical part of our community and it’s such, so heartbreaking to lose her. 

[Rula Ávila Muñoz]: Fue el 30 de marzo, un día antes del Día Internacional de la Visibilidad Trans. 

[Liaam Winslet]:  Ella fallece en una fecha donde no quería que nadie la olvidara ¿no? Como, ella dice, “no, pájaras, de mí no se van a olvidar nunca, no van a dejar esta a esta pájara mayor ahí en el olvido”. Entonces, sí o sí, todos los años, toda la comunidad sabe que Lorena murió un día antes de la visibilidad trans. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y hoy, a seis años de la muerte de Lorena, muchísimas personas aún sienten su ausencia. 

[Cristina Herrera]:Ella dejó un hueco, una ausencia, pero dejó una comunidad mejor. Dejó una comunidad mucho más armada, mucho más preparada para lidiar con los problemas que vinieran, ¿me entiendes? So, nos enfocamos en eso porque no nos íbamos a quedar ahí paralizadas y ¿me entiendes?, y tristes todo el tiempo. Nosotros decidimos luchar porque no nos queda otra. Nuestra comunidad siempre ha luchado. Siempre hemos así, empujado. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y de esa lucha, de ese empuje, de eso va esta serie. A lo largo de los siguientes 9 capítulos conoceremos a las reinas que han continuado de una u otra forma, en las calles, en los bares y en los concursos de belleza, un deseo que Lorena siempre tuvo. 

[Lorena Borjas]:  Bueno, yo voy a llegar a donde tenga que llegar como una perra, pelear con garras y uñas, con garras y uñas. No me importa, ¿tú sabes? Sin faltándole el respeto, sin decir nada, siempre digo eso. Y que digan: “Lorena Borjas dejó algo que vamos a seguir: la batalla, la lucha”. Que no porque yo ya no esté en el mundo, pero que me gustaría que esto siguiera, que no lo pararan. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las reinas de Queens no se van a parar por nada. 

Las Reinas de Queens es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de iHeart Radio. 

Esta serie fue producida por Diego Senior y Pablo Argüelles con producción adicional y reportería de Nikol Pizarro, Joana Toro y Andrés Sanin.

Gracias a Guillermo F. Flórez por el material de archivo de Lorena Borjas. 

Los editores fuimos Daniel Alarcón, Silvia Viñas y yo. 

La verificación de datos es de Bruno Scelza y Nikol Pizarro.  

María Linares hizo el diseño y la mezcla de sonido, así como la música original. 

La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo. 

El desarrollo de producto de Las Reinas de Queens estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Ana María Betancourt y Óscar Luna. 

La dirección de negocios y alianzas estratégicas estuvo a cargo de Camilo Jiménez Santofimio. Y Julián Santos y Eric Spiegelman nos dieron apoyo legal.

Las Reinas de Queens es una idea original de Diego Senior, Joana Toro y Andrés Sanin.

Los productores ejecutivos son Diego Senior; y desde Radio Ambulante Studios, Carolina Guerrero, nuestra CEO. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez. 

Parte del financiamiento de este proyecto fue proporcionado por el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley, como parte de su iniciativa “Difundiendo el amor a través de los medios”, con el apoyo de la John Templeton Foundation

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Soy Rula Ávila Muñoz. Gracias por escuchar. 

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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.

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T4. [Tráiler] Las Reinas de Queens

Las Reinas de Queens

[Rula Ávila Muñoz]: En la ciudad de Nueva York, en el condado de Queens, hay una gran calle: la Roosevelt Avenue. Y allí, cuando cae la noche, salen las reinas. Mujeres que han aprendido a sobrevivir tres veces: como mujeres trans, como inmigrantes latinas y como trabajadoras sexuales. Durante años, una mujer las acompañó y las protegió. 

[Lorena Borjas]: Yo voy a llegar a donde tenga que llegar como una perra, pelear con garras y uñas.  

[Rula Ávila Muñoz]: Lorena Borjas. La reina de las reinas de Queens. Pero cuando ella murió…  

[Cecilia Gentili]: Nadie va a poder llenar los zapatos de la señora Lorena Borjas. 

[Rula Ávila Muñoz]: Las otras reinas se quedaron sin su mayor defensora.

[Mujer en vigilia]: Todas pensamos que nos van a caer encima porque somos trans. Yo tengo miedo de caminar estando en una ciudad que se supone que es segura. 

[Rula Ávila Muñoz]: ¿Cómo se hace un espacio en una ciudad que se supone era un refugio para ellas? ¿En un país cuya política les es cada vez más hostil?

[Audio de archivo, Donald Trump]: You can never become a woman, you’re not gonna be a woman.

[Rula Ávila Muñoz]: Porque hoy sus reinos están en peligro.

[Laura Martínez]: Por eso no queremos que Trump quede, porque él odia a la comunidad. Nos va a perseguir otra vez. 

[Rula Ávila Muñoz]: ¿Cómo luchan? En las calles, como trabajadoras sexuales, cierran filas, enfrentando a la policía. 

[Cristina Herrera]: Las trans éramos presas más fáciles para que los policías hicieran su cuota. 

[Rula Ávila Muñoz]: Encarando a los vecinos.

[Audio marcha puteril]: ¿Qué somos? ¡Putas! ¿Qué queremos?  ¡Justicia! 

[Rula Ávila Muñoz]: Y defendiéndose de su propios clientes…

[Jacqui]: A ella también la balacearon, a mi amiga…

[Hombre]: Y voy al hospital.

[Jacqui]: ¡A ella también la balacearon! 

Claro que nos enamoramos, pero tampoco nos toman en serio. Claro que queremos hacer una familia, pero ¿dónde está quién la quiere hacer con nosotras?

[Rula Ávila Muñoz]: Pero las reinas también brillan. No es una metáfora. No es una exageración. Sus palacios son muchos bares en la Roosevelt Avenue.

[Laura Martínez]:  Y allí empecé a preguntar: ¿dónde había show travesti?

[Rula Ávila Muñoz]: Son reinas porque han sido coronadas.

[Lorena St. Cartier]:  Yo soy la mujer transgénero que tiene más coronas en la ciudad de Nueva York. 

[Rula Ávila Muñoz]: Y porque caminan los escenarios como divas.

[Keyly Rosemberg]:  Cuando tú estés en el escenario, vive la canción. No le bajes la mirada a esa persona: excítalo.

[Rula Ávila Muñoz]: Soy Rula Ávila Muñoz y les invito a un mundo feroz y brillante, con música a todo volumen, donde mujeres tres veces marginadas libran una cuarta batalla: no sólo para sobrevivir tras la muerte de su madre protectora, sino para prosperar en un mundo de amenazas, armadas de tacones, lentejuelas y si hace falta, un buen shot de tequila.

Esto es “Las Reinas de Queens”, una nueva serie de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios.

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Nuevos episodios cada jueves, desde el 9 de abril. 

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Episodio 10 | El rompecabezas

El rompecabezas

[David Trujillo]: Antes en La Ruta del Sol…

[Carolina Pizano]: Y yo ahí empecé a gritar: ¿La gente cómo puede creer en Dios? O sea, yo no podía creer que mi papá se hubiera muerto hacía tres días y mi hermano se estaba muriendo.

[Jorge Enrique Pizano]: ¿Sí me entiendes?

[Néstor Humberto Martínez]: Jijijiji sí, sí sí.

[Jorge Enrique Pizano]: Unas huevas.

[Néstor Humberto]: Sí, sí, sí, hijueputa.

[Néstor Humberto]: Esto es una coima, marica.

[María Jimena Duzán]: Y entonces yo dije: no, esto sí es la prueba reina, esto es la prueba reina de que esos contratos son irregulares, sí existieron, a pesar de que al propio Jorge Enrique todas las autoridades del Grupo Aval le dijeron que eso no era cierto, que eso no era real, que eso era ahí una invención de él.

[Jorge Enrique]: Me volví incómodo para muchas personas, entre ellos aquellos que hoy están… fueron condenados por los contratos irregulares de la Ruta del Sol.

[Juanita Pizano]: Nos dijo que lo sentía mucho, que él sabía que él hubiera podido hacer más por mi papá y nos lloró y todo.

Pero inmediatamente dijo eso, nos dijo: pero necesito que saquen un comunicado porque pues la gente se está volviendo loca. Entonces necesito que saquen un comunicado para decir que apoyan la investigación de la Fiscalía.

[Carolina]: Y en medio de todas esas cosas él iba diciendo cosas como: Es que si hay una investigación, se va a encontrar que Jorge Enrique fue el culpable de la muerte de Alejandro. Entonces, claro, si a ti te dicen eso, tú muerto de dolor dices no, pues no, mejor no, porque no queremos que digan ahora que Jorge Enrique fue el culpable.

[Carlos Valdés]: Le dije a mi subdirectora: averígüeme con el laboratorio de qué era esa mancha. Y entonces ella me responde como a la hora: el resultado es que esa mancha es saliva. Dije: ay, me equivoqué.

[Jorge Robledo]: ¿Qué fue lo que cambió esta historia? ¿Qué es lo nuevo? Todos sabemos: Jorge Enrique Pizano es lo nuevo de esta historia.

[Angélica Lozano]: Señor Fiscal General de la Nación: renuncie. El que la hace, la paga. Y usted tiene que pagar.

[Néstor Humberto]: El señor Luis Fernando Andrade, director de la ANI en medio de la contratación de Ruta del Sol, ha sostenido la tesis de que yo lo estoy persiguiendo.

[Luis Fernando Andrade]: pues era claro que el hombre que controlaba la Fiscalía en el país y que cuidaba de los intereses de hombres poderosos, me estaba señalando a mí como un gran conspirador de la justicia.

[Juanita]: definitivamente la denuncia del papá sí fue por lo menos la base para que los americanos encontraran mucho más. O sea, lo que mi papá se encontró era como la punta del iceberg.

[Protestas]: A las calles a tumbar al corrupto del Fiscal.

[Nestor Humberto Martínez]: ya les he dicho que con Jorge Enrique construimos una amistad muy linda. Desafortunadamente hoy hasta la desconocen habiéndole yo dado la mano tantas veces en la vida profesional.

De esta manera, judicialmente se concluye esta investigación. Se da cerrado el caso del fallecimiento dolorosísimo de Alejandro Pizano Ponce de León.

[David]: A finales de marzo de 2024, poco más de cinco años después de las muertes de Jorge Enrique y Alejandro, me encontré con Juanita Pizano en Bogotá. Era la primera vez que nos veíamos en persona, pero ya habíamos tenido una entrevista virtual hacía unos meses.

Ella llevaba más de un año viviendo en Estados Unidos, trabajando en una firma de abogados. La idea era pasar unos meses con su familia y volver a Estados Unidos para resolver algunas cosas.

Nos vimos en la casa de su mamá para hablar de esa tragedia familiar que sigue siendo tan confusa, de lo que había pasado en los últimos años y de su regreso.

Quería preguntarte justo eso: ¿Cómo te sientes regresando?

[Juanita]: No, me siento muy rara. Muy ansiosa. Muy extraña. Muy… Sí me causa mucha ansiedad llegar acá y ese temor de encontrarme con personas que conocía de esas épocas, porque es como retroceder el tiempo de la nada. A veces me encuentro con alguien que no veo desde hace años y siento que el tiempo se devolvió y que todo otra vez está muy mal. Pero creo que eso con el tiempo se va sanando y van pasando los días y voy sintiéndome más en el 2024 y no en los días dramáticos.

[David]: Hablamos también de la finca, el lugar donde ocurrieron las muertes. Me contó que seguía siendo muy importante para la familia y que no querían dejar de ir.

[Juanita]: Pues hemos ido muchas veces a la finca, ¿no? Desde todo eso y ha sido también un proceso terapéutico de no reemplazar, pero sí poner más memorias en ese lugar para cambiar un poco la vibra también, ¿no?

[David]: Pero el duelo sigue…

[Juanita]: Pues el duelo también le pasa a uno esas jugadas que no sé, por alguna razón yo siento que mi papá va a estar ahí esperándome, pero en realidad no. Es como que entro a esa casa y lo busco en todos los cuartos y no está.

[David]: Carolina, su hermana, estaba viviendo en esa casa desde hacía un año. Yo también había hablado con ella hacía poco más de un mes y Juanita ya había ido a visitarla.

[Juanita]: Cuando llegué allá me di cuenta que definitivamente todo ha cambiado mucho mientras yo no estaba. No destruido, pero sí muy diferente toda la casa. Reacomodado.

[David]: No era lo único que había cambiado en esos años. Con el caso también habían pasado varias cosas. Recordemos que en 2019, el Fiscal General de ese momento, Néstor Humberto Martínez, anunció públicamente que se cerraba la investigación de la muerte de Alejandro. El argumento fue que  la muerte de Jorge Enrique había sido natural y la de su hijo, un trágico accidente provocado por su padre, que ya no estaba para ser investigado.

Pero la historia no terminó ahí. Cuando un caso ha tenido cierto avance, un juez tiene que aceptar los argumentos de la Fiscalía en una audiencia para cerrarlo. Y esa decisión, cualquiera que sea, puede ser apelada. Entonces, desde el momento del anuncio de Néstor Humberto Martínez, empezó un interminable tire y afloje legal entre la Fiscalía insistiendo en cerrar el caso y la justicia pidiéndoles que investigaran más. Aunque al principio la familia autorizó que se archivara el caso, tiempo después, para convencer al juez de que sí había razones suficientes para seguir investigando, con su abogado pasarían más de un año revisando con lupa lo que que había hecho la Fiscalía en la época de las muertes y encontrarían los huecos que, para ellos, eran evidentes.

La pregunta era si esa revisión sería suficiente para convencer al juez de no cerrar el caso.

Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es La Ruta del Sol. 

Soy David Trujillo.

Hoy, nuestro último episodio. Episodio 10: El rompecabezas

[David]: Juanita nunca estuvo convencida de que la muerte de su papá hubiera sido natural. Desde que su mamá la llamó para avisarle lo que había pasado, le  pareció raro.

[Juanita]:  no me sonó normal la muerte de mi papá. Literal, desde el segundo en el que se murió.

[David]: Y esa idea no solo no se le fue tan rápido de la cabeza, sino que fue reforzada por comentarios de la gente en internet. Por esos días, cuando en medios y redes sociales hablaban del trabajo de Jorge Enrique y de su muerte, vio algo que no la sorprendió.

[Juanita]: Y alguien comentó como… como jajaja, lo murieron. Y yo como, me suena mucho. Como no soy la única que le parece raro.

[David]: En ese momento no alcanzó a hablarlo con nadie más, ni siquiera con Alejandro, que sabía más cosas de la situación de su papá. Pero no hubo tiempo de nada porque solo tres días después su hermano también había muerto. Ya nada era claro.

Y, como sabemos, todo empezó a ponerse confuso muy rápido. Esa misma noche cuando Alejandro murió, y después de una primera revisión rápida a la casa que hizo un funcionario del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, la familia no se quedó en esa casa, sino que regresó a Bogotá. Pero de pronto recibieron una llamada de la persona que trabajaba en la finca diciéndoles que había varios carros negros pidiendo que los dejaran entrar.

[Juanita]: Y pues son un montón de camionetas de la Fiscalía que están buscando entrar a las 11 de la noche del 11 de noviembre. Y nosotros le dijimos que no. O sea, ¿qué van a hacer? Que iban a hacer un registro, yo no sé qué muestra fotográfica. Y que insistieron, como parece que horas enteras.

[David]: No entendían por qué tanta insistencia de la Fiscalía para entrar a la casa y menos sin ellas estar. Por qué tantas camionetas.

[Juanita]: Y nosotros dijimos es que no le abra la puerta, por favor, no le abra la puerta a esas personas porque no sabemos quiénes son. Creo que llamamos al mismo Néstor Humberto, no me acuerdo, pero a alguien llamamos como de más alto rango para decirle como oiga, saque esta gente de la finca que no sabemos quiénes son. No es momento para hacer ningún tipo de registro fotográfico de nada. O sea, déjennos en paz un segundo. O sea, se acaba de morir Alejandro.

[David]: Y por eso acordaron que el Cuerpo Técnico de Investigación hiciera la inspección de la casa casi una semana después, cuando ellas estuvieran presentes. En esa inspección, durante un receso en el que la familia estaba fuera de la casa, los investigadores encontraron el tarro de cianuro en uno de los baños. También encontraron la toalla con manchas cafés que resultaron no ser de sangre, y se llevaron discos duros, cámaras de seguridad y celulares.

[David]: A los pocos días, empezaron a salir los resultados de los análisis de las pruebas, y dentro de todas las dudas alrededor de la investigación, había algo que a Juanita le parecía mucho más extraño: la botella. Una de las razones era que el día en que su papá murió, ella fue a la casa a recoger unos documentos. Incluso los buscó en el escritorio.

[Juanita]: Que ahí es donde yo digo y repito que no había ninguna botella en la mesa del escritorio de mi papá, porque nosotros la levantamos,  con mi novio del momento porque es de esas mesas como de pupitre que se levantan y hay un huequito ahí. Pero ahí no estaba la botella. Y después, unos días después de esto, fue que mi ex me dijo: Oye, no te quiero asustar, pero yo no vi la botella cuando yo estaba ahí contigo, recogiendo los papeles. Y yo como sí, tienes razón. Yo también lo había pensado, pero no quería causar dramas innecesarios en ese momento, pero sí.

[David]: A Juanita también le pareció muy raro que la Fiscalía hubiera armado tan rápido la hipótesis que ya conocemos: el intento fallido de suicidio, la muerte natural de Jorge Enrique, el accidente de Alejandro. Nada la convencía y no entendía por qué no contemplaron otras líneas de investigación.

[Juanita]: Descartó el elemento criminal con unos argumentos tan pero tan absurdos como tan absurdos de lo… de lo básicos.  Como por ejemplo que la muerte de mi papá fue natural, que porque tenía cáncer y ya todos sabíamos y habíamos dicho hasta morir que mi papá no tenía cáncer cuando se murió. O creo que nadie decide matarse y meterse a bañar inmediatamente. O tener, no sé, tenía un par de citas el resto de esa semana y ese fin de semana. También el hecho de que no hayan mirado bien, digamos, los síntomas que tenían cada uno Alejandro y mi papá al momento de la muerte y no los hayan comparado bien, eso también estuvo fatal.

[David]: Juanita sentía que todo esto que estaba pasando era mucho más grande y confuso de lo que pensaba. Una verdad que era casi inabarcable. Por todo esto y por el agobio de la avalancha de los medios, prefirió no hablar del tema con su familia en ese momento. Tal vez era mejor dejar las cosas así, no escarbar más.

[David]: Carolina, su hermana, estaba sintiendo algo parecido. Me vi con ella, también donde su mamá, casi un mes antes de hablar con Juanita. En ese momento me contó que aunque le surgieron dudas sobre las muertes muy pronto, tampoco se atrevía a comentarlo.

[Carolina]: Creo que también son dos cosas. Una, el miedo. Si sabes que esto pasó por las denuncias, por hablar, uno dice como ey, no. Dejemos así. Y también porque el dolor era demasiado fuerte.

[David]: En 2022, cuando hubo una nueva audiencia para ver si se archivaba el caso de la investigación de la muerte de Alejandro, citaron  como víctimas a las hermanas y a su mamá. Cuando empezaron, el juez les preguntó a ellas por su abogado. Pero no tenían a nadie. No tenían plata para pagarlo.

Carolina recuerda que el fiscal que estaba ahí empezó a presionar al juez para que continuaran sin un abogado.

[Carolina]: Más o menos dice como: podemos continuar, es que esto lo necesitamos cerrar, esto tiene que hacerse rápido. Y el juez, como no, tiene que haber un representante de víctimas. Entonces fue cuando nosotros pues salimos de ahí, empezamos con el tema de contactar y llegamos a Miguel Ángel del Río.

[David]: Miguel Ángel del Río es un abogado penalista muy reconocido en el país. Ha llevado casos muy mediáticos. Como a la mayoría de personas en Colombia, la historia de los Pizano lo había impactado mucho.

[Miguel Ángel del Río]: Incluso desde un primer momento, desde un primer momento, yo sospeché que algo raro pasaba, pero como un espectador distante de las cosas.

[David]: Y como espectador distante, como dice, sus sospechas continuaron a medida que se iban sabiendo los pocos detalles del caso. Le pareció muy extraño que aunque no hubieran resuelto todas las dudas, lo cerraron en solo dos meses.

[Miguel Ángel]: Yo siempre me he preguntado cuál es el afán de Fiscalía de cerrar un proceso. Si aquí las investigaciones duran abiertas 20 años y no pasa nada. ¿Por qué no seguir investigando?  ¿Por qué… por qué quieren correr?

[David]: Cuando se enteró de que la Fiscalía nuevamente quería cerrar la investigación y que la familia necesitaba un abogado, un periodista amigo lo contactó con Carolina.

[Miguel Angel]: Y le dije que a mí me gustaría asumir esa representación de víctimas, porque en realidad no somos, no somos acusados, sino representantes de víctimas.

[Carolina]: Entonces, obviamente le dije que nosotros no tenemos con qué, es decir, nosotros estamos en deudas acá, porque cuando mi papá se muere pues también dejó un montón de deudas, un montón. Entonces dijo que no, que él lo hacía sin pro bono. Entonces fue como no, pues maravilloso, perfecto. Entonces yo me reúno con Miguel Ángel y él me cuenta, yo le cuento como que entablamos así como como contacto y arrancamos a trabajar con él.

[David]: Eso fue a principios de 2023. Y trabajar con él significaba escarbar más, buscar argumentos para que el juez no archivara la investigación. Iba a ser muy doloroso, pero Carolina, Juanita y su mamá estuvieron de acuerdo. Sentían que era el momento de reabrir lo que estaba cerrado.

[Carolina]: Ya cuando pudimos manejar el duelo, como estar más tranquilas, en cierta medida, pues uno empieza a darse cuenta que es que igual también para nuestro proceso de duelo es necesario tener la intención de esclarecer las cosas. Es muy fácil decir: voy a pensar en las cosas bonitas que pasaron y ya.  En las cosas buenas. Sí, en la familia que tuvimos, del amor, de la relación. Sí, pero es no ver el elefante que está en el cuarto. Es buscar la razón de la muerte. Es abrir la caja de Pandora.

[David]: A pesar de eso, hubo personas alrededor que les recomendaron no insistir. Les decían que lo que había pasado no lo podían cambiar, que dejaran el odio y la rabia a un lado.

[Juanita]: No me gusta ese comentario de esa tercera persona de por qué están tan bravas, el comentario histórico de la mujer de cálmate. No, no estoy brava, histérica. Solamente quiero saber qué pasó. Nosotras tres, mi mamá, mi hermana y yo estamos… quisiéramos que la Fiscalía llevara a cabo todas sus funciones que le corresponden de la mejor manera legalmente, porque no lo hizo en su momento,

[Carolina]: Sí, es que es eso. Es que no han hecho su trabajo, no hicieron el trabajo de investigar. Lo han hecho más los periodistas que ellos.  Nosotros no hacemos esto porque estemos llenas de odio y de rencor y que creamos que nuestro dolor se va a ir por encontrar la verdad. No tiene nada que ver con nada de eso. Tiene que ver con, con una intención moral y justa y es netamente personal.

[David]: De querer saber qué pasó…

Una pausa y volvemos.

Estamos de vuelta en La Ruta del Sol.

Desde el momento en que las hermanas Pizano y su mamá se pusieron en contacto con Miguel Ángel del Río, el abogado, él se puso en la tarea de entender la personalidad de Jorge Enrique y sus intenciones en los últimos meses antes de morir. La familia le entregó cajas y cajas llenas de documentos de todo tipo con los que Miguel Ángel pudo acercarse a lo metódico y organizado que era Jorge Enrique.

[Miguel Ángel]:  Y yo terminé muy conectado porque yo trabajo así. Entonces yo sentía bueno, este es un hombre angustiado, este es un hombre perseguido judicialmente que le han cerrado todas las puertas, que se va quedando poco a poco, sin apoyo de nadie, solo con su familia. Pero también veía un hombre que quería demostrar su verdad. A mí me parece Jorge Enrique Pizano un héroe, que por su propia convicción considera que la gente debía saber la verdad de un capítulo oscuro de la historia reciente judicial. Y yo dije aquí hay que encontrar la verdad.

[David]: Revisó la investigación que había hecho la Fiscalía y que solo duró dos meses, de noviembre de 2018 a enero de 2019, y también los argumentos para cerrarla.

[Miguel Ángel]: sí había interés en la investigación, pero con un propósito dirigido a cerrar la investigación a como diera lugar, considerar que Jorge Enrique Pizano se había muerto de un infarto. Se supone que el ejercicio natural de un proceso judicial es investigar todo: lo bueno, lo malo, lo pequeño, lo grande, más una investigación de este nivel. Y a partir de ese momento me di cuenta precisamente que no se había hecho nada.

[David]: Para él era absurdo que en una de las investigaciones más importantes que llevaba la Fiscalía en ese momento, con casi todos los ojos del país encima, hayan ignorado cosas tan básicas.

Por una parte, para Miguel Ángel no quedaba claro por qué la Fiscalía se había aferrado a una única hipótesis de la muerte de Jorge Enrique: la de un intento fallido de suicidio por problemas económicos. Según explica,  los argumentos de la Fiscalía no incluyen información clave, como que  Jorge Enrique tenía citas programadas para pocos días después de su muerte. Se sabe de una con la periodista María Jimena Duzán y de otra con un periodista de Bloomberg, y el mismo Jorge Enrique las había confirmado. Tampoco tuvieron en cuenta dónde había trabajado, las relaciones que tenía con otros empleados, y menos aún las irregularidades que había encontrado. La Fiscalía ni siquiera tuvo en cuenta el miedo por su seguridad, miedo que él mismo les había manifestado directamente.

[Miguel Ángel]: Y eso no lo hizo la Fiscalía. Eso lo hicimos nosotros. De hecho, nosotros encontramos documentos escritos por él mismo un mes y medio antes de morirse donde le dice a la Fiscalía General de la Nación: Señores Fiscalía, por favor, protejan mi vida, porque temo por mi integridad personal y la de mi familia. ¿Por qué la Fiscalía no investigó y no entrevistó, por ejemplo, a Iván Serrano? No para que le diera información periodística, sino para establecer cuáles eran los criterios.

[David]: Los criterios, o sea, las razones de Jorge Enrique para pedir protección. Ya sabemos que cuando le dio la entrevista a Iván y le entregó las grabaciones le manifestó que tenía miedo. Es cierto que Jorge Enrique no aceptó el programa de protección que le ofreció la Fiscalía porque, según escribió en un documento, no se ajustaba a sus condiciones. Pero también es cierto que les pidió que trasladaran su caso con urgencia a la Unidad Nacional de Protección, que es independiente a la Fiscalía y se encarga exclusivamente de esa labor de gestionar la protección de personas en situaciones de riesgo.

Además, Miguel Angel supo algo clave en todo esto:

[Miguel Ángel]: De hecho, él tuvo una entrevista con un funcionario de protección de la Fiscalía General de la Nación y eso nunca se advirtió. ¿qué habló con el funcionario? ¿Qué le dijo el funcionario? No lo sabemos hasta el día de hoy.

[David]: Tampoco está tan claro por qué en la botella –como ya mencionamos– solo encontraron ADN de Jorge Enrique pero no de Alejandro.

[Miguel Angel]: Es lo que uno dice: pero a ver si Alejandro fue el que tomó de la botella y murió por ingesta de cianuro. ¿Cómo así que el único ADN que aparece en la boca de la botella es de Jorge Enrique, su padre, que supuestamente murió de un infarto?

[David]: Otra de las pruebas que mostró la Fiscalía fue ese video de Jorge Enrique comprando varias botellas de agua parecidas en un supermercado. Pero para Miguel Ángel y la familia lo único que el video prueba es justamente eso: él comprando el agua que le gustaba. Nada más. Ni siquiera se sabe si se trataba de la misma botella que tenía el veneno.

[Miguel Ángel]: Porque nosotros pudimos descubrir que esas botellas tienen, tienen unas, unos códigos de barra y esos códigos de barra equivalen a la botella en todo el país. ¿Qué significaba eso? Que si yo compraba una botella en Santander de agua en ese año o lo compraba en Bogotá, tenía el mismo número serial. Obviamente la botella que aparece tiene el mismo serial que todas las botellas en el país en el año 2018, porque así nos los dijo la propia marca.

[David]: Tampoco hay pruebas concretas de que él hubiera comprado el cianuro. No hay videos, no hay facturas, no hay registros de compra. Nada. Pero, según Medicina Legal, sí había ADN de Jorge Enrique en el tarro de cianuro y en las bolsas que lo envolvían. Esa es otra de las bases de la hipótesis de la Fiscalía de que él puso el veneno en la botella.

Pero eso tampoco convence a Miguel Ángel.

[Miguel Ángel]: Porque, entre otras cosas, lo que derrumba la teoría del suicidio, por ejemplo, es que a él lo encuentran afeitándose. Nadie con los sentidos activos se toma un cianuro y empieza a afeitarse.

[David]: Pero eso no significa, según Miguel Ángel, que Jorge Enrique no hubiera tomado el veneno.

[Miguel Ángel]: La Fiscalía ni siquiera investigó que la ingesta de cianuro en su cuerpo puede provocar un paro respiratorio. Entonces ni siquiera el dictamen de Medicina Legal sobre su muerte tiene sentido, tiene sustento. Yo sí creo que él tenía cianuro en su cuerpo, pero por una ingesta accidental, accidental de él, deliberada de terceros.

[David]: Miguel Ángel cree que ese tercero pudo ser alguien que trabajaba en la finca donde estaba viviendo Jorge Enrique.

[Miguel Ángel]: La Fiscalía dice que todas esas personas que trabajaban con él eran de su absoluta confianza y que nunca pudieron haberlo matado. Y nosotros pudimos probar que dos de las personas que trabajaban las acababa de conocer con Enrique Pizarro hacía un mes y que el propio Jorge Enrique tenía sus reservas sobre uno de ellos.

[David]: Carolina recuerda que su papá se quejaba de la pareja que cuidaba el lugar, que eran un hombre y una mujer. Decía que se habían robado algunas cosas de la casa y que ya no se sentía cómodo con ellos. También recuerda que su papá planeaba despedirlos muy pronto y él día que murió estaba haciendo sus liquidaciones. Poco después de las muertes, dejaron de trabajar en la finca.

[Miguel Ángel]: Y fíjese que esas personas, todas desaparecieron. La Fiscalía les perdió el rastro. Hoy no aparecen por ninguna parte. Sería bueno saber en realidad volverlos a sentar para pues que digan las cosas, qué pudo haber pasado.

[David]: Miguel Ángel asegura que, además, el testimonio sobre Jorge Enrique que dio la empleada doméstica interna, que vivía en esa casa,  tampoco es claro.

[Miguel Ángel]: En principio, ella advertía que no, que nunca había visto una intención suicida ni ganas de hacerse daño con su vida.

[David]: Pero después dijo que lo había visto coger una botella de agua y una cuchara de la cocina. Cuando el entonces Fiscal General anunció el cierre de la investigación, agregó que, según ese testimonio, Jorge Enrique se había encerrado con la botella y la cuchara en el mismo baño donde encontraron el tarro de cianuro.

Por otro lado, según la declaración de la otra empleada doméstica que iba los fines de semana, el 8 de noviembre, después de que llevaron a Jorge Enrique al hospital y mientras organizaba su habitación, sí encontró la botella en el escritorio. Se dio cuenta de que habían tomado dos o tres sorbos del líquido y tenía la tapa puesta, pero no estaba cerrada. La dejó en ese lugar.  También dijo que en ese momento encontró en el piso una nota escrita por Jorge Enrique.

[Miguel Ángel]: una carta como si fuera una especie de testamento de despedida. Y después se descubrió que ese documento que se había encontrado era un documento que se llamaba Cosas por hacer, como cuando uno en una agenda escribe lo que va a hacer el día de hoy. Lo encontraron en un escritorio de Jorge Enrique y decía cosas como hay que pagarle a los empleados, hay que sacar unas cesantías de tal banco, hay que ir a hablar con fulanito. La agenda natural de un ser humano. Si una persona va a acabar con su vida, una persona no deja una carta técnica, deja una carta humana. Con una carga poderosa, además. Y eso no pasó.

[David]: La empleada doméstica que encontró la nota de Jorge Enrique y la botella agregó que justo después habló con la empleada interna y esta le dijo lo siguiente, es una cita textual: “Me dijo: tengo un presentimiento que don Jorge se tomó algo, porque él bajó temprano a la cocina, se tomó un café y tomó una botella de agua de la despensa y se fue tomándosela porque es que él nunca toma agua tan temprano.” Cierro la cita.

También cabe la posibilidad, según explica Miguel Ángel, de que alguien externo haya entrado a la casa y haya puesto la botella. No era impensable, como lo planteó la Fiscalía.

[Miguel Ángel]:  Y nosotros también pudimos establecer la facilidad con la que cualquier ciudadano podía entrar. Es decir, no había ningún tipo de rigurosidad, ni alarmas ni…

[David]: Lo que sí había eran cámaras de seguridad. Según Miguel Ángel, Jorge Enrique las había instalado un mes antes de morir.

[Miguel Ángel]: Y entonces uno se pregunta perfecto, ¿y qué hay en las cámaras de seguridad? No lo sabremos nunca porque la Fiscalía se las llevó y dijo no, no pudimos legalizar esta información.

[David]: Recuerden que se quedaron con las pruebas más tiempo del que debían y no las legalizaron ante un juez.

[Miguel Ángel]: Eso es una de las cosas más insólitas.  Ellos sabían que si llegaban tarde la iban a rechazar esa prueba y se iban a quedar con la teoría del infarto y de que Alejandro se tomó ese cianuro por accidente, que es la única realidad. La única realidad del proceso es que Alejandro sí se tomó esa botella por accidente.

[David]: Una pausa y volvemos.

Estamos de vuelta en La Ruta del Sol.

[Miguel Ángel]: Gracias, su Señoría. Esta representación de víctimas, que precisamente representa los intereses de María Carolina Pizano, de Juanita Pizano…

[David]: A finales de 2023, el abogado Miguel Ángel del Río presentó los argumentos de la familia ante un juez para que no cerraran el caso de Alejandro Pizano.

[Miguel Ángel]: Llevan esperando cinco años por justicia.

[David]: Miguel Ángel y su equipo venían recogiendo información desde principios de ese año y tenían muy bien identificados los huecos que tenía la Fiscalía en la investigación de este caso.

[Miguel Ángel]: De tal manera que desde ya, esta representación de víctimas tiene que oponerse a la solicitud de preclusión. Porque la verdadera pregunta aquí es, su Señoría, la existencia o no de unas posibles líneas investigativas que la Fiscalía no ha abordado.

[David]: La intervención de Miguel Ángel duró alrededor de ocho horas, con una pausa en el medio para descansar y comer algo. En todo ese tiempo el abogado presentó las dudas que ya hemos mencionado y agregó documentos, declaraciones de la familia Pizano y de los otros testigos, análisis de los informes periciales, y todo lo necesario para dejar claro que el argumento de la Fiscalía de que Jorge Enrique preparó todo para un suicidio y que justo minutos antes hubiera muerto de forma natural no tenía sentido. Para él era imposible llegar a una conclusión de lo que pasó con una investigación que solo había durado dos meses.

[David]: Hacia el final de su intervención, Miguel Ángel hizo una lista de lo que la Fiscalía no hizo.

[Miguel Ángel]: Nunca la Fiscalía General de la Nación advirtió problemas de seguridad de Jorge Enrique Pizano. Nunca entrevistó a las personas que pudieron ser denunciadas por Jorge Enrique Pizano. Nunca entrevistó al hombre de protección que habló con Jorge Enrique Pizano y no sabemos a día de hoy, Su Señoría, qué fue exactamente lo que dijo y lo que hablaron. Nunca se inspeccionaron los expedientes al interior de la Fiscalía General de la Nación, la Superintendencia de Industria y Comercio, el Tribunal de Arbitramento, donde Jorge Enrique Pizano dio declaraciones en el año 2018 y en el año 2017. Nunca se estableció a ciencia cierta, su Señoría, cuál fue entonces el diagnóstico de la muerte, o se pasó por alto que el infarto podría tener consecuencias, no en los aspectos valorativos y especulativos que hizo en su momento el patólogo Morales, sino por el contrario, su Señoría, en la posibilidad de que hayan sido relacionados precisamente con la ingesta de cianuro. No se establecieron los antecedentes de las personas que trabajaron con Jorge Enrique Pizano. Se estableció que no eran personas de su confianza. No se sabe dónde se encuentran a día de hoy. No se han establecido las denuncias. La Fiscalía General de la Nación ni siquiera pidió declaración de la fiscal 80, Amparo Zerón, para establecer cuál era la línea investigativa y el aporte que Jorge Enrique Pizano había hecho en esa investigación.

[David]: Las hermanas Pizano estaban escuchando la intervención de Miguel Ángel. Ellas sabían lo que iba a decir, pero no dejaba de sorprenderlas. Hasta ese momento no habían tenido a alguien que las representara como de verdad querían.

[Carolina]: Y yo ahí quedé muy contenta de lo bien que o expuso. Ahí está toda… contó todo, está toda la información ahí.  Pues es como atar cabos. O es como cuando tú empiezas a limpiar un vaso, ¿sí? Como que inicialmente se ve medio turbio, pero cada vez se ve más claro.

[Juanita]: Nunca había visto a alguien explicar de manera tan clara y concisa y jurídicamente todo lo que nos pasó. Y lo hizo de una manera de verdad magistral. O sea, fue capaz de explicar punto por punto todas las causas de nuestro insomnio. O sea, ha sido de esas pocas personas que se han tomado el tiempo y la energía de investigar quién era Jorge Enrique Pizano.

[David]: Al final de su intervención, Miguel Ángel le pidió al juez que le permitiera a las víctimas saber qué pasó.

[Miguel Ángel]: En ese sentido, Su Señoría, agradeciendo su paciencia por cada una de las partes, este representante de víctimas termina su intervención haciéndole la solicitud de, repito, no precluir la solicitud impetrada por la Fiscalía y que esta investigación continúe su necesaria indagación. Muchas gracias.

[David]: Pero la decisión del juez no fue inmediata. Tuvieron que esperar más de tres meses y otra audiencia larga, de casi cinco horas, para conocerla. El día que me vi con Juanita, también le pregunté sobre eso.

¿Cómo les fue con la audiencia del 8 de marzo?

[Juanita]: Pues, yo no estaba preparada mentalmente y no estaba esperando nada. Yo pensaba que, de verdad, yo juraba que el juez iba a decir que la investigación terminaba.

[David]: Pero ese día, el 8 de marzo de 2024, el juez anunció algo muy importante:

[Juez]: Existe duda sobre la muerte por causas naturales de Jorge Enrique Pizano Callejas, sumado a una serie de inconsistencias en el recaudo y manejo probatorio de evidencia de vital importancia en el presente caso.

[David]: Le ordenó a la Fiscalía, una vez más, que no se podía cerrar el caso. Y agregó que no se debían descartar otras posibles causas de las muertes de los Pizano.

[Juez]: Para concluir, quedó suficientemente claro que la hipótesis elegida por la Fiscalía es solo una posibilidad dentro de la alta gama de probabilidades que resultan igualmente válidas para la investigación del responsable de la muerte de la muerte de Alejandro y que este ente no despejó.

[Juanita]: Las tres muy sorprendidas de… de bien, Fue muy grato escuchar al juez, literalmente, darle clases a la Fiscalía sobre cómo se precluye un caso, una investigación y digamos todas esas faltas que tuvo la Fiscalía, no solo en su actuar, sino también en su argumentación después en las audiencias, que fue bastante grave.

[David]: La noticia salió ese mismo día.

[Catalina Vargas]: Un juez de Funza determinó que la investigación por la muerte de Jorge Enrique Pizano, excontroller de La Ruta del Sol y testigo clave del caso Odebrecht, y su hijo Alejandro no puede precluir. Y le ordenó  a la Fiscalía que continúe con la investigación para establecer si la muerte de ambos se trata de un asesinato.

[David]: Para Miguel Ángel fue un pequeño triunfo en medio de tanto horror.

[Miguel Ángel]: Ellos han sufrido dos tragedias porque… en realidad tres, que son la muerte del padre, la muerte de su hermano y el abandono de la administración de justicia. La Fiscalía General de la Nación las ha revictimizado y les ha dado una bofetada en el sentido de que ellas lo único que creían era en la institucionalidad. Creyeron en los funcionarios que participaron en las investigaciones, entregaron voluntariamente elementos materiales probatorios y todo eso se perdió. Entonces ahora vamos a encaminar la investigación como debe hacerse, que la Fiscalía investigue lo bueno, lo malo, lo feo, todo.

[David]: Entre eso que menciona Migel Ángel que debe investigar la Fiscalía, hay un hecho puntual que ocurrió en 2018, poco después de la muerte de Alejandro.

Las hijas y su mamá estaban donde un tío, en Bogotá, cuando el entonces Fiscal General, Néstor Humberto Martínez, les hizo una visita que organizó su hijo. Ya habíamos hablado de esa visita en otros episodios. Fue cuando las hijas de Jorge Enrique cuentan que Martínez llegó muy conmocionado. No solo por la pérdida, sino también porque, después de las revelaciones del audio que publicó Noticias Uno, lo estaban criticando en medios y redes sociales. Carolina estaba ahí.

[Carolina]: Entonces ahí… Mi mamá siente compasión por todo el mundo. Sí, tiene un corazón demasiado, demasiado bondadoso. Y claro, entonces, si alguien te dice eso, pues, uno piensa cómo lo ayudo. Entonces en esas mi mamá le ofrece el iPad. Como no, acá hay unas grabaciones que te pueden servir.

[David]: El iPad de Jorge Enrique con el que había grabado a escondidas a Martínez y a otros altos funcionarios del Grupo Aval.

[Juanita]: Era como una muestra de que confiamos en él y de que acá no tenemos nada más en contra tuyo. Sí, como mira, todo lo que podrías encontrar en contra tuyo está acá.

[Carolina]: Mi mamá se lo entregó directamente a él.  Y él se lo llevó. Sí, él se lo llevó ese mismo día. Y que lo devolvieron por la tarde.

[David]: Lo devolvieron sus escoltas.

[David]: Cuando le contaron esto a Miguel Ángel, quedó impactado.

[Miguel Angel]: Siendo Néstor Humberto Martínez el protector de la prueba en Colombia como jefe de la Policía Judicial de la Fiscalía General de la Nación. ¿Cómo es posible que se lleve un elemento material probatorio sin la rigurosidades naturales de un proceso?

[David]: Ese iPad se habría tenido que transportar  en una cadena de custodia, como lo exige la ley. Pero según la investigación de Miguel Ángel, ni siquiera fue registrado como prueba de la investigación de las muertes.  

[Juanita]: El solo hecho de que recibiera el iPad por fuera de cualquier procedimiento jurídico es absurdo. Y si llega una señora tan divina, tan… yo no sé, como mi mamá, te lo ofrece, tú le dices que no. O sea, si eres una persona decente, que ya sabemos que no es, pero tú le dices que no, que no puedes, que no, que dentro de tus potestades legales no está tener ese iPad.

[David]: Miguel Ángel agrega que Martínez no solo se llevó el iPad y después lo devolvió.

[Miguel Ángel]: Nosotros hemos podido determinar que ese iPad fue manipulado.

[David]: Para poder asegurar eso, Miguel Ángel y su equipo analizaron el iPad y la información que había ahí. Según él, encontraron la mayoría de las cosas: correos electrónicos, fotos, videos, grabaciones, pero no estaba la información entre los años 2016 y 2018.

[Miguel Ángel]: Es decir, aquí estamos frente también a una comisión de otros delitos y que deben ser investigados con rigurosidad.

[David]: A principios de este año, 2025, la familia y Miguel Ángel denunciaron a Néstor Humberto Martínez ante la Comisión de Investigación y Acusación  de la Cámara, la que investiga a los fiscales generales, los actuales y los que ya fueron antes, por posibles delitos durante sus funciones. La denuncia contra Martínez fue por ocultamiento, alteración o destrucción de material probatorio. Es un proceso largo, burocrático y político, pero si la Comisión encuentra razones suficientes, podría acusarlo. De esta forma, como ya no es fiscal, la Corte Suprema de Justicia asumiría el caso para juzgarlo. Si lo declara culpable, lo podría condenar a una pena de entre 4 y 12 años de cárcel.

Martínez no ha negado que recibió ese iPad, pero insiste en que no lo manipuló. Cuando lo entrevistamos, en septiembre de 2025, le preguntamos por ese tema. Nos dijo que él también había denunciado a Miguel Ángel por supuestamente haber inventado evidencia para señalarlo y que ya lo habían citado de la Fiscalía General a interrogatorio bajo juramento. Este es Martínez.

[Nestor Humberto]: En ese denuncio penal le han pedido al abogado que entregue el iPad. ¿Para hacer qué? Para hacer el trabajo forense y se identifique, como tiene que ser, si en efecto, alguien tocó el sistema operacional de ese iPad. Audiencias ante un juez. Audiencias ante otro juez. Citación para la entrega. El iPad no llega. No aparece. No lo quieren entregar

[David]: Miguel Ángel me aseguró que eso es falso, que siempre está a disposición de la Fiscalía no solamente con esa denuncia, sino con todas las que le han puesto desde muchos sectores y que, según dice, tienen un trasfondo político.

Martínez agregó algo sobre las personas que analizaron el iPad. Nos contó que su abogado les tomó declaraciones y uno de ellos dijo que en la extracción de la información aparecían elementos eliminados, pero que no podía confirmar que hubiera sido así. Tampoco podía saber quién ni cuándo lo había manipulado.

Pero Miguel Ángel dice que esas personas a las que se refiere Martínez no fueron los que hicieron el informe de peritaje sobre el iPad, sino que, basándose en él, dieron unas conclusiones de los hallazgos, entre las que está la eliminación de cierta información. A la persona que, según Miguel Ángel, sí examinó el aparato, no le tomaron su declaración. Y se sostiene en decir que la evidencia demuestra que la única persona que tuvo acceso al iPad fue Martínez.

Aun así, Martínez nos insistió en que él no manipuló el iPad, que no eliminó información.

[Nestor Humberto]: No, yo no hice una canallada de esas. Por Dios. Pero a mí no me pueden ir a llevar al cementerio de la moral de Colombia inventándome esta cosa. Yo me resisto a creer que la familia está de acuerdo con que con unos informes que los autores dicen que eso no dijeron ellos, me levanten semejante calumnia. Por eso yo tengo demandado penalmente a este señor.

[David]: Y le preguntamos cómo se sentía con que lo haya denunciado la familia de Jorge Enrique.

[Nestor Humberto]: La familia no puede olvidar lo que yo ayudé a Jorge Enrique. Que recuerdo cuando llegaba mi hijo consternado a decirme que pobre Jorge Enrique, que está pasando dificultades y yo lo ayudaba. ¡Por Dios! Yo lo ayudé. Siempre fue mi gran amigo. Fíjese usted lo que al final pasa, que haya que haya una investigación. Y que salgan con el cuento de los iPads. ¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad! El abogado…  la familia no puede cohonestar eso. Yo creo que no lo puede cohonestar porque no le puede nacer del alma. Que la familia termine como determinadora de una imputación hacia mí. De que yo borré el iPad de Jorge Enrique Pizano para ocultar pruebas. ¡Oigan esta monstruosidad!

[David]: Entonces, recapitulemos todo esto último: la familia y su abogado denunciaron a Nestor Humberto Martínez por lo del iPad. Después, Martínez denunció al abogado del Río. Según él, la prueba para acusarlo de haber manipulado el iPad era falsa. En eso están con ese tema.

Y en cuanto al caso de la muerte de Alejandro, la Fiscalía apeló la decisión de no cerrarlo. Ahora, lo que Miguel Ángel y la familia buscan es que desarchiven la investigación del caso de Jorge Enrique. Están convencidos de lo importante que es volver a revisar todo lo que todavía se pueda. Pero también son realistas: las pruebas que recogió la Fiscalía ya no sirven legalmente y han pasado tantos años que ya ni saben dónde están.

[Juanita]: Como la botella. No sabemos qué pasó. La toalla, las huellas en la casa, las grabaciones de las cámaras. No sabemos qué pasó con eso. Entonces creo que la gran pregunta es con qué van a investigar. No tengo ni idea.

[David]: Incluso tienen claro que es muy probable que nunca terminen de armar el rompecabezas de todo lo que pasó. Pero entre más fichas tengan, mejor.

[Juanita]: Son muchos porqués sin respuesta. Entonces como que yo creo que más que intentar responderlos, es solo asumir que siempre van a existir esos porqués y manejarlos y a veces responderlos un poquito, pero entender que nunca los voy a responder completamente.

[David]: Pero para Miguel Angel todavía hay cosas que se pueden volver a revisar. Ya lo ha dicho: todas las pruebas de las irregularidades que recopiló Jorge Enrique durante tantos años, pero tendrían también que buscar a los trabajadores de la finca, volverlos a entrevistar y corroborar sus testimonios. También tienen que revisar todas las veces que Jorge Enrique dejó claro que temía por su seguridad y la de su familia, y esta vez sí tener en cuenta que,  oficialmente, le pidió protección a la Fiscalía… en fin…  hacer una investigación –esta vez sí exhaustiva– para ojalá poder determinar, con certeza, que la de Jorge Enrique haya sido una muerte natural.

[Juanita]: Nosotras, mi mamá, mi hermana y yo estamos buscando una verdad y una justicia y una reparación que nos corresponde como víctimas en el marco de estos dos procesos penales. Pero esto no quiere decir que yo esté acá diciendo como ustedes mataron a mi familia, como usted, Luis Carlos Sarmiento, usted, Néstor Humberto, mató a mi papá y a mi hermano. No estoy diciendo eso. Lo que yo estoy diciendo es que ellos se portaron muy inadecuadamente y profesionalmente y personalmente.

[David]: Y esto último ha sido muy doloroso. Sentir que su papá fue tan ignorado, tan manipulado, tan amenazado, solo por estar haciendo bien su trabajo… Pero Carolina entiende que la personalidad de su papá era esa…

[Carolina]: Mi papá siempre intentó trabajar en pro del país, no como de del sector público de hacer un mejor país. Y yo creo que eso fue lo que hizo en el sentido de de denunciar la corrupción. Sí, de denunciar lo que se, lo que se hizo mal.  Lo que pienso es. Yo creo que ni siquiera mi papá se imaginaba el impacto que que ha tenido en este momento todo esto. Yo creo que estaría orgulloso de sí mismo.

[David]: ¿Y tú lo estás?

[Carolina]: Sí, claro. Claro. Solo que no me gustó la consecuencia.

[David]: La forma en que se manejó la investigación del caso Lava jato,  que destapó el escándalo de corrupción de Odebrecht, el más grande del continente, ha tenido muchas críticas en los últimos años. Algunas condenas y acuerdos fueron anulados o renegociados. También hubo denuncias de que el proceso de investigación se hizo con prácticas ilegales.

Por colaborar con la justicia, Marcelo Odebrecht redujo su condena de 19 años a 10 y en 2017 le dieron arresto domiciliario. En 2024, el Supremo Tribunal de Brasil anuló los fallos en su contra por considerar que se violó el debido proceso y recuperó su libertad.

Odebrecht cambió su nombre y desde 2020 se llama Novonor.

En Colombia, del Grupo Aval solo condenaron, en 2019, al presidente de Corficolombiana, José Elías Melo, por haber gestionado el soborno para el contrato de la Ruta del II. Le dieron casi 12 años de cárcel, pero en 2024, después de haber cumplido las tres quintas partes de su condena,  recuperó su libertad. Un año después, aunque no tuvo que  volver a la  cárcel,  la Corte Suprema dejó en firme esa condena y confirmó que  Melo sí gestionó el soborno

La Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia abrió una investigación en 2018 a varias personas y empresas por la corrupción de Odebrecht. Entre los investigados estaba Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, el hijo de Sarmiento Angulo y presidente del Grupo Aval en ese momento. No fue por los sobornos, sino por conflictos de interés, y aunque la Superintendencia también le pidió a la Fiscalía que lo investigara por posibles delitos, ninguno de los dos procesos prosperaron y los terminaron archivando.

Por otro lado, en lo relacionado con la Ruta del Sol han pasado varias cosas.

Después del escándalo de la Ruta del Sol II, en 2018 el gobierno le entregó la obra incompleta a una entidad pública que, por falta de plata, no pudo avanzar mucho en su construcción. Tres años después, se la pasó a dos constructoras privadas colombianas para que la terminaran. En 2023 anunciaron que la vía ya era transitable, pero se espera que entreguen la obra completa en 2028, casi 20 años después de que se adjudicó el contrato.

Las dos campañas presidenciales de 2014 fueron investigadas por recibir plata de Odebrecht. Pero solo acusaron en 2024 a uno de los candidatos, Óscar Iván Zuluaga, y a su hijo, el gerente de la campaña. Lo que más comprometió al candidato del uribismo fue una grabación en la que hablaba del tema con uno de los implicados en la red de corrupción de la multinacional brasileña. El juicio aún no ha terminado.

Roberto Prieto, el gerente de las dos campañas presidenciales de Juan Manuel Santos, fue condenado en 2019 a cinco años de cárcel. Pero no por lo que pasó en la Ruta del Sol II, sino por unos afiches que pagó Odebrecht para la campaña de Santos de 2010 y por haber recibido un soborno, a título personal, en el tercer tramo de la carretera, que se conoce como La Ruta del Sol III.

Ese tercer tramo también sigue incompleto y con planes de terminarlo en 2028. Aunque no estuvieron involucrados Odebrecht y el Grupo Aval, ha tenido retrasos, deudas multimillonarias, quiebras y escándalos de corrupción.

En cuanto al Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido entre Corficolombiana, del Grupo Aval, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el 3 de diciembre de 2025 el Gobierno colombiano le pidió a la fiscalía de ese país que revelara la identidad del misterioso Colombian Official Number 3, el Funcionario Colombiano Número 3, que describen textualmente en el documento como “un alto funcionario de la rama ejecutiva del gobierno colombiano aproximadamente entre 2010 y 2018”. Una semana después la fiscalía estadounidense se negó a dar el nombre. 

Ahora, sobre las investigaciones de la Fiscalía de Colombia, en 2023 la entidad anunció que imputaría a otras 55 personas por el caso de Odebrecht. Entre esas personas no había ninguna del Grupo Aval, pero sí directivos de la multinacional brasileña, que siguen en su país sin enfrentar a la justicia colombiana. Además, hubo imputaciones contra funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura, la ANI, incluida otra más para Luis Fernando Andrade, el que fue director de la entidad.

Andrade está esperando la decisión de la justicia por el caso relacionado con la Ruta del Sol II, y dice que podría conocerse a principios de 2026. Así lo declaren inocente, la Fiscalía todavía lo sigue investigando por otros casos, como el de la corrupción en la Ruta del Sol III. Aunque lo ha imputado tres veces por eso, las tres veces las ha rechazado un juez.

En este momento, en el Congreso está avanzando un proyecto de ley que se conoce como Ley Jorge Enrique Pizano. Su objetivo es proteger a quienes denuncien actos de corrupción.

Créditos:

[David]: La Ruta del Sol es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de IHeart Radio.

La reportería y producción de este episodio fueron hechas por mí, David Trujillo. La editora principal es Camila Segura, con edición adicional de Daniel Alarcón, Silvia Viñas y Eliezer Budasoff. Eliezer es gerente del proyecto. La verificación de datos es de Bruno Scelza y  de Sergio Sebastián Retavisca. Camilo Vallejo hizo la revisión legal. El diseño y la mezcla de sonido son de Martín Cruz, con música original de Andrés Nusser. La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo.

El desarrollo de producto de La Ruta del Sol estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Nelson Rauda y Óscar Luna, con el apoyo de Lina Rincón y Samantha Proaño, del equipo de audiencias de Radio Ambulante Studios.

La Ruta del Sol se grabó en Fiona Records.

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.

Queremos agradecer a la FLIP por su valioso apoyo en la revisión legal de esta producción y en su asesoría en materia de seguridad.

Carolina Guerrero es la productora ejecutiva de Central y la CEO de Radio Ambulante Studios.

Puedes seguirnos en redes sociales como central podcast y suscribirte a nuestro boletín de correo en centralpodcast.audio.

Soy David Trujillo. Y esto fue La Ruta del Sol. Gracias por escuchar.

Episodio 9 | El fiscal

El fiscal

[David]: 11 de enero de 2019. Habían pasado dos meses desde la muerte de los Pizano y el escándalo alrededor no había hecho más que aumentar. La indignación era tanta que ahora la gente, en las calles, estaba pidiendo la cabeza del entonces Fiscal General. 

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[Protestas]: El Fiscal se va a quemar, el Fiscal se va a quemar, el Fiscal se va a quemar.

[Juan Camilo Merlano]: En distintas ciudades del país adelantaron manifestaciones en contra del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez.

[Protestas]: Fiscal, bandido, paraco y asesino. 

[Protestas]: A las calles a tumbar al corrupto del Fiscal. 

[Protestas]: Jijiji, marica, esto es una coima. Jijiji, marica, esto es una coima.

[Wilson Moreno]: El momento más simbólico del plantón en el búnker, en Bogotá, fue cuando los protestantes quemaron la bandera de la Fiscalía. Por lo menos 2 mil personas llegaron a la sede principal del ente acusador pidiendo la salida de Néstor Humberto Martínez. 

[David]: Hacía un mes la Corte Suprema finalmente había escogido  un fiscal ad hoc, o sea, un fiscal encargado especialmente para el caso de Odebrecht. Pero para algunos esa decisión no era suficiente, porque de las decenas de líneas de investigación de este caso, este nuevo fiscal tomó sólo tres, las mismas en las que el entonces Fiscal General se había declarado impedido por conflictos de interés. 

Pero pedían que Martínez se apartara del todo de la entidad, no sólo de  tres líneas de investigación. Incluso dos organizaciones, DeJusticia y la Comisión Colombiana de Juristas,  pidieron que se anulara su elección como Fiscal General porque, según ellos, la Corte Suprema lo eligió sin conocer sus posibles conflictos de interés. Pero les terminaron rechazando la demanda porque se presentó muy tarde, casi tres años después de la elección.

A dos semanas de las protestas, Martínez dio una rueda de prensa para anunciar algo muy importante. 

[Néstor Humberto Martínez]: Muy buenos días. La Fiscalía General de la Nación quiere hoy informarle al país, por razones de interés general, los resultados finales de la investigación que se inició con ocasión de la muerte del doctor Alejandro Pizano Ponce de León. 

[David]: La familia Pizano ya sabía dónde iba a aterrizar esto, ellas ya habían aceptado que la Fiscalía cerrara la investigación de la muerte de Alejandro. Pero esta era la primera vez que el país conocía el proceso.

Martínez empezó hablando de la botella de agua saborizada y dijo que se pudo establecer que Jorge Enrique siempre la tuvo en su poder. La prueba era un video de un mes antes de que muriera cuando compró unas botellas parecidas en un supermercado.

[Néstor Humberto]: La cámara muestra el paso del doctor Pizano por la caja registradora y reafirma el tipo de bebida que adquirió. 

[David]: También, como ya contamos en episodios anteriores, mencionó que se encontró ADN de Jorge Enrique en la boca de la botella, y reveló que la empleada doméstica dijo que un día antes de la muerte… 

[Néstor Humberto]: Lo vio acercarse a la cocina y sacar una cuchara de palo de uno de los cajones mientras llevaba en su mano una botella de agua. Según la declaración, el señor Pizano Callejas se llevó los dos objetos a un baño del segundo piso y se encerró allí durante varios minutos. En ese mismo baño, días después, se encontró un pote de cianuro de potasio. Complementariamente, la Fiscalía obtuvo diversos testimonios de terceros y de su propia psiquiatra, que dan cuenta que en varias oportunidades el doctor Jorge Enrique Pizano manifestó en distintos momentos y lugares que una opción en su periplo vital era el consumo de un tóxico.

[David]: Martínez también habló de la lista de tareas por hacer que había en el escritorio de Jorge Enrique y dijo que la misma empleada doméstica la había visto el día de su muerte.  

[Néstor Humberto]: Y en declaración que rindió ante la Fiscalía, aseguró que en las labores de aseo de esa mañana vio sobre el escritorio del doctor Jorge Enrique Pizano la botella de agua saborizada y se acercó a cogerla. Cuenta en su testimonio que la tapa estaba un poco movida y que ella misma la cerró.

[David]: Martínez aseguró que nadie volvió a entrar a la casa entre el 9 y el 11 de noviembre, – Jorge Enrique, recuerden, murió el 8– y que la botella permaneció ahí hasta que la familia la encontró el día en que falleció Alejandro. Después dijo que, basándose en testimonios, pruebas documentales y técnicas, la Fiscalía había tomado una decisión sobre el caso. 

[Néstor Humberto]: El doctor Pizano falleció por una muerte accidental al tomar la bebida que se encontraba en el escritorio de su padre. De esta manera, judicialmente se concluye esta investigación. Se da cerrado el caso del fallecimiento dolorosísimo de Alejandro Pizano Ponce de León.

[David]: Y como el dictamen de la necropsia de Jorge Enrique que hizo un perito privado en el hospital era muerte natural, no había nada más que investigar.  

[Néstor Humberto]: Al dar a conocer esta documentación y la decisión que ha tomado la Fiscalía General de la Nación, la Fiscalía le pide a la opinión pública nacional y por supuesto, a la comunidad internacional, especial respeto por la memoria de Jorge Enrique y Alejandro Pizano. Y de la manera más respetuosa, invitamos a todos a no revictimizar a su familia. Paz en la tumba de Jorge Enrique Pizano y de Alejandro Pizano. Muchas gracias. 

[David]: Si bien se cerró el caso Pizano, Martínez no dejó de estar metido en tormentas mediáticas. Y no sólo por este caso, sino por otros relacionados con sobornos y manipulación de procesos judiciales. Pero hubo uno en especial, que es muy complejo como para explicar con detalles aquí, pero fue una pelea entre la Fiscalía y la justicia transicional por el caso de un exjefe de la guerrilla de Las Farc. Eso pasó casi tres años después de que arrancó la Fiscalía de Martínez, y fue por este caso que salió a dar este comunicado. 

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[Néstor Humberto]: Mi consciencia y mi devoción por el Estado derecho me lo impiden. Por ello, he presentado renuncia irrevocable al cargo de Fiscal General de la Nación.

[David]: Unos días después, el fiscal ad hoc que habían nombrado para encargarse de tres líneas de investigación del caso Odebrecht presentó su informe final a la Corte Suprema. Contacté a ese fiscal,  Leonardo Espinosa, para hablar sobre sus hallazgos, pero no me respondió. 

[David]: Lo cierto es que en su informe, que resultó de una investigación de cinco meses, dijo que había encontrado, entre otras cosas, que la Fiscalía no le imputó cargos importantes a ciertos personajes claves en la corrupción de Odebrecht, que en algunos les quitaron varios delitos que ya les habían imputado y que no registraron adecuadamente las órdenes de captura contra las cabezas de Odebrecht en Colombia, por lo que pudieron salir del país sin problema. También pidió que se investigara a otros dos fiscales que estuvieron a cargo del caso por esas irregularidades. 

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[María Camila Orozco]: El saliente fiscal ad hoc dijo además que esta investigación la denominó como iceberg y que solamente alcanzó a llegar a un porcentaje mínimo de la investigación de Odebrecht en tres líneas de investigación.

[Silvia Charry]: Y un dato final: el saliente fiscal ad hoc, Leonardo Espinosa, dice que en su momento informó de todas estas irregularidades al Fiscal, exfiscal ya, Néstor Humberto Martínez, pero que nunca recibió respuesta. 

[David]: Después de su renuncia, Martínez se alejó del sector público y volvió a dedicarse a sus clientes y al derecho comercial. Empezó a escribir una columna de opinión semanal en El Tiempo, el periódico de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mismo que lo había escogido como personaje del año en 2017. También publicó un libro criticando el proceso de paz con Las Farc. Muy pocas veces volvió a referirse públicamente sobre el caso Pizano, hasta que habló con nosotros… 

[Néstor Humberto]: Como te dije en algún correo que nos cruzamos, yo hace mucho tiempo había tomado la decisión de no volver a hablar de estos temas. Porque me parece que mejor que evolucione la historia y la justicia. Pero me pareció una oportunidad chusca, de buscar un medio distinto, que saben hacer radio distinta y no están impregnadas en los conflictos políticos que vivimos hoy en Colombia tan jodidos. 

[David]: Desde Central Series y Radio Ambulante Studios esto es La Ruta del Sol.

Soy David Trujillo. Episodio 9: El Fiscal.

A principios de septiembre de 2025, Néstor Humberto Martínez aceptó darnos una entrevista. Como ya dijo, llevaba años sin hablar del caso Pizano.

[Néstor Humberto]: Y he guardado un preciso y metódico silencio. Pero por supuesto, he ido ganando mucha información, ¿no? He adquirido mucha información. Aquí no hay nada de opiniones.

[David]: Nos encontramos en un estudio de grabación en Bogotá a finales de septiembre. Primero llegaron sus escoltas para examinar el lugar y cuando confirmaron que todo estaba bien, llegó Martínez. Entró al estudio solo, se sentó al frente de uno de los micrófonos y en la silla del lado puso un maletín lleno de documentos. Conmigo estaba Daniel Alarcón, el productor ejecutivo de Radio Ambulante Studios y uno de los editores de esta serie. Antes de seguir, tengan claro que la entrevista duró unas tres horas y pueden escucharla completa en nuestra página web centralpodcast.audio

[David]: Esa tarde que lo entrevistamos, Daniel arrancó con las preguntas:

[Daniel Alarcón]: Yo particularmente… me daba mucha curiosidad de entender por qué… O sea, ¿cuál era su meta de esta conversación? Porque hubiera sido bien fácil ignorar el correo o decir que no gracias… 

[Néstor Humberto]: ¿Por qué lo hice? 

[Daniel]: Sí. 

[Néstor Humberto]: Porque mira, cuando esto era noticia en Colombia, esto estaba muy contaminado de intereses políticos. La izquierda quiso cobrarme a mí mis posiciones frente al tema de paz. Y se movilizó la izquierda completa y un sector de gente… Yo creo haber hecho el programa anticorrupción más grande que se ha hecho en Colombia en un programa que se llama Bolsillos de Cristal, unos casos muy sensibles. Bueno, es que ese programa fue maravilloso, tocó toda la epidermis de la corrupción.

[David]: Como ya habíamos dicho en otro episodio, Bolsillos de Cristal fue tal vez el programa más emblemático de su Fiscalía y con él prometió combatir la corrupción. Cuando renunció, en mayo de 2019, Martínez anunció que gracias a ese plan había 3 mil imputados de casos que involucraban miles de millones de dólares. Pero los que critican ese programa insisten en que esa cifra no es para nada clara porque no se sabe qué pasó con las 3 mil personas: si las condenaron, si fueron a la cárcel, si eran inocentes. Incluso hubo algunos que dijeron que los números estaban inflados. 

Pero Martínez nos aseguró que muchas de esas  personas terminaron en la cárcel por su lucha contra la corrupción y que han sido ellas las que se han encargado de desprestigiarlo públicamente. Y aunque dijo que cuando era Fiscal la discusión con sus críticos era muy difícil, ahora estaba dispuesto a responder preguntas. 

[Néstor Humberto]: Y en ese sentido, pues, es mejor siempre poner la cara cuando ocurran programas y cosas de estas. ¿Por qué? ¿Les pareció inusual que yo aceptara? 

[David]: Pues después de tantos años, sí me parecía curioso que, pues, que aceptara y que nos aceptara a nosotros una entrevista.  

[Néstor Humberto]: Pero es que si hay gente que habla, o sea, que está vigente con el tema y que lo mueven, algún interés tienen. Siempre, eso lo aprendí en la vida, quien habla tiene un interés. Entonces yo también tengo mi interés y es contar la historia documentada, ¿no? para que la opinión se forme su criterio. 

[David]: Casi 15 minutos después de empezar, de que se presentara y de hablar un poco sobre su trayectoria y a lo que se dedica actualmente, llegamos al tema que nos interesa para esta historia. 

Y ya entrando un poco más, como en el tema que nos reúne hoy acá, quisiéramos saber cómo conoció usted a Jorge Enrique Pizano. ¿Cómo empezó esa relación?

[Néstor Humberto]: Jorge Enrique era el padre de uno de los mejores amigos de mi hijo Humberto. De hecho, en el Gimnasio Moderno, desde primero elemental fueron amigos. Y los acompañamos con Jorge Enrique toda su adolescencia. Luego ellos se graduaron. Cada cual cogió su vida profesional. Alejandro se volvió arquitecto. Mi hijo Humberto se volvió economista, pero siguieron siendo grandes amigos y por esa amistad yo conocía mucho como la vida íntima de Jorge Enrique, que tenía altibajos, salía de cargos, tenía unos baches laborales y siempre el hijo Alejandro le contaba a mi hijo Humberto: hombre, mi papá está sin trabajo, cómo sería bueno poder ayudarlo o algo. Y pude ayudarlo algunas veces en la vida.

[David]: Dice que lo ayudó, por ejemplo, a resolver un caso muy complicado de corrupción cuando trabajó en una empresa relacionada con aguas y que incluso le ayudó a conseguir el puesto como gerente en el Acueducto de Bogotá. Después de eso, se alejaron por un tiempo. 

[Néstor Humberto]: Y ya, pues, yo dejé de verlo por mis cargos y entré a la Presidencia de la República y digamos, como hasta ahí estuvimos… hasta cuando vinieron todos estos episodios de Odebrecht en los que él estuvo vinculado.

[David]: ¿Pero usted supo cuando él entró a trabajar con Corficolombiana? ¿Y con la Ruta del Sol?

[Néstor Humberto]:: No yo no sabía de eso. En ese momento, para ese cargo yo no tuve ninguna intervención. 

[David]: De ahí pasamos a tratar de entender la relación de Martínez con Luis Carlos Sarmiento Angulo, el dueño del Grupo Aval. 

[David]: ¿Desde cuándo trabajaba usted con con Luis Carlos Sarmiento o cómo era la relación que tenía usted con él? 

[Néstor Humberto]: En algún momento determinado yo era el asesor más grande del derecho bancario en Colombia. Yo era asesor del Grupo Aval, del Grupo Social, asesoraba al Citibank en Colombia, asesoraba al Grupo Colpatria, muy importante. Cliente mío. Asesoraba también al Grupo Davivienda. 

[David]:  ¿Y particularmente lo contrataron como asesor en la Ruta del Sol en algún momento?  

[Néstor Humberto]: Nunca. Que eso es muy interesante porque parte de los infundios que han dicho es que él fue el asesor y desde el día 1 sabía todo lo de Ruta del Sol, del del Consorcio. Jamás. La Ruta del Sol la adjudicaron en el año 2009 y el abogado del Consorcio Ruta del Sol fue el ex procurador Carlos Gustavo Arrieta. Yo no tuve nada que ver en esa licitación pública. Entonces eso que me adjudican, que no, que es que él desde el día 1. No, mentiras.

[David]: Dijo que no desde el día 1, pero nos confirmó que sí asesoró al consorcio de La Ruta del Sol II. Se sabe que fue en al menos tres cosas. Son figuras legales complejas, pero igual las menciono: uno fue un contrato de estabilidad jurídica que se firmó en 2012. Después se supo que ese contrato de estabilidad se gestionó con sobornos, aunque Martínez siempre ha dicho que no sabía nada de eso. Ese mismo año también les dio un concepto jurídico para la adición de un tramo a la vía. Y cuatro años después, en 2016, les hizo el contrato de transacción con el que el Grupo Aval y Odebrecht renunciaban a reclamarse. Ese contrato del que hablamos en episodios anteriores, el que reveló la periodista María Jimena Duzán. 

Martínez nos dijo que para el concepto jurídico del tramo adicional lo contrató el Consorcio por pedido del Grupo Aval, no Odebrecht. 

[Néstor Humberto]: El consorcio, no Odebrecht, a raíz de que yo asesoraba al Grupo Aval. Yo no conocía a los brasileros, fue porque yo conocía al Grupo Aval. 

[David]: Después de esta entrevista, cuando estábamos verificando la información, encontramos ese concepto jurídico. El periodista Iván Serrano ya lo había publicado y está dirigido directamente a Eder Paolo Ferracuti, el presidente del consorcio, que era de Odebrecht. Ferracuti terminó investigado por las autoridades colombianas y sancionado por la Procuraduría por participar en la corrupción de la multinacional brasileña.

[David]: Después de casi 40 minutos de conversación, pasamos al tema de las reuniones en las que Jorge Enrique le mostró lo que había encontrado.  

Y ya como moviéndonos un poco hacia 2015. ¿Por qué Jorge Enrique Pizano va con usted y tienen estas famosas reuniones y lo busca para contarle lo que él había encontrado? 

[Néstor Humberto]: Eso es muy interesante. Primero, ya les he dicho que con Jorge Enrique construimos una amistad muy linda. Desafortunadamente hoy hasta la desconocen habiéndole yo dado la mano tantas veces en la vida profesional y habiendo construido mi hijo con el hijo de Jorge Enrique una amistad que pasó de la amistad entrañable, realmente eran hermanos, eran completamente hermanos. Bueno, en el año 2015, cuando salgo del Ministerio de la Presidencia me busca. Yo ya había vuelto a mi vida privada. Volví a mi oficina y me fui a descansar a España. Y estando en España, me llama y me dice: Uy, te necesito urgentemente porque están robando los brasileros al doctor Sarmiento. La versión de Jorge Enrique que me dio es que lo estaban robando y que él tenía unas pruebas y que me las quería mostrar porque él había intentado utilizar los canales regulares y que nadie le paraba bolas.

[David]: Martínez dijo que le pidió autorización a Sarmiento Angulo para reunirse con Jorge Enrique y recibir los documentos. Como ya sabemos, se encontraron dos veces.

[Néstor Humberto]: Y entonces, en esa reunión del 19 de agosto del 2015, él empezó a contarme lo que estaba pasando. Lástima que él hubiera grabado solo audio y no video. Hubiera sido interesantísimo porque la situación era terrible. 

[Daniel]: Si nos podría llevar a esa escena para entender… Yo quisiera ver qué es lo que el video mostraría que los audios no muestran. 

[Néstor Humberto]: Ah, porque esas son situaciones histriónicas. Estábamos hablando…  ustedes oyen ese video y dicen uy, esas charlas. Además es un poco mi lenguaje, que es bastante coloquial con él. Yo me paraba, le decía: huevón, pero eso es, eh, es diga cómo es cierto sí o no, que eso es una coima, diga será una coima, ¿no? Yo me paraba y como que vociferaba, actuaba y Jorge Enrique nunca se levantó de la silla. Yo me acuerdo. Y él decía hombre, pues yo realmente no sé. El interés de él era que el doctor Sarmiento conociera los papeles e hicieran la investigación del caso.

[David]:  ¿Y usted en esa reunión, con lo que él estaba hablando y con lo que le estaba mostrando, qué pudo ver usted, digamos, o qué pudo intuir o qué? 

[Néstor Humberto]: Bueno, yo creo que lo mejor está en la frase que está grabada: Estamos en un lío. No sabemos si esto es corrupción hacia el extranjero, corrupción hacia Colombia. Si estos son paramilitares o… porque podía ser exacción, que le estuvieran cobrando plata, o si esto puede ser que están robando, sencillamente se están robando la plata de la compañía. Eso era realmente mi pensamiento. 

[David]: En la segunda reunión, que tuvieron unos días después, ya sabemos que Martínez leyó una lista de delitos que les hizo un abogado penalista. Quisimos preguntarle específicamente por esto.

Y si, si me permite, voy a poner justamente un audio que usted ya mencionó. Y voy a subirle el volumen. 

[Néstor Humberto]: Mire todos los delitos que se han cometido: sobornos, lavado de activos, falsedad en documento privado, administración desleal, abuso de confianza, estafa, hurto agravado por la confianza, peculado por apropiación.

[David]: Entonces, usted está ahí leyendo el concepto del, del penalista. ¿Ahí usted ya tenía claro qué era lo que estaba sucediendo ahí?  

[Néstor Humberto]: No, el abogado penalista dice: con base en los datos que ustedes me dan, estos son los delitos. Pero si usted se da cuenta, unos delitos son contrarios a otros. O sea, cuando usted dice, por ejemplo, estafa, no puede hablar de corrupción, porque hay soborno o hay estafa. 

[David]: Esa es la interpretación de Martínez, porque los delitos pueden coincidir o no dependiendo del panorama completo de los hechos que se analicen. 

[Néstor Humberto]: Entonces este es un inventario de delitos. El informe con que termina el abogado es: Y para poder precisar y saber cómo hacer, hay que hacer una auditoría forense a todos esos papeles y ya concluir realmente qué es. Eso es lo que dice el concepto del abogado, que finalmente se hizo. Yo hablo con Sarmiento, ellos nombran a su comité de auditoría con el jefe de auditores que es el doctor Rafael Neira. Involucran a Jorge Enrique en ese trabajo para saber qué es lo que está pasando y avanzan en determinar qué cosas pueden ser inexplicables, qué conductas pueden ser. Y ese trabajo de auditoría lo hizo el Grupo Aval con Jorge Enrique incluido. 

[David]: Jorge Enrique también grabó una conversación con Rafael Neira, el que mencionó Martínez, que era el Vicepresidente Contralor del Grupo Aval, y también le entregó sus hallazgos. En la entrevista con Noticias Uno, Jorge Enrique dijo que se enteró de que después de las auditorías, el Grupo Aval se reunió con Odebrecht pero sin él. De esas reuniones con Odebrecht resultó el contrato de transacción para no demandarse entre sí. 

Y entonces Daniel volvió a preguntarle a Martínez sobre  la grabación que hizo Jorge Enrique de ambos. 

[Daniel]: ¿Y cómo interpreta ahora usted que su amigo íntimo grabó esa conversación? Que… 

[Néstor Humberto]: Esa es la mejor de las preguntas. 

[Daniel]:  Ok. A ver. ¿Porque no se siente un poco como una traición? 

[David]: Después de la pausa, Martínez sigue respondiendo. 

Ya volvemos.

Estamos de vuelta en la Ruta del Sol.

Entonces… Daniel le preguntó a Martínez cómo interpretaba que Jorge Enrique lo hubiera grabado. 

[Daniel]: ¿Porque no se siente un poco como una traición de él hacia usted? 

[Néstor Humberto]:No. 

[Daniel]:Ok. 

[Néstor Humberto]: Cuando yo hablé la primera vez después de muerto con la viuda y le dije: Nena, ¿y por qué me grabó Jorge Enrique? Me dijo: Él grababa todo el mundo. Es que él no me grabó a mí, él grababa todas sus conversaciones. Eso me libera a mí de pensar que Jorge Enrique estaba pensando en mí. ¿Pero por qué iba a pensar en mí si yo estaba dedicado a mi vida profesional y luego a mi vida pública? Yo no tenía contacto con estos señores, él nunca me vio en nada de eso. O sea, él no… él llega a mí es por mi amistad y porque sabe que es el canal a través del cual yo le puedo llevar los papeles a Sarmiento.

[David]: Más adelante en nuestra entrevista, Martínez volvió a este tema de por qué creía que lo había grabado, y agregó lo siguiente sobre la conversación que tuvo con la esposa de Jorge Enrique.  

[Néstor Humberto]:  Entonces ella lo que me dice a mí es… fue muy doloroso. Y él grabó y tomó la decisión de publicar las grabaciones – esta es la versión que yo oí ese día –, porque quien oiga esas grabaciones saben que usted y él están en una comunidad de suerte tratando de indagar qué es lo que está pasando. No es que Jorge Enrique, el gran investigador, – eso no lo dijo ella, lo digo yo– No es que Jorge Enrique, el gran investigador, está en una actitud contestataria contra un señor diciéndole mire, y están haciendo todo eso y usted no hace nada. No. Es él y yo viendo a ver qué es eso. Por la confianza que él me dispensó al entregarme esa información. Entonces que lo pensaron mucho y que creyeron que si eso se difundía, dice la viuda, eso dejaba en claro que los dos estábamos del mismo lado de la película. En la película siempre hay buenos y malos en toda historieta y que nosotros estábamos del mismo lado.

[David]: La esposa de Jorge Enrique no ha querido dar nunca declaraciones públicas y, como les contamos, tampoco quiso participar en esta historia. Por eso no hemos dicho su nombre en toda la serie. Les pregunté a sus hijas por esto que dijo Martínez y me respondieron que no es que Jorge Enrique grabara todas sus conversaciones, sino que grababa algunas relacionadas con trabajo para tener soporte de esas reuniones.

Y cuando usted recibe esa información, usted dice que se la lleva a Luis Carlos Sarmiento, como le pidió Jorge Enrique. ¿Qué más hace usted? 

[Néstor Humberto]: Absolutamente nada más. Yo nunca estuve ni en los comités de auditoría, no estuve en las investigaciones. Bueno, al comienzo les dije yo no soy penalista, entonces yo en esas cosas no intervengo.  

[David]: Y el tema después del contrato de transacción. La pregunta o mi pregunta no es tanto como por qué se hizo ese contrato, sino sabiendo que había irregularidades, llamémoslas, ¿por qué no las denunciaron a las autoridades?

[Néstor Humberto]: Yo le puedo corresponder la respuesta que yo tengo que dar ahí: yo era un abogado conociendo esa información y aquí constitucionalmente hay un deber de reserva profesional sobre esa información. O sea, yo con esa información como abogado que era yo – pero no es en Colombia, es en el mundo entero – Yo no puedo hacer absolutamente nada. Lo que hubiera que hacer lo tenía que hacer el cliente. Yo no.

[Daniel]: A mí me confunde cómo uno pasa de ser, digamos, abogado privado con clientes en una relación en la que existe este privilegio y luego pasa a ser Fiscal General en donde el deber es investigar irregularidades que de pronto ya tenía conocimiento antes, ¿no? Entonces, ¿cómo se maneja esa transición? Porque las responsabilidades son diferentes y si uno es Fiscal General, el cliente en realidad es el pueblo colombiano. 

[Néstor Humberto]: Pues muy importante, porque hay que saber cómo funciona la investigación penal. El Fiscal General no hace investigación penal. Así de sencillo. La investigación la hacen los fiscales, 5.600 fiscales autónomos e independientes que tiene el país. 

[Daniel]: ¿Entonces, cuál es el rol del Fiscal General? ¿Es como en Estados Unidos cuando hacen como un Independent Council y usted dice aquí, entonces, eso lo maneja él y yo no me meto? 

[Néstor Humberto]: No, no, porque en este caso los fiscales se hacen por asignaciones. Yo nunca asigné ese caso. Jamás lo asigné. Son fiscales autónomos e independientes con un ingrediente, el Fiscal, o mejor, la Fiscalía maneja un millón 800 mil casos al año. Y la gente tiene en el colectivo, que el Fiscal maneja el millón 800 mil casos. No. Eso no es posible. Eso no es serio. Eso no es verdad. ¿Qué hace el fiscal? El Fiscal se ocupa de la política criminal en la relación con el Estado permanente, con el Congreso. En esa época mía fue fundamentalmente metidos en toda la articulación, la construcción de todo el régimen legal del proceso de paz. En formular política de priorización. Por ejemplo, yo prioricé, yo prioricé, y los resultados no se los podrá expropiar nunca en mi administración, la lucha contra la corrupción.

[David]: Sobre su elección como Fiscal, le preguntamos si cuando estaba presentándose como parte de la terna, él le había avisado a la Corte Suprema que podía tener conflictos de interés.

¿Usted les mencionó, les habló que probablemente los casos de algunos de sus clientes iban a ser después investigados por su posible Fiscalía? ¿Le mencionó a la Corte en algún momento eso?

[Néstor Humberto]: Ese es otro argumento de los detractores. Dicen: Ah, pero es que usted ha debido decirle a la Corte no sé qué. A ver. Mi firma de abogados era una de las firmas de abogados más grande del país y más reputada del país. O sea, yo tenía contactos con todo el sector empresarial. Inclusive algún periodista, en esa época, cuando me nominaron, me dijo: ¿Pero usted no tiene conflictos de interés? Porque usted… Y yo contesté un poco displicentemente: pues es que yo no asesoro delincuentes, yo no manejo derecho penal. Esa fue mi respuesta. Cuando a mí me postulan, nadie en Colombia tenía ni malicia del tema de Odebrecht, nadie. Aquí surge ese tema el 21 de diciembre del 2016, cuando yo ya era Fiscal General de la Nación. O sea, cómo me van a pedir a mí que sea brujo y saque la varita de pitonisa y diga no, más adelante va a pasar eso. No. Pasaron muchas cosas. 

[David]: Y ahí Martínez volvió al argumento de que Jorge Enrique, en ese momento cuando grabó las conversaciones entre ambos, tampoco sabía que lo que había encontrado podía estar relacionado con delitos. Nos mencionó una declaración que dio Jorge Enrique en enero de 2018 ante un tribunal de arbitramento cuando le preguntaron sobre este tema en particular. 

[Néstor Humberto]: Y Jorge Enrique, bajo la gravedad del juramento, dice: En ese momento yo no sabía que se hubiera cometido un delito como hoy sí lo podemos estar sabiendo. Más auténtico no puede ser. O sea, que él me haya ido a decir mire esta corrupción. No, eso no fue así, eso no fue así.

[David]: Aunque después en una grabación de la Superintendencia. 

[Néstor Humberto]: De Industria y Comercio. 

[David]: Él dice: Vayan y pregúntenle a Néstor Humberto Martínez que sabe todo.

Me refería a esta grabación de un testimonio que dio Jorge Enrique, en agosto de 2018, cuando Martínez ya llevaba dos años como Fiscal General, y que reveló el noticiero de Caracol a los pocos días de su muerte. En él dice desesperado que les contó de sus hallazgos a altos funcionarios del Grupo Aval, incluido a Martínez, y que no pasó nada. 

Archivo

[Jorge Enrique Pizano]: Ojalá llamen a este estrado al doctor Néstor Humberto Martínez Neira y le pregunten. O a Alberto Mariño, al mismo Mauricio Millán, que no lo he mencionado, que yo les decía esto. ¿Y qué acto… qué, qué pasó? Nada. 

[David]: Después de la pausa, su respuesta. Ya volvemos.

Estamos de vuelta en La Ruta del Sol.

Antes de la pausa, le hablé a Martínez de la grabación del testimonio de Jorge Enrique Pizano en la Superintendencia de Industria y Comercio. Es un video de agosto de 2018 en el que Jorge Enrique dice que hacía tres años les había contado de sus hallazgos a altos funcionarios del Grupo Aval, incluido Martínez, y que no había pasado nada. 

[Néstor Humberto]: Interesantísimo, porque usted me hace introducir a un tema que es muy importante. ¿Qué pasó? Lo que pasó fue lo siguiente, que es una parte triste de esto. 

[David]: Según Martínez, hay una historia que explica esa declaración de Jorge Enrique. Y tiene que ver con la ruptura de esa amistad. 

Primero, Martínez nos recordó lo de la investigación que le abrió la Fiscalía a Jorge Enrique por supuestamente haber recibido un soborno de Odebrecht cuando fue gerente del Acueducto de Bogotá. Martínez resaltó que cuando él llegó a la Fiscalía, ese proceso ya estaba andando.

[Néstor Humberto]: Han dicho que que no, que fue, que yo… Es que es mucha maledicencia y mucha infamia. Como si yo hubiera deshonrado de alguna manera esa relación. Que yo le abrí una investigación especial a Jorge Enrique Pizano para doblegarlo, para someterlo, porque él sabía todo lo del caso Odebrecht. Pues miren ustedes: este es mi WhatsApp con Jorge Enrique. Voy a cometer la infidencia de mostrarles lo que Jorge Enrique me dice a mí en el año 2017: Doctor Néstor Humberto buenos días. Leí hoy El Tiempo de hoy, realmente fantasioso. Un fiscal Valbueno –es Valbuena realmente– no ha sabido cómo involucrarme en temas que no participe desde hace siete años.

[David]: En ese mensaje que Martínez nos leyó y que pudimos ver en su celular Jorge Enrique le dice lo del tema del Acueducto, que él no tenía nada que ver con eso, que un fiscal le había ofrecido un acuerdo pero él lo había rechazado. Martínez nos siguió leyendo. 

[Néstor Humberto]: Llevo cuatro años estando en investigación. El propio Jorge Enrique, en febrero del 2017, me dice que lleva cuatro años siendo investigado y dicen que yo le monté esa investigación. No sean canallas, no sean infames. Es que él mismo me dijo a mí, él me puso en conocimiento de eso. Yo no sabía.

[David]: ¿Por qué cree que él le mandó ese mensaje en ese momento?  

[Néstor Humberto]: Porque yo era su amigo. Y yo era su tabla de salvación. Obvio. Lo que haría cualquier persona normal. Coger el salvavidas para ver cómo, cómo sale de esa situación. Aquí está mi respuesta. Y ese día empiezan mis problemas con Jorge Enrique, mi amigo. El mismo día, ustedes ven aquí, le digo: Jorge Enrique, qué pena, pero sabes que mi teléfono privado es para asuntos personales. Si tienes interés en enviar algún memorial a la Fiscalía, bien puedes hacerlo llegar. Eso es lo que haría un fiscal honorable. Siendo mi amigo. Claro, yo hubiera podido llamarlo a mi casa: querido Jorge Enrique, mira a ver qué hace. No. Todo eso tenía que tramitarse por la vía judicial. Él no tenía por qué apelar a mí. Vaya y hable con los fiscales del caso. Eso lo frustró mucho. Y yo lo entiendo porque éramos muy amigos y eso generó una desazón enorme en su familia, por supuesto que tenía que generar desazón. ¿Pero ustedes creen que yo tenía otra opción? Yo no tenía ninguna otra opción. 

[David]: Según Martínez, fue esto lo que hizo que la relación entre los dos se rompiera. También nos dijo que fue ahí que Jorge Enrique empezó a buscar opciones para salir del problema en el que estaba y por eso se contactó con la periodista María Jimena Duzán que, en versión de Martínez, lo convenció de empezar una estrategia para desprestigiar a la Fiscalía. 

[Daniel]: O sea, si, si cuando él le escribe y le dice por favor, ayúdeme que estoy en esta situación y usted le dice este es mi celular personal. Si quiere hacerlo, por otro lado. Si hubiera dicho que sí, a ver, amigo, vamos a ver qué hacemos, ¿esos audios nunca hubieran salido?

[Néstor Humberto]: Ah, no. Jamás hubieran salido. Por supuesto que no, pero es que en el intermedio hubo mucho más factores de asedio hacia mí. Mi hijo les conté que vivía en Nueva York, lo hicieron viajar a Barcelona, donde vivía, vivía Alejandro y él fue como su gran amigo a saludarlo allá con su esposa. Y me cuenta mi hijo que todo el tiempo fue diciéndole que hablara con su papá para que no le hiciera nada a Jorge Enrique. Esa es la historia. Eso es lo que hay detrás de todo esto. Entonces se tiene que contar toda la historia. 

[David]: Martínez nos dijo que aunque la relación con Jorge Enrique sí se había roto, hubo un momento en el que creyó que las cosas podían mejorar. Fue en el funeral de la hermana de Martínez, en agosto de 2018, tres meses antes de que  Jorge Enrique muriera. 

[Néstor Humberto]: Jorge Enrique fue al entierro. Me pareció muy noble de su parte. Se me acercó, me abrazó. Después me contó el hijo que había apreciado eso muy bien, porque entonces había quedado en duda si yo era que había dejado de quererlo o que estaba detrás de él o no sé qué. 

[David]: A Martínez le quedó una buena sensación. Pero nos contó que dos días después recibió un nuevo mensaje de Jorge Enrique. Ese no nos lo mostró. Según dijo Martínez, Jorge Enrique lo borró porque, al parecer, se había equivocado de persona, en realidad se lo iba a mandar a su hijo Alejandro. Pero Martínez nos aseguró que aunque Jorge Enrique lo borró, él alcanzó a leerlo. 

[Néstor Humberto]: Ese mensaje que borra Jorge Enrique, a los dos días de la muerte de mi hermana, le decía: Eh, ya me desesperé, no más. Voy a armar un lío mediático. Eso es lo único que queda para mi defensa. Algo de eso, es lo que él dice. Entonces, como yo lo alcancé a leer, yo le escribí. ¿Ahí qué es lo que dice?

[David]: Y nos mostró su respuesta en el chat. La leyó. 

[Néstor Humberto]: Entonces yo le pongo ¡Uy!, en signos de exclamación. 

[David]: Y nos leyó el mensaje con el que le contestó Jorge Enrique.

[Néstor Humberto]: Y dice: Me equivoqué. Era para Alejandro Pizano. Era para Alejandro contando que no me aguanto más las amenazas del fiscal Zettien de por instrucciones de arriba que jodan a Pizano, que le hacen saber a mi abogado y quiero explicar a los medios que yo no soy bandido. ¿Me disculpas? Sé que es tu teléfono personal. Mis disculpas. Estoy muy mortificado. Entonces, ¿sí ven cómo él cambia de estrategia? Luego empieza a buscar autoridades extranjeras, empieza a buscar periodistas colombianos para lo que él me dijo ese 9 de agosto: Voy a hacer un escándalo, no me aguanto más. Realmente cambió su estrategia para que la Fiscalía no lo investigara. Esa es mi conclusión. Y frente a esa estrategia, yo termino siendo lamentablemente víctima de todo eso. Porque si yo me hubiera metido, hubiera metido las manos indebidamente en ese caso, él estaría tranquilo y no hubiera pasado nada. Y todos muy felices. No es que esa no es la acción de la justicia, ni ese es mi talante.

[David]: Y ahí le hablé de la desesperación que tenía Jorge Enrique por la supuesta persecución de la Fiscalía, de que estaba convencido de que interceptaban sus comunicaciones. 

Jorge Enrique contó, digamos, después en esa entrevista de Noticias Uno, que él sentía que había una persecución, que más que un proceso, digamos.  

[Néstor Humberto]: Y legítimo, legítimo. Pues todo el mundo en esas circunstancias siente que lo están es persiguiendo. Y esa fue la idea que le vendieron. 

[David]: Hablaba de posibles interceptaciones, de llamadas que estaban chuzadas, que oían sus conversaciones en la casa. ¿Qué puede decir usted sobre eso? Y bueno, él decía que era… todo era orquestado desde la Fiscalía.  

[Néstor Humberto]: Pues yo no sé si yo, yo no sé si a él le tenían interceptado el teléfono. Usted sabe que cuando hay investigaciones interceptan los teléfonos de los indagados. Hoy en día, ante su pregunta, le puedo decir bajo la gravedad del juramento que no lo sé.

[David]: Pasé a hablar sobre la protección que el mismo Jorge Enrique le había pedido a la Fiscalía porque sentía que su seguridad y la de su familia estaba en riesgo. 

Sobre el tema de que él pidió protección a Amparo Cerón, a usted directamente.

[Néstor Humberto]: No, a mí directamente nunca, porque él no hablaba conmigo. 

[David]: Envió una carta a la Fiscalía. 

[Néstor Humberto]: Sí, empiezo por contarte que al Fiscal le llegan 8.000 cartas al día, al día con nombre propio: señor Néstor Martínez, Fiscal general. Y hay unas unidades de yo no sé cuántos, de pronto 50 personas que distribuyen esas cartas entre, entre todas las personas. Yo nunca supe que le había pedido seguridad. 

[David]: ¿Y se la hubiera dado? 

[Néstor Humberto]: Pero por supuesto. Si Jorge Enrique si yo sé, se lo hubiera dado. Pero mire lo lindo, cómo es de curioso, como es esa otra de las canalladas que me han dicho de mí, pues traje los papeles.

[David]: Como dijimos antes, Martínez llegó a esta entrevista con un maletín lleno de documentos. En ese momento sacó uno y empezó a hablarnos sobre eso.

[Néstor Humberto]: A ver, la historia es esta: el 14 de agosto del 2018, Jorge Enrique Pizano le escribe a la doctora Amparo Cerón pidiéndole protección a la familia. Él había declarado en junio de ese año, ¿se acuerdan? Entonces tiene problemas de protección y debía ser cierto. Entonces, Amparo Cerón, que es la fiscal, le escribe al director Nacional de Protección en Comunicación del 21 de agosto del 2018 y le dice: Por favor, dele la protección. Y esto es sagrado. Estos son los documentos. Un auditor me enseñó a mí que papelitos hablan. Dice el director de Protección y Asistencia el día 11 septiembre del 2018: En atención a la solicitud de protección del señor Jorge Enrique Pizano, me permito comunicar que mediante acta de la fecha se dispuso la no vinculación al programa de protección. Lo anterior, toda vez que adelantado el estudio técnico de amenaza y riesgo, no se encontraron los elementos necesarios para efectuar la incorporación como beneficiario del programa de protección, teniendo en cuenta que no otorgó su consentimiento frente a una posible vinculación, no cumpliendo con los requisitos del artículo segundo de la resolución tal del 2016. Esta información tiene carácter de reservado. No entró al programa de protección porque él no suscribió el acta en la cual se sometía al protocolo de protección. A los que los tienen en protección los meten a unos apartamentos desconocidos que paga la Fiscalía, les dan una custodia especial. No sé si eso le pareció, no sedujo a Jorge Enrique. Lo que fuera. Lo cierto es que fue él el que no quiso entrar al programa de protección. Aquí está la carta. Para todo, yo tengo un papel y un documento y me he dedicado estos seis años a buscarlos, porque es la integridad de la Fiscalía y es la integridad de mi honor.

[David]: Seguí preguntándole sobre las declaraciones que hizo el exfiscal anticorrupción en su contra. Ese exfiscal, recuerden, terminó en la cárcel precisamente por corrupción.

Y sobre lo que… los señalamientos que ha hecho Luis Gustavo Moreno, que hizo y que ha venido haciendo, desde 2020, 21.

En entrevistas con María Jimena Duzán, Moreno dijo que Martínez lo nombró en ese cargo para manejar la maquinaria corrupta dentro de la Fiscalía.

[Néstor Humberto]: Empiezo por decirle que Luis Gustavo Moreno también es otro de los condenados. Todo este común denominador de las personas que circundan, que han dicho algo, tienen un elemento en común: que fueron investigados y condenados en la época de Néstor Humberto Martínez. El caso de Moreno. Dolorosísimo. Yo le entregué toda mi confianza para el programa más importante que yo tenía en la Fiscalía, que era el Programa Anticorrupción. Y lo hice porque uno de mis mejores amigos me lo había recomendado y tenía una hoja de vida de ser un gran profesor universitario. Y en ese momento fue necesario, pues, capturar a Moreno. Y luego vino su condena. Él ha mostrado mucho arrepentimiento, cosa que me parece maravillosa. Y él dijo: Sí, pero es que a mí Néstor Humberto Martínez me nombró a Amparo Cerón para que ella manejara el caso. ¿Qué fue lo que hizo Amparo Cerón apenas se hicieron públicas esas declaraciones de Luis Gustavo Moreno? Lo denunció penalmente. Pero la señora se hace matar por su honor. Bien lo hace. Eso es lo que tenemos que hacer los ciudadanos de bien cuando nos persigue la corrupción. Ir a la justicia. Pero ni siquiera se interesan por hacer esas investigaciones.

[David]: Casi a las dos horas y media de la entrevista,  volvimos a la historia de Jorge Enrique… 

¿Cómo recibió usted esa noticia de la muerte de Jorge Enrique, después de Alejandro? ¿Cómo vivió usted ese momento? 

[Néstor Humberto]: Pues eso fue muy doloroso, muy doloroso, porque pues así no lo crean hoy en día. Qué dolor que la familia se haya dejado meter unas historias, pero ellos saben que yo fui un genuino amigo de Jorge Enrique.

[David]: Y en medio de esa tragedia, ¿se arrepintió de algo en ese momento o sintió que hubiera podido hacer algo más por Jorge Enrique en ese momento?  

[Néstor Humberto]: Pues es que mire, a mí me achacan que yo le aceleré el proceso ese que yo ni sabía que existía. Dicen que yo le reabrí el proceso. Ya les mostré que el mismo Jorge Enrique me dijo que llevaba cuatro años en eso. O sea, yo no tenía nada que ver en esa vaina. Me hubiera podido arrepentir si yo dijera hombre, yo había podido meterle la mano a ese proceso. Y como tantas veces se ha hecho en este país, archivo la investigación, la meto en un baúl. Hombre, yo no hice eso. Y en ese predicamento moral y humano yo digo ¿actué correctamente? Y tengo que contestar, actué correctamente. Yo no podía ofrecerle esperanza por fuera de los expedientes a Jorge Enrique.

[David]: Aunque inicialmente calculamos que la entrevista no iba a durar más de una hora, terminamos hablando de muchos temas durante alrededor de  tres. Al final, Martínez recogió todos los documentos que había estado sacando y poniendo sobre la mesa. Los organizó y los guardó en su maletín. Nos despedimos.

En el próximo episodio, el último de esta serie, lo volveremos a escuchar. Y también a la familia Pizano, claro. 

[Carolina Pizano]: Ya cuando pudimos manejar el duelo, como estar más tranquilas, en cierta medida, pues uno empieza a darse cuenta que es que igual también para nuestro proceso de duelo es necesario tener la intención de esclarecer las cosas. Es muy fácil decir: no voy a pensar en eso, voy a pensar en las cosas bonitas que pasaron y ya.  En las cosas buenas. Sí, en la familia que tuvimos, del amor, de la relación. Sí, pero es no ver el elefante que está en el cuarto. Es buscar la razón de la muerte. Es abrir la caja de Pandora.

[Juanita Pizano]: No me gusta ese comentario de esa tercera persona de por qué están tan bravas, el comentario histórico de la mujer de cálmate. No, no estoy brava, histérica. Solamente quiero saber qué pasó. Nosotras tres, mi mamá, mi hermana y yo estamos… quisiéramos que la Fiscalía llevara a cabo todas sus funciones que le corresponden de la mejor manera legalmente, porque no lo hizo en su momento.

Créditos:

[David]: La Ruta del Sol es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de IHeart Radio. 

La reportería y producción de este episodio fueron hechas por mí, David Trujillo. La editora principal es Camila Segura, con edición adicional de Daniel Alarcón, Silvia Viñas y Eliezer Budasoff. Eliezer es gerente del proyecto. La verificación de datos es de Bruno Scelza y de Sergio Sebastián Retavisca. Camilo Vallejo hizo la revisión legal. El diseño y la mezcla de sonido son de Martín Cruz, con música original de Andrés Nusser. La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo.  

El desarrollo de producto de La Ruta del Sol estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Nelson Rauda y Óscar Luna, con el apoyo de Lina Rincón y Samantha Proaño, del equipo de audiencias de Radio Ambulante Studios.

La Ruta del Sol se grabó en Fiona Records. 

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.

Queremos agradecer a la FLIP por su valioso apoyo en la revisión legal de esta producción y en su asesoría en materia de seguridad.  

Carolina Guerrero es la productora ejecutiva de Central y la CEO de Radio Ambulante Studios.

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Soy David Trujillo. Gracias por escuchar.

Episodio 8 | El contacto

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[David Trujillo]: En el episodio anterior hablamos de un personaje importante en esta historia: Luis Fernando Andrade. Recordemos que Andrade dirigió la Agencia Nacional de Infraestructura, la ANI, la entidad del Estado que planea, contrata y ejecuta megaobras en el país. Fue en ese proceso de creación de la ANI que Andrade conoció el proyecto de la Ruta del Sol II, y después, por el tema de un tramo adicional de esa vía, lo llevaron a juicio por supuestamente beneficiar a Odebrecht y le dieron prisión preventiva en su casa. 

Mientras Andrade estaba detenido, Jorge Enrique Pizano, a principios de 2018,  decidió buscarlo. Este es Andrade.

[Luis Fernando Andrade]: Me imagino que él vio en mí una persona que estaba en una situación muy parecida a la de él.  Y entonces él me pidió que le ayudara porque él estaba con mucho miedo.

[David]: La esposa de Andrade, Teresa Chevres, fue la que se reunió con Jorge Enrique.

[Teresa Chevres]: Él estaba muy preocupado de que lo estuvieran siguiendo y de que le fuera a pasar algo.

[Luis Fernando]: Y obviamente no podía tener ninguna confianza en la justicia colombiana, pues, porque la Fiscalía la controlaba la persona que lo estaba persiguiendo, ¿no? Y yo lo ayudé a ponerse en contacto con las autoridades de Estados Unidos.

[David]: El día que Jorge Enrique murió, Juanita, su hija menor, fue a la casa donde había pasado todo para recoger unos documentos. En la habitación de su papá, Juanita encontró la ropa organizada que él planeaba ponerse ese día.

[Juanita Pizano]: Y ahí tenía su chaqueta. Entonces yo me puse esa chaqueta. Yo le esculqué los bolsillos y tenía como sí, papeles, recibos y le encontré la tarjeta del señor del FBI.

[David]: La tarjeta de un señor del FBI. Estaba muy arrugada, como si llevara un tiempo en ese bolsillo. Unos días antes, Jorge Enrique le había contado a Juanita que ya les había enviado las pruebas de las irregularidades en la Ruta del Sol II a las autoridades estadounidenses. Aunque había sido discreto, Juanita sabía que Jorge Enrique venía hablando con ellos desde hacía unos meses, y esa tarjeta muy seguramente era de uno de esos contactos.

A pesar del estado de la  tarjeta, se leía todo claramente. Tenía el logo del FBI, un número de teléfono, uno de fax, una dirección y un correo electrónico. La tarjeta era de un agente especial de la Unidad contra la Corrupción Internacional, el área que se dedica a investigar las violaciones a la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. 

También se veía bien el nombre del agente: Jared Randall. Su nombre sonó  mucho en distintos medios en 2015 porque fue él quien dirigió la investigación de otro de los grandes escándalos de corrupción internacional: el de la FIFA o “FIFA Gate”, como lo llamó la prensa. 

Juanita no sabía si fue a este agente en particular, pero sí sabía que su papá les había entregado información muy importante. 

[Juanita]: Obviamente los americanos pues tienen muchas más herramientas para encontrar información. Pero definitivamente la denuncia del papá sí fue por lo menos la base para que los americanos encontraran mucho más. O sea, lo que mi papá se encontró era como la punta del iceberg. O sea, Tuvo que ser muy grave, no sé. Tuvo que ser mucho más de lo que mi papá se pudo imaginar.

[David]: Desde Central Series y Radio Ambulante Studios, esto es La Ruta del Sol. 

Soy David Trujillo. Episodio 8: El contacto

La primera reunión que tuvo Teresa con Jorge Enrique fue unos cuatro o cinco meses antes de su muerte. Como sabían que los vigilaban, tomaron precauciones: la primera fue encontrarse en un lugar neutral, no en sus casas.

[Teresa]: Yo, como sabía cómo eran las cosas con los celulares, etcétera, yo me fui sin celular. Él estaba… tenía un sombrero y también tenía como unas gafas oscuras para que no lo reconocieran.

[David]: Jorge Enrique le contó de las irregularidades que conocía y de las pruebas que había recogido desde hacía años, entre las que estaban las grabaciones de altos funcionarios del Grupo Aval.  

[Teresa]: O sea, él había hecho estas grabaciones porque él entendía que algo raro estaba pasando y decidió grabarlo para protegerse. Entonces, me entregó los CDs y otros documentos fotocopiados. Los oímos, yo los traduje al inglés.

[David]: Mientras hacía esas traducciones, Teresa se dio cuenta de que lo que había ahí era importante.

[Teresa]: Con la información de él se demostraba que… pues que Odebrecht no había dicho todo lo que había hecho en Colombia.

[David]: Teresa y Andrade sabían que muy seguramente eso les iba a interesar a las autoridades estadounidenses, así que organizaron un encuentro entre Jorge Enrique y su contacto del FBI, con el que ya venían hablando desde antes. Les pregunté si era el mismo agente de la tarjeta que encontró la hija de Jorge Enrique en su chaqueta, Jared Randall, pero no pudieron darme más detalles. Todo en esta investigación se manejó –y se sigue manejando– con mucho secreto.

Como haya sido, sí sabemos que Jorge Enrique, después de verse unas dos o tres veces con Teresa, acordó reunirse con el FBI en la embajada estadounidense en Colombia. Teresa lo acompañaría y se encargaría de traducir la conversación.

[Teresa]: Si después el FBI quería seguir, pues ya tendrían un traductor oficial y yo pues no haría parte de eso.

[David]: Aunque Teresa tampoco pudo confirmarme los detalles de lo que hablaron ahí, me dijo que Jorge Enrique le entregó al agente del FBI los mismos documentos que le había dado a ella. Me aseguró que no acompañó más a Jorge Enrique, pero me dijo que al agente del FBI le interesó lo suficiente la información como para volverse a reunir con él en otras ocasiones. Andrade me dijo que Jorge Enrique no llegó a tener una oferta formal de protección como testigo, porque todo pasó muy rápido, pero que sí cree que estaban en el proceso de considerarlo. 

A Juanita, su hija menor, Jorge Enrique no le dio muchos detalles de lo que estaba hablando con las autoridades de Estados Unidos. Pero sí recuerda que hubo un momento en que empezó a pedirle que le tradujera documentos y correos que le enviaban. Dice que por uno de esos correos se enteró de que los del FBI sí lo estaban tomando en serio.  

[Juanita]: Los agentes del FBI le decían que su seguridad estaba comprometida y que iban a hacer lo posible por llevarnos a todos a Estados Unidos para que estuviéramos protegidos bajo un Witness Protection Program.

[David]: El programa de protección de testigos. Aunque le preguntamos por este caso a la entidad que maneja este programa, dijeron que no podían responder preguntas específicas. Pero Juanita sí recuerda verlo en los correos de su papá. 

[Juanita]: Según los documentos que yo vi, él estaba aplicando a eso, y con eso se lo iban a llevar a Estados Unidos. Asumo que al resto de nosotros también, pues Carolina ya estaba en España, Alejandro ya estaba en España, pero entonces mi mamá y yo. Entonces yo no tenía una maleta lista, pero en mi cabeza ya tenía medio listo lo que me iba a llevar en caso dado de que nos tocara salir medio rápido de Colombia.  Porque la idea era sacarlo de Colombia lo antes posible. Y así lo decían los mensajes de las autoridades americanas. Pero no había como una fecha específica. Todo dependía de cómo… del proceso de la visa.

[David]: Juanita ya tenía visa. Pero a Jorge Enrique y a su esposa les tocaba sacar una de turismo con el proceso convencional porque, según Juanita, sus contactos en Estados Unidos le dijeron que la denuncia era un tema secreto. Nadie, ni siquiera en la embajada, se podía enterar de lo que estaba pasando. Así lo hicieron. Siguieron las recomendaciones, pero al final les negaron las visas. Un portavoz del Departamento de Estado nos dijo que tampoco podía hablar sobre casos específicos, por lo que no podemos saber las razones de esa decisión, pero Juanita intuye que algo tuvo que ver la investigación contra su papá que hacía la Fiscalía.

[Juanita]: Eso fue en septiembre del 2018 y fue un golpe súper bajo para mi papá. Él quedó muy deprimido después de eso. Y el señor del FBI nos decía esto no termina el proceso, solamente lo retrasa un poco porque tenemos que averiguar cómo lo traemos.

[David]: Jorge Enrique aceptó seguir, pero antes de firmar y enviar la denuncia formal, le pidió a Juanita que leyera todo el documento con sus ojos de estudiante de derecho. 

[Juanita]: Pues era un documento muy largo. Yo en ese momento tenía 18 años cuando él me hizo leer eso y siento que estaba muy chiquita y también, o sea, estaba en tercer semestre de derecho, no sabía mucho tampoco. O sea, yo sé inglés, entonces podía leerlo, pero había muchas cosas que me confundían mucho. Sí, me tocó buscarlo bien y me causó mucho temor. O sea, yo literalmente llorando, le rogué que por favor no pusiera su nombre, que lo mandara como anónimo, porque leyendo todo esto yo me di cuenta de la gravedad del asunto. No es que no supiera que era grave, pero sí es muy fuerte. Y ver transcritas las grabaciones con Néstor Humberto, donde Néstor Humberto hacía una lista de los delitos y no sé por qué, pero en inglés sonaban más graves.

[David]: Todo era muy abrumador para ella, pero ayudaba a su papá en lo que podía. 

Pocos días antes de morir, Jorge Enrique le contó a Juanita que ya había enviado oficialmente la denuncia. Le dijo que lo había hecho de forma anónima y también le dijo que el Grupo Aval no sólo iba a saber de la denuncia, sino también las pruebas que la soportaban. 

[Juanita]: Y en las pruebas está la voz de mi papá porque están las grabaciones. ¿Quién más iba a ser? Y todos los correos, todo… que así cruzaran su nombre, o sea, lo buscan un segundo en su computador y les sale el nombre de mi papá. Entonces era muy claro que él era el denunciante, así él no estuviera de nombre propio ahí escrito, y eso era lo que más lo ponía nervioso.

[David]: Juanita se acuerda bien de esa escena con su papá. 

[Juanita]: Se le aguaron los ojos. Entonces yo me puse a llorar también de los nervios, porque yo ya no entendía. O sea, la situación ya estaba muy tensa y yo le dije como: ¿Dónde nos tenemos que meter ahora? ¿Nos tenemos que esconder? ¿Qué toca hacer? Y él me dijo es que ya no sé, toca quedarnos quietos…

[David]: Y esperar a ver qué pasaba. 

Ya volvemos.

Estamos de vuelta en La Ruta del Sol.

[David]: Cuando Teresa se enteró por su esposo de que Jorge Enrique se había muerto, no podía parar de llorar.  

[Teresa]: O sea, yo lo había conocido muy poco, pero sí le había tomado mucho cariño. Porque de verdad me pareció una persona muy buena, como una persona muy recta, muy precisa, que estaba sufriendo mucho. O sea, me recordaba mucho a Luis en que era una persona que no había dejado ni se iba a dejar presionar.

[David]: Pero esa tristeza se transformó en miedo, cuando tres días después, se enteraron de la muerte trágica de Alejandro. 

[Teresa]: O sea, no era sólo estar preocupada por los Pizano, sino era estar preocupada por todos nosotros. Porque es que de verdad, esto es demasiado avanzado para mí.  O sea, yo nunca pensé que yo iba a tener miedo de que me mataran a mí o hablar con una persona que tenía miedo de que lo mataran y que después se muriera. O sea, yo entré ya como a una dimensión surreal, era como vivir en una serie de Netflix, era… Yo prefiero estas cosas verlas en la televisión, leerlas en los libros.

[David]: En medio de toda la confusión Teresa llamó al contacto en el FBI, el mismo que había estado hablando con Jorge Enrique, y le contó toda la situación. Quería ponerlo al tanto del posible riesgo en el que estaban su esposo y el resto de su familia. Casi dos semanas después de la muerte de Alejandro, los medios publicaron una carta que el embajador de Estados Unidos en Colombia le envió a la entidad encargada de las cárceles. Recuerden que Andrade era ciudadano estadounidense.

[Carlos Barragán]: Dice que dadas las recientes noticias relacionadas con el caso de Odebrecht, le solicitan especial atención a la seguridad e integridad física tanto del señor Andrade como de sus familiares, que habitan en el lugar de reclusión. 

[David]: Pero uno de los momentos en que Andrade y Teresa se sintieron más nerviosos por su seguridad fue cuando vieron el debate en el Congreso, ese del que hablamos en los episodios anteriores. En ese debate el entonces Fiscal General los mencionó con nombre propio y los acusó de montar lo que él llamó “el proceso de conspiración más vergonzoso contra la justicia colombiana en la historia”.

[Luis Fernando]: Si el Fiscal General saliera a declarar que usted, por ejemplo, fuera el mayor conspirador contra la justicia colombiana en la historia del país, ¿no sentiría usted miedo? o ¿No sentiría usted que lo están amenazando?

[Teresa]: Yo eso lo tomé y Luis también… como una amenaza. Y ya esta vez sí como una amenaza en serio.

[David]: Y llegaron a una conclusión. 

[Teresa]: Sí, decidimos que nos teníamos que ir de Colombia. 

[David]: Pero antes de poder irse, tenían que esperar la decisión de la justicia sobre la libertad de Andrade. Ya se había cumplido un año de la detención preventiva y ahora iban a decidir si la alargaban o si podían enfrentar el juicio en libertad. Una semana después de ese debate en el Congreso, la justicia aceptó que la medida ya no era, y acá cito, “adecuada, necesaria ni proporcional”. Y Andrade recuperó su libertad. 

Aunque era una buena noticia para él y su familia, la situación no dejó de ponerse cada vez más tensa. A los pocos días de su liberación, el juez de su caso denunció que era víctima de hostigamientos. Esto dijo durante una audiencia. 

[Juez]: Denuncio hostigamientos de motociclistas agresivos. Se paran al frente del vehículo en que me movilizo, que es personal, y jamás había visto una situación de estas. 

[David]: Por esos días, también se supo que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había abierto una investigación formal contra el Grupo Aval y Corficolombiana por la posible corrupción en la Ruta del Sol II.

En medio de toda esa avalancha de sucesos, del revuelo que ya escuchamos por los análisis de Medicina Legal en la investigación de las muertes de los Pizano, y aprovechando que ya no tenía ninguna restricción de salida, Andrade puso en marcha la decisión de irse con su familia a Estados Unidos. Iban a viajar en un avión privado. Pero en el aeropuerto, justo antes de despegar, pasó algo. 

[Luis Fernando]: Vino un vehículo de seguridad, creo que era de Migración Colombia. Me bajaron del avión, me acompañó el guardaespaldas que venía de Estados Unidos y básicamente lo que querían era retenerme en el aeropuerto.

Pasaron horas y horas y nada. La persona que tenía que autorizar la salida del avión, no contestaba, así que Teresa empezó a hacer llamadas. 

[Teresa]: Entonces yo me comuniqué con las personas en Estados Unidos que a su vez se comunicaron con las personas claves en Colombia, a quienes el funcionario del aeropuerto sí tenía que contestarles el teléfono, y entonces por fin dio la autorización para que el avión despegara y despegó.

[David]: Andrade y Teresa llegaron a Estados Unidos, donde pudieron sentirse mucho más seguros. Hasta le hicieron una ceremonia de bienvenida en la Oficina del Enviado Presidencial Especial para Asuntos de Rehenes y le dieron una medalla. Pero recuerden que el juicio no había terminado y con el tiempo le fueron poniendo más cargos y le abrieron procesos en otras instituciones. Andrade tenía ciudadanía estadounidense, pero igual iba a tener que seguir los procesos desde allá, ir a las audiencias virtuales y responder a todo lo que las autoridades colombianas le pidieran. 

Ya sabemos que uno de sus testigos principales en el proceso, Jorge Enrique, no estaba, pero quedaba otro que también era muy importante. Se trataba de Rafael Merchán, que había sido Secretario de Transparencia en el gobierno de Santos, justo cuando Andrade era director de la ANI.  En esa época, según Andrade, ambos prendieron las alarmas para que Odebrecht no creara un cartel en las licitaciones de carreteras y planearon un mecanismo para que se pudieran denunciar irregularidades.

[Luis Fernando]: Rafael Merchán siempre estaba tratando de hacer las cosas bien hechas, con transparencia. Y era muy importante para mí su participación porque yo quería, como a mí se me acusa de favorecer a Odebrecht, quería que diera fe de los esfuerzos que hicimos él y yo para que Odebrecht no lograra cartelizar a los participantes en la licitación.

[David]: Pero a finales de diciembre de 2018, poco más de un mes después de las muertes de los Pizano…  

[Jorge Alfredo Vargas]: Hoy fue hallado sin vida otro de los testigos en el caso Odebrecht. 

[María Lucía Fernández]: Se trata de Rafael Merchán, quien fuera Secretario Presidencial de Transparencia durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

[Periodista]: Las causas de la muerte aún no han sido esclarecidas por Medicina Legal, que todavía practica estudios al cuerpo del exfuncionario.

[Periodista]:  Fuentes oficiales señalaron que su familia no sabía nada de él desde el pasado fin de semana previo a la Navidad. Merchán iba a declarar en favor de Luis Fernando Andrade en el proceso por el escándalo de sobornos de la multinacional brasilera Odebrecht, en Colombia.  

[David]: Otro testigo de Andrade había muerto.

[Luis Fernando]: O sea, fue una tristeza profunda y una tragedia horrible.  Y la verdad, pues, la duda de qué pasó en ese caso, ¿no? Porque lo investigaron muy rápido, cerraron la investigación y pues declararon que fue un suicidio y ahí terminó.

[David]: Suicidio… y también con cianuro. Según la Fiscalía, Rafael Merchán se suicidó consumiendo el mismo veneno que mató a Alejandro Pizano. Pero en este caso, su familia dijo que no tenía nada que ver con su trabajo como funcionario público. La Fiscalía cerró la investigación basándose en pruebas de que Merchán había comprado el veneno.

Una pausa y volvemos.

[David]: Estamos de vuelta en La Ruta del Sol.

Entonces, al mes de las muertes de los Pizano, se supo que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había empezado una investigación contra el Grupo Aval y su filial Corficolombiana por las irregularidades en la construcción de la Ruta del Sol II. La empresa dijo desde el primer momento que iba a cooperar con la investigación. 

Y de eso no se supo mucho más hasta agosto de 2023, casi cinco años después, cuando el Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores, la SEC, por sus siglas en inglés, sancionaron al Grupo Aval y a Corficolombiana por violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. 

De entrada, hay que tener claro que sí, que la investigación reveló que Corficolombiana facilitó el pago de más de 23 millones de dólares en sobornos entre más o menos 2012 y 2015, y que la compañía, para evitar ser enjuiciada por el Departamento de Justicia, aceptó un acuerdo que se llama Deferred Prosecution Agreement, o Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido. Recuérdenlo bien: Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido. Pero vamos por partes. Sé que este es un proceso jurídico complejo, enredado y que hay que revisarlo con pinzas. Así que para entenderlo mejor y el papel que pudo haber tenido Jorge Enrique Pizano en esto, conversé con el periodista estadounidense Stan Alcorn. 

[Stan Alcorn]: Soy periodista de investigación. Y allá, en los Estados Unidos, antes de venir a Colombia, hice mucho periodismo investigativo, incluso reportajes sobre casos penales en los que estuvo involucrado el FBI.

[David]: Stan viene investigando esta historia desde hace meses.

Pero para empezar a entender qué significa este acuerdo de enjuiciamiento diferido, el Deferred Prosecution Agreement, entonces, ¿por qué le interesa un caso colombiano a Estados Unidos?

[Stan]: Sí, como la respuesta corta es que aunque es una empresa colombiana, hay un nexo con los Estados Unidos.

[David]: Recordemos que el Grupo Aval entró a la Bolsa de Nueva York en 2014 y parte del dinero de los sobornos pasó por bancos estadounidenses. De hecho, el único ejemplo concreto en el acuerdo de un pago que pasó por esos bancos parece ser el que Jorge Enrique mencionó en su entrevista con Noticias Uno: el de 2,7 millones de dólares.

[Stan]: Pero también hay una respuesta más larga que básicamente responde a la pregunta de: ¿y por qué existe una ley estadounidense contra el soborno de funcionarios públicos en otros países? Y esta es otra historia. 

[David]: Esa historia comenzó en los años 70, después del gobierno de Richard Nixon y el gran escándalo conocido como Watergate, que terminó en la renuncia del presidente. Durante las audiencias en torno al caso, se supo que varias empresas grandes le dieron maletas llenas de efectivo a la campaña de Nixon y eso prendió las alarmas de las autoridades, que empezaron a investigar si las empresas estaban haciendo otros pagos similares…  en otras palabras, que estuvieran sobornando, y no sólo en Estados Unidos.

[Stan]: Y resultó que muchas empresas grandes estaban realizando habitualmente grandes pagos en efectivo en el extranjero a funcionarios de los gobiernos, desde primeros ministros hasta otros funcionarios policiales, por ejemplo. Y en ese momento, en los 70, nada de esto era ilegal. En las empresas, de hecho, podían deducir estos sobornos para pagar menos impuestos.

[David]: Así que decidieron ponerle un freno a la situación y así crearon la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, o FCPA, por sus siglas en inglés. 

[Stan]: Es realmente o se considera la primera ley que hizo ilegal el pago de sobornos en países extranjeros.

[David]: Para 2018, cuando Jorge Enrique Pizano empezó a hablar con las autoridades de Estados Unidos, venían pasando varias cosas: muchas empresas internacionales entraron a las bolsas de Estados Unidos, o sea, había más empresas para investigar. Además, los países del continente crearon leyes para combatir la corrupción internacional y cooperar con las autoridades estadounidenses. Y, por supuesto, había estallado el caso de Odebrecht.  

El FBI, particularmente su Unidad contra la Corrupción Internacional, tenía mucho trabajo por hacer. Recuerden que esa unidad era la que aparecía en la tarjeta que encontró Juanita, la hija menor de Jorge Enrique, en el bolsillo de su chaqueta. 

[Stan]: Hablé con Darryl Wegner, que era el jefe de la Unidad contra la Corrupción Internacional entre 2015 y principios de 2018.

[Darryl Wegner]: Really it was we identified it as a need, as an investigative need, that came out of demand.

[Stan]: Y en general me dijo que ellos estaban respondiendo a la demanda del Departamento de Justicia y la SEC, y entonces el FBI empezaron a enfocarse más en este tipo de casos en esos años. 

[Wegner]: It wasn’t a situation where we thought “Hey, there’s a lot of corruption. We need to go meet that market.”  The market came to us.

[David]: Wegner dice que no fue una situación en la que pensaran: “Ey, hay mucha corrupción. Tenemos que ir a buscar ese mercado.” No. Fue el mercado el que llegó a ellos. También le dijo a Stan que en 2018 había agentes del FBI en varios países, incluido Colombia, que además eran invitados por esos gobiernos. Aunque ni el FBI ni el Departamento de Justicia ni la SEC respondieron nuestras preguntas, y todo lo relacionado con la investigación del Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido es muy secreto, lo que Wegner le explicó a Stan es que estos agentes pueden hacer una primera entrevista con alguien que se acerca a la Embajada a denunciar.  Este es Wegner otra vez.

[Derryl]: An agent who’s assigned to the embassy and anywhere in the world can take a matter in as a first instance as a whistleblower, someone can facilitate that. 

[Stan]: Es muy normal que hay personas que quieren denunciar algo, que vienen a una embajada de los Estados Unidos y quieren hablar con alguien, por ejemplo del FBI. Pero después, si hubiera interés, se necesitaría un agente con conocimiento más específico. 

[Wegner]: Every investigation has its own nuances and skillsets, someone works child porn is very different someone works a corporate fraud.

[David]: Traduzco: “Cada investigación tiene sus propios matices. Alguien que trabaja en pornografía infantil es muy diferente a alguien que trabaja en fraude corporativo”. Y por eso, si es un caso que tiene que ver con corrupción, debe encargarse a un agente de una de esas unidades. 

[David]: ¿Y crees, o bueno, podemos saber qué papel tuvo el agente que aparecía en la tarjeta que encontró la hija de Pizano?

[Stan]: Pues sí, esa tarjeta dice Jared Randall, International Corruption Unit. Y por su LinkedIn también parece que efectivamente hay un Jared Randall que en esos años formaba parte de esa unidad. Intentamos ponernos en contacto con Jared Randall. Él no nos respondió, pero tiene sentido que alguien así se encargará de las entrevistas en un posible caso relacionado con la FCPA.

[David]: Ahora, sobre el ofrecimiento de proteger a Jorge Enrique y sacarlo del país, Stan pudo averiguar con sus fuentes que, en general, sí es posible que el FBI ofrezca este tipo de ayuda en ciertas circunstancias. Wegner se lo confirmó. 

[Wegner]: And the answer is yes, that is possible, right. But it all depends and obviously I wouldn’t want to go into all that stuff  but certainly like a core tenet of –  I’m sure for your line of work as well too, is you need folks to be comfortable bringing information to you. that if they do bring a concern, it does not lead to their destruction.

[Stan]: Según Wegner, “es necesario que las personas se sientan cómodas proporcionándole información al FBI.” Necesitan hacerles saber que eso “no las llevará a su perdición”. Pero Wegner y también otro agente del FBI con el que hablé, me dijeron que, en casos de corrupción, suele haber otras maneras más fáciles de proteger a alguien que enviarlo fuera del país. Porque es que la corrupción no es como un asesinato – en donde si el único testigo testifica en la corte él va a poner su vida en peligro. La corrupción no es así. Para llevar a cabo millones de dólares en sobornos pues hay documentos, abogados, cuentas bancarias, hay muchas pruebas. Y los investigadores solo necesitan que alguien les diga dónde buscar.

[David]: Y sí, aunque Jorge Enrique fue el primero en alertar internamente las irregularidades, no podemos confirmar exactamente qué papel tuvo en la investigación del FBI.  

¿Crees que podamos acercarnos o podemos intentar saber qué tan importante fue Jorge Enrique Pizano en esta investigación?

[Stan]: Pues, ¿saber, saber?, no. Porque todas las personas y las entidades involucradas no me contestaron esa pregunta. Pero es obvio que Pizano sí fue súper importante en toda la historia, ¿cierto? Denunciando los contratos internamente, hablando con las autoridades colombianas, entregando documentos a los medios. Pero en cuanto a la investigación de los Estados Unidos, lo único que podría decir es que pues, se publicó que el Departamento de Justicia abrió formalmente la investigación un día después de la muerte de Alejandro Pizano. Entonces, no puedo decir definitivamente que una cosa fue la causa de la otra, pero pues las fechas hablan. Pasó inmediatamente después.

[David]: Y ahora sí, volviendo al Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido, el Deferred Prosecution Agreement. ¿Qué dice ahí? ¿Qué dice ese documento?

[Stan]: Pues primero que todo, hay que decir que hubo dos acuerdos que fueron anunciados al mismo tiempo: uno con la SEC.

[David]: La SEC, la Comisión de Bolsa y Valores… Ese documento, que no es penal sino civil, según explica la misma SEC, dice que Corficolombiana pagó sobornos con contratos falsos y que el Grupo Aval los incluyó en los libros de contabilidad que entregaba regularmente a esa entidad. Por eso, le ordenó al Grupo Aval que nunca volviera a infringir la ley, pero que además le pagara 40 millones de dólares, que es el dinero que, según dice el documento, obtuvieron por esos sobornos más los intereses. 

El otro documento, que es del Departamento de Justicia, sí es el Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido. 

[Stan]: Que es más complicado, pero también más interesante. Ese acuerdo incluye una acusación penal contra Corficolombiana por violar la FCPA.

[David]: Por violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. 

[Stan]: De hecho, es el mismo delito por el que Odebrecht se declaró culpable en 2016. Pero la diferencia pequeña pero importante entre los dos casos es que en este caso la empresa Corficolombiana no se declaró culpable. Por el momento. 

[David]: Exacto, por el momento, porque el acuerdo está vigente hasta agosto de 2026. Y entender eso es muy importante porque lo que hizo el Departamento de Justicia fue decirle a Corficolombiana que no daría el siguiente paso, que sería enjuiciarla, siempre y cuando cumpliera con una larga lista de requisitos. 

Stan utilizó una metáfora para explicarlo:

[Stan]: Esto es más o menos como tener un arma cargada: si Corficolombiana cumple con el acuerdo, no van a apretar el gatillo y llevarlos a juicio. 

[David]: Los requisitos del acuerdo son muchos, pero, según el documento, entre esos está pagar otra multa de 40 millones de dólares, que le reducirían a la mitad si Corficolombiana le paga más de 20 millones a una autoridad colombiana, la Superintendencia de Industria y Comercio, por una sanción parecida. Es decir, tiene que pagar las multas que suman más de 80 millones de dólares: 60 a las autoridades estadounidenses y más de 20 a la colombiana.

[Stan]: Otro requisito es toda una serie de medidas y mecanismos internos para evitar que algo así vuelva a pasar. Y también la empresa debe asumir su responsabilidad, es decir, que no puede negar que los sobornos realmente ocurrieron y que ellos, Corficolombiana, sí tienen la responsabilidad por esos sobornos. Y si cumplen con con todas estas condiciones, entonces al cabo de tres años, es decir, a finales de 2026, el Departamento de Justicia se compromete a retirar los cargos penales que pesan sobre la empresa.

[David]: O sea, volviendo a la metáfora de Stan, si todo esto se cumple, las autoridades estadounidenses se comprometen a quitar el arma que tienen apuntando a la empresa. Y sería una decisión únicamente del Departamento de Justicia, que ni siquiera se podría apelar. 

[Stan]: Si el Departamento de Justicia decide que no ha cumplido el acuerdo pues ellos pueden fácilmente enjuiciar a Corficolombiana utilizando toda la información que se les ha entregado. Y dado que la empresa ya ha admitido su responsabilidad, la condena sería prácticamente un hecho.

[David]: ¿Y cómo fue la comunicación de la compañía en ese momento? ¿Hubo varios comunicados? ¿Qué dijeron?

[Stan]: En general los comunicados de prensa da mucho énfasis en el hecho de que cerró la investigación. ¿Cierto? Ese es el título del primer comunicado de prensa: Después de cinco años finalizan las investigaciones del gobierno de los Estados Unidos.

[David]: Lo cual es cierto, y algunos medios titularon la noticia casi igual, pero no se enfocaron en la sanción que Corficolombiana aceptó para evitar una condena mayor. 

Entonces, para dejarlo bien claro: este acuerdo no demostraba la inocencia de Corficolombiana ni del Grupo Aval ni de las personas que trabajaban ahí… ni siquiera de sus dueños, la familia Sarmiento. De hecho, el acuerdo especifica que no ofrece ninguna protección contra el enjuiciamiento de alguna persona, independientemente de su relación con la empresa o cualquiera de sus filiales o subsidiarias. Pero la verdad es que hubo mucha confusión. 

[Stan]: Había muchas personas – periodistas, políticos, personas importantes – que en ese momento dijeron cosas como: Ah, este tipo es inocente o esta empresa es inocente. Y yo creo que esa es una, pues, para decirlo suavemente, es una muy mala manera de entender este tipo de acuerdo.

[David]: En las más de 50 páginas del documento describen cómo se gestionaron los sobornos, la cantidad de plata que se movió, cómo se pagaron… También mencionan a personas que los ofrecieron y los recibieron.

Y hay unos personajes, que están ahí, que facilitaron esos sobornos, pero que no dan sus nombres. ¿Sabes por qué pasa eso?

[Stan]: Básicamente es que esto es un acuerdo con la empresa. Están acusando a la empresa de haber cometido un delito, no están acusando legalmente a ninguna persona individual. Y la política del Departamento de Justicia dice que para proteger la privacidad y la reputación de personas no acusadas, pues lo hacen de esta manera, o sea, utilizando descriptores genéricos, como Corficolombiana Executive o Colombian Official Number 2. 

[David]: Uno de esos personajes no identificados que más llamó la atención de periodistas y gente que estaba atenta al caso fue el que está nombrado como Colombian Official Number 3, Funcionario colombiano número 3, que describen textualmente como “un alto funcionario de la rama ejecutiva del gobierno colombiano aproximadamente entre 2010 y 2018”, y que recibió sobornos por 3,4 millones de dólares. 

Hasta hoy, no se sabe con certeza quién era ese alto funcionario.  

Al momento de cerrar esta historia, faltaba un año para que se terminara el plazo que le dio el Departamento de Justicia a Corficolombiana para cumplir con el acuerdo. Los contactamos a través de su directora de Comunicaciones y Mercadeo, le enviamos varias preguntas y respondió textualmente que “sobre este asunto en particular, Corfi se abstiene de emitir algún pronunciamiento expreso”. 

En febrero de 2025, el presidente Donald Trump suspendió durante 180 días la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. El argumento es que iban a revisar investigaciones en curso y casos ya resueltos porque para Trump es una ley que suena bien en papel pero que muchas veces termina impidiendo que otros países quieran hacer negocios con empresas estadounidenses. Aunque la realidad es que casi todas las sanciones más importantes se han impuesto a empresas extranjeras, no estadounidenses, esto dijo el presidente el día que firmó esa orden ejecutiva para suspender la ley: 

[Donald Trump]: It means that if an American goes over to a foreign country and starts doing business over there legally, legitimately or otherwise, it’s  almost a guaranteed investigation indictment. And nobody wants to do business with the americans.

[David]: En junio, el Departamento de Justicia publicó una nueva guía sobre cómo aplicar esta ley de acuerdo con las instrucciones del presidente Trump de, y  acá cito, “limitar las cargas indebidas sobre las empresas estadounidenses que operan en el extranjero y dirigir las acciones de aplicación contra la conducta que socava directamente los intereses nacionales de Estados Unidos”.

Además, se supo que el Departamento de Justicia disminuyó el número de abogados que trabajan en lo relacionado con la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Pero entonces… 

¿No es que estos procesos que ya estén abiertos en todo el mundo, como este contra Corficolombiana y Grupo Aval, vayan a cerrarse o vayan a terminar?

[Stan ]: Pues, durante la pausa que hizo Trump sí hubo una revisión de casos y sí se cerraron algunas investigaciones y algunos acuerdos antes de la fecha de vencimiento. Y también es cierto que hay mucho miedo de que quizás vayamos a ver menos investigaciones de este tipo en el futuro. Pero hasta el momento no hay ninguna señal de que vayan a cerrar o dejar de vigilar el Acuerdo de Enjuiciamiento Diferido con Corficolombiana

[David]: En el próximo episodio… 

[Nestor Humberto Martínez]: Y he guardado un preciso y metódico silencio. Pero por supuesto, he ido ganando mucha información, ¿no? He adquirido mucha información. Aquí no hay nada de opiniones.

[David]: El exfiscal Néstor Humberto Martínez responde varias preguntas.

Créditos

La Ruta del Sol es un podcast de Central, el canal de series de Radio Ambulante Studios, y forma parte de la red de podcasts My Cultura de IHeart Radio. 

La reportería y producción de este episodio fueron hechas por mí, David Trujillo, y Stan Alcorn. La editora principal es Camila Segura, con edición adicional de Daniel Alarcón, Silvia Viñas y Eliezer Budasoff. Eliezer es gerente del proyecto. La verificación de datos es de Bruno Scelza y de Sergio Sebastián Retavisca. Camilo Vallejo hizo la revisión legal. El diseño y la mezcla de sonido son de Martín Cruz, con música original de Andrés Nusser. La gráfica y la dirección de arte de la serie son de Diego Corzo.  

El desarrollo de producto de La Ruta del Sol estuvo a cargo de Natalia Ramírez. La producción digital la hicieron Nelson Rauda y Óscar Luna, con el apoyo de Lina Rincón y Samantha Proaño, del equipo de audiencias de Radio Ambulante Studios.

La Ruta del Sol se grabó en Fiona Records. 

Muchas gracias a Ruti Smithline, Mark Pieth y Mike Koehler por aportar sus conocimientos a esta investigación.

En iHeart los productores ejecutivos son Arlene Santana y Leo Gomez.

Queremos agradecer a la FLIP por su valioso apoyo en la revisión legal de esta producción y en su asesoría en materia de seguridad.  

Carolina Guerrero es la productora ejecutiva de Central y la CEO de Radio Ambulante Studios.

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Soy David Trujillo. Gracias por escuchar.